HOLA!!! He vuelto.
Este capítulo es el más largo que he echo, y tambien el que me ha llevado más trabajo!
Los personajes no son mios, sino de Akira Toriyama, y ahora sí, A LEER!:
(Y tened piedad con mi intento de limón!)
Bra volaba sin rumbo, simplemente quería irse de allí, escapar de esa situación. Pero se había vuelto a perder (yo y mi estúpida orientación).
- ya te has perdido?- le preguntó una voz cavernosa a su espalda, una voz que le hacía sentir muchas sensaciones, sensaciones que ahora mismo no quería sentir. Un momento, porqué siempre sabía lo que le pasaba?!?
- déjame en paz- le espetó Bra de malas maneras.
- que te pasa? Estás llorando?- por qué tenía que sonar tan preocupado y a la vez tan condenadamente sexy? Pero Bra no dejaría que la viera llorar; se secó las lágrimas con el dorso de su mano y le dio la espalda.- Bra?- un escalofrío recorrió la espalda de la semisayian, solo con oír su nombre pronunciado de esa manera, y en esos labios. Seré tonta!?!
- vete con esa bruja, te está esperando en el balcón- intentó decir Bra sin mostrar emoción alguna pero el odio se notaba en cada poro de su piel, y el echo de llamarla bruja no ayudaba.
Y Azog lo notó, y se alegró: estaba celosa! Sin pensar en la posibilidad de que Bra era capaz de arrearle un sopapo se acercó a ella y la rodeó con un brazo por la cintura colocando su boca en la nuca de la chica.
- estás celosa- no era una pregunta, era una afirmación. Y tal y como sospechaba, Bra intentó soltarse pero la tenía fuertemente agarrada, y sabía que ese susurro al menos, la había desestabilizado. - Soy más fuerte que tu, ni lo intentes.
Bra era orgullosa, pero no tonta y sabía que tenía razón, así que dejó de intentar soltarse del agarre y optó por mantener una postura indiferente y amenazante. Lo consiguió.
Azog aflojó sus brazos y notó como la cintura de la chica se escurría entre sus manos y se colocaba en frente suyo. .
- no estoy celosa- dijo Bra finalmente, cruzándose de brazos (pose de herencia paterna).
- si lo estás- le repitió Azog aún más divertido. Si lo estaba.
- no- dijo contundentemente la princesa- es solo que aún no entiendo la facilidad de los sayians para "entablar relaciones"- acabó con rin tintín.
- yo no he "entablado relaciones" con ella- Azog empezaba a desesperarse; acaso no veía que solo quería entablar relaciones con ella?
- noo- dijo Bra alargando la última letra con un deje de ironía y cinismo que desesperó a Azog.
- no ves que estoy aquí?- le dijo este finalmente con un tono agresivo con el que nunca se había dirigido a ella, pero que a Bra le gustó mucho. Era tan agresivo y salvaje, ... No, no Bra. Ahora estás enfadada con él! Céntrate en odiarlo.
- a lo mejor es que ves más fácil acostarte conmigo que con ella- dijo Bra con fingida indiferencia- y si es así me tienes en muy mal concepto.
Azog había perdido la paciencia de la que siempre hacia participes a los que lo rodeaban. Avanzó amenazadoramente hacia ella y se colocó enfrente suya, sin tocarla, sin rozarla, pero sin espacio entre medio para que cruzara el aire.
- si quisiera follar con alguien estaría con ella, tumbado en el suelo de cualquier rincón y envuelto en sudor- dijo el sayian mirándola a los ojos y notando en ellos el desconcierto y el dolor de sus palabras. – pero estoy aquí. – acabó de pronunciar y no se movió ni un ápice de su posición.
Bra estaba acalorada, tenerlo tan cerca la desorientaba, su olor, sus ojos, su calor, ... pero ella tenía razón! Solo era un salido como otro cualquiera! Lo había reconocido, podría estar follando con la otra pero había preferido hacerlo con ella, o podía ser que lo hubiera entendido mal? No. Claramente se había referido a follar, ya no quedaba nada de hacer el amor.
