CAPÍTULO 27
Piper despertó en su litera de la cabaña diez muy temprano.
A diferencia de sus compañeros, incluyendo Mitchell y Lacy, que se levantaban una hora más tarde para mantener su belleza por lo que siempre alcanzaba a bañarse con el agua caliente, mientras el agua caía sobre ella su mente divagaba sobre todo lo que había ocurrido estos últimos días; el atentado a los dioses, el ataque a los campamentos y la muerte de su amigo griego pensó que quizás esto sería aún más peligroso para ellos de lo que fue la gigantomaquía.
Al recordar a Percy no podía evitar pensar en su amiga Annabeth, se sentía muy mal por ella viéndola sobrellevar la tragedia, sobre todo ayer en la reunión con los dioses quienes ahora ocupaban los cuartos de huéspedes en la casa grande hasta que la cabaña temporal que construían junto a la zona común estuviera lista, Leo les dijo que tendría lista la nave para el mediodía así que tendríamos tiempo para preparar todo lo que necesitáramos y para darnos un suspiro.
Después de todo íbamos a ir en busca del rey de los dioses.
Un escalofrío recorrió su cuerpo haciendo que las gotas que la mojaban se sintieran como agujas ensartándose en su piel, si esos ciclopes eran capaces de apresar a Zeus así como así entonces tendrían que tener mucho cuidado, sin contar además con la perturbadora línea de la segunda profecía que les decía que uno se perdería y que solo así podrían hallarlo, ¿Qué tal si en algún punto de la búsqueda tendrían que verse obligados a eso?! Solo de imaginar eso sentía miedo.
Jasón la acompañaría lo cual le daba una gran sensación de alivio y seguridad, pero luego se sentía un poco culpable de tener a la persona que más amaba cuando Annabeth había perdido a la suya, ¿Y si le pasaba lo mismo a ella? ¿Y si el que se perdiera fuera Jasón?, No! Moriría junto a él antes de huir, aunque él se lo gritara o aunque se enfadara por ello, no podría soportarlo, el agua caliente que caía pronto se volvió fría lo que indicaba que ya llevaba mucho tiempo metida ahí abrazándose el pecho por lo que acabo rápido.
Luego de salir de los baños con su camiseta naranja del campamento y una toalla húmeda sobre sus hombros vio como cerca de la zona común el grupo de Jasón tenía sus cosas listas y empaquetadas junto a un escuadrón completo de águilas, al menos 10 de ellas, todas cargadas con carpas, varas y otros de los objetos con los cuales llegaron, era un poco triste ya que habían pasado un estupendo verano juntos hasta ese día, incluso ella se escapaba del anfiteatro a veces para reunirse con su novio y los romanos en la fogata del centro de su campamento improvisado, los veía reír y golpearse amena y amistosamente además de intercambiar recuerdos recibidos por los griegos, desde cachivaches pequeños hasta metal y armas para el recuerdo.
Inclusive una noche violo las reglas del campamento y se fue a la tienda de Jasón durmiendo ambos en la misma litera, por supuesto sin hacer "nada malo" como lo clasificaría Gleeson Hedge, nuestro antiguo sátiro guardián que de vez en cuando en su última visita la semana pasada nos veía juntos y alzaba una ceja como si estuviéramos haciendo algo indecente, seguro que extrañaba los tiempos en los cuales nos amenazaba con su bate de beisbol, o cuando Leo modifico su megáfono para que en plena clase del instituto Wilderness gritara al público "Te quiero yo… y tú a mí" Con lo que todos estallamos en carcajadas.
—Entréguenle esta nota a Reyna. Le dijo Jasón a Dakota quien estaba de pie imponente frente a él con toda la armadura reglamentaria listo para el viaje quien tomaba el rollo de pergamino enlatado y
—Iremos y defenderemos el campamento. Le aseguró.
Ambos se despidieron con un golpe al pecho con el puño cerrado, el saludo típico de la legión romana. El centurión se acercó a Hazel y Frank ubicados a un costado de él.
—Buena suerte chicos!.
—A ustedes también. Le dijo Frank.
—Cuídense mucho. Le dijo Hazel.
Dakota hizo el saludo de la legión.
—¡Gloria para la Quinta!
Hazel y Frank devolvieron el gesto.
Los romanos abordaron sus águilas y despegaron en menos de unos dos minutos, la bandada de pájaros se elevó rápidamente y en formación como un escuadrón aviones de combate y volaron en dirección al este, Jasón no dejo de ver a su dirección hasta que estos se perdieron de vista.
—Descuida, seguro que estarán bien. Le dijo Pipper apareciendo a su espalda sorprendiéndolo.
Su expresión era seria y preocupante, pero Pipes entendía, seguramente se sentía indignado de que su hogar haya sido súbita y violentamente atacado, esos ciclopes habían atravesado las defensas sin embargo en la reunión todos tenían la sospecha de que esos tres no eran los únicos de quienes debían preocuparse, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió la fuerte mano de su novio apoyada en su hombro.
—Ahora estamos juntos en esto Pipes. Le dijo afectuosamente.
Ella sonrió complacida de igual forma que Hazel y Frank.
—Aún tenemos tiempo de desayunar. Les dijeron.
En el pabellón comedor aunque llegaran a medio desayuno se sentía una pequeña sensación de vació.
