Espero no se enojen por el cambio en el tipo de dialogo, es que ahora eso me acomoda más. Tambien que pronto habrá por ahí un amv sobre esta pareja en youtube, disfrúten


Maldita Timidez

XXVIII capitulo

Los acertijos de una noche


Por un momento las grandes luces de las figuras en las calles, le hicieron sentir calma. A su lado caminaba alegre su hermana y los demás.

– es muy dulce – exclamó la pelisorada comiendo el panecillo.

– te lo dije Tamao – respondió la peliverde – además estoy segura de que si quieres puedes aprender a hacer los yuanxiao– acotó Jun siendo su atención desviada por las danzas de unos metros más allá.

– pues yo…

– ¿Sabías que representa la sólida reunión familiar? – pregunto Jun, intuyendo la respuesta.

Tamao miró los puestos y sonrió, esperaba intentar hacerlos aunque le parecían difícil lograr aquel sazón tan particular de un país tan distinto al suyo.

Fue interrumpida por el leve roce, al voltear vio un dedo del pelivioláceo por el contorno de su boca que sacaba parte del dulce que quedaba del panecillo.

Fue algo silencioso que la sacó por un momento de los ruidos de la festividad y la centro en él. Nadie se había percatado de aquello, ni mucho menos cuando aquel dulce desapareció en la boca del shaman Chino con una mirada cómplice, por parte de él. Y en seguida una sonrisa de ella y sonrojo.

La pelirosada se veía adorable admirando maravillada todo el espectáculo, como una pequeña niña.

¿Cómo serían aquellos bocadillos preparados por sus manos?

– ¡Jun! – una voz masculina desconocida por la mayoría se dejo escuchar entre la multitud

Los que primero se acercaron fueron los prometidos Asakura y el pequeño Oyamada, luego de eso se escucho un pequeño gritito por parte de este último.

Ren sabía de antemano quien era, la presencia espiritual era demasiado notoria, una pequeña mueca se formó en su rostro. Después de todo volver a verlo iba a ser un espectáculo, hizo sonar de forma lenta los nudillos

– O sea que Liu eres tú…– repetía Manta mirando con recelo a su amigo – Yoh, te dije que era el nombre con ele, no se llamaba Niu

– Bueno uno puede confundirse – soltó despreocupadamente el shaman ante la sorpresa de todos

En efecto el menor de los Asakura, con su característica tranquilidad pidió disculpas, ya que pasando 2 años vivieron con la convicción de que aquella vez el jovencito que visito la pensión se llamaba Niu.

Ana rodó los ojos y se omitió el suspiro que tenía, cruzándose de brazos observó detenidamente al chino que miraba con atención.

Aquella mirada no le gusto, más allá de cualquiera emoción que pudiera visualizar, era el hecho de que ocultaba muy bien lo que sentía detrás de ese velo de malicia.

– Ahí viene Ren y Tamao. – dijo Jun mirando hacia atrás

Liu no perdió la oportunidad de visualizar a su primo al llegar y se sorprendió de lo cambiado que se veía, debía ser por el cabello, aunque también había crecido un poco. Sin embargo su mirada yacía intacta.

– Es usted – murmuro Tamao mirando por primera vez a los ojos al joven

Pero su análisis fue interrumpido por una suave voz, al desviar su mirada se encontró con la joven, ahora con más luz su visión era muy agradable.

No se había percatado que era la misma niña que antes hubiera dejado inconsciente en la pensión. Había cambiado bastante...y para mejor. Muy para mejor.

– Pero si eres la jovencita del hotel, que estaba en el pasillo… – dijo con una sonrisa

El cabello de Ren se movió levemente, no le agradaba la idea de que Liu estuviera tan familiarizado con la pelirosada, su conciencia picoteo con más ímpetu ante la mirada demasiado profunda que le daba a la joven.

Jun ahogó una risa ante el semblante de Ren, esto lo iba a recordar. Su pequeño hermanito enojado, o mejor dicho celoso.

– Hai – respondió – Con que usted es Liu, entonces no era Niu como había dicho el joven Yoh.

A todos le volvió a salir una gotita y miraron de nuevo al castaño que se encogió de hombros.

– Bueno quedando claro que mi nombre el Liu y no Niu, las presentaciones están hechas, aunque ya los conocía de antes.

Todo quedo en silencio, Liu y Ren se miraron en silencio, todos dieron un pequeño paso hacia atrás, menos los dos jóvenes.

