Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J K ROWLING, solo la trama me pertenece.
Hola :D, muchísimas gracias por sus reviews, alertas, favoritos.
Este cap tiene música, pongan a cargar esta pagina http : / / www . youtube . com /watch?v=isj9S9eHWtI y cuando salga el 1. Colóquenla… gracias
23 de Diciembre.Varteg Hill. Mundo Muggle. Actualidad.
Está muerta…
Hermione Granger está muerta y fue él quien la mato…
Draco caminó de nuevo por el mausoleo en que se había convertido esa casa hasta llegar a las dos fotos de ella que estaban en la misma mesa donde casi un año atrás las había dejado.
-¡Un año! Mañana se cumple un año y es como si te hubiese tragado la tierra - le dijo a las dos figuras mirándolas con toda la rabia que sentía por dentro… ¡joder!
Estaba muerta…
Se pasó la mano por la cabeza recordando el momento exacto en que la mato: tal vez cuando no la detuvo al irse esa noche o cuando ella le dijo que lo único que deseaba era morirse y él pensó que lo que trataba de buscar era su lastima.
Pero no… no lo era.
Se sentó en el mueble de la casa y observó a sus alrededores. Se conocía esa casa de memoria, incluso ya sabe lo que es la electricidad y cómo manejarla. Pero ella nunca volvió a ese sitio o a otro que él supiera. No visitó a ninguno de sus malditos amigos o conocidos. No se erradicó en ninguna comunidad mágica o intentó retomar sus estudios. No buscó algún tipo de trabajo en el mundo mágico e incluso está casi seguro que no volvió a usar magia.
Es como si no existiera…
Sintió de nuevo la rabia bullir dentro de su ser y lo agradecía, ese era un sentimiento que sabía manejar y que no lo hacía sentir tan marica como los demás, tales como la desesperación, el anhelo o el maldito dolor que no le quería abandonar desde tres años atrás.
Escuchó el sonido que hace la aparición y por un segundo deseó que fuera ella como nunca antes lo había hecho en su vida; se levantó del mueble y caminó al encuentro del intruso, bufando sonoramente al ver a Theodore entrando por la puerta trasera acompañado por Luna.
-Malfoy – dijo Theo ladeando su cabeza. Él hizo el mismo movimiento de cabeza en reconocimiento.
-Hola Draco – saludó Luna sonriendo ligeramente y acercándose a su lado.
-¿Qué hacen aquí? – preguntó caminando hacia la sala para poder sentarse en el mueble de nuevo.
-Te lo dije Luna… estaba desesperado por vernos – dijo Theo irónicamente mientras se tiraba en un mueble y lo miraba fijamente - ¿nada todavía?
Draco lo observó furioso con una mueca irónica. Si hubiese algún tipo de rastro no estuviese en ese maldito sitio lamentándose consigo mismo como si fuera un hijo de madre ser inferior lleno de sentimientos improductivos y deplorables - respiró hondo para no insultarlo en respuesta – en esos días su mal humor había llegado a proporciones astronómicas y la mejor forma de canalizarlo le fue arrebatada por Luna un mes atrás cuando en mitad de un duelo con Theo se colocó entre ambos diciendo que no iba a perder a su novio por sus "niñerías"
Bufó sonoramente y negó con la cabeza tratando de tranquilizarse, a duras penas. Observó a Theo y negó con la cabeza - ¿Cómo les fue en Alemania?
Los últimos cinco meses se habían dividido las zonas para buscarla, con eso abarcaban más territorio pero era igual de improductivo sea como sea que hicieran, ya que Hermione no aparecía…
-Nada – contestó Theo con el ceño profundamente fruncido y mirando hacía un lado – es como si se la hubiese tragado la tierra ¿qué dice tu contacto?
Draco lo miró fijamente y negó con la cabeza. Nadie decía nada… está muerta, y él tenía que aceptarlo, salir de esa mierda de casa e irse alguna parte, no sabía dónde, y por eso su mente rechazaba esa idea porque sabía que si lo afrontaba no le quedaría nada… de nuevo.
Subió su mirada al techo y respiró hondo. Después de la Guerra pasó de ser de un miembro de una de las familias más influyentes del mundo mágico, además de haber vivido toda su vida bajo la protección de sus padres a no tener nada, ni prestigio, ni familia, ni algo que le interesara y después llegó ella… quien le demostró que todo tenía algún maldito sentido. Hermione Granger lo llevó a una especie de paraíso, le hizo desear, creer que algo parecido a la felicidad era posible en su existencia, que ella era posible y después todo se esfumó, se lo arrebataron para siempre, y no en una sino en dos oportunidades distintas.
La primera fue tres años atrás, cuando creyó que ella prefería una vida distinta, llena de gente como ella, sin oscuridad o conflictos. Y la segunda fue en ese momento… tiene un año perdiéndola así él no lo quisiera. Debería de aceptarlo y dejar que lo embargara la sensación de vacío que percibió cuando su madre murió en Askaban, aunque de alguna forma que él no comprende, sería aumentada mil veces.
¡Maldita sea Hermione y su manera de hacerle desear una vida distinta… pero únicamente con ella!
Todo se puede ir a la mierda… junto con él.
