CELEBRACIÓN

La tarde comenzaba a caer, en el horizonte los rayos del sol lentamente comenzaban a desaparecer.

En el campo de atletismo de aquella ciudad se celebraba la carrera infantil que se llevaba a cabo cada año. En aquella competencia que se dividía en varias categorías, participaban niños entre los entre seis y los ocho años de edad.

Entre aquellos participantes estaba la pequeña Haruka, cuyo largo cabello estaba atado en una hermosa trenza. Esa era la primera vez que competiría en ese evento al que su profesora la había enviado. Apenas tenía cinco años, pero los organizadores al saber de su talento decidieron darle la oportunidad. Correría en la categoría de seis años.

Sentada en una banca junto a otros niños, se ataba las agujetas de sus zapatos deportivos.

Entonces algo o mejor dicho alguien llamó su atención. Su madre había dejado de lado los pendientes y había llegado a tiempo para apoyarla.

La madre de Haruka era una joven de cabellos rubios y piel pálida. Llevaba un vestido hasta las rodillas y una mascada al cuello, sin duda alguna era realmente hermosa. De inmediato atrajo la mirada de los hombres y la murmuración de las mujeres.

Desde las gradas agito su mano para saludar a su hija. Haruka respondió con el mismo gesto. Pero pensando que lo mejor sería ir a saludarla, la mujer se puso de pie para dirigirse hasta con la pequeña.

"Hola Haruka, ¿Estas nerviosa?", se sentó a su lado para atarle las agujetas.

"Un poco. Me alegra que pudieras venir", respondió la pequeña.

"Sabes bien que no deberías estarlo. Tú profesora dice que eres muy buena corriendo. Seguro ganaras la competencia"

"Los otros niños son mayores que yo", respondió nerviosa.

La hermosa mujer negó con la cabeza, "Eso no importa, tú sabes que debes confiar en ti. Estoy segura de que ganaras esa carrera", abrazo a la pequeña, "Luego de que ganes y te den tu premio, te llevare a comer helado, ¿Te gusta la idea?"

"Si", replico la pequeña al mismo tiempo que el entrenador sonaba la bocina para llamarlos a la pista…

La pequeña Haruka yacía sentada ante la mesa de aquella heladería, de su cuello pendía una medalla.

Con una sonrisa, su madre le acaricio la mejilla manchada de chocolate; "Te dije que ganarías"

"Algunos niños decían que no tendría oportunidad ante los mayores", feliz comía su helado.

"No hagas caso a lo que te digan, si tú quieres tú puedes", la mujer replico orgullosa.

"De grande quiero ser deportista", Haruka dijo completamente emocionada.

"Sabes que puedes ser lo que tú quieras"

"¿Puedo ser piloto militar como Papá?", pregunto sabiendo que aquel había sido el oficio del hombre que le dio la vida y que por tristes azares de la vida había muerto durante un vuelo de prueba.

La mirada de la mujer se volvió triste; "Haruka, desde que te llevaba en el vientre supe que tú no serias como los demás. De alguna manera que no puedo explicarte, sé que tú naciste para hacer grandes cosas. Cambiaras el mundo. Así que si tú quieres pilotear aviones, yo no me opondré", acaricio el cabello de su hija, "Hagas lo que hagas, siempre que sea bueno y lo hagas con amor, yo lo aprobare"

La hermosa aguamarina tomo el plumero para sacudir el polvo que había entrado a la habitación gracias a que Haruka había dejado la ventana abierta. Cosa que había descubierto luego de volver del campo de atletismo donde Shun Hayase entrenaba.

"Haruka Tenou, me hubiera gustado que tus trofeos se llenaran de polvo en lugar de mis cuadros", molesta dijo mientras sacudía aquella suciedad.

"Lo lamento", una apenada Haruka se disculpó a sus espaldas.

"Sé que lo lamentas, pero para la próxima cierra la ventana, ¿Si?", se acercó para darle un beso en los labios.

"Si me lo recuerdas con un beso, jamás volveré a olvidarlo", sonrió delicadamente.

"No olvidare hacerlo y ahora vete de aquí, no quiero que este polvo te cause una terrible alergia", gentilmente la empujo fuera de la habitación.

"Es mi culpa, deja que yo limpie por ti", tomo el plumero de manos de su amada.

"Por supuesto que no, deja que yo lo haga. No quiero que comiences a estornudar ni que tus hermosos ojos verdes comiencen a llorar"

"Quiero ayudar"

"Podrías ayudar no estorbando… o yendo al supermercado a comprar algunas cosas que necesito", la mujer señalo.

"¿Qué necesitas?", pregunto la rubia dándose por vencida.

"Necesito que traigas leches, harina, huevos y fresas. Cocinare un delicioso pastel para ti", respondió la aguamarina mientras le acariciaba la nuca.

"¿Qué celebramos?... no es nuestro aniversario… ni nuestro cumpleaños. Además podríamos ir a comprarlo ya hecho, ¿No crees?"

