Título: La hanyou, el hanyou
Resumen: Al encontrar a una miko herida, el grupo decide ayudarla. Más tarde, por la noche, la miko va a junto de Inuyasha y le dice: "Por haberme ayudado, te voy a conceder un único deseo..." ¿Y qué es lo que desea? Que Kagome se convierta en hanyou. InuKag
Disclaimer: ¡NO ES MÍO! Pertenece a Rumiko Takahashi
Género: Romance/Acción/Aventura
Edades: Kagome: 16 - Inuyasha: 18
Nota de la traductora: los personajes y la historia no son míos. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de Wolf Blossom.
Capítulo 28: El Oeste de Inuyasha
—Maldición, te amo —soltó.
Una semana… había pasado una semana y no habían tenido problemas con nadie. Era el día antes de que Inuyasha y Kagome se mudaran a su mitad de las tierras del oeste. Las orejas de Kagome se movieron cuando Inuyasha metió algunas cosas en una mochila y se la puso sobre el hombro. Kagome abrazó fuertemente a Sango.
—Cogeremos a Tsuki.
—Pero no hay ninguna razón para buscarla juntos. La Shikon no Tama ha desaparecido —dijo Miroku mientras rodeaba con su brazo la cintura de su prometida, sabiendo que Inuyasha no le dejaría abrazar a Kagome. Kagome le sonrió mientras se movía para abrazarlo. Inuyasha gruñó, pero Kagome lo ignoró y aún así abrazó a Miroku.
—Os extrañaré a ambos —ella sonrió suavemente. Shippo tiró de su pierna y ella se inclinó hacia abajo, cogiendo en brazos al joven kitsune.
—Y te extrañaré a ti especialmente —sonrió tristemente mientras abrazaba a Shippo.
—¡Os visitaremos a menudo! Kagome, ¡tú estás embarazada y tu castillo probablemente estará lleno de sirvientes desconocidos! Necesitas gente que conozcas a tu alrededor cuando des a luz —dijo Sango.
Kagome se sonrojó.
—Eso no será hasta dentro de unos meses.
—Pero ella tiene razón —dijo Inuyasha mientras se echaba una mochila al hombro—. Con Tsuki alrededor y tú esperando, necesitamos que se pasen por allí de vez en cuando.
Kagome sonrió suavemente.
—Si Inuyasha dice que está bien… —en el transcurso de su apareamiento con él, ella supo que era el alfa y sabía que estaba a cargo. Sus antiguas formas de controlarlo estaban empezando a detenerse, especialmente sin el rosario.
—Sí, está bien —dijo mientras se sentaba, sacándose lentamente la mochila.
—Deberíais descansar, mañana tendréis un largo viaje al Oeste —dijo Miroku mientras salía de la cabaña con Sango, Kirara y Shippo detrás de él. Kagome recostó su cabeza en el regazo de Inuyasha y suspiró.
—Nuestra propia casa —sonrió.
—Definitivamente no puedo esperar —dijo él en voz baja mientras pasaba sus dedos a través del pelo de ella. Kagome se frotó el estómago y él sonrió.
—Vamos a llamarle Muteki —dijo de repente. Kagome no pudo detener la sonrisa que adornó su rostro.
—¿Cómo estás tan seguro de que va a ser un él? Aún no podemos oler a nuestro bebé.
Él se rió entre dientes.
—Lo sé… todos los Taiyoukais tienen hijos primero. Mi padre tuvo dos hijos y mi abuelo tuvo primero un hijo. Mi bisabuelo, por lo que me han contado, tuvo primero un hijo y luego dos hijas.
—Entonces está en los genes, ¿eh mi amor? —ella sonrió. Su corazón se aceleró al haberse referido a él como su amor.
Inuyasha pasó sus dedos por el pelo de la chica y sonrió.
—No puedes esperar a que nos mudemos a nuestra propia casa, ¿eh niña? —añadió, cariñosamente. Kagome soltó una risita.
—Definitivamente. Vi el castillo de Sesshomaru… es tan sexy…
—El nuestro va a ser más sexy —Inuyasha sonrió son suficiencia.
—Mejor será… —Kagome bostezó cuando empezó a quedarse dormida.