Piper por primera vez rompió las reglas y se sentó en la mesa de Zeus, junto con Jasón, y es que normalmente él comía con los romanos en una mesa particular pero ahora que no estaban esa mesa se había retirado y solo habían quedado las de las otras cabañas por lo que Quirón le recomendó ocupar su respectiva mesa mientras esperaban la hora de partir, el centauro también noto a la consejera de la cabaña diez pero no dijo nada.
La mesa de Poseidón estaba vacía, igual que la de Hades ya que Nico había vuelto al inframundo cuando un necrófago se nos apareció informándole que el dios solicitaba que regresara rápido, se despidió tranquilamente de nosotros expresando su deseo de alejarse por un tiempo del campamento, Pipper noto que aún estaba triste por Percy, esperaba que no se hundiera totalmente en un pozo de desesperación pese a lo que el hijo de Poseidón hizo por él en el pasado, por otro lado Thalia fue enviada por la Artemisa a dar caza a un par de monstruos cuya presencia era lo bastante agresiva para que la diosa se diera cuenta de que causaría problemas al mundo mortal por lo que mesa de artemisa también estaba vacía.
Era deprimente pensó ella, después de Nico y Thalia cuya estancia era breve dadas sus obligaciones con los dioses, la de Percy era como la presencia simbólica de los tres grandes en el campamento, sin él por ahí cerca era como si el campamento hubiera perdido parte de su fuerza y a la vez por primera vez desde que comenzó el verano, ella vio a Annabeth comer de nuevo junto a su cabaña, su expresión ya no lucía tan triste al contrario ahora se mostraba seria y calculadora, incluso mientras tomaba su jugo de sus ojos refulgían como las nubes cargadas de tormenta a punto de desatar su furia, y mientras comía tenía un dedo dibujando figuras imaginarias en la madera de mesa como si armara algún plan de batalla, incluso su hermano Malcolm la veía un tanto preocupado.
No pudo evitar pensar que tal vez de su bondad se había ido con Percy.
El resto de la mañana ocurrió con normalidad, Jasón se la pasó casi toda en la arena entrenando y prácticamente su estilo de lucha de la legión, cuando Pipper se acercó a espiarlo en secreto vio que además de su gladius de oro imperial empuñaba un extraño escudo rojo con plateado alargado como un rectángulo ovoideo, sus movimientos eran rápidos y certeros como si su vida dependiera de ellos que probablemente así sería cuando salieran al mediodía, luego de dar un estocada lanzo un golpe sencillo dando la vuelta y encontrándose conmigo a la distancia.
Sonrió gentilmente y me invito a acercarme.
—Por qué estás ahí escondida?!. Le preguntó.
—No quería interrumpir tu concentración. Le dijo ella.
Algo cansado se sentó en la banca de madera más cercana, tomo una toalla secándose el rostro empapado de sudor para luego tomar una botella plástica con agua y beberla toda ávidamente, Pipper lo observaba casi como hipnotizada recordando lo guapo se veía cuando entrenaba, cuando bajo la botella noto sus ojos puestos en ella.
—Tengo algo en la cara?. Le pregunto intrigado.
Pipper se despertó con un sobresalto de su ensoñación, se sentía un poco tonta… tal vez no tenga la aptitud pretenciosa de sus compañeros de cabaña a la hora de vestir y lucirse bien, pero sí que conservaba la mentalidad enamoradiza de su madre.
—Es que… Balbuceó. Te ves bien. Finalizo con un sonrojo en su rostro.
Jasón enternecido se acercó y le dio un suave beso, la hija de afrodita sentía como si flotara cada vez que él hacía eso con un enjambre de mariposas aleteando en su estómago y su mente se concentraba al máximo en disfrutar el momento, luego de separarse él volvió a verla con unos ojos interrogantes.
—Parece que tienes algo que decirme.
La verdad era que no, solo había venido para estar con él… pero ya que insistía sintió que debía soltarse un poco.
—Es una pena lo de Annabeth.
—Sí. Dijo él.
Quedaron en silencio por un segundo estrechando sus manos, hasta que ella volvió a hablar.
—Qué opinabas de él?. Le preguntó
Jasón volvió a tomar otro sorbo de la botella antes de contestar.
—Era un muy buen amigo. Dijo. Eso no lo voy a negar.
Pipes asintió.
—Pero también era un buen rival. Añadió.
Pipper alzó una ceja divertida recordando todas las "competencias" que habían librado los dos.
—Recuerdas cuando corrimos con nuestros pegasos por todo el campamento.
Ella se rio.
—No nos dimos cuenta de que nos habíamos pasado la línea de meta en la casa grande sino hasta un kilómetro lejos en el bosque.
Pipes suspiró.
—Sí, eso fue genial.
De nuevo quedaron en silencio, Jasón continuó.
—Oí note a Annabeth un tanto… Decía. …diferente. Balbuceó.
—Sí. Dijo ella. Malcolm me comentó que estaba volviendo a ser la chica seria pero calculadora que era cuando llego al campamento por primera vez.
—Te refieres cuando llegó junto a sus amigos Luke y Thalia.