"Esta noche te voy a hacer el amor", esas fueron sus palabras, las palabras que desestabilizaron a Bra y que hicieron que el estómago le pegara saltos venciendo las leyes de la gravedad sin motivo aparente; pero nada, nada era verdad. Solo quería acostarse con ella, follar (que mal le sonaba esa palabra a Bra), y luego ya estaba. Además si no le salía bien la jugada, siempre tenía a la otra; chico listo.
Pero no estaba enfadada, estaba abatida. Le resultaba imposible enfadarse con él, le resultaba imposible odiarlo, y más se odiaba por ello. Si lo odiara, si lo detestara, podría pensar en él como un gran hijo de p... pero no podía! No podía porque estaba enamorada. Sí, se había enamorado y ahora tendría que acarrear con las consecuencias.
- si quisiera follar...- intentó seguir Azog sin quitar la vista de unas lágrimas que se formaban en la comisura de esos ojos azules que le volvían loco. Le resultaba muy duro verla llorar.
- entonces vete, vete con esa, vete a follar!- le gritó Bra. Las lágrimas salieron de sus ojos y ya no le importó que la viera llorar, ya no le importó nada. Estaba más que claro que ella se había enamorado de él, del gran y guapo luchador, que la hacía sentirse especial, pero que en el fondo todo era mentira.
Bra se separó de él y empezó a descender hacia un bosque que vio para poder llorar, llorar y desahogarse, y luego ya pensar en que hacer. Pero Azog la siguió, y paró su descenso sujetándola por la muñeca y girándola sobre si misma y haciendo que chocara contra su tórax.
Bra ya no se acordaba de que él era más fuerte, solo quería que la soltase, que la dejase en paz para intentar algún día darse cuenta, antes de acostarse, que no había pensado en él en todo el día y creer que lo estaba superando, solo creerlo.
- mírame... mírame- le pedía Azog agachando su cabeza para superar el palmo que sacaba a su princesa e intentando buscar esos ojos azules, pero Bra no podía más. Nunca había sentido nada así por nadie, nunca, hasta que lo vio, hasta que cruzó esa puerta y los ojos de Bra vieron unos ojos verdes increíbles, hasta que lo oyó reír por primera vez, hasta que la salvó de las garras del tirano.
- déjame en paz, por favor- le pidió Bra llorando- por favor...- se estaba comportando como una tonta. Siempre había creído que nunca lloraría por un chico, nunca, y ahora le estaba suplicando que la dejara en paz.
- no quiero follar- dijo Azog sin más-Te acuerdas de lo que te dije?- le preguntó casi como una suplica intentando que Bra entrara en razón. Necesitaba que lo escuchara.
- eso de que "las cosas no se hacen por ganas"?- le preguntó Bra maliciosamente, aparcando sus lágrimas por un momento para mirarlo con un odio fingido que para nada sentía, pero que él no debía saber.
- no- le contestó Azog con agresividad, acercándose más a ella sin dejar de mirar esos ojos azules- eso de que "te voy a hacer el amor"- acabó Azog en un susurro, con su voz grave y cavernosa que rompió la tranquilidad de la noche.
Su mano se colocó lentamente en la barbilla de la chica, acariciándola, levantándole la cabeza para ver esos ojos azules. Su cabeza empezó a descender para dirigirse hacia la chica y al final de este lento recorrido aprisionó los labios de su princesa con los suyos sujetando a Bra por la cintura con autoridad y posesión, con el otro brazo.
Bra se odió por permitir que eso sucediera, por permitir otra vez que ese sayian le quitara importancia a todo lo que los rodeaba, haciéndolo inexistente. Pero no podía evitarlo, solo él era capaz de hacerle perder la razón con un roce de sus labios.
Sus bocas se separaron pero Azog no la soltó, simplemente la miró a los ojos y luego dirigió sus ojos a uno de sus brazos. Azog tenía el vello de punta:
- esto no se consigue solo follando- dijo con voz ronca pero calmada, escondiendo la rabia. Volvió a mirar a Bra y vio en sus ojos al fin la comprensión, incluso la vergüenza. Al fin había entendido que lo que tenía con ella era mucho más que sexo.