—Descansa —susurró él—, mañana será un día largo.
Kagome volvió a bostezar y cerró los ojos, contenta, en los brazos de su compañero.
Sesshomaru estaba de pie fuera del castillo de Inuyasha en el Oeste. El castillo de Inuyasha había sido construido con los mejores demonios carpinteros que Sesshomaru pudo encontrar. El primer heredero al trono estaba en el vientre de Kagome, por supuesto el primer Tío haría algo sobre ello.
Sesshomaru no odiaba a Inuyasha.
Simplemente no le gustaba.
El castillo estaba construido y Sesshomaru lo estaba inspeccionando. El castillo era lo suficientemente grande para los cachorros e Inuyasha y Kagome. A diferencia de su propio castillo, este parecía más invitante. Había una habitación principal para su hermano y la compañera, había siete habitaciones para los cachorros que podrían tener. Era el doble de los estándares del castillo de Sesshomaru… y Sesshomaru lo quería así.
Más te vale que estés feliz con tu castillo, previno mentalmente a Inuyasha mientras volaba de vuelta a su castillo.
Kagome se despertó con el olor del pescado frito. Sus ojos se abrieron como platos mientras se apartaba de un salto de Inuyasha y corría al exterior. Estaba embarazada de dos semanas y como los bebés demonio se desarrollan más rápido, sus antojos y sus náuseas matutinas llegan más pronto.
En este caso, a las dos semanas.
Los ojos de Inuyasha se abrieron de golpe y salió corriendo de la cabaña, siguiendo a Kagome. Sango fijó la mirada en sus espaldas.
—Qué…
—Náuseas matutinas —murmuró Kaede—. Siento pena por la niña.
A unos pasos de allí, Kagome vomitó sus entrañas. Cayó en redondo mientras Inuyasha le acariciaba la espalda. "Ughh" Gimió mientras retrocedía. Inuyasha la cogió del brazo.
—¿Qué fue eso? —preguntó.
—Náuseas matutinas —gruñó Kagome—, las padecen las mujeres embarazadas. Si huelen ciertas comidas, vomitarán.
—¿Entonces el pescado está fuera? —le preguntó a su compañera mientras la ayudaba a incorporarse.
—Sí… dime, ¿podríamos pelear?
Inuyasha arqueó una ceja.
—¿Pelear?
—Me siento rígida y débil… Solamente como, ya sabes… ¿ejercicio? —preguntó Kagome. Inuyasha se encogió de hombros y asintió, llevó a Kagome a un claro despejado. La miró y arqueó una ceja.
—¿Estás segura?
Kagome asintió.
—Sí, no he luchado desde que me convertí en un hanyou recientemente.
—Me refiero al cachorro… —susurró Inuyasha.
—Estaremos bien, amor.
Inuyasha se rió y ambos se pusieron en posición de pelea. Kagome tenía su kibou en el suelo y la tetsusaiga estaba encima de él. Ambos se miraban fijamente mientras el viento soplaba sobre ellos, el pelo de Inuyasha flotaba por detrás de él y el pelo de Kagome volaba hacia delante.
—¡YA! —bramaron los dos mientras embestían contra el otro. Kagome saltó en el aire mientras Inuyasha daba de repente varias volteretas hacia atrás. Aterrizó y extendió sus garras.
—¡Sankon tessou! —bramó. Kagome dio una voltereta hacia atrás cuando los tajos de aire se dirigieron hacia ella.
Saltó en el aire y cruzó sus brazos.
—¡HÉLICE DE MEDIALUNA! —gritó mientras hélices con forma de luna creciente salían disparadas de sus dedos. Inuyasha las esquivó perfectamente y le sonrió con suficiencia a su compañera que se posó en un árbol. Ella estaba jadeando pesadamente mientras Inuyasha flexionaba sus garras.
—Has mejorado —le felicitó.
—No me estoy esforzando por culpa de nuestro cachorro —le dijo mientras daba una perfecta voltereta para bajar del árbol. Aterrizó delante de Inuyasha, quien bajó la mirada hacia ella. Ella sonrió con suficiencia mientras hacía un giro con su pierna a la velocidad del rayo de modo que Inuyasha quedó clavado a la tierra.
