Capitulo 28
El cuerpo de Konan fue atravesado por el ataque de Naruto. Los ojos de la mujer se quedaron fijos en los del rubio por unos instantes, antes de que perdieran todo signo de vida. Él se quedó unos minutos estático, tratando de recuperar las fuerzas y para poder asimilar lo que había sucedido. Para su suerte, la había tomado por sorpresa, de lo contrario no estaría en esos instantes respirando. Sin embargo, a pesar de todo, odiaba matar a alguien. Así fuera el enemigo, esa mujer podría haber tenido una vida, quién sabe si no tendría hijos. Se tapó el rostro con una mano y se decidió a levantarse, no era momento para pensar en esas cosas. Cuando volviera a Konoha, rezaría por su alma, y también por el perdón, aunque sabía que no lo obtendría, el quitar una vida era algo imperdonable, pero era el precio que pagaba por la paz y la seguridad de su gente.
Al levantar la vista vio que se encontraba rodeado, más ninjas enemigos estaban ahí para eliminarlo. Algunos miraban horrorizados el cuerpo de Konan, tal vez sabiendo que esa mujer había sido alguien poderoso, sin embargo, el que los guiaba no se dejó intimidar y se adelantó con un kunai en alto. Naruto casi no podía seguir de pie, pero se preparó también, sus reservas de chakra eran mínimas, y prefería guardarlas para un enemigo más poderoso, así que se decidió por enfrentarlos únicamente con taijutsu. Para su suerte, había entrenado un par de años, hacía bastante, junto con Lee y Sakura y había logrado superar la mayoría de sus errores.
-Sensei –Hitomi se colocó a su lado y le sonrió. Tenía varios cortes en el cuerpo, pero ninguno parecía grave. Soujiro apareció un segundo después, interponiéndose entre ambos y el enemigo- ay Soujiro, deja de protegerme, ya me estás haciendo sentir mal.
El chico parecía estar en un peor estado. Sangraba por todas partes y respiraba con dificultad, pero aún así, se mantenía con la espalda recta en actitud orgullosa. Muchas veces Naruto pensó que ese chico debería ser un hijo no reconocido de Sasuke, se parecían mucho en algunos aspectos, pero por supuesto, Soujiro tenía sus diferencias con su mejor amigo, además estaba el hecho de que la edad no coincidía.
-Sou-kun, ¿estás bien? –preguntó Naruto preocupado.
-No debería preguntarle eso sensei, la última vez q lo hice me gritó… -susurró Hitomi- y sí, está bien. Aún puede soportar unos golpes más.
-Cállate Hitomi, y lleva al sensei de vuelta al hospital. No debería haber salido, sensei. Es muy peligroso para su salud –Soujiro parecía enojado por alguna razón, aunque no era de extrañarse, por lo general siempre estaba enojado.
-¡Yo no voy a ningún lado! –respondió Naruto irguiéndose con el mismo orgullo que su alumno- Debo ir con Sakura.
-Pero sensei… usted… -quiso quejarse Hitomi.
-Déjalo Hitomi –la interrumpió Soujiro, quien mantuvo la mirada fija en los ojos de su maestro- ya sabes lo terco que es, además, debe proteger a la persona que ama…
-Soujiro… está bien, pero yo iré con usted, Soujiro, te encargo estos tipos –contestó la chica.
-Bien, pronto me reuniré con ustedes…
Hitomi pasó un brazo por la cintura de Naruto para ayudarlo a andar y ambos se fueron. Soujiro se preparó, cerró los ojos por unos segndos mientras calculaba la forma más eficiente para acabar con sus enemigos, eran diez ninjas y su capitán, no suponían mucho problema. Uno de los ninjas a su espalda trató de seguir a Naruto y Hitomi, pero cayó muerto al dar su segundo paso.
-Les advierto señores –dijo el chico- que yo seré su oponente y estoy muy enojado, así que no me provoquen más de la cuenta –sacó el kunai del pecho de su enemigo y volvió a prepararse.
