Como están mis estimados lectores, estoy aquí para darles un nuevo capítulo de esta historia. Gracias a todos por seguirla a pesar de que no publique tan seguido como otros, pero no duden en que estaré trabajan en traerles los capítulos correspondientes de este y el otro fic.
Les agradezco a todos sus reviews y lamento no haber podido responder a ninguno en esta ocasión, pero no tuve el tiempo disponible para hacerlo. Aun así aprecio a todos y cada uno de ustedes: VICTORELNAZI, gracias por el review. Usrein, lamento el suspenso. TachiKudo534, aquí hallaras respuesta a dos de esas preguntas. El cookies, no te preocupes tengo planes para ella. maxmoz18, lamento los errores del fic y también tu si sabes de esas palabras men. Notemix doragon, pasa a leer a ver cómo reaccionan. Cefiro101, pedir a Misty 3 veces seguidas cuando he dicho claramente que no la quiero en la historia si es exagerar, por favor deja de pedirla que no va a aparecer. Aron Kazami, aquí están las respuestas. Baraka108 gracias por el review y darle el beneficio de la duda a sun y moon. Tecpatl, gracias a ti por el review. 338, que bueno que te agradó la sorpresa de Pikachu libre. Reerse Ash, lamento que no te gastase el cap pasado, ojala y ahora si te guste. Pichucharmander, ya no chille y pase a leer.
Y ahora sí, sin más preámbulo, los dejo con el capítulo, disfruten.
Cap. 28 La prueba de maestria.
Al término de la batalla de Bianca, tanto nuestros héroes como los líderes acordaron dejar el duelo de Ash para el día siguiente. Cuando el chico se despedía, exteriorizando su deseo combatir contra el Lucario de Korrina, está le derrumbó las esperanzas con una impactante declaración.
Ash: ¿¡Cómo que no usarás a Lucario!? – Preguntó alterado.
Korrina: Así como oyes. No usaré a Lucario en nuestro combate de gimnasio. – Contestó en un tono monotono
Ash: ¿Pero por qué? – Insistió.
Justo cuando Korrina se disponía a explicar a Ash sus motivos, Gurkinn tomó la palabra.
Gurkinn: Yo explicaré la razón. – Dio un paso al frente. – A diferencia de otros gimnasios, donde puedes retar a las mega-evoluciones de sus líderes, aquí hacemos las cosas diferentes. Para nosotros la mega-evolución es un rito antiguo y sagrado que simboliza el lazo entre entrenador y pokémon, no algo con fines deportivos (si se le puede considerar deporte).
Ash: ¿Entonces no podré combatir contra Mega-Lucario? – Se deprimió.
Gurkinn: Lo siento chico. – Le habló de forma comprensiva.
El pobre chico sentía como se le derrumbaba su mundo. Su anhelada revancha era imposible; y estaba seguro de que Gurkinn no los dejaría siquiera tener una batalla informal. Sin decir nada y con un semblante depresivo de más muerto que vivo, se retiró del gimnasio.
De regreso con las chicas, ellas notaron la depresión en el rostro del muchacho. Ash les contó lo que le dijo Gurkinn, comprendiendo todas el por qué se sentía así. Resignado a no tener la revancha que ansiaba, se fueron a comer; aunque por su decepción, apenas si comió una ración normal. Terminando la cena, se despidió de sus amigas y se fue a su habitación. Allí, Ash se recostó en su cama, dando un profundo suspiro de decepción.
Ash: Pues ni modo amigo, supongo que tendremos que ganar la medalla sin luchar contra Mega-Lucario. – Se dirigió a Pikachu. El ratoncito le frotó su mejilla con la suya, igualmente decepcionado.
Sin ganas de siquiera cambiarse, solo se quitó las pendas exteriores, quedándose en bóxer y playera y se metió a la cama; ya tendría tiempo en la mañana de tomar una ducha antes de la batalla.
Antes de que pudiese conciliar el sueño, el sonido de TOC TOC TOC retumbó en su puerta. De inmediato se levantó a abrirla, encontrándose con White al otro lado. El joven quedó anonadado con lo que vio. La chica vestía una pijama que dejaba ver bastante carne; con un bóxer femenino y una camiseta de tirantes delgados, además de una toalla en sus hombros que indicaban que acababa de salir de la ducha.
Ash: ¡White! – Expresó sorprendido. – ¿Qué ha…? – No pudo terminar porque la chica le tapó la boca y, acto seguido, lo empujó al interior del cuarto, cerró la puerta y lo sentó en la cama.
White: Shhhhh. No hables tan fuerte. – Lo cayó.
Ash: ¿Qué está pasando? – Preguntó en voz baja, sacado de onda por las acciones de la castaña.
White: Cállate y escucha, ¿en serio lo deseas? – Preguntó, tomándolo por los hombros y mirándolo a los ojos.
Ash: ¿Eh? – Expresó confundido y nervioso.
White: Que si lo deseas. – Volvió a decir.
Ash se puso aún más nervioso sin saber la razón. Ver a White tan cerca y en ese ángulo, hizo que sus palpitaciones aumentaron al igual que su temperatura corporal. Uno de los tirantes de su camiseta cayó de su hombro, mostrando aún más piel. El pobre chico (si, como no) pasó saliva, sintiéndose abrumado.
Ash: ¿A… a que… a que te refieres? – Dijo casi soltando un gallo.
White: Me refiero a tu batalla contra Mega-Lucario. – Eso sacó al entrenador de su nerviosismo, devolviéndolo a la realidad.
Ash: Por supuesto que quiero volver a pelear contra ellos.
White: Entonces se cómo puedes lograrlo. – Dijo, ganándose toda la atención del moreno.
Ash: ¿En serio sabes cómo puedo hacerlo? – Ella asintió. – ¿Cómo? – Dudó.
White: Verás ¿recuerdas la estatua gigante de Mega-Lucario? – Ash contestó afirmativamente. – Bien. Resulta que esa estatua es la habitación del abuelo de Korrina.
Ash: ¿Qué? – Peguntó desconcertado.
White: Como oíste, pero eso no es lo importante. Resulta que mientras regresaba del baño…
Flashback
Mientras la jovencita regresaba de darse una ducha, pasó por el gran recibidor con la estatua de Mega-Lucario. Al caminar junto al monumento, se percató de que una luz provenía de su base. Al acercare a inspeccionar, se dio cuenta de que aquella base ocultaba una puerta que estaba entreabierta. A pesar de lo intrigante que era la situación, White prefirió pasar de ello… o al menos eso hubiese hecho sino fuese porque un par de voces familiares llamaron su atención.
Girkinn: ¿Entendiste hija? – Era el abuelo de Korrina quien se encontraba tras la puerta.
Pese a todas las buenas costumbres, la jovencita espió por la abertura de la puerta, encontrándose con que, dentro de la estatua había una recamara. Gurkinn se encontraba sentado en la silla de un escritorio, mientras que Korrina hacía lo propio en la cama.
Korrina: Comprendí abuelo. Prometo ser una mejor líder de ahora en adelante. – Expreso sonriente.
Gurkinn: Esa es mi pequeña. – Dijo complacido, levantándose para revolverle los cabellos a la güera.
Korrina: Pero no entiendo abuelo, si no puedo luchar con la mega-forma de Lucario ¿entonces por qué me impusiste esa tarea de conseguir 100 victorias seguidas para conseguir la lucarita? – Dudó.
Gurkinn: Esa es la prueba para convertirte en la sucesora del gurú de la mega-evolución. Además, ya conoces bien las reglas de nuestra familia. – Comentó.
Korrina: Sé que la mega-evolución es algo sagrado, pero sigo sin entender el porqué de tanto entrenamiento. – Se expresó confundida.
Gurkinn: Por si alguien, alguna vez, te reta a la prueba de maestría
White: ¿Prueba de maestría? ¿A qué se refiere? – Pensó para sí misma, acercándose un poco más a la puerta.
Gurkinn: Conoces la tradición familiar. Si llegas a perder una prueba de maestría, el que te derrote se llevaría mi mayor tesoro. – Eso último lo dijo con la voz quebrada.
Korrina: Odio esa tradición. – Refunfuñó.
Gurkinn: Yo tampoco estoy conforme hija, pero es por el bien de que nuestra familia sea fuerte.
Korrina: No te preocupes abuelo. – Se levantó y fue a abrazarlo. – Te prometo que no perderé ninguna prueba contra nadie.
Gurkinn: Sé que eres fuerte mi pequeña. – Le devolvió el gesto. – Pero entre menos gente sepa que te pueden desafiar a ti y a Lucario, creo que estaré más tranquilo.
White: Así que si hay una forma. – Habló en voz baja, aunque no lo suficiente para evitar ser oida por Korrina.
Korrina: ¿Oíste eso? – Se alertó y fue a revisar. Abriendo la puerta, se asomó afuera sin encontrar nada.
Fin del flashbak
White: Hui de ahí lo más rápido que pude y vine a contártelo. – Terminó su relato. – Sólo espero que no me hayan visto.
Ash: ¿Entonces hay una oportunidad de luchar contra Mega-Lucario? – Preguntó iluminándose el rostro.
White: Aja. – Confirmó.
Ash: ¡Eso es maravilloso! – Estalló en felicidad. – ¡Eres maravillosa! – En su euforia, levantó a White por la cintura y dieron vueltas por la habitación.
White: Cálmate Ash. – Pedía inútilmente, sonrojada de vergüenza.
Al final el joven la atrajo, envolviéndola en un fuerte abrazo, incrementando aún más su sonrojo.
