Hola, acabo de terminar este capítulo, espero me haya quedado bien porque no pude leer mucho sobre partos (lo único que sé es que estuve en el que protagonicé XD) así que si tengo algo fuera de la realidad o mal detallado (por aquello que alguno estudie medicina)n perdón.

Espero les guste, más que dar a entender la noticia del nacimiento me latia más poner en si el alumbramiento, pocas veces he leido algo sobre el dar a luz, la mayoria relata los meses del embarazo o los primeros días de nacido, pero el momento del alumbramiento se me hace algo tan maravilloso y hermoso, una mezcla entre la vida y al muerte, mi abuela decia que al dar a luz una mujer se acerca mucho a la tumba pero a la vez al milagro de la vida (ella tuvo 11 hijos, creo que debo darle crédito aunque ahorita este en el cielo), y se me hace algo tan contradictorio por como una criatura inocente llega al mundo en un acto pues algo violento por aquello del esfuerzo de la madre en el parto natural o en ambos tanto natural como cesarea pues la sangre o en tan solo en la sala de operaciones con equipo que puede ser peligroso y este como si nada llega en un llanto tan fuerte que es su lado a la vida, es alucinante, no sé como me sienta si llego a dar a luz pero no creo que alguien pueda describir eso, ni siquiera nuestras madres podrian describirlo con exactitud, es algo que se siente no se define.

Bueno disfruten de la lectura y quedo pendiente a cualquier cometanrio, ya mero terminó esto, sólo 1 más y ya.


Epílogo 2 – Vida.

Qué alguien catalogará de sexo débil a las mujeres era absurdo, ya quisiera él soportar una mínima parte del dolor que traía consigo traer vida a este mundo, debían de resucitar al imbécil que hizo aquella declaración sobre las féminas y matarlo a punta de taconazos las mujeres y uno que otro hombre que sepa valorarlas; ellas eran las fuertes en todas las pruebas que Dios o quien mandará en el universo, por la fuerza y determinación que ellas poseían, los hombres no fueron calificados por el Creador para dar a luz como las portadoras de tan bellos y armoniosos cuerpos, era un misterio como en formas delicadas y corazones nobles o bueno en su mayoría, pudieran llevar el peso de una criatura y después traerlos al mundo de una manera traumática, ESTABA CAGADO DE MIEDO, estaba casi desierto el hospital, eran las 03:24 am de un 18 de enero, unas semana más y se cumplían los 9 meses, estaba hecho una marea de nervios, entraría a la sala de partos para ver el nacimiento de su hijo o hija pues habían decidido dejarlo como sorpresa el sexo del bebé, habían comprado toda la decoración en blanco y amarillo, un color neutral, se estaba preparando para entrar con su mujer bajo las instrucciones de los demás asistentes del ginecólogo - obstetra y el pediatra mientras pensaba en todo lo que había vivido con la mujer que alistaban lo más rápido posible en la camilla para partos, enfermeras eficaces que la cambiaban y depilaban pronto del área genital, los Smith llegarían en unos minutos junto con Dot que había arribado 2 días antes porque las fechas sea acercaban a las planeadas para la cesárea y había prometido llegar al nacimiento de su tercer hijo o primer hija, pero al parecer su hijo quería llegar antes y apenas le dio tiempo a llegar a su estimado profesor; los Braun llegarían en unos minutos más mientras que Annie y Bertholt irían primero por Yuu y Dot para después ir a alcanzarlos, a Mikasa se le había roto la fuente hace menos de 15 minutos en los cuales manejo como desquiciado para llegar al hospital, ella le había comentado que no sintió nada como en el parto anterior durante el trayecto, en esa ocasión Mikasa desde que empezaron las contracciones hasta que dio a luz duro 6 horas en trabajo de parto, Levi no supo cómo pudo manejar y hablar para ponerse de acuerdo con Annie y después avisar a Erwing, ahora pensaba que era una imprudencia, pero es que nadie se prepara de súbito para ese tipo de situaciones, habían tenido suerte y no paso nada de trayecto, sino serian 2 hospitalizados, pero ahora el gran paso lo harían solo ella y él, esperaba poder soportar el nacimiento de este bebé, en el anterior alumbramiento de sus gemelos, aunque habían visto documentales he ido a los cursos que dan para recibir a los hijos en los cuales todo se le hacía sorprendente fácil de sobrellevar como observador, pero a la hora de la verdad se había desmayado cuando vio coronar a Dot, PERO ES QUE LA DIFERENCIA ENTRE UN VIDEO A VER A TU ESPOSA ABRIRSE LITERALMENTE PARA QUE UN NUEVO SER HUMANO SALIERA DE ESE PEQUEÑO LUGAR ERA ABISMAL, un lugar donde apenas podría entrar sin mucho esfuerzo una aceituna por sus dimensiones saliera algo del tamaño de una sandía, cuando nació Yuu, él yacía en el piso decía Mikasa con la lengua afuera tocando el piso, Erwing y Fubar se burlaban de él, pero sus esposas les recordaban que ellos también se desmayaron al intentar grabar y se quedaban callados pues en ambos videos la cámara en menos de un segundo de tomar la camilla o silla de partos pasaba a una toma eterna del piso de la sala del mismo hospital recomendado por Hanji, pero ahora quería poder soportar por ambos, era injusto que ella sólo cargada con el nervio, aunque pareciera que ella estaba tranquila o en lo que podía, no gritaba como desquiciada, miraba que le dolía y que batallaba para respirar, pero no se la pasaba ofendiendo a nadie, Annie en el parto había lanzado improperios a diestra y siniestra y por suerte no lo tomaron personal los del personal del hospital, decían que eso era una reacción normal entre las mujeres en parto o en caso extremo se comportaba como lo hizo Hanji que le soltó un puñetazo a Erwing y le dijo hasta de lo que se iba a morir por el dolor de parto, en cambio su esposa seguía las instrucciones, dentro de unos minutos todo empezaría, su hijo o hija daría su primer respiro en el mundo y entre el miedo también sentía una urgencia por acariciar ese pequeño cuerpo que era la unión de los sueños de ambos, era un nuevo ser que necesitaría el amor y protección de sus padres y hermanitos, esos dos pequeños no mostraron nunca celos por el embarazo de su madre, al contrario se desesperaban por poder ya cargar o acariciar a su hermanito o hermanita aunque todavía no tuvieran la fuerza para hacerlo, incluso se peleaban cuál de los 2 le cantaría la canción de cuna que le habían creado a esa pequeña criatura.

