28. Cada una por su lado. Parte III

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-"que haces aquí"- dijo después de unos segundos, tratando de evitar su mirada, así cortar esa ola de sensaciones que le nublaban la cordura.

-"Haruka, te he estado buscando hace días. Necesito hablar contigo"

-"como verás es algo tarde si lo que quieres es contarme tu nuevo romance"

-"precisamente es eso de lo que quiero hablar"- fue interrumpida.

-"vienes a darme una explicación o a pedir disculpas"- dijo tratando de contener su rabia.

-"no, déjame hablar!"- dijo molesta ante la dificultad de poder explicarle lo sucedido, pero todo su plan se fue al carajo al ver cómo el rubio entraba.

-"Michi, aquí estabas"- dijo el chico al verle.

El sobrenombre le provocó repulsión a la rubia. No estaba preparada para ver nada más. Sintió cómo su cuerpo se tensó.

-"oh… miren a quien tenemos, tu ex… nada menos que Haruka Tenoh"

El corazón de la chica se precipitó al imaginar lo que se avecinaba. Rogó a dios por que el chico se detuviese hasta allí, pero sabía que ese era el momento que él estaba esperando para saborearlo.

-"supongo que ya sabes acerca de nuestro noviazgo. No nos felicitaras?... No?"- preguntó victorioso ante la mirada de odio de la rubia.

Haruka estaba tan enceguecida en su propia rabia que no parecía notar el rostro de angustia de la chica, menos la mirada amenazante que disimuladamente le dio el chico a Michiru, recordándole lo que estaba en juego. No, Haruka no notó nada, sólo sentía cómo su mente se nublaba por el rencor.

-"te lo dije Haruka, sé que ella no querría que te lo diga pero por tu bien lo haré… sucede que eres mujer después de todo. No tenía futuro"

Entonces los ojos de la rubia pasaron del enojo y ofuscación a nada, a ese eterno vacío tan cargado que congelaba a cualquiera. Michiru pudo verlo, esa mirada que antes temía, ahora angustiaba por no poder hacer algo, no se le ocurría nada.

La rubia avanzó con paso lento, mente absolutamente en blanco. Su reacción sería un enigma incluso para ella misma. Caminó pasando a llevar la mesa, botando así su maletín. El ruido y la pieza de ajedrez negra rodar fuera de su maletín le hicieron reaccionar, trayéndola de vuelta a la realidad y cordura. Tomó la pieza y su maletín, miró a ambos y salió rápidamente del salón.

-"que pensabas hacer Michiru?"- preguntó una vez solos. –"hablo enserio de hablar con Tatsui. Sé que dije que me gustas mucho, pero no pongas a prueba mi paciencia, pues lo haré si me traicionas, no lo dudes"

La chica solo le miró con desprecio, el ver a la rubia y su reacción le rompió el corazón, y dolía más aun el no poder hacer nada. Si, lo odiaba como no pensó que haría con nadie en ese momento.

-"debes estar feliz, no?"- dijo con ojos cristalizados por la angustia y el odio, saliendo del salón.

Chris sintió cómo esa mirada le atravesó filosamente. Se sorprendía del efecto que ella provocaba en él. Sintió rabia por no lograr ser él quien provocase eso en ella, sino aun Haruka. Pateó una mesa para descargar su frustración.

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Los siguientes días los evitó hasta que pudo, pero casi siempre se arrancaba a mitad de la jornada, haciéndole a Michiru más difícil la labor de poder hablar con ella, por lo que debía continuar fingiendo. Comenzaba a creer que debería buscar otra solución, pues estaba ya ahogada. Y es que, exceptuando aquel beso con Seiya, ella sólo se había besado con Haruka, ella había sido su primer beso y su primera relación. Besar a ese chico para que el resto confirmara su relación, se sentía tan vacía, no le cuadraba. En ese momento no podía entender cómo había personas, como Haruka antes, que buscaran besarse con una aventura nocturna y nada más, vacío de cualquier otro sentimiento que no fuese sacarse las ganas. Para ella un beso era algo tan personal e íntimo que no podía compartirlo con cualquiera, un acto que sólo había decidido compartir con Haruka, pero ahora se veía obligada a hacerlo con Chris.

Por momentos pensaba en mandar todo al carajo, después de todo ya no existía tal relación que delatar, había terminado ya con la rubia. Pero entonces el chico le recordó la existencia de una foto de ellas juntas. Podría desmentirlo a sus padres, pero con Tatsui Tenoh era otra cosa. Lo sabía y le asustaba. Si, debía seguir fingiendo, por más ahogada se sintiese. Aún tenía la esperanza de poder contarle a Haruka y buscar una solución juntas.

Mientras la rubia mantenía su distancia, y aprovechaba de arrancarse a jugar e intentar ganarle a Fujio. Sentía que cada vez estaba más cerca de lograrlo. Por momentos se frustraba, pero notaba cómo cada día pensaba mejor sus jugadas, dándole una segunda vuelta a sus impulsos. Ir era como su pequeño refugio para despejarse de lo que sucedía.

