ADVERTENCIA: ¡Leer! Puede contener escenas fuertes o subidas de tono, no es recomendable para aquellos cuyas frágiles mentes no sean aptas para ellos. Preferiblemente para mayores de 16 años o quien lo desee pero está en voluntad de cada quien. Yo ya hice la advertencia.
Si los protagonistas le suenan familiares es porque los creo Jotaká hace varios ayeres, por lo tanto, ninguno de los personajes me pertenece, solo los creados por mí y la trama en general.
.
. + * Rose y Scorpius * + .
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
*-- MALA CONDUCTA --*
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
- Esto es absurdo, Albus –murmuró Scorpius, mirando al suelo-. Es una verdadera ridiculez lo que me está pasando. ¡Es completamente…!
Calla –silenció Albus Potter, sentado junto al tranco de un árbol-. Tampoco es tan malo enamorarse-.
¿Enamorarse? ¿¡Enamorarse!? –replicó y repitió, supremamente colérico-. ¡Yo no dije que estaba enamorado! ¡¡No estoy enamorado!! ¡Scorpius Malfoy…!
Llora, sufre, ríe y se enamora como cualquier ser humano normal –completó por él; su amigo no parecía entender las posibilidades rotundas del amor-. Scorpius… no seas un tonto orgulloso, y dile lo que sientes –aconsejó amablemente-.
Scorpius resopló. Albus no parecía entenderlo; y se supone que un mejor amigo te entiende completamente, pero Albus… Albus parecía estar en su contra. ¿Por qué es tan difícil creer que él no se enamorará nunca? ¡Es la verdad! Su personalidad no le permite aferrarse a una sola persona, atarse y dejar de ser libre, además, de arriesgarse a quedar acabado cuando esa persona lo abandone con el corazón roto. Honestamente…
Tienes miedo –afirmó Albus-.
¿Me lees la mente? –replicó, un poco más calmado-. Albus… yo no puedo estar enamorado-.
El aludido lo miró sin entender completamente. Scorpius decidió sentarse frente a él, pero mirando al campo de quidditch donde algunos jugadores de quidditch de Gryffindor tomaban fotos con el equipo completo, ya que varios de ellos, unos tres o cuatro, pertenecen al séptimo año, es decir, el final esta cerca. Albus le sigue la mirada, y cae en cuenta. Rose Weasley, su prima favorita, y miembro del equipo de quidditch de Gryffindor, se encuentra allí, muy sonriente y lista para las cámaras.
Es natural que tengas miedo a salir lastimado –inició Albus-. Pero… no puedes ocultarte del amor, ni para mal ni para bien. Como bien sabes, mi padre derrotó a Voldemort no por la fuerza del hechizo o un buen pensamiento, le venció por el simple hecho de que mi padre creía en algo tan grande como el amor. Una fuerza superior y suprema a la que fue privado de niño, pero al llegar a Hogwarts consiguió mucho amor para aprender –se aclaró la garganta; su amigo bajó la mirada al césped-; muy por el contrario a lo que todos pueden creer, el amor se hizo para sanar y alegrar, no para sufrir o llorar, porque como dijo un sabio muggle "si el amor te hace llorar, no es amor" –finalizó, arrancando unas pocas hojas de grama y soltándolas al viento-.
Albus suspiró. Sonaba como un tonto, si uno compara las conversaciones naturales entre chicos, pero ya no eran chico, a partir de su salida de Hogwarts, a solo unos meses de distancia, se enfrentaban al mundo como adultos, y ser adulto significa madurar. Así es… madurar parte de los deberes de un adulto, sin embargo, no esta mal guardar a nuestro alcance nuestro lado infantil. En momentos angustiantes… es muy liberador.
Quién hubiera dicho que Scorpius Malfoy terminaría enamorado –burló el chico Potter. Su amigo levantó la cabeza, algo más animado-. ¡Son los milagros de la graduación haciendo estragos! –rió-.
No seas un tonto –recriminó Scorpius con una sonrisa en su rostro-. ¡Albus!
¿Tienes idea de qué piensan los chicos que nos miran en este instante? –cambió Albus de tema; su compañero lo miró sin entender-; es decir… tú y yo teniendo una sana conversación, sin insultos o pleitos… ¿Entiendes?