Mientras la tenía entre sus brazos, Ash no pudo evitar notar el dulce aroma que emanaban de sus cabellos. Aquella esencia era fresca e intensa, lo que indicaba que probablemente había salido recientemente de la ducha. Por un momento, una voz en lo más profundo de su psique le gritó que se quedara así. En cuanto Ash se dio cuenta de lo que hizo en su arrebato de felicidad, rápidamente la soltó y le dio espacio.
Ash: He he, perdón por eso. – Se disculpó, avergonzado de sí mismo.
White: Solo olvídalo. – Respondió secamente, dándole la espalda. Ash pensó que la había ofendido, más la razón era para ocultar su ruborizado rostro. – Será mejor que regrese al cuarto antes de que Bianca y Mei regresen del baño. – Dicho eso se encaminó a la puerta. – Bueno… que descanses. – Se despidió antes de marcharse.
Con un pequeño revoltijo de emociones, algunas bastante confusas para él, nuestro protagonista se fue a la cama. Por un momento, el recuerdo de aquel momento que compartió con Serena en la cueva se hizo presente.
Ash: Fue como aquella vez. – Dijo casi en un susurro. El muchacho no pudo evitar comparar aquella experiencia con lo que había pasado con White. – ¿Qué me está pasando? – Se repitió varias veces hasta que decidió dejarlo por la paz e irse a dormir, sabiendo que al día siguiente por fin tendría su tan ansiada revancha.
La noche dio paso a la mañana y Ash se levantó temprano, con los ánimos a tope. Tras darse un refrescante baño y cambiarse, se dirigió al comedor donde lo esperaban sus amigas. Mei y Bianca se sorprendieron al ver el radical cambio de ánimo en el sujeto, quien el día anterior se veía de la fregada. La única que sabía la razón era White, que en cuanto cruzó miradas con el chico, inmediatamente ambos voltearon para otro lado, negándose a mirarse a la cara, cosa que dejó a las otras dos un poco intrigadas.
No mucho tiempo después, Korrina y Gurkinn arribaron al comedor, uniéndose a nuestros protagonistas en el desayuno.
Korrina: Y bien Ash, ¿listo para nuestra batalla? – Inició conversación.
Ash: Y que lo digas. Estoy más que ansioso. – Habló con una sonrisa determinada.
Gurkinn: Entonces sugiero que vayamos al gimnasio en cuanto terminaremos de desayunar. – Sugirió, a lo que todos aceptaron.
Terminando con los sagrados alimentos y de lavarse los dientas (porque la higiene bucal es importante), todos fueron al campo de batalla. Llegando ahí, las chicas tomaron sus lugares en balcón de espectadores del segundo piso, mientras que los contendientes y Gurkinn se quedaron en la arena.
Gurkinn: Muy bien, daremos inicio al combate.
Ash: Antes de empezar quiero decir algo. – Interrumpió al hombre. – Korrina, te desafío a una prueba de maestría.
Gurkinn: ¡¿QUEEEEEE!? – Se sorprendió. – ¿¡Cómo es que sabes acerca de eso!? – Le interrogó.
Ash: Digamos que un Pidgey me lo dijo. – Sonrió triunfante.
Gurkinn: Pues me niego rotundamente. – Expresó enojado. – Pretendes burlarte de un rito sagrado
Ash: En serio lamento tener que hacer eso, pero o me rendiré hasta tener una revancha contra Korrina y Lucario. – Declaró.
Gurkinn: Tu pequeño hijo de… – Se detuvo antes de decirle todos los insultos habidos y por haber. – De cualquier manera, tú no tienes una mega-evolución, así que no puedes tomar el desafío. – Declaró, sonriendo triunfante al ver como Ash se frustraba por la prohibición.
White: Oiga, eso es una mentira. – Intervino.
Gurkinn: ¿Y usted que sabe de esto jovencita? – Inquirió.
White: No crea que no hice mi tarea. No hay regla que diga que se necesita ser usuario de mega-evolución para proponer un desafío de maestría. – Refutó.
Gurkinn: Déjame adivinar. ¿Tú eres el Pidgey verdad? – Su enojo era evidente.
White: Aja. – Sonrió triunfante.
Gurkinn: ¿Y cómo es que averiguaste eso?
White: Una chica tiene sus métodos. – Se jactaba mientras se rascaba las uñas en la ropa en un ademan de superioridad.
Ash: Ahora no hay excusa para rechazarme.
El hombre de edad se desesperó buscando algún hueco legal que le permitiera a su nieta zafarse de cumplir el reto.
Korrina: De acuerdo Ash. – Tomó la palabra. – Te daré lo que pides.
Gurkin: Hija, no puedes… – Intentó persuadirla.
Korrina: No abuelo. No solo como líder de gimnasio, sino también como la nueva maestra de mega-evolución, es mi deber aceptar todos los retos que me pongan enfrente. – Habló sin dudas en su voz, con una resolución inquebrantable.
Gurkinn vio que no serviría de nada insistirle a su nieta, así que se resignó a que ella sabía lo que hacía.
Gurkinn: De acuerdo hija. Solo no pierdas. – Decidió confiar en ella.
Korrina: No te preocupes. – Le dijo confiada. Luego volteó a ver a Ash.
Korrina: Antes de aceptar tu reto, ¿estas completamente seguro de que quieres hacer la prueba de maestría? – Preguntó seriamente.
Ash: Definitivamente. – Respondió con seguridad.
Korrina: Entonces haremos esto, primero lucharemos por la medalla y si logras derrotarme te concederé el derecho a retarme a la prueba de maestría.
Ash: Si así tengo la oportunidad de luchar contra tu mejor pokémon, entonces no tengo objeción. – Aceptó.
Con los términos acodados por ambas partes, estos se acomodaron en sus respectivos lados.
Gurkinn: La batalla será de 3 contra 3. Sólo el retador es capaz de hacer substituciones y el combate terminará cuando todos los pokémon de un lado sean derrotados. – Explicó las reglas. – El retador lanzará primero.
Ash: Bien. ¡Ralts, yo te elijo! – Lanzó su primera pokébola, de la que salió la pequeña.
Ralts se mostraba algo temerosa por su primera batalla de gimnasio, más al ver el rostro de su entrenador, recordó las palabras que le había dicho y decidió confiar en la Ralts en que el confiaba.
Korrina: Desde que tuvimos esa batalla de entrenamiento, supuse que la escogerías para nuestro combate. – Comentó. – Así que ¡ve Mienshao! – Lanzó su propio orbe, del que se liberó el pokémon armiño.
Gurkinn: La primera batalla será entre Mienshao y Ralts. ¡Comiencen! – Dio inicio a la batalla.
Korrina: Mienshao, tomemos la delantera. ¡Usa desarme! – Ordenó. El pokémon peleador generó una energía en forma de rayos negros en los apéndices de sus brazos y se lanzó contra su rival.
Ash: No lo dejaremos. ¡Usa teletransportación y esquívalo! – Indicó. De inmediato, la pokémon hada se desvaneció en el aire, evitando el ataque de Mienshao y reapareciendo lejos de este.
El pokémon armiño siguió con el mismo movimiento, buscando conectar un desarme, mientras que la pequeña seguía teleportandose fuera del alcance de sus largos brazos.
En vista de que le era infructífera aquella ofensiva, Korrina cambio de táctica y optó por el ataque a larga distancia; así que le ordenó a Mienshao que lanzara auraesfera. La criatura obedeció, juntando sus manos y disparó de ellas un orbe azulado.
Para contrarrestarlo, Ash indicó a Ralts que usara confusión. Empleando su poder mental, la hembra ralentizó la auraesfera, mas no la detenía. Le costó toda su concentración desviar el ataque para que impactara en el suelo a pocos metros de ella. Aprovechando el cansancio de la pokémon, Mienshao acortó distancia, tomándola desprevenida y golpeándola con la rodilla en un ataque de patada de salto alto que la propulsó hasta las cuerdas del cuadrilátero.
A pesar de la ventaja de tipo que tenía la pokémon hada, recibió un gran daño gracias a la enorme diferencia de niveles entre ambos. A Ash no le quedó de otra más que regresarla antes de que sufriera más daño.
Ash: No te preocupes amiga, ya tendrás otra oportunidad. – Le dijo a la esfera que contenía a la criaturita. – ¡Ahora, Doublade, yo te elijo! – Arrojó la nueva pokébola, de la que salió el pokémon espada.
Korrina: Sabia que el también saldría en algún momento. – Afirmó. – Cuidado Mienshao, esto se pondrá algo difícil. – Avisó a su pokémon.
La batalla se reanudó con Ash mandando a Doubade a que usara rompe rocas. El mencionado hizo brillar sus filos y se lanzó a golpear a su oponente. Por su parte, Mienshao usó detección; y ralentizando su percepción del tiempo y se movió eficazmente en el último momento, evitando el ataque.
Tomando ventaja de aquella apertura, el pokémon de Korrina golpeó a Doublade con un desarme, mandándolo al suelo. Antes de que el pokémon espada pudiese recuperarse, su rival lo mantuvo en tierra por medio de una serie de desarmes, usando sus apéndices como látigos.
Ash tenía que pensar rápido antes de que su pokémon quedara inconsciente. Observando atentamente en busca de una oportunidad, logró encontrar un intervalo de tiempo donde Mienshao retraía el apéndice con el que había golpeado y se alistaba para da con el otro. En el momento justo, Ash le indicó a Doubade que usara as aéreo. El fantasma hizo brillar sus filos de blanco y se propulsó al frente, dándole una estocada directa en el estómago a su enemigo, mandándolo varios metros para atrás.