Bra se sentía ridícula. Acababa de montar un espectáculo por culpa de su exagerada imaginación. Ella le había gritado, y ni se acordaba de las cosas horribles que le había dicho, pero Azog seguía mirándola intensamente. No estaba enfadado, estaba ... tranquilo, otra vez.
- quiero tocarte, acariciarte, olerte, mirarte, ... sentirte- le dijo Azog sin dejar de mirarla a los ojos y haciendo que Bra no solo enrojeciera por el numerito montado.
Bra no sabía donde esconderse, donde meter su cara colorada de loca histérica así que optó por su único recurso. Hundió su cara en el pecho del sayian suplicando para no tener que sacarla nunca de allí y ver la mirada de Azog, y si se había enfadado de verdad?
Pero la rodeó con sus brazos en algo que era mucho más que un abrazo. Bra podía sentir el corazón del sayian latiendo contra el pecho casi tan deprisa como el suyo. Y estos latidos acompañados por su olor, y el calor de su cuerpo hacían que unas enormes ganas de algo que Bra no entendía se apoderaran de su cuerpo.
Bra tuvo el valor necesario para levantar la cabeza del pecho del sayian y mirar esos ojos verdes. No la miraban enfadados, ni burlonamente, sino que la inspeccionaban, como si buscaran algo y Bra sabía el qué.
- no quiero volver a la fiesta- dijo esta convenciéndose a si misma de lo que hacía., aunque para su sorpresa no le costó mucho, por no decir nada.
-...- Azog seguía sin hablar, simplemente la miraba-estás segura?- consiguió preguntarle al fin con voz entrecortada.
- si- dijo Bra con un tono divertido en su voz. No solo ella estaba nerviosa.
Azog pasó una mano por detrás de la cintura de la chica y la acercó a él, luego se colocó dos dedos en la frente y no paró de mirar esos ojos azules.
Bra nunca había viajado en cambio de lugar instantáneo, ni sabía que Azog supiera hacerlo pero ahora mismo eso no le importaba. Miró a su alrededor y comprobó como habían llegado a una habitación que le era familiar.
Azog seguía sin soltar a Bra y ahora observaba como esta miraba a su alrededor. Pero, era posible que estuviera más nervioso él que ella? Bueno, ahora no era el momento de ponerse nervioso.
- estamos en tu ...?- intentó preguntar Bra pero Azog la cortó.
- yo...lo siento... como has dicho que no querías volver a la fiesta... yo... bueno creía que querías hacer...bueno, quieres volver? Quieres que te lleve a casa?... lo sient...- pero Azog no terminó la frase. Bra se puso de puntillas y consiguió llegar a la boca del sayian para hacerle callar con un beso. Era la primera vez que ella empezaba un beso entre ellos dos, y quería dejar claras sus intenciones.
Los labios de Bra toparon con los cálidos del sayian haciendo que este enmudeciera en el acto y acercara aún más la semisayian a su cuerpo, si eso era posible.
Fue Bra quien acabó el beso y quien miró esos ojos verdes que ahora ya no la miraban tan nerviosos, sino ansiosos.
Azog entendió perfectamente el beso y las intenciones, y sin pensárselo dos veces pasó una mano por debajo de las rodillas de la chica y la otra por la nuca, levantándola suavemente del suelo y empezando a andar hacia su cama. Iba a hacer que Bra nunca olvidara aquello, iba a hacerla sentir como era ella, una princesa.
Azog era consciente de que Bra solo era mitad sayian y que por tanto tenía que tener en cuenta su otra mitad terrícola, así que necesitaría un gran autocontrol.
El sayian depositó a su princesa encima de la cama con toda la tranquilidad de la que fue capaz, intentando que las manos no le temblaran. Bra no decía nada, simplemente seguía mirándolo, pero tampoco sabía que decir!
Cuando hubo soltado a Bra en la cama, Azog se movió rápidamente; se colocó encima de ella con las rodillas y las manos aguantando su peso y observó esos ojos azules que ahora mismo estaban debajo de él y que le volvían loco, completamente loco.