Un ruido metálico indicó el choque entre armas

– Vaya Ren no sabía que me habías extrañado tanto – dijo lentamente.

El filo de la cuchilla estaba a centímetros del cuello del pelirrojo, que la detenía con su propia arma

– Pues no lo creas idiota

– Estas hiriendo mis sentimientos primito

– Déjate de tonterías

La mayoría de las personas que caminaban cerca miraron con horror la escena, pero después continuaron pensando que era una parte de los tantos espectáculos de la noche.

El pelirrojo se acerco al oído del pelivioláceo lo suficiente para que fuera el único en escucharlo

– ¿Disfrutando con tus amigos? – preguntó con tono lastimero – que conmovedor

– no te metas – siseo Ren mirándolo de reojo con voz seca y gélida

– ¿En serio?, veremos señorito amistad

Liu desvió complacido su atención por un momento al espectáculo que sacaba ruidos de la gente en ese momento. Guardando su arma al igual que su primo.

Un gran dragón que se componía de doce segmentos, unidos por telas, cargados por portadores que llevaban linternas colgantes: a medida que el dragón avanza, agitaban en uno y otro extremo las linternas imitando el contorneo sinuoso del animal.

Era sorprendente por la gran variedad de colores. Parecía que pronto de su boca saldría fuego, si hasta parecía de verdad y que volaría por el cielo nocturno.

Al parecer Ren también estaba absorto en sus pensamientos mientras miraba el serpenteante movimiento del dragón, que le recordaba extrañamente a su padre.

– Uhyy se me había olvidado decirles...

– ¿Qué cosa? – preguntó Ana, quien después se arrepentiría por haberlo hecho

– Me alegro que te interese Ana, pues...la fiesta de los faroles es también la fiesta de los enamorados

– ¿Qué? – Asakura estuvo a punto de tragarse la bola de arroz completamente

– tranquilo Yoh – respondió el pequeño tratando de hacer que su amigo recuperara el aire y aguantando la risa.

Tamao trato de no mirar a los demás y fijar la mirada en las danzas, pero eso no ocultaba su vergüenza ante aquella implicación.

No miro al ojos dorados ya que el también desviaba su mirada de la suya.

– No me digas Jun – acotó burlonamente el pelirrojo – ¿y acaso se besan y hacen cosas cursis?

Dijo burlonamente el pelirrojo mirando de reojo a la pareja de prometidos que miraba a cualquier lado menos a los presentes.

Al parecer el juego de su prima era muy divertido. Pero le hubiera gustado molestar a Ren que parecía indiferente.

Aunque algo le decía que no lo era del todo, pero eso ya lo averiguaría.

– feh – resopló en voz baja Ren, con la vista tapada por los largos cabellos que ocultaban parte de su rostro

– Pues no lo sé...¿pero no les es romántico? – preguntó una sonriente Jun al grupo que miraba a todos lados, la mayoría

Definitivamente este era un tema del cual podía sacar mucho partido, era cosa de mirar a los prometidos Asakura. Pero con tanta gente estaba el problema de perderse así no estaba demás la advertencia.

– Si llegasen a perderse alguno ya saben donde está el hotel...


La pelirosada no supo porque, pero de pronto se sintió extraña, y caminó un poco alejándose. Sabiendo que no podía acercarse a ninguno porque había una mezcla de sentimientos dentro de sí que no sabía como aclarar.

Hasta que se dio cuenta que se había alejado del grupo: se había perdido.

Por un momento el pánico la abordo, pero sacudió levemente la cabeza. No había nada que temer, aún recordaba el camino. Miro curiosamente las largas escaleras de piedra, y decidió ir a ese lugar.

– Ren... – susurró sin querer al subir las escaleras a un templo

Cada peldaño le recordaba lo vivido hasta el momento, entonces tuvo miedo.

¿De qué?

De que se acabara, por primera vez al ver como los primos Tao se enfrentaron, algo se iluminó en su mente: la lucha, la dinastía, el futuro.

Un futuro en el que posiblemente ella no se encontraría, porque podía ser un estorbo. Quizás no fuera digna de él, quizás sólo complicaría las cosas.

Pero esas dudas se disipaban cuando miraba una vez sus orbes de oro fundido, cuando escuchaba su tono de voz frío.

Al llegar, nuevamente los faroles la recibieron y ella sonrió, ojalá ella pudiera brillar así.

