Disclaimers: La historia me pertenece… en casi su totalidad, los personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin intención de lucro alguno. Las personalidades de algunos de los personajes así como su edad no corresponden a lo que la magnífica Rowling estipuló dentro de la saga de Harry Potter.
—No me habías dicho que tan bien te llevabas con ellos dos –bufó Draco.
—Fue de la nada –se encogió de hombros Theo –creo que sólo es para molestarte, ya sabes cómo son, aunque admito que a Ron no le caes mal, sino que es el que más apoya a Bill –soltó sin darle importancia.
—Bueno, al menos tengo al favorito de mi pelirroja –le guiñó un ojo a su amigo –Charlie me adora.
—Sí, supongo –sonrió Theo.
Avanzaron hasta la fila del desayuno, discutiendo sobre lo que era ser el favorito de Charlie, hasta que el aludido se acercó a ellos.
—Hola, Charlie –sonrió Draco.
—Oh, hola, Malfoy –saludo agradable –tú –señaló a Theo.
—Yo no hice nada –se defendió él.
—No puedes ir apostando y haciendo trampa, Theo –frunció el ceño ocasionando una carcajada de Nott.
—Gané ¿he? –volvió a reír.
—Usar esa clase de métodos es ilegal, aquí y… aquí y allá –señaló un árbol.
—Ya, ya, para que veas, que me caes bien, Weasley, te daré otra oportunidad, esperemos la próxima competencia y verás que mi Kristin le ganará a tu Denisse.
—No, no, tienes que cambiar.
— ¿Por qué razón lo haría? –intentó controlar la carcajada ante la cara de Charlie.
—Porque hacer trampa es un serio delito, hermano –se encogió de hombros.
—No hago trampa –se mordió el interior de la mejilla.
—Claro que no –Charlie se hizo a un lado dejando ver a la niña rubia con Ginevra.
—Bien, bien –levantó las manos en señal de derrota –pero tienes que darme un poco de tiempo, elegir a mi campeón no es tan fácil.
—Tendré al tanto a Ginevra de eso –señaló Charlie.
—Eso es trampa, es ilegal ilusionar a los niños y avisarles a sus metas, eso está mal, hermano, ya sabes, ella no será imparcial en eso.
—Estás hablando de mi hermanita no siendo imparcial ¿lo notaste?
—Kristin es su favorita –soltó Draco en una fingida tos.
— ¿Tú de qué lado estás? –se cruzó de brazos Theo.
—Yo sólo digo –se encogió de hombros.
—Yo conozco a Ginevra más que ustedes dos –soltó Theo –y puedo saber quién le agradará, bien, dejemos a Kristin fuera de esto, porque es su favorita, tomemos a dos niños al azar, y volvamos a competir.
—Trato hecho –Charlie estiró su mano y los hombres se estrecharon –si haces trampa, te colgaré de un pie –lo amenazó.
—Bien, bien, yo elegiré al tuyo y tú al mío y no hablaremos con Ginny si no hay alguien más presente.
—Te colgaré de otro lado si haces trampa de nuevo.
—De acuerdo –sonrió Theo.
Theo pudo reírse a gusto cuando Charlie se alejó, pero le había causado tanta gracia ganarle en un juego que el mismo pelirrojo había inventado.
— ¿Qué me decías antes de que Charlie interrumpiera? –volvió su atención a su amigo.
—Nada –contestó con un semblante impasible Draco.
—Bueno –se encogió de hombros.
Se acercaron a la pelirroja cuando les sirvieron el desayuno, Theo llevaba triple porción, pero Draco le quitó uno de los platos para darle a Ginevra.
—Gracias –sonrió la pelirroja.
—Gracias –sonrió Kristin cuando Theo le dio un plato –Charlie me vio –le informó a Theo.
—Ya lo sé, ya vino a reclamarme, te dije que fueras cuidadosa, pierdes mi porción de chocolate esta semana.
—Pero no es justo –se quejó la niña –no puedo forzar a Ginny a estar en el claro todo el tiempo.
— ¿Yo qué? –Preguntó la pelirroja.
—Nada –dijeron Theo y Kristin al mismo tiempo.
—Ya sé –sonrió el rubio y sus ojos azules brillaron ante la nueva idea que sólo le susurró a Kristin al oído.
—Es increíble –murmuró Draco observando a su amigo secretearse con la niña.
— ¿Qué ocurre? –Frunció el ceño Ginevra al verlo con el semblante frustrado.
—Este imbécil –soltó observando a Theo –ha robado mi lugar.
—Te has vuelto el líder, es normal que ya no te vean como antes, o te hablen como antes.
—Sí, pero sigue siendo injusto.
—Déja de hacer berrinches –se burló.
—Kristin –habló Draco y la niña sonrió al verlo –sigue así, y no los cuidarás –la amenazó alzando una ceja.
—Oye –se quejó la niña –no puedes amenazarme –se cruzó de brazos.
—Ya lo hice –sonrió haciéndola fruncir el ceño.
—Cuidarás los míos –sonrió Theo.
—Tú ni siquiera tienes novia –lo golpeó en la cabeza y se fue ofendida.
— ¡Pero algún día la tendré! –Le gritó haciendo que la pequeña frunciera más el ceño.
—No he visto ni a Katie ni a Luna –soltó Ginny ignorando por completo la escena de los tres rubios y su discusión, suponía hacia donde iba, pero no quiso tener otra mini discusión con Draco sobre el mismo tema.
—Es temprano para Luna –soltó Theo y se estiró –creo que iré a dormir un poco porque…
— ¡Es un niño! –llegó chillando Neville completamente feliz.
—Sí ¿quién? –preguntó Draco.
—Mi hijo, obviamente, estúpido –frunció el ceño ocasionando que todos se burlaran de Draco.
—Te quejabas porque ya no te hablaban como antes, con Neville jamás tendrás ese problema –lo besó Ginny y se levantó, seguida de Theo para ir a abrazar al nuevo papá.
—Maldita sea, está tan guapo…
—Como sus tíos –soltó Theo –apuesto que sí ¿de quién heredó los ojos? ¿Los de Draco, o los míos y de Luna?
—Los ojos de los bebés suelen cambiar a los seis meses –le sonrió Ginny –así que no son del todo…
—Ya, ya, sabelotodo –soltó Theo y pasó su brazo sobre los hombros de la pelirroja.
—Iré por un poco de ropa para Luna, porque se ha puesto histérica.
—Más no se puede –soltó Draco.
—Debiste verla en la madrugada.
— ¿Y porque no nos avisaste? –Interrogó Ginevra.
— ¿Creen que tenía cabeza? En cuanto comenzó a gritarme porque se le había roto la fuente lo primero que hice fue correr con ella hasta Katie, porque la señora, no quería a Demelza –gruñó Neville.
—Iré a ver a mi sobrino –sonrió Ginny.
Theo, Draco y Neville se quedaron ahí, viendo alejarse a la alegre pelirroja.