Pipper asintió, ella le había contado la historia que le habían contado a ella sus amigos de cabaña, la rotura del pacto de los tres grandes, la persecución de los monstruos y el sacrificio de ella que dio origen al pino que se alza a la distancia y protege al campamento con fronteras mágicas, y donde también descansaba el vellocino que ahora fue robado, de vez en cuando ellos notaban como la pared mágica que rodeaba las colinas parpadeaba a ratos, Quirón aseguro que tendrían al menos dos o tres días antes de que los límites se debilitaran lo suficiente para permitir el paso de los monstruos por lo que intensifico las actividades de combate, como las clases de arquería o los combates en la arena.
—Descuida, encontraremos a Zeus mucho antes de que las fronteras caigan. Le aseguró Jasón.
Su voz sonaba firme y segura y le daba una gran confianza a ella, sentía que a su lado podía vencer a cualquiera, pero también se sentía inútil y temía que por su debilidad él pudiera a llegar a una situación que ponga en riesgo su vida, bajo la vista al suelo y noto que en el brazo derecho de su novio había una muñequera de cuera ajustada con un pequeño trozo de metal cuadrado plateado en el centro.
—Qué es eso?!. Preguntó.
Jasón alzo la mano que señalaba.
—Esto.
El romano tiro de la cinta de cuero que aseguraba la muñequera y esta comenzó a crecer, más bien lo hizo el pequeño recuadro plateado que se volvía rojo a medio camino y se convertía en la pieza rectangular rojo plateado que sostenía momentos antes y que tontamente no se dio cuenta de que la encogía ya que le habría preguntado de antemano.
—Scythia Romanae. Habló, pero al recordar que su novia no hablaba latín tradujo. "Escudo romano"
Piper balbuceó sorprendida recordando las lecciones de historia en la escuela, era básicamente un escudo rectangular largo para cubrir todo el frente y con una protuberancia metálica para dar un fuerte golpe al contrincante, la vio en los libros y en algunas películas como el objeto que usan los romanos para sus formaciones blindadas, esas que ninguna flecha o lanza puede atravesar.
—Me la entregó uno de los chicos de Vulcano diciendo…. Explico. "Ustedes los griegos no son los únicos que pueden tener escudos portátiles". Dijo imitando la voz haciendo que su novia se riera al considerarla graciosa.
El sol se alzaba justo sobre ellos indicando que era mediodía, debían ir a encontrarse con Leo en el bunker 9.
—Vamos. Le dijo Jasón poniéndose de pie y extendiendo una mano caballerosamente.
El bunker 9 era tecnológicamente más avanzado que la última vez que estuvieron ahí.
Luego del largo paseo por el bosque hasta llegar ahí, las puertas metálicas se abrieron y se encontraron parados ante un enorme hangar digno de un escenario espacial de la guerra de las galaxias, tubos de neón y metal subían, bajan y recorrían de lado las instalaciones, consolas y mandos a distancias estaban pegados a las paredes, hileras de pasarelas de mantenimiento iban de un lado a otro un enorme astillero estaba en medio y sobre él flotaba la nave que los había salvado cientos de veces en la gigantomaquía.
El Argos II.
—Que hay chicos!. Les saludó Leo desde la cubierta junto a la cabeza de dragón que resoplo fuego por las fosas metálicas de su nariz.
Era obvio que la parte de la profecía que decía "Sobre un dragón viajaran" se refería a su vieja y confiable nave.
—Me falta ajustar un par de detalles, pero les prometo que saldremos pronto. Explicó con su voz lejana pero haciendo eco en el enorme lugar. Así que tomen asiento, relájense y recuerden… las salidas de la emergencia atrás y a los costados, en caso de accidente solo deben inclinar la cabeza entre sus piernas, besar su trasero y despedirse!.
Ambos arquearon una ceja divertida pero sin reírse ante la broma de su amigo, cuando bajaron la vista vieron a Hazel y Frank cerca de la pequeña compuerta abierta a un costado de la nave y junto a una especie de estación de carga junto al astillero de la nave ajustando unas mochilas, cuando la pareja se acercó vieron a Hazel echar una mirada a la nave para luego volcar el rostro y cubrirse la boca con las mejillas hinchadas recibiendo pequeñas palmadas de ánimo de su novio.
—Ya estamos listos?!. Pregunto Jasón.
—Ya casi. Dijo Frank. De hecho solo lo esperábamos a Ud. señor.
Pipper se acercó a su amiga que estaba doblaba sobre su estómago entregándole un pequeño anti nauseoso.
—Lo compré en la tienda para ti.
—Gracias. Soltó débilmente la morena bajando por un segundo la mano de la boca.
Pipper echo una ojeada alrededor, buscando a alguien.
—Dónde está Annabeth?!. Preguntó.
Ambos se dieron una mirada un tanto triste antes de contestar.
—Está arriba. Dijo Hazel. Fue la primera en subir.
—Además de sus cosas. Dijo Frank.
De hecho cuando Jasón y Pipper alzaron la vista se toparon con su amiga que se paseaba por la cubierta junto al borde sosteniendo un mapa entre sus manos, aún tenía la mirada fría calculadora y además parecía tener prisa porque zarparan de una vez.
—Me alegra llegar a tiempo para despedirlos.
