La serie Once Upon a Time, sus personajes, y demás mencionados aquí, no me pertenecen.

Hola a todos, gracias por sus amables comentarios, por leer y seguir esta historia, espero que estén disfrutando de los capítulos de once, yo en especial no estoy muy satisfecha pero bueno, les he traído un nuevo capítulo, espero sepan disculpar cualquier error, y lamento mucho la tardanza, mi dedo aún se está recuperando.

Franchiulla, EvilSwanQueen21, MarieShir, HiddleSol, IsabellaMartins, anonimoswanquen, evil queen y mi querido Guest; este capítulo está dedicado para todos ustedes, y no tengo problema con los comentarios largos, son todo un poema para mí.

NOTA: HiddleSol por haber contestado a la pregunta del capítulo anterior has ganado un premio, espero que estés lista para pedir un deseo. Y sí, el día de los ángeles custodios fue mi cumple, muchas gracias por los buenos deseos.

PD: Sí, me gusta outlawqueen (no me odien) con sus tres días, el año en el bosque encantado y todos los años que pasaron desde que ella eligió no entrar en esa taberna, y también me gusta swanqueen incluso con todas las veces que no me ha gustado la actitud de Emma con respecto a Regina siendo la madre de Henry, antes que todo soy EvilRegal y quiero que Regina tenga su final feliz (es mi favorita), y me gusta el amor en cualquiera de sus múltiples colores.


CAPÍTULO 28

HENRY

Estaba listo, tenía mi uniforme puesto, mi mochila tenía todos mis cuadernos y había comido mi desayuno completo. Se suponía que debía estar de camino a tomar el autobús y que el abuelo me llevaría, pero la abuela no estaba de acuerdo.

—Soy muy capaz de cumplir mis obligaciones de abuela, tú no eres el único abuelo de Henry. He estado más presente en su vida que tú y Emma juntos.

—Estaba en coma.

—No te hagas el listo conmigo, puede que estés jugando el papel del príncipe encantador y que quieras dejarme sola en el puesto de villana, pero no soy una villana, soy una madre y soy una abuela, y voy a llevar a mi nieto a la escuela así sea lo último que haga.

Me esforcé por no reír pero era muy gracioso escucharla usar las mismas frases que mamá siempre dice.

Salimos de casa, y por lo menos la abuela ya no parecía enojada.

—No soy una mala persona Henry, solo intento hacer lo correcto… últimamente no importa lo que haga Emma solo parece odiarme cada vez más.

—Ma no te odia, solo está un poco enojada. Deberías hacer lo que mamá hace cuando yo estoy enojado.

—¿Qué?

—Me prepara mi desayuno favorito y me sorprende antes de despertar, yo no puedo decir que no cuando ella cocina lo que a mí me gusta y entonces termino cediendo, hablamos y arreglamos las cosas.

—¿Crees que funcione?

—Totalmente.

—Bueno… puedo preparar una cena…

—No, tiene que ser ahora. Podemos comprar algo e ir a la estación.

No necesité decirlo dos veces. Mis ideas siempre son las mejores, sobre todo cuando me hacen caso sobre ellas.

Estábamos llegando a la estación cuando vimos a ma y a Robin salir de allí, los dos decidimos ir tras ellos, ya habíamos comprado el desayuno y de todas formas ya iba a llegar tarde a la escuela.

Los seguimos hasta los muelles, no se sentaron, se quedaron de pie, frente a frente, y no parecía como si estuvieran pasando un buen rato, quizá seguían sin tener ninguna pista sobre los sujetos que atacaron nuestra casa.

—Henry espérame, no puedo caminar tan rápido con todo este chocolate caliente.

Entonces Robin dijo algo que la hizo derramar todo el chocolate caliente.

—… El problema es que Regina es mi segunda oportunidad. Ella es mi alma gemela, yo soy su verdadero amor.

Estábamos lejos, pero no lo suficiente como para pretender que habíamos escuchado mal. La tomé de la mano y nos escondimos detrás de un pequeño cobertizo que estaba lleno de restos de la pesca de hace unas horas. Olía muy mal, pero esa no era la razón por la que la abuela lucía pálida.

—Tink me encontró y me dijo que muchos años atrás había ayudado a Regina a encontrar su alma gemela. No le di importancia, me pareció solo una historia… pero… me dio curiosidad, me hizo preguntarme cuál era esa vida que me había perdido de tener con esta mujer desconocida. Si tantos años después el destino había venido a encontrarse conmigo tenía que ser por algo, por eso vine…

Eso no podía ser cierto, tenía que ser un error, quizá estábamos escuchando todo mal.

—¿Por qué me estás diciendo esto? ¿Qué se supone que significa? —Lo mismo me preguntaba yo.