Con la distancia generada, Doublade aprovechó para usar danza espada, con lo que generó varias espadas rojas alrededor suyo que se introdujeron en su cuerpo, elevando en gran medida su ataque.
Mienshao se recuperó del golpe crítico recibido y, comandado por Korrina, buscó golpear a Doublade con el único ataque que tenía disponible, desarme. Lamentablemente para el pokémon peleador, Ash ya había visto bastantes veces ese ataque como para encontrar el momento correcto para hacer que su compañero atacara con rompe rocas. Eficazmente, el pokémon espada evitó los latigazos y le dio un golpe directo que fue potenciado por el aumento de ataque. Y como bono adicional, bajó un poco la defensa de Mienshao.
Korrina la tenía difícil pero no se resignaría a perder así de fácil. Así que le ordenó a su lastimado pokémon que usara aura esfera. Mienshao juntó las palmas y disparó el ataque; solo que este no fue dirigido a su oponente, sino que lo mandó al suelo, provocando una nube de polvo.
Ash sabía lo que Korrina buscaba con la cortina de polvo. Tenía que hacer algo rápido para deshacerse de ella.
Ash: ¡Ya se! – Exclamó al prendérsele el foco, recordando una forma de aplicar un ataque que podría ayudarlo. – ¡Doublade, gira usando danza espada! – El referido entonces, materializó la serie de espadas a su alrededor, pero en vez de que estas entraran en su cuerpo, lo que hizo el pokémon fantasma fue girar sobre su eje junto con las espadas, generando una corriente de viento que disipó el polvo.
Korrina por su parte, no se quedó quieta y mandó a Mienshao a que usara desarme. A pesar de que Doublade logró deshacerse de la nube de polvo y aumentar su ataque de paso, lo que no pudo evitar fue el ataque de su rival que le dio por la espalda.
Mienshao se lanzó para otro desarme, al tiempo que Doublade lo hacía con as aéreo. Los ataques se cruzaron, dándose entre ellos. Por su aumento de poder, el que golpeó más fuerte fue el pokémon de Ash. El impacto fue tan intenso que lanzó a su oponente contra las cuerdas completamente inconsciente.
Gurkinn: Mienshao no puede continuar. – Anunció con amargura.
Ash: Bien hecho Doublade. – Felicitó a su pokémon, quien celebró flotando alegremente alrededor de Ash.
Korrina regreso a su pokémon, agradeciéndole su esfuerzo.
Korrina: Tú y Doublade hicieron un buen trabajo, pero no creas que nos ganarás. – Declaró sacando su siguiente pokébola. – ¡Vamos Toxicroac! – De la esfera, se liberó el pokémon rana venenosa.
Mientras tanto, en las gradas, Bianca sacó su pokedex para investigar acerca del nuevo pokémon.
Pokédex:
White: ¿Por qué habrá elegido a ese pokémon? – Se preguntó en voz alta.
Mei: ¿A qué te refieres?
White: Por su combinación de tipos, Toxicroack es la peor elección para luchar contra Doubade, ya que sus ataques venenosos no tendrán efecto en él.
Bianca: Wow. ¿Cómo sabes tanto? – Pregunto impresionada.
White: Porque lo dice aquí mismo en la pokédex. – Señaló el aparato donde se mostraba una tabla de ventajas y desventajas de tipo. – ¿Qué soy la única que se pone a revisar esta cosa? – Preguntó, ganándose como respuesta una serie de miradas en blanco de sus familiares. – Olvídenlo.
De regreso en el campo de batalla, la batalla se reanudó. Como Doublade había recibido mucho daño de los ataques de desarme, Ash quiso hacer le mayor daño posible, aprovechando el ataque aumentado de su pokémon; así que le indicó que usara as aéreo.
El fantasma obedeció y de nuevo transformó sus sabes en floretes para lanzarse velozmente en contra de su rival.
Pero Korrina ya suponía ese curso de acción y le ordeno a Toxicroack que usara excavar. Así, la rana se ocultó en la tierra, evitando así el ataque.
Doublade se detuvo y se puso en guardia, esperando a que su enemigo saliera. Lamentablemente no pudo evitar el inminente ataque que vino directamente de debajo de él cuando Toxicroaack salió.
A pesar del daño, el pokémon espada no se dejó golpear así como así. Ocupando sus cintas tomó uno de los brazos del pokémon de Korrina, asegurándose así que no se escaparía y luego lo impactó con un rompe rocas.
Toxicorack agitó violentamente su brazo, buscando quitarse las ataduras de Doublade. Por su parte, el pokémon fantasma logró aplicarle un par rompe rocas. Al final, la rana venenosa se logró zafar del agarre y saltó hacia atrás para poner distancia, con una respetable cantidad de daño encima.
Ash no dio descanso a su ofensiva y comandó a su pokémon que usara as aéreo. Doublade obedeció, y transformo sus sables en floretes, para lanzarse a sí mismo en una estocada.
Korrina: Terminemos esto, ¡Usa pulso obscuro! – Ordenó. Su pokémon juntó en sus manos energía obscura, la cual lanzó como una ráfaga de anillos color negro.
Debido al impulso con el que se lanzó Doublade, le fue imposible evitar recibir de lleno el ataque. Aun así, siguió avanzando en su ofensiva, buscando hacer contacto. Desafortunadamente, a poco de lograr alcanzar su objetivo, cayó inconsciente víctima del pulso obscuro.
Gurkinn: Doublade ya no puede continuar. – Declaró algo más tranquilo.
Ash: Lo hiciste bien compañero. – Felicitó a su pokémon y lo regresó a su orbe. – No me esperaba ese último ataque. – Le habló a la líder.
Korrina: De hecho Toxicroack ere el pokémon que preparé para enfrentar a tu Doublade. – Sonrió, rascándose la nariz con el índice.
Ash: Bien, entonces démosle otra oportunidad a esta pequeña. ¡Ve Ralts! – Llamó de nuevo a la pokémon hada.
Con la pokémon elegida, la siguiente ronda comenzó. La primera en moverse fue Ralts, que expulsó de su cabello una serie de hojas mágicas que lanzó contra su oponente. Mientras, Toxicroack usó pulso obscuro para deshacerse de ellas. A continuación, la criatura de Korrina uso excavar, hundiéndose en la tierra. Si saber por dónde saldría, Ralts optó por teletransportarse al aire sobre el campo de batalla y continuar así, esperando a que saliera.
Cansado de esperar a que la pequeña descendiera, Toxicroack emergió de la tierra como un cohete, elevándose en dirección a Ralts. La pokémon hada en respuesta, dejó de teleportarse y usó confusión para ejercer presión en el cuerpo de su oponente. Lo que no esperaba era que eso no solo no sería suficiente para detener el impulso de la rana venenosa, sino que también le haría generar un aura naranja de venganza que concentró en su puño derecho y le propinó un golpe tremendo a Ralts.
Ambos contendientes cayeron al suelo, levantándose lentamente. El primero en incorporarse fue Toxicroac, que cubrió sus púas con un veneno morado y se lanzó al ataque con un golpe venenoso. Sin tener tiempo para levantarse, Ralts tuvo que teletransportarse fuera del cuadrilátero, evitando así el ataque.
Ágilmente, Toxicroack saltó desde donde estaba hasta llegar donde Ralts y la atacó con una lluvia de golpes venenosos. Nuevamente la pequeña tuvo que valerse de su teleportacion para evitar los embates del pokémon venenoso. Retrocediendo, ella llegó a los rieles serpenteantes. Ahí, a Ash se le ocurrió aprovechar el tamaño de su pokémon y le indicó que evitara los golpes venenosos pasando por debajo de los rieles. La pequeña se movió de lado a lado por debajo de estos, dificultando así que su oponente le atinase.
Entonces, Toxicroack cambio la estrategia y disparó un pulso obscuro. Para defenderse, Raalts usó confusión para desprender y doblar el barandal del suelo, usándolo como barrera. Lo malo de su defensa, fue que no vio cuando su oponente saltó justo detrás de ella y le propinó un golpe venenoso por la retaguardia. La pequeña voló en arco, cayendo de regreso en el cuadrilátero.
Ash: ¡Ralts! – Exclamó preocupado por el daño que recibió su pokémon. – ¡Rápido, regresa! – Dijo sin opción.
Korrina: Así que de nuevo la retiras del campo. Supongo que era mejor a que fuese derrotado
Ash: Tengo el pokémon perfecto para esta situación
Ash: ¡Bayleef, yo te elijo! – Arrojó su tercer pokébola, de la que salió la pokémon planta. – Muy bien Bayleef, vamos a… – No pudo terminar porque fue derribado por la hembra, quien se trepó sobre él y lo acaricio cachete con cachete. – Ya ya Bayleef, yo también te quiero.
Gurkinn: Ejem. – Carraspeó para llamar la atención. – Si ya terminaron con las muestras de afecto, hay una batalla por terminar.
Bayleef se bajó de su entrenador y entró al campo de batalla, lista para el combate.
Ash: ¡Bayleef, hojas navaja! – Fue el primero en moverse. La dinosaurio lanzó las hojas cortante.
Korrina: ¡Toxicroack, pulso obscuro! – El pokémon peleador contratacó disparando los anillos negros, neutralizando las hojas navaja. – ¡Ahora excava! – Toxicroack obedeció y se metió dentro de la tierra.
Bayleef se puso en alerta, expectante a donde saldría su oponente.
Ash: ¡Salta y esquiva! – Indicó justo cuando vio el suelo debajo de su pokémon agrietarse. Bayleef inmediatamente se impulsó con sus látigos, dando un gran salto que le permitió salvarse.