—No tengan mujeres embarazadas –suspiró Neville y se alejó.
—Vayamos a ver a nuestra hermana, y nuestro sobrino.
—Vayamos.
Draco se quedó quieto, con una sonrisa idiota en los labios, ante la imagen más perfecta, Ginevra tenía al pequeño Longbottom en brazos, acariciaba la pequeña nariz del bebé y le sonreía.
—Se han lucido, Luna –murmuró la pelirroja observando encantada al bebé –es hermoso ¿verdad que eres hermoso, pequeño Frank? –Sonrió, el bebé atrapó el dedo de Ginevra y lo apretó con sus pequeñas fuerzas e intentó llevarlo a su boca –no, no –sonrió.
—Vaya, hasta que los hermanos desobligados vienen a ver a su hermana y a su sobrino –bufó Luna.
—Ya, ya, no te pongas histérica, Luna –Theo se dejó caer en el catre junto a ella y la abrazó.
La rubia observó al par de rubios observando como idiotas a la pelirroja y suspiró apenada, la chica era sólo de uno de ellos, desgraciadamente para Theo, que se podía ver la manera tierna en que veía a la chica, que se alejó de ellos, se sentó sobre uno de los muebles, cruzando las piernas en forma de loto.
—Veo que alguien se ha enamorado –se burló Neville entrando quince minutos después y ver a Ginevra sosteniendo al bebé.
—Si lo despiertas, te asesinaré –susurró.
— ¿Lo has dormido tú? –la observó sorprendido.
— ¿Quién más sino? –Frunció el ceño –tu mujer ya se lo estaba obsequiando a Katie –bromeó Ginny.
—Nada de eso, me ha costado tanto trabajo que saliera igual de guapo que la madre para que lo obsequie –se burló.
Draco se puso a charlar con los nuevos padres y Theo, mientras observaba a su pelirroja observando al bebé.
—Luces bien –sonrió Katie –se ve que serías una buena madre.
—Oh no –sonrió ella –sabes lo que pienso al respecto, los bebés son bonitos, si no son míos –negó apresurada.
—Ya despertó –informó Katie –aunque no pareciera, a cierto bebé le gusta estar entre tus brazos.
— ¿Y a quién no? –Murmuró Draco, poniéndose de pie y yendo hacia su novia, observó al bebé, era de tez blanca, y con unos enormes ojos verdes, iguales a los de su padre, y el cabello rubio, como el de su madre –vaya que has salido guapo como la madre y los tíos, campeón –sonrió Draco –luces hermosa –se acercó para besarla y el bebé tiró de él –vaya, uno más ¿Qué le haces a los hombres, pelirroja hermosa? –Preguntó divertido.
— ¿Qué puedo decir? Las pelirrojas van bien con los rubios –sonrió y le dedicó una mirada coqueta a Draco.
—No podía dejarse de los tíos, más bien –soltó Neville y Luna lo golpeó.
— ¿Puedo alzarlo? –Sonrió Theo y caminó hasta Ginny.
—Claro, no es mío –se burló y lo dejó en brazos de Theo.
—Tenías que heredarle los ojos a tu padre, así no se puede, pequeño Frank –se burló Theo.
—Algo tenía que heredarme ¿no?
—Pueden cambiarle, no hay nada mejor que un rubio de ojos azules –sonrió Ginny –a menos que sean grises –Draco sonrió divertido.
—Hueles a bebé –murmuró en su oído cuando la abrazó.
—Es muy lindo que todos estén aquí, pero creo que tanto madre como hijo tienen que descansar –soltó Katie –así que, los veremos después –le quitó cuidadosamente al pequeño Frank a Theo y lo puso alejado de todos.
oOo
Ya en la tarde, hasta la profesora McGonagall había ido ya a ver al bebé, todo mundo parecía emocionado, y según por lo que le había contado Kristin, hacía mucho que no tenían un bebé en el campamento, a pesar de que muchos parecían intentarlo, según lo que había dicho Theo.
—Sin duda es hermoso –admitió Theo.
—Lo es, pero lo que importa es que ha nacido completamente sano, me alegra que Parvati complaciera hasta el más mínimo antojo de Luna, además de que se encargó de alimentarla sanamente.
—Tienes razón –soltó Theo –soy tío ¿puedes creerlo? –Sonrió feliz –cuando Luna y yo éramos niños, nos acostábamos donde pudiese ver el cielo y las estrellas, y nos poníamos a platicar sobre el futuro, retomándome en ese tiempo, jamás pensé que ella sería la primera en tener un hijo, siempre creí que Draco sería el primero en tener hijos con Pansy, solían amarse mucho –soltó –querían tener muchos hijos, aunque cada año variaban, primero querían cinco, después ocho, después bajaron a dos, subieron a tres, dependiendo del tiempo –se burló –tenían los nombres elegidos ya –informó Theo.
—Vaya –sonrió Katie.
—Ahora dudo que si quiera tengan uno –murmuró Theo.
— ¿Crees que si Ginevra estuviese contigo ella opinaría diferente sobre el tener hijos? –Lo observó seria.
—Nunca me he visto a mí mismo con una familia e hijos, creo que en eso somos parecidos –se encogió de hombros –no me malentiendas, jamás pensé que pudiese conocer a alguien como ella, con ella sin duda tendría hijos, mascotas, un empleo y cambiaría para darle lo que alguien como ella merece.
—Dejarías de creer en todo por ella.
—No, pero buscaría lo mejor para ella –sonrió.
—Sé lo que se siente ¿sabes? Estar enamorada de alguien que no te ve.
—El problema es que ella me ve, pero no como quisiera –le sonrió.
—Cierto.
— ¿Era un soldado? –Interrogó.
—Es un soldado –observó a otro lado –uno del ejército Negro, uno de los que me violó –sonrió pero su sonrisa flaqueó –jamás me notó, hasta ese momento.
—Hubieses preferido que jamás te notara.
—Así es, volviendo al tema –frunció el ceño Katie –tú… bueno, sé que no es algo que deba importarnos, simple curiosidad ¿Draco usa protección? Porque sin duda, ellos son bastante activos ¿sabes a qué me refiero, no?
—Sí, sí sé a qué te refieres, pero no sé si la usan o no –frunció el ceño –en todo caso ¿por qué tengo que preguntarme eso? Ya es difícil imaginarlos y haberlos escuchado teniendo sexo, como para torturarme con la idea por mí mismo.
—Luna me dijo que Draco quiere hijos con ella, pero Ginevra cuando dice no, realmente es no, y bueno… si Draco no usa protección, y ella no usa protección ¿no crees que tanta actividad sexual entre ellos termine en un embarazo no deseado? –Theo frunció el ceño cuestionándose lo mismo.
—No había pensado en eso, para ser honesto –la observó sonreír.
