Los personajes pertenecen a SM y la historia es mía.
Advertencia: Es una historia rated M, con escenas y vocabulario no aptos para personas de edad inferior a la que indica rated.
BELLA
Fui a buscar a mi madre en la cocina, no la encontraba en ningún sitio. Cuando entré me encontré con la señora Esme, estaba preparándose un té.
-Hola Bella!-me saludo con demasiado entusiasmo
-Hola señora Esme. Una pregunta, ¿ha visto usted a mi madre?
-No, pero ya que estás aquí ¿porque no hablamos?
-Claro, ¿necesita que haga en especial el lunes?
-No el lunes no, pero siéntate- dijo sentándose en una silla, hice lo mismo.
-Usted dirá.
-Bueno así que estás con mi hijo Edward, ¿no?
-Sí señora-dije sonrojándome
-¿Y lo quieres?
-Mire señora, Edward es todo lo que andaba buscando. Es un chico amable, me respeta, me cuida y sobre todo me quiere, ¿cómo podría no quererlo?
-Y harías lo que fuera por él, ¿no es así?- No sabía por donde iba a salir con tantas preguntas.
-Por supuesto- contesté sin vacilar.
-Sí tanto amas a mi hijo te pido que cuando termine el verano te alejes de él. Edward tiene que centrarse en su estudio, no le falta nada para acabarlo. No quiero que se desconcentre y se centre en otras cosas que no sea su futuro.- me levanté de la silla al escuchar semejante propuesta.
-Señora… no, no puede pedirme eso
-Haaay Bella! Edward es demasiado joven y no sabe todavía lo que quiere.
-Yo no seré un estorbo para Edward, es más lo ayudaré en todo lo que pueda.
-¿Lo ayudarás? ¿Sabes a que universidad va Edward? Va a la mejor, con los mejores profesores que hay en el país. ¿Cómo podrías tu ayudarlo? Da igual déjalo no contentes. ¿Harás lo que te pido?
-Me temo que no voy a hacerlo señora Esme
-Pues me veré en la obligación de pedirte que recojas tus cosas y te vayas. ¿Quieres eso Bella?
-No, prefiero pasar estas últimas semanas junto a Edward. Solo tengo una pregunta
-Dime
-¿Por qué hace esto? ¿No le caigo bien?
-No es eso querida, es solo que no eres lo suficientemente buena para mi hijo. Él aspira a más que una simple sirvienta.
-Ooh ya veo! ¿Eso solo por que no tengo dinero? ¿Por que no comparto la misma situación social que ustedes? Yo solo sé que en el amor eso no importa, ¿para que sirve?
-Tú no lo entiendes niña, no voy a dejar que mi distinguida familia se vea involucrada con alguien como tú, que solo sirves para limpiar.
-Yo amo a su hijo.
-Y no lo dudo
-Yo he hecho que su hijo vuelva a ser feliz, bueno nos hemos ayudado mutuamente.
-Mi hijo ya era feliz cuando tu todavía no habías aparecido.
-Eso lo que usted piensa, creo que no conoce lo suficiente a su hijo para decir eso.
-Tú no sabes nada. Bueno no debo decirte que esta conversación se queda entre nosotras, ¿no es así?
-Claro.
Se marchó dejándome en la cocina sola. Mis mejillas ardían por las lágrimas derramadas, pero al instante sentí unos brazos acogedores. No veía muy bien a causa de las lágrimas, pero sabía que era Alice.
-No me puedo creer lo que acabo de escuchar- me dijo abrazándome fuertemente.
-Oooh Alice! ¿Qu évoy hacer?
-No lo sé, pero que sepas que tienes mi apoyo.
-¿Sabes lo que significa dejar a Edward?
-Puedo imaginármelo, yo si me separo de mi Jazz me da algo.
-Haaay!- volví a llorar
-Nunca pensé que Esme fuera así, siempre fue tan amable con todos.
-Con todos los de tu alrededor Alice.
-Ya veo
-Alice no sé si soportaré la idea de dejarlo otra vez.