La gente sonriendo, los niños con sus padres de las manos, algunas parejas de la mano observando los puestos que desde esa altura se veían.

Por un momento sintió nostalgia de todo aquello, ojalá cuando niña hubiera podido ver algo así, ojalá sus padres hubieran estado con ella, y hubieran alejado de ella la soledad.

Unos ojos ámbar la miraban desde la oscuridad que le daban los árboles, por un momento sintió algo extraño al ver el semblante de la joven ensombrecerse por segundos, una especie de velo melancólico rodeaba sus facciones al observar a la gente por aquellos estrechos caminos llenos de puestos, de luz y familia.

Familia...

La palabra pareció remecerlo en un segundo, aún habían cosas que debía descubrir de ella, y bueno ella también de él, aunque eso fuera un poco sombrío.

Tamao se dio vuelta y camino extrañada por los puestos hasta que un hombre se le acerco sonriente.

– Señorita¿quiere resolver un acertijo?

– El hombre le pareció agradable y le miro atentamente.

– No entiendo...

– Vera usted en esta fiesta no sólo los faroles son famosos, los acertijos también... – le explicó, intuyendo que era extranjera.

– Es-esta bien

Con mano dudosa saco un pequeño papel de un farol de tonos tornasoles que desprendía una agradable luz a sus ojos.

– Pe...ro – de pronto comprendió que estaba escrito en chino y no lograría comprenderlo

– ¿Cómo se transforma una barra de acero en una aguja de coser? – Leyó una voz

Los ojos de rojizos se encontraron con el perfil del menor de los Tao a su lado, y sonrió levemente meditando la respuesta.

Él se cruzó de brazos mientras el hombre los miraba divertido.

– La respuesta es muy simple – murmuro el hombre mirando complacido a una pareja, ya que hace tiempo que no veía algo así.

– simple – murmuro Tamao para sí, queriendo que aquel acertijo no le ganará, para sentirse por esa vez muy segura de si misma.

– mmmm – gruñó Ren, teniendo en la punta de la lengua aquella respuesta, aunque no del todo.

– Ya lo sé – exclamó la pelirosada con una sonrisa – La respuesta es golpeándola una y otra vez, así se hará tan delgada como una aguja

– ¿Eh? – el joven miró sorprendido ante la respuesta

– Es correcto – dijo el hombre sonriente, mirando de pronto a Ren – su novia es muy inteligente además de bonita¿no lo cree joven?

Ambos se sonrojaron, y miraron a lados contrarios, mientras el hombre daba una pequeña carcajada ante tanta timidez.

– Eto – murmuro la joven tratando de explicar

Una mujer se acercó con un paquete y se lo entregó a Ren

– Este es el regalo por haber respondido nuestro acertijo, felicidades – dijo la mujer con una sonrisa – querido no molestes a los jóvenes.

– Pero si dije la verdad...felicidades enamorados.

Ren hizo un ademán de cabeza y Tamao dio un leve gracias, después de esto ambos se alejaron, seguidos por la mirada de la pareja que aun sostenía el farol.

Se internaron en un mirador alejado de la plataforma del templo donde se habían colocado casualmente unos faroles por el sendero rodeado de árboles, dando al ambiente un toque de inusitada tranquilidad, a pesar de que a lo lejos se divisara la bulliciosa ciudad.

La joven se apoyó en el barandal mirando la ciudad con curiosidad y asombro, ya que nunca había visto un espectáculo así. Las luces en medio de las oscuridad eran tan brillantes como las estrellas, sólo que más grandes y de más colores.

Él se pregunto si podría mirarla así por siempre, el pequeño paquete estaba en sus manos lo dejo en su bolsillo para luego abrirlo y compartirlo con ella. Pero habría de olvidarlo por completo. La semi-oscuridad se reflejaba en la silueta de la joven, dándole un aire casi irreal.

¿Cómo habría resuelto tal acertijo?

Le habían dicho que era su novia, se pronto la idea no sonó desagradable, ya que eran algo muy cercano a ello. Se apoyó de espalda a la ciudad cruzándose de brazos y cerrando los ojos para así mantener la mente en frío.

– Quiero compartir contigo tu mundo – dijo Tamao en la inseguridad que los rodeaba a ambos

– Pero … – intentó responder abriendo lentamente los ojos, no queriendo mirarla aún.