—Ya sabes por qué Draco parece tan… interesado en el sexo.
oOo
Draco buscó preocupado a Ginevra, según lo que le habían dicho Charlie y Kristin es que no la habían visto en todo el día, y cuando él despertó en la mañana, ella ya no estaba, soltó todo el aire que había estado conteniendo, Katie le sonrió en forma de saludo, a lo que él devolvió la sonrisa y se acercó al pequeño catre donde la pelirroja estaba dormida junto al pequeño Frank Longbottom.
—Tiene aquí horas –le dijo en voz baja.
— ¿Se ha encariñado mucho de él? –Katie sonrió como si no fuera necesaria la pregunta.
—No sé si deba ilusionarte, pero… creo que tal vez el pequeño Frank pueda hacerle cambiar de opinión sobre los hijos propios.
—Esperemos que lo logre, le deberé mucho a otro Longbottom si eso ocurre.
—Le deberás mucho –se burló –te dejaré solo con tu novia y tu sobrino.
Draco se acostó lentamente junto al pequeño, que estaba despierto y tranquilo, observó las pecas que tanto le gustaban y sonrió, realmente esperaba que Ginevra cambiara de opinión sobre tener hijos, tal vez no quería hijos ahora, pero en un futuro los quería.
Ella abrió los ojos cuando el bebé le manoteó pegándole en el brazo, sonrió al ver los ojos grises brillando con cierta felicidad.
—No –fue lo único que pronunció para lograr que el brillo se perdiera en los ojos de Draco –ni por mucho que adore al pequeño Frank me hará cambiar de opinión sobre esto, Draco, y espero que respetes mi decisión, me niego a tener hijos.
—Bien, pero no me prives de mi libertad –sonrió –dijiste que un hombre es libre si aún puede soñar, imaginar y crear, bien, puedo imaginarte sosteniéndote a nuestro hijo, puedo embelesarme de ti sosteniendo a Frank, puedo saturar mi memoria de estos momentos, viéndote como una madre, con la mejor parte.
— ¿Cuál es la mejor parte? –elevó una ceja.
—Sin duda nos encanta el proceso de hacerlos, puedes cargarlo, mimarlo, quererlo, pero no eres su madre, te quita beneficios y responsabilidades –sonrió.
—Cierto.
Ginny salió a regañadientes del lugar, se había encariñado demasiado con Frank, pero aun así, seguía firme en su idea de no querer hijos, el encanto siempre se rompía en algún momento, más temprano que tarde.
—Intentó robar a Frank –soltó Draco provocando una sonrisa en Neville.
—No la culpo, es tan hermoso como la madre.
—Y el par de tíos –soltó Draco –no te olvides de los tíos, Neville, no ayudamos a procrearlo, pero sin duda influenciamos en su físico –dijo encogiéndose de hombros.
—Egocéntrico –negó Ginny.
—Es la verdad –se encogió de hombros Draco –no hay nada mejor que Luna, Theo y yo, caminando entre nosotros.
—Eso significa que eres horrenda –soltó Neville –y que te hace realmente un favor al acostarse contigo –observó serio a Ginny.
—No quedaste tan bien librado, Neville –le sonrió la pelirroja –sin duda, creo que hemos sido halagados por que las hermosuras de Draco Malfoy y Luna Lovegood nos han permitido cortejarles y llevarles a la cama –se encogió de hombros.
—Creo que Theo, opinaría que se siente halagado si tú le dejas cortejarte y llevarte a su cama.
—Eso nunca va a pasar –soltó Ginevra un poco incómoda, aunque sabía que Neville sólo bromeaba al respecto, para Draco eso era un asunto completamente delicado, lo hacía ponerse inestable, porque si bien, la amaba, Theodore Nott, era su mejor amigo, su hermano y su mano derecha, y sabía, que en un momento difícil y de elección, confiaría más en Theodore, que en ella, y agradecía eso.
—Sólo bromeaba –admitió Neville y Draco asintió un poco incómodo.
—Como sea, creo que tu hijo es el hombre más guapo del campamento –sonrió Ginny haciendo fruncir el ceño a Draco.
—Dijiste que preferías a los rubios ojos grises que a los rubios ojos verdes.
—Es un bebé –le sonrió de lado Ginevra –y que le quiera mucho, no significa que sea en ese aspecto, sería lo peor que pudiese hacer alguien –soltó.
—Cierto, pero así como vamos, pasará más tiempo entre tus brazos que yo.
—No te preocupes por eso –lo consoló Neville –pasarás más tiempo entre sus piernas que mi hijo, eso te lo juro –se burló y se alejó.
—Realmente te has encariñado con Frank ¿no?
—Un poco –admitió –es hermoso y tranquilo, nunca he convivido con un bebé.
—Dudo que se pueda convivir mucho con un bebé ¿de qué se puede hablar con uno? ¿Qué tal tu popó y qué sabor de chupón prefiere? –se burló de ella.
—La percepción de los bebés a su entorno es enorme, son como pequeñas esponjas absorbiendo todo ese conocimiento –le sonrió a Draco –pueden influenciar hasta lo más mínimo en su forma de ver la vida, eso es lo que ayuda a influenciarles el bien o el mal –Draco sonrió ante las palabras de su novia.
—Entonces Dolohov ha crecido en un ambiente de mercenarios, y no es del todo cierta, tú, eres mi claro ejemplo que no todo está podrido en esa organización.
—Es más difícil que el bien se cole en los genes de una persona hambrienta de desolación, que al revés, el profesor Dumbledore nos traicionó en cuanto se le dio el poder, hizo que muchos hiciéramos las cosas más atroces para él.
— ¿Cómo qué? –Le interrogó.
—He inventado armas por muchos años ¿lo olvidaste?
— ¿Y? Son armas, lo has dicho muchas veces, Ginny, no importa el lado al cual pelees, tienes que defender tus ideales ¿no es así?
—Lo sé –observó directamente a los ojos grises del rubio –no puedes comparar un arma de balas hechas de pólvora a armas creadas sólo para torturar, provocar agonía en la persona a quien impacta –negó –todo el tiempo me cuestiono a mí misma como es que puedo dormir tan tranquila sabiendo todo lo horrible que he hecho –Draco acarició la mejilla de la pelirroja y se acercó a ella.
—No volveré a juzgarte –le sonrió –no importa lo que hicieras en el pasado, Ginevra, yo he hecho cosas peores, tú has inventado armas ¿y qué? –se burló –se necesita una mente independiente para usarla, sí, tú armaste a los hombres, pero no jalaste jamás un gatillo, no apuñalaste a ninguno con tus propias manos, no detonaste jamás los explosivos que creaste ¿o sí? –La chica negó –no hay amenaza más grande, que ser capaz de enviar a hombres a morir y no sentir nada al respecto –sonrió al escucharlo repetir sus palabras –esa es la diferencia entre tú y nosotros –confesó encogiéndose de brazos –jamás me importó matar a alguien, nunca me detuve a pensar en nada antes de ti –negó –tal vez siempre me engañé a mí mismo respecto a Pansy –admitió –diciendo que no hacía nada que le pusiera en peligro, pero, comienzo a creer que no había nada que me importara realmente, si moría en un ataque, no me importaba, prefería morir a seguir viendo la decadencia de los míos, pero ahora, contigo, todo es diferente, tengo miedo de irme y no volver a verte, cuido de mí, como jamás había cuidado antes, porque no quiero perderte, y morir sería la peor forma de hacerlo, porque estaría dejando que alguien más me alejara de ti, de forma definitiva, sin retorno.