-¿Otra vez?
- Es una historia muy larga.
-Vamos necesito escucharlo y tu desahogarte.
Comencé a contarle la historia desde el principio. La primera vez que nos encontramos en el baño, la primera vez que nos encerramos en este mismo… Y la bendita o mejor dicho la maldita noche que nos fuimos a la inauguración de la nueva discoteca. Esa noche tan distinta a las demás y tan trágica después de ella. Todas las consecuencias que trajeron después, sí, porque después de tanto luchar me encontraba en la misma situación, entre la espada y la pared.
Alice no se podía creer lo que estaba escuchando, los chantaje de James, la ayuda incondicional de Jacob y sus amigos… las semanas que estuve sufriendo en silencio por culpa del desgraciado de James. Hasta que le conté como nos vengamos de él, en esa parte se empezó a partir solita.
-Ya sabía yo que no podía haber perdido el número de teléfono del electricista así como así, y ya veo el por qué. Qué lista eres¡
-Bueno tenía que salvar mi pescuezo
-¿Así que Jacob se tuvo que sacrificar por ti? Que fuerte! Quien lo diría! Es bisexual.
-Pero Shhhhhhhhh! No le gusta que lo sepa todo el mundo, y lo comprendo, solo está buscando lo que más le conviene.
-Ya veo, se está esforzando en ello.
-Deje que termine.
Terminé de contarle todo, la explicación a Edward, lo duro que fue enfrentarlo. Pero por amor aceptó todo, no le importó que había pasado esa noche, solo quería tenerme cerca de él. Le expliqué que poco a poco me había enamorado de Edward, que aunque temía al amor, le había dado una oportunidad para entrar otra vez en mi corazón blindado contra los amores. Alice se alegraba que fuera tan sincera con ella.
-No hace falta que te diga que tienes todo mi apoyo, ¿no es cierto?
-Gracias Alice!- dije abrazandola.
-¿Sabes lo que vamos hacer a partir de ahora?
-¿Qué?
-Demostrarle a Esme que si puedes ser buena para su hijo
-¿Qué dices?
-En las ultimas semanas de agosto, Carlisle tiene muchas fiestas de negociosos. Si no recuerdo mal son cinco en totales.
-¿Y?
-Pues que te enseñaré a ser una chica distinguida como una más que habrá en la fiesta, o no, mejor que las que hay allí.
-Tú estás majareta, ¿no es cierto?
-Prefiero pasar mi tiempo con Edward, que hacer eso.
-No seas tonta, vamos a demostrarle a Esme que no importa el rango social del que seas, vamos a demostrarle que puedes superar a esas chicas que se hacen llamar damas.
-Alice te lo agradezco mucho, pero prefiero no hacerlo.
-Solo te pido que te esfuerces por ser más culta y refinada, hazlo por Edward.
-Edward me quiere tal y como soy, no tengo que cambiar solo porque su madre no me acepta.
-Sí quieres que Esme te acepte hazlo, sufrirás mucho si te separas de Edward sin haber luchado. Yo estaré a tu lado, te lo prometo.
-Gracias! Eres la mejor! Espera
-¿Qué pasa?
-Tanya
-Sí ya sé ha vuelto y me ha sorprendido bastante.
-Ya no solo a ti, Edward está muy afectado por eso, es verla y recordar todo lo malo que lo pasó a su lado.
-Para eso estás tú, para hacerle olvidar.
-Eso intento.
Con Alice comenzaría una dura tarea de refinamiento, que comenzaría en la semana. Tenía a mi lado a Alice y en mi corazón a Edward, aunque no supiera lo de su madre, lucharía por él como nadie, nuestro amor es demasiado bonito para ser roto de esa manera.