-"jaque mate"- sentenció el anciano. –"sucede algo?"

-"no puedo pensar con claridad. No sabiendo que ellos están juntos"- reordenó las piezas para una nueva partida.

-"tu terminaste con ella, no?"- retomó el tema.

-"déjeme en paz y juegue viejo, tu partes"

-"bien, jugaré en silencio"- después de unos minutos de juego la rubia volvió a hablar.

-"quiero matarlo, sabe?"

-"jajaja, me imagino, el chico suena un dolor de cabeza. Debe afectarte que sea novio de la chica que tu cortaste pero amas, no?"

El siguiente movimiento de pieza de la rubia fue tan brusco, que azotó a la figura contra el tablero, botando todas las piezas.

-"que lastima, botaste todas las piezas por tu enojo… e ibas ganando, una pena"- dijo con calma el anciano recogiendo las figuras una por una para una nueva partida.

-"a qué está jugando conmigo?"- preguntó visiblemente molesta.

-"pero si eres tú la que quiere jugar"

Continuar yendo a jugar donde el anciano le ayudaba a dejar a un lado sus impulsos que bordeaban a los asesinos con el muchacho, y cualquier otro impulso con Michiru. Pasaban los días y evitar, era todo lo que hacía. Evitar.

-"cobarde!"- escuchó a su espalda en el pasillo, haciéndole voltear.

-"Michiru"- dijo algo sorprendida.

-"eres una cobarde Haruka Tenoh… enserio vas a huir de mi por el resto de año escolar? Enserio dejaras que esto termine así?"- confrontó.

-"no sé de qué hablas"- esquivó

-"hablo de nosotras. Mírame a la cara cuando te hablo y dime de una vez si pretendes que esto acabe así, que te darás por vencida con tanta facilidad con nosotros"

-"yo no quería que acabara así, ni quiero que se acabe así!"- la miró finalmente.

-"entonces porque dejas que esto ocurra, porque sigues manteniendo esa distancia entre nosotras"

-"te parece poco? Ve la situación en la que estamos Michiru. Que pretendes, que los vaya a saludar y de mis bendiciones?"

-"al menos eso sería más valiente que arrancar del problema. La Haruka que conozco no huía"- la rubia frunció el ceño fastidiada al escuchar nuevamente esa conclusión.

-"claro, ahora todos tienen una Haruka que conocían. Tal vez esta soy realmente"- extendió los brazos para enrostrarla de más cerca.

-"no… esa no eres tú, y tú lo sabes"- la rubia negó con la cabeza fastidiada para voltear e irse, pero no alcanzó a dar dos pasos cuando volvió.

-"Todos los problemas comenzaron desde que él apareció"

-"no, los problemas fuimos nosotras, no confiaste en mí y decidiste ponerme en medio de toda tu disputa personal con él. Pusiste nuestra relación en medio por tu rivalidad, para ganar"

-"y que hay de ti, si sabías que me molestaba tanto él porque seguir plantando dudas en mí, porque dejar de lado mis inquietudes para seguir frecuentándolo. Fuiste tú la que nos pusiste en el filo al decidir seguir juntándote con él, a pesar de que sabías cuanto me molestaba"

-"era solo un deber, lo sabías! Te costaba mucho hacerme las cosas más fáciles, yo solo quería poder acabar con mi tutoría y punto, sin problemas"

-"a la mierda el deber! Te costaba mucho a ti cortar con esa relación y hacerme las cosas más fáciles con él"

En ese momento las dos cayeron en cuenta, ninguna pensó en la otra, solo pensaron qué debería hacer la otra para la facilidad propia. Ambas agacharon la mirada.

-"en fin, ya vez…"- dijo la rubia sin levantar la mirada, con una sonrisa amarga. –"… el tiempo me terminó dando la razón y ahora estas con él"

Michiru levantó la mirada al escuchar esas palabras, y con ello notó cómo estaba a unos metros tras la rubia Chris, observando con el semblante serio la situación. Sólo en ese momento cayó en cuenta de la situación en la que se encontraba. El chico negó con la cabeza, advirtiendo.

-"sólo mírame a los ojos y confía en mí y en nosotros"- murmuró tratando de evitar que el chico notase lo que decía.

La rubia levantó la mirada, alcanzando a verle sólo unos segundos, para después ver cómo pasaba a un lado de ella, encontrándose con Chris, quien le abrazó y se fueron caminando.

Haruka se quedó mirando, no con enojo por lo que acababa de ver, sino con duda, pensativa en lo que había visto y escuchado.

Ese día no volvió a ver a MIchiru, no sola al menos, pues el chico estaba a su lado todo el tiempo, por lo que decidió evitar ver esa postal. En la noche continuó pensando en lo sucedido y presenciado. Definitivamente no encajaba.

Por la mañana, frente a la escuela decidió no entrar para dirigirse al hogar de ancianos. Allí se dirigió a la terraza y sentó en su lugar de siempre. El anciano sonrió.

-"porque esa expresión viejo?"- preguntó suspicaz.

