Capitulo 28: La boda 2 parte

Marina suspiró al no recibir ninguna respuesta de parte de Clef.

—Olvídalo — dijo algo triste —. Creo que me equivoque de persona —la peliazul dio media vuelta dirigiéndose al lugar donde seria la ceremonia.

—Espera — aun confundido por las palabras de Marina, el mago la agarró del brazo evitando que se fuera.

—No Clef, yo tengo que irme, no puedo seguir así — señaló mirándolo.

El mago intentó descifrar en esos ojos azules lo que pasaba. No quería dejarla sola en esto, pero no entendía su actitud, sus palabras lo confundían, ¿a que se refiera con ser su pareja? Acaso la niña caprichosa le estaba dando esperanzas, quizás ella sentía algo por él, demasiado fácil había sido todo. Clef no era tan ingenuo para creen eso, algo estaba pasando, además ¿y el novio donde quedaba?

La peliazul comenzó a sentir su corazón latir a gran velocidad, esa mirada, esas sensaciones solo las había sentido en otro lugar y con una sola persona.

Confundido o no Clef acarició suavemente el rostro de la guerrera y dejándose llevar por sus sentimientos se acercó hasta casi rosarlos los labios de la guerrera.

—¡Marina! — exclamó Lucy haciendo que la mencionada y el Guru se reincorporaran tan rápido como podían.

—Lucy, ¿qué… qué haces aquí? Pensé que seguías molesta — dijo temblorosa.

—Lo estaba pero resulta que la ceremonia ya va a empezar y pues Anais y una dama de honor andan perdidas — señaló ignorando por completo lo que acaba de presenciar y por supuesto al mago.

—A ya veo… pues amiga quisiera ayudarte pero resulta que… que yo no he visto a nadie por aquí — dijo mientras sonreía nerviosa.

—Qué raro. Anais no es de las que se desaparece así.

Mientras las chicas hablaban Clef prefirió apartarse.

—Tú misma lo dijiste, Anais estaba rara… quizás no sé… se sintió mal y fue a dar una vuelta.

—No lo creo, aunque si estaba muy rara — afirmó pensativa.

—Bueno y que te parece si vamos, a lo mejor y ellas ya están ahí — propuso sonriente.

—Sí, sí, si claro vamos.

Lucy no tenía cabeza para pensar en nada más que en sus problemas, por eso no le pareció extraña la actitud de su amiga, ni le dio importancia a lo que había visto.


Su corazón se partía en trozos más pequeños con el paso del tiempo, no era un dolor pasajero sino que era algo que amenazaba con destruirla para siempre; recuerdos, sueños, ilusiones, nada de eso importaba, ya no valía la pena, todo había desaparecido.

—Pero, ¿cómo es que estas aquí? — le peguntó Kasumi.

Paris la miró sin saber que decir. Hacia un par de minutos su vida se había venido abajo. Dirigió su mirada a Anais, la rubia mantenía la mirada fija en algún lugar.

La novia de Paris volteó a mirar a la rubia —¿Y con esta? ¿Cómo es que la conoces? ¿Por qué la conoces? Se... se estaban riendo cuando llegue, ¿o me equivoco?

Anais pareció reaccionar cuando la escuchó.

—Yo la conocí un día en… — antes de que Paris dijera otra mentira la guerrera del viento fue más rápida.

—No conocimos por error en la clínica en la que trabaja Lulú, él te esperaba o algo así. Yo me sentí mal y él me ayudo… es todo —Anais habló con una frialdad que no conocía el príncipe.

El peliverde bajó la mirada derrotado.

—Paris te estaba buscando y me preguntó si yo sabia algo de ti, ya estás aquí, así que yo me voy, con permiso — a pesar de la situación tan difícil que estaba viviendo la rubia permaneció en su puesto, no quería discutir, no valía la pena — son el uno para el otro — pensó antes de irse.

Paris cerró los ojos sintiendo que con cada pasó que Anais daba se le iba la vida. La espera había sido en vano, había echado a perder todo. Se sentía morir.

—Que chica mas odiosa, no la soporto — dijo Kasumi con visible fastidio mientras la veía alejarse.