Sabía que la conversación derivaría en esto de una u otra forma, todo se volvía a enfrentar como en la tormenta esperada por años, intentó controlar sus puños que apretaron sus brazos.

– No me importa tu pasado Ren, no me importa quien fuiste...

De pronto sintió como si él quisiera alejarla, entonces el también estaba inseguro. Ella no desistiría, no ahora, no...

– Fui entrenado para no sentir sentimientos excepto el odio – repitió automáticamente como cuando aún era un niño.

– Es mentira… – alzó levemente la voz la joven

Sus ojos se abrieron y su rostro se volvió a su lado para mirarla, ella aún miraba a la lejanía pero a medida que hablaba se volvía hacia él, sólo habían cuatro pasos separándolos. A él en un momento le parecieron kilómetros, pero eso sólo porque él quería que así lo fueran.

Él y su ahora terquedad con el pasado y con sus interiores acertijos que lo estaban encerrando.

– Cuando conociste al joven Yoh no eras del todo así, tienes corazón, el que late más fuerte que ninguno. Sólo que no lo querías escuchar, ahora no estás deseando escucharlo.

– Estoy cansado de todo esto

– Lo sé, pero debes enfrentarlo. Cada uno debe enfrentar un destino. ¿Acaso tu no me lo dijiste? – le respondió girando su cuerpo completamente mirando un farol a la lejanía – Para nosotros no nos está permitido ser dueños de un destino miserable...

– Liu trama algo lo sé, ha estado observando toda la noche de cerca. Espiando.

– Él no puede hacerte nada

Dudó de que alguien tan fuerte como él dijera eso con miedo en su voz, temiendo algo desconocido.

– No es por mí por quien temo – le respondió con voz baja tomando con su mano el mentón de la joven para que lo mirara a los ojos– tuve que esperar dos años, y no dejare que él arruine la espera, nada arruinara la espera.

Aquel significado oculto, fue reflejado en el dorado brillo de sus ojos y la característica seriedad de su semblante, que Tamao sintió deslumbrantes. No era común que hablara de esa manera, sonrió tímidamente mientras sus mejillas se encendían y escondía su rostro en el hombro, abrazándolo en uno de sus impulsos.

El menor de los Tao pareció quedar paralizado ante aquella acción, pero no estaba enojado, al contrario. Meditando bien aquel sentimiento que a veces no sabía como responder, pero que le era muy placentero.

Lo hacía sentir vivo, hacía que la sangre se arremolinara en su cuerpo y sintiera remecer la razón por instantes.

Se acurrucó un poco más apoyando su frente en aquel pecho que de pronto sintió tan acogedor, recordando vagamente la respuesta del acertijo.

Ella lograría algún día que aquel semblante le regalara más sonrisas secretas, aunque todavía tenía dudas del futuro.

Porque lo que significaba ese acertijo de pronto estuvo claro cuando se sintió rodeada por los protectores brazos, y acercada aún más al cuerpo.

Lo que enseña era la tenacidad, la perseverancia y repetir un hecho que quizás resultara absurdo pero que lograría el resultado deseado.

¿Podría aquel acertijo solucionar sus dudas?

Sintió el tibio tacto de la piel de Ren tocando su frente, él había apoyado su cabeza. Guardándola dentro de su propio abrazo. El aroma de su cuerpo era impregnado en el propio.

Tao sentía que aquella joven era tan delicada como un cristal, que podía romperse. Pero le daba tanta tranquilidad cuando la tenía tan cerca, que le era muy difícil alejarla cuando se decidía a abrazarla por cuenta propia.

Se sentía tan correcto, tan bien.

Tan necesario...


Después de una noche en que soñó con aquellas luces tan hermosas y que parecían luciérnagas en medio de sus sueños, comenzó a abrir sus ojos perezosamente, no había nadie en la habitación. Se estiró en la cama recordando algunas imágenes con el joven y sacudió la cabeza, para alejar aquella imagen.

No había rastro de la itako su cama estaba echada hacia atrás. Apartó las sábanas de su cuerpo sintiendo rara una cama occidental.

Pusó los pies en el suelo y le extrañó que siendo aún temprano ella decidiera salir. Se bañó y vistió y lo primero que vio al salir en la habitación fue la mujer peliverde que la miraba con una sonrisa desde una silla.