—Qué dem… ¿cómo hiciste eso? —preguntó mientras se levantaba del suelo.
—Sango y Miroku han sido unos buenos profesores —soltó una risita mientras se estiraba. Inuyasha puso los ojos en blanco mientras ella balanceaba sus manos a los lados de su cuerpo—. Eso fue un buen ejercicio —ella sonrió mientras pasaba rápidamente al lado de Inuyasha.
—Vamos —sonrió con suficiencia.
—Ajá —él sonrió y la atrapó, haciéndole girar entre sus brazos.
—Yo doy las órdenes en esta relación.
—Oh, ¿de verdad? —Kagome arqueó una ceja—. Entonces si dijera… bésame, no lo cumplirías.
—Nop —sonrió—. Diría, tú primero… entonces tú lo cumplirías.
—Qué compañero tan sobresaliente —Kagome puso los ojos en blanco y luchó para salir de su agarre. Inuyasha se rió y presionó sus labios fuertemente contra los de ella. Ella llevó sus brazos instantáneamente alrededor de los hombros de Inuyasha y lo empujó contra su cuerpo. Sus lenguas hicieron magia mientras un chisporroteo de excitación atravesaba sus cuerpos.
—Necesitamos… aparearnos… —Kagome respiró mientras arqueaba su cuerpo contra su compañero. Inuyasha sonrió con suficiencia mientras deslizaba su mano sobre su mejilla y por detrás de su oreja, rozando la blancuzca marca de su hombro.
—Sí, lo necesitamos… ¿en nuestro nuevo castillo? —sonrió.
Kagome se rió y se apartó de él.
—Tenemos que irnos pronto.
Inuyasha asintió cuando la cogió al estilo nupcial.
—Yo te llevo, amor —se rió entre dientes y Kagome hizo un puchero, poniéndose cómoda en sus brazos.
Los dos volvieron a la cabaña y se encontraron a Sango llorando.
—¡TE EXTRAÑARÉ! —abrazó fuertemente a Kagome. Kagome sonrió tristemente mientras las lágrimas se asomaban a sus ojos.
—Yo también te extrañaré… ¿vendrás a visitarnos? —susurró Kagome.
—Puedes apostarlo —murmuró Sango mientras Shippo se acurrucaba en los brazos de Kagome. Kagome lloró aún más fuerte.
—Cuídate cariño —murmuró. Shippo asintió, intentando contener las lágrimas. Inuyasha observaba mientras Kagome y Miroku se miraban fijamente.
—Eres al que más he conocido, aparte de Inuyasha —murmuró—, tú eres mi hermano… ¿vale?
Miroku abrazó a Kagome e Inuyasha supo que no era una amenaza.
—No les metas mano a muchas chicas. Ahora eres de Sango —murmuró Kagome y él asintió.
—Cuídate —susurró mientras los dos abandonaban la cabaña. Sin mirar atrás, saltaron hacia un árbol y siguieron adelante, Kagome siguiendo a Inuyasha. Después de un cierto punto, ambos se detuvieron e Inuyasha abrazó a Kagome, porque estaba llorando mucho.
Después de un día de viaje los dos aterrizaron delante de un claro abierto.
—Vale… —murmuró Kagome mientras bajaba la mirada en el claro que tenía delante.
—Pensé que teníamos un castillo… —preguntó Kagome. Inuyasha la cogió en brazos y corrió unos metros hacia delante de donde estaba. Kagome soltó una exclamación mientras Inuyasha la bajaba suavemente. Delante de ellos, estaba un castillo enorme. Parecía similar al de Sesshomaru, pero más hogareño.
—Estás de broma… —susurró Inuyasha.
—¿VIVIMOS aquí? —murmuró Kagome lo que estaba en la mente de él.
Oh, tienen un castillo. No sabía yo que Sesshomaru podía ser tan generoso. Ahora que se han mudado tendrán más privacidad y podrán hacer cositas, jijiji.
Bueno, dejando de lado mi mente pervertida, me queda daros las gracias por los reviews y recomendaros que os paséis por el nuevo one-shot que he traducido, porque no todos los títulos son lo que parecen. ^_^
Fijaremos la próxima actualización en… los 294 reviews.
Besos.