El príncipe se limpió rápidamente una lágrima.

—Lo importante es que viniste — señaló abrazándolo.

Este era solo en inicio de los problemas del príncipe de Céfiro y la guerrera del viento.


Después de haberse alejado lo más que pudo Anais se detuvo, no aguantaba más, recargándose en una pared dejó que los gemidos y las lágrimas salieran. Ella no comprendía porque le dolía tanto, tampoco era para que se sintiera así. ¿Cómo? si es que "no había una considerable historia de amor entre ellos, ni siquiera se habían hecho promesas de ningún tipo".

Era en este momento cuando el no recordar nada era lo mejor que le había podido pasar a la guerrera del viento, de lo contrario el dolor de los dos sería peor o pues quizás.

—Tonta yo… que tonta fui al creerle… cuantas veces no he escuchado esa historia, cuantas veces no he visto llorar a mis amigas y compañeras de estudio porque alguien le dijo te amo para luego romperle el corazón sin compasión… un te amo… un te quiero… siempre es lo mismo… todos quieren lo mismo… — pensó mientras recordaba las palabras del príncipe —. Era demasiado hermoso para ser cierto.

...

Mi novio… — la chica suspiró — nos amamos mucho, es la relación perfecta.

Es muy lindo estar enamorara — Lulú sonrió —. Cuando te escucho hablar me parece verme a mí, tan enamorada y segura de todo — la hermana de Anais se acercó a su amiga —, ojala todo te salga bien, quien quita y tú seas la siguiente en casarte.

...

Anais recordó aquella ocasión en la que por casualidad escuchó una conversación entre su hermana y Kasumi.

—Yo te creí…. Como una tonta te creí — la rubia sacó su celular encontrándose con un mensaje.

¿Qué hacer cuando todo está perdido? La vida parece injusta, no sé que mas hacer. Tú lo decidiste y yo tengo que aceptarlo, aceptar que todo terminó. Anais no olvides nunca que te amo y que si por mi fuera estaría contigo ya, en estos momentos. Cuídate y no pienses que te odio.

Att: Takashi.

La rubia cerró sus ojos apretándolos. Pero que mal era todo lo que pasaba, definitivamente la vida a veces era muy cruel, ella sufriendo por el amor de alguien comprometido y enamorado mientras que aquella persona que había compartido tantas cosas y momentos con ella sufría por no poder brindarle todo su "amor".

Despechada, desesperada, angustiada, con el corazón hecho trizas y la cabeza a punto de estallarle abrió los ojos — y si tal vez yo…


—¿Dónde estabas? — preguntó Latis.

—Por ahí tratando de entender que pasa — respondió con notable preocupación.

—¿Que ocurrió ahora?

Clef tomó un poco de aire — es Marina… no la entiendo, no sé qué quiere, porque hace esto.

Latis dirigió su mirada al techo — Clef estoy empezando a creer que fue un error venir.

El mago lo miró confundido — ¿Por qué lo dices?

—Muchas cosas van a cambiar el día de hoy — dijo con resignación.

Clef suspiró y trató de poner sus pensamientos en orden, no sabía qué hacer. El nombre Marina no paraba de darle vueltas.

El espadachín abrió los ojos al ver a la pareja que iba entrando — pero que…Paris es el idiota más grande que he conocido en este planeta y en todos lo que conocí en el mundo mágico.

El mago dirigió su mirada al lugar donde Latis miraba — ¿cómo es que esta aquí? Si nosotros le advertimos.

—Pues es lógico, no nos escucho —dijo mientras negaba con la cabeza —. A Paris le gusta meterse en problemas.

—No Latis esto está mal, si Anais lo ve… — Clef habló con preocupación.

—Déjalo Clef, nosotros hicimos lo que teníamos que hacer, le advertimos, ya el resto es problema de él.

El mago cerró los ojos, él tampoco quería ver más lágrimas en los ojos de ninguna de Las Guerreras Mágicas.

Apenas como pudo zafarse de Kasumi, Paris buscó a sus amigos, sabía lo que le iban decir, aun así ya no había nada que hacer, ya estaba ahí. Al verlos corrió hacia ellos.