-Oooh cuidado con el chico –rió el que parecía estar al mando del grupo- tu velocidad no nos asusta…
-¡No me digas chico! –Soujiro corrió tan rápido que ninguno de los ninjas pudo verlo mientras acababa con sus compañeros.
Sólo le quedaba al que estaba al mando, pero antes de que el kunai llegara al cuerpo de éste, una mano lo detuvo.
-No deberías ser tan soberbio chico, ¿no te lo enseñó tu maestro? –preguntó el hombre, tenía la mitad de la cara cubierta, sus ojos parecían los de un demonio y llevaba una gran espada en su espalda.
-¿Quién eres tú? –preguntó Soujiro mirándolo con odio. Aborrecía que le dijeran cómo se tenía que comportar, pero lo que más le enfermaba era que alguien hubiese detenido su golpe cuando estaba usando su gran velocidad. De verdad que ese no era su día y su enojo lo estaba enloqueciendo. A todo eso debía sumar que no quería dejar por mucho tiempo solos a Naruto, quien estaba terriblemente herido y a Hitomi, no quería que les sucediera nada, ellos eran su única familia.
-Momochi Zabuza, me alegro de haber encontrado a alguien que valga la pena, espero que tú dures un poco más que esos tontos ninjas de la arena, chico de Konoha…
Soujiro agradeció el hecho de que su maestro y Hitomi no se hubieran encontrado con ese ninja, porque su sed de sangre podía sentirse a kilometros. Se alejó un poco y esperó el ataque de su enemigo, primero quería conocer sus habilidades.
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Sasuke cortó varias enrredaderas que trataron de atraparlo y se detuvo, de pronto había dejado de sentir el chakra de Sakura y eso lo perturbó. Además tampoco podía sentir el de Pein. ¿Qué quería decir eso?, tenía que terminar ya, no podía seguir perdiendo el tiempo, pero su enemigo era muy escurridizo.
-Bien, ya me has cansado…
Comenzó a realizar una serie de sellos, no hacía mucho tiempo que había inventado esa técnica y esperaba que saliera bien, porque muchas veces el ataque había terminado en su contra. Por lo que había visto, su enemigo hacía una especie de fusión con el entorno y de esa manera podía trasladarse de un lado a otro sin que su Sharingan lo detectara. Pero muy pronto eso iba a terminar. Lo haría salir de donde estuviera. Lamentaba que tuviera que ser de esa forma, porque iba a destruir toda casa u objeto que se encontrara allí, pero ya no podía detenerse a pensar en una estrategia mejor.
-Es hora de que salgas. Esta vez, no escaparas de mi fuego –terminó con el último sello y luego colocó la mano derecha extendida en el suelo- aún no tiene nombre, pero me gusta fuego infernal…
Del suelo, a su alrededor comenzaron a salir altas llamas que consumían todo en unos pocos segundos. Zetsu saltó, mientras parte de su cuerpo volvía a quemarse, pero ahora con mayor intensidad. Sus gritos hicieron que Sasuke sonriera.
-Ahora sí que no vivirás –dijo mientras sacaba su katana lentamente.
"De verdad Sasuke-kun, odio tu mirada cuando vas a atacar a alguien, pareces un verdadero asesino, como si sólo hubieses nacido para matar"
La voz de Sakura en su cabeza lo confundió, recordaba el día en que ella le había dicho eso. Su rostro estaba preocupado y su mirada reflejaba cierto temor, hacia él. Recordó que se había sentido mal al generarle eso, y también había sentido furia, ¿cómo podía ella creer que le haría daño alguna vez?, sin embargo, la había lastimado más de lo que jamás imaginaría, con su actitud de cada día, y con la actitud que tuvo ese día al dar media vuelta e irse sin responderle. Siempre tan estúpido, siempre creyendo que ella lo comprendería. La había dejado llorando. Las lágrimas de Sakura, esas simples gotas de agua siempre habían logrado calmarlo, pero no ese día, ni los siguientes, que fueron muy pocos hasta que la perdió para siempre.
"¡Ya deja de llorar por todo!"
