El Plan
Los señores del Oeste se encontraban compartiendo besos y caricias entre ellos acostados sobre la suave hierba. La miko se encontraba sobre el Lord Inu mientras besaba el cuello de este, lamiendo sobre la marca y mordisqueando levemente su carne haciéndolo suspirar, el Inu solo se dejaba hacer deleitándose con las atenciones de su mujer.
-Vas a volverme loco, miko - le dijo con voz ronca -. Tu boca es algo digno de venerar sin duda, al igual que el resto de tu hermoso cuerpo - le dijo para luego darle la vuelta y empezar a lamer la abertura del kimono lentamente mientras descubría sus pechos.
-¿Sucede algo? -preguntó la miko cuando su compañero se detuvo.
-Alguien intenta entrar a la ciudadela.
-¿Amigo o enemigo?
-No parece hostil pero no podría decirlo. Debemos volver - gruñó.
-El deber llama -suspiró ella con fastidio.
-Deberíamos volver a nuestros planes de ir al futuro, miko. Allá podríamos encontrar un lugar para escondernos del resto del mundo para tener... ¿cómo lo llamaste?
-Luna de miel, Sesshomaru - se rió -. Creo que te gusto ese concepto.
-Dijiste que es el tiempo que el resto de los humanos respetan y no molestan para que las parejas tengan sexo.
-¡Sesshomaru! Yo no dije eso - sus mejillas estaban coloradas -. Te explique que es el tiempo que se toman las parejas lejos de los demás para disfrutar su unión...
-Teniendo sexo.
-¡No! Compartiendo entre ellos, disfrutando de la compañía del otro y... - el Inu la miraba levantando una ceja -. Si, de acuerdo, teniendo sexo.
-No entiendo porque siempre quieres contradecirme, miko - le dedico una sonrisa ladeada.
-Tonto - susurró para comenzar a caminar de regreso al Castillo.
-Solo piensa en cuanto lo disfrutaremos - le dijo el Inu al oído para luego levantarla y llevarla en brazos.
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-Pensamos que no los veríamos hasta dentro de un rato - comentó Ayame y luego se sonrojó por dicho pensamiento -. Lo lamento - agacho su cabeza mientras desviaba la mirada y el resto trataba de ignorar lo bochornoso del comentario.
-Alguien ha llegado - dijo Sesshomaru ignorando a todos los demás.
-¿Lo conocemos? - preguntó Inuyasha desenvainando su espada.
-Su aura me parece conocida y como dijiste antes, Sesshomaru: no es hostil - Kagome atrajo la atención hacia ella. EL Inu retiro la barrera en un pequeño punto para que el intruso pudiera pasar.
-¿Kagura? - preguntaron todos cuando vieron a la Yokai entrar a los terrenos del palacio montada sobre su pluma. Se podía ver lo lastimada que se encontraba, tenía raspones en todo su cuerpo, uno de sus brazos ya no estaba y tenía una gran herida en el estomago de la cual manaba una gran cantidad de sangre que ya había manchado casi toda su ropa. Bajó directamente delante del InuYokai, el cual en un acto reflejo colocó a la miko detrás de él, actitud que no paso desapercibida por la Yokai.
-Te vimos morir, Kagura - habló la miko asomando su cabeza detrás del Inu - ¿Cómo es posible que estés aquí? Y en esas condiciones.
-Veo que ya conoces parte del plan - le hablo directamente al Inu ignorando lo dicho por la miko y al resto de los espectadores.
El Inu no contesto puesto que no sabía de que hablaba pero conocía a Kagura y si estaba allí era para decirle algo que le interesaría, tal como siempre había hecho.
-¿De que plan hablas, Kagura? - la Yokai frunció el ceño ante las palabras de Inuyasha.
-Si no sabes de cual plan hablo - hizo una pausa para mirar de arriba a abajo a la miko tras el Inu -, ¿por qué la proteges entonces?
-¿Acaso no te has dado cuenta? - preguntó intrigado el Hanyou.
-¿De qué? - la Yokai no entendía que ocurría y es que debido a sus heridas sus sentidos y poderes estaban considerablemente reducidos.
-¿Qué haces en mis dominios, Kagura?
-Venía a contarte el plan de Naraku. Nunca espere encontrarme con tan... grata compañía - su mirada demostraba clara molestia y desagrado hacia la miko, lo que causó la molestia propia del Inu quien estuvo a instantes de reprenderla por su falta de respeto.