-"nada… juguemos"- quiso omitir que podía ver determinación en su rostro esta vez. –"y… sucedió algo nuevo?"

-"no lo sé viejo… algo no me cuadra en esa relación"- movió un peón. –"estoy segura"

-"y si estas tan segura, porque no haces algo?"- movió.

-"porque si me dejaras ganar no me machacaría el cerebro con tus comentarios"- desvió el tema, el hombre rió.

-"enserio quieres que te deje ganar?"- el rubia lo pensó pero negó. –"jajaja… bien. Entonces si quieres ganar debes pensar bien en tu jugada. Medita, luego mueve"

Sintió un deja vu en las palabras del anciano, eran las mismas que su padre le dijo antes de irse. Pero de alguna forma sonaban distinto, tenían otra mirada. La rubia miró analizando su próxima jugada.

-"y… seguirás huyendo de ella? Un poco cobarde no hacerle frente, no crees?"- la rubia frunció el ceño.

-"no le importa"- movió una pieza.

-"tsk… na na na, conmigo no necesitas esas respuestas evasivas. Moviste tu última pieza por impulso, no pensaste en la jugada"

La rubia se sorprendió al notarlo, se dejó llevar por su enojo. Entonces comprendió a lo que se refería el anciano, él estaba atento en todo momento a sus movimientos y comentarios. Nada había sido al azar, nada desde que llegó por primera vez. El hombre notó por el rostro de la rubia lo que podía estar pensando. Sonrió.

-"dijiste que no podías controlarte, que temías hacerle daño por no poder hacerlo… has estado aguantando mis comentarios sin explotar desde hace días, y no lo has hecho porque deseas ganar para lograr tranquilidad. Has reflexionado antes de explotar, has estado controlándote para conseguirlo… entonces, reflexiona en tu próxima jugada y mueve, te toca"

Abrió los ojos cayendo en cuenta de lo que él decía, los primeros días estallaba y se iba antes de jugar. Quería tanto saber a qué se refería que cuando sentía frustración pensaba en que si explotaba no lograría nada. Sonrió levemente y movió la siguiente pieza.

Después de unos minutos abrió los ojos emocionada, no podía creer lo que el tablero le mostraba, la posibilidad de ganar. Comenzó a reír victoriosa mientras movía la torre.

-"jaque… mate viejo… en tu cara jajaja"- un par de gestos de victoria hicieron reír al anciano gustoso.

-"bien hecho chica, lo lograste"

-"ahora dígame… a que se refería"- volvió a la compostura para demandar su premio.

-"jaja, enserio quieres que te lo diga? Quieres la opinión de un viejo aburrido?"

Fujio le miró sonriente, haciendo que de pronto Haruka se diera cuenta que había intentado ganar con tanto ahínco sólo para saber la opinión de un anciano. ¿Ese era el premio que tanto deseaba ganar? No, ese no era el premio, sino todo lo que había pasado y aprendido para conseguirlo.

-"si… quiero la opinión de un viejo aburrido que no tiene nada mejor que hacer que molestarme"- se cruzó de brazos sonriente, apoyando su espalda en el respaldo de la silla, de alguna forma comiéndose el insulto de aquella vez en su arrebato.

-"bien… creo que de algún modo buscaste todo esto, terminar con ella porque en el fondo sabes que las cosas acabaron así en gran parte por tu culpa. Pensaste en ganarle a ese chico, ser una Tenoh, perdiste razón por segundos, y te diste cuenta de ello y te asustaste… te asustaste de terminar siendo Haruka Tenoh, la hija de Tatsui Tenoh y con eso quedarte sola, porque eso significa dañar a quienes te rodean… entre esos ella. Te asustaste tanto que te alejaste de ti misma también"

La rubia escuchaba atenta, había perdido la sonrisa anterior. Se sintió desnuda, completamente desnuda frente a aquel anciano.

-"y creo que eres una masoquista porque combates el miedo de quedarte sola estando sola al terminar con ella"- se reacomodó en su silla a una posición más cómoda. –"madurar es un proceso difícil, pero se necesita caer para poder levantarse. Y créeme, a veces se necesita caer para entender bien las cosas"

Haruka sonrió con la sensación de satisfacción, con un dejo de calma, sentimiento que había olvidado ya durante semanas.

-"como demonios lo hace"- sonrió, haciendo que el anciano comenzara a reir.

-"jajaja, te dije que era un maldito viejo observador"- siguió riendo. Luego volvió a su postura seria. -"toma… llévate esto contigo: la torre es la fortaleza del juego, espera con paciencia su turno y es pieza clave para ganar. Y claro, fue la que te trajo tu victoria"- le entregó la pieza. –"… ven a visitarme como siempre, los sábados de fin de mes junto con ella"- le guiñó el ojo de manera cómplice.

Comprendió el mensaje y los deseos de suerte para su relación. Se levantó con la pieza en su mano. Ambos se miraron cómplices, la rubia modulo lo que el viejo comprendió como agradecimiento.