"Sr. Rivaille, es hora" – el doctor que atendería el parto se dirigía a la puerta que dividía la sala de preparación de la sala de partos, en el cristal Levi podía ver a su esposa en una especie de silla con unas perneras para colocar sus piernas abiertas, se supone que era para hacer más fácil el parto, pero se le hacía un instrumento del infierno que irónicamente podía ayudar a traer un milagro de vida a la tierra, Levi lo siguió, una enfermera que no entraría a la sala les ayudaba a abrir la puerta pues estaban ya esterilizados todos y con las manos arriba como marca el procedimiento, Mikasa agarraba fuertemente la barra que tenia arriba de la cabeza para sostenerse o para poder desfogar su dolor.

"Doctor, el bebé esta coronando" – decía una enfermera algo madura.

"Parece que este pequeño si trae prisa" – el doctor se posicionaba entre las piernas de Mikasa con las manos cerca de su vagina – "Bueno señora, ahora vamos a dar el último paso para que su bebé pueda estar a su lado, parece que no necesitaremos fórceps, el bebé viene en buena posición" – el doctor dio un hondo suspiro, ahora empezaría la faena – "bien señora Rivaille, respire profundo" – había conectado la mirada con la de la mujer, ella lo miró y asintió, sabía lo que vendría y el hombre se limito a decir – "así que a mi orden PUJE"

Levi estaba anclado al piso, viendo una imagen surrealista, los sonidos no los percibía, miraba todo en cámara lenta, el movimiento de los labios del doctor, la preparación de las enfermeras de una tiña con agua tibia, como sacaban unos instrumentos para si mal no recordaba limpiar de mucosidades las cavidades del bebé, el pediatra listo para cuando el bebé ya estuviera afuera, pero lo sorprenderte era su mujer.

