Veintiocho

No es un Adiós es un Hasta Luego

Tras aquel día, Rachel corto cualquier comunicación con la rubia, a pesar de haberle entregado unas flores, incluso estuvo llamando durante varios días a lo largo de esa semana, incluso fue a buscarla a su apartamento y a la salida del teatro pero nada, parecía que la castaña había desaparecido, se habría preocupado si no fuera porque sus amigos le confirmaron que seguía viva pero estaba enfadada para hablar con ella.

Había pasado ya una semana que llevaban sin hablarse ya iba camino de la mitad de la segunda cuando Rachel apareció en frente de Quinn que salía de la facultad con unos compañeros de clases entre ellos Mark, cosa que a la castaña no le gustó nada.

-Emm... Chicos yo me marcho, estudiar mucho- se despidió empezando a alejarse de ellos para ir con su aun novia.

-Rubia- llamó su atención Mark alejándose de sus compañeros para acercarse a la chica -¿Quieres que te espere?- le dijo de forma cariñosa.

-No hace falta, ya sabes necesitamos hablar, asique deséame suerte- le dio una sonrisa sincera.

El chico algo decepcionado le deseo suerte y le beso la mejilla, para pasar por delante de la castaña.

-Hola- dijo Rachel.

Vaya cuanto tiempo! ¿Has crecido?- dijo sarcásticamente ya que estaba molesta con su todavía novia por haber desaparecido

-Necesitaba pensar- dijo seria Rachel -¿Podemos ir algún sitio para hablar?-

La rubia le cambió la cara y no pudo evitar ponerse triste ya se imaginaba lo que le iba a decir Rachel -¿Quieres ir a mi apartamento o a una cafetería?- dijo Quinn algo nerviosa

-Prefiero una cafetería, he visto por aquí cerca un Starbucks- dijo comenzando a hablar.

Todo el camino fueron en silenció mientras Rachel estaba tranquila pero a la vez seria, Quinn no podía dejar de dar vueltas a la cabeza

Hola Quinn- le sonrió coquetamente la camarera

-Hola Audrey- le sonrió triste ya que no podía parar en Rachel.

-¿Lo de siempre?- le dijo haciendo más grande su sonrisa al ver que la rubia asentía, Rachel carraspeó incomoda – ¿Emm sí que desea la señorita?- dijo molesta mirando a Rachel.

-Un té verde por favor- dijo seca, la verdad que solo quería que las dejaran hablar tranquilas, aunque estaba orgullosa de como su rubia la estaba ignorando.

-muy bien en seguida lo traigo- dijo marchándose no sin antes regalarle un guiño a la rubia.

Se quedaron un rato en silencio, hasta que Quinn volvió a hablar: -¿Y bien?- cuestiono la rubia nerviosa ante el silencio de Rachel.

-Quinn ¿qué te está pasando?- le pregunto seria pero al ver la confusión de la rubia continuo –Desde que has viajado a Nueva York estas diferente, no sé cómo explicarlo como más rebelde, no se siento que tengo que volver a lidiar con la Quinn de dieciséis años que hacia locuras sin mirar las consecuencias entiendo que quieras nuevas experiencias y todo eso que me dijistes en aquel mensaje pero por muy joven que seas y por 21 años que tengas y seas legal para beber y hacer todo lo que quieras, por no hablar de las drogas…- le estaba diciendo la castaña entre triste y preocupada, hasta que fue interrumpida por la rubia.

-Por Dios Rachel todavía con eso, SOLO FUE UNA MALDITA VEZ, madre mia tampoco es para tanto no me voy a enganchar, además fue un porro y los efectos que vistes en mi fueron la mezcla de medicamentos, con alcohol y la marihuana…- trataba de justificarse pero Rachel la interrumpió algo molesta.

-No te das cuenta Quinn, para ti no tiene importancia, por pensamientos así la gente se empieza a enganchar, Dios Quinn tienes el claro ejemplo de mi madre, no sabes lo que está luchando por salir de esa locura por mí y por Beth- dijo con los ojos llorosos –no entiendes mi miedo porque juegues con las drogas y para ti no significa nada ya que solo fue una vez, que pasa si un día Beth está delante de ti y tu fumándote un porro… por no hablar de tu inconsciencia de mezclar alcohol y medicamentos- suspiro cansada por la inconsciencia de Quinn.

-Rachel, si no le he tomado importancia es porque solo lo hice una vez en un determinado momento de fiesta y eso no significa que lo vaya a repetir, además no es justo que me compares con ella- le dijo algo molesta por compararla Shelby

-No te das cuenta que ese momento de fiesta pueden surgir cada vez que salgas a divertirte- dijo agotada de ver que Quinn no reconocía su error. –Quinn yo no puedo vivir con ese miedo…- le dijo mirándola triste.

-¿Me vas a dejar?- dijo triste la rubia.

-No, te prometí que no lo haría y yo siempre culpo mis promesas con las personas a las que amo- dijo muy segura –simplemente necesito tiempo- agacho la cabeza.

En ese momento llegó la chica con el latte macchiato de Quinn y el té verde de Rachel –Aquí tenéis- volvió a guiñarle el ojo a Quinn con una enorme sonrisa, la cual desapareció al ver como Quinn la ignoraba sin dejar de mirar a Rachel, que está le dio una sonrisa de agradecimiento a Audrey.

-¿Tiempo para qué?- dijo sería pero triste la rubia una vez que Audrey se marchó.

-No se Quinn, quiero sentirme segura y poder confiar en ti de nuevo, no me mal interpretes pero necesito que tu comprendas lo que sentí cuando te vi que habías ingerido drogas… y encima mezclaste tomando medicamentos… además en ningún momentos pensaste en Beth y se que no está contigo ahora pero…-

-ya, ya entendí…- dijo cansada la rubia del mismo discurso de Rachel.

Se volvieron a quedar en silencio bebiendo de su bebida cada una a la vez que Quinn sumergida en sus pensamientos triste era observada por Rachel.

-¿Entonces…? ¿Qué quieres…?- le dijo dudosa la rubia.

-En un par de semanas me voy a los Ángeles para hacer una prueba para la serie que van a hacer sobre mi… déjame ese tiempo-

-¿No sabré nada de ti en dos semanas…?- cuestiono horrorizada por ello.

-No, claro que sabrás de mí, tenemos amigos en común recuerdas… además lo que te pido es no vernos, Nueva York es muy grande aunque si coincidimos no es necesario que huyamos, seguimos siendo novias, al menos por mi parte, y si tienes algún problema o alguna urgencia no dudes que mi teléfono seguirá abierto las 24 horas de día, pero necesito estar ese tiempo separadas… - dijo algo triste.

- Rachel ¿Aún me quieres?- dijo con los ojos llorosos la rubia.

-Por supuesto, jamás he querido tanto como te quiero a ti, incluso más que ha Finn- dijo acercándose a ella y limpiándole delicadamente con el pulgar la lagrima que le caía- solo son dos semanas que nos harán bien a las dos – le susurró tratando de tranquilizar a la rubia aunque parecía más que se estaba convenciendo a sí misma.

-Me das un beso- le suplico la rubia tratando de aguantar las lágrimas y así lo hizo.

Fue un beso tierno de despedida pero en vez de decir Hasta Siempre decía Hasta Luego, ambas no pudieron contener las lágrimas en aquel beso, a pesar de no ser su último parecía serlo.