Sintió que alguien le acariciaba el cabello y volteó para encontrarse a Luna mirándolo intensamente, fijamente, esa chica era extraña, más de lo que pensaba normalmente, había algo… tranquilizador y perturbador en ella - ¿Qué sucede? – preguntó un poco incómodo y miró fijamente a Theodore que los observaba con aparente expresión confiada y serena. Pero él lo conocía y sabía que si fuera a otro hombre que ella estuviera tocando tan confiadamente, la cosa sería distinta, y que sería mucho peor si la estuvieran tocando a ella; lo había visto unos meses atrás con un transeúnte en las calles de Bélgica, que la empujó, aparentemente sin intensión, y Theo casi le hubiese lanzado una imperdonable si no fuera porque en ese momento Luna lo tomó de la mano e hizo que la mirara para calmar su temperamento y sus deseos de venganza.
Así que era bueno ser su amigo y no ser concebido como una amenaza para su mujer…
-No estás solo – susurró Luna haciendo que volviera a verla y que alejara sus divagaciones – y ella está bien Draco… no ha muerto.
Él la miró con el ceño fruncido sin comprender cómo mierda Luna a veces adivinaba lo que la gente pensaba. Observó a Theo quien se encogió de hombros en respuesta pero algo en su pose le hizo dudar que no lo supiera.
Esa era la relación más extraña que había visto en su vida, no por su comportamiento, actuaban normales y quien los viera pensaba que eran una pareja común y corriente solo que no lo eran. Theodore nunca fue normal, nunca, aunque siempre se lo achacó a sus padres y su crianza, muy distinta a la propia, pero ahora que los veía juntos era como si uno fuera la continuación del otro.
Y ni siquiera la distancia quitaba eso. Theo estaba generalmente en Nueva York, atendiendo sus negocios y los de Draco que estaban un poco abandonados por todo el asunto Hermione; y Luna viajaba a verlo continuamente, esa ha sido la dinámica durante todo el transcurso de ese año. Pero igual allí pasaba algo extraño, era como si cuando Luna llegaba él se calmaba, se relajaba, lo cual era completamente confuso y Draco nunca lo terminaba de entender.
Además había querido vengarse de Theo por todas las veces que se había metido en su cuarto en el periodo de la universidad interrumpiéndolos a él y a Hermione; pero la última vez que lo hizo decidió nunca volver a planteárselo si quiera. Todavía quiere borrar de su memoria la visión de Luna Lovegood colgada en el techo haciendo… no, es mejor ni siquiera recordar eso…
-¿Cómo estás tan segura? – Preguntó Draco molesto - ¿Habló contigo? ¿La has visto? No… – dijo atacándola sin ningún motivo más que por la frustración que sentía por dentro – todo lo que tienes son palabras Luna y en este momento eso no me sirve ¿entiendes? – le siseó mirándola con rabia y un segundo después sintió la varita de Theo apuntando su cuello.
-Suficiente – dijo él con esa voz que Draco conocía bien, más amenazadora que la varita con la que lo apuntaba. Lo miró fijamente y por un segundo pensó en sonreírle con indolencia, nunca se imaginó ver a Theo así, sobre todo por Luna.
-Déjalo Theo – susurró ella con una voz tan tranquila que él volteó a observarla, un segundo después sintió como su amigo bajaba la varita y volvía a sentarse en el otro extremo - Harry fue a verme… ¿por qué lo hiciste? No creo que Hermione hubiese querido eso…
Draco se levantó de su asiento y caminó hacía la ventana. Eso… había sido un acto maquiavélico y lo aceptaba. Fue a casa del imbécil del Potter una semana atrás, sabía que Luna estaba en contacto con ellos pero necesitaba confirmar que no la estuvieran ocultando. Hermione, tonto y retonto habían pasado meses ocultos antes de la batalla final, el único momento en que los habían atrapado fue cuando los llevaron a Malfoy Manor, por lo que pensó que si había alguien que la haría desaparecer había sido su gran e incondicional amigo Harry Potter, el estúpido Gryffindor que permitió que su amigo la acosara hasta pasar lo que pasó.
Honestamente, Draco no tenía la intención de contar nada sobre Weasley ni sobre lo que sucedió, es su vida y nunca le había gustado que supieran algo sobre asuntos privados. Pero, cuando Potter empezó a insultarlo por la desaparición de Hermione, achacándolo solo a su responsabilidad, diciendo que sabía que tenía que acabar con él como lo juró en el Lago, y describiéndole con lujo de detalle el estado en que ella había estado después de haber perdido su hijo, sin que él se dignara a aparecer o por lo menos preocuparse por saber si estaba viva o muerta, algo en Draco explotó.
Tal vez su control que ya tenía meses en los límites se perdió para siempre y con todo el odio, rabia, frustración y desdén que fue capaz de sentir le describió con lujo de detalles lo que sentía sobre los malditos Gryffindor y sus "perfectos" principios informándole como la hija de puta comadreja la trató de forzar dos veces y le hizo creer que había abortado a su hijo… nunca se sintió más dichoso y satisfecho que cuando vio al maldito Potter mudo y pálido por haberle escupido una verdad que en otro momento y en otra circunstancia hubiese ocultado.