La semana se presentó complicada, tenía a Alec y a Tanya por toda la casa haciendo lo que le daba la gana, piándome que le sirva todo lo que ellos querían. Según Esme, tenía que complacer a los invitados, y que mejor manera que hacerlo que ser casi su perrita, así era como me veía. Alice me apoyaba cuando veía que se pasaban de la raya. Como el martes por la mañana, por ejemplo, estaba yo sola en el invernadero limpiando los cristales de este. Alec apareció sin más y me pidió que le ayudase a que le pusiera crema protectora, yo me quedé un poco en Shock, tenía una sonrisa dibujaba en su cara y sus ojos brillaban. No sabía que decirle, pero justo apareció Alice, mi salvadora. Le dijo- Creo que no, mejor que te lo ponga Tanya.. a no que está hablando con Jacob- dijo. Alec cambió totalmente su cara y salió disparado para la casa. Alice comenzó a reírse sin parar, se sujetaba la barriga y yo no me enteraba de nada.
Alice me explicó que hace un rato pasó Jacob a pedirle un favor a Rosalie, quería el número de teléfono de Melisa, bueno de Mel que le gustaba que le llamaran así, sabía que ella tendría su número. Lo que me pareció raro de Jacob, durante los meses que estuve con él, no había mostrado signo de fijarse en chica alguna, pero me alegraba por mi amigo se merecía todo la felicidad del mundo, es una gran persona.
Las clases con Alice la habíamos empezado el lunes, después de terminar con mí trabajo. Solo le pedí que una o como mucho dos horas diarias, también quería estar junto a Edward y no quería que se diera cuenta de nada. Empezamos como sentarse en una silla, eso me pareció una tontería, pero decía que era importante, según como se sentase una mujer se la distinguía, así que no tuve más remedio que hacer todo lo que me decía Alice.
-A ver cuando te sientes en una silla donde haya mucha gente…
-Ya sé Alice… pongo mi culo en la silla como todo el mundo- le contesté
-Bueno… es una parte, pero cuando lo hagas, lo tendrás que hacer de lado, nunca de frente.
-¿Por qué?
-Si llevas una falda o un vestido, por ejemplo corto, pues no querrás que los invitados vean de qué color tienes la braga, ¿no?
-Ok, ya lo pillo.
-Pues probemos, a ver como lo harías.
Alice colocó una silla y me hizo una seña para que hiciera lo que me había dicho. Caminé hasta la silla e hice lo que me había dicho Alice, pero con un pequeño detalle, crucé las piernas.
-No, no hagas eso- me dijo
-¿Por qué? Siempre tengo la costumbre de cruzar las piernas cuando me siento.
-Sí que puedes, pero no de la forma que lo has hecho tú. Lo has hecho demasiado… a lo bruto. Tiene que ser suave y lento, no se te tiene que notar que lo has hecho.
-Ok, ¿algo más?
-Bueno… cuando te sientes, tienes que tener la espalda recta sobre el respaldo de la silla, nunca te engarbes, queda muy feo eso.
-Muy bien, sentarse de un lado, no cruzar las piernas muy bruscamente y estar recta en la silla. Lo pillo.
-Pues por hoy ya hemos acabado, Edward se preocupara por ti.
-Ya, gracias Alice. No sabes lo que significa esto para mi, eres mi ángel.
-No tienes nada que agradecer nada, te quiero como a la hermana que nunca tuve. Gracias a ti por hacer a Edward feliz, hacía tiempo que no lo veía tan bien.
-Una pregunta Ali.
-Dime
-¿Cómo lo llevó Edward cuando lo dejó con Tanya?
-Pues… bastante mal. Para él no había otra mujer en la faz de la tierra que no fuera Tanya, mira que había chicas detrás de él, y chicas muy buenas, te digo en el sentido que eran buena personas. Pero él solo tenía ojos para ella. En esa época se rumoreaba que Tanya se tiraba cada semana a unos de los chicos del equipo de rugby, pero a Edward hacía oído sordo a todo eso. Pensaba que él era el único cuando estaba con ella, pero te digo yo que no. A lo mejor estuvo como seis meses con Edward sin tirarse a nadie, pero después comenzó otra vez, pero era más precavida. Nosotros nos enteramos por que Emmet le pilló en el vestuario de los chicos montándoselo con el chico de la semana.