—No estoy pretendiendo nada. No me sentía bien ocultando algo tan importante. Necesitaba hacer lo correcto y decírtelo.

—¿Por qué ahora? ¿Por qué no me dijiste eso cuando llegaste, cuando estuviste en nuestra casa?

—Porque no creí que me sentiría de esta manera. —Y solo podía pensar qué manera era.

La abuela ni siquiera se preocupó por limpiar sus zapatos manchados de chocolate, me hizo a un lado, se pegó a la pared sucia y asomó un poco la cabeza, lo sé porque yo también hice lo mismo para poder escuchar mejor.

—En cuanto supe que estaba contigo acepté que era demasiado tarde para nosotros, y… pero… la conocí… la conocí y no puedo evitar sentirme como me siento…

—No pienso escucharte. No me importa lo que tú o esa estúpida hada digan, no voy a comprar ninguna de esas idioteces sobre un polvo mágico decidiendo sobre la vida de mi novia.

—¿Lo sabías? ¿Sabías que Regina es mi verdadero amor? —Se interpuso en el camino de ma para que no se vaya.

—¡Oh por Dios! —Exclamó la abuela, y ella solita se cubrió la boca con una mano.

¿De qué estaban hablando? ¿Por qué Robin decía que mamá era su verdadero amor? ¿Qué estaba pasando? Me dolía el estómago, al igual que cuando tenía un examen muy difícil y no creía que pudiera aprobar, el problema es que mamá no estaba allí conmigo para calmarme y asegurarme que todo iba a estar bien.

—¡Regina no es nada tuyo! No puedes venir aquí, salvarla y pretender correr juntos hacia un arcoíris, este es el mundo real, las personas no se enamoran porque alguien les dice que lo hagan…

—No es por eso que me he enamorado de ella… y no estoy diciéndote esto porque pienso hacer algo con respecto a mis sentimientos, solo quiero hacer lo correcto.

—Mientes.

—No. No lo hago. Pero creo que de la misma forma en que el destino se ha puesto al día conmigo lo hará con ella. ¿Es que no te importa su felicidad?

Ma estaba enojada, mejor dicho furiosa, sus manos estaban apretadas en puños, y yo en cambio no tenía idea de qué pensar o qué sentir. Esa era la razón por la que mamá siempre dice que no es bueno escuchar las conversaciones privadas de las demás personas, pero no fue a propósito, y a la abuela no parecía importarle estar escuchando una conversación tan importante como esa.

—Regina tomó su decisión cuando no te eligió.

—Era prácticamente una niña, y si hubiese entrado en aquella taberna el rey nos habría perseguido hasta tener nuestras cabezas en una pica. No era el momento ni el lugar, y sé que a pesar de todo ella no se arrepiente, porque de habernos conocido en ese tiempo jamás habría tenido a Henry y estoy seguro que ella no lo cambiaría ni por ti ni por mí.

—No hables de ella como si la conocieras, no lo haces. He sido yo quien ha estado aquí día a día y me he ganado su amor. Me ha elegido a mí y vamos a casarnos, y tú te guardarás esa historia solo para ti, y vas a mantenerte alejado de ella…

—¿O qué?

—O vas a descubrir de lo que soy capaz.

La abuela me hizo retroceder junto con ella, para escondernos mientras Emma se iba, y esperamos en silencio hasta que Robin se fuera también. Quizá no era que esas frases solo las decía mamá porque era la Reina Malvada, sino que las dices cuando tienes mucho pero mucho miedo de perder a quienes amas, porque cuando quieres a alguien de verdad entonces eres capaz de todo aunque sea lo último que hagas, y eso me hacía sentir amado pero me asustaba preguntarme de qué eran capaces ma y la abuela.

—Escúchame Henry —dijo tomándome por los hombros—, lo que escuchamos, no lo escuchamos, ni siquiera estuvimos aquí. Tenemos que guardar este secreto. ¿Puedes guardar este secreto?

La pregunta real era si ella podía guardarlo.

XXXSQXX


REGINA

Mi cabeza se sentía bien, era tan suave. Una mano acariciaba mi cabello, era como estar en un limbo entre dormida y despierta, y no podía sentirme más cómoda, excepto porque al abrir los ojos lo primero que vi fue el rostro de Blancanieves.

—¡Qué demonios estás haciendo! —Dije levantándome de un salto y arrinconándome en la cabecera de la cama, con la cobija enroscada en mis manos en un vago intento por cubrirme. Definitivamente todos ellos no tenían ningún respeto por el espacio personal.

—Lo siento, no quise asustarte.

—No lo parecía. ¿Ibas a sofocarme con una almohada?

—Yo jamás haría tal cosa. —Dijo aparentemente horrorizada.

—¿Y por qué otra razón estarías observándome dormir y tocándome?