Bra estaba nerviosa, muy nerviosa, pero cuando vio a su sayian colocarse encima suyo una impaciencia y unas ganas de no sabía qué se apoderaron de ella.
Azog miró primero esos ojos azules y luego la boca empezando a acercarse poco a poco.
Bra era capaz de contar los segundos que duraba la tortura del recorrido de la boca del sayian para llegar a la suya; pero al final llegó.
Azog aprisionó el labio inferior de Bra con los suyos. Bra cerró los ojos y dejó de pensar, dejó de razonar, simplemente quería saber donde la llevaría todo aquello, y llegar.
Azog empezaba a volver a la tranquilidad y a centrarse. Menos mal! Ahora ya era real, todo lo que había pensado e imaginado iba a ser real. Al fin tenía a esa niña que vio por primera vez, altanera, que no se dejaba intimidar por el lagarto.
Dejó el labio inferior de Bra y se dispuso a besarla, simplemente a besarla, hasta que ella se tranquilizase y se dejase llevar. El primer beso fue calmado y suave, sin rastro del instinto que ahora mismo sentía Azog, y que hacia un gran esfuerzo por reprimir.
Bra volvió a pasar sus dedos por entre el cabello de su sayian y pensó que ese era el mejor beso que había recibido nunca; un momento, no había pensado eso en otra ocasión, precisamente con él?... pero ahora no era el momento de pensar. Los cabellos del sayian se deslizaban por entre los finos dedos de Bra que ahora ya no temblaban, sino que se sentían mucho más seguros y decididos. Y Bra iba perdiendo la cordura a medida que los besos avanzaban; en una mínima tregua abrió la boca y notó como la lengua húmeda del sayian se deslizaba hacia su interior rozando pequeñas porciones que hacían que Bra se sintiera aún más vulnerable pero más... aún no sabía definir esa sensación pero le gustaba.
Azog seguía explorando en el interior de la boca de su princesa. Esta parecía que ya había olvidado sus dudas y simplemente se dejaba llevar, como él. Eran dos bocas que se movían al mismo compás y que buscaban lo mismo. Y el calor se apoderó de Azog cuando notó las manos de su niña recorriendo sus brazos, parándose en los músculos que estaban tensos por tener que aguantar su peso para no aplastar a su pequeña. Y Azog decidió que también era hora de pasear las suyas. Una mano seguía aguantando su cuerpo para no caerse encima de Bra pero la otra trazaba el recorrido de la silueta de la chica, pasando por el lateral de su cuerpo tocando, explorando, acariciando.
Las estúpidas armaduras que llevaban puestas no dejaban acariciar mucho pero gracias a la moda de los sayians, el traje de las mujeres se completaba con unas botas altas que cubrían casi toda la pierna, y con unos shorts. Azog dejó de besar a la chica, y apartó su vista un momento solo para deshacerse de las botas de la chica y de las suyas también. Bra lo observaba mientras veía como intentaba quitarle las suyas al mismo tiempo que empujaba con su pie derecho su bota izquierda para quitársela él también.
- mierda- no paraba de repetir Azog entre susurros. Se tenía que atascar precisamente ahora?!?- ya!- exclamó cuando consiguió deshacerse de sus incómodas botas.
Bra sonrió y fue ella quien lo besó casi al instante de que este volviera a girarse hacia la cama. El impulso de Bra izo que cayeran de espaldas, ella encima de Azog. Lo miró a los ojos y no supo que vio éste pero el caso es que sonrió, sonrió de una manera tan sexy y provocadora que provocó el colorado en Bra, como ya iba siendo habitual, pero esta no se amedrentó. Ahora era ella quien dirigía los besos, y nunca creyó que sería capaz de ello pero no le resultaba para nada incómodo ni difícil, al contrario, sentía como si lo supiera hacer desde siempre, simplemente era dejarse llevar, sus bocas hacían el resto!
Pero Azog no aguantó mucho tiempo debajo. Se incorporó de la cama quedando Bra, sentada, encima de sus piernas. En esta postura tenían las cabezas a la misma altura y Azog atacó primero. Besó a Bra con necesidad, con ansias, mostrando en el beso todas las veces que había deseado hacer aquello. Y mientras el beso seguía Bra notó la mano de Azog deslizarse hacia el cierre de su armadura. Y no le importó; definitivamente quería hacerlo, quería hacer el amor con él.