Mikasa estaba toda roja de la cara por el esfuerzo y las venas del cuello se le marcaban, su ropa, rostro y hasta cabello mojado de sudor, miraba como cerraba los ojos con fuerza mientras pujaba, la fuerza que ponía en el agarre de la barra arriba de su cabeza era enorme tenia los nudillos blancos, cuando intentaba respirar la miraba abrir los ojos y ella lo miraba y los volvía a cerrar mientras el doctor ordenaba y ella obedecía a pujar, veía la boca de ella abrirse para lo que suponía era un grito, ella se arqueaba y su cabeza la echaba hacia atrás, todo era tan impresionante, verla batallar mientras que abajo, entre el lugar donde había estado tantas veces dentro en las noches de lujuria se miraba como una matita de cabello estaba saliendo, el galeno había puesto su mano debajo de la cabecita para sostener al bebé y esperar que saliera hasta los hombros para ayudarle a salir por completo, veía como con cada empuje de su mujer poco a poco iba saliendo ese pequeño pedazo de cielo, estaba viendo todo ese maravilloso proceso sin la necesidad apremiante de desmayarse, jamás la ciencia podría explicar ese suceso tan bello, era algo que no se explica, es algo que se siente y que para describirlo jamás existirían palabras adecuadas, estar viendo cómo va saliendo una criatura tan pequeña e indefensa a un mundo tan agresivo de una manera tan violenta era contradictorio y a la vez hermoso, sentía el corazón en un puño, era una mezcla extraña de amor, orgullo, pena por el sufrimiento de su esposa pero a la vez urgencia porque ella acabara y poder abrazarla junto a su bebé, estaba feliz que casi podría brincar de alegría pero también quería llorar, daba miedo experimentar tanta felicidad en unos momentos.

Pero un llanto lo saco de sus cavilaciones, un sonido que era el saludo al mundo de su nena, el doctor había exclamado "es una hermosa niña, señores" y al tenerla en sus manos las enfermeras junto con él pediatra se pusieron a atenderla mientras el ginecólogo seguía con la demás parte del procedimiento. Levi seguía viendo ahora ambas escenas, como las enfermeras junto con el otro médico revisaban, limpiaban, pesaban y cubrían a la niña, mientras que el otro médico le retiraba la placenta, pasaron unos minutos y después veía a una Mikasa apoyada en el respaldo de la silla, con la vista nublada con el cansancio y respirando de manera pesada, el esfuerzo era tremendo, pero con una hermosa sonrisa, sería una imagen que no olvidaría jamás, una sonrisa de satisfacción y felicidad pura que le encogió el corazón, pero la escena siguiente le hizo incluso dejar de respirar, la enfermera le llevaba envuelta a su bebé en una cobijita rosa, la piel era tan blanca como la de ella, en un principio pensó que era la pasta en la cual los bebés había leído venían envueltos pero no, era el color de piel de su bebé, del mismo color que la de ella, pelo negro, los ojitos cerrados y en pleno llanto, esa era una buena señal, los pulmones le estaba funcionando a la perfección, Mikasa como pudo se reincorporo con ayuda de una enfermera y la tomo en brazos, ella sonreía y lloraba, acariciaba con extrema delicadeza el rostro de su hija mientras le decía "hola mi amor, al fin te conocemos, soy mamá", y después lo miró a él con tanta ternura que sintió que se le harían gelatina las piernas, era un crimen el que existiera en la tierra tan maravillosa mujer y el era un jodido enano con suerte porque esa mujer era enteramente suya.

"Ven enano, tu hija te saluda, abrázala" – Levi volteo hacia la enfermera dándole a entender si era prudente, la enfermera sólo asintió con una tierna sonrisa.

Se acercó como si fuera al paredón, había cargado a sus hijos al mismo tiempo inmediatamente de que los vio en los cuneros después de que se recupero de la pérdida de conocimiento, pero ahora se sentía incapaz incluso de sostenerse a si mismo mucho menos de cargar a su bebé, TENIA PÁNICO DE DEJARLA CAER, tenía los brazos extendidos pero no la tocaba.

"Anda enano, estoy cansada, cárgala, no se te caerá, la bebé quiere ir con su papá" – Mikasa le miraba con cansancio pero con complicidad, ella le había leído la mente, como pudo la tomó entre sus brazos, era tan suave, calientita y pequeña que sintió su corazón convertirse en una vela encendida la cual se estaba volviendo en cera líquida, la bebé seguía llorando, pero al sentirse en los brazos de su papá juraba que vio por primera vez sus ojos de color violeta y hasta pensó que le sonreía, se había callado por unos momentos y él se sentía bobo.