Es verdad…
Miró a su alrededor. Varios chicos, de distintas edades, y géneros, los observaban con curiosidad. Posiblemente verlos juntos, hablando como individuos civilizados, podía ser lo más descabellado que podían ver. Sin embargo, todo se debía a prejuicios insulsos en los que ellos mismos, por idiotas, cayeron al principio, llenos de confusión y un inexistente "falta de apoyo" por parte de sus familias, porque evidentemente uno no puede esperar que tu familia apruebe al cien por ciento tus amistades, pero gracias a Merlín su amistad ganó un poco de terreno al miedo ocasionado por un rechazo absurdo, y finalmente irreal.
Me pregunto cómo reaccionarán cuando tú y Rosie salgan junto, como novios, a la luz pública –comentó Albus-.
Scorpius regresó la mirada a su amigo… Era verdad. ¿Cómo reaccionarán todos? Rápidamente se dejó caer, de espalda, al suelo lleno de grama, suave y fresca. Resignado, él resopló. Sus brazos los llevó hasta su cabeza, doblando sus codos y entrelazando sus dedos para hacer un tipo soporte o almohada para su cabeza.
No creo que se lo tomen bien –responde escuetamente. Ya lo ha pensado bastante-. A nadie la va a simpatizar-.
¿Y eso importa?
Scorpius regresa a su posición inicial: sentado frente a su amigo. Albus soltó aquella pregunta tan de golpe que su mente tarda un poco en asumirlo, y enfrentar que ese "¿Y eso importa?" esta retumbando en sus pensamientos hace más de dos días. Probablemente no importa pero, ¿acaso importa que no importe?; ¿en algún momento importar el no importa es importante?
Es verdad… no importa. ¿Es importante que no importe? –mira a su amigo, necesitando una respuesta-. Dime, Albus,… ¿Es importante?
Su amigo tan solo lo observa y sonríe.
Claro que es importante, Scorpius; es tan importante como lo que sientes por mi prima –responde haciendo alusión a unas viejas palabras de su padre-. Ahora lo que debes saber es… si ella siente algo por ti-.
Dudo que sienta algo. Tiene días sin hablarme, Albus –resopla-. No le importo. Es una maldición estar enamorado y…
Y aceptas que estás enamorado –alaba el chico-. Bien hecho, amigo-.
¿Qué? –reconoce su error, y es momento de tratar de arreglarlo-: no estoy enamorado. Fue un error de calculo, yo no…
No puedes ocultar lo obvio. Acepta que estas enamorado y todo será más fácil –puntualiza Albus-. Estar enamorado es maravilloso, no es malo -.
Tú lo dices porque Grint te corresponde –ataca como respuesta-.
Es verdad –acepta y sonríe-. Pero me costó darme cuenta, y por poco la pierdo, Scorpius –suspira-. Queda pocos días para finalizar el año escolar, amigo, nuestro último año, debes aprovechar este tiempo junto. Te aconsejo disfrutar de estos meses finales, pero con ella –finaliza-.
Albus se va levantando. Scorpius lo mira extrañado.
Me voy a disfrutar de mi último mes en este lugar –aclara sonriendo pícaramente-. Deberías hacer lo mismo-.
Albus se pierde entre la gente, pero Scorpius alcanza a ver que su amigo se encontró con la pelirroja que tiene por novia desde hace unos meses. Suspira. Él, honestamente, desearía tener aquella sonrisa que posee su mejor amigo en este momento. Se ríe a carcajadas, volviendo a tirarse al césped; esta sonando como un idiota romántico.
No puedo creerlo –murmura con vista al cielo azul cargado de unas pocas nubes-; me vine a enamorar. Scorpius Malfoy terminó enamorándose como todos los mortales, y precisamente de la chica menos pensada –confiesa-.
A lo lejos, una chica castaña rojiza, ríe con gracia por una foto de Albus con Blendy. Siente una mirada en la nuca, pero la ignora, reconoce el dueño de la mirada gris asfixiante, sin embargo, no se siente capaz de verlo a los ojos… al menos, aun no.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Sin comentarios. Sigan leyendo.