Michiru sonrió, "Por supuesto que no quiero ir a comprarlo, soy tu novia esposa y quiero cocinar para ti. Además si lo compramos ya hecho, no tendrá ese toque hogareño y amoroso que yo le quiero dar"

"Ya entiendo, disculpa. Pero aun no me has dicho que celebramos"

La hermosa mujer se acercó hasta la estantería de trofeos, "Celebraremos eso"

"¿Celebrar mis trofeos?, ¡Vaya! Eso sí que es extraño", se llevó el brazo detrás de la cabeza.

"No tontita. Debo decir que tu trabajo como piloto de carreras no me agrada del todo, pero como te amo acepto aquello que a ti te hace feliz. Además celebraremos que hace 11 años ganaste tu primera competencia", tomo aquella simple medalla que Haruka había ganado cuando tenía cinco años.

"Eso fue hace tanto tiempo", la rubia sonrió sutilmente.

Michiru la abrazo; "No importa si fue hace mil años, quiero celebrarlo"

"Gracias por recordar algo que en mi infancia fue muy importante para mí. Ahora iré a comprar lo que necesitas… ¿Te apetece el helado de chocolate?"

"Si por supuesto", respondió la aguamarina.

Haruka se acercó para besarle los labios, acto seguido se marchó.

Continuando la limpieza, comenzó a desempacar una caja que pertenecía a la rubia, la cual contenía viejos libros del preescolar. Michiru al verlos se enterneció. Aquellos libros reflejaban las primeras palabras que Haruka había aprendido a escribir, los primeros dibujos que sus pequeñas manos habían trazado, y aunque no eran demasiado buenos bien podían ser comprendidos, ¿Cómo podía Haruka haber olvidado aquellos libros que reflejaban tanto de ella en su infancia?

La aguamarina iba hojeando aquel cuadernillo de trabajo, hasta que el dibujo de lo que parecía ser una sirena sobre una roca llamo su atención, "A Haruka le gustaban las sirenas desde entonces", dijo mientras tomaba aquel pedazo de papel. La protectora de Neptuno sonrió al ver que estaba dedicado para una tal Mic, "Supongo que lo ha de haber hecho para alguna noviecita", pensó mientras lo desdoblaba para colocarlo en un portaretrato. Pero entonces aquello que cayó al suelo capto su atención, dejando el dibujo de lado.

Michiru al tomar aquel trozo de papel y darle vuelta, descubrió que era la fotografía de una alta mujer de cabellos largos y rubios. Sin duda alguna era muy hermosa, "¿Quién será?", se preguntó a sí misma.

De pronto escucho la puerta cerrarse, seguida de la encantadora voz de su amada, "Hola, ya volví"

Michiru salió a su encuentro, llevando oculto el dibujo y la fotografía, "Hola mi amor… mientras limpiaba encontré dos objetos que te pertenecen"

"Mientras no sean las cartas de mis ex novias, todo está bien", se encogió de hombros con una sonrisa.

"¿Aun conservas las cartas de tus novias?", Michiru pregunto "molesta".

"Por supuesto que no, hace mucho que me deshice de esa basura", respondió dejando a un lado las compras y sentándose en el sillón.

"Pues déjame decir que encontré una caja llena de libros tuyos que eran del preescolar y entre esas cosas estaba este dibujo", Michiru sonriente lo mostró a Haruka.

"¡Vaya!, sí que era una mala dibujante, supongo que quise dibujar una sirena… aunque parece más un morsa", giro un poco el papel para encontrarle forma a aquellos torpes trazos.

"Aun lo eres… ¿Quién era Mic?", pregunto la aguamarina.

"No lo sé… mi novia de ese tiempo se llamaba Kimi, así que no recuerdo a quien se lo dedique", soltó una pequeña risa.

"¿Sabes que pienso?, pienso que engañabas a la pobre Kimi con esa tal Mic, espero y no le hayas roto el corazón a ninguna de las dos. Eso ya no importa, ahora quiero mostrarte esta fotografía que yacía olvidada junto a los demás cuadernillos", la hermosa mujer la entrego a manos de la rubia.

Haruka tomo aquella foto, "Hace mucho que buscaba esta foto, ¿Dónde la encontraste?"

Su amada de inmediato respondió; "Te lo dije, estaba junto a tus cuadernos del preescolar"

"Es mi madre… tomaron esta foto el día que yo gane mi primera carrera", sonrió ante aquellos tiernos recuerdos.

"Debo decir que tú madre es decir mi suegra, era muy bella", Michiru recargo la cabeza en el hombro de la rubia.

"Demasiado bella. Aún recuerdo ese día… yo estaba tan nerviosa que me puse los zapatos al revés. Pero entonces llegó ella para decirme que todo estaría bien y que yo ganaría, que debería ser lo que yo quisiera… incluso piloto como mi papá. Ella murió poco tiempo después de que esta foto fuera hecha"

"No quise recordarte cosas tristes .Pero debo decir que lo lograste, ella hizo de ti el deportista que ahora eres", beso la mejilla de su amada.