Azog llegó al fin al cierre que hacía posible deshacerse de esa armadura. Con solo apretar un botón la armadura perdía toda su consistencia y rigidez y se podía quitar como una camiseta.
Apretó el botón y notó como la armadura se volvía de tela, simplemente. Dejó de besar a su princesa para prestar toda su atención en quitar la armadura. Sus manos recorrieron el lateral del torso de la chica cogiendo la parte de debajo de la armadura, y empezó a deslizar la prenda hacia arriba dejando al descubierto esa cintura que siempre lo había vuelto loco y cuanto más ascendía la armadura más le gustaba lo que veía.
Al final, la armadura salió por la cabeza de la chica y Bra quedó sentada encima de Azog con un sujetador blanco cubriendo sus pechos. El sayian observó con calma cada parte de esa piel tan suave y tersa, sin prisa, de arriba abajo, y notó como Bra empezaba a incomodarse:
- eres preciosa- le dijo en un susurro volviendo a tumbarla encima de la cama y volviéndola a besar, esta vez con más calma y lentitud para demostrarle que no tenían prisa.
Bra se volvía a sentir cómoda, nunca creyó que pudiera estarlo en esta situación, pero la verdad es que después de oírle decir "eres preciosa" todas sus reticencias desaparecieron, sus dudas y sus miedos se disiparon, y supo que sí existía hacer el amor, y que ellos estaban a punto de hacerlo...o ya lo estaban haciendo.
Azog dejó a Bra unos momentos, simplemente para quitarse la armadura y volver a besarla, y cuando Bra vio ese cuerpo con los músculos marcados y torneados enfrente suyo algo la poseyó, algo que no conocía ni que sabía que tenía se apoderó de ella y una necesidad de tocarlos, de sentirlos, de acariciarlos la impulsaron a dejarse llevar por sus manos.
Bra deslizó sus manos por ese tórax desnudo, notando el principio y final de los músculos fruto de los combates y entrenamientos, mientras Azog la volvió a besar, esta vez delimitando la mandíbula inferior de la princesa, mordiendo ligeramente la barbilla y empezando a descender por el cuello. Pequeños besos y lametones adornaban el cuello de la chica, y Azog impulsado por las caricias de la chica aumentaba la intensidad provocando lo mismo en la chica. Era un círculo vicioso que ninguno de los dos quería dejar.
La boca de Azog descendía por el cuello de Bra, y cuanto más bajaba más suspiros se escapaban de la boca de la chica provocando que el vello del sayian se erizara. Con cada pequeño suspiro nuevas zonas del cuerpo del sayian se activaban. Y de golpe todo paró. Azog había llegado al final del cuello, encima de la clavícula, y respiraba entrecortadamente sobre él; y Bra se había quedado quieta, con la columna encorvada por el placer y las ganas, esperando que Azog hiciera algo, algo, pero... por qué no hacía nada?!?
Había estado apunto de morderla. Azog era consciente de ello, y no sabía de donde había sacado el poco sentido común para no hacerlo.
- otro día- le dijo Azog con muchas dificultades para emitir cualquier tipo de sonido que no fuera un gruñido.
-...- Bra asintió. Ella también sabía de la existencia de esa mordedura, y decía mucho de Azog haber parado pues era la primera vez de la chica.
El siguiente beso que Bra recibió de Azog ya no era un beso simplemente, sino que transmitía toda la frustración y toda la pasión contenida que había aguantado Azog al no morderla. Y Bra le correspondió. Al ritmo de los besos y caricias los dos se iban olvidando del anterior suceso y la pasión y las ansias volvían a flotar en el ambiente.
Azog había vuelto a mordisquear la barbilla de la chica y desde esta había descendido hacia abajo, pasando por el cuello, dejando un pequeño beso en la clavícula y deslizando su lengua y sus labios entre los pechos de Bra. Al final del recorrido su boca ya estaba en ese abdomen, ese abdomen suave y sensible.