—Clef, Latis que bien que pude encontrarlos — dijo tratando de mostrarse tranquilo.

—De verdad que a veces siento tantas ganas de acabar contigo — señaló su "concuñado" —. ¿Qué haces aquí pedazo de idiota?

Paris bajó la mirada — perdiendo a la mujer que amo.

—Por tu respuesta puedo deducir que ya se encontraron, ¿verdad?

—Sí.

—Pero como, se suponía que tú no vendrías, Latis y yo te advertimos lo que podría pasar.

—Lo se Clef pero… cuando Uds. estaban hablando yo no los escuche, preferí dejarle un mensaje a Anais en el celular — contestó tomando aire. Estaba tan destrozado, tan desesperado que en cualquier momento sus ojos se llenarían de lágrimas.

Clef colocó una mano en su cabeza — ¿qué paso?

—Anais me llamó, me invitó a este matrimonio… —Paris hizo una pausa tratando de calmarse —yo estaba feliz, pensé que hoy sería el día, no me importó nada… vine tan rápido como pude, hablamos… —príncipe sonrió mientras recordaba — todo parecía estar saliendo bien, hasta que apareció Kasumi de la nada… eso ya no importa… nada importa.

El Guru colocó una mano en el hombro de su amigo. Clef apreciaba mucho al príncipe, a pesar de que ocasiones no estaba de acuerdo con lo que hacía o pensaba lo entendía, él también había hecho muchas estupideces. En algún momento por culpa de su desespero, de su indecisión Presea casi hace una locura que pudo haberle costado la vida.


Lulú caminaba de lado a lado desesperada.

—Ya cálmate pronto va a aparecer —le dijo Lucy.

—¿Por qué Anais me hace esto? — preguntó muy molesta —. Ya está todo listo, las damas de honor, los invitados, el novio, el padrino, la novia… solo falta la madrina. ¡Por Dios! ¿Dónde está Anais?

Lucy miraba desesperada hacia la puerta, había intentado comunicarse con su amiga pero era inútil el celular timbrara y timbrara.

—¡Pero en dónde estabas metida! —gritó furiosa la señora Hououji mientras caminaba en compañía de su hija por el corredor —. Lulú está muy molesta contigo y con toda razón, así que ve con Saturno, la ceremonia ya va a comenzar.

Anais no contestó nada, solo suspiró y dio media vuelta.

La señora Hououji se quedó viéndola, por más que se había maquillado, aun se notaba que había llorado.

—Bueno mi amor, ya está todo listo — dijo entrando muy emocionada.


Todos los invitados se organizaron. Marina se sentó un poco alejada del mago, se sentía nerviosa, confundida, necesitaba pensar. Clef al verla solo sonrió, intentando ignorarla, no quería hacerse falsas ilusiones, además no quería hacerla sentir incomoda con su actitud, siempre mirándola, estando pendiente de cada cosa que hacía eso no era bueno. Latis buscaba disimuladamente a su pelirroja en todos lados, al no verla se preocupó, aunque se había enterado de que era una de las damas de honor no tenía idea de que era eso, llegó a pensar que esa había sido la forma que había encontrado su "cuñado" para alejarla ese día de él. La tristeza de Paris aumento cuando vio a la rubia aparecer en el altar junto al novio, la guerrera del viento sonreía o hacia el intento y hablaba en voz baja con Saturno, un profundo desespero lo estaba carcomiendo por dentro — maldita sea estas tan cerca de mí y no puedo hacer nada — pensó apretando los puños.

La marcha nupcial comenzó a sonar y en la gran entrada apareció la novia al lado de ella estaba Maciel y detrás venían Lucy y Kasumi acompañadas de las otras damas de honor.