—Te amo –lo besó.
—Te amo a ti –sonrió –y sé que el peso de tus actos siguen sin dejarte dormir.
oOo
Theo avanzó hasta el río, se detuvo en seco y tragó saliva, Ginevra estaba dentro del río, lavándose el cabello, su espalda desnuda era lo único que podía ver con claridad.
— ¡Santo cielo! –Exclamó Katie al verlo.
La vista de Theo la escaneó por completo, la chica estaba desnuda, pero su vista se desvió sin prestar interés de la rubia desnuda, y se hizo aún lado para seguir observando a Ginevra.
—Pervertido –gruñó Katie.
—No te he mirado de forma inapropiada en ningún momento –se defendió.
—Ginevra no puede decir lo mismo.
—Siempre he sido un caballero, y contrario a lo que pueda pensar Draco, muchos dirían que yo pudiese ser una mejor opción para ella.
— ¿Venias a qué? –Interrogó.
—A decirle unas cosas.
—Que conveniente.
—Draco me envió, y no es necesario sacarla del río.
Katie gruñó y lo siguió apresurada.
—No te gires –le informó Katie –aunque sea grosero, y el señor Nott tenga que decirte algo.
Los hombros de la pelirroja se tensaron un instante y se giró, su largo cabello cubría sus pechos, por mucho que intentó, el rubio frente a ella no pudo evitar observarla, y sus ojos azules descendieron hasta donde el agua cubría su cuerpo.
—Lo siento, lo siento –se giró un poco –Draco me mandó –suspiró –tenemos junta, Cedric Diggory ha llegado al campamento.
— ¿Qué? –Salió del río apresurada.
La mirada de Theo se posó en ella cuando tenía la ropa interior puesta, se estaba poniendo los pantalones, sonrió nervioso cuando Katie se aclaró la garganta.
—Te esperó allá.
—No, vamos, estoy lista, dúchate tranquila, Katie.
—Claro.
Nott observó a la pelirroja junto a él, iba acomodándose el cabello húmedo, ya que seguía un poco enmarañado.
—Sobre lo del río...
—No quiero hablar de eso, ya dijiste que Draco te envió, así que supongo que no era tu intención ver a Katie desnuda ¿o sí? –le sonrió y golpeó en las costillas en forma de jugueteo.
—Mi atención no fue a ella, sino a ti –la observó de reojo –Draco no es el único al que vuelves loco y...
—No –lo detuvo –Theo, amo a Draco, y según ustedes, son como hermanos, jamás fue mi intención que...
—Déjame decírtelo, sé que lo sabes, pero jamás te lo he dicho yo, me gustas, me vuelves loco, envidio a Draco porque a pesar de que según él tú no eras suficiente para llamar su atención, logró conquistarte, voy a respetar tu decisión, no voy a entrometerme, jamás lo he hecho, y no lo haré, sólo quiero que lo sepas, Ginevra, que te amo, y es un amor honesto, es fuerte, poderoso, llegaste a mi mundo para volverlo todo de cabeza, contigo me he sentido como jamás en mi vida, tenerte cerca es un ir y venir de sensaciones, las más grandes, las más profundas, iría al mismo infierno, por sólo poder besar tus labios –Ginny retrocedió cuando Theo dio un paso hacia ella, pero sólo acarició su mejilla –te respeto y te amo más de lo que te deseo, Ginevra –le sonrió –voy a mantener este sentimiento lo más puro que pueda, mientras viva, era eso a lo cual me aferro para sobrevivir –se acercó a ella, notando que su cercanía no le provocaba nada de lo que a él le provocaba la de ella, suspiró resignado, toda la pasión, el amor, que la pelirroja sentía, sólo Draco podía provocarlo y le envidiaba –daría mi vida, por qué me quisieras de la forma en la que lo amas.
—Theo, por favor –suplicó –te quiero como a un hermano.
—Lo sé –acercó su rostro al de ella, sus labios estuvieron a un centímetro, pero besó su frente –en serio, daría mi vida, por un solo beso de tus labios.
Llegaron hasta la que Remus adoraba llamar sala de juntas, como si se tratara de un corporativo, una habitación espaciosa y elegante, cuando en realidad, era una cueva, donde se podía ver gran parte del campamento, tenían una mesa hecha de barro y asientos del mismo material, el lugar principal de la mesa, era más parecida a una silla elegante formada de barro, Draco solía sentarse en ese lugar desde que la profesora McGonagall lo nombró como el nuevo líder.
—Bien, ya podemos ponernos de acuerdo –soltó Draco.
—Y no podías comenzar sin ellos –soltó Cedric enfadado.
—Ella es mi novia, imbécil y él, mi mano derecha ¿te molesta saber que tampoco podrás llevarte a la cama a Ginevra? Así como jamás pudiste acostarte con Pansy –sonrío enfadado.
—Hay más cosas más importantes que tu zorra –soltó Cedric, pero Draco se limitó a apretar la quijada, con una advertencia implícita en su mirada.
— ¿Qué cosas, Diggory? –frunció el ceño.
—El hecho de que el maldito Gran Canciller acabe de dar autonomía al imbécil de Antonin Dolohov.
— ¿Cómo es que sigues vivo? –interrogó Ginevra.
—No gracias a ti ¿o sí? Ni a los cobardes de tus hermanos, que en cuanto el Gran Canciller se giró y ordenó a los soldados que nos mataran ahí mismo, huyeron como las señoritas que son.
—Te haré tragarte tus palabras –soltó Bill levantando la mirada.
—Yo no lo detendré –admitió Draco.
—Y yo le ayudaré a ello –anunció Theo.
Ginevra observó al rubio de ojos azules, después de su confesión, estaba más que impasible, sus hombros anchos estaban tensos, se notaba en sus bíceps marcados, había muchas diferencias entre Draco y Theo, sobretodo en su carácter, en su físico, ambos eran guapos, tenían un cuerpo atlético, pero Theo era un poco más bajo y delgado que Draco, aunque tenía músculos marcados y firmes, se veían un poco menos que los de Draco.
—Bien, mientras defienden a ésta y los suyos, Severus ha dado todo el poder del país a Dolohov, ha hecho un comunicado exhortando a todos, hombres, mujeres, adolescentes cansados con la situación y la violencia que la Resistencia está provocando en el país, a unirse al ejército, porque ha cambiado las cosas, ya no son la guardia negra –observó a Ginevra, que fue la única que entendió la información –ya es el ejército, Dolohov ha dado su discurso como nuevo comandante supremo y Dirigente Principal, diciendo que todo aquél se atreva a cuestionar sus órdenes o su forma de ver, será ejecutado por alta traición ¿sabes que tan mal van las cosas ahora? –Draco asintió.