Todos se voltearon y vieron a Quirón en su forma de centauro, su arco y su carcaj en la espalda, además de llevar una camiseta que decía: "100% CENTAURO" relincho con una pata una vez colocado frente a ellos, lucía melancólico como el anciano de un asilo que ve a sus nietos salir por la puerta, a su lado una columna de fuego débil se prendió y de ella apareció Atenea.
—He venido a desearles suerte en su viaje héroes. Dijo.
—Sra. Atenea, ya se siente mejor. Le dijo Pipper notando su poderosa aparición.
—Asclepio apareció y nos entregó el primer lote de su medicina. Explico. Estamos comenzando a recuperar nuestras fuerzas, pero será un proceso lento. Decía y la mestiza noto que su rostro sudaba un poco, como si el poder que uso para aparecer rápidamente en el hangar le hubiera costado trabajo.
—De hecho, queremos darles un poco para su viaje.
Atenea hizo aparecer un cajón lleno de recipientes de plástico para deportistas llenas de un líquido dorado oscuro.
—Es una combinación especial de Néctar y ambrosía.
Frank alzo las cejas sorprendido.
—Néctar y ambrosía en uno?!.
El centauro asintió, Hazel se acercó como aquello fuera el alivio para sus nauseas, la botella era un poco pesada pero rápidamente se acostumbró al peso en sus manos casi podía sentir como si el contenido vibrara de poder.
—Pero señora… decía Pipper en un tono solemne. …mientras más beban esto más rápido recuperaran sus fuerzas.
Atenea negó con la cabeza.
—Asclepio nos enviara más. Explico. Además necesitan toda la ayuda posible.
Jasón frunció el ceño como si recordara algo desagradable.
—Y donde esta ese payaso?!. Dijo.
Atenea también frunció el ceño y Pipper no sabía si era por la falta de respeto de su novio al dios, o porque a ella también no le agradaba el guía de los héroes de la búsqueda del cetro dorado.
—Dijo que tenía algo que hacer. Decía la diosa. Pero se reunirá con ustedes en cuanto zarpen.
Los mestizos se miraron entre ellos, si no fuera porque él era el "guía" les habría dado igual si venía o no, la cabeza de festus rugió como una señal de partida.
—YA ESTA!. Exclamo victorioso el hijo de Hefesto. TODOS A BORDO!.
—Les deseo éxito mis héroes. Dijo Quirón. Y por favor… tengan mucho cuidado.
Aquello lo último con un tono de voz similar al de un padre preocupado que manda a sus hijos de viaje, Pipper sabía que el centauro también sentía la muerte de "su campista favorito" como Travis y Connor confesaron.
—de ustedes depende encontrar a Zeus y liberarlo. Aseveró Atenea. No pueden fallar!.
Todos asintieron.
Las enormes compuertas exteriores del techo se abrieron, el sonido metálico de los engranajes bloqueo todo ruido, la enorme nave se soltó de sus anclajes hidráulicos y comenzó a elevarse lentamente, Pipper desde un lado de la cubierta vio al suelo como Quirón y Atenea se encogían cada vez más, tuvo que encoger la cabeza cuando casi topa con el borde la salida, lo primero que sobresalió al exterior del cielo azulado fue la cabeza de festus que rugió con gran fuerza formando una columna de fuego en el cielo apuntando al campamento, las velas se tensaron al recibir las corrientes de viento una vez fuera del hangar añadiendo impulso, el caso finalmente dejo el techo del hangar
El Argos de II estaba en el aire.
La nave se acercó un poco al campamento en su camino, los mestizos estaban en sus actividades normales cuando todo se pararon y vieron su nave zarpar hacia la búsqueda, los seis de la profecía recibieron una ruidosa ovación desde todas partes, los chicos Deméter desde los campos de fresa, los hijos de Apolo desde la galería de tiro, los campistas de Ares desde la Arena y así sucesivamente, hasta pudieron oír algunos gritos que decían "Adelante!" "Ustedes pueden!" "Háganlo por Percy!" "denles una lección a esos ciclopes!".
La cabeza de festus volvió a rugir creando una columna de fuego sobre el campamento como si respondería a la ovación.
—¡Vámonos!. Gritó Leo.
Y rápidamente la nave se alejó por el bosque hacia la playa de Long Island, pronto el océano estaba bajo ellos y el campamento se perdió a la distancia
Cuando se acercaban a la costa de Nueva York Pipper se preguntaba que estarían viendo los mortales cuando alzaban los ojos hacia el argos, ya que la niebla (el velo mágico que distorsiona las cosas) debía ocultar su presencia, se imaginó que tal vez los neoyorkinos verían la nube más grande del mundo, con forma de dragón además, a la hora de salir se acercaron un poco al Olimpo.
Toda la montaña estaba cubierta por una neblina dorada que parecía suspensión granulada en el aire como si alguien hubiera soplado un viejo y polvoso baúl.
—Vaya!. Exclamo Leo. Pensar que ese polvillo fregó tanto a los dioses. Dijo notando como pequeños querubines en pañales llevando máscaras y con pequeñas aspiradoras manuales pasaban una y otra vez por la nubecilla dorada dejando líneas limpias como si la nube fuese un dibujo en la pizarra de la clase que limpias con una mano.
—Qué pasaría si la aspiráramos nosotros!.