-No lo hagas - le susurró la miko en su mente notando sus pensamientos perfectamente.
-No puede hablarte así, no en mis tierras, no en mi presencia.
-Basta. Debemos saber a que ha venido, si la atacas no nos dirá - utilizó la lógica -. Además ella esta muy lastimada, ya antes no pude hacer nada por ella...
El Inu recordó sin problemas el momento en que su mujer supo de la muerte de Kagura, la tristeza en su rostro.
-De acuerdo - cedió ante su mujer nuevamente y se pregunto, como muchas veces antes, en que momento se había vuelto tan sumiso y dócil -. Habla, Kagura.
La Yokai echó una última mirada de molestia a la miko y dirigió su atención al Inu frente a ella, al único hombre que había hecho latir su corazón mientras estuvo fuera de su cuerpo, al hombre que amaba.
-Naraku tiene un plan, un plan que incluye a una parte de la perla y a esa mujer - señaló a la miko.
-Kagome puede controlar perfectamente la perla y purificarla, no le hará daño, ya no.
-En eso están equivocados. Además yo me refería a la parte que gobierna ese espíritu, Magatsuhi. Él tiene engañado a Naraku, es él quien realmente ha estado controlando todo lo que pasa, aunque hace creer a Naraku que todos sus planes son idea suya. Naraku fingió la muerte de todos nosotros, de sus creaciones. Él quería que tuvieran esperanza para aplastarlos de peor manera, es bastante retorcida la mente de ese ser - todos escuchaban atentamente y sin moverse lo que Kagura decía.
-Todos nosotros fuimos encerrados con un conjuro, junto con almas malignas de humanos - siguió -. Dentro de ese lugar donde nos mantenían, gracias a los conjuros y sangre contaminada con veneno, se creaba un líquido que traerá muerte a todo. Ellos planean consumir todo y que la vida se extinga.
-Eso no tiene sentido. Si consumen todo, ¿qué quedará para ellos?
-Podredumbre. De eso se alimenta ese ser - todos podían notar el terror que inundaba la voz de Kagura cada vez que nombraba al lado maligno de la perla -. Nunca podrían imaginarse las cosas que es capaz de hacer, bueno... tu si - miró a la miko -, él quiere atraparte, comer tu alma contaminada y llena de sufrimiento es lo que mas quiere. No puedo envidiar tu destino.
-¡Jamás va a tocarla! - gruñó entre dientes Sesshomaru con sus ojos cambiando de color, entre el rojo y el dorado, debido a la ira pura, junto a una buena dosis de terror, que crecía en su sistema.
Kagura frunció su ceño molesta y un tanto confundida por la actitud de Sesshomaru. -¿Por qué tanto interés en el destino de esta insignificante humana? Tu mismo has atentado contra su vida muchas veces, en todo caso deberías matarla tu mismo ahora y evitarle todas las cosas que esos dos planean hacerle.
El Inu la ignoró, concentrado en el instinto primordial que controlaba todo su cuerpo en ese momento: proteger a su mujer y su futuro cachorro.
-Te irás a tu casa - le ordenó girándose directamente hacia la miko -. Inuyasha se quedará contigo y te mantendrá a salvo - miro a su medio hermano por encima del hombro de su mujer para verlo asentir de acuerdo con su orden -. El resto custodiaremos la aldea, ellos van a buscarte, a ti y a los últimos fragmentos. Lord Koga - utilizo su voz de mando, la cual no admitía discusión -, le entregaras tus fragmentos a la miko de barro y ella se encargara de protegerlos y purificarlos - ambos asintieron -. Partiremos de inmediato.
Todos parecían estar de acuerdo y se disponían a ir dentro del Castillo para alistarse.
-Espera, Sesshomaru, no voy a irme. No voy a dejarlos solos, no voy a dejarte.
-¡Harás lo que te ordeno! Esto no esta a discusión, Kagome. Voy a mantenerte a ti y al cachorro a salvo, ¡no discutas!
-Creo que he sido bastante clara, Sesshomaru, no voy a someterme a tus ordenes. Me necesitan aquí y lo sabes. Kikyo no podrá frenar la oscuridad de la perla si Magatsuhi interviene - ella desvió la mirada a su predecesora -. No intento menospreciarte, Kikyo, pero tu cuerpo no aguantara el poder maligno que ese ser puede ejercer sobre nosotras.