"Vez, quería ir con su papá, pero préstamela, hay que darle de comer" – Mikasa respiraba pesado, pero se miraba algo mejor, se la pasó embelesado, no queriendo dársela ahora que la había sentido cerca, ella al tenerla en su regazo se descubrió un pecho y lo acercó a la boca de su bebita le estaba dando su primer alimento, su esposa había decidido como lo hizo con Dot y Yuu darles pecho como alimento, era una imagen que anteriormente se le hacía sensual pero al ver el nacimiento de su hija se le hacía casi un sacrilegio tocar esos pechos sagrados que alimentaban esa muestra de su amor, era doloroso y hermoso a la vez, pero en su interior sabía que su hija los compartiría con él mientras no le quitará su alimento.

"Bueno señor, felicidades, tiene una hermosa bebé y una mujer como pocas, se ha portado excelente, demasiado obediente y valiente, ojalá todas las mujeres en labor de parto fueran así, pero bueno, no podemos pedir milagros, felicidades, en un momento más las llevarán a su habitación para que descansen las dos damas, la bebé no necesitará estar en incubadora, el pediatra ha dicho que está en excelentes condiciones de salud, podrán tenerla en cunero en su habitación, pero cualquier cosa estará él a su disposición" – decía el ginecólogo mientras e iba de la sala – "fue un placer atenderla señora Ackerman y ya sabe, si decide tener otro bebé si se porta así con gusto atenderé su parto, con permiso" – y salió del área.

"Gracias, son ustedes quién ha hecho esto posible" – Levi hablaba con un nudo en la garganta, ya se había ido el ginecólogo pero seguía ahí el pediatra llenando los certificados

"No señor Rivaille, es Dios y su esposa, se ha portado como las verdaderas mujeres, tiene mucha suerte, no las deje jamás" – y acto seguido tomaba el piecito de la bebé para ponerle tinta y posarlo después en el certificado y lo limpiaba – "Y esta señorita ha venido al mundo muy sana y llena de amor" – decía mientras metía los papeles en una carpeta y se los daba a la enfermera – "estaré aquí en el hospital para cualquier cosa, pero más tarde le daré a su esposo las citas de su bebé, con permiso" – y el doctor se retiraba.

"Vaya, creo que pasamos con la nota máxima el parto ¿verdad pequeña?" – Mikasa le daba pecho, pero la enfermera le hacia la seña de que era suficiente, no podía darle de comer mucho.

"Señora, es que pocas aguantan el parto y actúan como usted, ¿hace ejercicio y se cuido bien?" – le quitaba la niña de los brazos para empezar a hacerla eructar.

"Era lo mínimo para que estuviera sana esta niña, pero siempre he intentado tener una vida sana" – Mikasa se volvía a recargar por completo en la silla

"Se nota, sigue hermosa aunque haya acabado de dar a luz" – decía todo mientras limpiaba a la niña, esta ya había eructado.

"Padece que han enamorado a todo el personal del área de partos" – decía Levi mientras abrazaba a su mujer y besaba su frente – "Gracias por todo esto, no podré jamás pagarte la dicha que me das" – y que dijeran lo que quieran, pero estaba llorando de felicidad.

Mikasa puso una de sus manos en su mejilla – "Levi, esto es algo que hicimos los dos, no me tienes que agradecer nada, soy feliz a tu lado y al de mis hijos, esto es mínimo" – ella también sonreía con lágrimas en los ojos, Levi se había acercado para tener ambos conectadas sus frentes y miradas, era un momento tan significativo que podía quedarse así por horas.

Pero no todo lo bello dura mucho, cuando menos lo esperaban un flash y una enfermera furiosa empujaba y regañaba a los Smith y a los Braun por estar tomando fotos en la sala de partos, mientras a lo lejos miraban llegar a Annie con su esposo el cual traía en brazos a Marco y a Christa en una mano a Dot y la otra a Yuu los don niños con una sonrisa en los labios, Dot estaba recargado en la puerta de la sala sonriendo.


Habían pasado unas horas, Mikasa y Lenalee estaban dormidas, ahora veía que su esposa tenia ojeras por el esfuerzo, pero se encargaría de que pronto todo eso pasará, Annie había pedido unos días en el trabajo y la escuela para ayudarle con el cuidado de los niños a ellos, Hanji e Ymir también se habían ofrecido a ayudar pero no quería tener a esas dos locas en su casa, sería como tener 5 niños en vez de 3, él estaba sentado en el sillón que había en la habitación abrazando a sus dos hijos dormidos en cada lado, traían los regalos que le habían elegido a su hermanita, Dot traía un mameluco en forma de conejito para cuando saliera del hospital no tuviera frio y Yuu un osito que no soltaba peluche para que lo pudiera tener cerca de su cuna, se sentía pleno, estaba cansado pero no quería dormir, la luz de la luna se filtraba por la ventana iluminando a esas 2 mujeres que son su vida, agradecía a la vida todo lo que había pasado, si sufrió mucho y seguía recordando a Petra pero ahora podía seguir adelante con su familia, se sentía con vida.


