Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.


Esto es lo de siempre pero igual MUCHAS GRACIAS por los comentarios, favoritos y demás xD

Por si alguien aun tiene dudas Kyla no se va a interponer en ninguna relación, ella tendrá su propia historia con Sam, la cual ya iréis sabiendo cositas mas adelante. Ahora unn capitulo con la sola presencia de Quinn-Rachel & Beth. Espero que os guste ;) cualquier comentario, duda, pregunta... sois libres de hacerla.

Saludos y buen dia.


Capítulo 28. Un día de playa

¿Hemos llegado ya?

No

¿Hemos llegado ya?

No Beth, no hemos llegado y aún nos falta, así que no lo vuelvas a preguntar… por favor – dice Quinn cansada

Habían salido hacia media hora de casa y Beth repetía una y otra vez la misma pregunta cada dos minutos aproximadamente, cuando no era la niña, era Rachel la que preguntaba si habían llegado y cuanto faltaba, lo que estaba sacando de quicio a Quinn. Era el primer día libre que se tomaba en mucho tiempo y no quería arrepentirse de haber aceptado la propuesta de la morena para ir a la playa, pero las dos se lo estaban poniendo muy difícil.

¿Quinn?

¿Si, Rachel?

¿Falta mucho? – cuestiona tras un breve silencio en el coche, Beth trata de ocultar su risa cuando su madre mira a la morena severamente

Te va a regañar – Beth advierte a Rachel - ¿Le vas a regañar?

No – Quinn sonríe inevitablemente – Pero por favor, las dos, dejad de preguntar

Está bien – contestan las dos morenas a la vez

Quinn no quería arruinar el día pero soportar la misma pregunta repetidas veces era agotador, se lo espera de Beth, es una niña, además nunca ha sido muy aficionada a viajar en coche. Cuando apenas era un bebe, un simple paseo de quince minutos para ir a la tienda era un suplicio, lloraba y lloraba sin parar hasta que el coche se detenía. Rachel era otra cosa, es adulta ¡por dios! Debería tener más aguante o al menos más autocontrol y no comportarse como una niña. De todas forma la rubia tampoco podía molestarse con ninguna de las dos, les bastaba sonreír para hacerla reír a ella también.

¿Por qué no jugáis a algo? – propone Quinn cansada también de escuchar los suspiros de aburrimiento de ambas chicas

¿Qué propones?

No sé, yo no voy a jugar… pensad en algo vosotras

¿Beth? – Rachel se gira para interrogar a la pequeño que se encoge de hombros – Vale… podemos cantar canciones

No

Mmm… ¿adivinanzas?

No – vuelve a negar la pequeña

¿Veo veo? – pregunta quedándose sin opciones, los juegos para niños no son su fuerte

Bueno, pero yo empiezo

De acuerdo

Veo, veo

¿Qué ves? – dice Rachel y Quinn sonríe, con eso tendrán hasta llegar a la playa o eso espera

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Rachel y Beth solo habían aguantado alrededor de diez minutos jugando antes de volver a preguntar que les faltaba para llegar, Quinn daba gracias por haber tenido que aguantar de nuevo solo durante cinco minutos más. Era día de semana por lo que no había mucha gente y habían podido aparcar justo al lado del paseo marítimo. Nada más detener el coche la diva acompañada de Beth habían abandonado a Quinn para ir directamente a la arena, dejando a la rubia a cargo de bajar todo lo que llevaban.

Tranquilas, no necesito ayuda – Quinn llega hasta ellas soltando las mochilas

¡Mira que olas, mami! – exclama Beth sonriendo - ¿Podemos bañarnos ya?

Si pero antes necesitas protector

Noo – se queja la niña – Es asqueroso – Rachel sonríe, piensa exactamente lo mismo - Primero Rachel – indica señalando a la morena

¿Yo que?

