Disclaimer: Los personajes mencionados en este capítulo son propiedad de Naoko Takeuchi y el uso de ellos en este sitio es libre de lucro. Naoko-sensei, no me cobre por favor, soy pavre :v y usted no xD


No quiero fastidiar demasiado -aquí- así que... ¡buena lectura!

:D

*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤

¿De qué me perdí?

*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤

*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤

POV Amy

¿Acaso es…?

Sí, debe tratarse de ella.

El asombro me congela. No soy capaz de dar un solo paso mientras que los de Serena suman, siguen y se acercan. De pronto quiero tapar mi rostro, huir, correr tan lejos me permitan las piernas con tal de no verla.

Esto es tan vergonzoso…

Continúo escuchando mi nombre hasta que finalmente siento una cálida mano sobre el hombro. Acto seguido, ella me hace girar y pasa lo que no quería: verla.

Sabía que esto pasaría…

Sus ojos me reciben con cariño y una alegría que hace tiempo no transmitían. Quisiera poder compartir ese sentimiento y lo digo con sinceridad, pero me es imposible. En este momento su felicidad representa en mí todo lo contrario.

Me apena y lastima más de lo que alguien pudiera llegar a imaginar. Yo… yo no quería sentir esto…

¿Acaso puedo hablarle como si nada después de haber tomado tan determinante distancia? Y no solo eso, sino también la razón de dicho alejamiento. Si se enterara me odiaría y ahorcaría aquí mismo, lo cual, sea dicho de paso, no me extrañaría.

Una parte de mi desea abrazarla, decirle que es un gusto poder verla nuevamente y prometerle que me haré el tiempo necesario para estar con ella y las demás chicas, pero la otra parte, esa que he priorizado en gran medida, me llama a hacerle el quite, a darle cualquier evasiva con tal de no tener que enfrentarme a nada y así, finalmente, desaparecer de una vez y para siempre.

¿Qué hacer?

—Amy… sé que no nos hemos visto hace bastante tiempo pero no creo que sea tanto como para olvidarte de mí, ¡soy Serena!

Qué decir…

—¡Claro! Disculpa, iba algo distraída… ¿cómo has estado? —logro formular entre titubeos.

—Pues creo que mayoritariamente bien, ya sabes, lidiando con cosas buenas, cosas malas, de todo… ¿y tú? —pregunta visiblemente interesada.

—Yo… he estado muy concentrada en mis estudios. Lo lamento —me excuso por inercia.

—Sí, eso me quedó más que claro —esclarece mientras asiente con energía—. Y me alegra que te estés esforzando tanto para poder cumplir tus sueños. Sé que te irá excelente, siempre te dije que así sería. No por nada eres la más inteligente del grupo —concluye sonriente.

«La más inteligente» pienso para mis adentros. Nada más alejado de la verdad en este minuto.

Aferro los libros en mi vientre y agacho la cabeza. Me siento abatida, confundida y bastante cínica.

Pasé meses resintiéndola y no es algo que vaya a negarme a mí misma. Si pensé que era injusto que el potencial amor de su vida se le presentara así nada más, mientras que para gente como yo eso ya parece un chiste sádico. Tampoco me parecía correcto que un chico como Darien, alguien tan, pero tan distinto a ella, fuera a quererla y aceptarla tal y como es. No digo que Serena sea una mala chica, para nada, pero de ahí a que su polo totalmente opuesto fuera a sentir tan absoluta devoción hacia su persona me dejó pasmada y molesta con el destino.

Serena pasó meses muy oscuros donde fue muy difícil estar a su lado. Muchas reuniones entre amigas terminaban en un monólogo de su infelicidad y problemas, llegando al límite del egocentrismo que no permitía presentar otro enfoque u otras realidades, como la mía por ejemplo.