—Solo tocaba tu cabello para despertarte, lo hacía cuando era una niña.

—Y nunca me gustó.

—Yo siempre he adorado tu cabello, es tan hermoso, nunca pude hacer lucir el mío como el tuyo. Fue por eso que cortaste nuestros cabellos.

—Lo que sea que te hiciera infeliz.

—No lo dices en serio.

—Lo hago.

—¿Por qué has ayudado a David con Emma?

—No he hecho tal cosa.

—Lo hiciste. Fuiste a almorzar con él. ¿Por qué no puedes hacer lo mismo conmigo?

—Es demasiado temprano para tus dramas ridículos.

—Son las once.

—No es… —Me sorprendí al ver que en serio era casi medio día—. No entiendo por qué Emma sigue desactivando mis alarmas.

—Han sonado toda la mañana y ni siquiera las has escuchado.

—No importa, puedo dormir todo el día si quiero.

—¿Comportándote como una niña otra vez?

—Por qué no dejas de molestarme y te vuelves útil trayéndome lo que sea que estés preparando.

—Es chocolate caliente. Y estoy preparando el almuerzo.

—El chocolate estará bien por ahora.

—No voy a traerte el desayuno a la cama.

—Y yo que creí que querías mejorar tu relación con Emma.

—Eso es chantaje.

—Yo no sé nada de eso.

Se levantó de la cama por fin y felizmente volvió con una taza de chocolate con canela, era lo menos que ella podía hacer por mí después de molestarme.

Delicioso. A pesar de haber sido despertada por la obsesiva de Blancanieves mi estómago estaba más que agradecido por el dulce sabor.

—¿Alguna vez me quisiste?

—Eres una rara versión de Glen Cloose en Obsesión Fatal.

—Yo te quise siempre Regina, incluso en nuestros peores momentos, quizá nunca fuimos madre e hija pero fuiste la mejor amiga que pude tener.

Mi corazón dolió un poco, no pude hacer nada para evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas, había tanta verdad en sus palabras, y ella estaba demasiado cerca cómo para poder alejarme sin ponerme en evidencia.

—Si Emma es a quien amas no voy a oponerme y si no es así… si hubiese alguien más… he comprobado que no hay nada que puedas hacer que me haga quererte menos.

—Te quise —dije en un susurro—, creí que serías mi mejor amiga cuando te conocí… pero entonces arruinaste mi vida y te odié.

Agachó la cabeza limpiándose una lágrima.

—Pero aún en nuestros peores momentos seguí queriéndote.

Se lanzó hacia mí y me apretó en un abrazo que me dejó sin aire.

—No puedo respirar.

—Lo siento. —Dijo sonriendo entre lágrimas.

—Voy a ayudarte con Emma, pero lo hago por ella, no porque crea que lo mereces después de toda tu mala actitud.

—Oh Regina, ni siquiera puedo creerlo, tendremos nuestra propia operación secreta.

—No. Simplemente vas a dejar de comportarte como una idiota psicópata y vas a aceptar que ella y yo nos amamos, y no vas involucrarte en mi matrimonio, solo vas a estar ahí para Emma y si ella quiere casarse en jeans y su horrible chaqueta roja vas a dejarla, vas a aceptarla tal cual es y vas a ser la madre que se merece.

—Puedo… puedo hacer eso.

—Y no quiero enterarme que tienes un plan secreto para separarnos.

—Está bien… Lo prometo.

—No hagas promesas.

—No voy a romper esta promesa, y no voy a tener otro bebé, al menos no hasta que mi hija me vea como su madre.

No iba a confiar en su débil palabra, la conocía mejor que eso, pero con un solo bebé era más que suficiente, sobre todo porque era uno que nadie esperaba.

—Por cierto ¿Qué hiciste con todas mis pruebas de embarazo?

—Me deshice de ellas… por Emma. —Mentí sin mirarla a los ojos, aún no sabía de quién Emma había heredado su súper poder.

—Muy maduro Regina, estaban nuevas.

—Y por ahora nadie las va a necesitar.

—Está bien. ¿Quieres ayudarme a terminar el almuerzo?

—¿Qué estás preparando?

—Pasta… es el favorito de Emma.

—Cualquier cosa es el favorito de tu hija con tal que sea servido en porciones gigantescas.

—Bueno, parece que sus hábitos se te están pegando, duermes hasta tarde y tu apetito es prácticamente igual que el de Emma.

—¡No es cierto!

No necesitaba contradecirme, ella tenía razón, ¿qué demonios estaba pasando conmigo?


