Nota: Rompemos un poco la línea y volvemos al pasado, antes de que la familia Vongola pierda sus herederos -en serio, ¿cómo mierda dejas que todos los posibles líderes sean asesinados perteneciendo a la famiglia más fuerte del mundo? Las otras famiglias menores deben de haberse extinguido hace raro.-, para mostrar algo que algunos se han preguntado. Una sola palabra: Xanxus.
(Mi disculpa por la tardanza xP)
Keep your eyes open (or closed for always)
Los sueños de Tsuna, cuando soñó, fueron señalados por momentos intensos al volver a la consciencia al día siguiente. Significaron mañanas de frialdad, con dedos entumecidos y pesadez en el pecho; despertares con la calidez del fuego ardiendo en cada vena y el sudor acumulándose en su espalda; amaneceres con algo parecido al pánico asomándose por su mente y madrugadas de sonrisas confusas, con el corazón feliz y satisfecho.
También hubo unas pocas veces donde se involucraron voces, pero fueron tan escasas como trascendentales. La primera vez que alguien le habló en su sueño terminó con varios miembros nuevos en su familia, lo mismo la segunda vez… pero en esta ocasión no fue alguien que necesitaba ayuda quien se contactó.
La voz resultó ser de un hombre que se llamó su abuelo y lo primero que hizo fue disculparse por las acciones del progenitor de Tsuna y las de su antigua famiglia. Ofreció a cambio una vieja historia de sueños dorados, de amistad, y también de traición, de sangre y de dejar todo atrás.
Vongola nació con el varias-veces-abuelo de Tsuna, Giotto, y sus amigos, de su deseo de proteger a los inocentes y acabar de una vez con la explotación de los débiles por parte de los "poderosos".
Este Vongola, el real, cayó con él.
Siendo sincero, no fue una historia bonita.
Y según Giotto, nada cambiaría a menos que alguien con su bendición tomase los anillos y condujese la famiglia a donde debía estar. Alguien que no estuviese contaminado por la mafia, con la cabeza llena de aire y lejos de lo que un verdadero cielo era; alguien como Tsuna.
Tsuna, que no podía ver las pinturas a su alrededor pero sabía a cada momento donde estaban sus amigos; Tsuna, que odiaba luchar pero podía derrotar hasta a su enemigo más fuerte si se lo proponía; Tsuna, que era un personaje principal en el grupo fundado por su madre y sus amigos pero no tenía ningún deseo de liderar (a pesar de que a la hora de la verdad fuese a él a quién vieran.)
Tsuna, que comería piedras y se enterraría vivo antes de convertirse en un mafioso.
Tsuna, cuya familia reviviría a su antecesor solo para enviarlo al infierno por querer cargarle con los pecados de Vongola.
Tsuna, que sonrió y dijo "no, gracias".
Existía una persona perfectamente capaz de quemar el árbol arruinado que era esa famiglia y dejar crecer los brotes verdes, después de todo. Alguien a quien Tsuna creía que era capaz de eso y mucho más.
El fantasma de su abuelo no se rindió pero al parecer no era capaz de permanecer más tiempo con él, así que le dejó con la promesa de que tarde o temprano el destino demostraría que Tsuna era el único que podía seguir con el sueño de Giotto, como su descendiente con las llamas y la intuición más fuerte desde él mismo.
Él lo despidió con amabilidad, sin mencionar nada de una repetición, ni sus pensamientos sobre que solo los necios se aferraban a la idea de un futuro en particular. Incluso la roca se desgasta por el aire y el agua, después de todo.
Al día siguiente, cuando Tsuna despertó y compartió su sueño en el desayuno de una manera muy similar a esto: "Primo Vongola me habló anoche mientras dormía. Quiere que herede Vongola y lo lleve a sus raíces…" Las reacciones no se hicieron esperar. Fue una situación realmente extrema, como diría uno de sus hermanos mayores.