Eso le había gritado, sus llantos cesaron en ese momento, y él se fue lejos para no mirarla.
Cuando levantó la vista, Zetsu seguía ahí, quemándose. Cerró los ojos un momento. Por supuesto, la Sakura que conocía ahora no dudaría en matar un enemigo, ¿por qué estaba dudando él?, ¿acaso la sonrisa y la satisfacción que había sentido hacía sólo unos momentos lo habían asustado? Sacudió la cabeza enojado consigo mismo. Ya era suficiente, no había tiempo para perder en tontas cavilaciones acerca de si era correcto o no matar al enemigo, ni squiera debería importarle si era eso de su agrado.
Zetsu se revolcaba en el suelo tratando de apagar las llamas que lo envolvían cada vez más. Se acercó a él y levantándo la espada la clavó en su corazón.
-Supongo que también podría llamar a esto compasión, si en realidad fuera tan frívolo, debería haber dejado que las llamas te consumieran… -cuando terminó de hablar, el fuego se apagó instantáneamente- aunque también podría haber hecho eso y perdonarte… pero no es mi estilo.
Guardó su katana y partió de inmediato en la dirección en la que había sentido por última vez el chakra de Sakura.
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Pein tomó a Sakura de la cintura y la levantó. La mujer ya no tenía fuerzas ni para mantenerse en pie. Escuchó pasos y levantó la mirada, el rostro de Naruto apareció frente a ambos. Había alguien a su lado, pero no supo quién, sólo tenía ojos para él. El rubio parecía estar casi en su mismo estado, caminando sólo por fuerza de voluntad, pero al verla, la vida le volvió al cuerpo y corrió hacia ellos.
-¡¡Suéltala maldito!! –gritó, parecía realmente furioso, en ese preciso instante, la misma imagen de él le vino a la mente. Su rostro furioso porque la habían capturado, ese día como ahora, sabía que él no podría ayudarla. No porque no confiera en él, sino porque el cuerpo tiene sus límites, y el de Naruto ya los había sobrepasado hacía bastante. Cerró los ojos sintiéndose terrible por haberse dejado vencer, por volver a hacerle daño.
La kunoichi quiso decir algo, pero ninguna palabra salió de su boca al abrirla. Pein sonrió con sorna y pronto, el paisaje cambió ante los ojos de Sakura. Naruto cayó al suelo al ver que Sakura y el enemigo desaparecían frente a él.
-¡¡Sakura!!, ¡¡Sakura!!, nooo, no puede ser, debo ir –trató de pararse, pero volvió a caer, entonces comenzó a arrastrarse. Pronto Hitomi estuvo a su lado, estaba pálida del susto y trató de ayudar a su sensei.
-Sensei, por favor, cálmese, no puede hacer nada en este estado…
Naruto se quedó quieto mirando hacia el lugar donde hacía unos instantes había estado Sakura.
-No puede ser… yo juré… juré que la protegería siempre… que esto no volvería a pasar jamás… fallé… le fallé… la abandoné de nuevo… Sakura… -las lágrimas se acumularon en sus ojos y luego cayeron por su rostro. Hitomi no sabía qué hacer para calmarlo, entendía que las palabras eran inútiles en esos momentos, pero lo intentó.
-No es su culpa, peleó a pesar de sus heridas…
-Yo… no soy más fuerte… sigo siendo débil… ¡mis heridas no deberían estorbarme!, se supone que estoy entrenado… Sakura… Sakura… la perdí de nuevo… ¿qué le van a hacer?, si algo le pasa… me muero, ¡me muero!, no puedo vivir sin ella, ¡Sakura!
-Seguramente ella sabe algo importante, sólo por eso se la llevaron con vida, aún tenemos tiempo de ir a ayudarla, pero debe calmarse…
-Si…
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Soujiro esquivó la espada de Zabuza, su velocidad era equiparable a la de él, y en un instante, el filo de la katana volvía a rozarlo. No podía hacerle frente a semejante arma con un simple kunai, por lo que buscó rápidamente con la mira algo que le sirviera. Vio la katana de uno de los ninjas que había matado y corrió a buscarla. Zabuza se interpuso en su camino cuando estaba a sólo unos pasos.