Un pequeño soplido salió de entre los labios del sayian y rozó el ombligo de la chica provocando una repentina e involuntaria contracción y un nuevo suspiro.
Pero siguió con su bajada, posó sus dos manos en la cadera de la chica y las izo descender llevándose con su arrastre los shorts de la chica. Bra no se resistió y ayudó al sayian a deshacerse de los pantalones levantando sus caderas y piernas. Por fin Azog había conseguido retirar esa incómoda prenda y no pudo resistirse a depositar un pequeño beso en el interior del muslo de la chica, muy cerca de su zona íntima, cosa que provocó que una oleada de calor se apoderara de la princesa y que la temperatura de su zona íntima aumentara considerablemente.
Azog prefirió quitarse sus pantalones antes de contemplar a su princesa porque ahí si que perdería el sentido. Con un rápido movimiento Azog se quitó los pantalones de combate, no sin maldecirlos por no salir más rápido, quedando con unos simples shorts negros, y se volvió a la cama donde vio a un ángel con solo dos prendas de ropa interior cubriendo su cuerpo.
Eso era demasiado para él y su autocontrol. Volvió a tumbarse encima de ella y deslizó una mano por el hueco que había entre la espalda de la chica y el colchón consiguiendo ascender hasta llegar al cierre del sujetador; con un rápido movimiento abrió el cierre y Bra notó como los tirantes se deslizaban por sus brazos y finalmente su pecho se desprendió del sujetador.
Una repentina vergüenza a que Azog le viera los pechos provocó que Bra se abrazara a él, provocando que sus pechos rozaran el tórax del sayian. Un sonido ronco se escapó de la boca del sayian al sentir los pechos de su princesa rozando contra su piel.
Eran dos cuerpos casi desnudos a la luz del primer satélite del planeta que se rozaban, se besaban, se acariciaban.
Bra notaba algo contra sus muslos que se volvía duro por momentos, la entrepierna de Azog palpitaba por culpa suya, y una mezcla de vergüenza y picardía apareció en los ojos de Bra.
La mano de Azog se deslizó por el pecho de la joven, suavemente, solo rozando, poco a poco, provocando que la piel de Bra se erizara. Un nuevo suspiro se escapó de la boca de la semisayian, y cada vez eran más seguidos. Ese tacto era tan cálido, tan suave, Bra no entendía como las manos de un hombre que vivía solo para luchar podían ser tan suaves y realizar esos movimientos tan delicados. Poco a poco, y a medida que el contacto aumentaba Bra perdía la noción del tiempo y del espacio, ya le era igual si le veía los pechos, solo quería que siguiera, que nunca parara ese roce, y quería lago más:
- Azog...- consiguió pronunciar Bra. No sabía que tenía pero la zona de debajo de su abdomen le ardía y necesitaba más.
- enseguida...- le dijo este con voz muy ronca. Él sí parecía saber a que se refería, él también lo quería! Pero tenía que esperar un poco más, solo un poco más. Y trago saliva para que él pudiera aguantar su instinto.
Bra estaba con los ojos cerrados y con sus manos recorriendo cada parte de la espalda y del tórax del sayian y este se dispuso a hacer lo mismo. Bajó su cabeza para empezar a besar ese abdomen; pequeños besos y lametones dejaban un rastro brillante en la tripa de la chica, pero estos besos y lametones ascendían y Bra sabía adonde se dirigían y se sorprendió al pensar que quería que llegaran pronto.
Azog, al fin, probó el sabor de los pechos de su princesa; mientras masajeaba uno, cubría el otro con pequeños.
- Azog...- volvió a repetir Bra esta vez con más ansias.
Pero esta vez Azog no respondió, solo subió su cabeza y buscó esos ojos azules. Bra lo miró con una mirada de "si paras ahora te mato" y Azog sonrió, besó de nuevo a su princesa y descendió sus manos para quitar la última prenda íntima que cubría el cuerpo de Bra. Bra levantaba sus caderas a modo de facilitar la operación, y Azog, al mismo tiempo que sus manos descendían, aprovechaba para realizar pequeños roces y caricias que no ayudaban en la concentración de Bra. Y como la otra vez, antes de girarse hacia ella se quitó los suyos. Ahora los dos se encontraban completamente desnudos.