Mientras Toxicroac estaba en el aire a causa del impulso de su ataque, Bayleef aprovechó para atarlo con sus látigos y azotarlo violentamente contra el suelo. Aprovechando que su oponente estaba tendido provecho para saltar e intentar darle un golpe corporal. Toxicroack tuvo que girar para no ser aplastado por el volumen de la dinosaurio.
En cuanto el pokémon de Korrina se levantó, se lanzó con rapidez contra Bayleef, soltándole un golpe venenoso que la derribó. Toxicroack buscó un segundo golpe, pero la dinosaurio no se lo permitió, soltando hojas navaja que le impidieron el paso.
En el punto en el que estaba la batalla, podría extenderse mucho. Bayleef mantenía alejado a Toxicroack con sus látigos y hojas navaja, pero tampoco podía acercarse, ya que la agilidad de este le permitía contratacar con facilidad. Lo bueno, era que la pokémon tenía el movimiento adecuado para cambiar la situación.
La pokémon dejo salir de la hoja de su cabeza una esencia dulce que inundó el lugar. Al percibirla, Toxicroack bajó los brazos y relajó el cuerpo. Eso lo dejó vierto totalmente abierto ante un golpe de cuerpo que resultó en un impacto directo.
Korrina llamó a su pokémon una y otra vez, que seguía con una expresión relajada a pesar de que estaba siendo aplastado por Bayleef, hasta que finalmente espabiló. Inmediatamente utilizó venganza para provocar una onda expansiva con su aura naranja y así arrojar a su rival lejos de él. A continuación lanzó un pulso obscuro, mientras que Bayleef se defendió con hojas navaja, neutralizándose mutuamente.
Ash confiaba en que podría ganar si volvía a usar dulce aroma, pero el destino se encargaría de llevarle la contraria. En un movimiento sorpresivo, Toxicroack corrió en dirección opuesta a donde estaba Bayleef, directo hacia las cuerdas. El pokémon peleador se impulsó con las cuerdas, ganado velocidad y se dirigió como flecha contra ella. La pokémon planta intentó pararlo con sus látigos, pero su oponente se movía tan rápido que no pudo pararlo.
Con su velocidad, Toxicroack logró propinarle un golpe venenoso a Bayleef por uno de sus costados y seguir hacia la siguiente cuerda para volverse a impulsar y golpear nuevamente a la pokémon de Ash.
Pese a que los golpes solo eran superficiales, los mutiles impactos causaban daño continuo y súper efectivo. La presión era tal que Bayleef fue llevada hasta uno de los extremos del cuadrilátero. Toxicroack se impulsó con mucha más fuerza de las cuerdas en el lado opuesto y se lanzó con la velocidad de una bala, preparándose para dar el golpe de gracia.
Ash estaba en un predicamento. Sabía perfectamente que Bayleef no podría detener el impacto con sus ataques, pero entonces notó algo en el campo que talvez si podría. Justo antes de que el pokémon peleador la golpease, ella se impulsó con sus látigos dando un salto hacia atrás, pasando sobre las cuerdas y aterrizando del otro lado. Por su parte, Toxicroack no pudo frenar su ataque y terminó dándose contra las cuerdas, enredándose en estas. Antes de que la rana venenosa se pudiese desatorar, sintió como la cuerda que tenía al frente era halada. Alzando la vista, vio que la responsable era Bayleef que jaló la cuerda hasta su límite para, acto seguido soltarla y dándole así un tremendo golpe con ella, que lo barrio por el suelo.
Tal cual como la Pikachu de Korrina, Bayleefse subió a uno de los postes y dio un gran brinco para caerle en una plancha de golpe corporal Toxicroack, que terminó por derrotarlo.
Gurkinn: Toxicroack ya no puede continuar. – Anunció.
Korrina: Regresa Toxicroack. – Retornó al pokémon. – Me impresionas Ash. No esperaba que usaras las cuerdas de ese modo.
Ash: Ha ha ha. – Se talló la nariz con el índice. – Ver como Toxicroack lo hacía me dio la idea.
Korrina: Aun así, solo te quedan dos pokémon medio debilitados, mientras que mi tercero está en perfecto estado. – Mostró su tercer pokébola. – ¡Hawlucha, preséntate!
Justo cuando iba a arrojar la esfera, las luces del recinto se apagaron y un reflector iluminó el balcón del segundo piso, donde estaban las chicas. Pero el reflector no las apuntó a ellas, sino a una figura parada en el barandal cubierta por un manto rojo con bordes en dorado. La criatura arrojó el manto, revelando la figura del pokémon mencionado. Hawlucha saltó a lo alto y extendiendo sus alas, planeó por todo el campo majestuosamente. Para terminar su presentación, retrajo sus alas y se dejó caer, aterrizando con una caída e súper héroe.
Todos quedaron en silencio con tan bizarra exhibición.
Korrina: Perdónenlo. Le gusta hacer ese tipo de entradas. – Se disculpó.
Ash: Eso… fue… ASOMOBROSO. – Se emocionó cual niño chiquito. – ¿Puede hacerlo otra vez? – Preguntó con brillos en los ojos e inmediatamente sacó la pokédex.
Pokédex: Hawlucha, el pokémon lucha libre. Como posee un estilo artístico para ejecutar sus movimientos, Hawlucha se enorgullece mucho de su elegancia. Lanza ataques desde gran altura que resultan difíciles de evitar. Y su pericia en combate le permite plantar cara a pokémon más pesados como Machamp o Hariyama. – Explicó el aparato.
Las chicas solo vieron la escena con pena ajena.
Korrina: Creo que a parte de mí, eres el primero que le gusta el estilo de Hawlucha. – Señaló.
Ash: Es genial tener de compañero a un pokémon con ese espíritu.
Korrina: Lo sé. Es muy motivador para todo mi equipo.
Y así el par se olvidó de la batalla que tenían, para concentrarse en elogiar al pokémon de Korrina.
White: ¡Oigan ustedes dos! ¿¡Van a seguir alabando al remedo de Rey misterio ese o van a tener una batalla!? – Bramó irritada. Sentimiento que compartía con todos los demás.
Gurkinn: Concuerdo con la señorita. Sería bueno para todos que continuáramos con tu derro… digo, con tu batalla. – Se corrigió rápidamente.
El par rio nerviosamente, avergonzados por dejarse llevar. En eso, Ash se dio cuenta de algo.
Ash: Iba a decir…
Gurkinn: Nada, no te preocupes. Bien, comiencen la siguiente ronda. – Ni lo dejó reclamarle.
Korrina: Vamos Hawlucha. – Llamó al luchador, quien se puso en guardia. – ¡Usa tijera x! – El pokémon peleador cruzó los brazos, envolviéndolos en una energía violeta y se lanzó a golpear a Bayleef.
Ash: ¡Detenlo con dulce aroma! – Bayleef dejó salir la relajante esencia, esparciéndola por todo el terreno. A Hawlucha no le quedó de otra más que frenar su ataque y saltar a lo alto, donde no llegaba el olor.
El pokémon águila extendió sus alas y descendió en una plancha voladora. Bayleeef intentó contratacar con hojas navaja, pero estas fueron inútiles ante la maniobrabilidad de Hawlucha, quien esquivó en el aire con la habilidad de una acróbata y logró impactar de lleno en su objetivo.
Bayleef se levantó gravemente lastimada, mientras que Hawlucha puso terreno entre ambos.
Korrina: ¿Qué tal la plancha voladora de Hawlucha? Con eso tu estrategia de dulce aroma queda invalida. – Se puso altanera.
Ash: Pues nosotros también podemos hacer eso. – Dijo en tono retador. – ¡Bayleef impúlsate con las cuerdas y salta! – La hembra usó las cuerdas como resorte para impulsarse velozmente hacia adelante y saltar con sus látigos. – ¡Ahora, golpe corporal! – La dinosaurio se dejó caer con todo su peso sobre Hawlucha.
El pokémon águila, por su parte, se mantuvo en posición; y bajo orden de su entrenadora cargó tijera x. Los ataques impactaron en sus objetivos, con Bayleef recibiendo un poderoso impacto en su estómago y Hawlucha siendo aplastado por el gran peso de la pokémon. Pero ese sacrifico le brindo el beneficio de que su ataque fue un golpe crítico.
Al levantarse, Bayleef atacó con látigo cepa, a lo que Hawlucha esquivó moviéndose de lado a lado. Cambiando el ataque, pasó a las hojas navaja, buscando abarcar más terreno, mas su oponente las evitó de un salto. Ya en el aire, el pokémon peleador usó plancha voladora.
Mientras este descendía, Ash le indicó a Bayleef que esperara hasta el último momento. Justo cuando Hawlucha estaba a pocos metros, ella dio un salto hacia atrás. El entrenador pensó que se había salvado, pero no podía estar más equivocado pues el pokémon peleador, justo antes de tocar el suelo, golpeó el piso con sus pies, cambiando súbitamente de dirección y avanzando horizontalmente e impactando en Bayleef. Afortunadamente para ella, el ataque la mandó a las cuerdas, minimizando el daño.
Con el último ataque, Bayleef quedó muy herida y era posible que el siguiente ataque fuese el último, así que Ash decidió hacerlo valer. Indicándole que nuevamente hiciera uso de las cuerdas, ella se impulsó en estas para dar un gran salto y disponerse a caerle a Hawlucha con un ataque corporal.
Hawlucha se envolvió en una energía dorada y se dio un salto en curso de colisión contra Bayleef, dándole justo antes de que ella pudiese realizar su ataque.