Mientras la gente a su alrededor gruñía, explotaba cosas y maldecía todas las generaciones –exceptuando la suya- de Vongola, Primo, Secondo y cada jefe que llegaba a sus mentes, Tsuna miró a uno de sus familiares adoptivos que hervía a fuego lento pero fuerte a pocos centímetros suyo y le pasó una tostada con una sonrisa conocedora.
"¿Sabes lo que le dije?" Le preguntó en voz baja, audible a pesar del ruido a su alrededor. "Que yo ya sabía quién mejoraría Vongola, y no era yo." Su expresión se suavizó, los ojos opacos del color de los mangos dirigidos hacia él con una inquietante intensidad. "Cumplirás tu promesa, ¿no es así…Xanxus-san?"
El hombre joven, con cicatrices en su cara y carmesí en su mirada esbozó una sonrisa con todos los dientes: "¿Con quién crees que está hablando, mocoso? Por supuesto que tendré Vongola." No cabía la menor duda en su tono o postura; un día vería a los que se atrevieron a enfrentarse a él a sus pies y se vengaría de la mejor forma: con su éxito.
Tsuna asintió. No esperaba menos de una de las personas que había invadido su sueño meses atrás, lleno de rabia y anhelo por la sangre derramada. Habían sido necesarios un par de meses para que llegase a la situación actual, más sereno y enfocado, aunque en su mayoría se debía a que habían sido capaces de eliminar la influencia de los elementos agravantes –era impresionante el daño que otros cielos podían causar por los malos intensos de armonización- y ofrecerle un entorno más seguro y limpio.
A pesar de que Namimori estaba saturada por llamas de cielo, siendo Tsuna su dueño, no causaba ninguna incomodidad a nadie, probablemente porque no existía intención de forzar o atrapar. No eran más que una sensación cálida en el aire, como un chocolate caliente una tarde de nieve o una manta de lana en una mañana fresca.
Tsuna, después de todo, cortaría sus propios brazos antes de obligar a alguien a hacer algo que no querían por su propio beneficio. No era ese tipo de persona y no lo sería nunca. (Además, tenía a su familia para detener cualquier atisbo de una mala personalidad, y considerando a quienes la componían, los más cercanos, principalmente, no era un error pensar en que lo harían por la fuerza.)
Así que era un buen lugar para Xanxus; al menos para hacerle reflexionar sobre su ruta de acción. Ir frente a Timoteo Vongola sin pensar en las consecuencias lo había convertido en un bloque de hielo, después de todo, por lo que tenía que planear cuidadosamente si realmente quería ser el jefe de la famiglia que lo había cogido de las calles y donde había prosperado demasiado, eclipsando a sus no-hermanos y atrayendo su envidia con ello.
Cada vez que la ira parecía querer consumir su cuerpo Xanxus se imaginaba sentado en su trono, su mano derecha con el cabello corto y la sonrisa suave de Tsuna en medio de la oscuridad. Una estampa bonita que sería su realidad.
Él solo tenía que esperar al momento indicado.
Años más tarde, con todos los hijos de sangre de Timoteo muertos y el Vongola en plena crisis Xanxus se rio hasta que sus costillas le dolieron.
No sonrió tanto cuando el Vongola intentó reclamar al chico que lo rescató y le dio un hogar para que lleve su historia condenada como un buen peón.
(Ellos sí que sabían hacerlo aún más puto personal, ¿verdad?)
Nota de autora: ¡Estoy viva! :D Y sí, acabo de revelar mis planes para Xanxus… más o menos. Pero sí, una buena parte de ellos. Ojalá les guste 3
Agradezco infinitamente su apoyo, y más aún su paciencia. Son lo mejor, gente. :D También quiero enviar un abrazo especial a: Kiri Namikase, akykuran, Shiho-Akemi, satorichiva, MdB. Son personas preciosas que me regalaron un bonito comentario 3 Muchas gracias.
No hay promesas sobre la próxima fecha de actualización pero estoy intentando hacerme un horario –que es lo fácil- y cumplirlo –que… no es fácil xD-. Así que ojalá sea pronto (?
Gracias por todo! Nos leemos :D
Love, Casse