—Tenemos que armarnos y estar listos, van a atacarnos, y no sabemos en qué momento lo harán, pero estemos seguros de algo, lo harán, y no saldrá nada bien, si seguimos perdiendo el tiempo con niñerías.
—Estaremos preparados –soltó Draco.
—Y sé cómo lo estaremos –la pelirroja se puso de pie.
— ¿Puedes informarnos del cómo? –frunció el ceño la profesora McGonagall.
—Hay unos mandos en el complejo –sonrió –si son intervenidos, puede darnos una señal a nosotros, podremos intervenir todo método de comunicación, desde los soldados, hasta los de Dolohov, así sabríamos cuando van a atacarnos.
—Eso suena muy peligroso –negó Draco.
—Estamos en las últimas –gruñó Cedric –tienes que ponerte los pantalones, y tomar decisiones, muchos vamos a morir, y no puedes detenerte por ella solamente.
—Cedric tiene razón –admitió Ginevra –hemos entrado al complejo sin ser detectados, Draco, es como robar un pequeño pelo a un perro –sonrió –no van a descubrirme.
—Yo iré con ella, si te deja más tranquilo –soltó Theo.
—Eres mi mano derecha, Theodore –frunció el ceño –no puedo dejar que te pase algo a ti… o a ella –su mirada a Ginevra fue una mezcla de emociones, estaba dudando.
—Por dios, son unos idiotas, Draco, estuvimos meses entre ellos y jamás pudieron con nosotros, no podrán conmigo, iré armado, no es necesario, porque no podrán ni siquiera detectarnos.
—El complejo no tiene ninguna de las medidas de seguridad que todo el país piensa, Draco –sonrió Ginevra –es una misión fácil, lo único difícil de todo, es llegar y regresar, entraremos y saldremos en menos de cinco minutos.
Se hizo un silencio sepulcral, Draco observó a su amigo y a su novia, ambos estaban confiados en que podían hacer eso.
—Llevarán a alguien…
—Ellos dos solos pueden encargarse de eso –soltó Bill –mi hermana es una chica muy hábil en eso de los sistemas, y confió con mi vida en Theodore –se estiró –si fueras tú, me sentiría inseguro, pero no con él, creo que es la persona más correcta en todo el país para cuidar de ella en situaciones de peligro.
—Basta –pidió Draco frunciendo el ceño.
—Que no te moleste el hecho de que lo considere un mejor partido para mi hermana que tú, querido líder.
—Será divertido ¿Qué dices, Gin? –sonrió Theo.
—Bastante –admitió con una sonrisa.
Draco la besó suavemente cuando estaba alistándose para ir con Theo al complejo, era un beso completamente diferente, suave, lento, tierno, como si la pasión entre ellos se hubiese desvanecido, dejando un amor tranquilo.
—No quiero que vayas –soltó él inquieto.
—Draco –lo reprendió –he ido miles de veces al complejo, los he estado robando y nunca te has puesto así.
—Siempre vas con tus hermanos, y ellos son unos sádicos.
— ¿No confías en Theo?
—No es eso –gruñó enfadado.
— ¿No confías en mí, entonces?
—Tengo un mal presentimiento –se encogió de hombros –no quiero perderlos a ninguno de los dos.
—No es como si en el camino me fuese a dar cuenta que lo amo a él y no a ti y le pida huir, Draco –el rubio sonrió divertido.
—Tampoco me preocupa eso, y lo sabes, es la primera vez que te pido algo así, no vayas, espera un poco.
—No podemos esperar, Draco, las cosas están bastante mal, es ahora, o nunca.
oOo
Ginevra caminó junto a Nott, iba concentrada, buscando en donde el profesor Horace hubiese podido poner los mandos, gruñó, Millicent le conocía mejor, debió llevarla consigo a la resistencia.
—Así que ese profesor se cree muy listillo, como para poder contigo –se burló Theo.
—Hasta el momento ha podido más que yo, pero no mucho –sonrío y abrió la puertilla.
—Esa es mi chica –sonrío orgulloso –ya sabes, mi chica, mi amiga, mi... No en esa forma...
—Ya lo entendí –le sonrió.
Theodore se puso a vigilar mientras Ginny colocaba un par de filtros, que podía desviar la señal hasta la resistencia.
—Listo –sonrío Ginevra.
—Bien, porque es momento de correr.
Soltó un chillido cuando Theo disparó sin avisar, se puso frente a ella y comenzó a dar órdenes, de que pasara lo que pasará, no se alejara de él, en lo que salían de ese sitio.
Fueron avanzando rápidamente, le sorprendía la habilidad que tenía Theo con las armas, jamás había tenido la oportunidad de verlo en acción, y según Draco, lo que a Theo se le daba mejor era el combate cuerpo a cuerpo, y si con las armas era excelente, no quería ni imaginarlo golpeando a alguien.
—Mierda, mierda, mierda –gruñó cuando su arma se quedó sin municiones –jamás pensé que nos atacarían.
—Ven, por aquí –lo sujetó de la mano y corrieron a través de un largo corredor, no tenían donde ocultarse, así que lo mejor era correr y no detenerse, chocaron contra una de las bardas al girar a la izquierda.
Theo distinguió la salida, era una poco conocida, que Neville le había mostrado, así que podían ocultarse en el bosque sin que los vieran, o siguieran más soldados de los que ya los seguían.
Se agachó por una de las armas que había en el sueño, y comenzó a disparar, giró el rostro un segundo para ordenarle a Ginevra que se ocultara.
Escuchó el gritó aterrado de la chica, y no era por otra cosa que por él, su grito había sido ocasionado por qué lo habían herido, observó al soldado disparar, y lo había visto como en cámara lenta, era una clase de flecha de treinta centímetros de largo, dio en su hombro, no dolió cuando lo atravesó, pero se sorprendió al notar que no era una flecha común y corriente, sino algo más sofisticado, algo que engañara a la vista, en cuanto atravesó el hombro, se abrió de la punta, los picos que salieron del extremo se aferró a la piel, como si fuesen los pequeños dientes de una sanguijuela, provocando un dolor inmenso, aferrando bien la piel, la punta comenzó a parpadear de color azul, al igual que el arma del soldado y como si lo hubiesen enganchado, una fuerza invisible tiró de él y fue lo que casi lo derriba del dolor, el siguiente impacto fue de bala normal dio en su pecho, el siguiente en uno de sus marcados oblicuos, y el otro hombro.