No es fácil ser "la cerebrito" y vivir con ello, menos que el mundo siempre se encargue de repetírtelo como si eso sirviera para alentarte. Ser tan inteligente como mencionan, acaba siendo una carga social inmensa y agobiante. De pronto tienes que ser la mejor en todo, no solo en los estudios, sino que debes saber resolver tus obstáculos con mayor sabiduría que los demás, tener siempre la palabra correcta por decir, el comportamiento más correcto posible y el rostro más satisfecho pase lo que pase. Peor es cuando quieres externar algo, ya que si a los demás no les parece correcto en vez de ayudarte te critican ferozmente, como si fuera un imperdonable pecado que alguien como tú, tan inteligente, tenga pensamientos tan "básicos y reprochables", cosas que viniendo de otra persona serían perfectamente entendibles, pero como vienen de ti, el juicio no se hace esperar y en vez de encontrar apoyo solo recibes dedos apuntándote.

Muchas veces me pasó mientras Rei, Mina y Lita se desvivían por ella. En más de alguna ocasión quise compartir mis inquietudes o recelos pero al intentar hacerlo me quedaban viendo como un bicho raro, como alguien que no sabía dónde estaba ubicada, como una persona que había cometido un grave error al abrir la boca y comparar sus problemas con los de Serena, los cuales siempre parecían más importantes que los míos o los de cualquier otra persona.

Sé que ella no ha tenido una vida fácil y comprendo que le ha tomado trabajo superarse, pero también comprendo que ha recibido más ayuda que alguien más. Y así con todo eso, Darien se presenta en su vida amarga para mostrarle que todavía existen más personas que están dispuestas a batallar con sus líos. ¿No es acaso demasiado?

Me escucho y tengo claro que sueno increíblemente rencorosa y la verdad es que sí, en gran parte es verdad. Tal vez el asunto de su novio fue solamente la gota que rebalsó el vaso y acabó con mi paciencia. Me harté de ser la cerebrito que siempre calla, niega o asiente cuando corresponde y que se retira muda a su casa para leer y leer. Tener un rol de extra en mi propia vida es lo que me saturó.

No quisiera dudar de la amistad que alguna vez Serena dijo que sentía por mí pero lamentablemente lo hago, más cuando yo ya no estoy segura de si mi amistad hacia ella era tan fuerte como alguna vez imaginé.

Levanto la cabeza y embisto mis ojos contra los suyos. En ellos veo parte de esos años pasados y mi alma se llena de nostalgia, pero a su vez confirmo gran parte de mis pensamientos actuales.

En un movimiento, según yo, sutil, logro que me quite la mano del hombro. Me he rascado para así justificarlo y tras ello un silencio nos acompaña.

Ella lo quiebra a los segundos.

—¿Ibas a alguna parte? —consulta ya no tan entusiasmada como antes.

—Pues yo…

—Supongo que puedes tomarte al menos cinco minutos para charlar conmigo, ¡vamos a sentarnos!

Y ahí está lo que decía.

Serena me toma de las manos tan fuertemente que casi me hace botar mis libros de estudios. La sigo hasta una banca cercana y me siento a su lado tras no tener otra opción. Apego las piernas y dejo caer en ellas la carga que traían mis brazos. Deslizo mi falda lo más abajo posible y permanezco rígidamente erguida. No me siento cómoda.

Ella, muy por el contrario, se estira felinamente y deja escapar un suspiro de desahogo. Hecho esto me observa fijamente y su mirada se convierte en una cuchilla que va directo a mi garganta. Siento un nudo en ella pero no es de tristeza, más bien es de rabia.

—¿Qué tal va el mundo universitario? —pregunta.

—Es muy riguroso y exigente, más de lo que alguna vez pudo ser la escuela —respondo sin demasiado ánimo.

—Claro, claro… lo imagino —dice con liviandad—, pero eso era lo que querías, ¿no?, un mundo que pusiera a prueba tus aptitudes.

—Supongo que está bien ya que es lo que se espera de mí.

—¿Acaso no estás contenta? —cuestiona—. Siempre dijiste que tu sueño era estar en la universidad.

—Uno de los importantes pero no el único —corrijo.

—¿De verdad? —menciona casi sorprendida—. ¿Qué otros sueños tienes? —pregunta asombrada.

Si alguna vez me hubieran escuchado…

—Yo también quiero… además de terminar mi carrera, poder viajar y no sé, quizás vivir en otra ciudad o bien en otro país. Por varias razones creo que mi vida no está aquí en Tokio y por ello debo salir a buscar otras opciones.