XXXSQXXX

No iba a decírselo a nadie pero el pequeño momento que compartimos Mary Margaret y yo cocinando y conversando sobre Emma, fue realmente acogedor, era como si años y años de maldiciones e intentos de asesinato ni siquiera hubiesen ocurrido y solo fuéramos dos personas normales que aman mucho a una extraña Rubia sin la que aparentemente no puedo pasar dos horas seguidas. Otra vez estaba enviándole mensajes de texto ridículamente cursis para asegurarle que la extrañaba y que la amaba mucho, al parecer todo era culpa de las hormonas, después del almuerzo tuve tiempo de encerrarme en el baño con el computador portátil de Emma y subscribirme a tres blogs en internet sobre embarazo y en todos concordaban que las hormonas eran mi actual peor enemigo.

Necesitaba ir con un médico y asegurarme de que todo estuviera bien, comer mejor, tomar vitaminas prenatales, saber de cuánto tiempo estaba, lo único de lo que estaba segura era la fecha en que Emma y yo habíamos concebido nuestro bebé, fue en nuestra primera cita, la primera vez que estuvimos juntas, ella y yo teníamos nuestra magia aún, tenía que ser esa noche.

¿Cómo iba a convencerla de que hicimos lo imposible en nuestra primera vez juntas? Nadie iba a creerme.

Entré a la escuela y esperé afuera del aula de Henry hasta que el timbre sonó y todos los niños salieron corriendo. Henry se estrelló conmigo y me abrazó.

—¡Mamá! ¿Qué estás haciendo aquí?

—Vine a recoger a mi pequeño príncipe.

—Pero ¿por qué estás aquí adentro?

—Necesito hablar algo con tu profesora. Espérame en el auto, no tardo.

—Ok. —Dijo sin muchas ganas.

Observé a Henry alejarse, y me sorprendí al escuchar la voz de su profesora detrás de mí.

—Señorita Mills, ¿desea hablar conmigo?

—Sí. ¿Puede darme un minuto?

—Por supuesto, venga conmigo.

Fuimos hasta su oficina, la cual anteriormente era de Mary Margaret, al menos la decoración era mucho mejor.

—Henry es de mis mejores estudiantes.

—No son sus calificaciones lo que me preocupa, estoy aquí por el incidente que tuvo con uno de sus compañeros…

—La pelea.

—Exactamente. Quiero saber qué medidas están tomando.

—He hablado con el otro niño y sus padres.

—¿Hablar? ¿Eso es todo lo que van a hacer?

—Lo siento señorita Mills pero eso ha sido un incidente aislado, le aseguro que estoy muy al pendiente de Henry, él es un excelente estudiante y usted es la madre más participativa que tengo en esta clase, le aseguro que si esto vuelve a pasar voy a tomar medidas serias.

—Mi hijo fue maltratado no solo físicamente sino también emocionalmente. No voy a tolerar por nada del mundo que alguien lo lastime.

—No volverá a pasar, se lo aseguro.

—Eso espero porque de lo contrario seré yo quien tome medidas muy serias.

Eso estuvo bien, caminé con la frente en alto, me mantuve seria, nadie podría acusarme de comportarme como la Reina Malvada nuevamente, solo fui una madre preocupada y molesta. No podía arriesgarme a hacer algo que decepcionara a Emma y a Henry.

—¿Qué hiciste? —Preguntó Henry cuando me subí al auto.

—Nada de lo que debas preocuparte. Solo quería saber que el pequeño delincuente que te atacó obtuvo su castigo. No me mires así Henry, soy tu mamá, las mamás nos preocupamos.

—Está bien, pero por favor no hagas nada más, nadie ha vuelto a molestarme, todo está muy bien.

—Eso espero.

—Ok. Ahora podemos comenzar con nuestra operación. ¿Qué es lo que vamos a hacer primero?

—Ir por un helado.

—¿Por qué?

—Tus calificaciones fueron muy buenas, tengo que consentirte.

—El helado puede esperar, debemos ir con Belle.

—Primero iremos por el helado.

—Pero no quiero helado.

—Lo quieres Henry, solo será un helado y le escribiré a Belle para encontrarnos en un lugar secreto.

No era que yo tuviese ganas de helado de chocolate y menta, con chispas de chocolate y jalea de fresa, Henry es un niño y necesitamos volver a hacer todas las cosas que hacíamos antes de que él descubriera que yo era la Reina Malvada.

—Tu cripta no es que sea muy secreta mamá.

—Al menos aquí podremos hablar sin que nadie nos escuche. Ayúdame empujando esto. —Dije empujando el ataúd de mi padre.

—¿Puedo usarla como mi cueva secreta?

—No sin que yo esté aquí.

—¿Y si me la das para mi próximo cumpleaños? Nunca tuve una casa en el árbol.

—Intenté construirla pero tú la querías en mi árbol de manzanas.

—Ahora entiendo por qué te negaste, es otro punto a mi favor para que me des tu cripta.