La fuerza invisible seguía tirando de él, observó al soldado, que intentaba mantener el arma en las manos, eso era lo que lo arrastraba, el dolor era insoportable, como si esa flecha modificada, intentara arrancarle la extremidad, levantó como pudo su arma y le disparó al soldado, el arma voló en su dirección, golpeando a la pelirroja que había regresado hasta él, hizo algo que logró que la flecha dejara de intentar separar su brazo de su cuerpo.
—Theo –Ginevra estaba temblado a su lado, su mirada era angustiada, y sus hermosos ojos derramaron lágrimas.
—Vete, o van a matarte –murmuró –vete –ordenó.
—No voy a dejarte aquí –sollozó.
—Juré que jamás dejaría que te lastimarán si podía evitarlo, así que vete.
Ginevra levantó la vista cuando alguien junto a ella disparaba, era Blaise, que había escuchado el alboroto.
—Váyanse –ordenó.
—Vamos, Theo, sólo un poco más –suplicó.
Lo arrastró todo lo que pudo hasta el bosque, donde habían escondido la camioneta, Theo hizo su mayor esfuerzo, para ponerse de pie, se dejó caer en la camioneta.
—Aguanta, por favor.
—No –la sujetó de la mano –los dos sabemos que no importa, voy a morir –soltó.
—No, no vas a morirte, tú no vas a morirte ¿lo escuchas? No voy a perdonártelo.
—Te dije que algún día iba a decirte porque le caigo bien a Bill ¿no? Bueno, le ayudé a matar a Fenrir Greyback –se burló –cuando Draco nos contó a Neville y a mí, Bill lo escuchó, Bill te ama demasiado, no como mujer, claro, y yo te amo, Ginevra, no iba a manchar tus manos por ese imbécil, que suplicó piedad, se meo en sus pantalones el muy cobarde –sonrío –ni siquiera nos pusimos de acuerdo –admitió –cuidé de ese asqueroso tipo, cuando Draco fue contigo y envié a Neville a dormir, nos encontramos siguiéndolo, me otorgó una sonrisa a lo Bill –frunció el ceño por el dolor –lo matamos los dos, y perdón, pero disfruté hacerlo, por atreverse a hacerte sufrir, por haberte hecho llorar –acarició la mejilla de Ginny –perdón por eso, Ginny –susurró –cuando estuvo muerto, Bill me miró y me dijo, que yo te merecía más que Draco, que él era un cobarde, pero Draco te ama, lo sé, lo supe siempre –acarició la mejilla de Ginny –te amo, por favor no lo olvides.
—No vas a morirte, Theo –se acercó a él.
—Lo voy a hacer, y si lo hago, quiero que sea viendo ese par de ojos bonitos –limpió las lágrimas de Ginny –los ojos más hermosos que he visto en mi vida –le sonrió –tus ojos.
—Theodore Nott, si me amas, vas a aferrarte a la vida ¿me escuchas? –soltó en forma de orden –por qué tú no puedes morirte –acaricio el rostro de su amigo, y sabía que él tenía razón, sus heridas eran graves, ya había perdido bastante sangre, Theodore Nott iba a morir, si no la dejaba hacer algo, así que recordando su confesión, ¿quién lo iba a decir? Casi, literalmente, había dado su vida por ello.
—Porque te amo, prefiero que sea así –negó –porque eres de él, y no mía –suspiró –no quiero que te alejes de mí, nunca, Ginny.
El corazón de Theodore latió un poco más rápido como la muerte le permitió, los labios de Ginevra eran suaves, pequeños y dulces, tan dulces como la muerte, la besó tan vehemente como pudo, la sujetó de las mejillas, manchándola aún más de sangre, iba a morir, no sin antes, haber besado a la mujer que amaba, el beso fue tan diferente a lo que había pensado, no era lento, no era forzado, estaba cargado de pasión, como si le deseara, como si le amara, y lo entendió, incluso en un momento así, Ginevra pensaba en Draco, no en él, ella pensaba que era Draco al que besaba, para poderle besar de esa forma tan suya.
—Dilo –suplicó –aunque sepa que es mentira –la observó.
—Te amo –susurró.
Él sonrió, y sus manos se desvanecieron, cayendo inertes, Theodore la soltó, la pelirroja puso el automóvil en marcha y condujo como si fuese el mismo demonio quien la persiguiera, la vida de Theo estaba en peligro, maldito fue el momento, en que decidieron acceder a ir.
oOo
Draco observó a los niños, les estaba enseñando a usar el arco, para cazar, la mala puntería de algunos era motivo de burlas entre los mismos niños, así que él solo sonreía, recordando su infancia, cuando él y Theo estaban siendo entrenados especialmente por Remus, nunca pensó que él estaría reemplazando a Remus.
—Draco –soltó un Goyle, llegó corriendo hasta él.
—Vaya, Goyle. Es la primera vez que corres –se burló.
—Me mandaron a buscarte.
— ¿Y es urgente? Por qué estoy ocupado –puso los ojos en blanco, Goyle siempre creía que cuando se burlaban de él, podía ir a alertarlo de esa forma, para reprender a los demás.
—Sí, es urgente, los atacaron en el complejo, creo que están muertos.
Draco se giró hasta el chico, y sintió como si su alma se fuera de su cuerpo, ni siquiera supo en qué momento su cerebro había enviado la orden, simplemente se había echado a correr como un maldito loco, Ginevra y Theo habían accedido ir al complejo solos, sin Neville, sin los otros Weasley, creyéndose muy temerarios.
— ¿Qué ocurrió? –la profesora McGonagall suspiró.
—Perdió mucha sangre, fueron tres impactos de bala, una en el pecho, una en el costado y una en el hombro, además, le atacaron con un arma extraña, ha perforado la piel, el tejido y se ha cerrado del otro extremo, Katie no cree que sobreviva.
Su respiración se agitó, un movimiento llamó su atención por el rabillo del ojo, la melena roja hizo que su corazón latiera ferozmente, la reconoció, era ella, porque de todos los Weasley, era la que más rojo tenía el cabello, así que Theo era quien se debatía entre la vida y la muerte.
— ¡Ginevra! –Musitó, haciéndola voltear, fue hasta ella y la atrajo a él, estaba completamente manchada de sangre, desde la cara, hasta la ropa, las manos.
—Es mi culpa, Draco, no debí, no debí...
—Él va a estar bien, Theo es el chico más fuerte y valiente, Ginny, va a estar bien.
Draco dejó que Katie usara su sangre, era O negativo, así que podía usar su sangre para ayudar a Theo, había salvado la vida de Ginevra, pero eso no hacía más fácil la situación, porque Theodore Nott, no era su hermano de sangre, pero le quería como tal, y no iba a soportar perderle, por mucho que Ginevra siguiese viva.
— ¿Va a estar bien? –pregunto.
—Perdió sangre, se me complicó un poco retirar las balas, sin mencionar el arpón, por fortuna Ginevra no tardó más, o sin duda estaríamos en su funeral.
—Va a sobrevivir ¿verdad?
—Ella sigue viva –se encogió de hombros.
