27º Caminando en busca del destino

En las tierras oscuras, el malvado señor del mal caminaba por las mazmorras de la prisión donde tenía encerrados a montones de humanos a los que torturaba como entretenimiento, disfrutaba de sus gritos de agonía y se alimentaba de sus lamentos desesperados. Pero no eran los humanos lo que quería ver en esos momentos, tenía algo mucho más valioso.

Caminó por los pasillos mugrosos y llenos de sangre, pasó por delante de los crucificados, dejó atrás a los mutilados y siguió hasta llegar a lo más profundo de las mazmorras. Allí había una celda grande de la que salía un pequeño haz de luz, era muy tenue, de poca intensidad.

Al mirar en su interior, sonrió al ver la pequeña colección de almas que tenía, todas ellas eran almas de seres que él había matado personalmente. Tenía criaturas de todas clases, pero había uno en concreto que llamaba su atención, el único vampiro que se había purificado y vuelto a sus tierras sin temor al castigo.

-Charlie Swan- Dijo con voz enérgica, y de inmediato, todas las almas se apartaron a un lado, dejando a la vista el alma que reclamaba el señor oscuro- Acércate- Él obedeció sin réplica- Tienes aspecto preocupado, ¿ocurre algo que yo deba saber?- Él negó cabizbajo- ¿Seguro?- No hubo respuesta- Es extraño, porque tengo la sensación de que me ocultas algo.

-No se que podría ocultar yo al señor oscuro, estoy encerrado en esta celda desde hace 17 años, sin tener posibilidad de escapar ni ver nada.

-Ambos sabemos que ya has salido de aquí- Charlie lo miró con preocupación- ¿Acaso creías que no conocía la existencia de tu hija, o de esa colonia de traidores que vive encerrada en las montañas?- Charlie no era capaz de articular una sola palabra- Conozco su existencia, escaparon de este lugar hace siglos, y con respecto a tu hija- El diablo miró a Charlie a los ojos con una sonrisa siniestra- Al principio pensé que había muerto la misma noche que tú, pero cuando algunos de mis siervos encontraron viva a la madre supe que ella también lo estaba.

-¿Qué sabes tú de ella?

-Por saber, no se demasiado, pero tampoco me interesa conocer la vida de una cría de humana, medio vampira, no es pura, no me sirve para nada- Le quitó importancia- Algún día les haré una visita que no podrán olvidar nunca- Rió a carcajadas, haciendo que se estremecieran todos los que la escucharon- Te avisaré cuando eso ocurra y me acompañarás, quiero que veas la carita de tu hija cuando le arrebate le vida con mis propias manos- Sonrió haciendo que Charlie se tensara- Deberías alegrarte, ese día por fin la tendrás a tu lado, viviréis para toda la eternidad metidos en esta celda.

Riendo se alejó de allí, satisfecho por haber visto a Charlie tensarse de aquella manera. Nunca había descubierto como lo hacía Charlie para atravesar sus barreras sin sufrir ningún daño, pero sabía que Charlie se escapaba de vez en cuando a ver a la niña y que volvía muy pronto, intentando que nadie lo descubriera. No sabía si había llegado a contactar con ella pero poco le importaba, aquella chiquilla no significaba una amenaza para él, o eso pensaba.

Sin dejar de reír fue caminando hasta el gran salón, donde tenía su trono en el centro, un trono llameante, rodeado de fuego, en medio de una estrella de fuego. Se sentó tranquilamente y miró el cielo que se veía desde una de las ventanas, aquel cielo siempre nublado, siempre humeante, pero algo llamó su atención, se levantó y caminó lentamente hacia el ventanal desconcertado. Después de unos segundos intentando comprender aquella anomalía que veía se puso nervioso, algo que nunca antes había sucedido.

-¡DEMETRI! ¡FÉLIX!- Gritó llamando a sus siervos más leales, estos dos aparecieron de inmediato- ¿¡Qué significa aquello que se ve allí!- Señaló por el ventanal.

-¿El que señor?- Félix miró por el ventanal sin comprender- Amo, yo no veo nada extraño, todo sigue como siempre.

-¿¡Qué todo sigue como siempre! ¿¡Es que acaso no ves lo que sucede en la montaña!