—Este lugar no es un juego.

—Lo sé, mis abuelos están aquí, pero me gusta mucho.

Nos acomodamos en mi pequeña suite oculta y me costó mucho hacer que dejara de centrarse en todas mis cosas y se sentara a mi lado para que pudiéramos hablar de algo muy importante.

—Me alegro mucho de que no te vistas así nunca más. A Emma tampoco le gustaría.

A Emma definitivamente le encantaría, no puede dejar de soñar con el día en que me ponga uno de mis antiguos vestidos, pero esa no es una información apta para Henry.

—Necesitamos tener una charla.

—¿Sobre qué?

—Es… bueno… lo hemos hablado antes pero ahora es… es la charla oficial…

—Oh no… no, no, no. Me dan clases en la escuela.

—Y me preocupa la información que te estén dando. ¿Por qué habrías de sugerir que Emma y yo podemos… ya sabes…? La anatomía de una mujer…

—No estoy escuchando —Dijo cubriendo sus orejas.

—Henry, esto es muy importante

—Tengo once mamá, no estoy teniendo sexo por ahora.

—¡Sexo! ¡Tienes once Henry!

—Es lo que acabo de decir

—La única forma admisible en la que… debes tener relaciones sexuales…

—¡Oh nooo!

—…es cuando encuentres a tu verdadero amor y te cases…

—Si claro, como tú y ma, ¿en serio creen que pueden engañarme?

—Cómo he dicho, tú vas a esperar a tu verdadero amor y cuando lo encuentres vas a seguir esperando por lo menos hasta que tengas treinta, esa es una muy buena edad para ti.

—La abuela cree que ustedes me han dado muy mal ejemplo.

—Eso no es cierto…

—No soy yo quien necesita la charla, tú y ma se han estado comportando muy mal, la abuela tiene razón en eso. Es asqueroso.

—Somos adultas y… no son cosas que voy a hablar contigo.

Ser una madre soltera implica tener que ser mamá y papá, y ocuparse de todos y cada uno de los temas importantes para un niño, el estar con Emma no me libra de tener que hablar con mi hijo, aunque quizá era el mejor momento para delegar ciertos temas.

—Muy bien, estoy de acuerdo, eso no es algo de lo que tengamos que hablar nunca.

—¿Pero por qué dijiste que Emma y yo podíamos… ya sabes?

—¿Hacer bebés? —Mis mejillas se encendieron de inmediato, era tan vergonzoso y absolutamente desesperado—. Tienen magia mamá, ¿de qué más se van a hacer los bebés mágicos si no es de magia?

—Pero magia pura.

—Puede que tú no creas en ti mamá pero yo sí, y sé que hay magia pura en ti.

¿Podía ser cierto? ¿Podía haber magia blanca en mí? Henry tenía razón, esa era la única explicación del pequeño ser que se estaba formando dentro de mí.

XXXSQXXX


EMMA

Mi cabeza iba a explotar o terminaría haciendo explotar la cabeza de alguien. Él sabía, estaba aquí por ella, iba a llevarla lejos de mí. No era un jodido héroe, era un ladrón, y yo necesitaba ser el sheriff más que nunca y evitar que él me robe el amor de mi vida. Yo soy su verdadero amor, nadie más, no él que es un completo extraño.

Regina está conmigo porque me ama, incluso me envía mensajes de texto, son pruebas, al igual que la forma en que parece no poder dormir alejada de mí. Ella me extraña, y realmente nunca nadie me ha extrañado antes. No puedo perderla. Ella es el centro de nuestra familia, sin ella Henry y yo estamos perdidos, ¿quién va a enseñarme cómo cuidar de una planta y de un niño de once años?

Todo lo que tengo que hacer es casarme con ella cuanto antes, debería llevarla a Las Vegas… no, ella se merece la mejor boda del mundo, su felicidad es lo más importante, y yo la hago feliz, tiene una sonrisa solo para mí, y puedo ver la verdad en ella con solo mirar sus hermosos ojos marrones.

Quizá necesito tomar a Henry y a ella y llevarlos lejos de aquí, conmigo, para estar siempre juntos, donde ninguna hada estúpida pueda atormentarme.

Nunca he tenido a nadie en mi vida, y si de algo estoy segura es que Henry y Regina son mi único y verdadero hogar. Él no va a alejarla de mí, no importa lo que tenga que hacer para evitarlo, voy a lanzar una maldición si es necesario pero él no va a robármela.

—¡Emma! —David llama mi atención—. ¿Pasa algo?

—No… nada… ¿lograste interrogarlo?

—Pidió pizza y un abogado. Dijo que no iba a hablar y que estamos violando sus derechos.