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Se sentía tan frustrada de no poder terminar de conversar con Haruka. Se recriminó de no empezar la conversación del día anterior con la verdad de la situación actual, pero entonces otros temas surgieron y fueron interrumpidas. Siempre había una interrupción o algo que les impedía hablar. Ya no podía dejar pasar más tiempo, ni que Chris interviniese o Haruka le evitase. Cortó por la vía rápida, tomó su celular y llamó por teléfono. Sonó un par de veces pero nadie contestó. Pensó en que si la rubia no quería contestar, no podría evitar su mensaje. Escribió simplificando en un mensaje de texto la situación con el extranjero. Envió rápidamente, notando que el chico se le acercaba.

-"Micihru… necesito que vengas conmigo"

-"adonde"

-"en el camino te digo, vamos"

-"aun no terminan las clases"

-"lo sé, nos arrancaremos"

Sin poder replicar mucho le siguió, después de que el chico le viese conversando con la rubia estaba de malas, las suficientes como para no querer cuestionarlo. Camino en el auto pudo reconocer hacia donde iban.

-"porqué venimos aquí?"- dijo bajándose del vehículo una vez detenido.

-"esta casa abandonada es conocida por la escuela…"

-"lo sé, aquí se arman fiestas a veces"

-"bien, esperaremos a Haruka adentro"- dijo caminando hacia ella.

La chica se encontraba confundida y suspicaz, en especial cuando nombró a la rubia, algo planeaba y tenía el presentimiento de que algo malo resultaría.

Siguió al chico, entrando a la casa, rayada completamente por los adolescentes que habían estado y querían dejar su huella. Subió al segundo piso encontrándose con una habitación completamente adornada, cojines cubiertos de pétalos, cortinas para dar ambiente romántico y varias velas, que encendía en ese momento el chico.

-"que es esto? Que crees que pasará aquí?"- preguntó algo alarmada.

-"te preguntas lo que Haruka creerá… Vendrá en cualquier momento por el rumor que llegará a sus oídos de nosotros románticamente acá… con todo esto"- dijo encendiendo una nueva vela.

-"y qué sacarás con eso?"

-"Enrostrarle de una vez por todas que perdió… enfrentarla de una vez y que admita su derrota. No entiendo por qué después de todo lo que le he hecho no reacciona, no responde"

-"Christopher ya basta con esto! Y no entiendo, que es lo que quieres lograr? Ya no tienes la popularidad que deseas? Puedes conseguir toda la que quieras ya, no tienes que seguir con esto"

-"No lo entiendes Michiru, quiero más. Aun no tengo todo lo que quiero"- volteó enojado. -"ella… a pesar de todo te sigue teniendo a ti"- respondió frustrado.

-"y crees que haciendo todo esto eso va a cambiar?"

-"Michiru, dejaría todo esto de lado si decides quedarte conmigo"- perdió su posición estratégica nuevamente, ella resultaba ser su debilidad también.

-"así no se consiguen las cosas"- vio nuevamente la determinación de la chica, esa que nuevamente le enrostraba que la rubia seguía ganando.

-"demonios, Michiru"- lanzó su chaqueta frustrado a un lado, algo acalorado por las velas. –"trato de hacer las cosas bien, pero tú no me lo haces fácil"

-"no puedes hacer las cosas bien si estás empecinado en ganarle a Haruka en lo que sea, te tiene obsesionado y…"- recién entonces notó que la chaqueta había caído en una de las velas, comenzando a incendiarse. –"Christopher!"

El chico alertado por el tono miró hacia donde la chica le indicaba Michiru, encontrándose con su chaqueta cayendo junto a la vela, cubierta en llamas que ahora alcanzaban las cortinas.

-"demonios!"

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Salió del hogar con la sensación de haber sacado un peso enorme de sus hombros. La confianza personal había sido renovada. Volvió a recordar toda esa convicción tozuda que tenía por su amor hacia Michiru desde que la vio. Y ahora que la tenía no podía darse por vencida con lo que venía.

Tomó su teléfono para ver la hora, viendo las llamadas perdidas y notificando que había recibido un mensaje. Miró curiosamente su celular, sorprendiéndose del remitente, "Michiru".

"Haruka, Christopher amenazó que de no aparentar ser su novia le contaría acerca de nosotras a mis padres, y lo que es peor aún al tuyo, tuve que hacerlo. Esta relación es una mentira"

Entreabrió sus labios, sorprendida. No sabía si sentía alivio de saber el real motivo de que estuviese con Chris, o enojo acerca de todo lo que pasaba. Sin pensarlo dos veces subió a su auto para dirigirse a la escuela, aún era horario de clases y debía estar allí.

Debía pensar con claridad mientras iba camino hacia allá, que debía hacer. Actuar de manera impulsiva en ese momento sólo traería como consecuencia el chico con una simple llamada telefónica a su padre arruinase todo. Pensó en llegar y conversar con Chris, negociar su silencio. No le importaba perder su poder en la escuela o ser humillada públicamente para darle a Chris lo que le pidiese, lo único que quería en ese momento era tener la tranquilidad suficiente para poder hacer funcionar su relación con Michiru.

