Sangre

La sangre nunca había conllevado un significado enteramente positivo. No al menos en su vida hasta ese momento. Ahora por primera vez empezaría a tomarlo en cuenta como un néctar que brindaba esperanza y felicidad.

Desde pequeño sabía que era malo ver sangre, ya que eso quería decir que alguien estaba herido. Y ya tiempo después, con un olfato desarrollado de hombre lobo, adquirió una proporción de catástrofe. La sangre era el peor olor que podía percibir. Era un hedor a óxido con agua, que al liberarse al ambiente invitaba a la muerte a alojarse en el ser que abandonaba gota a gota. Podía tratarse de una simple herida o de algo tan grave como el hecho de vomitar ese endemoniado líquido rojo. Muchas formas, pero todos con el mismo resultado de mal augurio.

Y odiaba tener un olfato tan desarrollado. Realmente detestaba poder sentir hasta el más mínimo aroma, porque desde que se había transformado en la adolescencia, el olor a sangre lo perseguía como un fantasma. Todas las personas apestaban a óxido; aunque no se dieran cuenta. Y le dolía la cabeza al caminar en una multitud. El olor le perforaba la nariz, y bloqueaba cualquier otro aroma, algunos tan fuertes como el de alguna colonia o el aliento del hombre que no se había lavado los dientes… Sólo era sangre, y más sangre.

A veces ese sentimiento se acentuaba cuando Angela vivía su ciclo natural, cada mes; porque era en esos días cuando pensaba más en la muerte que en ninguna otra semana normal. El propio elixir que permitía la vida, emergía de su cuerpo y lo hacía meditar sobre la vida perdida. La vida inexistente. Ya que no sólo era sangre, si no que era la sangre derramada por una posibilidad de vida acabada…

¿Por qué todo giraba en torno a aquel desagradable líquido?

Sin embargo, en aquella noche, se dio cuenta que la respuesta no estaba en el significado de muerte. Claro que no. La muerte era lo opuesto a la vida, pero era su más cercana contendiente. Era su cauce natural. Y, por eso, había que responderse que la sangre no era más que vida.

Y así se lo dijo mientras veía extasiado la manera suave en que la matrona limpiaba a su hija recién nacida. Le quitó la sangre que la bañaba y la enrolló en una inmaculada toalla blanca.

Nunca más sentiría tanto desagrado por el olor a sangre. Ahora le tenía un buen recuerdo, porque ése aroma fue el que predominaba en su hija y esposa.

Angela tomó en brazos a la niña y a pesar de lucir agotada, esbozó una gran sonrisa. La contempló con los ojos vidriosos, y luego miró a Jacob, invitándolo a acercarse.

Sangre de vida. Sangre del augurio de un futuro.


N/A: Una duda existencial que siempre he tenido respecto a vampiros y hombres lobo con humanos es cómo soportan el olor de los últimos. Vamos, que no somos los seres más limpios del planeta… En especial con "aquellos días" de la mujer. Y bueno… Traté de tocar el tema de una manera más simbólica, como que todo este proceso femenino es la increíble capacidad de tener vida en nuestro vientre.

Gracias por los reviews :).

Por otro lado, a toda la gente de México y los países con casos de influenza humana, les mando todas mis vibras positivas para que tengan paciencia con la situación y fe para que sigan luchando por sobrevivir. No podemos dejar que un virus nos gane. Y a los científicos: ¿qué esperan para hacer una vacuna o un antídoto?

Cuídense, chau.