-Sip, eso ya lo sé. Edward no le creyó y lo comprobó por él mismo.
-Así es, durante semanas estuvo realmente mal, casi no comía, dormía más bien poco y no hablaba casi con nosotros. Solo se concentraba en el estudio, era la única manera de huir de su infierno, sus notas se reflejaron en el boletín ese año, todo sobresaliente. Cuando llegó el verano y llegamos aquí como todos los años, comenzamos a salir todos los fines de semana a las discotecas.
Edward salía por no quedarse en casa y estar todo el día en las nubes, y pensando sabe Dios que. Pero a partir de la segunda salida, se animó un poco. En las discotecas las chicas no paraban de tirarles sus números de teléfono y comérselo con la mirada. Comenzó a beber en cada salida, pero cada vez más. Cuando ya iba con unas cuantas copas de más, se ponía más contento y le daba igual enrollarse con una y a los cinco minutos con otra. Así comenzó un Edward Casanova, sin importarle el mañana. A cada chica que se le acercaba le decía cuatro tonterías y la tenía en sus manos.
-¿Y en cuando volvió a la universidad? ¿Como reaccionó cuando vio a Tanya?
-Pasó de ella como si fuera que nunca la hubiera conocido. Le demostró que él también podía tener todas las chicas que quisiese, como ella con los chicos. Encima lo hacía en sus narices.
-Eso quiere decir que no lo había superado, aquello mostraba que actuaba como un idiota.
-Bella, Edward había cambiado bastante, no era la misma persona. Era un ser frío y no le importaba los sentimientos de las chicas, solo buscaba divertirse con ellas un rato y nada más. Por eso cuando llegaste y te vio supuse que serías la chica con quien se divertiría este verano. Pero me equivoqué, has sido un hueso duro de roer y eso hizo que Edward quedara prendado por ti, supongo.
-La verdad, te confieso algo- dije mirando mis manos y esquivando su mirada- Me cayó como una pata en el estomago cuando lo conocí. Pretendía que siguiera su juego, al principio no le hice caso… Pero después comencé a hacerlo… yo también quería pasármelo bien este verano. Hasta que acabé por liarme con él. A partir de aquella vez, Edward buscaba la manera de chincharme y hacerme enfadar, decía que le gustaba verme así.
-A Edward le encanta hacer eso.
-De eso me di cuenta.
-¿Cuando comenzaste a sentir algo más por Edward? Si se puede saber, claro.
-Fue cuando Jacob me dijo que me tenía que separar de él para su plan funcionase. Separarme de él fue muy duro, me di cuenta que lo necesitaba más que el respirar. Estaba perdidamente enamorada de él y eso me dio miedo, ¿sabes?
-¿Miedo? ¿Por que tenías miedo de enamorarte?
-Verás, no quería que volvieran a hacerme daño, no quería pasar por lo mismo otra vez.
-Pues te aseguro que Edward estaba igual, pero estaba luchando por ti.
-Ya lo sé, por eso di el paso, me dejé llevar por lo que sentía y ahora estoy más que enganchada a él.- Toc-toc, golpearon la puerta.
-Chicas!-llamó Edward
-¿Qué quieres cuñadito?- le gritó
-Quiero que me regreses a mi chica- respondió, eso hizo que me sonrojara.
-No te puedo creer!
-¿Qué?
-Todavía te sonrojas
-Que se le va hacer, mi chico me espera.- y salí a su encuentro.
Me dijo que quería salir a pasear conmigo por Seattle, necesitaba compañía. Acepté encantada. Después de darme una ducha y vestirme, bajé al salón donde estaba la señora Esme, Edward, Alec y Tanya.
EDWARD
Después de la charla con mi madre me quedé más tranquilo. Me chocaba un poco que mi madre fuera así, pero era mi madre, la quería tal y como era. Por suerte supo entender lo que le dije, que quería a Bella.