-¿Estás huyendo chico?
No le dio tiempo a nada, una patada certera en el rostro del joven lo hizo caer hacia atrás. Escupió un poco de sangre, vio que nuevamente Zabuza intentaba golpearlo, por lo que rodó por el suelo para esquivarlo, luego se levantó de un salto.
-Eres bueno chico, hay q admitir eso cuando uno se encuentra alguien como tú. Sólo una vez en mi vida vi una habilidad tan superior en alguien joven.
Soujiro miraba hacia todos lados buscando una katana que estuviera más a su alcance. Apretó los puños con fuerza, no podía seguir perdiendo el tiempo allí, tenía que ir con su sensei y Hitomi. Ya había intentado utilizar un jutsu, pero su enemigo había sido rápido, por lo que prefería no volver a intentarlo a no ser que se diera la oportunidad perfecta, pero para que eso sucediera tenía que crearla. Zabuza desapareció de su vista y apareció a su espalda, Soujiro se agachó justo a tiempo, la espada volvió a rozarlo y cortó algunos pelos de su cabeza, que cayeron lentamente en el suelo. Se dio vuelta rápidamente y trató de tirar a su oponente agarrando sus piernas, pero Zabuza no era ningún novato, comprendió sus intenciones y se alejó de un salto. Soujiro sonrió.
-Debo admitir a pesar de todo que eres un buen contrincante, pero caíste.
Zabuza miró el suelo y vio que estaba sobre un sello explosivo que ya se estaba incendiando. La explosión lo lanzó varios metros hacia atrás. Soujiro se levantó satisfecho. Había colocado varios explosivos en el suelo mientras esquivaba los ataques de Zabuza. Con un simple toque explotaban, o también podía hacerlos explotar él mismo a la distancia. Se dio vuelta pero cuando iba a empezar a correr hacia donde estaban su sensei y Hitomi escuchó un ruido, el crujir del suelo al ser pisado. Abrió los ojos. A su espalda, Zabuza, con algunas heridas pero aún con vida, levantaba su espada para dar el golpe final.
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Sasuke observó mientras corría por las calles de Suna que todo a su alrededor era caos y destrucción. Eliminaba a cualquier enemigo que se interpusiera en su camino. Parecía que jamás acababan, eran demasiados, no estaba seguro de si la villa resistiría mucho más. Pero no tenía tiempo para preocuparse por eso. Sólo una persona le importaba en el mundo, el resto podía esperar. Ya podía ver el hospital. Una explosión un poco más adelante lo sorprendió, pero no lo detuvo. En la distancia distinguió al chico alumno de Naruto, no parecía estar en muy buen estado. Su remera estaba cubierta de sangre en la espalda. Una sombra cruzó el lugar y se colocó detrás del muchacho. La sombra levantó la espada. Sasuke apretó los puños y sacó su katana.
Segundos, sólo fueron unos pocos segundos, tal vez dos o tres, pero fueron una eternidad para los dos ninjas de Konoha. Uno inmóvil sin poder responder a tiempo y de alguna manera esperando que su muerte sea rápida. El otro tratando de llegar a tiempo para poder detener una muerte que terminaría por destruir a su amigo. El grito de Zabuza se elevó al sentir cómo una katana se clavaba en su espalda. Sasuke desde atrás y con el Sharingan activado habló.
-Odio atacar por la espalda, pero no dejaré de hacerlo por salvar a alguien…
Soujiro se dio vuelta y vio a su salvador totalmente anonadado. Había tenido mucha suerte, si el Uchiha hubiera tardado unos pocos segundos más, él ya no estaría en ese mundo. Dio un paso atrás. Los ojos de Zabuza reflejaban su absoluta ira, pero el ninja no iba a rendirse aún. Se dio la vuelta rápido y trató de atravesar a su atacante. Sasuke lo esquivó con facilidad y cierta elegancia. Luego se colocó al lado del chico.