Como resultado, Bayleef se desplomó en el suelo, quedando totalmente inconsciente.
Gurkinn: Bayleef ya no puede continuar. – Anunció.
Ash regresó a su pokémon, agradeciéndole por el esfuerzo. Su rostro mostraba gran preocupación, pues sabía que el pokémon que le quedaba era Ralts y ella había recibido bastante daño. A pesar de todo, puso toda su fe en ella y la convocó nuevamente a la batalla. El consuelo de Ash era saber que Bayleef había causado daños con sus golpes corporales.
Ash: Muy bien Ralts, es la última batalla. – Le dijo a su pokémon, mas no recibió respuesta. Al observarla detenidamente, se dio cuenta de que ella estaba temblando.
Ralts tenía demasiado miedo; miedo de fracasar, miedo de decepcionar a Ash y miedo de su propia debilidad. Y no era para menos, pues tras ser vapuleada por los dos pokémon anteriores de Korrina, ya no confiaba en sus propias habilidades.
Ash se acercó a ella y la cargó.
Ash: ¿Oye, qué te pasa? – Preguntó preocupado.
Ralts no contestó. Solo se pegó al pecho de Ash, temblando y sollozando. Tras vivir la experiencia que fue Chimchar, el muchacho inmediatamente entendió que es lo que le pasaba. Con su mano libre, removió los cabellos de la pequeña para ver sus grandes y lagrimeantes ojos rojos.
Ash: Calma, no tienes que hacer esto si no quieres. – Le habló suavemente. – Puedo volver a retar a Korrina en otro momento, Pero recuerda que nunca dejaré de creer en ti.
Al escuchar esas palabras, de nuevo aquellas que le había dirigido su entrenador resonaron en su cabeza: "Así que cree en el mí que cree en ti, porque sé qué harás cosas grandes". Eso despertó en ella un fuego interno que destruyó cualquier resto de miedo o duda. Sorpresivamente, la pequeña saltó de los brazos del muchacho y se puso en guardia.
Ash: Ralts. – Se dijo pasmado por la súbita acción. – ¿Estas segura de esto? – Preguntó, recibiendo un asentimiento de parte de la mencionada. – Entonces vamos a darlo todo, juntos.
La última ronda dio comienzo. Hawluccha fue el primero en atacar, usando tijera x.
Ash: Teletransportate y luego confusión. – Indicó. Ralts obedeció y se teleportó detrás de Hawlucha, para luego golpearlo con un pulso de energía psíquica.
Hawlucha se recuperó y dio un salto impulsándose con las cuerdas. Y girando de espaldas para caer con plancha voladora. Ralts respondió con hojas mágicas. A pesar de que el pokémon peleador no pudo evitar el ataque, eso no lo detuvo para lograr impactar en la pequeña.
Aprovechando la cercanía que tenía, Hawlucha atacó con tijera x, pero Ralts logró escabullirse con teletransportación. Aun así, Korrina no se iba a quedar de brazos cruzados, y en cuanto la pokémon de Ash reapareció, esta mandó al suyo a que siguiera con el mismo ataque; orillando a la pequeña a seguir cambiando de posición sino quería recibir daño.
Korrina: Vamos Ash. Sabes que no puedes huir toda la vida. – Alegó.
Y que razón tenía. De continuar usando teletransportación sin un plan, Ralts solo terminaría por agotar el movimiento.
Para contrarrestar la tijera x, Ralts usó hojas mágicas. Hawlucha intentó atravesar el torrente de hojas sin ningún éxito. La pequeña continuó con el mismo ataque, pero su oponente encontró el timing para destruir las hojas con golpes de karate a alta velocidad y avanzar al mismo tiempo. Como resultado, Hawlucha logró darle un golpe certero.
Ralts buscó alejarlo con varios psicorayos que hábilmente fueron evadidos por Hawlucha que saltaba de lado a lado. Luego el pokémon águila buscó golpear con golpe Karte, a lo que su rival se teletransportó fuera de su alcance.
Viendo como sus intentos por atacar o defender fallaban, Ralts nuevamente comenzó a perder la confianza. Ash podía ver la desesperación en el rostro de su compañera.
Ash: Vamos, piensa. Debe haber algo que podamos hacer. – Pensaba para sí mismo.
Al buscar una manera de salir de su predicamento, vio como Rats lanzaba un psicorayo continuo de lado a lado, que por un momento alejó a Hawlucha; cosa que le iluminó el foco.
Ash: ¡Eso es! – Exclamó. – Gira y usa psicorayo. – Ralts obedeció y giró sobre su eje, al tiempo que realizaba su ataque. Como resultado, formó un disco de colores violetas alrededor suyo, que no solo impidió el ataque de Hawlucha, sino que logró infringirle un buen daño.
Korrina: Así que usaste tu famoso contraescudo. Bien pensado. – Elogió a nuestro protagonista.
Ash: Gracias, aunque no sabía si funcionaria. – Confesó. – Ahora no podrán acercarse.
Korrina: Eso crees. – Dijo confiada.
A continuación, Hawwluha dio un salto y se dejó caer con plancha voladora en el punto ciego del contraescudo, encima de Ralts. La referida dejó de girar por instrucción de Ash y sse teletransportó lejos de Hawlucha. Lamentablemente, su esfuerzo fue en vano, pues el pokémon águila golpeó el suelo con el pie antes de chocar, cambiado la dirección de su ataque a horizontal, impactando justo a donde apareció Ralts.
Korrina: Es inútil que intentes esquivar. Hawlucha cambiará la dirección a donde este su oponente. – Se jactó.
Ash: Eso crees. – Le contestó confiado. – Pero ese ataque no volverá a funcionar.
Ralts usó confusión, mientras que Hawlucha esquivó los pulsos psíquicos saltando de lado a lado. Luego el pokémon peleador se lanzó en un ataque aéreo contra la pequeña, quien se teletransportó a 5m sobre el campo de batalla, evitando el ataque. Aun así, aprovechando el impulso del ataque aéreo, Hawlucha rebotó en las cuerdas y se elevó aire para, acto seguido, caer en plancha voladora.
Korrina tenía plena confianza en que su pokémon acertaría su ataque, pero no contaba con que Ralts se teleportó justo detrás de Hawlucha, agarrándose firmemente de su espalda.
Korrina: Quítatelo ahora. – Ordenó. Pero antes de que Hawlucha pudiera hacer algo…
Ash: Ah no. ¡Usa confusión! – Ralts usó su poder psíquico sobre Hawlucha para acelerar su caída y estrellarlo contra el suelo.
Korrina estaba que no se la creía. Su hasta ahora infalible ataque de plancha voladora había sido vencido. Hawlucha le dio un codazo a Ralts, con lo que logró quitársela de encima y trató de alejarse rodando, pero la pokémon hada no se lo permitió y le disparó un psicorayo, causando un buen daño.
Por primera vez desde el inicio de la batalla, la líder de gimnasio comenzaba a sentir la presión de una posible derrota. Y en su desesperación, cometió un grave error; ordenó a Hawlucha volver a usar plancha voladora. La criatura dio un salto alto y se dejó caer en dirección a Ralts; en esta ocasión, moviéndose de lado a lado para evitar que su rival volviese a aparecer en su espalda.
La pokémon de Ash esperó pacientemente hasta el último momento para esquivar la plancha voladora dando un salto. Hawlucha se puso en posición para hacer su cambio de dirección cuando Ralts uso confusión para abrir un hoyo en el suelo donde Hawwlucha iba a golpear con su pie. El resultado fue que el pokémon peleador no pudo cambiar de dirección y terminó chocando contra el piso.
Sin darle chance a que se recuperara, Ralts le lanzó el psicorayo más potente que pudo generar, causando un daño crítico. Hawlucha se levantó tambaleante, solo para ser recibido por una lluvia de hojas mágicas que lo golpearon varias veces. El pokémon águila no pudo aguantar más los ataques y terminó por caer inconsciente.
Por un momento hubo silencio mientras los protagonistas del combate y los espectadores contemplaban el resultado de la batalla.
Gurkinn: Ha… Hawlucha… no puede continuar. La victoria es para Ash de pueblo Paleta. – Anunció amargamente.
Ash: ¡Lo logramos! – Exclamó. – Estuviste grandiosa Ralts.
Ralts no pudo aguantar la emoción y se lanzó a los brazos de su entrenador derramando algunas lágrimas de felicidad.
Tal fue la euforia que sintió la pequeña, que allí en los brazos de Ash comenzó a brillar con la luz de la evolución. Dentro de la luminiscencia, su tamaño se incrementó, su cabello creció y su cuerno se dividió en dos, que se acomodaron cada costado de su cabeza, atrapando sus cabellos en dos coletas. Al salir de la resplandecencia, todos pudieron apreciar su nueva forma; la de Kirlia.
Ash: Tú evolucionaste. – Dijo tanto sorprendido como feliz.
La hembra examinó su nueva forma y envuelta en regocijo volvió a abrazar a Ash, y para el asombro de todos, le dio un beso en el cachete.
Las oriundas de Unova quedaron catatónicas al ver la acción de la joven pokémon. Incluso Korrina no pudo evitar sobresaltarse un poco por tan inverosímil acto.
Ash: Yo también te quiero. – Le acarició los cabellos, provocando que los cuernos de ella se iluminasen en un tono rosado.
Korrina: Bien Ash, parece que tu ganaste. – Se acercó para felicitarlo tras recuperarse de la impresión. – Como líder de gimnasio, te entrego la medalla riña. – Gurkinn le pasó un estuche, donde tenía la medalla correspondiente.