Además que disfrutó de sobremanera diciéndole donde podía meterse su amistad y que esperaba que cuando Hermione volviera a su vida fuera incapaz de acercarse ya que él no se lo permitiría… imagina que a eso es lo que se refiere Luna y Draco también está completamente seguro que ella no lo aceptaría, así que había sido un completo farol, aunque jamás lo podría aceptar en voz alta, nunca había sido capaz de detenerla y no tenía derecho para hacerlo… ya lo había comprendido.
-Tenía derecho a saber la verdad – se defendió Draco sin ánimos… no le importaba si había hecho bien o no, la verdad solo podía odiar el hecho de que todos en esa maldita historia sean felices y estén tranquilos cuando él se está carcomiendo con el hecho de que la única luz que tenía en su vida se la arrebataron y que en ese momento debió de dejar de existir para siempre…
Escuchó como Luna suspiraba hondo como si estuviese alejando algo y él volteó a verla – Estaba destrozado y no fue justo… lo sabes así que no tengo que decírtelo, si, podría tener derecho a saber la verdad pero ciertamente no como se lo dijiste…
-¿Se lo confirmaste? – Preguntó él irónicamente y con un ápice de satisfacción en su pecho – imagino que fue a preguntarte si todo lo que dije fue mentira…
Luna asintió y bajó la mirada – No es fácil para alguien enterarse que las personas que él considera su familia sufrieron, se hirieron, sin poder haber hecho nada para evitarlo, sobre todo para Harry Potter, que piensa que el mundo es su responsabilidad - Draco volteó hacia la ventana sin responder nada – de todas formas esa no es la razón por la que vinimos esta tarde a visitarte…
Observó por la ventana que se acercaba la señora Granger y respirando hondo salió a su encuentro interrumpiendo a Luna. Abrió la puerta y la dejó entrar hacia la casa. Ellos sabían que él visitaba esa casa regularmente, nunca preguntó si les molestaba o no, tampoco le importaba, aunque como jamás le habían dicho nada, asumió que no lo hacían.
-¿Cómo esta Señora Granger? – saludó respetuosamente.
-Hola Draco – dijo la mujer colocando una mano en su mejilla acariciándolo suavemente. Desde unos meses atrás ella había tomado ese tipo de atribuciones, lo tocaba, le hacía muestras de cariño y aunque al principio le fue bastante incomodo aceptarlo, ahora prácticamente ni lo notaba – Theo ¿cómo estás? – Preguntó sonriendo a su amigo y se acercó a saludarlo - ¡Luna! – Dijo después de dejar a Theo, abrazando a la rubia – probé las hierbas que me trajiste.
Luna sonrió y tomó las manos de la mujer - ¿Les ha calmado el dolor en las articulaciones? Las descubrí en una expedición cinco meses atrás…
-Son maravillosas – dijo Jane sonriendo – y han hecho milagros con George…
-Me alegra – contestó Luna asintiendo enérgicamente, luego la miró con una pose mucho más seria - ¿Ha sabido algo más de Hermione? – preguntó tranquilamente.
El rostro de Jane se ensombreció y Draco por unos segundos temió estar de pie… Maldita sea Hermione…
-No… - contestó Jane observándolo fijamente – pero solo han pasado dos semanas… sé que está bien – le aseguró vehementemente.
-Yo también lo sé – contestó Luna con una sonrisa amplia y miró a Draco tímidamente, como si recordara lo que sucedió minutos atrás.
-En el momento que sepa algo te aviso – le dijo Jane mirándolo fijamente y él asintió. La única prueba de la dudosa existencia de Hermione era una especie de nota que le enviaba mensualmente diciéndole que estaba viva, con ningún otro tipo de información, y ahora ni eso tiene… - y vengo a invitarlos a nuestra casa mañana, haremos una especie de cena de víspera de navidad…
Draco observó a Jane sin saber bien que decir. La verdad ese tipo de invitaciones también habían sido algo seguido, por lo menos una vez cada dos semana iba a comer con los Granger. Al principio era sometido a una especie de interrogatorio, ellos querían saber sobre él, lo cual era incomodo porque son muggles, Draco no conocía nada sobre su mundo y viceversa, además del hecho que el pasado era algo que no le gustaba pensar.
Conforme los meses pasaban cada una de esas cenas eran mucho más tranquilas, los Granger son muy buenas personas y entendía como Hermione había salido de esa forma.
-Justo eso había venido a decirle a Draco – interrumpió Luna sonriente – mi padre esta de expedición, por lo que Theo y yo habíamos planeado hacer una pequeña cena…
-No se diga más… - interrumpió Jane sonriendo – los espero a todos en mi casa mañana en la noche.
Draco frunció el ceño y analizó la forma de manipulación de ambas mujeres, quienes habían dejado de prestarle atención y estaban planificando el evento. Sintió como Theo se acercó y colocaba una mano en su espalda – ¿También tuviste que ver en esto? – preguntó con furia contenida.
Escuchó como Theo suspiraba y volteó a observarlo fijamente – Llegamos a casa de Jane antes de pasar por aquí…
Draco frunció el ceño y negó con la cabeza – Sometido… - le escupió mientras se alejaba de la sala y caminaba hasta el patio para alejarse de la gente que ciertamente no había invitado a esa casa.