Todos palidecieron ante la idea y Leo maniobro desde su cabina de mando alejando la nave unos 500 metros más de la distancia de seguridad que ya guardaba, el Empire State imponente se alzaba bajo el monte Olimpo y los mortales entraban y salían sin percatarse de la niebla dorada, en las ventanas de los edificios cercanos los oficinistas y ejecutivas se les veía trabajar en sus escritorios a través de sus vidrios transparentes sin notar nada de lo que ocurría.
Pipper desde la cubierta principal veía a Leo mover los mandos de la consola wii cuando él se dio cuenta de algo importante.
—Y adónde vamos?!.
Todos se miraron entre sí.
—Y ese estúpido payaso cuando va aparecer?. Dijo Hazel.
—Se supone que nos vería luego de salir. Señalo Frank.
—Pero bueno, no está. Recalcó Jasón.
Leo movió a la derecha su mando y giro una palanca.
—Entonces demos una vueltecita por ahí. Dijo sonriente. La "Gran Manzana" tiene un "Gran Paisaje" en esta época del año. Dijo con sarcasmo.
Pipper volteó a ver hacia una enorme mesa en la cubierta principal donde Annabeth se encontraba revisando los mapas, estaba callada y sería como si ella pronto fuera a arma la ruta que habrían de seguir y pipes comenzó a preocuparse un poco por ella, pero cuando pasaron por encima de Upper East Side, su expresión se suavizó diciendo.
—Podríamos hacer una parada. Cosa que sorprendió a todos ya que era las primeras palabras salidas de su boca desde esta mañana.
Jasón y Pipper se acercaron a ella.
—Por?!. Inquirió Jasón.
La expresión de la rubia se entristeció.
—Hay algo que tengo que hacer.
Le indicamos a él que se detuviera encima de un edificio ubicado en esa zona de la ciudad, desplegaron una cuerda para bajar al techo de este y Annabeth se aprestaba para bajar cuando Pipper se acercó a ella.
—Iré contigo.
—Es mejor si voy sola. Ella respondió.
—Claro que no. Insistió Pipes.
Annabeth no insistió más y descendió callada esperando que ella la siguiera.
Aterrizaron el techo de ladrillo y buscaron la escalera de incendios, después de bajar unos minutos se encontraron en el callejón al lado, salieron a la calle y luego al pórtico del edificio, Pipper no reconocía el lugar, pero Annabeth sí porque se acercó al timbre y lo toco con naturalidad suspirando luego profundamente para ocultar sus emociones, luego de unos segundos la puerta se abrió una mujer mayor de cabello y ojos castaños salió a recibirnos.
—Annabeth? Qué sorpresa verte aquí!. Dijo Sally Jackson. Si estamos a mitad de verano… pero que digo, adelante pasa!.
Las dos entraron.
—Y quien es tu amiga?!. Le pregunto posando sus ojos en ella mientras se limpiaba las manos con una toalla.
—Es Pipper McClean. La presentó. Es de california, también es mestiza.
Sally sonrió como si estuviera encantada la presencia de otra chica como Annabeth, Pipper se sorprendió un poco de la actitud tranquila y despreocupada la mujer sintiendo además como si su sonrisa irradiara tranquilidad y seguridad como la sensación que transmitía Percy a sus amigos.
—Mucho gusto. Dijo Pipper estrechando su mano.
—Eres muy mona Pipper. Le dio un cumplido.
Ella alcanzo a reír apenada.
—Es que… soy hija de afrodita. Soltó ella rápido y sin pensar.
—Afrodita?!. Balbuceó. Genial!. Alabó.
Después las dejo un segundo para volver a la cocina cuando olió que su olla estaba lista.
La casa era bonita, con una escalera junto a la entrada que subía el segundo piso, la pequeña sala con un televisor una mesa de estar era el decorado principal, luego la entrada al otro extremo de la cocina despedía un olor muy agradable, probablemente el del almuerzo.
—Se ven algo cansadas. Dijo luego de aparecer por la cocina con una jarra de limonada. Acabo de volver de compras, estoy preparando el almuerzo para Paul, no debe tardar en llegar así que si gustan…
—No gracias, solo estamos de paso. Dijo Annabeth rápidamente.
Sally parpadeó intrigado.
—Acaso… están de misión.
Pipper cayó en cuenta de que la expresión en el rostro de Annabeth se volvía sombría al ser ella la que debía dar las malas noticias, por eso les había pedido que pararan… estaban sobrevolando justo por cerca de la casa de Percy, era una suerte que su madre estuviera aquí, aunque una parte de ella deseaba que no lo estuviera así sería más fácil decir "Bueno no está, podemos decírselo después" pero Pipper intuyo que Annabeth quería que las cosas fueran rápidas.
Pipes no había conocido de cerca a la mamá de Percy, por lo cual estaba un poco nerviosa… sin embargo luego de unos minutos de tener contacto cara a cara con ella tuvo una primera impresión muy positiva, además ya le había preguntado antes al mestizo acerca de su familia y por primera vez un rumor era cierto, Sally les invitó a tomar asiento obedeciendo tranquilamente y nos sirvió un poco de limonada que bebimos, bueno… al menos Piper bebió, porque Annabeth observaba el vaso con melancolía y culpa como si no hallara la forma de decirle a la madre que su hijo había muerto.
—Y Percy?!. Dijo Sally dirigiendo a Annabeth.
