Hacía más de un mes de la conversación mantenida entre Kate y Alex, un mes en el que cada día al abrir la puerta de su apartamento la detective se encontraba una rosa y un café y siempre en la rosa una tarjeta en la que se podía leer un "te quiero".

Como cada mañana recogió la rosa y el café, dejando la flor en el pequeño jarrón de la entrada y saliendo hacia el trabajo bebiéndose el aún humeante liquido negro. Aquellas simples dos cosas hacían que cada mañana en su rostro se dibujase una sonrisa, tomaba un taxi para llegar a la 12th y durante el trayecto sacaba el móvil esperando la llegada del WhatsApp que recibía siempre poco después de montarse en el vehículo.

"Buenos días princesa. Mi momento de hoy es el primer día que pude ver tu sonrisa iluminando mi mundo. Te quiero"

Desde hacía un mes Alex le mandaba ese WhatsApp matutino en el que iba seleccionando un momento que había logrado enamorarla un poco más y que había logrado que su vida dejase de ser oscura. Y con cada flor, café y mensaje instantáneo recibido la muralla que la detective había levantado para separar a ambas mujeres se iba haciendo más pequeña.

Kate llegó a la 12th y de inmediato se puso a investigar el caso en el que andaba inmersa desde hacía algunos días, Ryan sonreía al comprobar cómo desde la aparición de Alex la sonrisa no se borraba del rostro de su amiga, verla feliz hacía que él también se sintiera bien.

A media mañana Ryan llegó diciendo que por fin habían localizado al sospechoso, ambos salieron disparados hacia la dirección dónde se suponía que el sujeto estaba, Kate conducía a toda velocidad por las calles de Nueva York, el sospechoso había matado a su esposa y al hijo de ambos cuando descubrió que ella había solicitado el divorcio.

-Tenemos que lograr detenerle – dijo Kate apretando las manos sobre el volante.

-Lo haremos, ese hijo de puta se pudrirá en la cárcel – contestó su compañero.

Pararon el vehículo justo en la entrada de la nave dónde se suponía que estaba el sospechoso, Ryan se colocó el chaleco y salió corriendo tras los pasos de su compañera dándole alcance en la puerta de acceso.

-Deberíamos esperar a los refuerzos – Kate le miró con seriedad.

-No estoy dispuesta a que ese cabrón se escape – decía entrando en el edificio con el arma en la mano.

-Mierda, Kate vas sin chaleco- le susurro su compañero pero ella le ignoró y continuó entrando en la nave.

Recorrieron los pasillos mirando a todos lados, buscando en cada recoveco, la nave estaba llena de inmensos palés llenos de cajas, encontrar en aquel laberinto al sospechoso sería complicado.

-Ryan separémonos, así cubriremos el doble de espacio – ordenó a su compañero.

Cinco minutos después Ryan corría como si le fuese la vida en ello, tropezaba con algunos palés, pero seguía corriendo hasta que finalmente llegaba hasta el lugar desde el que se había escuchado la detonación. Ante sus ojos Kate estaba tirada en el suelo, rodeada por un charco de sangre.

-¡Kate! Abre los ojos, venga no me hagas esto – decía a su compañera mientras presionaba con su jersey la herida de ésta- ¡Agente herido! – Gritaba tras llamar a los sanitarios- ¡Agente herido! Herida de bala en el tórax.

Sentía como con cada latido la vida de su compañera se iba apagando, suplicaba que se quedase con él, no podía perder a otra amiga, ya había perdido a Lanie y a Espo no podía perder a Beckett también, lloraba mientras comenzaba con el masaje cardiaco, comenzó a gritar cuando escuchó las sirenas de la policía y la ambulancia.

El móvil de Alex sonaba incesantemente, finalmente ella, disculpándose, salía de su reunión para atender aquella llamada.