– Buenos días señorita Jun – saludo cortésmente la pelirosada

– Buenos días Tamao – le respondió la mujer – ¿pasaste buena noche? – le preguntó

– Si, en realidad me gusto mucho la fiesta. Nunca había visto ni asistido a algo así – respondió con sinceridad

– Me alegro

– Muchas gracias por todo

– De nada – dijo la China, para luego agregar – Ana salió temprano a ver los presentes que llevaría

A Tamao le salió algo parecido a una gota en su nuca, la rubia nunca cambiaría respecto a compras.

– Ya veo

– Entonces yo le pedí si podías venir conmigo ella dijo que sí, y no acepto un no por respuesta por ti

– ¿Con usted?

– Claro, vendrás conmigo a mi casa

– Pe-pero...

– Nada de peros, está decidido. – dijo levantándose y mirándola con una sonrisa angelical – ¿Verdad que vendrás?

Ahora comprendía al menor de los Tao, cuando no podía negarle nada a su hermana mayor.

– Está bien – dijo un poco avergonzada

Después de eso siguió a Jun hasta el ascensor donde por momentos los espejos le recordaron la noche anterior donde Ren la hubiera acompañado hasta la habitación.

Recordaba perfectamente su silueta junto a la suya y el reflejo de los espejos. Sin embargo el roce de sus brazos por el movimiento hizo que se miraran más de una vez, y que de pronto el frescor de la noche pasara a un segundo plano por esos segundos. Porque extrañamente sintió un calor al contacto tibio con él, siendo solo un inocente roce. Y él al parecer también había sentido lo mismo.

Subió una limosina que no tardó mucho en alejarse de la ciudad, observaba todo con ojos bien abiertos.

– ¿Su casa queda alejada de la ciudad? – preguntó inocentemente

– Si, mejor dicho queda cerca de las montañas

– se parece a Izumo un poco

– A nuestra familia le gusta mucho el contacto con la naturaleza, siempre ha sido así

– Ya veo, en general a los shamanes les agrada el contacto con la naturaleza, es su propia esencia... – medito la pelirosada con seriedad

Después de eso siguieron conversando acerca de la noche anterior, la conversación era muy amena, y Tamao no demoró en tomar confianza.

A Jun le parecía adorable aquella joven, era como si todavía fuera una niña pequeña, demostraba mucha inocencia. Y a veces le hacía recordar a Ren cuando todavía era un niño.

– Ya llegamos

Cuando Tamao miró por la ventanilla no pudo evitar una especie de suspiro y ahogo, la fachada del lugar era impresionante.

Bajándose su cabeza miro hacia arriba, era de esperar que los diseños fueran marcados y de origen oriental.

Siguió con paso lento a la joven que caminaba por los largos pasillos, si calculaba bien este lugar debía ser el triple de amplitud que la casa de los Asakura, sin contar que era sumamente elegante y desprendía un aire de misticismo.

Esto no era una casa...era un mansión.

– Es muy her-hermoso...

– ¿Verdad?, aunque a veces es tan majestuoso...pero uno termina acostumbrándose – dijo con una sonrisa

No sabía el porque de pronto sintió los jardines familiares, algo en su mente se agitó y llevó una mano despreocupadamente a su cabeza.

Pareció recordar algo pero luego la vista volvió a ser desconocida a sus ojos.

La mayor de los Tao doblo en una bifurcación del pasillo, diciéndole que volvería pronto que necesitaba ver algo.

Tamao decidió entonces mirar las caídas de agua que se veían en el jardín alejado del pasillo, por un momento se sintió tentada de salir y caminar hacia allí, pero no podía. Seria una descortesía y falta de respeto e su parte. Sin embargo algo sutil, como un deslizamiento de telas bajo el piso la hizo salir de sus pensamientos.

– Con que tú llegaste con Jun...

Cuando volteo al escuchar aquella suave y elegante voz, no pudo hablar. Descubriendo que el sonido de telas se debía a la figura a su lado. Una mujer alta con un hermoso kimono, que a la luz de la mañana sus cabellos recogidos en un elegante moño hacían destellos entre azules y violáceos, aquellos tonos le fueron familiares

– Es muy hermosa – logró articular la joven Tamamura ante la mujer frente suyo

– Y al parecer eres muy sincera – dijo la mujer moviendo en sus manos lo que parecía un abanico y haciendo un graciosos movimiento tapando con el la mitad de su rostro.