Estacionó su auto e ingresó a la escuela. Buscó al chico o a Michiru por todas partes pero no parecían estar en ningún lado. Preguntó a todos los grupos que encontró, pero nadie sabía su paradero.

-"Tenoh Haruka…"- escuchó a su espalda.

-"tú eres compañero de Chris, no? sabes dónde está?"

-"no debería decírtelo pero quiero ganar una apuesta… Escuché hace una hora a Chirs hablar con su amigo"- comentó el encubierto amigo del extranjero, siguiendo con el plan.

-"apuesta?"- alzó su ceja molesta, causando algo de miedo al chico.

-"b bien… lo escuché hablar acerca de llevar a Michiru Kaioh a la casa abandonada del terreno Johns, ya sabes, a un par de kilómetros de acá frente a la costa… Dijo algo acerca de concretar su primera vez, si sabes a lo que me refiero"

Sintió una corriente helada pasar por su cuerpo al escuchar eso. Corrió hacia el estacionamiento para subir a su auto. Camino a este se topó con sus amigos, quienes le preguntaron cosas que no escuchó, solo subió y puso en marcha hacia el terreno.

-"suban a mi auto, sigámosla"- dijo Taiki. –"algo malo debe suceder para que salga así"

Los chicos rápidamente se subieron al carro para ir tras la pista de su amiga, quien conducía a toda prisa. Mientras la rubia sólo pensaba en llegar lo más rápidamente posible al lugar, sus ideas diplomáticas se habían esfumado, solo pensaba en sacar a la chica de allí. Eso no podía ser bueno, no después de leer aquel mensaje, era imposible entonces que la situación que le había dicho el compañero de Chris fuese así, temió por un intento de abuso o algo así.

Pero su temor fue peor al entrar al terreno privado y ver desde lejos cómo salía humo desde la casa donde suponía estaban. Paró el auto y salió sin cerrar la puerta, solo entró a la casa en búsqueda de la chica.

A los minutos llegaron los chicos, alarmados de ver el auto de la rubia vacío y la casa humeante. Se bajaron sin saber bien que hacer.

-"Yaten, llama a los bomberos, yo llamaré a la ambulancia en caso de que algo malo ocurra"- indicó Taiki.

Mientras adentro, en el segundo piso de la casa el chico trataba de apagar infructuosamente el fuego que humeaba y se propagaba con rapidez, haciendo caer otras velas.

-"déjalo, debemos salir"- dijo la chica tapando su boca, sabiendo que ya no podría evitar el incendio.

El chico le hecho una última mirada, notando cómo la cortina caía en llamas a los cojines, empezando mayores llamas. Michiru tenía razón, debían salir antes de que no pudiesen hacerlo. Bajaron las escaleras, sin notar que Haruka también se encontraba en la casa, cruzando un pasillo paralelo a la escalera, en el primer piso.

Ambos salieron tosiendo, para alejarse de la casa que ya se empezaba a incendiar con llamas visibles desde afuera. La chica se extrañó al ver a los chicos afuera, viéndoles preocupados, haciéndole señas para que se acercaran. Michiru se alarmó al ver el auto de la rubia allí, pero no ver rastros de ella con el resto de los cuatro.

-"donde está Haruka?"- preguntó confundida y alarmada.

-"entró a buscarte"- respondió un pelinegro preocupado. No alcanzó a decir más pues la chica retrocedió y corrió hacia la casa.

-"no Michiru!"- exclamó el extranjero tratando de alcanzarla, pero no lo logró. Entonces se aferró desesperado de sus cabellos al ver lo que se había desatado. –"demonios… demonios"

-"que rayos hiciste?!"- lo agarró Seiya del cuello desesperado igual.

-"yo… yo no…"

Las sirenas se lograron escuchar a lo lejos, anunciando que la ayuda venía acercándose ya. Los cuatro miraron hacia la casa, esperando que nada malo sucediera.

Mientras Haruka recorría la casa, tapando su boca para evitar inhalar del humo, pero era tanto que era imposible no hacerlo. Gritó el nombre de la chica, pero nadie respondía. Subió al segundo piso, dando cuenta del origen de las llamas, una habitación perfectamente arreglada, con cojines, cortinas y velas, todo ardiendo, originando tanto humo como llamas. La rubia comprendió que no había nadie en la casa entonces. Sintió algo de alivio al saber que Michiru ya no estaba allí. Buscó la forma de bajar, pero mientras pensaba las llamas se extendían con mucha rapidez por la casa de madera. Cuando llegó a la escalera esta estaba completamente en llamas. Sintió cómo una gota de sudor caía por su frente, debía pensar rápido. Retrocedió y saltó por la orilla de las escaleras para caer al primer piso. Una vez en el suelo se arrastró para alejarse de las llamas de las escaleras. Miró hacia la salida, pero ya había sido cubierta por las llamas.

-"demonios"- murmuró aun tapando su boca.

Se levantó cojeando, comprobando que su tobillo había recibido la fuerza de la caída. Debía buscar rápido otra salida. Pero después de eternos segundos y de revisar se quedó en una de las habitaciones, apoyada en una pared, se sentía débil. Escuchó algo entonces, que no fue el crujir de la madera. Abrió los ojos.

