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Sakura se despertó sola, se dio la vuelta y miró el reloj que estaba en la mesilla de noche, se sorprendió al ver que eran las seis, había dormido unas horas pero le parecía que habían sido más. La habitación estaba a oscuras, pero una luz tenue brillaba en la parte superior de las cortinas.

Al incorporarse oyó como se arrugaba un papel, miro a su alrededor y encontró una nota sobre la almohada, se estiro para encender la lámpara de la mesita para poder leerla.

*Buenos días, Sakura

He desconectado el teléfono después de recibir una llamada ayer por la noche. Como estabas muy cansada no te has despertado.

Tus hermanas están a salvo. He ido a tu casa esta mañana para traerte algo de ropa pero volveré enseguida.

En caso de que te despiertes antes de que yo vuelva, solo quería decirte que estas preciosa cuando duermes y ha sido un honor, Pasar contigo toda la noche.

No puedo esperar para volver a hacerlo.

Sasuke*

Sakura volvió a leer la nota, miró el reloj y vio que llevaba fuera más de catorce horas. No anoche, pero por la mañana sí que debería hablar con sus hermanos. En realidad no le importó mucho no hacerlo. Su hermano levantaría la voz y se le oiría hasta en el infierno, y su hermana se quejaría de que Sakura había trastornado su perfecta vida.

Se levantó de la cama sintiéndose como nueva y entró en el cuarto de baño, sin poder evitar la sonrisa que tiraba de la comisura de sus labios. Sasuke pensaba que era preciosa y su nota no dejaba duda alguna de que no había sido una aventura de una noche. Ningún hombre le había dejado jamás una nota sobre una almohada.

Abrió el agua caliente de la ducha y se metió bajo el chorro. Cuando terminó de ducharse y cepillarse los dientes, cogió una toalla grande, se la puso alrededor del cuerpo y salió del cuarto de baño con la esperanza de que Sasuke hubiera vuelto. No estaba.

Colgó del armario una enorme camiseta y se la puso. Se suponía que iban a ir de compras, pero no había nada que fuera aceptable para salir de la casa.

"¿Hola?" Esa no era la voz de Sasuke.

Sakura se puso un par de pantalones cortos de algodón bastante holgados y salió de la habitación. Shisui estaba allí de pie en medio de la sala de estar sosteniendo una bandeja, y sonrió cuando la vio asomándose por una esquina.

"Buenos días, Sakura. Te he traído el desayuno."

"Gracias." contestó apartándose el pelo mojado de la cara.

Entró en el salón siendo consciente de que llevaba puesto algo que normalmente utilizaba solo para dormir.

"Buenos días también para ti."

"¿Quieres que te deje esto en la mesa de la cocina?"

"No, en la mesa de centro estará bien. Te agradezco mucho que me hayas traído el desayuno."

"Es algo que solo hacemos con los invitados especiales." Dejó la bandeja en la mesa y se enderezó, frunció la nariz y sonrió. "Sasuke se ha quedado aquí contigo."

"¿Cómo sabes eso?"

Su mirada fue al suelo junto al sofá, en busca de alguna evidencia de lo que habían hecho ayer por la noche, pero lo único que estaba fuera de lugar era la mesa de centro que Sasuke había movido, dejándola a pocos metros de su lugar original.

"¿Has hablado con él?"

"Puedo detectar su olor. Es bastante fuerte."

"Guau. ¿Tienes tan buen olfato?"

Él sonrió.

"Sí. Te puedo decir todo tipo de cosas con mi nariz." Ella le creyó. "Me alegro de que en esta ocasión no fuera la droga de reproducción lo que os ha llevado a tener sexo. Sé que en esta ocasión la comida y la bebida no habían sido manipuladas. Estaré fuera si me necesitas."

Shisui cruzó la habitación y cerró la puerta detrás de él. "Mierda."

Sakura olisqueó el aire, incapaz de oler nada más aparte del olor del beicon y el café proveniente de la bandeja. Le preocupaba un poco saber que Shisui podía decir que habían tenido relaciones sexuales.