-No puedes estar solo mañana… - dijo Theo llegando a su lado y mirándolo con molestia.
-¿Por qué? – Preguntó Draco furioso - ¿qué tiene de especial el día de mañana?
-Malfoy…
Draco bufó y deseó más que nada tener algo a que golpear – No me matare si es eso lo que todos temen Nott – dijo más furioso de lo que se sentía en mucho tiempo.
-No es eso… - empezó Theo pero él había tenido suficiente.
-Me cago en ustedes y en esta clase de hermandad que han creado, no lo entiendes Nott… hace dos semanas que no sabemos nada de ella, no aparece por ninguna parte… y una maldita cena no me hará olvidar que un año atrás yo hubiese podido impedirlo… - él se tomó el pelo con furia y al verlo quedo paralizado al notar como Theo había palidecido.
-¿Crees qué…?
-Está muerta – interrumpió Draco sintiendo también como la rabia moría en su interior y maldiciéndose por no haberlo previsto, no lo necesitaba en ese momento, ni lo deseaba tampoco – eso es lo que creo… - dijo tomando su varita fuertemente y decidiendo alejarse hacia donde podría hacer crecer de nuevo la rabia que había ahuyentado… iría a Malfoy Manor, en ese maldito sitio vería la vida podrida y corrupta a la que había pertenecido y en la que volvería a hundir su vida ya que nunca la tendría a ella.
Día antes de Navidad. Paris Muggle. Actualidad.
Hermione caminó aceleradamente hacia el bar ya que iba retrasada… más que de costumbre.
Sabía que podía aparecerse rápidamente con magia y casi le picaba su varita en el muslo protegida con una liga que había adquirido meses atrás y era la única forma de llevarla cuando usaba los vestidos que tenía que utilizar para esas ocasiones. Pero tenía tiempo sin practicar magia y de verdad brindaba emoción a su vida correr para llegar a un sitio. Además era rutina para ella llegar tarde.
No sabe bien en que momento dejó de depender de la magia para poder sobrevivir, en que instante se volvió esa especie de bruja encerrada o intento de muggle fallido, pero poco a poco fue acostumbrándose a una vida que una vez fue suya y que había renunciado muchos años atrás.
Lo más difícil fue volver a acostumbrarme a hacer cosas diarias y que la magia había hecho mucho más fácil o mundanas, como cocinar un bistec sin quemarlo; solo Dios sabe cuántos pobres gatos murieron intoxicados esos primeros días donde no recordaba cuanto tiempo tenía que tener una carne en el fuego para que se preparara adecuadamente; o el cansancio de limpiar su pequeño apartamento horas y horas cuando anteriormente con un simple movimiento de varita podía tenerlo todo rechinando de limpio.
El hecho es que de alguna forma, sin ella proponérselo o desearlo había renunciado a esa parte especial de su ser, al principio porque eso era un nexo que la unía a él, que le hacía recordarlo con mayor intensidad, y en parte porque al obligarse a hacer las cosas manualmente concentrándose en pequeñas tareas como prepararse un alimento o coserse una blusa fue descubriendo de nuevo que estaba viva y que podía existir así él no la quisiera.
Caminó por las calles de Paris sin ver nada en realidad, estaba ya tan acostumbrada a su belleza que hacía meses que había dejado de asombrarle.
Todo menos su puente. Ese sitio todavía le emocionaba de igual manera que la primera vez que lo descubrió.
Era uno de los tantos puentes que había en parís, Le Pont des Invalides, el paisaje junto con el sonar del rio era tan enternecedor que siempre lograba relajarla. Se sentaba en el borde a escuchar pasar el agua, escribir, meditar o solo cerrar los ojos mientras sentía la brisa peinar sus cabellos.
Ese era su sitio preferido de toda esa ciudad.
Se apretó mas fuerte el abrigo mientras veía como su aire salía en forma de humo y se maldijo a si misma por no usar magia. Tal vez la razón sea que la última vez que lo había hecho fue esa noche, cuando desapareció de ese bar mágico en Nueva York después de perderlo todo.
Suspiró hondo y se detuvo por unos segundos al sentir un dolor que ya debería estar enterrado y olvidado.
Tal vez era el día.
Quizás es que esa noche se cumple un año… trescientos sesenta y cinco días de la muerte de un sueño, de una opción de vida.
Todavía recuerda cada instante de esa noche, como deseaba explicarse, contarle que nunca lo había engañado, esperando, soñando, que él podría olvidar lo ocurrido, perdonar todas sus fallas y que él la escogiera de nuevo… en cambio fue torturada rememorando uno a uno cada una de sus decisiones, cada parte de esa historia. Había actuado con la mayor de las inocencias al creer que había algún tipo de vuelta atrás para ello y que podrían volver a estar juntos.
Ahora ya entendió que no iba a ser así.
Pero no se arrepiente de haberlo intentado porque con eso los ayudo a ambos.
A él a descubrir que no todo lo que creía es cierto y a ambos a comprender que no fue su culpa la pérdida de su bebé.
Al relatar toda su historia entendió que esa parte de la historia no podían achacarla a su responsabilidad… lo demás sí, pero eso no y todavía agradece a la vida el peso que fue liberado de sus hombros después de aceptar eso.