Afuera en la sala de espera estaban casi todos, sabían que no podía entrar decidieron estar ahí por si necesitaban algo los integrantes de la familia Rivaille Ackerman, en esos 4 años todos ellos habían pasado a ser familia y más desde que la creación de la fundación Smith la cual se encargaba de subsidiar a varios orfanatorios pero para ello revisaban las instituciones con bastante rigor para evitar abusos como en el pasado Mikasa, Annie e Ymir, esas mujeres les dijeron que irregularidades se podían encontrar y sus aportaciones fueron esenciales para no caer en errores de dar ayuda económica, médica o educativa a instituciones que solo vieran un negocio en tener niños huérfanos, ellas vieron en esa forma de ayudar la manera de no repetir la historia, Annie se integraría a trabajar en la fundación en el departamento legal y de investigación al terminar la universidad la carrera de licenciatura en derecho, Ymir no trabajaría con ellos pero cuando hacían eventos para recaudación de fondos o iban a hacer un convivio en los orfanatos ella siempre ponía la comida y los postres, era su pequeño granito de arena, pero por sobre todo eran familia por los lazos que forjaron en 4 años, no importaba origen o pasados, ahí eran amigos entrañables que se sabían todo, los Smith eran sencillos y juzgaban conforme a las actitudes y aptitudes de las personas no por sus bienes, los Braun eran extravagantes pero se sentía el aire de amor y protección en ellos, la seguridad familiar era la imagen que daban y eran, los Fubar eran los más tranquilos, el punto medio de ellos, pero de este última familia Christa no estaba, se había ido a la capilla dentro del hospital a hacer una oración.


Dot estaba buscando a Christa, a sus casi 9 años no debía de andar lejos de sus padres, la había escuchado decir que iria a la capilla, se estaba tardando, pero al llegar la vio hablando con alguien que no creería que volvería a ver después de verla en el aeropuerto.


"Gracias Petra por cuidar a mi primita y a mi tía"

"No hay de qué, para eso estamos las amigas no" – una mujer de cabello rubio algo largo y ojos castaños vestida de blanco abrazaba con bastante cariño a una niña de cabello rubio y ojos azules.

"Más que amiga eres el ángel guardián de esta familia"

"No lo creo tan así, es que los amó demasiado para dejarlos solos" – ella acariciaba al cabeza de esa niña que le había dado paz al haber logrado de que Levi fuera de nuevo feliz.

"No te sientes sola o triste, tú podrías estar en el lugar de mi tía" – Estaba feliz pero se sentía mal por su amiga.

"Christa, cuando crezcas sabrás que el amor también es libertad, yo no podía atar a Levi a una vida de soledad, me da gusto que se hayan encontrado esos dos y sobre todo que tú me ayudaste"

"Yo no hice nada" – Christa la miraba de manera detenida.

"Haz hecho bastante, ayudaste a esos cabezotas a que se dieran cuenta de lo que sentían, desde la vez de navidad hasta lo de ir a dejarle las fotos a Mikasa para que viera las cosas con mayor claridad" – Petra acariciaba la mejilla de esa niña.

"Siempre he tenido una pregunta, ¿Dot y Yuu son los espíritus de tus hijos?" – tenía la duda.

"No, mis hijos están conmigo pero nunca los traigo, ellos no pueden venir aquí ellos sólo pueden estar allá arriba, pero te mandan saludos"

"¿Saben de mí?" – Christa estaba sorprendida.

"Por supuesto, saben que eres mi amiga y qué me nos has ayudado a hacer feliz a su padre, quisieran conocerte pero dicen que te esperaran, que aunque sea mucho tiempo, ellos te recibirán bien cuando llegue el momento" – Petra sonreía radiante.

"¿Seguirás visitándome, ya casi no lo haces?" – Ahora Historia agachaba la cabeza con algo de pesar.

