hola a todas, espero este cap os guste y como siempre gracias a todas las que comentáis: begobeni me alegro que el capitulo anterior fuera especial para ti, como la historia en si, vnat me alegro que la historia siga pareciéndote linda n.n y que te gustara la parte de cora y emma unidas para destrozar al medico XD, tasiakrood todo a su tiempo no te adelantes XD, 15marday he visto que te me estas poniendo al dia con las demas historias que tengo muchas gracias por tus comentarios espero te gusten a medida que avanza, y po rsupuesto me alegra que te guste esa complicidada que va naciendo poco a poco, love girl ya echaba de menos tus comentarios, ya sabes vamos a paso de tortuga drogada pero ahi vamos jaja, van acercándose poco a poco.
últimamente he puesto citas de begobeni y esta no sera la excepcion (ademas que esta cita esta entre mis favoritas me lo puso dificil de igualar, y si es mi favorita desde hace que unas horas? jaja) espero como siempre la opinión del cap y la cita, sois maravillosas y gracias por leerme.
"Nadie sabe dónde nació y sólo podemos intuir cuando, 40, 50 mil años?. Tras ella desfilan ejercitos, se arengan masas, se idolatran dioses. Provoca con su sola presencia miedos, alimenta terrores e incertidumbres, desconcierto, nos despierta de la aptia, activa la memoria, provoca sonrisas y desata euforias o nos excita . Define y cataloga épocas y clases. Alimenta el alma de incontables emociones. Y encontró aliados para completar su magia, la percusión, la cuerda, la voz y el viento. Se conjugó el ritmo, la plabra, el sonido y el tempo. Encontré la melodía que atrapó mis sueños, las palabras que te cuentan lo que siento. Hallé la banda sonora de mi vida, y aun recuerdo esa vieja canción compartida. La música es y será testigo mudo de mis victorias y fracasos, acompañante de mis viajes y mis descansos. Con la música te diré, sin decir nada. Y cuando yo sólo sea un recuerdo, ella permanecerá, como siempre, constante y eterna." begobeni12
Capitulo 28
Los años pasan y también la diversas melodías de moda, la misma que inspira al ser humano para bien o para mal, puede transfórmanos en héroes o en monstruos, podemos incluso manipular a las masas con un simple sonido, y es innegable que la propia vida este llena de ritmo, el cual tratamos de inmortalizar para lograr un recuerdo nítido de uno de los mayores amores que podemos experimentar, el que poseemos hacia la belleza del sonido que provoca un instrumento.
Una canción suena y nos envuelve en un manto capaz de hacernos el favor de transportarnos a lugares en los que ya hemos estado, provocándonos ese sentimiento extraño de Dejavu, llegamos a desear ser las notas musicales que componen dicha melodía, tenemos la osadía de sentir envidia, menospreciando nuestro cuerpo tan débil ante ella.
Y es que la música evoca nuestros demonios esos que creímos haber superado, es tan poderosa que es capaz de cambiar nuestro ánimo, llevándonos al más dulce paraíso o al peor de los siete infiernos, podemos tratar incluso de no escuchar nunca más esa armonía, que nos vuelve inestables llenándonos de miradas, besos o palabras que fueron dichas con el suave murmullo de esa percusión de la que fuimos testigos.
Esa composición es tan etérea, que en ciertas ocasiones es nuestra desahogo, ese momento para nosotros en que olvidamos todo, y al decir todo, lo mencionamos de forma literal, tu mundo se puede estar cayendo pero la música, No, ella es inmune a nuestro dolor, sigue sonando, se eleva ante nuestros ojos y nos susurra: "todo pasara", pues ella entiende esa frase, la vive como nadie en el mundo, ya que la música pasa a través del aire y llega a nosotros como una leyenda que no creemos pero que adoramos.
Flash back:
Un año después de la muerte de James allí estaba Emma en el aula de música en el que su hermano se pasó media vida, con aquel piano de cola, hermoso hasta límites que la rubia creía nunca poder apreciar, al menos no en comparación con la magnitud de su hermano, el amante eterno del piano.
-Emma toque, sé que sabe hacerlo James me lo dijo, y me mostro la partitura que había desarrollado usted.-dijo el maestro de música de un conservatorio que la rubia ignoraba pero del cual se jactaba.
Emma se sentó delante de aquel instrumento, poso su mano en él y lo acaricio, no como a un amante sino como lo haría con un hermano, su tacto le recordó tanto James, que sintió ganas de llorar, puso la yemas de sus dedos encima de aquellas teclas, como si pudieran irse de su lado al igual que él.
Interpreto aquella composición que había escrito ella misma hace unos años, y que James tacho como algo hermoso, ya que venía de la mismísima inocencia, algo puro. Al llegar a la parte final de dicha obra incompleta, se paró en seco y tomo un bolígrafo que tenía en su mochila que estaba al lado de su asiento, escribió notas sin parar, sentía como fluía, como pedía a su hermano que regresase desde nunca jamás para verla a ella, a su Em en aquel piano que era parte de él. Continuo aquella obra como James le había presagiado, mientras la interpretaba escucho al profesor posar una mano sobre el hombro de la rubia.