-Lo sé - asintió -. Te apoyare en lo que decidas.
-Perfecto - ahora dirigió su vista a los demás -. Inuyasha, no vas a apartarte de Kikyo, tu deberás protegerla, no dudo que intenten usarla. Miroku, tu deberás encargarte de Kohaku, estuve investigando en los pergaminos del Castillo y hay escritos sobre algunos tipos de barreras que pueden evitar la posesión, tienes que proteger el fragmente de Kohaku junto con Kikyo y la anciana Kaede, entre los tres podrán mantenerlo sin el control de Naraku - asintieron entendiendo las nuevas ordenes -. Los niños se quedaran aquí, Jaken, y tu estarás a cargo de su protección.
-Kagome, es suficiente. Vas a irte, no voy a perderte, no otra vez - le dijo el Inu desesperado porque su terca mujer no pudiera hacer caso y mantenerse lejos de todo lo que pudiese dañarla.
-¿Perderla? - preguntó Kagura con sus ojos muy abiertos viendo en dirección a la pareja, al haberse mantenido callada todos habían olvidado que estaba allí - ¿De qué hablas?
Sesshomaru gruñó. -Es mi mujer - la acerco hacia él rodeando su cintura.
De la boca de Kagura brotó un jadeo entrecortado al escucharlo, sin embargo al detallar a la miko, pudo vislumbrar la marca que esta tenía en su cuello, la marca inconfundible de un apareamiento.
-¿Por qué? - su pregunta salió ahogada, como si aquello fuera algo totalmente inverosímil en su mente -. Es solo una humana, despreciable, como cualquier otra - recibió un gruñido en respuesta -. Además, tu y yo... nosotros...
Sesshomaru sintió a su compañera tensarse. -Entre tu y yo no hubo, hay o habrá nada, Kagura. Nunca - susurró en la mente de su mujer, no necesitaban malos entendidos en este momento.
-Pero yo...
-Te advertí que no me interesabas, Kagura. Tu fuiste la que siempre vino a mi, tu querías tu libertad y yo ponerle fin a Naraku, solo eso nos unía - los espectadores estaban callados lamentando el rechazo tan frío que le daba el Inu a la Yokai, sin embargo sabían que era necesario y que lo hacía para explicarse ante su mujer, aún cuando no le dirigía la mirada.
-Realmente algún Kami me odia - dijo unos segundos más tarde -. Deseaba con tanta fuerza verte una vez más y cuando creía que un milagro me había sido concedido, resulta que no es más que una vivida pesadilla puesto que tu tienes ahora una pareja y un cachorro en camino - si, Kagura no se había perdido aquella palabra y odiaba aún más a la miko ahora pero su orgullo era lo suficientemente grande como para no dejarles ver al resto lo mal que se sentía -. Será mejor irme. Aprovechare mis últimos momentos de libertad - y sin más desapareció. No viviría mucho más comprendieron todos, sus heridas eran demasiado graves como para que las sobreviviera.
La vieron desaparecer y se dispusieron a seguir con los planes hechos por la miko futurista, Sesshomaru estaba molesto de que esta no le obedeciera pero en cierta medida se sentía orgulloso y es que ver como su compañera, a pesar del miedo que sabía experimentaba, había decidido quedarse y luchar a su lado era algo invaluable, muchas otras mujeres huirían, además verla de ese modo mandón y ladrando ordenes a todos era bastante excitante, aunque sabía que no era momento de pensar en ello.
Kagome le dirigió una mirada acusadora a su pareja y este solo la apresó más entre sus brazos, la había levantado nada más irse Kagura, y es que no pensaba perderla de su vista ni un segundo, ella era lo más importante en su vida, sin ella para él no tendría sentido nada más, además ahora con su cachorro en camino era mucho más valiosa para él, ella era su vida, su alma, y ni los Kamis en persona podrían alejarla de él.
Emprenderían camino a la aldea de la anciana Kaede al alba, así podrían preparar todo. No sabían cuando atacaría Naraku pero sabían que sería pronto, había estado inactivo demasiado tiempo y ahora conocían la razón tras ello. Era la batalla final y lo sabían, no podían fallar si querían vivir sin miedo. Este era su destino.
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¡Hola! Me tarde, lo sé. Pero aquí les dejo otro cap, espero que lo disfruten.
¡Gracias por todo su apoyo dejado en forma de reviews! ¡LOS ADORO!
Nos leemos pronto.
Maohagany.