Se sentó y estudió la comida... huevos revueltos, tostadas, beicon y croquetas de patata. El café era negro, pero había crema y sobres de azúcar en la bandeja. Cogió los cubiertos, la servilleta y atacó la comida.

Su estómago rugió de necesidad. Se había perdido la cena y tenía hambre. Unos minutos más tarde se abrió la puerta principal y Sasuke entró con una mochila colgada del hombro y una bolsa negra llena de ropa. Él sonrió.

"Estás despierta y duchada."

"Hola."

Sakura se sentía algo cohibida, pero intentó no demostrarlo. Habían pasado la noche juntos y tenía que superar la timidez que sentía al estar frente a él. Sasuke había dejado bien claro con esa nota que pensaba pasar mucho tiempo con ella mientras estuviera en Homeland, y no había forma de saber por cuánto tiempo estaría allí.

Sasuke dejó caer la mochila y puso la bolsa de ropa en la silla que había junto a la puerta. Llevaba una camisa azul de manga larga y unos pantalones negros con las perneras metidas en un par de botas negras de motorista. Ese estilo le sentaba muy bien. Su mirada se encontró con la suya.

"Lo siento, he tardado más tiempo del previsto. Itachi quería verme. El equipo de relaciones públicas ha traído esta bolsa de ropa para ti. Según me han dicho incluye un conjunto entero de... complementos para salir. Supongo que eso significa que la ropa interior y los zapatos están incluidos. "

"Eso está muy bien. Espero que las tallas no varíen demasiado." Sasuke cruzó la habitación y se sentó en la mesa junto a la bandeja.

"Tengo que confesarte algo."

El tenedor se quedó inmóvil a medio camino de su boca. La primera vez que había oído a un hombre decir esas palabras había sido su primer novio cuando le dijo que había dejado embarazada a otra chica.

Así fue como había terminado su relación y se había dado cuenta de lo cabrón que había sido.

"El equipo especial de las Especies entró en tu apartamento y miraron tu talla en el armario. Le dieron la información a nuestros relaciones públicas para que pudieran comprar la ropa que necesitabas para hoy."

"¿Irrumpieron en...?"

"Sí. Lo siento, Sakura. Eso no quiere decir que nosotros no confiemos en ti. Es que dormías tan plácidamente que me negué a despertarte. La ropa que llevas es evidente que no es de tu talla. Sé que vives con otra mujer, así que le di a uno de nuestros hombres la camiseta que habías llevado puesta para que pudiera reconocer tu olor en las prendas. Él identificó tu ropa y miraron las tallas. Uno de los humanos que trabaja con el equipo fue a una tienda 24 horas y ha elegido algo para ti. Espero que te guste." Sakura miró la bolsa y luego a Sasuke. Él frunció el ceño. "¿Estás enfadada? Se aseguraron de cerrar bien la puerta de tu casa cuando acabaron y no causaron ningún daño. Los del equipo quisieron comprarte un conjunto nuevo para que te lo pongas hoy cuando te llevemos a comprar ropa nueva. Esto nos da un motivo para demostrarles a todos que estamos juntos. No me pareció bien que cogieran tus pertenencias sin tu permiso."

"Estoy un poco sorprendida. Me parece mucho trabajo cuando sólo con preguntarme la talla se solucionaba el asunto."

"Vayamos por partes. Necesitabas dormir y me hice cargo de la situación. También hemos pedido productos personales para ti, como los que tienes en tu casa. Los entregarán hoy."

"¿Productos personales?"

Él sonrió.

"Productos de baño. Champú, acondicionador, gel de baño y hasta el desodorante y la pasta de dientes que te gusta."

"Está bien."

Le parecía un poco exagerado pero no podía quejarse puesto que había dicho que no habían dañado nada. En realidad, había sido muy considerado de su parte.

"Gracias." Él sonrió.