Las dos comenzaron a balbucear confusamente como si no supieran cuál de las dos hablar.
—Él… decía Annabeth cuya expresión comenzaba a mostrar tristeza de nueva. Él…
La voz comenzaba a fallar y Pipper creyó que en cualquier momento iba a comenzar a llorar.
—Esta de misión…?!. Alcanzó a decir Sally para sorpresa de ambas.
Se quedaron calladas por un momento y luego asintieron rápidamente.
—Esta… con algunos chicos del campamento. Explicaba la hija de afrodita ya que Annabeth se había callado. Buscando a un monstruo problemático.
La expresión de la mujer se preocupó un poco, pero luego volvía verlas tranquilamente.
—Bueno, espero que este bien. Sin embargo dijo un tanto preocupada. Supongo que debo acostumbrarme. Añadió.
Pipper vio a su amiga, tenía la mirada agachada y sostenía el vaso con fuerza.
—Nos separamos de él para volver al campamento. Explicaba ella. Y decidimos pasar a verla, ya que Percy habla muy bien de usted. La halagó.
La mujer sonrió complacida lo cual fue un alivio para ellas, Annabeth continuaba callada sin decir una palabra mientras Pipes se preguntaba si realmente podría hacerlo.
—Seguro que va a estar a bien. Aseguro Sally. Después de todo no sería capaz de dejar a su madre sola yendo al altar.
Annabeth alzo la cabeza rápidamente al oír eso sorprendida, menos mal que Sally veía a Pipper ya que si no habría sospechado algo.
—Percy no se los dijo?!. Les pregunto.
Piper negó con la cabeza.
—Paul y yo nos casaremos en Septiembre, justo antes del comienzo del semestre. Explicaba. Se lo iba a contar a Percy pero resulta que recibe una llamada suya una semana antes.
Pipper hizo cálculos en su mente y se dio cuenta de que caía justo el día previo al que Percy salió en la búsqueda.
—Me dijo que estarían presentes cuando salieran del campamento. Explicaba la mujer. Cierto Annie?!.
Sally volteo hacia ella y vio que estaba cabizbaja sorprendiéndose.
—Annabeth?!. Balbuceó preocupada.
Pero ella alzo la cabeza y sonrió aparentemente tranquila.
—Sí…. Dijo conteniendo la respiración. Estaremos ahí. Aseguró.
Piper noto como sus ojos temblaban como si contuvieran las lágrimas.
Sally titubeo un rato pero luego sonrió.
—He esperado por este día desde que lo conocí. Balbuceaba melancólicamente. Estoy segura de que Percy también.
Pipper vio la hora en la sala, ya eran las dos de la tarde.
—Bueno, tenemos que volver al campamento e informar a Quirón. Dijo.
—Es una pena. Recalco la mujer. Ojala pudieran almorzar con nosotros, así Paul conocería en persona a una hija de la diosa del amor.
Pipper se sonrojo un poco ante la idea pero luego vio a Annabeth a punto de desmoronarse por la noticia así que decidió que debía irse de allí pronto, por lo que rodeo a Sally hasta quedar con la espalda hacia la mestiza a la cual le dio unos golpecitos en el hombro mientras miraba a la madre de Percy como señal de que se fueran.
—Entonces nos veremos al final de verano. Dijo ella. Verdad Annie?!. Volvió a dirigirse a ella.
De nuevo Annabeth volvió a verla con una sonrisa forzada, más difícil que la anterior.
—S-Seguro!.
—Oh! Casi se me olvida. Balbuceo.
Luego echo una carrera a una pequeña cómoda cerca de ella donde reposaba un sobre el cual lo tomo y regreso con ellas, lo abrió y extrajo una fotografía.
—Paul la recogió del fotógrafo la noche del baile. Explicaba. Pensé que te gustaría tener una copia.
La mujer castaña entregó la fotografía a Annabeth, ella la vio y se mordió el labio discretamente pero luego asintió con una sonrisa, Sally también sonrió complacida, y nos retiramos dando las gracias por la bebida, cerrando la puerta detrás de nosotros… corrimos al callejón hasta detenernos por un segundo.
Su amiga tenía una expresión de dolor mientras fruncía los labios conteniendo las lágrimas en sus ojos que comenzaban a ponerse algo rojos.
—Annabeth… balbuceó con pena Pipper intentando acercarse a ella para consolarla.
Pero la rubia pronto se limpió los ojos dejando atrás su pena, su expresión poco a poco volvió a ser la misma con la que habían salido.
—Tenemos que volver al barco. Dijo para luego comenzar a subir la escalera de incendios hacia el techo.
Pipper volteó una vez más hacia la entrada de la casa de Percy, pensando en Sally, sintiendo lástima por ella sabiendo que tendría que enterarse tarde o temprano de que su hijo ya no regresaría más a su lado, no pudo evitar derramar una pequeña lagrima antes de subir por la escalera de incendios.
Ambas ascendieron por la cuerda que habían dejado caer y una vez en cubierta se toparon con sus amigos… y su guía.
—YA ERA HORA DE QUE LLEGARAN!. Se quejó Momo, el dios de la risa y la crítica inteligente. OTRO POCO Y NOS IBAMOS SIN USTEDES!.
Jasón frunció el ceño molesto, al igual que Hazel y Frank mientras un Leo ansioso esperaba la orden de zarpar.
