Disclaimer: aunque lo intento yo no soy J.K. Rowling, la historia es de mi invención pero los personajes le pertenecen a esta "rica" escritora... jejejeje

CAPITULO 28: DOS BARRIGUITAS Y UNA SOPRESA

El delicioso aroma del desayuno casero de la señora Weasley impregnó por entera la Mansión Black. En menos que canta una sirena, la cocina se convirtió en el punto más bullicioso de la casa. A los habitantes habituales se les unieron los gemelos Weasley.

- No podemos resistirnos a los desayunos de mama – bromearon.

Nora apareció en la cocina un poco más pálida, y sorprendió a todos sacando diversas botellitas etiquetadas por San Mungo.

- ¿Te encuentras bien? – le preguntó Hermione.

Nora sonrió.

- Todo lo bien que pueda hallarse una mujer en mi estado.

La bandeja de salchichas de la señora Weasley cayó al suelo. La mujer la miraba a la chica con los ojos abiertos. El resto de gente no entendía su comportamiento.

Hermione miró fijamente a Nora. De pronto, advirtió un redondeamiento de su barriga. ¡Merlín!

- Tu… tu... tu… - tartamudeó – Tu estas…

- Embarazada – concluyó la chica.

Se hizo un silencio.

- ¿Cómo es posible que estés embarazada de es maldito bastardo? – gruñó Sirius.

- ¡Sirius! – exclamó Remus – No vamos a criticar sus sentimientos ni a juzgarla por sus actos. Ella ya ha demostrado su lealtad.

Volvió el silencio.

- Gracias Remus – acertó a decir Nora.

El licántropo le sonrió y asintió la cabeza.

- ¿De cuanto estás? – le preguntó Ginny.

- De cuatro meses.

- ¿Lo sabe él? – le preguntó Hermione.

- No – negó la chica.

Nora se tomó las pociones y se sentó a desayunar. Nadie le dijo nada. Hermione, mientras tanto, notaba ciertas molestias. Conforme fueron terminando se fueron levantando. Al final quedaron Ron, Ginny, Harry, Hermione, Sirius, y Nora.

- Caty – dijo Ron - ¿Molestaría mucho si te preguntase por el padre de tu hijo?

Nora miró al pelirrojo. Negó con la cabeza. Hermione sonrió. Sabía que entre Ron y Nora existía algún tipo de complicidad.

- Es mi marido – dijo ella – Draco Malfoy.

- ¿Eres…¿Eres…? – Harry no podía pronunciar la pregunta.

- ¿Estás casada…? – inquirió Ginny.

- Si – afirmó Nora – Y antes de nada, me gustaría que respetaseis mis sentimientos y no os inmiscuyeseis. Puede que Draco sea un mortífago y un asesino, pero también es mi marido y el hombre al que amo.

Nadie dijo nada. Y ante la sorpresa de todos, Ron cogió la mano de Nora y le dio un suave apretón. Ella sonrió.

Por otro lado, Hermione tenía mala cara. Las molestias en el estómago eran mayores. Sirius lo notó.

- ¿Te encuentras bien Princesa?

Por toda respuesta, la chica solo pudo girarse y devolver todo lo que había tomado aquella mañana. Sirius le recogió el pelo y dejó que ella se apoyase en él. Y antes de que nadie pudiese volver a decir algo, Hermione devolvió por segunda vez.

- Tranquila – susurró Sirius - ¿Te encuentras mejor?

Ella asintió.

- ¿Te preparo alguna cosa? – le preguntó Ginny.

- ¡No! – exclamó ella – Voy a recostarme un rato.

Hermione abandonó la cocina y se dirigió a su habitación.

- Ayer y antes de ayer ya se encontraba mal, pero no había llegado al punto de devolver el desayuno – comentó Ginny.

- Debería hacerse un chequeo, por si las dudas – dijo Harry.

A media mañana, Hermione se levantó y bajó. Todos estaban en el salón. Sirius y Harry jugaban al ajedrez supervisado por Ginny. Remus y Tonks cuchicheaban en el sofá, y Ron, con otro tablero, enseñaba a jugar a Nora.

- ¡Hermione! – exclamó Ginny.

Ella se acercó y Sirius le sonrió.

- ¿Cómo vais?

- El pobre Harry ya ha perdido los alfiles, la reina, una torre… ¿Cuántos peones? – se burló Sirius.

- Deja de burlarte – se quejó Harry.

Al cabo de un rato llegaron los gemelos Weasley.

- ¡Que asco! – gritó Hermione nada más salieron de la chimenea.

Todos se quedaron mirándola en silencio.

- ¿Qué? – gruñó ella – Huelen fatal. A saber de donde han sacado la colonia.

Nora la miró divertida, Tonks lanzó una carcajada, y el resto comenzó a reírse.

- ¿Olemos mal? – preguntó Geroge.

- Hermano, me han herido – teatralizó Fred.

- ¿Dónde Fred de mi corazón? – le siguió el otro con burla.

- Aquí – señaló su hermano, en el pecho, en el corazón.

- Sois unos payasos – se enfadó Hermione.

Y dicho esto se marchó enfurruñada. Los gemelos levantaron los hombros.

- Me parece que os ha tocado la isla de Avalon con los olorcitos – se rió Nora.

- ¿Qué quieres decir? – se extrañó Ron.

Ella sonrió enigmáticamente, y salió tras Hermione. La encontró en su habitación.

- ¿Puedo pasar? – inquirió.

- Claro.

- ¿Te encuentras bien?

- ¡No lo se! – exclamó la castaña nerviosa.

- Tranquilízate. No creo que sea bueno para el bebe – señaló Nora.