-"Haruka"- apenas escuchó.

-"Michiru?"- murmuró. –"Michiru!"

La chica por otro lado de la primera planta se alertó al escuchar la voz de la rubia. Apoyándose de las paredes caminó hacia donde escuchó su voz, sintiendo que en cualquier momento se desvanecería. Había mucho humo para ver con claridad. Debía tener fuerzas al menos para alcanzarla.

-"Haruka!"- la llamó con las fuerzas que tenía, escuchando su voz de réplica.

Tosió siguiendo el sendero de la voz. Se apoyó en el marco de la puerta, encontrando a la rubia tratando de mantenerse en pie. Volteó para notar la presencia de la chica.

-"… volviste"- dijo a penas, desvaneciéndose en el suelo.

-"no… Haruka, aguanta"- pero apenas la chica dejó el apoyo del marco también cayó, tosiendo compulsivamente.

Aún ninguna perdía el conocimiento, pero estaban muy débiles para mantenerse en pie. La rubia permanecía boca arriba, viendo borroso, sentía cómo en cualquier momento cerraría los ojos. Volteó a su lado para ver cómo Michiru se arrastraba lentamente hacia ella. En un esfuerzo volteó su cuerpo para arrastrarse también y alcanzarla. Logró estirar la mano para alcanzar la de la chica que también lo estaba.

Cuando lograron tomarlas se quedaron ambas quietas, como si ya hubiesen logrado su cometido, satisfechas. Se quedaron mirando cansadas, la rubia pudo ver cómo Michiru cerró sus ojos, ella también lo hizo. Escuchó el crujir de las maderas y luego nada más.

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Abrió lentamente los ojos, viendo borroso, reconociendo donde estaba en cada pestañeo que se encontraba en lo que parecía ser una habitación de hospital. Aún estaba algo aturdida y cansada, pero entonces recordó la situación en la que estaba antes de ver todo negro. Se iba a levantar cuando vio a un lado, en la cama conjunto a la de ella se encontraba Michiru observándole con calma. Sintió cómo su interior se relajó al ver que la chica estaba bien.

-"hola"- dijo la chica suavemente al ver cómo había despertado. Haruka sonrió.

-"hola"- también dijo con suavidad. –"estás bien?"- la chica asintió con la cabeza.

-"estamos… la enfermera hace un rato entró para chequearnos, nos intoxicamos y desmayamos por el monóxido de carbono. Al parecer nos lograron sacar de la casa antes de que las llamas nos alcanzaran. No alcanzó a ser algo grave, sólo pasamos un susto"- dijo con serenidad sin dejar de verla.

-"me alegra que estés bien… fue muy tonto lo que hiciste al volver con la casa incendiándose"- frunció el ceño.

-"tú también entraste"- rió levemente.

-"eso no importa"

-"claro que importa…"- ambas se quedaron mirando en silencio desde sus respectivas camas. –"te extrañé"

-"yo también te extrañe"- sonrió de vuelta mientras siguieron viéndose.

Al rato entraron los padres de Michiru para saludarlas y ver que todo estuviera bien. Luego de un par de visitas de sus amigos y un par de indicaciones médicas, ambas estaban listas para salir. Ese día Souyirou las llevó a la casa y preparó algo de comida para pasar el mal rato y descansar. Pasaron la tarde los cuatro como antes solían hacerlo. Ayame no pudo evitar sentirse más tranquila al notar que cualquier diferencia que tuvieron las chicas las habían arreglado, pues ambas se veían relajadas y de alguna forma, felices. Cuando se hizo de noche el señor Kaioh llevó a Haruka a su casa dando fin al día tan movido. Esa noche ambas chicas lograron conciliar el sueño de inmediato, en parte por el cansancio y por la tranquilidad.

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El día siguiente estaba soleado, después de tantos días nublados y ventosos se agradecía. La llegada a la escuela después de dos días de ausencia por reposo era bastante acogedora para ambas. Mientras la rubia se sorprendía de cómo podía llegar a ser voluble la gente, pues muchos de los que apostaban por Chris ahora le daban la bienvenida. Le restó importancia. Cuando curiosos le preguntaban qué había sucedido, la rubia prefería no responder. Era un total misterio para la escuela que había sucedido para que Haruka Tenoh y Michiru Kaioh se vieran envueltas en aquel incendio que acabo con aquella casa abandonada que albergó tantas fiestas improvisadas.

Iba caminando por el pasillo en búsqueda del chico. Cuando se encontró con Chris, este volteó mirándole serio.

-"llegué a la escuela pensando en qué estrategia sería la mejor para desmentir que tuve algo que ver con el incendio…"- dijo deteniéndose de pronto, frunciendo el ceño. –"porque no me has delatado aun?"

La rubia permanecía con el ceño sereno, mirándole con seriedad sin responder, mientras el chico mantenía su expresión molesta.

-"porque no te delataré. Dejemos las cosas como son, en un accidente"- dijo sin mucha emoción.