El lunes por la mañana me fui a correr por los alrededores de la casa, como hacía antes. No tenía ganas de ir hasta el gimnasio así que aproveché que el día se presentaba bien. Cuando salí por la puerta trasera me encontré a Tanya tomando el sol. No había cambiado en nada durante los años que pasaron, todo en ella era igual. Se dio cuenta de mi presencia y me sonrió. Yo solo pude ponerme los cascos y puse la música a tope.
Comencé a correr, pero las imágenes venían solas a mí. El día que conocí a Tanya, la primera vez que había cruzado una mirada con ella, pero ni siquiera se había inmutado en mi. La primera vez que me habló, el primer beso… Nooo, ¿por que mi mente se encargaba de hacerme recordar eso? Para entonces ya estaba en el manantial. Estaba empapado en sudor, tenía que alejar esas imágenes que me torturaban, que formaban parte de mi pasado. Tenía que concentrarme en el presente.
Me quité la ropa y quedé en bóxer, necesitaba nadar un poco. Me lancé a sus aguas cristalinas y dejé que mi cuerpo se relajara con sus aguas frías. Nadé media hora, de punta a punta. Si no corría, pues haría ejercicio en el agua. Salí del sus dulces aguas y me tumbé secarme al sol. Cerré los ojos y dejé que el sol hiciera su trabajo.
-¿Sabes que si no te pones protector harás daño a tu piel¿?- dijo aquella voz que tanto conocía.
-Tanya! ¿Qu- que haces aquí¿?
-Pues quería venir a ver el manantial. Sigue igual de hermoso que la primera vez me trajiste aquí.
-Esto… bueno si, igual- mierda mis palabras chocaban en mi boca. Me puse el pantalón y dejé la camiseta sudada a un lado.
-¿Te has dado un baño?
-Sí, es que tenía mucho calor.
-Has estado corriendo, ¿no es cierto?
-Sí, en realidad lo hago cuando no puedo ir al gimnasio.
-Se nota que vas al gimnasio. Has cambiado mucho ¿sabes?
-¿si?
-Sí, ya no eres ese chico delgado que había conocido, ahora estás hecho todo un hombre.
-La gente cambia Tanya, para mejor o para peor, pero cambian.
-Eso no te lo puedo negar. Lo que más me sorprende la vuelta que da el destino.
-Si a mí también me sorprende
-No sabía que eras familiar de Alec.
-Ni yo que habías ido a Londres a seguir estudiando. Habías desaparecido sin más.
-Ya me cansé de esa universidad, quería cambiar un poco de aire.- si claro, será que ya se había follado a todos y no quedaba ninguno, mi voz interna me gritaba. Me reí por ello.- ¿Por que te ríes?- mierda!
-No por nada, ahora eres algo así como mi prima política.
-Si algo así.- nos quedamos en silencio durante unos segundos, se me hicieron incómodos y eternos.
-Así que tu y la chacha, ¿eeeh?-dijo al final. Eso de decirle chacha, no me gustó nada.
-No la llames así, se llama Bella.-dije algo enfadado.
-Eeeh! Cálmate, no quería ofenderla.
-No pasa nada, perdóname no quería gritarte.
-Bueno ya, cuéntame… ¿solo es un rollete de verano?
-No, no es un rollete de verano. Es una persona maravillosa.
-Ooh no me digas que te has enamorado
-¿Por que te extraña?
-No me has respondido.
-Aunque parezca mentira, sí, me he enamorado.
-Vayaa! Nuestro Casanova se nos enamora.- y nos echamos a reír los dos juntos.- Esto Edward…
-Dime
-Quería pedirte perdón… perdón por como habíamos acabado. No quería que sufrieras…
-Tanya no…- no me dejó terminar la frase
-No espera, deja que termine. Al principio, cuando te conocí me caíste muy bien, pero no hasta el punto de quererte.