—Teníamos un asunto pendiente. Le dijo Piper sin mucho ánimo
Annabeth sin embargo no dijo nada y se retiró callada a su camarote.
—Y a esta que le pasa?! Pregunto momo recibiendo las miradas indignadas de todos. Bueno que más da! Vámonos.
El argos II zarpó raudo y veloz a su destino mientras todos, menos Annabeth, nos reunimos en la gran mesa de la cubierta principal donde Momo hizo aparecer un gigantesco mapa señalando un punto entre carolina del norte y Georgia justo al final de la cordillera de las rocallosas que se extiende por la costa este.
—Nos tomara un día llegar. Señalo Leo.
—No me digas. Dijo Momo.
Eran las dos de la tarde pero Leo les aseguro que para mañana en la mañana llegarían, todos quedaron de acuerdo y se separaron, Pipper se quedó al lado de Jasón el resto de la tarde mientras este vigilaba el horizonte desde la punta de la cubierta junto a la cabeza de festus, Frank se puso a practicar con su arco y una diana colocada por él mientras Hazel se hallaba sentada junto al borde la cubierta, la hija de afrodita se sintió mal por crear esa atmosfera triste luego de contarles a todos el motivo de la parada.
Todos sintieron lástima por Sally Jackson quien pensaba en su boda sin saber que su hijo no estaría con ella cuando diera el sí a su padrastro.
Pasaron las horas y Pipper no se dio cuenta de esto hasta que vio el sol caer sobre el horizonte, decidieron irse a descansar a sus camarotes, nadie tenía ganas de cenar, solo Leo se quedó en cubierta vigilando el rumbo, Hazel y Frank también se retiraron mientras Pipes de camino a su camarote decidió que lo mejor era ver a su amiga, pero no fue a su camarote… tuvo un presentimiento así que decidió a otro cuarto, luego de unos segundo estaba de pie frente a la puerta del cuarto de él.
Escucho un par de sollozos antes de siquiera abrir la puerta, una vez abierta vio a su amiga sentada en el suelo con la espalda apoyada en el borde de la cama quien al darse cuenta de que ya no estaba sola se llevó rápidamente una mano al rostro para limpiarse los ojos antes de verla pero la campista de afrodita podía sentir su pena, por ser hija de la diosa del amor podía sentir con más fuerza que nadie cuando alguien perdía a un ser muy querido.
Pipper se agacho junto a ella y la abrazó por unos minutos, sin embargo al separarse pudo ver que ahora tenía una expresión de derrota o decepción, seguramente por no haber tenido el valor de revelarle a Sally la verdad.
—A veces, la ignorancia es la mejor política. Balbuceó la rubia cosa que sorprendió a la joven indígena viniendo de una hija de la sabiduría.
—Annabeth… Suspiró. No tienes por qué castigarte por eso.
Ella se quedó callada ante el comentario, Pipper quería decir algo más pero no se le ocurrió nada… vio como ella observaba un trozo de papel, era la fotografía que había recibido de Sally antes de que se fueran.
En la imagen se ve a ella y Percy como pareja de un baile de graduación, Percy lucía apuesto con un traje formal y Annabeth se veía bellísima con su vestido turquesa pero ambos tenían el pelo desarreglado, el de Percy que parecía haber sido peinado a los lados se veía tan desordenado como siempre mientras que el de Annabeth que había sido arreglado ahora estaba suelto sobre sus hombros.
—Agradezco tus palabras Pipes... Le respondió mientras arrugaba la foto en sus manos. Pero quiero estar sola.
Y luego volvió a ver hacia el suelo, Pipper asintió incómodamente y se levantó dando un vistazo al camarote que era de Percy cuando viajaron en el Argos II, para retirarse dejando a su amiga en la misma posición en que la vio.
Se retiró en silencio rumbo a su camarote sintiéndose apenada, una vez dentro se sentó en el escritorio sin poder quitarse de la cabeza la pena por la que su amiga atravesaba, frente a ella estaba su trofeo de guerra, el cuerno de la abundancia de Aqueloo el cual al tomarlo dejo caer inmediatamente unos trozos de chocolate, había oído de sus compañeros de cabaña que además de ser el dulce del amor también es un remedio para la tristeza del alma y como el cuerno puede invocar alimentos de forma especial, como cuando estaba con Jasón merendando en la cubierta del argos II con una increíble vista de Roma.
Jamás habría sabido que el cumpleaños de su novio caía ese día especial de Julio si el cuerno no hubiera soltado un pastel con crema purpura y unas velas, Pipper tomo el chocolate y lo mordió para intentar animarse, luego dirigió la vista hacia Kaptopris, su daga triangular y el arma que en el pasado era propieda de Helena de Troya, la hija de Zeus cuya belleza incendió Troya, una vez terminado su chocolate tomo la daga aun envainada y saco parte del filo observándose en él por un rato y pensando en Jasón.
Entonces su reflejo se distorsiono y la hoja comenzó a revelar una imagen suya.
—Pero que… murmuro.