"Elegí este conjunto de entre todos los que te hemos traído, espero que no te importe. Enviarán el resto más adelante, si lo deseas. Pero hoy te llevaré de compras. Pensé que te gustaría elegir la ropa a tu gusto."

"No me importa."

Tuvo que tirar todo lo que Konan había elegido para ella cuando la habían encerrado en la casa de Satoshi.

"¿Has comido?"

Le preguntó al tiempo que le indicaba que si quería podía compartir su comida.

"Sí, ya he comido. Gracias."

"¿A qué hora te has ido?"

"Alrededor de las cuatro. Pensé que estaría de vuelta antes, pero me ha llevado más tiempo del que pensaba ir a Seguridad para recoger tu bolsa y empaquetar mis cosas. He traído lo suficiente para un par de días y cuando se me acaben puedo conseguir más."

Sakura se las arregló para no quedarse boquiabierta. Lo había dicho como si pensara quedarse todo el tiempo que estuviera en Homeland. No le parecía mal. En realidad le parecía maravilloso y la consolaba saber que no estaría sola.

"Por favor, Sakura comete la comida, necesitarás de todas tus fuerzas."

Se alegró de no tener comida en la boca cuando su mirada bajó hasta sus pechos y entrecerró los ojos con una mirada hambrienta que llevaba implícito el mensaje. Miró hacia arriba y le sonrió.

"¿Estás lista para ir hoy de compras y ser acosada por los humanos y sus cámaras?"

"Supongo que sí."

"No te preocupes, nadie se acercara demasiado. Te protegeré y vamos a tener a un par de equipos de seguridad a nuestro lado. Itachi no le ha dicho a nadie nuestro plan por lo que les llevara un tiempo a los medios de comunicación saber a dónde vamos."

"¿Eso es bueno o malo?"

"Bueno. Los humanos utilizan las redes sociales, y cuando nos ven suben las fotos y la prensa llega casi de inmediato. Esto lo haremos con rapidez, antes de que lleguen las furgonetas y empiecen a grabar. Siempre es así."

"¿Tienes que aguantar eso cada vez que vas de compras?"

"No, nosotros no solemos compramos la ropa fuera. Lo hacemos todo on-line, pero hay veces que tenemos que salir y no se puede evitar. En la Reserva no están tan mal las cosas, porque no hay muchos hoteles o moteles para alojar a los periodistas que nos acosan. Los humanos que viven en la localidad cercana no son muy acogedores con los de la prensa, por lo que allí tratamos con ellos mucho menos. Aquí en Homeland puede ser bastante agobiante."

Sakura se acabó la mayor parte de su desayuno, aunque su apetito había desaparecido hacía tiempo. Su breve relación con el circo mediático que había delante de su casa no era un buen recuerdo.

"Creo que en realidad a nadie le gusta a la prensa."

"Los humanos que viven en la Reserva son amigos nuestros, y no toleran a los manifestantes." Sonrió. "Me gusta el Sheriff Kim. A menudo nos pide ayuda y detiene a quien causa problemas a las Especies."

El complejo de la ONE conocido como la Reserva se encontraba en el norte y era un viaje un poco largo para ir a visitarlo.

"¿Vas a menudo allí?" Le preguntó.

Sintió un nudo en el pecho al pensar en que se podía marchar durante meses. No le gustaba. Eso suponía que no podría verle cuando quisiera.

"Vivo en ambos sitios. Depende de dónde se me necesite más."

"Oh."

Bajó la mirada a la comida para ocultar la manera en que la había afectado la noticia. Las relaciones a distancia no funcionaban jamás, al menos ninguna que ella supiera.

"¿Sakura?"

Ella se puso de pie.

"Debería de ir a cambiarme. Espero que me sirva la ropa." Atravesó la habitación y levantó la bolsa de ropa. "Guau. Es más pesada de lo que esperaba."

Sasuke se puso de pie y fue hacia ella, y cuando se dio la vuelta casi se chocó contra él.

"¿Qué pasa?" Le pregunto con el ceño fruncido.

"Nada." Contestó ella levantando la cara hacia él.