Se suponía que un par de horas serían suficientes para conseguir todas las respuestas que quería, pero una vez más me equivoqué. Aquél chico estaba divirtiéndose, burlándose de mí. Cantó algunas canciones, me dijo que para ser una princesa tenía los modales de un camionero, se burló de mi auto y confesó que tenía sueños eróticos de mi novia, dijo cualquier tontería que se le ocurrió, y cuando mi paciencia llegó a su límite y lo lance de vuelta a una de las celdas, se burló diciendo que pegaba como niña.

Salí de allí furiosa. Ni siquiera me había percatado de cuánto tiempo había pasado, y aunque la hora del almuerzo se había esfumado hace mucho, fui incapaz de comer algo decente. Por suerte para mí, David asumió que el mal día que estaba teniendo era debido al trabajo.

—¿Qué te parece si hacemos algo en familia? Es viernes y necesitamos una buena distracción.

—No lo sé…

—Podemos celebrar las buenas calificaciones de Henry, va a estar encantado.

—Creo que Regina tiene algo en mente…

—Eso no significa que no podamos hacer algo. Podemos ir al cine. Será divertido, y también va a ayudar a que la gente se acostumbre a ustedes dos juntas.

—Sí, bueno. Debo preguntarle a Regina, después de lo de anoche no creo que tenga ganas de pasar tiempo en familia.

—Ya arregló las cosas con tu madre.

—¿Hablas en serio?

—Ni siquiera intentes comprenderlo, su relación siempre ha sido así.

—Gracias papá.

—¿Lo dices en serio? —Preguntó con una enorme sonrisa.

—Puedo bromear si quieres, tenemos la misma edad después de todo.

—Soy dos años mayor, y de no ser por la maldición sería demasiado viejo.

Reímos, y él besó mi frente, y se sentía bien tener un papá al fin.


XXXSQXXX

Henry eligió la película, no era de mis favoritas pero realmente no me importaba. Creí que tanto Henry como Mary Margaret saltarían de alegría por pasar tiempo en familia pero ninguno de los dos tenía mucho que decir. David era el más animado de todos y Regina parecía estar arrepintiéndose de haber aceptado.

Buscamos nuestros asientos y fue casi imposible decidir quién iría a lado de quién.

—Ya basta, van a hacer que nos expulsen y la película ni siquiera ha iniciado. —Nos regañó David.

—Yo quiero estar en el centro. —Dijo Henry.

—Puedes cambiar de asiento conmigo cariño.

Regina estaba dispuesta a moverse pero se lo impedí.

—Solo sentémonos de una vez.

—Pero ma…

—Henry.

—Ok. —Dijo dejándose caer en su asiento.

El resto de personas en el cine eran sumamente agradecidas de que al fin nos habíamos sentado.

—¿Segura que no quieres comer nada? —Pregunté una última vez a Regina. En un principio había querido nachos pero después se arrepintió.

—Sí.

—Podemos compartir mis palomitas. —Dijo Mary Margaret.

—Aleja eso de mí.

—¿No te gustan con mantequilla? —Sus palomitas al igual que las mías estaban bañadas con mantequilla.

—¡Shhhh! —Se escuchó desde la parte de atrás.

No llevábamos ni diez minutos viendo la película cuando de pronto Regina le arrebató el cubo de palomitas a Mary Margaret y vomitó en ellas. Fue una de las cosas más asquerosas que he visto en toda mi vida, y es que la mantequilla y el vómito no se mezclan nada bien. Todos a nuestro alrededor parecían opinar lo mismo y pude ver claramente a uno de ellos tomando una foto.

La acompañé hasta el baño. Ella no dejaba de asegurarme que estaba bien, que el almuerzo le había hecho daño y que todo era culpa de la horrible comida que Mary Margaret había preparado, pero yo solo podía pensar en lo pálida que se veía. No nos iban a dejar entrar nuevamente a la sala, así que era inútil dejarla seguir fingiendo que se sentía bien.

—Debemos ir al médico.

—Lo que debemos hacer es dejar de comer tantas porquerías, mi estómago no puede más. Quiero ir a casa.

—Está bien.

—No, no está bien. Quiero ir a nuestra casa.

—Hey.

Me acerqué a ella y puse mis manos en su cintura.

—Huelo a vómito.

—No es cierto.

—Todos me vieron vomitar.

—Hubiese sido increíble si la película era de terror.

—Lo siento.

—Puedes vomitar cuando quieras, aún sigues siendo la más hermosa para mí.

Apoyó la cabeza en mi hombro y besé su frente mientras la estreché entre mis brazos. Nos quedamos así un momento, y para cuando nos separamos sus mejillas tenían un poco más de color.

No había sido un día bueno, nada se había solucionado, y en lugar de reducirse mis problemas ahora tenía más.

