Ahora puedo re-reclamar mi título de "la más rápida del oeste", ah? Pero no le veo caso porque lo volveré a perder. Anygay!

Capítulo XXVIII: "Cruzada mundial por la salud" o "Una dulce clase de cocina", según se vea.

(POV The Sweet)

¡Qué país más molesto! Basar su dieta en pescados y arroz, y tener la desfachatez de nunca cubrirlos de miel. No me extraña que estén tan pálidos, ojerosos, cansados y sin ilusiones, y que su tasa de suicidio sea tan alta. Y yo creía que los ingleses eran molestos per se. Ahora veo que la única razón de su flemosa (sic) actitud es el clima, como siempre lo dijo Clow. Por eso alegraban sus días con té y galletitas a esa molesta hora en que la lluvia no dejaba más que hacer.

¡Pero por Santa María de las Melcochas! Aquí ni siquiera los niños son felices. Esas maneras tan delicadas de comportarse son francamente irracionales. ¿Por qué no corren de aquí para allá? La respuesta más obvia, me parece, es que les falta energía. ¡Y eso me encabrona!

¿Cómo puede haber padres tan irresponsables en estos días, eh? ¿O lo hacen a propósito para no tener que lidiar con ellos? Sea como sea, detendré esto.

Ahora bien, dejarme guiar por mi furia ciega no es lo más razonable, y soy un ser bastante racional. Así que antes de hacer lo que planeo, debo observar más a detalle el comportamiento de los niños. Arbitrariamente, elegiré esa escuela de ahí, sin importarme la formación de nubes en forma de flecha que señala hacia ella desde el cielo, ni que los edificios forman el kanji de "aquí" si uno ve el edificio desde arriba (que los edificios, en efecto, presenten tal formación es genuinamente cuestionable y un claro indicador de daño en la corteza cerebral. Si es que una CC tiene cerebro propiamente dicho Floyd).

¡Mira nada más! ¡Les van a enseñar a preparar pasteles! Será que el orden mundial está cambiando para bien.

... me retracto. ¡Esto me encabrona! No tienen ni un punto de chispa, parecen acartonados en sus reacciones. Tienen un universo de dulzura para elegir una receta, y van y escogen el pastel de chocolate más soso del mundo, la fresada del de fresa y merengue, y la simplonada del pastel de crema, que también carece de dulzor.

¡Me encabrona! Esas tres recetas tienen un gran problema: les falta medio kilo de azúcar siempre. No hay que ser. Y esa mujer sospechosa es, sin duda alguna, chocohólica. Y a todos los chocohólicos les gustan las cosas amargas, no dulces.

(Al día siguiente)

¡Es mi don poder adivinar las habilidades de un repostero o confitero con sólo ver sus manos! Veamos... esa niña es demasiado impaciente. Seguro batirá todo de la forma menos apropiada, el pastel no se elevará y quedará seco. ¡Y UN PASTEL SECO NO ABSORBE EL DULZOR! ¡Me encabrona! Hey, esperen. Ese niño es raro. Puedo ver claramente que tiene el don de sujetar el molde recién salido del horno con las manos desnudas sin quemarse. Los chinos son raros, siempre lo he dicho.

Y hay otra cosa que me molesta. ¿Qué es esa salvajada de usar papel encerado? ¿Qué no saben que los moldes deben engrasarse con una generosa cantidad de mantequilla sin sal y después debe cubrirse toda la mantequilla con azúcar? No, esto es más de lo que puedo soportar. Aprovecharé que se han ido para salvar sus miserables existencias sin azúcar.

Sólo Dios, que me vio en mi amargura
supo darme consuelto en tu amor
y mandó para mi tu ternura
y así con tus besos borró mi dolor
(José Alfredo Jiménez, "Serenata sin luna")

¡NO JODAN! ¿Cómo que "está demasiado dulce"? Malagradecidos.

Pero les digo, amigos míos, que aunque enfrente las dificultades de hoy y mañana, aún así tengo un sueño. Un sueño profundamente arraigado en el coma diabético.