"Dime la verdad. ¿Qué he dicho o hecho para que te cierres de esa manera?"

"Estoy nerviosa por salir de compras."

Él se inclinó un poco acercándose más a ella.

"Eres muy mala mentirosa."

"Estoy nerviosa por dejar Homeland." Dijo sosteniéndole la mirada.

"¿Qué más te ocurre?" La observó de cerca. "Me has preguntado sobre la Reserva. ¿Te asusta? ¿Qué has escuchado sobre la Zona Salvaje? En realidad no alimentamos a los tigres y leones que hemos rescatado con nuestros enemigos."

"¿Qué? Nunca he oído hablar de eso."

"Estabas en la conferencia. Algunos de los manifestantes que estaban allí lo estaban diciendo."

"No prestaba atención a lo que decían. Eso es horrible. Creo es fantástico que halláis adoptado animales que otros habrían sacrificado. Leí una historia el año pasado acerca de los dos osos grizzly que algún idiota había maltratado y que fueron encontrados medio muertos de hambre, encerrados en jaulas. Entre los humanos no podían estar, no tenían sitio donde alojarlos ya que no hay parques zoológicos cerca y no tenían espacio para ellos, por eso la ONE se ofreció a llevárselos."

"Gus y Pete." Sonrió. "Ahora ya están bien. Antes se temía por su vida."

"En las noticias dijeron que estaban en muy mal estado."

"Habían sido maltratados y encerrados. Estaba allí cuando llegaron. Ahora los dos han subido de peso y se están adaptando muy bien."

"Eso es genial." Su admiración por él subió un punto más. "¿No es un poco peligroso? Quiero decir, he leído que no están en jaulas."

"No deben estar en jaulas. Nadie puede ser feliz encerrado. Han hecho amistad con algunos de los residentes y son muy juguetones. Las Especies cuidan bien de ellos."

"¿Has jugado con ellos?"

Él sonrió.

"Sólo hay que vigilar sus garras y sus dientes cuando tienen hambre. A Pete le encanta que le froten la barriga y a Gus le gusta nadar en el río. Le enseñé a pescar."

Sakura se quedó con la boca abierta. Sasuke se rio extendió la mano, le puso el dedo debajo de la barbilla y se la cerró.

"Te los presentaré si quieres, te prometo que estarás a salvo. Los residentes de la Zona Salvaje han hecho maravillas para socializarlos, y están aprendiendo a confiar en nosotros."

Sakura se recuperó un poco.

"¿Cómo enseñas a un oso pardo a pescar y por qué lo hiciste?"

"Nacieron en cautividad así que no desarrollaron sus instintos naturales. Los osos son inteligentes y aprenden lo que ven. Era sólo cuestión de llevarlos al río y mostrarles cómo pescar. Aprendieron rápidamente, y los residentes de la Zona Salvaje les dedican mucho tiempo." Él puso su mano sobre la de ella. "Deberías ir a vestirte, la tienda a la que tenemos previsto ir a abre a las ocho y tenemos que desplegar el sistema de Seguridad y repasar los conceptos básicos antes de marcharnos del Homeland."

"¿Conceptos básicos?"

"Es sobre las medidas que tomemos de seguridad y horarios para que podamos controlar la situación. Creo que el equipo de relaciones públicas también quiere hablar con nosotros".

"De acuerdo. Iré a prepararme."

"Voy a lavar los platos."

Sakura se detuvo y le vio recoger su bandeja e ir a la cocina a lavar el plato y la taza. Era muy dulce. Eso le recordó una vez más lo diferente que era de los tipos con los que había salido, ellos habrían esperado que fuera ella la que hiciera las tareas.

Entró en la habitación y dejó la bolsa de ropa sobre la cama, todavía pensando en lo que había dicho en relación a los osos. Se lo imaginó de pie medio desnudo al lado del río con las dos bestias feroces, enseñándoles a pescar.

"Al parecer, estoy saliendo con el hombre que susurraba a los osos." murmuró, impresionada.

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