– Ano…lo siento, y-yo no debí... – se disculpó llevándose asustada las manos al rostro

Observó pacientemente a la joven que se revolvía nerviosa ante su mirada, percibiendo mejor espiritualmente se encontró que su poder no era despreciable del todo. Pero que al parecer estaba guardado.

Aunque había algo en él, como si se hubiera agitado. Este no era el tipo de poder espiritual de un shaman, ella debía ser otra clase.

– No te preocupes… debes ser pariente de los Asakura

– En realidad fui adoptada y entrenada en su templo

Cuando volvió la mirada y se encontró nuevamente con la mujer sintió un poco de vergüenza.

– ¿Y tu nombre? – pregunto pacientemente

– Tamao Tamamura ... – respondió haciendo una reverencia ante la mujer demostrando el mayor respeto posible, pero no pudiendo evitar el sonrojo.

Le sorprendió que aquella jovencita fuera tan respetuosa y a la vez silenciosa, pero no entendía el porque también había algo en ella, no sabía como expresarlo.

– Estabas aquí… – dijo una voz desde el pasillo, refiriéndose a la mujer del abanico no percibiendo la presencia de Tamao.

Miro al pasillo y vio caminar una silueta en el aura supo quien era. Ella creía que estaba con el joven Yoh o incluso entrenando en algún lugar

– Ren, veo que no demoraste en llegar – dijo la mujer con una leve sonrisa.

– Si madre

– ¿eh? – logro soltar Tamao ante la sorpresa.

¿Acaso aquella elegante y bella mujer era la madre de Ren?

Y nadie le había dicho nada, ella estaba conversando con ella y como si nada. En donde se había metido. Todo estaba pasando demasiado rápido y no tenía explicaciones para el caso.

– Tamao, no sabía que mi hermana te trajo hasta acá… lo mejor será avisarles a Yoh

Algo la hizo cambiar de opinión respecto a la jovencita, y una idea ocupó su mente.

– Ella ahora es mi invitada – dijo seriamente la mujer, sorprendiendo a ambos jóvenes.

– ¿Qué has dicho madre?, Ella no puede quedarse aquí... – resopló el joven ante la idea de su madre que sospechando era más una orden.

Ran Tao observo el alterado comportamiento de su hijo, y sonrió astutamente detrás del abanico.

¿podría ser que estuviera preocupado por la joven tímida?

Algo dentro de si le decía que si. No sabía que sentía, y tampoco sabía si era lo suficientemente fuerte. Además no siempre su hijo podía salirse con la suya.

Ella tendría el control.

– No te preocupes tanto, de seguro los Asakura no se enfadaran por esto. Deberías estar atento pronto se sabrá la fecha definitiva.

– Aja

No le gustaba su madre estaba sospechando algo y más valía que no averiguara nada más. Además la fecha de combate estaba cerca por lo mencionado.

– Eto, no quiero causar molestias...

– claro que no¿verdad querida? – pregunto Ran a Jun que se acercaba apurada temiendo lo peor ante la vista del ceño de su hermano

– Madre es un gusto verte¿decías?

– Que no habrá problema en que Tamao se quede como mi invitada

– Pues, veo que ya conocen...siento haberte dejado sola Tamao-chan

– No hay problema señorita Jun

Jun sonrió de nuevo y observó calmadamente la escena, no esperaba haber causado tal lío al ausentarse unos minutos, su hermano parecía hacer tragado alguna especie de veneno, porque podía verlo en los ojos no le agradaba la idea de que la madre de ambos se comportara de esa manera con una extraña, más si era Tamao.

la pregunta era:

¿Por qué su madre se comportaba así?

Por su parte Ren estaba a punto de enterrar su cuchilla en alguna parte, ni siquiera estaba Yoh y los demás para mejorar las situación, sólo Tamao en el mismo radio cuadrado con él. Además de los demás problemas.

Esto no era como el acertijo, esto no tenía la situación a la mano y ni siquiera podía pedir ayuda de la pelirosada.

Tamao miró a Ren extrañada, y su mirar le recordó el acertijo

¿Cómo convertiría esto en una aguja?

Por ahora era un acertijo que al pasar de las horas hallaría la respuesta.


Agradezco el apoyo de: Dark Hibari, ire yamichii (gracias amiga, es buena estar de vuelta), hopesol, conchito (bueno aquí esta la respuesta a tu pregunta jeje), anais, michirure.

§The Girl Magic and Mystic of the anime§