Al ver a Lucy, Latis respiró profundo, la pelirroja sonreía de una manera particular como si la novia fue ella o más bien como si la boda que se estaba celebrando fuera de ella; pero la guerrera del fuego no era la única que estaba así, durante toda la ceremonia Las Guerreras Mágicas se dejaban llevar por su imaginación y se veían convertidas en la novia, en cada una de sus fantasías se veían felices, dichosas junto a una espadachín, un mago y a un príncipe respectivamente. La que parecía más feliz soñando era Lucy, porque para Anais era terriblemente horrible lo que sentía, hacia un esfuerzo sobrehumano por dejar de fantasear con "imposibles", la situación de Marina era algo rara, para ella la fantasías eran extrañas en un momento veía junto a ella a Clef y en otro momento al que veía a su lado era un pequeño niño de unos 10 años.

—¿Que significa esto? — se preguntó la peliazul colocando una mano en la frente —¿Quien ese niño? ¿Y por qué se parece a Clef?

El mago la miró preocupado, la guerrera no tenia buen semblante, se veía pálida y aturdida.

—¿Latis esto no me está gustando nada?

El espadachín lo volteó a mirar —mmmmm… ya veo, ¿y qué esperas que haga? ¿No eras tú el que me decías que fuera paciente, que fuéramos con calma, que tenias que investigar que paso con ellas?—Latis sonrió sutilmente — ¿Qué paso Guru Clef? ¿Dónde quedo todo lo que decías?

Clef lo miró momentáneamente y negó con la cabeza.

—Ahora si entiendes lo que siento, ¿o me equivoco?

—Cállate Latis.

—Paris… — el espadachín le dio un codazo al príncipe sacándolo de sus cavilaciones.

—¿Que paso?

—El gran Guru de Céfiro no resulto ser tan sabio como parecía — dijo con algo de molestia.

—Basta Latis.

—Eso ya lo sabía —señaló el peliverde con total desganó.

Clef les lanzó a ambos una mirada asesina.

—¡Acepto! —exclamó la novia interrumpiendo a los cefirianos.

—Los declaro marido y mujer, puede besar a la novia.

Al escuchar esas palabras las tres niñas del mundo místico suspiraron, cada una pensaba como seria el día de su boda y quien sería la persona que las llevaría al altar, un profundo temor invadió sus corazones, la felicidad parecía estar "tan lejos".

Los ojos de la guerrera del viento se llenaron de lágrimas, era notable el desespero que sentía. Minutos antes de iniciar la ceremonia había tomado una decisión que seguramente haría que si vida terminara de girar.

...

—…creo ciegamente en ti — dijo un muchacho de pelo verde y ojos color ámbar mientras sujetaba su brazo a las afueras de una cueva que se encontraba muy cerca del templo de Windom.

...

Anais abrió los ojos y comenzó a temblar.

...

No puedo permitir que alguien te haga daño —señaló el hermano de la Princesa Esmeralda mirándola mientras iban por los pasillos de la Nave Dragón de Fharem.

...

—¿Anais tu estas bien? — le preguntó Maciel al ver que la rubia se había detenido mientras se dirigían a la salida.

—Si no te preocupes, es solo que… — la rubia dirigió una mirada llena de desilusión y de rabia a la de Paris — nada, vamos.


Luego del brindis, el vals, las fotos y de aparentar total y completa alegría el ex pilar de Céfiro se alejó. Cada vez le era más difícil aparentar que todo esta bien, no se sentía bien siendo la Lucy que siempre había sido.

¿Hasta cuándo vamos a seguir con esto? — le preguntó Luz con "preocupación".

La pelirroja la miró y siguió su camino.

—¡Lucy ven acá! — gritó molesta —. Tú no puedes irte no me puedes dejar.

—Claro que puedo. No eres más que un producto de mi imaginación — dijo mientras caminaba.

La mirada de Luz cambió — eso ya lo veremos — señaló apareciendo sus espadas —toma esto… querida Lucy.

Antes de que la pelirroja recibiera el ataque, el medallón de Latis comenzó a brillar haciendo que tanto el ataque como Luz desaparecieran.

Eso es jugar sucio ¡Laaaatttiiisss! ¡Te odioooooooo! — gritó la pelirrosa desde la dimensión a la que fue enviada gracias al espadachín.

Una vez el medallón dejó de brillar Lucy miró a su alrededor — yo lo sabía, era nada mas producto de mi imaginación — intentó convencerse de esa gran mentira una vez más.