-De eso me di cuenta.- la interrumpí
-Pero veía como te entregabas a mí, como nadie lo había hecho y comencé a tomarte cariño. Pero no llegué a amarte como tú lo habías echo. Lo siento de verdad, en esa época solo buscaba divertirme y pasármelo bien. Y creo que no me di cuenta que te había lastimado demasiado.-Esas palabras estaban esperando escuchar hacía tiempo. Bueno desde que la pillé, pero después de tantos años ya me parecía mentira-
-Estaba deseoso de que me hablaras al fin. Y la verdad, me costó superar todo, no te imaginas cuanto. Pero creo que con este paso, has hecho que esa página de mi vida quede completa y terminada.
-No gracias a ti Edward por amarme así, no supe valorar lo que me estaba dando la vida y lo dejé escapar de mis manos.
-Bueno pero la vida continua, y yo ya he encontrado lo andaba buscando.
-Has encontrado a Bella, ¿no es así?
-Sí, no puedo pedir más.
-Puedes pedir una amiga.
-No sé Tanya, yo…
-Solo te pido que no me dejes a un lado, quiero reparar de algún modo todo el daño que te hice, brindándote mi amistad, ¿si?
-Está bien, será mejor así para todos.
-Gracias Edward, esto significa mucho para mí. ¿Amigos entonces?
-Amigos-dije al final. Pero me cogió desprevenido y me abrazó efusivamente.
Regresamos a casa caminando y hablando animosamente, me contó que era de su vida durante los años que estuvimos sin vernos. Recorrió medio mundo tomándose un año sabático, después de eso siguió con su carrera y que mejor sitio que hacerlo que Londres. Tanya no paraba de hablar y siempre con una sonrisa en la boca. Me pareció bien aceptar ser su amigo de ahora en adelante, después de hablar con ella tenía un peso de encima menos, me sentía mejor en su compañía.
Llegamos a casa y se quedó con Alec en la tumbona. Mientras me iba comenzaron a besarse tiernamente hasta dirigirse a la piscina. Parecía mentira, pero tenía que admitir que Tanya había cambiado. Por su forma de actuar y hablarme hoy, ha demostrado que ya no es la chiquilla que había conocido hace años.
Me fui directo a darme una ducha, todo lo que me estaba pasando esa mañana me parecía extraño. Tomé la decisión, mientras me duchaba, ir a pasear con Bella por Seattle. Sí, necesitaba estar con ella. Acabé mi ducha y me fui a vestirme. Escuché a Alice en su habitación, me apoyé un poco en la puerta y pude oírla. Le dije que me devolviera a Bella. Ya eran las dos y media, y Bella hacía rato que había terminado de hacer sus que aceres. ¿Qué estarían haciendo allí dentro y encerradas? Seguro cosas de chicas. Cuando salió de la habitación le informé que haríamos esa tarde y aceptó encantada. Se metió en la ducha para poder alistarse.
Estaba hambriento, aprovecharía que Bella se había metido en la ducha para poder comer algo. Me encontré a mi madre y a Rosali en la cocina, estaban hablando animosamente.
-Hola hermanito!-me saludó Rosali
-Hola chicas!-dije mientras tomaba el pan para hacerme un sándwich.
-Hijo ¿a que no sabes quien desea verte?
-Ilumíname mamá, ¿la reina de España tal vez?
-Cómo crees!-dijo Rosali
-No, ¿te acuerdas de Anna?
-¿Anna? No me acuerdo de ella.
-La hija de Laurent, la que era compañera tuya en los dos primero años de instituto, ¿te acuerdas?
-Sí me acuerdo de ella. ¿Y porque quiere verme? Hace mucho que no sé nada de ella.
-Ya pero como la semana que viene tenemos una cena en casa de Lauren…
-Oooh una cena!- dije
-Sí, Anna lleva fuera mucho tiempo. Viene de Sidney a ver a sus padres. Me la encontré ayer en el centro comercial y preguntó por ti.
-Aaah que amable.
-Hermanito ten cuidado, Bella tiene competidora!
-Rosali no digas tonterías, quieres! Bella no tiene competidora alguna, nadie puede competir con ella.