-¿Estás bien muchacho?
-Sí –respondió Soujiro con firmeza sin apartar la vista de su enemigo, que se estaba quitando la katana de Sasuke de la espalda.
-¿Dónde está Naruto?
-Fue a buscar a Sakura-san junto con Hitomi…
Sasuke miró en la dirección en la que ellos estarían y luego volvió la vista a su enemigo. Comenzó a realizar una serie de sellos, y luego bajando la mano concentró chakra en ella, creando una corriente de alto voltaje. Soujiro apartó la vista de Zabuza para poder observar una técnica que sólo había escuchado de boca de otros. El Chidori en la mano de Sasuke emitía un sonido ensordecedor. Pronto, su creador desapareció de al lado del chico y fue hacia su enemigo. Zabuza ni siquiera pudo reaccionar. Sasuke le atravesó el pecho sin vacilación. Soujiro estaba completamente impresionado. Por supuesto que las técnicas de su maestro eran tan espectaculares como las de ese Uchiha, pero ahora, había visto una técnica del mismo elemento que él usaba. Sabía que el Chidori estaba fuera de su alcance por no tener el Sharingan, pero aún así, en su interior, ardió de deseos por querer aprenderla.
Sasuke sacó la mano del cuerpo de Zabuza y lo dejó caer. Lo miró unos segundos y luego se dio vuelta. El joven alumno de Naruto estaba allí parado observándolo. Se acercó a él nuevamente. Soujiro retrocedió unos pasos instintivamente. Era imposible no temer a esos ojos. Era la primera vez que veía unos tan terribles como los de Sasuke Uchiha. El ojo Sharingan de Kakashi era muy distinto, supuso que porque estaba frente a un verdadero Uchiha, que el efecto de esa mirada se volvía mucho más intimidante. Sasuke arrugó el entrecejo al ver el temor del joven, pero luego recordó que aún estaba con el Sharingan, por lo que lo desactivó.
-Me dijeron que tú también tienes el elemento rayo –Soujiro asintió- entenderás que esa técnica no está a tu alcance, así que jamás la intentes. Sé que viste los sellos que hice, pero eso no es suficiente…
-Lo sé –respondió el chico con cierto pesar- necesito poseer el Sharingan.
-Exacto, así que deja de soñar despierto y no me mires de esa forma –Soujiro entrecerró los ojos con furia.
-No se preocupe, jamás se me cruzaría por la cabeza pedir que me enseñara algo.
-Bien.
Sin decir más nada los dos salieron corriendo hacia donde estaban las personas que les importaban. Al llegar, sólo se encontraron a Naruto tirado en el suelo y a Hitomi sentada a su lado cubriéndose el rostro. Los dos se asustaron por un momento al pensar que algo malo le había sucedido al rubio, pero luego vieron que se movía.
-¡Naruto! –gritó Sasuke furioso- ¿dónde está Sakura?
-Se la llevaron, hace ya un rato… -respondió Hitomi, ya que su sensei no parecía tener intenciones de hacerlo.
-¿Y qué haces ahí tirado? –preguntó Sasuke aún más furioso- ¡levántate pedazo de basura inservible! –gritó, al ver que el rubio seguía sin responder se acercó aún más y tomándolo de la ropa lo levantó- ¡me puedes explicar ¿por qué te has rendido?, ¿por qué estás en el suelo?!
-La respuesta ya la tienes –respondió Naruto sin mirarlo- soy una basura inservible…
-La traeremos de vuelta –dijo Sasuke con decisión, luego sacudió al rubio- ¡Naruto!, la traeremos de vuelta, pero no puedo solo, ¡te necesito!, ¡necesito de tu fuerza!, ¡Naruto!
Naruto apretó la mano con la que Sasuke lo sostenía para que lo soltara y luego lo miró con odio.
-¡¿Dónde estabas?, ¿por qué no estabas con ella?!, ¡la dejé ir para que estuvieran juntos y tú la abandonas! –Sasuke abrió los ojos al escuchar esto y luego fue él el que sintió vergüenza.