Ash: ¡Qué bien! ¡Ganamos la medalla riña! – Celebró.
Korrina: Fue una gran batalla. No esperaba que contrarrestaras la plancha voladora de esa manera. – Lo elogio.
Ash: Fue gracias a que lo vimos muchas veces con tu Pikachu y Hawlucha que se me ocurrió quitar el punto de apoyo donde cambiaban la trayectoria. – Respondió.
Korrina: Debo de dejar de spamear ese movimiento.
Ash: Aun así es impresionante como pueden cambiar la dirección de su ataque de esa manera.
Korrina: Gracias. Fue un duro entrenamiento que tuvimos para que ambos pudieran realizarlo.
Y así comenzó una nueva sesión de elogios por parte de ambos que seguía y seguía.
White: Oigan ya párenle a su melosa escenita. – Dijo fastidiada. Tanto ella como sus rimas habiana bajado para reunirse con su amigo.
Ash: He he, perdón. – Se rascó la nuca algo avergonzado al igual que Korrina. – Bueno, ahora solo nos queda nuestra batalla contra Mega-Lucario.
Korrina: Aun recuerdas eso. – Dijo desanimada, pues esperaba que la euforia de la victoria le hiciese olvidar la promesa hecha.
Ash: Por supuesto que jamás lo olvidaría. – Afirmó. – Vamos a ganar contra ti y Mega-Lucario. – Pikachu, que estaba en el hombro de su entrenador, hizo su sonido característico en un tono desafiante.
Korrina: Pero ya obtuviste la medalla, es lo que querías. ¿En serio deseas tanto obtener la victoria?
Ash no entendió a qué se refería con esa pregunta, pero aun así contestó.
Ash: En este momento es lo que más quiero. – Respondió, sobresaltando a Korrina. – Emm… ¿te pasa algo? – Cuestionó al notar la reacción de la líder.
Gurkinn: Entonces hay que alistar todo para la ceremonia. – Intervino. – Así que la batalla tendrá lugar mañana en la mañana.
Ash: ¿Pensé que estaría más renuente como antes? – Se mostró extrañado.
Gurkinn: No tiene caso tratar de disuadirte. Eres demasiado terco. – Le contestó. – Y si no puedo convencerte de que desistas en luchar, entonces solo me queda ofrecerte una batalla justa. Así que te sugiero que te prepares, que nosotros haremos lo mismo. Vamos Korrina. – Llamó a su nieta y esta se fue detrás de él.
Korrina: Nos vemos mañana Ash. – Se despidió. – Por cierto, deberían aprovechar para ir a la ciudad ahora que aún está abierto el pasaje. – Les sugirió antes de retirarse con su abuelo.
Los cuatro decidieron tomar el consejo de la rubia y se apuraron a salir de la torre y tomar el pasaje a la ciudad. La primera para fue el centro Pokémon para curar al equipo de Ash y de ahí fueron al malecón, donde se sentaron en las bancas de una mesa para planear la estrategia.
Ash: …Y ese es mi plan. – Concluyó con su explicación.
White: Entonces tu estrategia, básicamente es depender de un movimiento para golpear primero y fuerte, y así evitar que Lucario se refuerce.
Ash: Exacto. – Afirmó con orgullo, ganándose solo unas miradas frías y vacías.
White: Creo que ya veo la razón de porque no ganas ligas.
Ash: ¿Eso qué quiere decir? – No entendió el insulto.
Mei: Ash, ¿no te parece que depender de un solo ataque sería malo?
Bianca: Cierto. Sé que estas emocionado por el nuevo ataque de Pikachu, pero no te dejes llevar. Se lo que pasa cuando no planeas las cosas.
White: Además, piensa que si no logras detener el refuerzo de Lucario con eso, necesitarás un plan de reserva.
Ash: Tienes razón. – Suspiró fracasado. – La experiencia me ha enseñado que no puedo subestimar de ningún modo a Korrina.
Todas se alegraron de que Ash recapacitase.
Ash: Además, aun necesito un cuarto movimiento. Gracias a la habilidad de Lucario de percibir el aura, no importa si lo cegamos, siempre sabrá donde estará Pikachu. – Se explayó.
Mei: Tal vez algún movimiento para reforzarse como lo hace Lucario. – Sugirió.
Ash: Es buena idea.
White: Según la pokédex, Pikachu puede aprender rayo carga. Cuando un pokémon lo usa, existe la posibilidad de que aumente el ataque especial del usuario. – Explicó.
Bianca: Pero entonces es diferente al puño incremento que aumenta el ataque cada vez que golpea. – Señaló un punto.
Ash: ¿Qué sugieres? – Pidió su opinión.
Bianca: Hmmmmmm. – Meditó. – Que tal un ataque que sea muy pero muy poderoso; aún más de los que ya tiene Pikachu. Así no tendrías que reforzarte antes de usarlo.
Ash: Un ataque poderoso. – Se puso pensativo, frotándose la barbilla con la palma. – Algo que haga más poderoso a Pikachu… – Entonces recordó. – Ya sé que ataque usar. – De inmediato se levantó y tomó a Pikachu. – Vamos compañero, tenemos que practicar.
White: Espera Ash, ¿de qué hablas? – Lo detuvo.
Ash: De ambas cosas. – Ninguna entendió.
El grupo regresó al centro pokémon, donde solicitaron el campo de batalla. Ash se la pasó practicando tanto su cuarto movimiento como el nuevo ataque de Pikachu hasta estar satisfecho.
Ash: Creo que ya tenemos dominado el cuarto movimiento. – Dijo satisfecho. – Ahora solo debemos pensar un plan de reserva para contrarrestar el puño incremento.
Sin nada más que hacer, el grupo recogió los pokémon del centro y regresó a la torre. Tras dejar sus cosas en la habitación, fueron a cenar. Ya en la mesa, nuestro protagonista no dejó de pensar en formas de contrarrestar el puño incremento, así como el poder y velocidad de Mega-Lucario. Terminando la cena, las chicas se disponían a irse a bañar, más el moreno fue en dirección contraria
Mei: ¿No vas a bañarte? – Le preguntó extrañada.
Ash: Aun no. Quiero antes practicar un poco más. – Se despidió de las chicas y se fue al campo de prácticas, de donde no salió hasta muy entrada la noche. Completamente agotados, entrenador y pokémon se dieron una ducha rápida y de ahí a su habitación a dormir para el gran día.
La mañana prometida llegó. El grupo se reunió en la sala central del primer piso, donde Gurkinn los esperaba para llevarlos a la cima de la torre, donde tendría lugar la ceremonia. Ya en el techo, nuestros protagonistas se quedaron impresionados con lo que vieron. Frente a ellos había un campo de batallas bajo una cúpula sostenida por varias columnas de piedra.
El perímetro del techo era del tamaño de una cancha de futbol americano; espacio suficiente para tener una batalla. Lo destacable del techo, era que los bordes solo estaba protegido por un barandal de apenas un metro de altura, lo que significaba que un paso en falso te conduciría a una estrepitosa caída a la muerte.
Junto al capo de batalla, varias personas de diferentes edades, ordenados del más joven al más viejo, portando mantos blancos.
Mei: ¿Quiénes son ellos? – Preguntó curiosa.
Gurkinn: Ellos son los discípulos y los graduados del curso de mega-evolución. Están aquí para abrir la ceremonia – Explicó. – Ahora Ash, colócate en el centro del campo de batalla.
El muchacho obedeció y se posó en el lugar indicado. Gurkinn se puso junto a él y se dirigió a la audiencia.
Gurkinn: Hermanos que buscan el conocimiento para unirse en espíritu con nuestros compañeros pokémon en el sagrado ritual de la mega-evolución. – Habló en alto volumen. – Os he convocado aquí porque este joven ha venido a probarse a sí mismo contra el gurú de la mega-evolucion y demostrar que su lazo es más fuerte.
Los miembros del curso y los graduados saludaron a Ash, colocando el puño en el corazón. El entrenador respondió al saludo de igual forma.
Gurkinn: Ahora Ash, ponte del lado retador.
El referido obedeció y se colocó en su lugar, del lado contrario donde entró. Las chicas hicieron lo mismo, poniéndose detrás de él.
Gurkinn: Ahora, la gurú de la mega-evolución juzgará la fuerza de la unión entre tú y tu pokémon.
Por el pasaje del techo, entró Korrina cubierta por las mismas túnicas que los otros. La líder se colocó de su lado del campo de batalla y saludó a los presentes con el gesto del puño en el corazón. Los estudiantes y graduados le devolvieron el saludo y entonces procedieron a retirarse.
Bianca: ¿Por qué se van?
Gurkinn: Seria peligroso que tantas personas estuvieran presentes en la batalla. – Aclaró. – Ustedes también deberían retirarse por su seguridad.
Bianca: Nosotras nos quedaremos si no le molesta. – Se negaron educadamente.
Gurkinn: De acuerdo, entonces seguiremos con la ceremonia.
Korrina: Bien Ash ¿estás listo?
Ash: Estamos listos.
Korrina se quitó la túnica, haciéndola volar, dejando verse en sus ropas normales.
Korrina: Empecemos entonces. – Sacó una pokébola de la que salió Lucario.
Ash: Vamos amigo. – Le dijo a su pokémon quien bajó del hombro de su amigo soltando chispas.
Gurkinn: Como lo dicta la traición, esta será una batalla de 1 a 1. En caso de que el retador gane, será nombrado maestro de la mega-evolución. – Explicó. – ¡Ahora, comiencen!