Azog volvió a subirse a la cama y se deslizó despacio sobre el cuerpo de su niña, rozando, acariciandose sus dos cuerpos. El pecho del sayian ascendía por el abdomen de la chica y el pecho, dejando pequeños contactos a su paso mientras que sus piernas se entrelazaban. Se tumbó sobre su cuerpo cubriéndolo completamente y volvió a aguantar el peso de su cuerpo con las manos.
- estás segura?- le preguntó con dificultad pero con seguridad.
-...- Bra no respondió, simplemente lo miró con mirada asesina.
- lo tomaré como un sí- dijo Azog, pero sin bromear.
Una mano de Azog se deslizó por el cuerpo de su princesa sin dejar de mirarla a los ojos y llegó a sus piernas donde con un movimiento ayudó a Bra a abrirlas más. Bra no dejaba de mirarlo, el momento había llegado, y estaba nerviosa, pero tenía que ser con él. Vio como Azog se colocaba entre sus piernas y apoyaba todo su peso en los codos y antebrazos. Los brazos de Azog se tensaron a los dos lados de la cabeza de Bra, esta vio como los bíceps se marcaban más, y los tríceps se contraían; y esta volvió a recibir un beso suave, delicado, para demostrarle que estaba allí.
El beso paró, Azog la miró a los ojos y Bra notó como empezaba a intentar meterse en su cuerpo, con todo el cuidado del que era capaz. Bra cerró los ojos un momento y luego miró esos verdes que no dejaban de mirarla con preocupación, y casi inconscientemente se mordió el labio inferior por el nerviosismo. Ante este gesto Azog no pudo evitar depositar un rápido beso.
Azog notó la barrera natural del cuerpo de Bra al seguir empujando y paró un segundo. Dudó de si seguir o no pero Bra lo besó, lo besó rápidamente para que siguiera, porque era con él con quien quería hacerlo, con él.
Azog sabía lo que ahora venía y se sentía culpable por el daño que le haría.
Pero siguió, a petición de Bra, y esta notó como poco a poco se iba introduciendo más y más, despacio, y notaba como perdía su virginidad. Se acercó más al cuerpo del sayian y se sujetó a su espalda. Azog iba avanzando poco a poco intentando causarle el menor daño mientras Bra seguía abrazada a su cuerpo con sus pechos notando los acelerados latidos del corazón del sayian.
Por fin lo había conseguido; estaba dentro del cuerpo de su princesa y ahora si notaba donde se habían clavado las uñas de esta en su espalda.
Un beso de Bra en su hombro reavivó a Azog y aunque aún costaba entrar libremente el ritmo iba avanzando y aumentando de intensidad, con parsimonia. Con cada embestida menos dolor sentía Bra y más placer experimentaba.
- Azog...- consiguió pronunciar Bra con dificultad. Ya no era una suplica, sino que expresaba dudas, dudas sobre lo que le pasaba. El sayian solo empujaba y ahora Bra movía sus caderas al mismo ritmo incrementando el placer en los dos.
-mjm- Azog no era capaz de decir una palabra coherente. Necesitaba de todo su autocontrol para seguir así. Muchas otras veces había estado en esta situación, pero el echo de que quien movía las caderas de esa forma fuera Bra, su niña, y que fuera ella la que temblaba debajo de su cuerpo, acarreaba que experimentara multitud de sensaciones. Sensaciones a las que aún no había puesto nombre porque le eran desconocidas, pero que ya lo haría.
El ritmo aumentaba de velocidad y los dos cuerpos se movían al compás, chocando sus caderas con cada embestida.
- Azog...- volvía a repetir Bra. No sabía que le estaba pasando pero estaba a punto de estallar del éxtasis.
El sayian seguía empujando y cada suspiro de la chica y combinado con su nombre hacían que la intensidad de todo, de las embestidas, de los movimientos, de las sensaciones, aumentara, que todo adquiriera otra realidad.