—No me parece agradable el comentario, no prefiero la vida de ninguno sobre la del otro, Katie –soltó enfurecido –él es mi hermano, ella mi mujer, les amo, de diferente manera, pero lo hago.
Ginny acarició el cabello de Theo, Draco dormía sobre el regazo de ella, ambos habían pasado día y noche cuidando de Theodore Nott, y por unos minutos, mientras tomaban una ducha, Luna y el pequeño Frank cuidaban de él, Luna acomodaba a Frank Longbottom junto a su tío Theodore.
—Le pondré Frank Theodore si sales de esta, Theo –sollozó Luna –no puedes dejarme sola, maldito irresponsable, ni siquiera he bautizado al bebé, todo por tu culpa –se limpió las lágrimas –por favor, Theodore Nott, lucha por tu vida.
oOo
Katie se sentó junto a Theo, la profesora McGonagall había llamado a junta, así que nadie estaba cuidando de él, lo más probable era que, a un mes del ataque de Theodore, ella buscará el reemplazo de la mano derecha de Draco.
—Tienes que despertar –suspiró y observó al atractivo rubio, su barba había crecido, su cabello también, así que le fue fácil acariciar la melena rubia, extrañaba ver los ojos amigables de Theo –no me importa quién sea con quien tengas que luchar por volver, pero tienes que hacerlo –su tono de voz fue una súplica –por favor, Theodore Nott, no dejes que tus sentimientos por ella te arrastren a ese lugar, lucha por volver, tus hermanos te echan de menos, incluso Ginevra se ha pasado este tiempo como un alma en pena –guardó silencio –yo te necesito –admitió.
Observó a la puerta, y al ver que nadie más volvía, se acurrucó junto al rubio, sus heridas habían comenzado a cicatrizar de forma correcta, no había infección alguna, e incluso Draco había donado un poco más de su sangre para ayudarle.
—Por favor despierta –sollozó la rubia.
— ¿Vas a besarme? –murmuró, Katie se levantó al escuchar la voz del rubio sólo para comprobar que realmente fuera él, y no su imaginación –porque podría ayudar.
—Despertaste –se mordió el labio inferior a causa de la alegría y acarició su rostro.
—Cuando una chica linda te dice que te necesita, es descortés no hacerlo –se burló, su voz sonaba un poco ronca y baja.
Katie se acercó a él y lo besó, para su sorpresa, él devolvió el beso, fue suave, y un poco corto, nada comparado con el que Ginevra le había dado.
—Preguntaste si no iba a hacerlo...
—Yo no he reprochado nada –le sonrió y Katie se quedó un momento quieta, realmente había extrañado la mirada cálida de los ojos azules de Theodore Nott, era como perderse en un pequeño pedazo de cielo.
—Iré a avisarles a los demás.
—Tienen que estar muy preocupados, tal vez estén dormidos afuera...
—Ginevra no se ha movido de aquí, si es lo que quieres saber, solo ha cambiado por una hora con los Longbottom, para tomar un baño, comer y volver.
— ¿En serio? –Katie asintió, observó a otro lado al ver la sonrisa formarse en los labios de Theo y sus ojos brillar –Ella y Draco –soltó celosa, cortando la ilusión –ninguno se ha movido, sólo una hora, para ducharse, y tal vez tener sexo y comer, y volver a ducharse –Theo dejó escapar una risa.
— ¿A qué se debe esa información? –Sonrío – ¿celos, tal vez? –elevó una ceja.
—Iré a avisarles.
—Eres mi doctora favorita –le gritó cuando estaba un par de pasos fuera del lugar.
Draco se tiró junto a él, completamente feliz de verlo así, pero sus ojos fueron hasta la pelirroja, recordarla diciendo «Te amo» aunque le había pedido que se lo dijera, había sido lo mejor de estar muriendo, eso, y el beso, ahora entendía porque Draco no podía dejar de besarle, estar con ella tenía que ser mucho mejor que ese beso.
—Gracias por salvarme la vida –le sonrió.
—Soy yo, la que te debe la vida, Theo –lo abrazó, Theo se perdió en el aroma a frutos rojos.
—Katie me dijo que se la han pasado aquí, por favor, dime que no han tenido sexo junto a mí.
—Claro que no –sonrío Draco –estábamos tan preocupados, que no lo hemos hecho en el mes, hermano –le golpeó suavemente en el hombro –por nadie más he mantenido el celibato por tanto tiempo, teniendo a mi chica junto a mí.
— ¿Y Katie? –preguntó Luna.
—No lo sé –contestó Neville.
—Bien, iré a buscarla y seguiré con el trabajo –besó la mejilla de Theo y después los labios de Draco –te amo –musitó a Draco, pero Theo la escuchó y después salió.
—Si sigue así, terminará mal –soltó Neville –no puede seguir así.
— ¿Qué ocurre? –frunció el ceño Theo.
—Desde que te atacaron –informó Draco suspirando –jamás la he visto así de inestable –admitió, observando a Theo –hizo que Zabini robara un par de cosas y se ha puesto a trabajar de forma imparable, se sentaba ahí –señaló un pedazo libre en el pequeño catre donde estaba Theo acostado, armando un montón de cosas que nunca quiso decir para qué, una tras otra, no comía, juntó todas las baterías del campamento, no ha parado desde hace un mes.
—Se ha vuelto una obsesiva –admitió Luna –cuida de ti o de Frank y después se pone a armar esas cosas.
— ¿No les ha dicho por qué está así? –frunció el ceño Theo.
—Por culpa –soltó Katie enfadada cruzada de brazos –porque la culpa la está carcomiendo, por eso está así.
—Katie, yo…
—No, está bien –dijo interrumpiendo a Theo –ella diseñó el arma que casi hace que te amputen un brazo –se encogió de hombros –y sin duda agradece que no fuese tan efectiva como tiene que serlo.
—Me duele el hombro –soltó.
—Esas armas son inestables, si no sabes usarlas y dispararlas –observó a todos en el lugar –Ginevra era la que más armas letales producía, por ese prototipo en específico fue promovida como Jefa del Departamento de Defensa, por su interés y su dedicación, armaba a los soldados con armas letales, que les permitieran matar fácilmente, pero también pudiesen torturar hasta la muerte –negó –esa, en específico, va al centro del pecho, puedes utilizarla de dos formas, hacer que el arpón atraviese el pecho y dejarle así, o dejar que atraviese el pecho, y sacar el corazón, el intestino o lo que sea a donde fuera disparado con negligencia, tu brazo, en este caso.
Todos se quedaron callados, jamás les habían atacado con un arma parecida, así que desconocían eso, inclusive Neville, que sólo había sido informado de que su mejor amiga había sido promovida.
oOo
Theo abrió los ojos, Ginny estaba sentada justo donde Draco lo había dicho, sonrió, se veía cansada, pero aun así, seguía trabajando.
—Katie me contó que tú diseñaste esa arma –soltó Theo y ella asintió.