Korrina: ¡Lucario, usa puño incremento! – Ordenó. El can se preparaba a ejecutar su movimiento cuando…
Ash: ¡Velocidad extrema! – Exclamó.
Antes de que el rival pudiese reaccionar, Pikachu desapareció de la vista de todos para, medio segundo después, reaparecer golpeando a Lucario directamente en el estómago. El can salió barrido por todo el escenario hasta llegar a los pies de Korrina.
Ash: No nos subestimes. No somos los mismos que en nuestro último combate. – Declaró.
Korrina: No te creas tanto solo porque aprendieron un ataque nuevo. – Replicó.
Ash: No es solo un nuevo movimiento.
Lucario se levantó del suelo y Korrina le mandó a que usara de nuevo puño incremento. Al igual que la vez anterior, el ataque fue frustrado por la velocidad extrema, que en esta ocasión lo golpeó en el costado derecho. El daño en esta ocasión no fue tan marcado, pues no alcanzó a derribarlo, demostrando que Lucario no tardaría en acostumbre a la nueva velocidad de Pikachu.
Variando a su estrategia, Korrina cambio al enfrentamiento a larga distancia, haciendo que Lucario lanzara auraesfera en contra de Pikachu. El roedor se defendió con una atactrueno. Los ataques explotaron al contacto en una nube de humo. Sabiendo la ubicación de su enemigo gracias a su habilidad, el pokémon peleador atravesó el humo y envolvió su puño en energía roja para un puño incremento.
Por la distancia Pikachu no tendría oportunidad de esquivarlo, Aun así el pequeño no se ve
Ash: ¡Cola de hierro! – Gritó.
Mientras Korrina esperaba una colisión de movimientos que aumentara el ataque de su pokémon, cuál sería su sorpresa por ver lo que maquinaba Ash. Con el puño de Lucario cerca de él, Pikachu dio un giro y con su cola de hierro, golpeó el antebrazo del can, desviando completamente el puño incremento y negando su efecto. Aprovechando el momentum, Pikachu lanzó un atactrueno que Lucario no pudo evitar. El ratón dio un salto hacia atrás poniendo terreno, mientras que su oponente resentía el daño.
Ash: ¿Ya estas lista para tomarnos en serio? – Preguntó con seriedad.
Korrina masculló por lo bajo; ya no podía seguir subestimándolos.
Korrina: Tú ganas. – Gruñó. Y colocó el puño a la altura del pecho, mostrando su guante con la piedra activadora. – A partir de ahora iremos en serio. ¡Lucario, unamos nuestras corazones y superemos los límites de la evolución! ¡Mega-evoluciona! – Dicho su juramento, presinó la piedra activadora.
Lucario se envolvió entonces en la luz de la mega-evolución y tras el proceso de cambio emergió como Mega-Lucario.
Korrina: ¡Lucario, combate cercano! – Ordenó el cuanto el pokémon salió de la luz. El can se movió rápidamente contra Pikachu, mientras que el roedor no pudo seguir la nueva aceleración de su oponente. En cuanto llegó junto a él, lo levantó de una patada para, acto seguido, bombardearlo con una serie de poderosos golpes, rematando con un puñetazo que propulsó a Pikachu hacia el frente, en dirección fuera de la plataforma.
Viendo como Pikachu era despedido en dirección fuera de la torre, el muchacho emprendió carrera y subiéndose al barandal, dio un salto para atrapar a su amigo. Lamentablemente el impuso con el que había sido despedido el roedor terminó por llevarse a ambos.
Todos: ¡Aaaaashhh! – Gritaron al ver como el chico se avecinaba a una caída mortal, tapándose los ojos del miedo.
Pero ninguna escuchó los gritos del muchacho cayendo. Entonces se descubrieron los ojos para ver que el entrenador se había salvado por los pelos al agarrarse del barandal por los tobillos
Ash: Oigan, una ayudita ¿no? – Pidió el chico, quien colgaba de cabeza cual Zubat en una cueva.
Las chicas se apuraron a rescatarlo, jalándolo de regreso al suelo.
Ash: Ufff. Muchas gracias. – Exhaló aliviado.
Mei: Eso fue peligroso Ash. Pediste haberte matado; los dos pudieron haberse matado. – Lo regañó.
Bianca: Esto ya no es divertido Ash. Deberías terminar con esto. De cualquier forma, ya tienes la medalla. – Razonó.
Ash se dio cuenta de su imprudencia y falta de madurez al proponer el reto en primer lugar.
Ash: Tienen razón. Tal vez he llevado esto demasiado lejos. – Reflexionó. – Laento haberte puesto en esta situación amigo. – Le dijo a su pokémon. – Vamos a retirarnos de la pelea. – Quiso tomar a su pokémon, pero en vez de este aceptase de buena gana, le dio una cachetada con la cola, tomando por sorpresa a todos.
El moreno se quedó viendo a su compañero mientras este le gritaba en su lenguaje.
Ash: ¿Estás seguro de esto amigo? – Preguntó como si hubiese entendido todo perfectamente ganándose una confirmación de su amigo. – Pero…
PIkachu: ¡PIKAAAAA! – Le gritó.
Ash: Entonces no se diga más. – El par regresó al campo de batalla, decididos firmemente a acabar con la batalla.
Bianca: ¿Qué dijo? – Le preguntó, más Ash no prestó atención.
Ash: Que no nos rendiremos. – Respondió con la confianza recobrada.
Korrina: Por un momento creí que te retirarías. – Confesó.
Ash: Eso nunca. Llegamos muy lejos y no nos vamos a retirar ahora.
Korrina: Por cierto, eso fue peligroso. – Le dijo consternada.
Ash: Y que lo digas. No me sentía así desde que salté de la torre prisma.
Korrina: ¿Así que fuiste tú el niño que saltó de la torre en el incidente del Garchomp?
Ash: Aja.
Korrina: Eso fue impresionante. – Expresó emocionada. – Como estaba en mi viaje no pude verlo en las noticias, pero si me enteré.
Ash: Gracias. Aunque no pude salvar a Garchomp.
Korrina: No te sientas mal. Hiciste lo que pudiste y…
White: Ah no, no van a volver a empezar con su escenita. – Los interrumpió antes de que volviesen a dejar la batalla de lado.
Ash: Bien, es hora de que nosotros también nos pongamos serios. Te mostraremos nuestra forma de subir de nivel. – Declaró, y acto seguido le colocó un collar a Pikachu con la bola luminosa.
Korrina: No sé qué es eso, pero aun así no nos ganarán.
Mega-Lucario fue el primero en moverse, materializando su hueso veloz, a lo que Pikachu respondió con cola de hierro. Los ataques chocaron con fuerza, sorpresivamente siendo ganador el roedor, quien logró hacer retroceder al can. A continuación, el pokemon peleador le lanzó un aura esfera que fue destruida sin problema con un atactrueno, demostrando el aumento de poder obtenido por la bola luminosa.
Mega-Lucario siguió con su ofensiva usando combate cercano. Para esquivarlo, Pikachu se deslizó de lado a lado. Eso dificultó a su enemigo el acertar su taque, pues tenía que inclinarse para dirigir su golpes al suelo, colocando a Pikachu en un punto donde era difícil que le dieran.
Korrina: ¿Qué rayos están haciendo? – Preguntó irritada por la peculiar forma de esquivar de Pikachu.
Ash: Así no podrás darnos tan fácilmente.
Korrina: Eso crees. – Masculló. – Lucario, alta y atácalo desde arriba. – Así hizo el can y dio un salto para ponerse encima de Pikachu, listo para reanudar el combate cercano.
Para Ash, ese era el momento de revelar su mejor estrategia.
Ash: ¡Ahora, usa trueno contraescudo! – Gritó.
Antes de que el pokémon peleador pudiese reanudar su ataque, Pikachu conjuró una enorme nube de tormenta, de la que descendieron tres enormes relámpagos que circundaron alrededor de Pikachu. Mega-Lucario quedó atrapado en medio de los rayos, siendo golpeado múltiples veces por estos, causándole un daño masivo.
Al final, Mega-Lucario fue despedido fuera del torbellino rebotando en el suelo un par de veces.
Recuperándose, el pokémon peleador lanzó una serie de auraesferas que fueron contratacados por atactrueno. Luego usó hueso veloz, lanzando 5 golpes que fueron fácilmente evitados por su rival que se mantuvo deslizándose en el suelo. Mega-Lucario usó combate cercano apuntando al suelo. Pikachu dio un salto para evitarlo y le propinó una cola de hierro justo en la cabeza.
Mientras el Mega-Lucario estaba atontado por el golpe en medio de los ojos, Pikachu aprovechó para impactarlo con atactrueno. La criatura se zafó del ataque dándole una patada al roedor que lo alejó de él.
Mega-Lucario se levantó y usó puño incremento, a lo que Pikachu evitó deslizándose bajo sus pies para luego golpearlo en los pies con la cola, regresándolo al suelo. Teniéndolo derribado, el ratón eléctrico apuntó cola de hierro al estómago del can y este tuvo que rodar en el suelo para evitr los embates. Mientras rodaba, Mega-Lucario logró lanzar una auraesfera que frenó la ofensiva de Pikachu.
Lucario se reincorporó y usó su hueso veloz para atacar. Pikachu usó trueno en contraescudo para defenderse, pero no contaba con que Korrina haba previsto eso e hizo que su pokémon clavar el bastón de hueso a forma de pararrayos. Eso hizo que los relámpagos no formaran el escudo y en su lugar fueran atraídos al hueso, dejando abierto al pequeño ratón para recibir un puño incremento que lo mandó a estrellarse contra una de las columnas.