-"ja… y por qué no hablar? Tienes tu oportunidad para arruinarme, por qué no te has defendido?! Haruka Tenoh una cobarde?!"- perdió su tranquilidad. La rubia solo negó con la cabeza.

-"porque no me interesa arruinarte Chris, ya no"-respondió con tranquilidad. –"yo… te estuve investigando"- comenzó a hablar, tirándole al suelo la carpeta con su nombre, para que él pudiese ver.

-"y creías que no lo sabía? Es por eso que no entiendo porque demonios no la has usado!"

-"lo hice, y lo iba a seguir haciendo… pero leyendo me encontré con algo más"

Se acercó a él entregándole una foto. El chico la vio notando que era algo antigua, de unos treinta años atrás aproximadamente. En la foto aparecían dos chicas de uniforme escolar abrazadas.

-"y esto? Que hay con esto?"

-"voltéala"- indicó.

El chico la volteó, encontrándose una escritura, la fecha de 1986 y dos nombres, uno de ellos lo reconoció de inmediato, frunciendo el ceño.

-"nuestras madres eran amigas en la escuela…"- comenzó a hablar la rubia. –"… mejores amigas diría por la dedicatoria tras la foto. Hablan incluso de que les gustaría sus hijos tuviesen la misma edad para ser amigos"

El chico seguía mirando la foto, esta vez reconociendo cuál de las dos adolescentes era su madre, pudo reconocer sus ojos. Seguía ensimismado cuando escuchó nuevamente a la rubia.

-"desconozco cuanto tiempo lo fueron, pero supongo que tal vez así fue como tu padre y el mío se conocieron y se asociaron. No lo sé en verdad, son solo conjeturas"- hizo una pausa sin dejar de mirar al chico. –" las vueltas de la vida, no? tu madre también murió… un año después que la mía"

-"y a que quieres llegar con eso?!"- preguntó con los ojos algo cristalizados.

-"sé lo que es sentirse así… perder a tu madre a esa edad, lo que más quieres y lo que te quiere incondicionalmente. A veces cuando te miro me veo a mi misma, queriendo atención… suplir esa atención que tal vez nos faltó. Me veo a mi misma hace un tiempo y me vería hoy, tal vez nos habríamos disputado todo ese poder que querías. Pero hoy no… no necesito nada de eso, no desde que encontré a Michiru"

-"…"- el chico se veía confundido sin saber bien a que responder. –"y qué… me lo estás enrostrando?"- preguntó molesto, la rubia negó con la cabeza.

-"no Chris… solo espero que algún día encuentres a tu propia Michiru"- el chico calló. –"Nuestras madres no habrían querido que nada de esto sucediera entre nosotros y yo quiero de algún modo respetar esa memoria de mi mamá, sé que tú también… Pero también quiero proteger a lo que más quiero en este mundo… si vuelves a meterte con Michiru te juro que no responderé"- dijo firme, pero no agresivamente. –"jamás podré perdonarte que le hayas puesto en ese riesgo"

No esperó respuesta, pues tampoco la tendría, el chico se encontraba en silencio. La rubia se marchó, con la sensación de tranquilidad personal. Por primera vez en mucho sentía que estaba a la altura de alguien, ella misma.

-"hey golfa! Que sucedió, luces de ánimos hoy"- comentó Yaten al verla llegar para fumar su cigarrillo escolar habitual.

-"tú crees?"- preguntó divertida sentándose en el pasto con ellos.

-"claro… tal vez necesitabas un poco de humo para bajar de la azotea"- bromeó Taiki, todos rieron.

-"gusto verte así"- le dijo Seiya apoyando la mano en su hombro de manera cómplice.

-"gracias amigo"- sonrió de vuelta.

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Atendió con total entusiasmo a todas sus clases, Lita lo notó. Sólo sonrió pensando en cómo la relación con la rubia podía llegar a manejar su ánimo. Se alegró de que todo resultara bien.

-"mañana vienes a mi casa? Podríamos tomar té y terminar la tarea"- dijo Michiru una vez la última clase terminada.

-"claro, sabes que té en tu casa no me lo perdería jamás"- rió Lita de vuelta.

Ambas se despidieron y Michiru se dirigió camino a su casillero. Estaba algo ansiosa de salir, pues había quedado con Haruka para irse juntas y terminar de conversar. Pero su rostro de felicidad se apagó de inmediato al ver a Chris apoyado en su casillero.

-"que haces Tú aquí"

-"Michiru… de veras siento mucho lo que pasó. Jamás quise que algo así ocurriese"- dijo avergonzado el chico, sin poder sostener la fija mirada de la chica.

-"pudo haber terminado peor. Pudiste haberla herido gravemente"- dijo con tono firme y algo de resentimiento en voz. –"eso no te lo perdonaré jamás Christopher"

El chico notó que en aquel reclamo, tal vez de forma inconsciente, sólo se refería al peligro que había corrido la rubia, a pesar de que ella había corrido el mismo peligro. Hace unas horas Haruka había hecho lo mismo. Dolió el encarar una vez más el hecho de que Michiru sólo tenía ojos para la rubia. Bajó nuevamente la mirada y sonrió con resignación.