—Vaya, eso no me lo hubiera imaginado —dice casi boquiabierta.

—Nadie en realidad. Parece que todo el mundo tiene otra visión de lo que soy o lo que espero.

Silencio. Nada bueno puede salir de aquí, no con ella.

Tras analizar mis respuestas algunos segundos, Serena me queda viendo de una forma extraña, hasta divertida, como si le hubiese entregado un difícil acertijo que no es capaz de resolver. Frunce la boca y entrecierra los ojos, bufa suavemente y me sigue observando. Casi me hace reír.

—Te oigo algo… ¿molesta?

—Cansada —miento en parte—. He dormido muy poco en estas últimas semanas y supongo que el mal dormir me provoca un ligero mal humor.

—Y puede que al no canalizar dicho mal humor, este empeore —agrega—. Deberías intentar tomarte aunque sea una tarde para ir a mi casa o a la de alguna de las chicas y así conversar. Es cierto que todas tenemos un horario muy distinto ahora, pero cuando uno quiere de todas maneras puede hacerse una pausa.

—Eso crees —satirizo sin haberlo medido—. Mi carrera no me permite pausas, menos en la casa de estudios donde estoy.

—Vaya…

—No quise sonar desagradable pero estoy siendo sincera… con suerte tengo tiempo para mí.

—Ya veo que Rei no mentía.

¿Rei?

¿Qué? ¿Le habrá dicho algo?

El corazón se me ha subido hasta la boca.

En nuestra última charla la reté a que le dijera a Serena todo lo que me pasaba con Darien, ¿lo habrá hecho?, ¿y si me está hablando solo para llegar a ese punto?

—Te pusiste roja —irrumpe ella con velocidad—. Vamos, Amy, dime qué diablos pasa contigo.

—¿Sobre qué? —alcanzo a formular.

—No sé, tú en general. Si bien es cierto que nunca has sido la más parlanchina del mundo ni tampoco la más extrovertida, sí te veo bastante distinta en comparación con lo que recuerdo de ti. Es como si fueras otra persona.

—La gente cambia, todo cambia —explico—. No sé qué te habrá dicho Rei y la verdad, antes podía omitir esto pero ahora no: me molesta que hablen de mí y agradecería que no lo volvieran a hacer.

—¿Perdón?

—Escuchaste bien, Serena.

Nunca antes le había hablado así y debo mencionar que me impresiona, pero no para bien.

Por un instante me conecto con ella y me horrorizo. Debe estar muy decepcionada de mí.

Tras tensos segundos de silencio es Serena quien saca la voz.

—¡Oye… relájate! Solo me dijo que estabas muy comprometida con tu carrera y que por eso no recibías llamadas o aceptabas alguna de nuestras invitaciones, ¡eso fue todo!, no era como para ladrarme —reclama mientras irgue su ceja derecha con fastidio.

—No te estoy ladrando, al menos no pretendo —esclarezco—, es solo que me cae algo mal que hablen sobre alguien que no está precisamente presente en sus vidas ahora. Me imagino que tienen mucho sobre lo cual charlar y que no tenga relación conmigo.

—No pensé que te ibas a molestar —responde algo apenada—. Si Rei mencionó eso fue más que nada por saber de ti, ¿sabes?, y eso es porque nos interesas y te extrañamos, de lo contrario nadie te nombraría.

—Lo sé… —me estoy enojando fácilmente así que cedo un poco—. Tal vez lo mejor es que tengan en claro que estoy en una etapa donde la faceta social no es primordial, donde debo enfocarme en mi vida universitaria y no tengo tiempo para… otras actividades. Con eso tendría que bastar hasta nuevo aviso. Lo lamento.

Mi comentario no le ha caído bien. Serena es orgullosa y tomará esto como un ataque. En parte lo es, no puedo negarlo, pero por su bien, por el mío y el de todos, es urgente que sepa que no tengo considerada una reunión con ella ni con nadie. Entre más lejos estemos será mejor. No espero que lo entienda, con que lo acepte, alcanza.