Lo siguiente que hizo Mega-Lucario fue algo sorprendente para todos, ya que no utilizó un ataque pokémon, sino que ejecutó una patada voladora con los pies juntos para darle Pikachu e incrustarlo en la columna. Aun así Pikachu no iba a ceder, así que contratacó con atactrueno. El pokémon peleador aguantó la descarga lo mejor que pudo y aprovechó su aumento de poder para propinarle a Pikachu una lluvia de puñetazos de combate cercano, terminando el combo aplicándole un lariat (o lazo) que lo mando a incrustarse en otra columna.
Korrina estaba dispuesta a terminar de una vez, así que Mega-Lucario se impulsó en un salto largo usando puño incremento. Pikachu reaccionó rápidamente a eso saltando de la columna al techo, justo antes de que Mega-Lucario la destruyera, y de ahí, se impulsó con velocidad extrema, golpeándolo en la escápula derecha con tanta fuerza que acabó dislocándole el hombro y enterrándolo en el suelo.
Mega-Lucario se levantó con dificultad, respirando agitadamente. Por su lado, Pikachu etaba en condiciones similares, igual respirando con dificultad. En el estado en que se encontraban ambos, el combate terminaría en los siguientes movimientos.
El pokémon peleador sacó su hueso veloz y corrió a toda velocidad en dirección a Pikachu. Tomando al redor por sorpresa, usó el bastón como una garrocha para propulsarse a sí mismo en búsqueda de propinarle una buena patada. Pikachu se vio obligado a usar su última velocidad extrema para saltar y evitar ser golpeado. En su impulso, Mega-Lucario llegó a una de las columnas y se impulsó en ella para alcanzar a su rival.
En el aire, ambos se enfrascaron en un intercambio de ataque de combate cercano por parte de Mega-Lucario y cola de hierro por Pikachu. Gracias a que el can solo contaba con un brazo útil, le fue más sencillo al ratón contrarrestar todos los ataques.
Regresando al suelo, Mega-Lucario lanzó la más poderosa auraesfera que pudo, mientras que Pikachu le respondió con trueno. Los ataques colisionaron, buscando cada uno la superioridad.
Ash/Korrina: ¡No te rindas! – Apoyaban a sus amigos.
Al final los ataques explotaron, causando una onda expansiva. Mega-Lucario fue barrido hacia atrás, mientras que Pikachu fue elevado aún más, llegando hasta el techo. El pokémon eléctrico contrajo su cola, para luego estirarla como un resorte e impulsarse en dirección a su rival. Mega-Lucario no pudo evitar que Pikachu llegara hacia él y se aferrara de su pecho.
Desesperadamente, Mega-Lucario trató de quitárselo de encima, pero fue demasiado tarde; Pikachu le soltó una descarga de atactrueno a quemarropa con tal potencia que el rayo ascendió al cielo, rompiendo el techo.
Pikachu se separó de su rival, completamente exhausto. Por otro lado, Lucario se quedó de pie, inmóvil. Pasó un momento sin que este hiciera algún movimiento siquiera, hasta que al final, se desplomó en el suelo, desvaneciendo su mega-evolución.
Un silencio sepulcral reinó en el lugar mientras los participantes digerían el resultado de la batalla.
Gurkinn: Lucario… Lucario. – No quería decirlo, más era su obligación. – Lucario ya no puede continuar. El ganador y acreedor al título de maestro de la mega-evolución es para el retador Ash.
Ash: Lo hicimos. – Dijo en voz baja, casi sin creérselo. – Al fin vencimos a Mega-Lucario. – No pudo evitar que una lágrima escurriera por su mejilla. – ¡Pikachu! – Corrió a abrazar a su amigo.
El ratoncito también sintió la emoción y dicha de la victoria y se encontró con su amigo, saltando a sus brazos para abrazarse.
Las chicas también se unieron al festejo y entre todos compartieron un abrazo grupal.
Korrina ayudó a levantarse a Lucario y le dio una baya sytrus para que recobrara la suficiente salud como para levantarse.
Pasada la euforia, fue hora de la ceremonia de envestidura. Ash, Korrina y Gurkinn se colocaron en el centro del destruido campo de batalla, ante los ojos de los alumnos y graduados que regresaron al lugar.
Gurkinn: Ash, has mostrado la valía de los lazos que compites con tu Pokémon y ellos te han llevado a la victoria. Como juez de este antiguo y sagrado ritual, es mi deber otorgarte el título de maestro de la mega-evolución. – Habló solemnemente, aunque en su interior sentía amargura y enojo. – Ahora, como dicta la tradición que ha regido a nuestra familia desde hace generaciones, te he de entregar mi mayor tesoro. Por favor, extiende tu mano. – Solicitó.
Emocionado, el muchacho cerró los ojos, emocionado; haciéndose ilusiones de lo que sería ese gran tesoro: una medalla, una túnica, una mega-piedra, o algo mejor. Sus suposiciones llegaron a su fin cuando sitio algo suave posándose en su palma. Abriendo los ojos, se dio cuenta de que eso era la mano de una sonrojada Korrina.
Gurkinn: Tal cual dicta la tradición, al ser el primer hombre que derrota a la gurú de la mega-evolución, te entrego la mano de mi nieta en matrimonio.
Ash/Bianca/White/Mei: ¿¡QUEEEEEEEEEEE!? – Todos gritaron impactados.
Korrina: Felicidades Ash. – Dijo aun sonrojada. – No pensé que fueras tan enserio hasta que me dijiste lo mucho que deseabas ganar y obtener mi mano.
Ash: Pero… pero… pero... usted dijo… y el tesoro. – Balbuceó.
Gurkinn: Obviamente mi mayor tesoro es mi nieta. – Aclaró. - ¿O acaso no crees que ella sea el mayor tesoro del mundo? – Preguntó en un tono hostil y con una cara tan aterradora que hasta el mismísimo Giratina temblaría de miedo.
Ash: Claro que sí, claro que sí. – Se apresuró a decir.
Korrina: Te prometo que seremos muy felices cariño. – Se acercó furtivamente y tomándolo de las mejillas, le plató un beso en los labios.
El pobre chico peló los ojos bien abiertos mientras movía los brazos como desesperado. Las chicas por su parte solo veían en shock la escena.
Cuando Korrina dejo los labios del chico, el desgraciado (de nuevo, si como no) casi cae desmayado, si no fuese porque alguien, o más bien un pokémon lo sostuvo.
El pokémon era un Lucario diferente al que usó Korrina, que llevaba un huevo en uno de sus brazos.
Korrina: ¿Lucario, que hace aquí? – Preguntó extrañada. – No me digas que al fin produjiste el huevo. – La Lucario respondió afirmativamente y luego giró para encarar a Ash.
La Lucario se acercó a él y le extendió el huevo que traía.
Ash: ¿Eh? ¿eh? – Seguía atontado por el beso, así que Lucario le tomó las manos y le dio el huevo. – ¿Es para mí? – Le preguntó, recibiendo una respuesta afirmativa.
Gurkinn: Eso es muy extraño. Nuestros Lucario son descendientes del mismo Lucario compañero de Sir Aaron. Estamos enlazados por aura a su sangre, por lo que solo un descendiente debería… – Entonces fue que se dio cuenta. – Niño. – Se dirigió a Ash. – Dime ¿conoces de algo a Sir Aaron?
Ash: Bueno, hace tiempo conocí al Lucario de Sir Aaron. – Contó.
Gurkinn: ¿Cómo es posible?, ese Lucario vivió hace más de 3000 años. Es imposible que estuviera vivo cuando lo conociste.
Ash: Sé que es difícil de creer pero es verdad. Sir Aaron lo encerró en la joya de su báculo para alejarlo del peligro cuando fue herido en la batalla del árbol de la vida Sir Aaron sacrificó su vida para detener la guerra y Lucario quedó encerrado en el báculo durmiendo durante todo ese tiempo.
Mei: ¿Y cómo fue que salió de ahí?
Ash: Cuando gané el torneo que se celebra en el castillo del reino Rota, me nombraron guardián honorario. Y en esa ceremonia, cuando toqué el báculo, accidentalmente lo liberé. Lucario me dijo que mi aura es igual a la de Sir Aaron.
Gurkinn: ¿¡QUE!? – Grito impactado. – No te das cuenta. Si el Lucario de Sir Aaron te dijo eso y nuestra Lucario te está entregando su huevo, eso quiere decir que… que… – No pudo terminar.
Korrina: Que también eres un descendiente de Sir Aaron.
Y hasta aquí el capítulo de hoy. Espero que les haya gustado leerlo como a mí me costó escribirlo.
Si llegaron hasta aquí, quiero hacer una pequeña votación para decidir al próximo pokémon de Ash, el cual será un tipo eléctrico porque ya le falta. Así que ustedes votarán por 3 pokémon que, en lo personal me agradan mucho y el favorito estará en el equipo del moreno: El primero es Rotom quien también tiene tipo fantasma que comparte con Doublade, el segundo es Tynamo con la habilidad de levitar que le quita todas las desventajas y por último pero no menos importante Joltik porque me gusta y esta bonito. Así que anímense a votar y decidan cual será la próxima adquisición.
Ya por último, no están para saberlo ni yo para contarlo, pero quiero compartirles mi alegría porque mi hermanito por fin se graduó como ingeniero en biotecnología, tras pasar tres años y medio de arduo esfuerzo.
Ahora si me despido, n si ates recordarles que cualquier crítica, sugerencia, queja o duda será bien recibida.