"Siempre estaré al lado de todos ustedes, pero pronto ya no podrás verme, los niños crecen y ya no pueden vernos tan fácil, a menos que desarrolles una capacidad sensorial especial, pero siempre escuchare tus problemas y oraciones para hacerlas llegar a donde tengan que hacerlo" – Era algo doloroso, pero pronto ya no podría verla tan seguido, se había encariñado con esa niña tanto que la sentía de su familia.

"¿Quiere decir que ya podrás descansar en paz?"

"Algo así, pero te digo no será tan dramático, tienes a gente que te quiere, y yo estaré siempre vigilándolos" – Petra empezaba a llorar, pero intentaba sonreír.

"Pero…" – Christa fue cortada.

"Es hora que lo hagas Petra, suficiente has hecho por ellos, es hora de que puedas descansar en paz" – Dot Pixis había entrado a la capilla.

"Súper calvito, ¿puedes verla?" – Christa estaba asombrada nadie la había visto desde que la conocía.

"La vi el día del aeropuerto cuando Bertholt te cargo después de que me diste las fotos" – sonreía a ambas rubias – "Petra, muchas gracias ´por amar a Rivaille hasta el extremo de buscarle la felicidad aun después de muerta" – a Dot se le estaba escurriendo una lágrima – "Creo que pocas personas en el mundo pueden amar como lo has hecho tú en toda tu existencia, Levi es afortunado al haber tenido el privilegio de amarte y ahora tener a Mikasa" – y se acercaba a Petra, intentó acariciarle la mejilla pero su mano traspaso la imagen de ella, asustándolo pues Christa si había podido abrazarla.

Petra sonrió por la reacción de Pixis – "No se preocupe, es normal que pase eso con los adultos, pocos pueden vernos, para ello se necesita tener fe o una parte todavía de inocencia en el alma junto con una gran dosis de bondad, y aunque usted tenga varias de esas cosas, la "inocencia" ya no la posee" – ella lo miraba con malicia, recordaba las andadas de ese profesor y estaba al tanto que las seguía haciendo con sus estudiantes.

"Me has ganado mujer, pues "inocente" ya no soy, pero me da gusto verte de nuevo antes de que ya no te veamos más"

"No hay de qué, y bueno nos vemos a lo mejor pronto, a lo mejor en mucho tiempo, pero siempre estaré al pendiente de ustedes y no lloren esto no es una despedida es un hasta luego algo indefinido pero sé que nos encontraremos, cuiden a esos 5 por favor en las áreas que yo no puedo, que yo los cuidaré en lo que pueda a todos ustedes, los quiero mucho" – Y Petra se empezaba a desvanecer con una sonrisa en el rostro con dos lágrimas traviesas, había cumplido parte de su deseo, ahora faltaba la otra parte, y aunque no pudiera hablar ya mucho con Annie y Dot, siempre estaría atenta a cualquier ruego u oración que dijeran y ella escucharía aunque ni la vieran como antes – "y muchas gracias por hacerlos y hacerme feliz"

Dot y Christa hacían el ademán de adiós mientras veían como se desaparecía Petra entre un haz de luz, tenían una sonrisa en los labios y Dot abrazaba a Christa por el hombro, se sentía bien el saber que Petra Ral estaba bien y feliz en compañía de sus hijos y que protegía a los seres amados de Rivaille, de plano ese enano tenía suerte.

"Bueno Christa, vamos con tus padres pero antes, ¿vamos por un jugo para ti y un café para mí?" – y se encaminaban a la salida de la capilla.

"¿El jugo es para ti?"

"¿Tomas café pequeña?" – Dot había abierto mucho los ojos, en su época los niños no tomaban café.

Chista subió y bajo los hombros – "Bertholt hace una cafetera diaria, no se da cuenta si le quitas o no café, sabe bueno con 3 de azúcar y algo de leche"

"Bueno será nuestro secreto" – y se fueron a la cafetería a tomarse sus cafés.


Mikasa se despertó para ver a su hija, apenas amanecía y podía ver la respiración de su pequeña Lenalee y de sus 2 otros hijos, podía también escuchar el tenue ronquido de su esposo y su ceño sin fruncir de seguro estaba tranquilo y le había ganado el cansancio.

Si hacía un balance de su existencia podría decir que al fin las cosas se estaban equilibrando, primero tuvo la etapa de sufrimiento y soledad y ahora era feliz llena de compañía, agradecía los buenos y malos momentos, las enseñanzas y personas que le puso el destino, todo había valido la pena.

Se sentía a plenitud con su vida.