Marina se sentó junto a su amiga — ¿Anais que tienes?, desde que llegué te has comportado de manera extraña. Pensé que te alegraba que tu hermana se casara — señaló mirándola —.En vez de estar en un matrimonio parece que estuvieras en un funeral.

La rubia suspiró conteniendo las ganas de llorar mientras veía la pareja de Kasumi y Paris darse un beso —hoy no ha sido mi día es todo.

—Yo que es eso, tuve una discusión con mi padre antes de venir, aun así no quiero darle importancia a eso, vine a divertirme un rato. Lucy y tú deberían hacer lo mismo.

La rubia ignoró el comentario tratando de concentrar su mirada en algo o en alguien diferente a la pareja que se encontraba muy cerca de ella demostrándose lo mucho que se querían, o pues en lo que refería a Kasumi.

La peliazul miró a su alrededor — apropósito, ¿dónde estará metida nuestra pequeña pelirroja?

—Marina discúlpame un momento — Anais se levantó rápidamente.

—Pero Anais… — dijo mientras la veía alejarse —. ¿Qué les pasa a estas dos?

—Mi amor te amo tanto de verdad que si — afirmó Kasumi abrazando a su novio.

Paris levantó la mirada observando a su guerrera dirigirse a la salida— si lo sé pero… discúlpame pero tengo que hacer algo — dijo dejando a la chica un poco confundida.


La cabeza de la rubia estaba a punto de estallarle, no quería que la vieran llorar, no estaba preparada para decirles a sus amigas todo lo que había pasado, no quería arruinarle el matrimonio a su hermana, ella más que nadie merecía estar feliz ese día.

Cansada de todo se detuvo, esperando que el viento se llevara todo su dolor —por favor Windom ayúdame — susurró inconsciente

...

Claro que estoy dispuesto a lo que sea por ti, si quieres que vaya ahora mismo lo hare. Te amo Anais.

...

—Ya no hay vuelta atrás — se dijo a sí misma.

El príncipe se detuvo cuando la vio y tomando un poco de aire se acercó — ¿Anais… será que podemos hablar?

—No me interesa — respondió sin mirarlo.

—Pero a mí sí.

La guerrera lo volteó a ver — ¿y que se supone que tengo que hacer?, escuchar mas mentiras de parte tuya.

—No son mentiras. Yo de verdad te amo —Paris sabia que no iba a conseguir nada, aun así nada le importaba mas que decirle una vez más al amor de su vida lo que sentía.

Anais levantó la ceja y se acercó — ¿Tú enserio crees que yo me voy a comer ese cuento?

Paris suspiró mientras la miraba — no, yo se que no, aun así yo…

—Cállate y olvídate de mí, tú sigue con tu hermosa vida mientras yo hago lo mismo — dijo dando media vuelta

—¿Con mi hermosa vida? — el desespero creció al escucharla decir eso —. ¿Acaso tú crees que yo puedo ser feliz sin ti? — le preguntó parándose frente a ella y bloqueándole el paso.

La rubia lo miró sorprendida —Paris déjame pasar, entre nosotros no hay nada de que hablar — dijo bajando la mirada, las ganas de llorar iban en aumento.

El príncipe cercó despacio hasta la guerrera colocando una mano en su mentón y haciendo que lo mirara.

—Basta no me sigas lastimando, déjame ir… — pidió en medio de sollozos.

—Anais déjame explicarte todo, déjame contarte todo lo que ha pasado, asi entenderás el porqué de las cosas, vas a ver que al final todo se arreglara — el príncipe intentó convencerla aun sabiendo que todo era inútil.

Anais fijó su mirada en la de él — eres un experto diciendo mentiras. Por un momento llegué a pensar que lograrías convencerme, pero… si algo he aprendido es a ser realista. Creo que me equivoque contigo, no eres una persona de confianza.

Paris sonrió ligeramente — sabes… alguna vez hubo una persona que pensaba eso mismo de mi.

—¿A si? — preguntó confundida.