Mientras Regina se quedó dormida en cuanto puso la cabeza en la almohada, yo en cambio me quedé mirando al techo. ¿Qué iba a pasar cuando Regina se enterara que Robin era su supuesto verdadero amor?


XXXSQXXX

Era sábado, y lo último que quería hacer era pasar el día en la estación, pero tenía un adolescente al cual torturar o más bien dejar que él me torture a mí. Hubiese sido bueno quedarme en los establos con Henry y Regina, ella iba a darle una clase intensiva de equitación, era el premio por sus buenas calificaciones, y él seguramente iba a sufrir un paro cardiaco de tanta emoción. Me hacía sentir mejor saber que ellos estaban teniendo un buen día, y al menos eso significaba que Regina se estaba sintiendo mejor, había vuelto a vomitar en la mañana y Mary Margaret no dejó de asegurarme que no era su culpa y que no había puesto ningún tipo de veneno en su comida.

—¿Tú y tu novia están teniendo sexo?

—¿Quieres quedarte aquí el resto de tu vida?

—¿Han grabado un video porno? Yo lo vería. Tú no eres mi tipo pero la reina está…

—¿Quiénes fueron? Quiero todos sus nombres.

—Y yo quiero una moto, una grande de color negro.

—Esto no es un juego, pintar dibujitos en una pared puedo dejárselos pasar, pero cortaron la electricidad y entraron a robar en varias casas, incluyendo el ataque que hicieron…

—Eso ni siquiera fue un ataque, solo rompieron las ventanas, seguro que fue Pinocho.

—No quieres hablar, perfecto. Vas a quedarte aquí por siempre.

—No tienes pruebas en mi contra, y no puedes encerrarme por ser un artista.

—Puedo encerrarte por lo que yo quiera y el tiempo que me dé la gana, soy la autoridad en este pueblo.

—Solo porque te tiras a la Reina Malvada.

En serio se merecía algo de brutalidad policial. Tampoco podía matarlo de hambre pero eso no significaba que tenía que complacerlo, Ruby fue muy buena ideando platillos asquerosos y Leroy no tuvo ningún problema en ofrecerse a ser un terrible carcelero.

Llegué a tiempo para ver a Henry montar, tenía la sonrisa más adorable y dulce en su rostro, y cada vez que daba una vuelta alzaba la mano y me gritaba que lo viera, por un momento pensé en un pequeño de cinco años dando vueltas en un carrusel, mi hijo había tenido una buena vida, y aunque yo me había perdido muchos momentos importantes aún me quedaban muchos más, y por nada del mundo iba a perdérmelos esta vez.

Regina se alejó llevando el caballo de vuelta y Henry y yo tuvimos un momento a solas para poder hablar.

—¿Me viste montar?

—Parece que es uno más de tus talentos.

—Mamá es increíble sabe mucho más de caballos que el abuelo.

—Ella es la mejor.

—Tú también lo eres.

—No lo soy… pero estoy aprendiendo y voy a ser mejor, lo prometo.

—Estás bien como estás…

—Tengo una planta que dice lo contrario.

—Oh… eso… eso no significa que te quiero menos que a mamá.

—Yo tampoco te quiero menos, y sea lo que sea que te moleste o que quieras decirme… puedes hablar conmigo… no voy a irme… no sé cómo ser una mamá pero no voy a alejarme de ti nunca más, aunque te eche a perder.

—Creo que sólo necesito acostumbrarme, ya sabes, esto es nuevo para mí también, siempre tuve una mamá pero ahora tengo dos mamás…

—Eso es como muchas mamás para un solo niño.

—Pero es increíble… y tenemos a mamá, ella siempre sabe lo que hay que hacer.

—Sí, tenemos a la mejor.

—Y no vamos a dejar que nadie la aparte de nosotros ¿verdad?

—Sí —dije totalmente convencida—, nadie va a apartarla de nosotros.

Regina se acercó a nosotros y antes de que pudiera darse cuenta Henry y yo estábamos llenándola de besos.

Tuvimos la tarde más perezosa de toda mi vida, encontramos un lugar donde hacer un pequeño picnic, comimos dos pizzas de tamaño familiar, un litro de helado de chocolate del cual Regina se adueñó totalmente y obviamente las manzanas nunca pueden faltar. Descubrí que soy muy mala adivinando nombres de películas, y que Regina y Henry tienen su propio sistema de hacer trampa, así que voy a tener que encargarme de lavar los platos por una semana.


XXXSQXX

No pude retener por más tiempo al único testigo que había conseguido en todos los días que llevaba la investigación. Lo único que nos quedaba por hacer era no perderlo de vista, estaba segura que tarde o temprano nos guiaría hacia el resto de los involucrados.