-Bueno hijo a lo que íbamos, me dijo que si podías quedar con ella para hablar, como viejos amigos, tenía ganas de verte. Se le notaba.
-Creo que no va poder ser, tengo que salir con Bella.
-Yo le dije que sí, pensaba que tendrías ganas de verla. Habéis quedado en Seattle en el paseo de los helados, a las tres y media.
-¿Qué has hecho qué? Mamá no tienes derecho a hacerme eso.
-Hijo es que…
-Nada mamá- le grité y a mi madre se le llenaron de lagrimas sus ojos verdes- Oh lo siento mamá no quería gritarte.
-No pasa nada, es verdad no tenía que haberlo hecho.
-Aiinss! Vale iré a ver a Anna, ¿contenta?- dije abrazándola
-Mucho.
-Iré a avisar a Bella que tendremos compañía en nuestro paseo.
-¿Vas a llevar a Bella hijo?
-Claro, quiero que la conozca.-a mi madre se le cambió la cara, su sonrisa se fue desvaneciendo poco a poco.
-Haz lo que quieras-dijo saliendo por la puerta.
-Bueno mándale saludos de mi parte a Anna, ¿si?
-Claro, pero no sé. Se me va a ser un poco raro hablar con ella después de tanto tiempo. Espero que no haya cambiado, era una buena persona en el instituto. Siempre centrada en sus estudios y nada alocada.
-La gente cambia Edward
-Ya. Voy a avisarle a Bella el pequeño cambió de última hora.
-Ok
En el salón me encontré a Emmet y Jasper en el salón, estaban jugando a la Wii. No perdí tiempo y me apunté a jugar. Estuvimos así una media hora, mierda! Me había olvidado ir a avisarle a Bella. Bueno seguro no le importaría. Los chicos se fueron a darse un baño en la piscina. Me quedé en el salón esperando a Bella. Aparecieron Alec y Tanya, se sentaron el sofá y prendieron la televisión. Comenzamos hablar y reírnos juntos. La verdad es que mi primo era muy divertido. Al rato apareció mi madre diciéndome que se hacía tarde.
-Mamá, Bella estará por bajar.- en ese instante bajaba mi ángel.
-Ahí esta-dijo Alec.
Me acerqué a ella y deposité un beso en su frente. Estaba preciosa. Llevaba un vestido vaquero que le quedaba precioso.
-Hola cariño- dije atrayéndola hacia mí.
-Hola- dijo escondiendo su cara en mi pecho. Pero bajó su tono de voz al hablarme- Edward, tenemos audiencia, suéltame quieres.
-Oh es que me perturbas, ¿sabes ?- le dije al oído
-Perdóneme usted, no era mi intensión-me siguió el juego.
-Hijo-dijo mi madre.
-Ah cariño, tendremos compañía en nuestro paseo.-le informé
-No pasa nada, ¿quién se viene con nosotros?
-Se nos une Anna.
-¿Anna? ¿Quién es? ¿Otra prima¿?
-No, una vieja amiga que hace tiempo que no la veo.
-Pero si no quieres ir lo entenderemos, estarán hablando de sus cosas y eso-dijo mi madre.
-Oh no me encantaría conocer a la amiga de Edward, así me contará cosas de él que no sé.
-Pues nada, vámonos que nos está esperando.-dije.
-Que os lo paséis bien- nos gritó Alec
No sabía cómo iba a salir esa cita, pero por lo menos Bella no se había opuesto y quería conocer a mi amiga.
Muy Buenas!
¿Cómo andan? Bueno hoy vengo a dejar el capitulo y me voy rapidito... no me dio tiempo para responder a sus rr pero los he leído Johana,
Denisse-Pattinson-Cullen, Maya Cullen Masen gracias por siempre comentar guapas!
He dejado hoy el capitulo porque mañana me voy de viaje... estaré hasta el domingo fuera... pero no quería dejaros sin cap todo el finde.
Eso es todo y espero sus coments del capitulo ;)
Un besote a todas!