Tengo un sueño en el que un día este mundo se levantará y vivirá de acuerdo al verdadero significado del credo: "Hogar, dulce hogar"

Tengo un sueño en el que un día en las nevadas cumbres del monte Fuji los hijos de los lengua de cera, inmunes al chile, se sienten frente a la mesa de postres sin rechistar.

Tengo un sueño en el que algún día, aún los estados donde abunda el saladillo, y El Saladillo mismo, se convertirán en un oasis de caramelo y miel.

Tengo un sueño en el que mis sucesores vivirán algún día en una nación donde no serán juzgados por sus niveles de azúcar en la sangre, sino por su carácter.

Tengo un sueño hoy.

Pero lo cumpliré mañana, porque ya me dió sueño.

Nada me han enseñado los años
siempre caigo en los mismos errores
otra vez a brindar con extraños
y a llorar por los mismos dolores.
(José Alfredo Jiménez, "El último trago")

¡No es posible! Todos los grupos a los que intento aumentar la dulzura se quejan de que es empalagoso. ¡Me encabronan! ¡No soy empalagosa! Que Clow me haya dado esta ridícula apariencia de hada de las ovejas no es culpa mía. Soy energética, altanera, preciosa y orgullosa, ¡y no permito que me comparen con la idiota de Flower! Mira nada más, decir que soy empalagosa. ¡Peor aún, acusarme de que el polvo de mi varita es un químico extraño!

Pues tragarán el "químico extraño" hasta que se harten.

... por otro lado, esa chocohólica, al parecer, acosa al niño manos-de-leproso. Qué miedo. Y el otro día, esa otra niña al parecer tenía complejo de Elektra con un maestro de aquí también.

Este-lugar-da-miedo.

Y esa niña china arruinará el pastel. OTRA VEZ.

Bien, ahora que se fueron, es hora de trabajar. Mmmh, mmh. El niño leproso y la enamorada de la chocohólica se quedaron. A ver... oh, vaya. Parece que saben de mi existencia. Y están seguros de que estoy aquí. Y muy probablemente intentarán capturarme.

Acepto, entonces. ¡Es hora del show!

(Sweet, mientras es perseguida por Sakura y Shaoran, convierte al pizarrón en una tabla de dulce de chocolate, los utensilios en caramelo, los muebles en galletas, y un molde en un pastel. No en ese orden necesariamente)

Vaya, esto me recuerda el triste caso de aquella mujer a la que Clow le regaló una casa hecha por mí, y luego llegaron unos niños malvados y se la comieron... y a la pobrecita la arrojaron al horno. Perversos los muchachillos, igual que éstos; pero al menos puedo asegurar que tenían un paladar bien educado, a diferencia de éstos.

Y cierren ese horno, porque el pastel se bajará, lo cual es mucho más importante que su intrascendental calificación en "Cocina".

Hey... hey. ¡La loca me quiere aventar sal! ¡AAAy si me cae encima no me acabaré la mala suerte de aquí al fin del mundo! ¡No, no, no! ¡No me gusta la sal para nada! ¡Es pésima para la salud!

(Shaoran le vacía encima medio kilo de sal)

Agh... ggg... estoy... paralizada... me... deseco... voy a... mori...

("Formas humildes blabla")

Los mariachis callaron...
de mi mano sin fuerza
cayó mi copa sin darme cuenta...
(José Alfredo Jiménez, "Ella")

(Touya hace un comentario irreflexivo: "Si comes lo que ella prepara, se te acortará la vida")

Indudablemente, porque le falta azúcar.


Una parte de este capítulo que realmente me perturbó fue la escena donde Mei-Lin quema un pastel en su casa, y luego le enjareta el molde en las manos a Shaoran y se va como si nada, y el otro también como si nada se limita a pedirle que le ayude a limpiar el desastre... ¡sujetando el molde humeante con las manos desnudas!

Son cuestiones que la dejan a una tullida de la impresión. Anygay!

Si algún día, sin querer, tropezamos
no te agaches ni me hables de frente
simplemente la mano nos damos
y después, que murmure la gente.