—Lo hice –admitió –le di a La Orden muchas armas parecidas, jamás me detuve a pensar que pasaría si usaban una de todas las armas que yo había diseñado en alguien que me importara más que mi vida.
—Te importo más que tu vida –sonrió.
—Theo, no mentí cuando fuiste atacado, te amo –lo observó –no de la forma en la que quieres, pero sin duda lo hago, Draco, mis hermanos, Luna, tú y el pequeño Frank son como mi vida, y atacarlos a ustedes, sin duda, es atacarme a mí en nivel personal –negó y la sonrisa cruel que se formó en sus labios hizo que un escalofrío recorriera la espalda de Theo.
—Atacaron a la persona equivocada en el complejo, le di armas a La Orden que están utilizando en mi contra, bueno, les daré armas a ustedes, que pueden usar en su contra –su sonrisa se volvió cálida –Dolohov no me odia –volvió su vista a lo que armaba.
— ¿Entonces?
—Me tiene miedo, porque sabe que no voy a detenerme por nada ni nadie.
Theo no dijo nada, sólo la observó seguir trabajando en las armas, pero la expresión de su rostro decía muchas cosas, tal vez ella no lo había elegido en ningún aspecto, tal vez ella amara a Draco, pero Theo le conocía mejor, y sabía que esas palabras no se las había dicho a Draco, sabía que su amigo o había hecho oídos sordos, y por eso no se animó, o jamás hizo el intento de decirle.
—Todos dicen que Draco confía más en mí, incluso más que en ti –pronunció.
—Lo sé –sonrío –y agradezco que así sea, porque sé que le eres leal, y que nadie, incluso tus sentimientos por alguien, no influenciarán tu visión para tu lealtad con él.
— ¿En quién confías más que en Draco? –la cuestionó, quería sentirse importante en algo referente a ella, pero lo más probable es que dijera que Neville.
—No te lo diré –negó.
— ¿Por qué no? –se burló.
—Por qué le dirás, y no quiero una pelea más con él.
— ¿Una pelea más? ¿Han estado peleando?
—Un poco, se la pasa diciéndome que necesito parar con la culpa, que necesito relajarme, como si eso fuese posible.
— ¿Quién es? No le diré, me amputaré el brazo si le digo –la animó con una sonrisa.
—Blaise Zabini –comentó en un suspiro.
— ¿Blaise Zabini? ¿Es el hombre en quien más confías?
—A Blaise le confiaría mi maldita vida, incluso antes que a Draco –se encogió de hombros –él fue mi primer hombre.
—Pensé que no te habías acostado con él, que Draco había sido el primero en estar contigo.
—Lo fue –contestó –Draco ha sido el primer hombre en estar conmigo y en mí –dejó lo que estaba haciendo para ver a Theo –Blaise fue mi primer hombre, mi primer soldado, Theo –se burló –confió en él, porque jamás, ha hecho algo en mi contra, fue reclutado por Dolohov, y vino a mí, a informarme cada uno de los pasos del hombre, me juró que estaría ahí sí yo lo quería, así que le ordené fingir ser parte de él, le dije que armara a Draco, cuando estaba en contra de las reglas armarte a ti o a él, y lo hizo.
— ¿Tú le diste a Blaise el arma que tenía que darle a Draco? –Ella asintió.
—Eventualmente se sintió atraído por mí, desconfiando de ti y de Draco, cuidándome sin que nadie lo sospechara, hasta que volví con Angelina, y bueno, se enamoraron.
—Nunca pensé que Blaise estuviese incluso más alto que Neville.
—No mal entiendas, Theo, las cosas para Zabini y para mí, se han dado de forma diferente, pero he tenido bastantes pruebas en mi vida, y el único, que siempre ha estado, ha sido Blaise.
—No te defendió muy bien en la Sedición.
—Blaise no me hubiese traicionado como lo hizo Draco –sonrío –él hubiese muerto, con tal de evitar que me pasara algo así.
—Neville y yo fuimos encarcelados por Charles y Ronald...
— ¿Estás así porque confío más en él que en ti?
—Pensé que por lo menos era importante en algo para ti, eso es todo.
—Estoy produciendo armas, Theo, armas que posiblemente no hubiese creado si Draco hubiese salido herido, no voy a dejar que Dolohov vuelva a hacerte daño, a ti, o a cualquiera de los que amo.
—Así que esa arma es por mí –sonrío.
—Puedes elegir el nombre, te lo adelanto, será mi favorita.
—Entonces tendré que pensar muy bien el nombre, algo que sea digno para ser tu favorita –sonrió.
—Sólo busca un nombre, algo que te guste, deja de pensar lo que es digno o indigno –sujetó la pierna de Theo y la apretó en señal de amistad,
—Bueno, estás poniendo empeño en hacer lo que puedes en un lugar así, no puedo ponerle un nombre poco original.
—Blaise me trajo algunas cosas después del ataque.
—Confías tanto en él que…
—No –negó –le di unas coordenadas, donde podía dejar las cosas, no lo traje y no lo traeré jamás aquí, sé que no me traicionará, pero no quiero arriesgarle tampoco a él.
—Ya –suspiró.
No dijo más, él no confiaba en Zabini, pero sí confiaba demasiado en ella, después de todo, le había salvado la vida al besarlo y mentirle, para poder traerlo al campamento, y que Katie salvara su vida.
—Creo que Katie Bell siente algo amoroso por mí –susurró, pero ella sonrió feliz, en lugar de sentir celos, se había alegrado de escucharle decir eso, por más que luchara, Ginevra Weasley, sólo iba a verlo como un amigo.
Se quedaron callados cuando un sonido se escuchó.
—Ginevra, soy Zabini –la chica tomó el pequeño radio.
—Te escucho Blaise, adelante.
—Salí de una junta hace unos minutos, me estoy escondiendo, esperando que nadie más escuche, el Gran Canciller ha informado la disolución de La Orden, es un Nuevo Estado, Dolohov le ha nombrado Nuevo Estado de Paz, maldito bastardo –gruño –Quirrell viene directo a Wiltshire, creo que están en peligro, no ha dicho nada de atacarles, pero ha dicho que Quirrell tiene órdenes precisas, que nadie debe interponerse, lo ha llamado el asunto carmesí.
—Gracias por la información, deberías ir a un lugar seguro.
—Te lo agradezco, pero voy a quedarme aquí, a seguir investigando, ya has hecho bastante enviando a Angelina a la Militancia a refugiarse, gracias.
—No ha sido nada, Blaise, ten cuidado.
—Siempre lo tengo.
—Capitán –se escuchó que le hablaron a Blaise –Quirrell ha sido enviado a limpiar el condado ¿sabe qué significa, no es cierto?
—Sé lo que significa, soldado.
—El Río está por llenarse de sangre, capitán, es mejor que ponga sobre aviso a la Jefa del DDD.
—Lo haré.
—Que Dios salve a la Jefa, mi capitán, porque los perros están por soltarse.