Tienes que ponerte protector

¿Qué? No… no lo necesito

¿Por qué no? Mama dice que todo el mundo lo usa

Pero… - Rachel quería protestar pero la mirada de advertencia de Quinn la hace desistir – Está bien, trae eso aquí – espeta quitándole el frasco de crema de las manos y devolviéndoselo tras haber tomado un poco. Obedientemente Beth se acerca a Quinn para que le ponga la crema

¿Necesitas ayuda? – indaga la rubia mientras Rachel trata de cubrir la zona de su espalda

Eh… no, está casi

¿Segura?

Si… claro… - afirma insegura de espaldas a la fotógrafa – ¡Wow! – exclama al sentir las manos de Quinn en su espalda con la fría crema

Lo siento – se disculpa moviendo sus manos

No… está bien – musita incapaz de pensar con claridad, el suave tacto de las manos de la rubia en su piel es realmente excitante, sobre todo cada vez que acaricia sus costados, casi rozando su pecho

Rachel

¿Ohm?

Puedes respirar – Quinn susurra en el oído de Rachel haciéndola sonrojar

Yo… eh…

Tranquila, solo bromeaba – dice colocando su barbilla en el hombro de Rachel manteniéndola pegada a su cuerpo rodeándola con sus brazos

Es fácil decirlo – Rachel sonríe separándose de ella – Creo que alguien necesita protector también

Si, y puedo ponérmelo yo sola perfectamente

¿Qué? De ninguna manera, ¡dámelo!

No – Quinn lo esconde tras su espalda riendo

¡Quinn, dame eso! No es justo

Quítamelo – la desafía tras echar un vistazo a Beth junto a la orilla del mar, Rachel sonríe y rápidamente agarra a Quinn para tratar de quitárselo, tras varios intentos se hace con el protector

Ahora fuera la camiseta – Rachel ordena manteniendo a Quinn bajo su cuerpo, la rubia cumple y se deshace de su ropa como puede dejando a la morena boquiabierta, esta vez Quinn se había decantado por un bikini rojo muy sugerente – Creo que… deberías darte la vuelta – dice intentando mantener sus ojos fuera del cuerpo de la rubia o al menos fuera de sus pechos

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Rachel y Beth estaban disfrutando como nunca dentro del agua bajo la atenta mirada y sonrisa de Quinn. La rubia no conseguía entender cómo podían seguir dentro del agua después de dos horas ahí. Ella se había salido hacía rato para tomar el sol, como siempre con un libro entre sus manos al que solo echaba un vistazo de vez en cuando, prefería ver a su hija jugando y divirtiéndose con Rachel.

Las cosas estaban yendo realmente bien con Rachel y Beth parecía estar ya acostumbrada a su presencia en casa o en algunas salidas, los comentarios despectivos eran muy inusuales, solo cuando la pequeña sentía que ninguna de las dos le estaba prestando la suficiente atención, lo que no solía ocurrir muy a menudo, ya que de una forma u otra conseguía ser el centro de atención.

Se va a enfadar – susurra Beth saliendo del agua junto a Rachel

Te aseguro que no

Se va a asustar mucho – Beth continua susurrando esta vez con una divertida sonrisa

Lo sé – Rachel sonríe de igual modo – no hagas ruido – Beth asiente y las dos se acercan lentamente a Quinn que estaba en uno de esos momentos de prestar atención al libro, al llegar a ella las dos morenas se sacuden salpicando por completo a la rubia

¡Ah! – grita Quinn al sentir el agua fría sobre su cuerpo - ¡Beth!

Ha sido idea de Rachel – señala a la morena al otro lado que no deja de reírse

Sois… - Quinn sonríe y trata de mojarlas más echándoles el agua de la botella que tenía al lado, vaciándola por completo sobre Rachel una vez que la alcanza, tanto ella como Beth habían salido corriendo al ver a Quinn levantarse

Ya está… tu ganas, me rindo – se da por vencida la morena, Quinn y Beth, que había acudido a ayudar a su madre, estaban sobre ella haciéndole cosquillas – Por favor chicas… ya… - pide consiguiendo que le hagan caso

Nadie juega con una Fabray y sale indemne, espero que te haya quedado claro – dice Quinn mirando a su hija y después a Rachel

Absolutamente - acepta con una amplia sonrisa

~/~ /~/~/~/~

Rach

¿Si?

