Hola chicas, como estan? Espero que hayan recibido muy bien este nuevo año.
Bueno aca les traigo otro capitulo de esta historia..las dejo para que lo disfruten!
Capítulo 25: El comienzo de la peor pesadilla.
''Capítulo Beteado por Beta FFTH Lupita''
Pov Bella
Dos días habían pasado ya desde aquella tarde donde le hicieron la punción lumbar a Mía… dos días que transcurrieron lentamente, mientras mi desesperación por no saber los resultados, mis ansias y mi dolor, crecían enormemente, deprimiéndome mucho más.
Esa tarde iría con Edward a recoger los resultados. Estaba bastante aterrada, pero intentaba mantener la calma y ocultar ―como siempre lo hacía― mis miedos, mis temores los dejaba en una coraza de hielo que me protegía en casos como este.
Desde el momento en el que me enteré que estaba embarazada de mi pequeña, miles de temores inundaron mi mente. En un principio, lo que me preocupaba perder el embarazo; luego que mi hija naciera con algún problema de salud por toda aquella medicación― que estaba prácticamente segura― que James me había dado para que abortara. También le tenía miedo al parto… a no ser una buena madre, a que la niña tuviera un accidente cuando justo empezaba a caminar; a que no fuera feliz por no darle una familia como la que se merecía. Y uno en especial que no me dejaba descansar, era que apareciera James en nuestras vidas nuevamente, que quisiera quitarme a mi hija. Pero nunca, en todo ese tiempo, me paso por la cabeza que mi angelito tuviera una enfermedad terminal y para todos los malos escenarios había ideado una o varias soluciones, tenía planes, pero esto me superaba. Era algo que no podía procesar, quería creer que era una pesadilla, que se trataba de un error, pero también sabía que desde aquella noche en la que Edward se aventuró en darme ese diagnostico, era porque era algo muy probable.
Salí del trabajo y al llegar a casa, vi que me estaba esperando Edward. Estaba recostado sobre su volvo plateado, con unos lentes de sol que ocultaban lo que desde hace días veía en su mirada y se reflejaba en la mía: temor, incertidumbre.
Al llegar a su lado, me saludó con un beso y un abrazo muy fuerte.
― ¿Cómo estas, preciosa? ― susurró en mi oído, mientras me abría la puerta del acompañante para que entrara.
― Nerviosa ― conteste, cuando ya se había acomodado en el asiento del conductor.
― Y mi bebé, ¿cómo está? ― dijo, mientras le daba besitos a mi vientre. Yo ya no lo soporté más y se me escaparon algunas lágrimas.
― No llores nena… todo estará bien, ya verás ― Comentó, al tiempo que limpiaba las lágrimas de mis mejillas.
Yo solo lo abracé, no sabía qué hacer, y su apoyo era importante para mí.
―Te amo…
―Yo también, hermosa. Te amo… ahora vamos, comeremos algo y luego iremos al hospital.
…
Luego de que almorzamos en un pequeño restorán de la ruta, tal como lo dijo Ed, nos dirigimos al hospital. El viaje transcurrió en silencio entre nosotros, escuchábamos música a un volumen muy bajito. Yo sólo podía mirar por la ventana, estaba cansada de llorar y sabía que si intentaba pronunciar algunas palabras mis intentos serían en vano, por lo que me mantuve en silencio, mientras que él tomó mi mano y me acarició los nudillos tranquilizándome con ese pequeño gesto.
Lamentablemente, cuando menos me di cuenta, ya estábamos en el consultorio del Doctor Biers, viendo como abría el sobre con el resultado del estudio.
Miró atentamente el papel, levantó la vista unos instantes, lo volvió a mirar, frunció el ceño, mientras Edward sujetaba fuertemente mi mano. De pronto, se acercó más a mí, y me abrazó con fuerza.
― Bien… aquí tengo los resultados y lamentablemente no son buenas noticias: Mía tiene leucemia ― dijo muy serio.
Y dejé de prestar atención. Sentí que todo a mí alrededor de repente iba demasiado lento. Podía sentía el latir de mi corazón, las voces a mi alrededor… cerré los ojos y la imagen de mi hija vino a mi mente. Sabía que las lágrimas corrían libremente por mis mejillas, pero estaba inmóvil, en shock. Quería gritar, salir huyendo de allí. El doctor se levantó y nos dejó unos momentos a solas.
Escuché la voz de Edward, pero simplemente no podía pronunciar una sola palabra para responderle.
― Bella, amor… ― me llamaba, desesperado.
― Mi cielo, vamos, dime algo ― decía, mientras me sacudía un poco.
Respiré hondo, y el aire ingresó de golpe a mis pulmones, trayéndome de nuevo a la realidad.
Sólo me abracé a Edward ―que ahora se encontraba en cuclillas frente a mí―, y lloré un buen rato, hasta que pude hablar nuevamente.
― ¿Qué hago ahora, Ed? ¿Qué pasará con Mía?
Mi peor pesadilla tenía nombre y ya estaba declarada. Quería despertar, pero esto no era un mal sueño… ¡era la puta realidad! y mi hija estaba muriendo.
Mi amor, Bella, tranquila, ahora el doctor está haciendo un plan para que cuanto antes comencemos con el tratamiento para Mía, te prometo que intentaremos todo, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que nuestra pequeña este bien. ¿Sí?- yo solo asentí, seguimos abrazados un largo rato. Hasta que alguien aclaró su garganta detrás nuestro.