—No sabes lo que daría porque esa niña fría, cascarrabias, dulce y tierna estuviera aquí conmigo — la voz del príncipe se quebró un poco.

—No más… no sigas— susurró con tristeza.

Los ojos de la rubia se llenaron de lágrimas y un horrible vacío se formó en su corazón. —Te amo Anais.

Antes de que una lágrima saliera de sus ojos corrió tan rápido como pudo.


Luego de un largo suspiro tomó asiento, ninguna de sus amigas habían aparecido, la pareja de recién casados bailaba junto con otras parejas muy alegres. Sola y aburrida no eres la forma en que había pensado que iba a pasar ese día.

—¿Puedo hacerte un poco de compañía?

La peliazul dirigió su mirada a la persona que había hablado — como quieras — respondió con indiferencia.

No muy seguro Clef se sentó junto a la guerrera.

—¿Y tu amigo? — preguntó sin mirarlo.

—¿Cual?

—Pues Latis, ¿quien más va a ser?

—A no se, no ando muy pendiente de lo que hacen ellos.

Marina lo miró extrañada — ¿ellos?

—Si, Paris y Latis.

—¿Paris? — preguntó pensativa.

—Si mi "otro primo", el chico que estaba con nosotros en la ceremonia.

—Si lo vi. Pensé que habías viajado solo a este país.

—Sí, creo que olvide decirte que había venido con dos "primos" — dijo sonriendo.

—Oye Clef, ¿al fin vas a responder a las preguntas que te hice la vez pasada con respecto al lugar de dónde vienes y al motivo de tu visita?

—Marina ya te dije que es un lugar muy alejado de aquí que casi nadie conoce. En cuanto al motivo de mi visita bueno… quería conocer este país, estas personas, no lo sé no hay un motivo real.

—Claro me imagino. Eres una persona misteriosa — señaló sonriendo nerviosa — eso me gusta — dijo sonrojándose.

El Guru abrió los ojos sorprendido de escucharla.

Luego de analizar lo que había dicho miró a su alrededor, todo bailaban y disfrutaban de la fiesta — ¿Clef a ti te gustaría… bailar?

El mago sonrió y tomándola de la mano la llevó hasta la pista.

—Debo confesarte que no soy buen bailarín.

Marina sonrió y recargó su cabeza en el pecho del mago — se siente tan bien — pensó mientras se dejaba llevar por todas las sensaciones que le hacia sentir el Guru de Céfiro.

—Uy Saturno veo romance a la vista — afirmó Lulú viendo a la pareja.

—Eso esta bien — dijo mirando a su esposa — no solo nosotros merecemos ser felices.

Lulú sonrió y luego lo besó— a las que no he visto es a Lucy y a Anais — señaló con preocupación.

—Ay mi amor, no tienes porque ponerte así, ellas deben estar por ahí juntas.

—Eso espero, la verdad es que me preocupa mucho mi hermana, Anais estaba muy rara. Luego de salir de la ceremonia intenté hablarle y no me escuchó, parecía muy triste no sé, no me gusta verla así.

Saturno la abrazó — te entiendo, Lucy cada vez está más rara, si es que hasta la he escuchado hablar sola en su habitación.

Para los dos la situación era igual de difícil, sus hermanas pequeñas parecían estar consumiendo en una horrible tristeza.


Cameo hacia un poco de estiramiento mientras esperaba a su "oponente"

—Por favor Cameo ya basta veámonos de aquí — intentó convencerlo Maciel.

—No me voy a ir de aquí hasta que le parta la cara a ese idiota.

—Si es que el no te la parte primero a ti — dijo riéndose —. El caso vamos hermano, no vas a ganar con esto.

—Claro que voy a ganar algo, ese idiota de Latis va a saber que nadie se mete con Lucy.

—Pero es que Latis no se a metido con Lucy, en cambio ella si, ella lo odia.

Cameo le lanzó una mirada asesina — ¿y tu de parte quien estas?

—No estoy de parte de nadie, solo digo lo que veo. A mi Latis no me cae mal, si se fija en Lucy por mi esta bien, nuestra hermana merece que la quieran.

Cameo negó con la cabeza.