Hasta que ocurrió; las fuerzas de Bra se desvanecieron al notar que había llegado al momento cumbre de su placer, y su cuerpo se relajó; y un sonido ronco se escapó de la garganta del sayian al notar sus fuerzas flaquear y sus piernas temblar.
Durante unos instantes no se movieron. Bra seguía tumbada acabando de saborear ese placer tan intenso y Azog consiguió no caerse encima suyo y ahora la observaba mientras esta tenía los ojos cerrados.
Una sonrisa de felicidad (medio tonta) se dibujó en la cara de Bra y notó como Azog acariciaba sus mejillas coloradas con la punta de su nariz.
Cuando la vio sonreír, con los ojos cerrados, supo que todo iba bien, y nuevas fuerzas se apoderaron de su cuerpo.
- estás bien?- le preguntó Azog suavemente, pero sin poder esconder el ronco de su voz, sin dejar de acariciar la cara de su niña con su nariz.
-si- dijo Bra al mismo tiempo que abría los ojos y se encontraba con unos verdes que la miraban con más ganas que nunca.
- menos mal que están en la fiesta- le dijo Azog pícaramente.
Y luego Bra cayó en la cuenta de que llevaba razón; ni siquiera se acordaba de que se encontraban en Vejita, ni siquiera se acordaba de que lo había conocido en una horrorosa nave, ni siquiera de que ella era su princesa, durante todo este tiempo simplemente habían sido solo ellos dos, y Bra se olvidó de todo lo que había a su alrededor.
Pero ahora tenían que volver a la realidad, y en esa realidad había un punto muy importante: Vegeta.
Aún no quiero salir de aquí... Bra quería seguir en su cuento de hadas, con su príncipe. Con el príncipe al que ahora podía besar sin reparos, y eso es lo que haría.
- quieres quedarte a dormir? – le preguntó Azog tumbándose al lado de Bra recibiendo la cabeza de esta sobre su pecho y rodeando a su niña por la cintura con un brazo.- O si prefieres repetir?- le preguntó pícaramente.
Bra se había vuelto a poner roja. Azog tenía el récord de conseguirlo; antes de esto nunca le pasaba!
- no me mires!- dijo Bra de repente.
- Que te pasa?- le preguntó Azog sobresaltado y mirándola aún más.
- no te he dicho que no me miraras?- le dijo Bra nerviosa intentando coger más sábana para taparse. Se acababa de dar cuenta de que estaba desnuda! Completamente desnuda! Y empezó a buscar su ropa con la vista: estaba por toda la habitación! Por qué la había tirado?- Gírate!- le gritó a un sayian confundido.
Azog obedeció y no pudo esconder una sonrisa divertida ante la reacción de su princesa; pero si hacia un momento había gritado y suspirado su nombre! Y había tenido su pequeño cuerpo debajo del suyo, temblando!!
Bra recogía su ropa a toda prisa pero no encontraba los condenados sujetadores hasta que se giró y los vio en la mano de Azog. Este simplemente le sonreía pícaramente, solo como él sabía, y la miraba de arriba abajo, sin reparos, como siempre.
- ahora ya te he visto- le izo saber este mientras se acercaba a ella quien intentaba esconderse detrás de un perchero- y eres preciosa- le susurró cuando estuvo lo bastante cerca como para que la joven lo oyera.
Por qué siempre se le ponía la piel de gallina cuando oía esas cosas de su boca?
Alguien llamó a la puerta; dos golpes sobresaltaron a los dos habitantes de la habitación.
- Azog, hijo, la fiesta ya ha terminado- era Rash- y su padre la andará buscando- y sin más oyeron como los pasos se alejaban por el pasillo.
Azog miró a Bra y se echó a reír. No lo pudo evitar al ver la cara de pánico y vergüenza de esta.
- te llevo a casa- le dijo sin dejar de sonreír.
Bueno, que os ha parecido?!?!?!?
Lo he mirado, y mirado, y no se... auqnue tampoco creoq ue me saliera nada mejor! Llego al momento cumbre de la historia y me sale esto (que clase de escritora soy..por favor!)
Esta vez sí: REVIEWS!!!
HAsta el próximo capi!