-si sigues así, podrás incluso superar a james.-dijo el hombre con una sonrisa orgullosa que saco a Emma de su mundo, aquel en el que se había metido por medio de su creación.
Se irguió con el escrito de su obra en las manos, rodeo el piano y miro desde la distancia que daba el propio instrumento al maestro de su hermano, con tanta rabia que sus manos actuaron solas, destruyendo aquel valioso papel, que continuaba para su querido James.
Los pedazos llenaron la habitación de una agonía propia de la tragedia, y los ojos del hombre se agrandaron ante tal gesto, pronunciando sus quejas en alto ante el arte hecho añicos, lo bueno siempre dura lo justo y necesario, la melodía de Emma se apagó al salir de aquella habitación dejo de escuchar la continuación que pretendía dar a su ser más querido, para escuchar el silencio, la calma aparece, ante un acto que libera nuestro corazón de un peso que no sabías que cargaba.
El día había pasado, los Mills y los Swan habían vuelto a la mansión de los primeros, con cierto toque de nervios mal disimulados tras unas charlas amenas sobre trabajos que realizaban, de alguna manera, que ni Emma ni Regina entendían, Cora y los Swan habían hecho buenas migas y como siempre Emma desapareció de escena en cuanto tuvo oportunidad dejándolos con Henry que estaba encantado de tanta atención de abuelos acosadores, que pronto lo agotarían.
Emma estaba sentada frente al piano de aquella sala que había compartido con anterioridad con la morena que la había seguido nuevamente, abrió la puerta y allí estaba ella, con ese pelo negro, ojos chocolate fundido y labios carnosos, "tan adorable" Emma sacudió su cabeza ante ese pensamiento.
-veo que seguirme se ha vuelto para usted un hobby-dijo la rubia con una sonrisa que logro ver la morena a pesar del gran piano que la ocultaba parcialmente.
-y usted señorita Swan se olvida que está en mi casa, y no puede estar merodeando como una ladrona ¿verdad?- pregunto Regina dirigiéndose hacia el sillón que habían compartido un día anterior, desde ahí la veía perfectamente.
Emma se movió en el asiento y se colocó de forma que quedara frente a la morena.
-veo señora Mills que le gusta tocar lugares no muy apto para menores.-dijo con una sonrisa traviesa, la morena abrió elevo una de sus cejas antes de responderle.
-obscena-dijo la morena con tono de burla- ¿vas a tocar?-
Emma parecía titubear entre hacerlo o no, y mordió su labio inconscientemente.
-¿Qué le ocurre?-cuestiono Regina.
La rubia se colocó unos mechones rebeldes y el nerviosismo de aquella mujer que solia ser tan segura logro que la morena se colocara mejor en aquel sillón, se le paso la idea de decirle a Emma que la dejaría tocar sola, pero no pudo hacerlo quería ver porque tanta pena de pronto.
Emma le pidió a Regina que cerrara la puerta, el cuarto estaba insonorizado, y era algo que quería aprovechar de ahí su escapada.
La morena se volvió a sentar y cruzo sus piernas dejando una vista preciosa de ellas, Emma trato de no mirar pero en algún momento su mirada se desvió de manera casi imperceptible.
Acaricio el piano como había visto hacer cientos de veces a su hermano y por alguna razón se excito, probablemente que estuviera ahí su cuñada provoco algo que jamás pensó experimentar "tan tierna como un ángel y tan picara como un demonio" recordó de pronto como un susurro de algún lugar desconocido hasta ahora, se había excitado tanto que las notas salieron con una mezcla de inocencia y pasión, que la sorprendió a ella misma, era lo que ella había escrito hace más de diez años aun recordaba las notas que conforme tocaba sufrían alteraciones por cambios que impartía la dueña de la obra, pero su sonido era diferente algo estaba cambiando.
El ambiente cambio rápidamente, la armonía inundo el lugar, las lágrimas de la rubia rodaron, cerro sus ojos como había visto hacerlo a su hermano tantas veces, toco sin mirarlas como hacia James, sintió la muerte de su hermano por segunda vez, pero al final había una pequeña esperanza "Henry" meditaba Emma "¿y ella? ¿Qué puede ser ella en esta canción?" pensó la rubia, mientras se acercaba peligrosamente al final inconcluso que estaba continuando de manera involuntaria hasta que llego el bloqueo.
¿Qué sucede cuando encontramos nuestra canción? Esa que diremos que es nuestra favorita, la que escucharemos mil veces antes de cansarnos, y que aunque la dejemos de oír, viene a nosotros como un reclamo.
Al ocurrir ese encuentro milagroso, entre nosotros y lo divino, en donde reconocemos una canción como única, nos percatamos de lo perceptivo que son nuestros oídos ante la experiencia tan renovadora que implica, sentir por primera vez que alguien toque todo tu cuerpo sin necesidad del contacto físico.
Continuara…