-Ella ya no quería saber nada de mí… no sabía lo que iba a suceder…
El rubio suspiró y luego se dejó caer al suelo.
-Está bien, Sasuke… como dijiste, la traeremos de vuelta, esta vez la salvaremos juntos.
-Sí, pero primero, vamos al hospital, todos necesitamos que nos curen… -respondió Sasuke.
-Sí, aunque desearía partir ya, mi cuerpo me impide seguir…
-Ya ha terminado… -dijo Hitomi viendo cómo los ninjas enemigos corrían tratando de escapar. Pero pronto la arena del suelo subió por sus cuerpos y acabó con ellos.
-Nadie puede escapar, porque el enemigo que escapa, sirve para otra batalla –la voz de Gaara hizo que todos se dieran vuelta- lamento no haber podido ayudar… se la han llevado, ¿verdad?
Naruto asintió.
-Aún tengo mucho por hacer, pero ustedes pueden ir yendo al hospital para que les curen esas heridas, todo será un caos, pero no hay nada que hacer por ahora, con permiso –Gaara despareció tan rápido como apareció.
Soujiro se acercó a su compañera y le tendió una mano para ayudarla a levantarse. Ella sonrió con tristeza y se levantó. Quiso soltar la mano de Soujiro, pero éste se lo impidió y la atrajo hacia sí.
-No vuelvas a alejarte, no soporto no saber cómo estás… -le susurró al oído. Ella cerró los ojos y ocultó su rostro en el hombro del muchacho- perdón, no quise enojarme de esa forma.
-Me alegro que estés bien Soujiro, yo también estaba muy preocupada, pero sabía que podrías… no tengo nada que perdonarte…
-En realidad recibí algo de ayuda… -respondió el chico separándose y mirando al Uchiha- y no le he dado las gracias… gracias Sasuke-san, por haberme salvado la vida.
-No fue nada, sólo trata de confirmar si tu enemigo está muerto la próxima.
-Lo tendré en cuenta… -los dos chicos comenzaron a caminar hacia el hospital.
Naruto miró a su amigo.
-Si eso es verdad, yo también tengo mucho que agradecerte Sasuke…
-No fue para tanto. Vamos, hay mucho que hacer.
-Sí.
Naruto se levantó con dificultad y siguió a su amigo, pero antes miró hacia atrás por unos segundos. "Espérame Sakura, yo iré por ti"
Sasuke caminó como si nada le afectara, a pesar de que en su interior su mundo se desmoronaba, había vuelto a fallarle y ahora ella estaba en peligro de nuevo. Todas las decisiones que tomaba eran para mal, pero esta vez no se rendiría, iría por Sakura hasta el fin del mundo.
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Pein dejó caer a la kunoichi al suelo. Ella trató de levantarse pero la fuerza le seguía fallando. La vista se le nublaba, no se sentía para nada bien, el dolor era insoportable, sin embargo, no podía dejar de pensar en el rostro desolado de Naruto antes de verla desaparecer. Sus uñas se clavaron en el suelo con fuerza hasta que los dedos le dolieron. Una voz la hizo darse cuenta de en dónde estaba y frente a quién.
-Volvemos a encontrarnos Sakura-san… Pein… podrías haber sido un poco más amable.
-Mis disculpas, mi señor, pero es una mujer difícil de convencer…
-Me imagino, por eso es interesante, ¿no lo crees? –una mano tomó su mentón y la obligó a levantar la cara.
-Madara…
-Me alegra que me recuerdes, Sakura-san.
-No podría olvidarme de ti tan fácilmente, no mientras seas el causante de tanto dolor y muerte… -respondió entre dientes.
-Yo no soy el culpable Sakura-san, mi negocio es la guerra, pero yo no la provoqué, de eso culpa a las grandes naciones que no pueden ponerse de acuerdo. Yo y mi organización, sólo nos vendimos al mejor postor…
-¿Qué quieres de mí?
-Paciencia, Sakura-san, paciencia, ya hablaremos con tranquilidad, pero primero hay que curarte esas heridas, ¿no lo crees? Kabuto, llévala a su habitación y cúrala por favor, dale ropa limpia y que se de un baño. En tres horas comeremos.