- ¿Cómo…? – trató de preguntar Hermione tras el impacto inicial.

- Vamos Hermione – sonrió ella – Yo también estoy embarazada… ¿Cuánto?

- Dos meses creo. He tenido dos faltas, los mareos, las nauseas de hoy, los olores… - sin poder evitarlo, se puso a llorar.

- Tranquila Hermione.

- Es que me recuerda a Audrey – lloró.

- ¿Tu primera hija? – preguntó Nora cautelosamente.

- Nació poco después de ti… Y murió… el mismo día que tu madre… cuando desapareciste tú… yo no pude… - seguía llorando.

- No llores Hermione. Ahora tienes una nueva oportunidad. No te aferrres al pasado. Piensa en el futuro, en tu bebe, en el padre…

- ¿Echas de menos a Malfoy? – preguntó de sopetón.

Nora cerró un instante los ojos y acarició su vientre.

- No hay día que no me levante esperando verlo a mi lado. Se que no es una buena persona, pero yo tampoco lo soy. Y no hay mucha gente que vea ese brillo tan especial que tiene en sus ojos. Y se que me ama. Tú lo viste.

- ¿Quieres niño o niña? – sonrió Hermione.

- Creo que un niño. Tan guapo como su padre – se rió Nora - ¿Y tú?

- Me gustaría otra niña. Pero no me importaría que fuese niño.

Sonrieron. Y juntas bajaron a comer.

Desgraciadamente, los gemelos también se quedaron a comer. Y se divirtieron molestando a Hermione. Ella, no tardó en explotar.

- ¡Ya basta! – gritó, y luego salió corriendo hacia su habitación.

- ¡Fred¡George! – exclamó la señora Weasley con cara de pocos amigos.

Sirius les dirigió una dura mirada y salió tras Hermione. Ella estaba echada sobre la cama.

- ¿Se puede saber que te ocurre hoy? – le preguntó suavemente el hombre.

Ella no respondió.

- Princesa… - la llamó Sirius.

- ¿Qué estamos haciendo¿Qué hay entre nosotros?

- No te entiendo.

- ¿Qué más pretendes de mí¿Qué puedo esperar de ti en este tiempo? – preguntó seriamente Hermione.

- Mírame Princesa – se miraron – Te amo. Te he amado siempre. Desde que te vi sentada en la mesa de Gryffindor sin saber quien eras. No he dejado de amarte nunca, pese a todo lo que hemos sufrido, pese a aquella noche con Remus, ni siquiera en Azkaban. Te amé aún más cuando me salvaste la vida con trece años sin saber que pasaría después.

Hermione sollozaba, y una lágrima recorrió su mejilla.

- La vida no ha sido justa con nosotros. No podemos mostrarnos públicamente, ni ir por la calle de la mano. Soy un prófugo de la justicia, acusado de un crimen que no cometí. Tengo en verdad veinte años más que tú. Pero hay una cosa que no puedo negar, estoy enamorado de ti Hermione.

- Orión – susurró Hermione.

Sirius la besó con pasión. Ella ahogó un gemido placentero.

- Cásate conmigo – le susurró él.

- ¿Qué? – se extrañó ella.

- Cásate conmigo – repitió él – No una boda legal porque no podemos, pero me basta con prometer y jurar delante de todos que te amo y que voy a amarte todos los días de mi vida.

Hermione sonrió entre lágrimas.

- ¡Sí! – exclamó feliz.

Sirius la besó. Se sentía feliz. La besó más intensamente, y notó de repente que ella se apartaba.

- ¿Qué pasa?

- He de contarte una cosa – dijo ella.

- Dime.

- Sirius, estoy embarazada.

El hombre no dijo nada. Ella le miró. Estaba mirándola fijamente con la boca bastante abierta.

- ¿Sirius?

- ¿Estás embarazada¿Vamos… vamos a… tener una princesita?

- No te puedo asegurar que sea niña, pero sí – sonrió la chica.

Sirius la atrapó con un suave beso.

- Lo será. Tan guapa como su madre y… su hermanita.

- No la olvidaremos ¿verdad? Audrey… - murmuró Hermione.

- Nunca. Siempre será nuestra primera princesita.

El hombre se inclinó hasta poner su cabeza sobre el vientre de ella. Hermione sonrió y acarició el cabello de Sirius.

- Princesa¿te importaría que eligiese yo el nombre?

- Mientras no se te ocurra elegir el nombre de tu madre no hay problema.

- ¡Merlín me libre¡Por supuesto que no! – se rió Sirius – Yo estaba pensando en otro. Andrómeda.

Hermione miró a Sirius. Y no pudo más que sonreír y asentir. Era el nombre su prima favorita, aquella que consideraba realmente su hermana. Aquella que había muerto sin que él pudiese defenderla.

- Andrómeda – repitió Hermione – Me gusta.

¿Qué tal? He aquí un nuevo capítulo. Y menudas sorpresitas eh!! Dos embarazos y una boda. ¿Alguien se lo esperaba? Bueno, a decir verdad, ha habido personas que si insinuaron el embarazo de Hermione, pero de la boda y el bebe de Nora nada nada jejejejeje.

Espero que os guste este capítulo, y aguardéis con ansias el próximo, que no tardara mucho más de una semana, lo prometo.

Gracias a Judith, Koumal Lupin, mica-prongs, keena89, andeli, damari, Yedra Phoenix, mustachi, Tamagoxhy Black, Malu Snape Rickman, beautifly92, Ana Leslie, Lucia y asterisco, por los reviews del último capítulo y por leer la historia.

Un beso muy fuerte y hasta el próximo capítulo.