Robin seguía en la estación, después de mucho meditarlo me convencí a mí misma que no podía despedirlo, el hombre era muy bueno en su trabajo, casi se podría decir que era mejor que yo, pero no tenía por qué admitirlo, de todas formas él y yo no estábamos hablando nunca más, a menos que se tratara de trabajo, eso parecía ser suficiente para disimular delante de David.

Pero no era la falta de pruebas en el caso o la situación con Robin lo que me tenía preocupada, era Regina, ella y sus malestares estomacales, ella durmiendo cada vez que tiene una oportunidad, yendo al baño cada cinco minutos y comiendo cosas que ni siquiera yo comería.

El lunes cuando llegué a casa después de seguir todo el día a ese chico insoportable que pinta murales realmente increíbles y que a la única persona que ha visto tras salir de la estación es a su madre, no tenía demasiadas ganas de comer lo que Mary Margaret había preparado, así que decidí devorar el plato que estaba encima del mesón y que era una extraña mezcla de ensalada de rábano con acelga, queso, jamón, manzana, fresas, una bola de helado de menta y jalea de chocolate.

—¿Qué estás haciendo? —Preguntó Regina como si yo estuviera torturando gatitos o cortando otra rama de su árbol de manzanas.

—Comiendo —Contesté con la boca llena.

—Eso es mío.

—Esto está asqueroso.

—¡Era mío! ¿Por qué te lo comiste?

—Estaba aquí botado, creí que eran sobras.

—Lo dejé ahí mientras iba al baño. ¡Era mío!

—Lo siento, no lo sabía.

—No tenías por qué comértelo —Dijo con lágrimas en los ojos—. Debiste haber preguntado, ¿cómo pudiste?

—Regina —No tenía idea de qué decirle—, tenía hambre.

—Yo también tenía hambre.

—Yo… puedo preparar otro…

—¡No, no puedes! Ya no hay más helado, ni jalea, ni rábanos.

Se limpió las lágrimas que resbalaban por sus mejillas y subió corriendo al cuarto. Me quedé paralizada por un momento, sin comprender lo que había pasado. Yo suelo ponerme de mal humor cuando tengo hambre, pero jamás creí ver a Regina Mills comportándose de esa manera, podía ser el estrés de estar atrapada en un mini departamento, pero algo en mi estómago empezó a retorcerse.

No me gusta verla llorar, ni siquiera por un ataque de histeria a causa de la ensalada más horrible del mundo, así que fui y conseguí todos los ingredientes que ahora estaban en mi estómago y preparé aquella extraña mezcla. Sus ojos brillaron al verme entrar a la habitación, o mejor dicho, cuando vio lo que llevaba en las manos. Creo que solo le faltó lamer el plato, y era absolutamente sexi la forma en que lamía la cuchara y gemía después de cada bocado, pero yo solo podía pensar en que talvez estábamos en la dimensión desconocida y aquella mujer había suplantado a mi novia.

—Lo siento, es que… tenía mucha hambre…

—Claro… lo siento por comer… ¿es una nueva receta?

—Solo tenía ganas de algo diferente. Tus padres se llevaron a Henry por algo de comer y yo no tenía muchas ganas de ir.

—Claro…

Ni siquiera sabía que los rábanos existían, ¿quién come rábanos con helado? Sabía exactamente quién, pero no podía ser cierto. Solo estaba muy cansada después de un largo día de trabajo. Todo iba a estar mejor por la mañana. Volveríamos a nuestra casa, y nadie iba a volver a comer rábanos.

Me quedé dormida abrazada a sus piernas mientras sus dedos acariciaban mi cabello, era demasiado temprano, pero no tenía la energía suficiente para seguir pensando en todo lo que tenía que solucionar.


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Mis ojos se abrieron, era casi el amanecer y Regina no estaba en la cama conmigo otra vez. Sabía exactamente en dónde estaba, fui con ella, y sobé su espalda mientras vaciaba todo el contenido de su estómago en el inodoro.

—Me hizo daño lo que comí anoche —Mintió.

—Fue una mala mezcla.

—Sí, lo fue.

Volvimos a la cama y nos quedamos despiertas, abrazadas, viendo cómo los rayos del sol iluminaban la habitación, hasta que fue hora de levantarse.

No tenía que ir a trabajar esa mañana, era el turno de Robin, pero necesitaba salir de casa cuanto antes.

Llegué caminando hasta el restaurante y espanté al único cliente que estaba allí siendo atendido por la abuela de Ruby.

—Voy a cobrarte por eso, no puedes espantar a mis clientes.

Caminé de un lado al otro con las manos en la cintura, y cuando reuní suficiente valor le indiqué a la abuela seguirme hacia la parte trasera en dónde podríamos hablar sin ser escuchadas.

—¿Qué hiciste? —Me acusó de inmediato.

—Creo… creo que Regina está embarazada.