Una mano la tomó del brazo y la levantó. Un joven de pelo largo, gris y anteojos la llevó hasta lo que sería su nueva habitación. La dejó acostarse en la cama y comenzó a curar sus heridas.
-¡Apártate de mí! –dijo la mujer, tratando de alejarlo, pero sus fuerzas seguían siendo nulas, y sus esfuerzos fueron en vano.
-Por favor, Sakura-san, es para ayudarla. Le advertiré que no intente escapar, al jefe no le gusta usar su fuerza, pero lo hará si lo obliga, y le diré que Pein no es nada al lado del gran Uchiha Madara.
Sakura corrió la cara hacia el lado opuesto a donde estaba Kabuto para no mirarlo. Hizo una mueca de dolor cuando éste colocó la mano sobre las costillas que tenía rotas.
-No se preocupe, pronto estará bien. Hay ropa en el armario, luego dese un baño y cámbiese.
-No haré nada.
-No me obligue a que la ayude, por favor, preferiría que nos llevemos bien.
-Los enemigos no se llevan bien…
-Sólo cálmese, no le conviene intentar nada o no vivirá para contarlo.
-Si estoy muerta es mejor para todos.
-¿Está segura?, me parece extraño que alguien como usted no tenga nadie que se preocupes por su persona. ¿No cree que muchos estarán tristes si usted muere?
-A la larga será lo mejor.
Kabuto suspiró.
-Está bien, tendré que hacer esto –realizó una serie de sellos y colocó un dedo sobre el cuello de la kunoichi- listo, ahora no podrá utilizar ninguna técnica.
Sakura abrió los ojos al reconocer la técnica que ella había usado con Sasuke hacía un tiempo y que había aprendido de sus captores. Luego miró al hombre y lo reconoció. Por supuesto, ¿cómo había podido olvidarlo?, antes tenía el pelo negro, pero era el mismo muchacho de anteojos que todos los días entraba a su prisión y curaba sus heridas sólo para que volvieran a maltratarla. Él era el que suprimía su chakra para que no pudiera escapar. Era cierto que jamás le había puesto un dedo encima a no ser para curarla, pero aún así lo odiaba, ya que fue el culpable de que siempre estuviera bien para que sus compañeros pudieran seguir entreteniéndose con ella.
-Veo que ya me ha reconocido…
-¡Tú! –dijo entre dientes, trató de levantarse pero un dolor insoportable le recorrió el cuerpo. Ese hombre estaba haciendo algo dentro de ella, sólo con apoyar la mano en su vientre.
-No me subestime, puedo curar, pero también hacer daño. Preferiría que olvidáramos el pasado Sakura-san, al fin y al cabo, yo jamás le hice daño. Supongo que esta es la primera vez, pero debía advertirle… -el dolor se detuvo y Sakura se quedó quieta respirando por la boca.
No había nada que pudiera hacer. No contra enemigos como ellos. Lo único que pedía es que Naruto y Sasuke jamás llegaran, porque no estaba segura de que pudieran ganar. Cerró los ojos con fuerza y pidió por que ellos estuvieran bien. No le importaba lo que hicieran con ella, pero no podría soportar que algo les sucediera a las dos personas que amaba. "Lo siento, los quiero, no… los amo… espero que sepan perdonarme, aunque no me lo merezca…"
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Aclaraciones: bueno, en una hora me voy de viaje así q me van a disculpar por no contestarles esta vez, quise dejarles un nuevo cap, porque en 10 días no vuelvo. Espero que les guste. Sé que muchos están decepcionados por el actuar de Sakura y Naruto, pero ya lo aclaré antes, preferí hacer que tuvieran más debilidades, que fueran un poco más humanos en ese sentido, porque aunque la voluntad sea inquebrantable, si el cuerpo no te da, no te da. Ojalá les guste este nuevo cap, en el proximo contesto todo, perdonen!!! Y saludos, cuidense mucho!!!!