—No me hace feliz escucharte hablar así pero si es lo que quieres…

—Sí, es lo que quiero, Serena. Ojalá no lo tomes a mal.

—Según yo estás cometiendo un error al alejar a las amigas que han estado tantos años compartiendo contigo, pero supongo que tus anhelos están por sobre nosotras. Es entendible, aunque no lo comparto del todo. Bien podríamos estar acompañándote en todo el proceso.

—Te lo agradezco, pero esto es algo que debo hacer sola. Hay muchas cosas que debo saber resolver, organizar y replantear. Necesito mi espacio y bueno, quizás algún día pueda…

¿Acaso es…?

Serena me estaba regalando toda su atención hasta que alguien la sorprende por la espalda. Se trata de Darien, quien trae consigo una flor, al parecer silvestre, y se la entrega junto a un discreto beso en los labios. Ella, muy por el contrario, se desliga de toda sutileza y se cuelga sobre sus hombros para terminar dándole un abrazo inmensamente estrecho.

Murmuran algo que me es imposible entender, pero asumo que el gesto por parte de él se trata de un intento por subirle el ánimo a mi ami… Serena. Ella asiente, ladea su cabeza y se vuelve a aferrar a él mientras es tiernamente acariciada.

Y yo, bueno, aquí estoy para celebrarles el momento.

—Mira con quién me he encontrado, Darien —señala ella al voltear y apuntarme. No era necesario.

—Un gusto verte, Amy —agrega él, eternamente correcto.

—Igualmente —respondo a secas.

—¿Estaban aquí hace mucho? —consulta.

—No demasiado —le contesta ella antes de que yo pudiera hilar palabra alguna—. Fue toda una casualidad encontrármela y pues aproveché para hablarle.

—Y tristemente ya me tengo que ir —interrumpo a la par en que tomo mis cosas.

—¿Tan pronto? —dice Serena.

—Las iba a invitar a tomar un refresco por aquí cerca para que pudieran ponerse al día con toda la charla pendiente —agrega Darien, gentilmente.

—Te lo agradezco pero en realidad tengo que ir a cierta parte. Si Serena me hubiera dejado terminar cuando me saludó lo hubiese sabido desde un principio —digo con la voz más simpática que me es posible.

—¡Es cierto! Bueno, fue la emoción —dice ella, riéndose explosivamente… para él.

—Fue bueno verlos, chicos. Espero que estén muy bien, Con su permiso, hasta luego.

—¡Espera! —exclama Darien sorpresivamente. Su voz me detiene y me hechiza.

—¿Sí?

—Vamos, dile tú —alienta a su… novia.

—¡Ah sí, por supuesto! —pronuncia casi chillando de entusiasmo—. Resulta que Darien está buscando un nuevo departamento y si la suerte lo favorece ya no debería tardar en encontrar alguno de su gusto. Estamos organizando una especie de inauguración con los amigos más cercanos de los dos. Te quería avisar por teléfono pero no he podido contactarte, aunque si me lo preguntas, es mucho mejor extenderte la invitación en persona. No hay una fecha concreta, pero esta fiesta sería prácticamente al día siguiente en que Darien esté instalado en su nuevo hogar.

—Si gustas puedo pasar a buscarte para que no sea tanto problema para ti. Ya hemos barajado la opción —suma él.

—Y si te quieres quedar hasta el otro día no habrá problema. Hasta el momento todos lo harán —bromean entre ellos, cómplices.

—Gracias por considerarme, pero si no es dentro de esta misma semana dudo mucho poder asistir —explico.

—¿Por qué? —interroga Serena.

—Porque… saldré de la ciudad. No es por mucho, pero no estaré aquí.

—¿Qué día?

—Todavía no lo sé.

—¿Y si te llamamos? —consulta Darien.

—No hace falta. Perdónenme pero ya debo irme. Cuídense.

No tengo dónde ir, no tengo quién me espere en otro lugar y no tengo un deber por atender. Simplemente no resisto más estar junto a ellos, ni ahora ni en otra ocasión.