-"nunca pudiste llamarme Chris, no?"

La chica no contestó, sólo seguía mirándole de manera severa. A pesar de todo el tiempo y lo pasado, Michiru jamás quiso tratarle con esa confianza, siempre puso su distancia al llamarle de esa manera formal, casi fría.

-"yo… en verdad creo que me enamoré de ti"

-"no… te enamoraste de quien estaba con Haruka, no de mi"- le corrigió sin suavizar el tono.

Guardó silencio. Tal vez lo que decía la chica era cierto, o lo fue en algún momento. Ahora era distinto, de alguna forma estando con ella desarrolló un real afecto, un sentimiento que jamás había sentido y era por ello que aquella mirada y tono que empleaba Michiru le afectaban y herían incluso.

-"no diré nada a nadie acerca de ustedes… Michiru, hay alguna forma de que puedas perdonarme?"- esta vez le miró directamente.

La chica al ver su expresión suavizó un poco su mirada. No podía evitar sentir enojo hacia él, menos después de lo que sucedió y en poner incluso la vida de Haruka en riesgo, pero de alguna forma aquella mirada parecía honesta, al igual que su disculpa.

-"si realmente sientes algo por mí y quieres que te perdone no me busques nunca más. Yo… realmente amo a Haruka y queremos estar tranquilas. Por favor… olvídate de nosotras"- dijo con un tono suave.

El chico no esperaba esa respuesta, tal vez en el fondo tenía alguna esperanza, esperanza que se veía rota con tal petición. Pudo ver en sus ojos esa determinación, una que deseó que tuviera alguien por él.

Asintió con la cabeza.

-"bien…"- susurró.

Vio cómo la chica sonrió levemente en agradecimiento para luego marcharse. Se quedó observando su espalda al marcharse, pensando en que sinceramente cumpliría esa promesa, pensando en cuanto deseaba encontrar a alguien así, encontrar su propia Michiru. Esa sería su nueva esperanza. Y eso de alguna extraña forma le traía un dejo de felicidad. Volteó para caminar en sentido contrario.

Mientras la chica caminaba rumbo al jardín de atrás, donde sabía estaría Haruka esperándole, lista para irse de la escuela.

-"tardaste… apuesto que te quedaste con las chicas conversando bobadas"- bromeó, la chica rió y negó con la cabeza.

-"solo cosas sin importancia, vamos"

Comenzaron a caminar hacia la salida en silencio, pero ambas relajadas, y levemente sonrientes.

-"y bien… supongo que volvemos al mismo punto en que estábamos"- sonrió la chica hablando.

-"claro que no, nada volverá a ser lo que fue"- dijo con tono firme.

La seriedad repentina de la rubia asustó a Michiru, sintiendo cómo por el espacio de un segundo su estómago se contrajo y el pánico interior le invadió.

-"… me niego a que algo así vuelva a suceder. No quiero mal entendidos ni nada de eso… Michiru, quieres ser oficialmente mi novia?"- preguntó con una leve sonrisa.

El rostro de la chica entonces se iluminó, sintiendo cómo en el espacio de un nuevo segundo su cuerpo se relajaba. Sonrió.

-"bueno… mmm… ya que lo preguntas así… supongo"- se contrajo de hombros mirando hacía un lado, ocultando la sonrisa.

-"insolente, ven aquí"- rió la rubia atrayéndola bruscamente por la cintura para darle un beso que fue correspondido de inmediato entre risas.

Se separaron y comenzaron a caminar tomadas de la mano por la escuela ya prácticamente vacía.

-"así que la novia de Haruka Tenoh… eso no se había oído jamás, eh? Crees poder con ese peso? Es una enorme responsabilidad"

-"vaya, que honrada me siento, supongo que debo estar a la altura"- respondió bromeando.

-"claro que lo estás… pero sí que es un privilegio…"

La rubia continuó su discurso mientras la chica reía e interrumpía por momentos siguiéndole el juego, mientras caminaban aun de la mano ahora por el parque.


Para decepción de ahora creo, TODOS (incluyéndome) no maté a Chris, asi que lo siento sol... pero no le pude hacer que Haruka le pase el auto encima jaja...pero si su tiempo ya se acabó. Vamos, no podía matarlo, se imaginan que todos los enredos se solucionaran cuando la persona odiosa muere? jajaja no tendríamos población! Pero en parte tuvo su madurez personal también, y como dice Lolita's, en parte su castigo es el daño que el mismo se terminó haciendo con su obsesión.

Bueno, en este capi y algo el anterior, yo creo que Michi sufrió las consecuencias de la inmadurez de Haruka, pero al final todo terminó bien, incluso tal vez mejor para su relación que se termina de consolidar.

Saludos Poseidon'Wrath, jade-MEST, Lolita's, Sheikrist, sol, ro, Michi78, ikuga, Fanficnis, petiyaka, AleWindT, Vientocortante y a los anonimos claro!

Besos!