—Perdón la demora pero estaba haciendo algo importante — dijo el espadachín interrumpiendo.

—A que bien creí que te habías acobardado, eso es lo que suelen hacer sujetos como tú — señaló lanzándole un puño en la cara.

Un pequeño hilo de sangre salió de la boca de Latis.

—Vamos defiéndete — lo desafió mientras se ponía en poción de pelea —. ¿O es que vas a dejar que te rompa la cara?

El espadachín solo lo miró, no estaba dispuesto a pelear y menos con el hermano de Lucy.

—¿Tienes miedo? — le preguntó riéndose —. No eres más que un estúpido, un poco hombre, una basura.

Latis suspiró calmándose no quería responder a las provocaciones.

—Vamos pelear — insistió una y otra vez el hermano de Lucy, pero al no hallar respuesta de Latis se lanzó darle puños.

Cansado y aburrido de todo lo que le estaba pasando comenzó a responder a todos los golpes de Cameo.


Con el paso del tiempo se sentían más a gusto con el otro, aun así Clef intentaba mantenerse al margen, las actitudes y comportamientos de Marina lo confundían, no podía dejarse llevar por lo que sentía, a diferencia de Latis y Paris, el mago no sabía si ella alguna vez había tenido algún sentimiento o interés por él.

—Clef tráeme otro vino.

—Está bien pero… Marina no quiero que te emborraches.

—Hay yo estoy bien — afirmó guiñándole el ojo —. Ve rápido no quiero quedarme sola.

El mago hizo su mayor esfuerzo por no prestarle importancia a lo que acababa de decir.

Una vez sola la peliazul cerró los ojos y colocó una mano en su cabeza. La guerrera estaba teniendo un conflicto interno con sus sentimientos. Era evidente que Clef le gustaba mucho, el problema era lo que sentía por Yuki y por el pequeño de 10 años que aparecía en sus sueños y que tenia "cierto" parecido con Clef. Mucha culpa y confusión era lo que sentía, aun así había algo en ella que la impulsaba a hacer lo que realmente sentía, lo que realmente quería.

—Marina toma — dijo pasándole una pequeña copa de vino.

—Gracias — la peliazul tomó la copa y la dejó sobre la mesa —¿Clef quieres acompañarme?

El Guru la miró fijamente, por más que trataba de manejar la situación, esta estaba empezando salírsele de las manos —cla-claro.

La peliazul sonrió y en compañía de su "compañero de trabajo" se dirigieron a los jardines. Una vez estando allí Marina se detuvo y mirándolo fijamente lo rodeo con sus brazos dejando al mago totalmente sorprendido.

—No me digas nada — le susurró al oído —. Solo disfruta el momento — dijo acercando sus labios hasta besarlo.


La pelea había atraído a varias personas, unas gritaban y abucheaban y mientras que unas pocos trataban de detenerlos. El alboroto llamó la atención de Lucy que casualmente iba pasando por ahí.

—Por favor chicos, ¡ya basta! — gritó una chica, familiar de los Shidou.

Los ojos de la pelirroja se abrieron hasta más no poder —¿Qué carajos está pasando aquí? — preguntó furiosa mirando a los dos.


Hola lectoras como estas? bueno cumpliendo con lo prometido aqui les traigo otro capitulo. Este es mi regalo de Navidad para todas Uds. no se si de Año Nuevo la verdad es que me gustaria actualizar antes de que se acabe este año aunque no prometo nada, se que muchas quieren saber mas de la situacion de las guerreras y de los cefirianos, asi que que les puedo decir las cosas entre Anais y Paris se van a poner peores. Con respecto a Marina y a Clef, pues digamos que la guerrera del agua se puso a jugar con candela. En lo que se refiere a Lucy y a Latis bueno pues haber... eso de pelear contra uno mismo no es lo mejor, Lucy tendra que sacar fuerzas de donde no tiene y Latis va a tener que buscar la forma de ayudarla, de no dejarla ir de su lado ni de Tokio, bueno mejor no digo nada :)

Felices fiestas para todas!

Cuidense y mucha suerte en todo.

Lina Andrea