Voy a comprar algo para comer

¿Quieres que vaya yo? – se ofrece apartando la vista de Beth y sus castillos de arena, ni siquiera se había dado cuenta de que llevaba la última media hora mirando a la niña sin dejar de sonreír

No… a menos que te de miedo quedarte a solas con Beth

¿Miedo? Es una niña Quinn, no va a matarme ni nada parecido – Quinn sonríe divertida – Soy perfectamente capaz de vigilar a Beth… ve tranquila

Ok – Quinn la besa rápidamente y se marcha

¿Dónde va? – pregunta Beth viendo a su madre alejarse

A comprar una cosas… vuelve enseguida – dice Rachel al ver el gesto serio de Beth

¿Os vais a casar?

¡¿Qué?¡No! – espeta sorprendida por la pregunta

¿Por qué no? – cuestiona casi ofendida

Porque… es complicado, ni siquiera salimos oficialmente

¿Por qué no? – vuelve a preguntar

Yo… ¿no crees que esto es mejor preguntárselo a tu mama?

No – niega con determinación - ¿Es que no te gusta mi mama para ser tu novia?

Si pero… de verdad que creo que esto deberías hablarlo con Quinn

No – insiste Beth – ella es muy guapa y buena, siempre me cuida y…

Vale, para un momento… - le pide tomando aire y dejándolo salir - ¿a ti te parecería bien si nosotras estuviésemos juntas?

Bueno – dice encogiéndose de hombros – ella sonríe mucho cuando tu estas

¿De verdad?

Si… no es que antes no sonriera, es que ahora lo hace todo el tiempo

Gracias – Rachel se inclina y besa la pequeña cabecita de Beth que la mira extrañada

¿Por qué?

Por decirme esto y por aceptar la posibilidad de que tu mama y yo estemos juntas

A veces los mayores sois muy raros – dice entre los brazos de la morena que la abraza dulcemente – Hay una condición para que seas la novia de mi mama

¿Cuál?

Me tienes que prometer que no me vas a mandar a un colegio lejos

¿De dónde sacas esas ideas? Yo no haría eso y Quinn no lo permitiría

Los papas de James se pelearon y su mama se hecho un novio que no lo quería y por eso lo mandaron muy lejos y ya no ha vuelto al cole – Beth realmente preocupada por la idea de separarse de su mama, le cuenta la historia de su amigo James

Prometo no enviarte a ningún sitio, ni lejos ni cerca – Rachel le da su palabra alzando su mano en señal de juramento y la pequeña vuelve tranquila a sus juegos

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¿Quién es James?

¿Quién? – interroga Quinn sin saber de quién habla la morena

James, Beth lo nombro

Oh, ese James… fue al colegio con Beth hasta el año pasado

¿Qué pasó con él?

Nada, su padres se separaron, su madre se volvió a casar y se marcharon a Chicago, a él lo trasladaron en su trabajo… ¿Qué tiene tanta gracia? – pregunta viendo a la morena retorcerse sobre la arena de la playa

Nada, nada

¿Qué le pasa? – Beth se interesa al acercarse y ver a la morena riendo

No lo sé hija, creo que le ha dado mucho el sol – bromea haciendo sonreír a Beth – ve recogiendo todos los juguetes que es hora de volver

Está bien – acepta sin mucha ganas

¿De verdad tenemos que volver? – pregunta Rachel rodeando a Quinn por la espalda con sus brazos

Si

No quiero – ronronea la morena rozándola con la punta de su nariz

Quizás podamos repetirlo otra día

Eso espero – dice besando su mejilla y soltándola para ir a ayudar a Beth