Negó con la cabeza al entender que la única razón que evitaba salir del frio de esa noche eran los recuerdos, y como de alguna forma esa noche iba a estar llena de esos por ser el día que era, y porque había pasado horas rememorando cada momento entre ellos, los buenos y los malos, retrocediendo de alguna forma todo lo que había avanzado, optó por el calor en vez de la posibilidad de olvidar y superar que en ese momento estaba vetado. Caminó hasta el callejón más cercano y apartando el abrigo, subió su vestido para tomar su varita en las manos y aparecer frente al lugar de destino.
Llegó al sitio unos segundos después y agradeció al cielo no estar tan tarde como veces anteriores además de poder refugiarse en el calor.
- Tu es en retard (Llegas tarde) - dijo el portero serio aunque al observarlo entendió que se estaba divirtiendo por ese hecho, ya que no era la primera vez que ocurría.
Ella asintió mordiéndose el labio - Je sais… il me va tuer (Lo sé… va a matarme) - respondió sonriendo, se quitó el abrigo para entregárselo y salir corriendo.
- ¡Mon Dieu Hermione! (¡Por Dios Hermione!) - le gritaron y ella asintió avergonzadamente.
- Je sais… je sais... Je vous promets que ça ne s'arrivera pas. (Lo sé… lo sé… te prometo que no volverá a pasar) – dijo mirando a Adam con la expresión más inocente que podía fingir y se mordió el labio inferior cuando él entornó los ojos.
-No me engañes Hermione - gruñó y ella sonrió, aceptando que no podía hacerlo – me estas mirando con la misma expresión que cuando eras pequeña y robabas flores del jardín de mi madre para venderlas y comprar dulces… por cierto creo que todavía no te ha perdonado por destruir su rosal premiado – ella se sonrojó avergonzada ya que no podía defenderse y asintió derrotada. Ambos eran de Varteg Hill. Habían sido vecinos por años antes de ella irse a Howgarts y lo había encontrado el primer mes de estar en Paris cuando trabajaba de mesera en un restaurante.
Adam había sido su pequeña salvación, la arrastró fuera de ese sitio deprimente y la llevó a la que había sido su casa en los últimos meses.
El sitio se llamaba train bleu y su decoración aparentaba la época de decadencia de los treinta - cuarenta en esa ciudad. Todo era rojo, negro y blanco. Ella había empezado como anfitriona, cantinera y ahora, gracias a Adam y la insistencia de Rosie, su esposa, cantaba un par de canciones con un piano de cola que habían adquirido cuatro meses atrás.
Hermione sonrió y tomó su mejilla como si fuera un niño pequeño - Pero mañana es navidad, así que si se lo pides a San Nicolás tal vez llegue a tiempo la próxima vez.
Adam gruñó un segundo y después sonrió divertido, lo cual causo que salieran pequeñas arrugas por sus ojos y brillara más intensamente el celeste que los rodeaba. Era un hombre bastante atractivo, de cabello negro, alto, ya llegando a los 30 años y un buen partido sino fuera casado y a ella le interesada el sexo opuesto… lo cual no era el caso, no importa la insistencia de varios pretendientes y de la propia Rosie.
-No creo que ni así me haga el milagro - peleó y ella lo observó por unos segundos volviendo a la realidad ya que se había ido en sus pensamientos. Adam acarició su mejilla como si entendiera lo que había sucedido, tal vez lo hacía, y ella negó con la cabeza sonriendo para que entendiera que estaba bien.
Los primeros meses fueron los más difíciles, a veces caía en el estado en que se encontraba antes de ir esa noche a Nueva York, sobre todo cuando no estaba en el bar u ocupada, volvía a hundirse en el torbellino emocional donde recordaba cada evento y lo añoraba como si fuera la primera vez.
Pero poco a poco… todo fue cambiando, sobre todo por el amigo que tenía en frente y su esposa, además de la ciudad y su puente. Ahora era casi normal de nuevo, y sabía que estaba lista para terminar de superar todo… por eso había decidido lo que decidió.
Cerró los ojos concentrándose en lo que tenía que hacer ahora y con sus manos acomodó su cabello a la vez que movía su vestido rojo de hilos que bailaba cuando uno caminaba.
Rosie lo había escogido la última vez que salieron de compras y a ella también le había encantado, así no fuera completamente su estilo, pero seguía con el ambiente del local y con las canciones que había escogido para cantar esa noche.
-Por lo menos te ves hermosa - ella lo observó con fingida indignación y él levantó las manos en signo de rendición - está bien… mucho más hermosa que el día anterior.
Arrugó la nariz y se volteó hacia el escenario. No era como si se sintiera hermosa o que necesitara que alguien se lo reafirmara, así que esos comentarios no le importaban. Lo que si agradecía era que hubiese recuperado un poco su peso ya que se estaba alimentando mucho mejor y su cabello estuviese mucho más largo, por la mitad de su espalda, sus rulos no habían desaparecido completamente, aunque ahora parecía como una honda, tal vez por la forma en como lo cortaron en el hospital o un efecto del uso prolongado del hechizo de Ginny.
Lo único bueno era que ya se había aprendido a manejarlo sin magia.
Se quedó escondida del escenario mientras la presentaban, como hacia todos los días y cerró los ojos suspirando.