― Bella, Edward… ya tengo el cronograma de tratamiento para la pequeña. Si bien es un tipo de leucemia muy agresiva, la hemos pillado a tiempo, por lo que podremos empezar la semana próxima con las quimioterapias, y en caso de que esto no funcione aun quedará la esperanza del transplante ― dijo el doctor, sorprendiéndome, ya que no me di cuenta cuando regresó.
Edward comenzó a hablar con él sobre el tipo de medicación utilizarían y de cómo sería el tratamiento. Yo aún estaba en trance.
Luego de un rato, el doctor nos despidió, estrechándonos la mano, y Edward me guió hasta el auto, yo aún estaba en piloto automático, caminaba, respiraba, pero intentaba no pensar.
Nos detuvimos en el prado al que solíamos ir. Ed me abrió la puerta y caminamos un poco, nos sentamos en medio de las flores y me abrazó muy fuerte.
― Amor, tenemos que hablar. Tenemos que ver cómo le vamos a explicar todo a Mía ― comenzó a hablar, bajito en mi oído.
― ¿Cómo se le explica a una pequeñita que tiene una enfermedad como esta? ― respondí entre sollozos.
― Le diremos a la pequeña que está enferma… que debe curarse y que para ello los doctores le realizaran un tratamiento. Creo que no será necesario indicarle mucho más… seguramente cuando volvamos el lunes al hospital, nos darán algún tipo de apoyo psicológico o en caso de que no sea así, nosotros buscaremos un analista para que nos ayude a llevar esto ― dijo, mientras acariciaba mi pelo.
― ¿Cómo le haremos con todo? ¿Cómo podremos con esto, Edward?
― Cielo, antes que nada, necesito que estés tranquila. Nuestro bebé te necesita bien, y Mía y Thommy también, así que debes estar tranquila ― intente decir algo, pero colocó un dedo sobre mis labios y agregó: ― Sé que esto no es fácil, que te altera esta noticia, y a mí también y no sabes cuánto, pero debes pensar que Mía no debe ver el miedo en tus ojos. Que ella necesita a su mamá más que nunca, necesita que seas valiente y además, tu también debes cuidarte, llevas a nuestro bebé y el necesita que te cuides
Lo abracé. Lo necesitaba más que nunca.
― Creo que deberías renunciar a tus trabajos y pasar todo el tiempo posible con los niños, y descansando, eso te haría bien ― agregó, un poco temeroso.
― ¡No! No puedo darme ese lujo, Edward. Necesito el dinero ahora más que nunca…
― Cielo, estamos juntos en esto. Somos una familia, y con lo que yo gano es más que suficiente. Y si fuera necesario, tengo mucho dinero ahorrado. Ahora, lo importante es que tú estés bien, que cuides de nuestra pequeña, que la acompañes en este momento y yo me encargare de cuidar de ustedes ― me interrumpió, mientras acariciaba mi pancita.
Me dejé llevar, estaba tranquila, en los brazos de Edward. Pero necesitaba estar con mi pequeña.
― Vamos a casa, cielo. Necesito ver a mi hija.
― Vamos Bella, vamos a ver a nuestra princesa.
…
Pov Reneésme
Edward me había pedido que cuidara a Mía y a Thommy, ya que debía ir al médico con Bella. Notaba a mi hermano demasiado triste y a mi nueva amiga completamente ausente. Sólo esperaba que no pasara nada malo con su bebé.
Me hacía inmensamente feliz verlos a los dos juntos, y que pudieran vivir ese embarazo unidos y llenos de amor. Incluso hasta me daba un poco de envidia, y cuando pasaba, alejaba eso de mi mente. No podía permitirme pensar en aquello.
Por suerte, la tarde con los niños pasó rápido y Mía y Thommy después de cenar, se quedaron dormidos.
Estaba un poco preocupada porque no regresaban, sin embargo los esperaría un poco más y en caso de que no llegara, los llamaría por teléfono
De repente, escuché como Mía daba gritos y fui corriendo a la habitación donde ella estaba llorando.
― ¿Qué pasa, princesa? ¿Por qué lloras?
― Tuve una pesadilla. Soñé que me ponían muchas inyecciones – respondió la pequeña, aún llorando.
― Fue solo un mal sueño, cariño. No te preocupes, ahora vuelve a dormirte
― Pero tengo miedo… ― dijo, haciendo un hermoso pucherito.
― Entonces yo me quedare aquí, contigo ― y me recosté a su lado, y acaricié su cabello hasta que se durmió nuevamente.
Yo la miraba mucho y a mi mente vino el recuerdo de mi Anthony. Había algo en esa pequeña que me parecía tan familiar, que me daba tanta nostalgia, pero no podía recordar que era.
El ruido de la llave en la cerradura me alejó de esos pensamientos, por lo que me dirigí a la sala y allí vi que entraban Bella y Edward, ambos con una expresión de tristeza y abatimiento en su rostro.
― ¿Qué paso? ― pregunté, alarmada.
― Mía tiene leucemia… ― dijo Bella llorando, mientras me abrazaba.
― L-o s-i-e-n-t-o ― alcancé a pronunciar. No sabía que decirle, como consolarla, pensaba lo horrible que debía sentirse en ese momento, en lo espantoso que debe ser saber que tu hijo se puede llegar a morir, y un escalofrío me recorrió el cuerpo.
― Edward, ¿qué haremos? ¿Qué pasará con la pequeña?
― El lunes empieza con quimioterapias, Nessy.
― Cuenten conmigo para lo que necesiten ― dije de inmediato.
― Gracias, hermanita…
― Gracias Nessy, ahora los necesito más que nunca ― habló Bella, con voz rota.
¿Qué les pareció el capitulo? ¿Cómo creen que enfrentarán esta batalla lo Cullen?