-¡No puede ser!- Dijo Demetri al comprender lo que decía su señor- ¡Es imposible!- Demetri miró a su señor- Amo, ¿eso que se ve es el sol?

-¡Así es! ¿¡Como puede estar saliendo el sol! ¡El sol no existe en aquel lugar, solo existe en los restos de la batalla que dio paso a mi reinado! ¡No existe!

-Podría ser...- Félix pensó un momento- Podría ser la profecía... Podría tratarse de... La elegida...

-¡IMPOSIBLE!- Gritó cogiendo a Félix y despedazándolo en mil pedazos- ¡NO EXISTE LA PROFECÍA!

Demetri salió de allí lo más rápido que pudo sin esperar a que su señor dijera o hiciera algo más, temeroso de sufrir las consecuencias del estado de ánimo del señor oscuro. Este volvió a mirar por aquel ventanal, con los ojos llameantes, y por un momento vio el rostro de la hija de Charlie, aquella muchacha tenía en sus ojos una mirada desafiante, una luz especial, un poder que él temía, un poder divino.

Sintiéndose intimidado por aquellos rayos de sol, decidió ser precavido, organizó a su ejército, reforzó los límites de su reino, alertó a toda criatura capaz de combatir, si algo los atacaba, estarían preparados.

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Bella volaba a lomos de Simurg, viendo como bajo ella todos los habitantes del refugio se encaminaban a la que sería la última batalla, fuera cual fuera el resultado. Solo se habían quedado Leah y su hijo, junto a algunos licántropos para asegurar su supervivencia si algún sometido les hacía una visita.

Su mirada pasó por cada uno de los grupos, viendo a su familia allí, decidida a combatir, a seguirla hasta el final. Sus ojos se pararon en Edward, estaba serio, cabizbajo, a pesar del distanciamiento que habían tenido los últimos días, él le había dicho que la amaba y sin dudarlo había salido tras ella, dispuesto a morir si eso era necesario. Bella sintió un nudo en el estómago y un pinchazo en el corazón al pensar en esa posibilidad, perderle era lo único que no creía capaz de soportar.

Marcharon durante casi todo el día, y cerca del anochecer, aproximándose a las fronteras del reino del maligno, una lanza de fuego surcó el cielo, impactando en el pecho de Simurg y haciéndolo descender de inmediato. Una vez llegaron a tierra, Bella lo rodeo y examinó su herida, tenía mal aspecto.

Edward vio como el hipogrifo descendía de manera extraña y se apresuró a llegar al lugar donde había aterrizado, junto a él apareció Seth con cara de preocupación, Edward quiso gritarle que se largara pero al ver a Bella se le cortó la respiración.

Sin pensarlo dos veces, Bella agarró con decisión la lanza ardiente y tiró de ella, ignorando por completo el dolor que sentía, no dejó de tirar en ningún momento queriendo ayudar a su amigo alado, sin avisar, notó la presencia de Edward a su lado, y al girarse, lo vio tirando de la lanza sin dificultad y sacándola del pecho del animal.

-Tranquilo amiguito, te pondrás bien- Bella le acarició con cariño, se giró hacia Edward preocupada- Se pondrá bien, ¿verdad?

-Lo lamento Bella- Edward sintió que se moría al ver como los ojos de Bella se apagaban al decirle aquellas palabras- La herida es demasiado profunda.

Bella volvió a mirar a Simurg, se acercó a la cabeza del animal, lo abrazó con fuerza y lloró, no lo soltó hasta que vio como su pecho dejaba de moverse, y cuando se separó de él, el resto de combatientes ya estaba allí, mirándola con preocupación.

-¿Qué ha sucedido Bella?- Preguntó Carlisle.

-No lo se, estábamos sobrevolando el lugar y de pronto una lanza a salido de la nada y le ha dado- Intentó mantener la calma, debía estar centrada.

-Eso solo quiere decir una cosa- Suspiró Emmet adelantándose unos pasos- Saben que vamos a por ellos.

Toda la multitud empezó a cuchichear, estaban asustados, se notaba, el ambiente estaba cargado, y nadie sabía que hacer. Bella tomó aire, se puso firme, ignoró el dolor de las quemaduras de sus manos hechas con aquella lanza y los miró con seguridad.