Cantar en público no era algo muy bueno para el acto de desaparición que ella había realizado tanto tiempo atrás, pero eso, como su puente, la relajaba.
La hacían tener un poco de paz y menos ausencia. Como si estuviese completa en esos dos sitios.
-Con ustedes esta noche Jane Petit – (1.) terminó la muchacha y ella salió suspirando mientras empezaba la tonada de ne me quitte pas para colocarse en el centro del escenario.
No me dejes...
Debemos olvidar todo
Lo que podamos olvidar
Todo lo que hicimos
Hasta ahora
Olvidemos el costo
Del aliento que gastamos
Diciendo palabras
Que no queríamos
Y el tiempo que perdimos
Horas que debemos destruir
Nunca sabemos por qué
Todo debe morir
En el corazón de la alegría
No me dejes…
Ella sonrió tristemente y cerró los ojos mientras seguía con la tonada. Le gustaba más cantar en francés que en ingles… significaba menos, o tal vez más, pero era algo que solo ella conocía.
Te traeré de vuelta
Perlas de lluvia
Desde un dominio distante
Donde la lluvia nunca cayó
Y aunque me hago vieja
Seguiré minando en la tierra
Hasta cubrirte
En rayos de sol y oro
Te construiré un reino
Donde el amor lo es todo
Donde el amor es el rey
Y tú eres el mío
No me dejes…
Levantó la mirada un momento y se tensó al sentir como si él estuviese allí. Negó con la cabeza ignorando ese presentimiento porque no era cierto.
Draco Malfoy no la estaba buscando ni iría a ese sitio por ella ni mucho menos estaba esa noche entre el público... solo es un anhelo por la tonada porque era como si se la cantara a él… era el día que venía a perseguirla.
No me dejes
Inventaré por ti
Palabras
Y su significado
que sólo tú conocerás
Sólo tú sabrás
Historias de amantes
Quienes se apartaron y
Se enamoraron nuevamente
Porque sus corazones
Permanecieron juntos
Hay una historia también
Que te puedo confiar
De ese rey que murió
Porque no te conoció
No me dejes…
Y a menudo es cierto
Aquellas llamas
Vuelven a derramarse
De volcanes antiguos
Pensamos que éramos
Demasiado viejos
Cuando todo es dicho y hecho
Campos quemados de la derrota
Pudieron darnos más trigo
Que un fino sol de Abril
Y cuando la tarde es noche
Con fuego en el cielo
El negro y el rojo,
¿no están unidos en el cielo?
No me dejes…
Sintió que se le partía la voz y cerró los ojos, no podía llorar.
No me dejes
No lloraré más
No hablaré más
Me ocultaré
De algún modo
Y te veré sonreír
Y te veré bailar
Te oiré cantar
Oír tu risa
Déjame ser para ti
la sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
El perro a tus órdenes
No me dejes
No me dejes
... no me dejes
Terminó la tonada y como estúpida sintió que una lagrima corría por su mejilla.
Con los ojos cerrados recordó como también esos primeros meses tenía una fantasía recurrente de que él la buscaba. Incluso pesadillas donde despertaba desorientada y desesperada ya que lo escuchaba claramente gritarle que volviera a su lado. Hubo una que la dejo temblando por horas, lo había visto, claramente, acostado en su cama, con algo en sus manos, parecido a la pashima que una vez le había regalado y que ella había extraviado, en otra oportunidad estaba bebiendo y amargado repitiéndole una y otra vez lo mismo... que volviera a él.
Gracias a Dios que tiene meses sin volver a soñar algo así.
Y esperaba que ese amor que vino a atormentarla desapareciera algún día como lo había hecho su sueño.
Odiaba ese día… ese aniversario, y la canción que había elegido cantar era demasiado dolorosa, le recordaba demasiado a ellos para evitar caer en el remolino que se habían convertido sus sentimientos.
Cantó varias canciones más, tratando de sonreír al público que estaba esa noche, pero era imposible, es como si esa noche solo le perteneciera a él y la estuviese escuchando.
Ilógico…
Bajó del escenario y la recibieron los brazos de Adam que la acobijaban como si fuera un hermano. De verdad se sentía como si lo fuera,
-¿Cuándo me vas a hacer un hombre honorable? - preguntó coquetamente y ella rió como sabía que era su intensión. A veces su liberación se volteaba, como sucedió esa noche, en vez de darle tranquilidad le hacía recordar uno a uno cada momento entre ellos y le hacía anhelarlo de nuevo.
Abrazó fuertemente a Adam mientras sonreía y después le golpeó juguetonamente en un brazo soltándose del abrazo - E pense que votre femme fait le travail il ya dix ans… (Creo que tu esposa ya hizo ese trabajo diez años atrás…)
-Es cierto Adam- interrumpió Thomas acercándose a ellos. Hermione lo miró sonriendo y negó con la cabeza, era un escoses que había llegado a ese sitio un mes atrás, un pelirrojo de ojos verdes, que podría hacerle recordar a Ronald si no fuera porque era un hombre sumamente atractivo y tan juguetón y bromista que se encontraba comparándolo con George y… Fred, a veces le hacía sentir nostalgia – ya ese trabajo está hecho… en cambio yo estoy completamente dispuesto a servir de candidato… - completó con una pequeña ovación hacia ella y acarició su mejilla suavemente causando que lo mirara asombrada – estoy loco por ti… ya lo sabes – ella negó con la cabeza perpleja. Iba a contestarle donde podía meterse sus deseos cuando escuchó una especie de grito ahogado de la audiencia y volteó hacia la gente.