Les ofrezco una reverencia como despedida y me marcho sin dar vuelta atrás.

Continúo mi camino hacia la nada con más carga de la que llegué. Ver a Serena me ha afectado y ha potenciado una entremezcla de sentimientos que no vi venir. Percibo que estoy en lo correcto al hallarme de esta manera y por otro lado lo repudio. No sé qué decir, cómo actuar, cómo pensar…

Solo me queda seguir aferrada a mis libros, los verdaderos amigos que he tenido siempre. Me queda el silencio, el aprendizaje, la soledad y la introspección que provienen tras un largo periodo de lectura y concentración. Me queda seguir siendo yo o al menos, seguir en la búsqueda de lo que es mi verdadero ser.

Y caos. Eso es lo que últimamente no escasea en mi vida.

*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤

POV Darien

Hace minutos atrás hablé con Andrew y tras algunos arreglos, que se pueden traducir como sobornos mutuos, acordamos que esta noche se quedará en casa de Lita. No se lo hubiera pedido si las cosas no estuvieran de la forma en que lo están.

Llegamos hace horas al departamento junto a Serena y el ambiente yace algo lúgubre. Con el tiempo hemos aprendido a respetar nuestros silencios, sí, pero este en particular me incomoda.

Veo a mi novia desde aquí, tirada sobre el sofá con desgano mientras aparenta estar viendo las noticias. La conozco suficiente ya como para saber que no está escuchando ninguna de ellas, pero lo simula para que me mantenga a un margen, al menos por ahora.

No la molesto y sigo con mis asuntos. Tras preparar algo ligero para cenar, voy a mi habitación para buscar algún libro. Nada muy complejo, solo quiero matar los minutos que sean necesarios hasta que Serena quiera conversar, cosa que asumo, no pasará muy pronto.

Me aproximo a ella y la acompaño a relativa distancia. Me sonríe cansada antes de volver a fijar ojos ciegos en el televisor. Pronto se aburre y comienza a cambiar de canal una y otra vez hasta que recorre por completo la extensión de la lista de los que tenemos disponibles. Suspira fastidiada y de su bolsillo saca el celular. Noto como desliza sus dedos sobre la pantalla táctil hasta el tope de la derecha para volver a la izquierda y hacer lo mismo. No toma demasiado tiempo hasta que lo lanza suavemente sobre la mesa de centro y vuelve a suspirar.

—¿Aburrida? —me atrevo a preguntar antes de devolver mis ojos al libro.

—Pero no de ti —pronuncia leve.

—¿Lo quieres hablar? —consulto.

—Sí pero no.

—¿Cuál de las opciones ganará?

—Creo que el no. Estás leyendo y no te quiero interrumpir.

—Leo con la misma atención con la cual tú veías el noticiero.

Nuestras miradas cruzan y sonreímos.

Serena se acomoda en el sofá y no me incorporo a este para darle espacio. Permanezco en el pequeño, ya habiéndome deshecho del libro, para prestarle atención.

No le resulta fácil hablar. Quizás no sabe por dónde partir.

Creo que es necesaria la ayuda.

—¿Qué pasó con tu papá?

—Nada muy nuevo —comenta sin dejarse ver particularmente consternada—. Me dijo que no quería que Sammy volviera a casa por las mil razones de siempre y mil nuevas.

—¿Y dentro de esas nuevas mil razones está el que nos haya visto juntos?

—Sí, pero eso fue algo que le dije yo. No tenía para qué ocultárselo.

—Pero…

—Darien, ¿crees que hay algo que hará que piense peor de mí? Ya estoy al fondo de su lista moral así que no me importa.

—Amor…

—No, amor nada. Lo mejor fue decirle y ya.

Niego a la vez en que ella me golpea con su desprecio silente. No creo que dure mucho pero en caso de que sí, prefiero avanzar en el tema.

—Siempre he admirado tu valor y fiereza, pero debes ser más sabia. Diciéndole a tu padre que pasé la noche contigo allá en tu casa solo te va a crear más problemas.

—¿Problemas? No, Darien, solo dará pie a un sermón más y ya soy prácticamente inmune a ellos —resuelve, irguiéndose orgullosa y ligera a la vez.