Entraba a la carrera chocándose con una silla de ruedas que se encontraba en la entrada, pese al golpe continuaba con su carrera sin importarle el dolor, los ojos llenos de lágrimas que se negaba a dejar salir, no esperaba la llegada del ascensor comenzando a subir por las escaleras hasta llegar al tercer piso, recorría los pasillos de aquella planta buscando con su vista a la persona que la había llamado.

-Estamos aquí- dijo una voz temblorosa a su espalda- Está en quirófano – le dijo cuando ella se aferro a su cuerpo.

La agarró por la cintura haciendo que entrase a la sala dónde el resto esperaban nerviosos las noticias que llegarían tras la operación. Todos levantaron las cabezas al verla entrar, Jim se levantó y se acercó hasta ella abrazándola con cariño cuando la tuvo a su lado.

-Saldrá de ésta, mi Katie es fuerte – dijo más para convencerse él que para animar a Alex. Ambos se sentaban juntos tomados de la mano- No vuelvas a desaparecer de su vida, le haces bien- Le dijo Jim.

-Nunca, ella es mi vida, nunca me volveré a separar de Kate.

Tres horas después llegaba hasta aquella sala el cirujano que había estado luchando por la vida de la detective, al verlo llegar todos se pusieron en pie, el dibujó una pequeña sonrisa al entrar llevando a todos los presentes con aquel pequeño gesto algo de tranquilidad.

-Hemos logrado extraer la bala, ha tenido suerte, unos milímetros más a la izquierda y no habríamos podido hacer nada – comenzaba su relato- Ha sufrido un paro cardíaco durante la operación pero lo gramos estabilizarla. Las próximas horas serán vitales, el peligro aún existe, pero si pasa sin recaídas las próximas 24 horas será un buen síntoma. Ahora mismo está en la REA, en cuanto salga de la anestesia será llevada a la UCI y ahí podrá pasar uno sólo de ustedes a verla y sólo cinco minutos.

Todos rompieron a llorar, esta vez las lágrimas eran de alegría, cierto que aún quedaban 24 horas en las que cruzar los dedos, pero estaban felices porque Kate había logrado sobrevivir.

Cerca de una hora después una enfermera llegó a la sala a informarles que la detective ya estaba en la UCI, les acompañó hasta aquella zona de cuidados intensivos y todos esperaron a que Jim saliera de ver a su hija.

El padre de la detective estuvo en el interior de aquella unidad por espacio de diez minutos, debiendo abandonar la estancia tras ese tiempo, cuando el resto le vieron salir sonriente supieron que Kate realmente estaba bien.

-Está despierta, dolorida, pero viva – En el rostro de todos se dibujó una gran sonrisa al escucharle- Ha preguntado por ti – le dijo sonriendo a Alex- Le he dicho que estabas aquí y ha sonreído. Ahora debemos irnos todos a descansar, mañana si todo va bien la trasladarán a planta y entonces sí podrá recibir visitas.

Alex se negaba a abandonar el hospital, nadie fue capaz de convencerla ni siquiera Jim así que finalmente se quedó a pasar la noche en una de las salas que estaban frente a la UCI, informando a las enfermeras que si pasaba algo a la detective se lo comunicasen.

Cerca de las tres de la mañana sintió como una enfermera trataba de despertarla, al abrir los ojos sintió pánico, pero la sonrisa de la sanitaria la tranquilizo.

-Me voy a saltar las normas – Alex la miró sin comprender- La detective se niega a dormir mientras usted no le de las buenas noches así que como ella debe descansar la dejaré pasar para que se las dé – Alex sonrió al máximo- Serán sólo cinco minutos.

Ambas entraron en la habitación de la policía, Alex se acercó hasta el borde de la cama y tomó entre sus manos la mano de Kate, ésta giró su cabeza y sonrió tímidamente.

-Debes descansar princesa – dijo besando la mano de la detective- Duerme bien, yo velo tus sueños – le dijo acariciando el rostro- Duerme mi amor, te quiero.

-Te quiero – contestó Kate cerrando los ojos.