Entrecerró los ojos aunque no pudo detallar a nadie ya que el sitio estaba oscuro porque había empezado a cantar la otra muchacha y sonrió al ver a Rosie acercarse a ellos y a Thomas alejarse a tomar un pedido. Era asombroso que ella fuera la esposa de Adam. Tenía prácticamente treinta centímetros menos que él y su cabello era de un rubio casi platinado, a Hermione le causaba risa como Adam cuando Rosie no lo escuchaba la llamaba pequeña hada… aunque diminuta sería el adjetivo correcto.
-Que fait mon mari pour vous? (¿Qué está haciendo mi esposo contigo?) - preguntó fingiendo indignación y Hermione la observó horrorizada.
-Él es un hombre honorable - replicó Hermione sonriendo – eso es todo lo que diré...
Rosie sonrió y le guiñó un ojo mientras se apartaban para dejar entrar a la otra cantante - Solo Adam se le ocurre estas uniones de concertistas...
Hermione le sonrió a la otra chica y salió con el brazo entrelazado de Rosie mientras Adam iba a resolver una situación con el cantinero.
-¿Cómo te preparas para mañana? - preguntó apretando con más fuerza su brazo y Hermione sintió que palidecía mientras caminaba más lentamente. Rosie sonrió como si la entendiera y lo más seguro es que lo hacía, ella se había vuelto una muy buena amiga en ese tiempo, además que sabía varias cosas de lo que le ocurrió, no todo, pero si lo principal.
Ella asintió indicando que estaba bien y se dejó llevar a la mesa. Había estado completamente apartada del mundo desde hace un año atrás, ni sus padres, ni sus amigos, ni un periódico mágico, ni nada que la uniera a ese mundo. Fue un acto completamente egoísta, lo sabía, pero en ese momento le pareció lo indicado.
Necesitaba tiempo para recapitular y superar todo, para volver a ser ella misma, y en su casa no iba a poder lograrlo, ya lo había demostrado en los seis meses anteriores a esa ida a Nueva York, estaba perdida, desesperada y no quería volver a estar así; por lo que decidió huir,necesitaba superar eso sola, en su casa se sentía protegida pero todo le recordaba a esa noche y era como si no tuviese vida.
Además, después fue en busca de él y no podía devolverse a ese sitio a seguir sufriendo. Draco no la iba a buscar y ella tenía que aprender a vivir con esa idea. Tenía que aprender a ser ella misma, la mujer que era antes de toda esa avalancha, fuerte e independiente.
Por lo que llamó a sus padres, le pidió que cuidaran su casa y que les dieran tiempo para pensar y aprovechaba a los padres de Adam que vivían todavía cerca de los suyos para que les dijeran si sus ellos estaban bien, a salvo.
La primera vez que le pidió a Adam el favor de verificar sobre sus padres la había mirada extrañado pero no preguntó nada, lo cual ella agradeció, y al final de esa semana le llegó con la noticia que estaba todo bien, lo cual se había convertido en un constante, cada semana le llegaba con noticias sobre ellos.
Sabía que estaban bien, seguían trabajando normal y que supuestamente habían alquilado su casa a un hombre, ya que a veces lo veían caminar por las ventanas y encender las luces. Esa última información le extraño un poco pero luego la agradeció, le preocupaba que su casa estuviera completamente sola, aunque ahora que iba a regresar por unos días sabría a ciencia cierta quien está allí y por cuanto tiempo era el contrato.
Observó a Rosie y sonrió con los labios un poco temblorosos. En ese tiempo había comprendido también otra cosa. Siempre lo iba a amar, pero Draco pertenecería a la serie de amores imposibles, de esos que había escuchado que iban a estar allí dentro del sujeto porque eran irrealizados; pero se volvería a enamorar, cultivaría otro tipo de sentimiento con otro tipo de sujeto y sería feliz o lo más parecido a eso, aunque en ese punto todavía no haya querido ahondar. En los últimos tres meses había salido con dos sujetos, por insistencia de Rosie y de ella misma, ya que no podía seguir en ese letargo emocional, pero aunque los hombres insistían ella todavía no estaba lista.
Algún día lo estaría…eso también lo había aprendido en ese tiempo.
Lo que si era cierto es que ya era hora de volver a su casa, ver a sus padres y a sus amigos los cuales no había tenido ningún tipo de contacto; recuperar su vida y dejar de esconderse, ya había sido suficiente.
-Ya tengo todo listo - respondió mientras se sentaba en la mesa que la había guiado, aparte de todo el público, en uno de los rincones del local, donde generalmente se sentaban los miembros del personal y los dueños, ya que al frente había un pasillo que guiaba al depósito y daba privacidad - el tren sale en la madrugada - murmuró aunque estaba pensando en aparecerse en la casa de su madre. Vivir de nuevo significaba utilizar de nuevo magia, no podía seguir postergándolo más, además… ya la había usado ese día.