—Pero sé que por sobre dicha inmunidad a los sermones está tu hermano.

Sí, ha sido un fuerte movimiento de sinceridad y la ha impactado.

Me observa fija y silente, como si analizara con minucioso detalle cada sílaba pronunciada por mí. Espero su respuesta, calmo, sabiendo que lo único que deseo de verdad es poder guiarla, ayudarla a resolver sus conflictos y que llegue a una correcta determinación por el bien de sus intereses.

—No se puede razonar con ese hombre, Darien… ni mintiéndole, ni diciéndole todo lo que pasa, explicándole o esquivándolo. Él siempre tiene que tener la razón y es lo único que le importa junto a que sus decisiones sean las soberanas. Así como yo soy inmune a sus charlas, él es inmune a mis pensamientos u opiniones.

—Estás siendo muy dura contigo misma —me atrevo a aseverar.

—¿Por qué? —pregunta ella, interesada.

—Porque no creo que tus emociones no lleguen a él de alguna manera, aunque sea en la más mínima —continúo—. Me has contado que es un hombre severo, de muy fuerte carácter y reacio al debate, pero es tu padre y me cuesta pensar que algo que tenga que ver contigo no le cause algún tipo de sensación.

—No sé… —pronuncia dubitativa.

—Mira y, antes de seguir, quiero que sepas que no lo defiendo —advierto—, pero si lo analizas a detalle, cada cosa que haces o piensa que haces le provoca algo, aunque sea pelear contigo, cosa que, reitero, no defiendo ni excuso. Pienso que sus formas son por excelencia equívocas, y eso es porque no todos saben encaminar bien sus emociones ni expresarlas de una forma que sea realmente constructiva. Ese es su error, pero no lo hagas tuyo al comportarte de una manera similar y menos infravalorándote como lo haces. Eres su hija pase lo que pase.

—¿Hacer de su error uno mío? —hace hincapié.

—Pues claro —reafirmo acercándome un poco hacia ella—. Dices que nada de lo que te diga te importa porque es más de lo de siempre, sin embargo aquí estamos hablando del tema y eso debe ser porque sí, algo te provoca. ¿No le pasará lo mismo a él?

—Puede ser… pero no estoy segura —contesta tras algunos segundos de reflexión.

—No lo estés, pero al menos tenlo presente para la próxima vez que debas hablarle.

Me pongo de pie y vuelvo en dirección a la cocina no sin antes revolver el rubio flequillo de mi novia, gesto que si bien en sí no tiene un significado claro, logra crear un esbozo de sonrisa en ella y es lo que me importa ahora. Luego de romper el contacto visual veo cómo comienza a ordenar cada uno de sus cabellos en silencio. Quiero pensar que por un minuto no pensará más en el enfrentamiento que tuvo con su padre.

Mientras sirvo la cena, que consta de un mix de ensaladas con pescado al vapor, pienso en cómo poder ayudar realmente a Serena con todo este tema familiar que trae consigo.

Tal y como le mencioné hace algunos minutos, realmente admiro su personalidad y entereza para saber seguir batallando con todos sus problemas, pero de igual manera algo de todo eso me angustia de una manera en que ella no lo sabe.

A menudo pienso qué sería de ella si yo no estuviera cerca. No digo que sin mí su vida sería un completo desastre, pero sí comienzo a pensar en cómo lidiaría con estos mismos temas en caso de que no pudiera contar con nadie más que fueran sus amigas. Son buenas chicas y lo tengo claro, pero pasó lo obvio y eso es que cada una haya tomado un camino distinto, lo que conlleva a que sus reuniones ya no sean tan frecuentes como antes y, queramos o no, eso produce distancia, la misma que, tal vez, Serena no percibe como algo tan grave ya que tiene a alguien que la acompaña constantemente, bueno, dentro de lo que puedo, claro está.