Se encontraba de pie con su daga desenvainada apuntando hacia una dirección al fondo, no podía reconocer el sitio donde se encontraba, solo un piso de roca natural mientras retrocedía hasta toparse de espaldas con un muro, aquí pudo ver su rostro el cual mostraba miedo y dolor mientras apuntaba con más dificultad hacia la nada, pronto de sus ojos comenzaron a caer unas lágrimas, se asustó ante la imagen de sí misma llorando y aun no veía contra quien se enfrentaba.
Entonces se llevó una mano a la boca y casi se pone a llorar como su yo en la hoja, en la imagen de entre las sombras aparece aquel que la había acorralado contra el muro, un joven rubio de mirada azul empuñando una espada corta de oro imperial.
—Jasón. Apenas murmuró.
Este tenía la mirada perdida como si estuviera ido pero al parecer listo para empuñar su arma contra ella, su imagen en la hoja sacudía la cabeza incrédula mientras gritaba algo inaudible para Pipper, pero el Jasón en la imagen la ignoró, levantó su hoja sobre la cabeza de ella…
Pipper guardó la daga en su vaina sin valor para terminar de mirar.
Aquella visión la dejo tan perturbada mientras abrazaba su pecho aterrada por la idea de que la persona que amaba fuera capaz de hacerle daño, pero ella sabía que eso no era coincidencia sino una visión… del futuro. Comenzó a sentir los ojos húmedos mientras se negaba mentalmente una y otra vez que era imposible, Jasón no podría ser capaz de matarla.
—Creo que mejor me voy a dormir. Se dijo así misma.
Se metió entre las sabanas intentando olvidarse de esa aterradora visión, hasta que finalmente el sueño la venció
Luego de perder la conciencia se encontró en medio de un amplio prado junto a un acantilado apuntando directo hacia el mar.
Una cabaña de madera y piedra algo vieja coronaba la punta, el diseño se parecía al griego clásico con una pequeña chimenea adosada a un costado con un pórtico de madera vieja y un techito de paja encima, luego de un segundo un pequeño niño de pelo café y ojos negros comenzó a correr alegremente hacia la casa abriendo la puerta una vez llegado, y en el interior se topo con un hombre mayor y una joven pero hermosa, no una belleza maquillada sino de una belleza natural de piel clara, ojos y pelo café, el hombre mayor era alto pero delgado y con poco músculo sin embargo la presencia del niño le provoco una sonrisa de felicidad en el rostro.
Supuso que la mujer era su esposa y el pequeño su hijo cuando el niño corrió a abrazar las piernas de su madre.
—Hola querido, como te fue en el ágora… Le pregunto la mujer.
—Bien mamá, la maestra dice que soy el más listo de mi grupo.
El hombre se acercó y alzo a su hijo entre sus brazos.
—Estoy orgulloso de ti.
El niño sonrió, la mujer se acercó a los dos con un plato de algo que parecía sopa y un tazón con pan casero, la familia se sentó en una mesa humilde y al parecer hecha a mano con tres trozos de tela que servían de sillas ya que la mesa era tan bajo que los tres tuvieron que sentarse sobre ellas en el suelo para comer.
—Como está el campo. Pregunto la mujer.
Mientras su hijo comía un trozo de Pan el hombre contesto.
—Creo que podría alcanzarnos llegar al final del invierno.
La expresión de la mujer se entristeció un poco.
—Podrías pedirle ayuda a tu padre.
La mirada del hombre se puso seria.
—No lo necesito. Dijo. Además él nunca me prestó atención cuando era joven, mucho menos ahora…
Luego su expresión se endureció mientras el niño se entristecía, pero después el padre volvió a sonreírle para calmarlo, luego miro a su mujer.
—Vamos a estar bien…
Luego alzo la vista hacia el techo, como si quisiera alcanzar a ver el cielo.
—No los necesitamos…
Pipper se despertó violentamente cuando el movimiento de la nave se detuvo, vio hacia la ventana circular de la pared como los rayos del sol ingresaban iluminando su habitación, la nave no se movía y supuso que seguramente habrían llegado a su destino, se levantó y salió a la cubierta encontrándose con Frank recordando que le había tocado la última guardia por lo cual era normal verlo allí, el paisaje ante ellos se extendía era dominado por un amplio bosque de pinos típico de Carolina del Norte.
Pipper estiro los brazos mientras todos, incluida Annabeth quien mostraba de nuevo esa actitud con la que habían salido del campamento, aparecieron en cubierta viendo el monte Mitchell se alzándose frente a ellos a un kilómetro, y se podía distinguir una columna ascendente de humo elevándose del bosque.
—Hoy es un buen día para salvar a un dios. Comentó su guía apareciendo repentinamente en una explosión de humo escénico.
Todos fruncieron el ceño
Momo de quien no habían sabido nada desde ayer en la tarde, ya que desapareció por horas, apareció de nuevo sobre ellos respirando el aire fresco del campo.
—Crees que alguien este quemando algo?!. Pregunto Frank.
Pipper se encogió de hombros, sin embargo pensaba en aquel extraño sueño, pero como siempre tendría que esperar para ver… Annabeth camino delante de ellos a un costado de la cubierta con una mirada calculadora hacia ese humo, y con una voz fría y agresiva ordenó.
—Vayamos a investigar.
CONTINUARA…
Si recuerdan la foto, es de principios del fic.
Por eso les dije al principio que no se olviden los detalles
Nos leemos!.
PROXIMA SUBIDA: 26/06/13