-Te vamos a extrañar Hermione… Adam está desesperando pensando en tu remplazo – dijo Rosie con los ojos húmedos.
Ella rió y negó con la cabeza - Creo que solo iré unas pocas semanas, dile que no regale mi puesto.
Rosie sonrió y tomó su mano fuertemente – Pero es que se siente como si fuera más tiempo, como si te fueras a ir para siempre.
Hermione frunció el ceño y negó con la cabeza - Eso es porque me has tenido muchos meses molestándote…
Rosie sonrió y le guiñó un ojo – No creo que nunca seas una molestia… ¿Quieres beber…? lo olvidaba - rodó los ojos al recordar que ella nunca bebía.
-Quiero una copa de vino blanco - murmuró Hermione sorprendiéndolas a ambas por la petición.
-Es decir que hoy celebramos – dijo emocionada pidiéndole a un camarero su orden - ¿a que se debe la ocasión? - preguntó pero antes que pudiera contestar la observó frunciendo el ceño.
-¿Qué sucede? – preguntó Hermione divertida.
-Adam me está llamando… ya vuelvo.
Hermione asintió y sonrió a Cathy que le dejaba la copa de vino - Merci - murmuró mientras veía al vacío.
¿Qué era lo que estaba celebrando?
¿La vuelta a la vida tal vez…?
Observó la ventana, la nieve, y entendió el porqué de la copa de vino.
Hace un año de Draco Malfoy…
Cerró los ojos mientras se llevaba la copa temblorosa a sus labios. Probó el sabor dulce y seco del licor y en ese momento hubiese deseado haber pedido algo más fuerte.
Miró de nuevo la calle y sonrió al ver caminar una pareja abrazada para escapar del frio.
-Espero que seas feliz - murmuró en voz baja subiendo su copa como si de verdad estuviese brindando - feliz aniversario Draco - susurró y cerró los ojos para evitar que se le escaparan nuevas lagrimas que no podían ser justificadas por letras de canciones tristes o la intensidad de una melodía.
Primer aniversario de la muerte de una esperanza.
Apretó los ojos aún cerrados preguntándose si cada año que pasara iba a recordarlo con igual intensidad, si el dolor en su pecho, en su estómago desaparecería algún día.
Oh Dios esperaba que si…
Abrió los ojos y quedó paralizada, por unos segundos dejó de respirar mientras observaba a su visión personal sentado frente a ella.
Sintió como su pecho se contraía y las lágrimas se agolparon en sus pupilas al llenarse el ambiente de electricidad, como pasaba cuando él estaba cerca.
Tomó otro sorbo de su trago maravillándose con lo que veía. Era él, su mismo cabello rubio desordenado, sus ojos grises, aunque no la miraban con la rabia y el odio con la que lo despidió sino anhelo y… un sentimiento que ella quería que él siguiera sintiendo por ella; vestía una túnica negra medio abierta y se notaba una camisa azul rey debajo de todo, ese color siempre le había favorecido, hacia resaltar la palidez de su piel y sus ojos se notaban de un gris más profundo.
Si tan solo…
Cerró los ojos por un segundo bloqueando ese pensamiento que quería escaparse desde lo más hondo de su ser. Su imaginación le estaba jugando una tan mala pasada que lo observaba vívidamente, como si estuviera allí, un poco más delgado de lo que recordaba y en ese momento frunciendo ligeramente el ceño. Como cada vez que hacía cuando empezaba a molestarse por algo.
Inconscientemente movió su mano libre y la colocó unos centímetros a la de él que estaba apoyada en la mesa pero en el último momento se detuvo.
No quería tocarlo y que desapareciera.
Todavía no…
Subió su mirada y sonrió ligeramente aunque sus labios todavía temblaban. Ni la mano de ella ni la de él se movían, lo cual era obvio porque la de él era una visión, pero el hecho es que todavía seguían a centímetros de distancia y ella se mordió un labio al ver como él la observaba tan intensamente como antes.
Demonios, le emocionaba y atormentaba a igual medida tener tan buena memoria.
Respiró hondo entendiendo que debía despertar y trató de mover un dedo otro centímetro para terminar todo pero… era tan difícil hacerlo. Lo observó fijamente y se encogió de hombros en forma de disculpa - A la final si tenía la mente privilegiada de la que tanto pregonaba… todavía te recuerda tan nítidamente como un año atrás.
Él sonrió de medio lado y sus ojos brillaron de una forma distinta a la que había visto antes. Eso hizo tensarla un poco - Eso es porque no soy un recuerdo - murmuró mirándola fijamente y terminó de separar los dos centímetros restantes rozando sus dedos.
Hola.
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Disculpen la tardanza, sé que me pase por unos cuantos días, espero el próximo publicarlo a tiempo ya que será el final de esta historia. No lo había anunciado porque no sabía bien cuantos cap faltaban ya que al principio pensaba que este iba a ser el final pero obviamente no pudo ser.
Así que falta el capítulo final y el epilogo para culminar esta historia.
Gracias a Gine y a la twiching palms jejeje de quién he heredado unas cuantas mañas.
Betza
Gracias por leer. Si les gusto o no dejen reviews :D