"También debo agradecértelo a ti que has estado apoyándome siempre… aunque no te gusten esas carreras por considerarlas peligrosas"

"Son muy peligrosas. Estoy segura de que tu madre tampoco las aprobaría"

Haruka sonrió sutilmente, "Ella decía que lo que yo hiciera siempre que fuera bueno y lo hiciera con amor, ella lo aprobaría. A ti te hubiera tomado un gran cariño", beso la frente de su amada.

"¿En verdad?", pregunto abrazando a la rubia por la cintura.

"Las dos mujeres más importantes en mi vida sin duda alguna hubieran sido mejores amigas", Haruka la envolvió en sus brazos.

"Entonces deja que vaya a cocinar ese pastel para ti y podamos celebrar tu primera carrera", volvió a sonreír.

"Te ayudo"

"Entonces ven conmigo a la cocina", Michiru tomo su mano para que la siguiera.

"Voy a donde tú quieras"

"Entonces supongo que podrías hablarme sobre Kimi"

Haruka rió, "Era mi novia de la infancia. Ella me besaba en las mejillas y para sonrojarla yo la besaba en los labios"

"Estoy muy celosa", Michiru rió mientras vertía la harina en el bowl.

"No deberías estarlo", la rubia rió manchándole la nariz con aquel polvo blanco.

"Haruka Tenou, ¿Qué haces?", dijo llevándose las manos a las caderas.

"Lo lamento", respondió totalmente arrepentida de su comportamiento.

"Ahora mismo lo vas a lamentar", la hermosa mujer tomo un huevo, arrojándolo contra la rubia.

Aunque la veloz corredora quiso esquivarlo, este término estrellándose en su cabeza, "¿Quieres jugar?", dijo tomando uno.

"Ni se te ocurra", la otra replico con voz severa.

La rubia arrojo aquello en contra de su amada, rompiéndose justo en su hombro. Fue así como inicio una guerra entre ambas, arrojándose aquello que serviría para la preparación del pastel de Haruka.

"Ya basta", la aguamarina suplico entre risas, luego tomo un huevo para lanzarlo.

"No", fue la respuesta que Haruka dio mientras que con una sartén golpeaba aquello que recién le había lanzado.

"Tendrás que ayudarme a limpiar"

"Lo haré", la rubia replico acercándose a ella, arrinconándola contra la pared.

"Tú pastel se arruino", Michiru beso aquellos labios.

"Tú eres mi pastel, además tengo una mejor forma de celebrar", se inclinó para volver a besarla.

"¿Entre la harina y las yemas?", la mujer de cabellos aqua cuestiono.

Haruka dibujo una sonrisa coqueta en sus labios, "Puedo agregar crema batida para que el pastel este completo"

Entonces la puerta se abrió dando paso a la guardiana del tiempo, la cual llevaba un pastel en sus manos, "Buenas tardes", saludo con una sonrisa.

"Buenas tardes", ambas respondieron dejando de hacer lo que hacían y reincorporándose.

"Aquí está el pastel"

"¿Pastel?", preguntaron ambas sorprendidas.

La peli verde miro hacia ambos lados, "Yo todo lo sé antes de que pase. Desde esta mañana bien supe que echarían a perder ese pastel… así que lo compre"

"La vieja me sorprende", Haruka murmuro a su amada.

"Sabes que te escuche", la guardiana del tiempo replico. Abriendo el refrigerador, dejo el pastel allí. Volviéndose hacia la rubia, tomo un poco de harina, arrojándosela en el rostro.

"¡Oye!, ¿Qué haces?"

"No creas que soy tan vieja como para no divertirme", la peliverde dijo, solo para volver a comenzar aquella guerra de huevos, harina y crema batida…


Notas de autor:

Escribí este capítulo basándome en la tormentosa relación entre Kaolinet y Hotaru. Es obvio que Kaolinet no solamente es la asistente del profesor Tomoe, y que más allá de ayudarle en el laboratorio y en la casa, de algún modo ella se siente atraída hacia él o hacia la entidad que vive en él. En este capítulo Kaolinet figura como la madrastra malvada, burlándose de la carta que Hotaru escribió para su ídolo.

Por eso mismo inicie el capítulo con los recuerdos de Haruka y su madre. Mientras que la señora Tenou es amorosa y apoya a su hija en sus sueños, Kaolinet se comportó como la madrastra malvada y burlona ante las aficiones de Hotaru.

Si aún puesto suficiente atención a los recuerdos de niñas, se darán cuenta de que Michiru encontró el dibujo que Haruka realizo en el capitulo 25

hyunwon020 totalmente de acuerdo, debería haber un botón para dar like.

Maryels, más adelante escribiré como es que Michiru conoció a ese pequeño pretendiente.

Vicky, gracias por los abrazos y besos electrónicos X)

Hotaru Tomoe, el pretendiente de Michiru pronto aparecerá. Por allí tiene una foto de él.

Alexia 007, me alegra que recordaras la icónica frase que le di a Michiru.

Osaka, nadie podría separarlas. Ni siquiera la muerte, el tiempo o el espacio.