-¿Y que si es así? ¿Vamos a echarnos atrás porque no tengamos el factor sorpresa? ¿Acaso no nos hemos estado preparando para esto?- Bella miró a su alrededor- Todos vosotros habéis vivido con el deseo de que llegara este día, y ahora que por fin ha llegado, ¿vais a echaros atrás porque no todo ha salido como lo teníamos planeado?- Al escuchar sus palabras, la sinceridad con la que hablaba y la seguridad en si misma, los ánimos fueron volviendo a cada uno de ellos- No importa lo que suceda hoy, da igual cual sea el resultado, lo único que importa es que todos nosotros vamos a luchar, vamos a plantarles cara a los que creen que tienen derecho a dirigir nuestras vidas de forma cruel, vamos a demostrarles a esos sometidos que con nosotros no se juega- Tomó aire y gritó- ¿¡ESTÁIS CONMIGO!

La muchedumbre gritó al unísomo un SI que hizo que Bella sonriera con esperanza, con la creencia de que en realidad podían salir victoriosos de aquella batalla. Notó las manos de Edward en su rostro, se giró hacia él y sin previo aviso, él junto sus labios en un beso cargado de pasión.

-Si pudiera llorar lo estaría haciendo ahora mismo- Dijo al separarse de ella- Estoy muy orgulloso de ti mi pequeña semihumana- Le acarició la mejilla- Guíanos hacia la victoria cariño mío.

Bella sintió su corazón palpitando de amor, Edward estaba de nuevo completamente a su lado, y daba igual todo lo demás, sintiéndose completa de nuevo, emprendió la marcha hacia el reino oscuro. Edward la vio caminar con decisión, y quería ir tras ella, pero antes tenía que aclarar un asunto, cogió a Seth con fuerza y lo apartó del resto del grupo.

-¿Qué te pasa vampiro?

-¿A mi?- Edward lo miró con furia- ¿Qué te pasa a ti? ¿Acaso no sabes que Bella está casada y es mía?

-¿Que pasa chupasangre? ¿Te asusta que Bella pueda elegirme a mi?

-Yo confío en Bella, pero no en ti- Lo tiró al suelo con fuerza- Y como te vuelva a ver junto a ella te mataré.

-Ella ha sido quien me ha buscado, yo solo le he dado el consuelo que necesitaba.

-¿Por qué iba a necesitar consuelo?- Preguntó apretando los puños- ¿Qué puede contarte a ti que no me quiera contar a mi?

-Quizá algo que sabe que tú no quieres, algo que le dejaste bien claro que no tenías previsto asumir el día que nació el hijo de Jacob.

-¿De que estás hablando?- Edward estaba desconcertado.

-Si tú no lo sabes yo no te lo voy a decir, pero te aseguro que mientras pienses así Bella nunca será tuya por completo.

Seth se puso en pie y se alejó de allí rápidamente, queriendo alcanzar a su grupo. Edward se quedó quieto en la misma posición durante unos minutos repasando en su mente lo que había ocurrido aquel día. De pronto su respiración se paró al recordar una conversación en concreto.

-Quieren pasar por ello porque es la única forma de tener hijos.

-Lo se, por eso yo no aspiro a tener hijos, no podría hacerte pasar por algo como eso.

-¿Qué? ¿Tú no quieres hijos?

-No los necesito para ser feliz y nunca te haría pasar por algo tan doloroso

Al recordar aquella conversación recordó que Bella se había puesto muy tensa al escucharlo, y entonces pasó por su mente el recuerdo del día del entrenamiento con James, cuando este le lanzó aquel objeto que impactó contra su vientre y entonces se bloqueó y sacó el último don que habían descubierto.

-Oh, Dios mío... ¡Bella está embarazada!

Bueno, aquí tenéis el siguiente capítulo, espero que os guste.

Como ya dije en el capítulo anterior, esta batalla no es la definitiva así que va a ser muy light, de un solo capítulo, pero no será el final, os lo puedo asegurar así que intentar no ser muy duros con la batalla.

Ya tengo escrito el siguiente, he tenido un momento de inspiración y he escrito dos capítulos. Mañana subiré el siguiente si recibo 10 reviews.

¿Que pasará con Edward? ¿Cual será su reacción? ¿Y Bella? ¿Qué sucederá en la batalla? ¿Os ha gustado las palabras que Bella les ha dedicado?

Nos leemos