Si bien es cierto que en estos meses mi novia ha mostrado un crecimiento enorme en muchos aspectos, de algún modo sigue siendo la niña con la cual discutí el día en que nos conocimos. La veo vulnerable, melancólica y feroz consigo misma. A veces su peor enemiga es su propia consciencia y se obliga a estar en un nivel personal que, según yo, la hiere en silencio. Serena quiere ser la mejor hermana, la mejor amiga, la mejor novia y, aunque no lo reconozca, también desea ser la mejor hija, aunque no de la misma manera que antes según he podido entender gracias a sus propias explicaciones.

Antiguamente soñaba con poder ser la hija que tanto su padre y madre esperaban. Quería ser una pieza clave para que la familia se mantuviera unida gracias a los méritos que representaran orgullo para ellos. Por lo que sé el señor Kenji quería que se casara tras terminar alguna carrera universitaria para después formar su propio hogar, pero lo que más le importaba era el asunto del matrimonio, que solo tuviera una pareja y que llegase virgen a las nupcias ya que así había sucedido en su caso personal, es decir, ese fue el caso con la señora Ikuko. Las razones de por qué Serena no pudo cumplir con este punto en especial ya es un tema conocido. Y desde ahí, a mi ver, tras tantos ataques y humillaciones al respecto, ella terminó revelándose y haciendo precisamente todo lo que él no quería.

Ahora, según lo que Serena me deja entrever cada vez que tocamos el tema, es que quiere hallar la forma en que exista algo de paz entre Kenji, Ikuko y Sammy aunque esto deba depender vitalmente de ella. La verdad es que hasta el día de hoy no se me ocurre cómo podría lograrlo porque, para iniciar, siento que no es su responsabilidad resolver cada desencuentro entre ellos por más culpable que se sienta. He tratado de explicárselo y aunque no diga que estoy equivocado, tampoco me ha dicho que tenga plena razón.

No es una mala persona y me encantaría poder hacérselo entender a su total consciencia. Si por un minuto pudiera verse con los ojos que yo la observo, lo comprendería.

¿Y qué ven mis ojos?

Veo a una mujer fuerte, decidida, honesta y repleta de amor. Veo en ella a una compañera a prueba de todo debido a su constancia y dedicación. Veo a una chica con un potencial mucho más grande del que ella misma imagina. Veo a alguien con quien compartir un… ¿largo periodo?, no… eso es mínimo en comparación a lo que imagino cuando puedo tenerla junto a mí.

Lamentablemente mis ojos también ven que la sonrisa le escasea en los labios.

—Ya no les más vueltas al asunto —aconsejo mientras saco un par de vasos del gabinete—. Mejor ven a comer algo. Podría apostar que no lo has hecho.

Sin obtener una respuesta audible, Serena se levanta sin mucho ánimo y se acerca al mesón de la cocina. Pronto toma asiento entre tanto acerco dejo la cena frente a ella.

—¿Quieres otra cosa? Creo que hay un poco de…

—No, no es eso —esclarece a suave voz—. Solo estoy pensando.

—¿En lo mismo?

—Curiosamente no.

Retiro el refresco del refrigerador a la vez en que intento dar con aquello que Serena esté analizando. No tengo éxito.

—¿Deseas contarme? —pregunto mientras vierto la soda en cada uno de los vasos.

—¿No te cansa escuchar mis lamentos, Darien? —responde entre risas y seriedad a la vez.

—Curiosamente no —contesto.

Sonríe suavemente. Algo es algo.

—¿Notaste algo raro en Amy?

—¿Raro? —remarco—. No según yo… ¿por qué?

—Creo que no le simpatizó demasiado verme. De hecho podría decir que fue algo desagradable conmigo y conste, la escasa simpatía es algo que puedo tolerar al no ser precisamente la más entusiasta en el tema pero… no sé, fue extraño.

—¿De verdad lo crees? Quizás se cohibió y ya. No se han visto hace mucho, tal vez es eso.

—Precisamente por no vernos hace tanto imaginé que el reencuentro sería distinto —agrega sin prestarle atención a su comida, de hecho, juega con ella.

—Bueno, yo no conozco demasiado a Amy como para saber si actúa normal o no. Si tú dices que fue diferente a otras veces, te creo —resuelvo sin darle demasiada importancia al asunto. No creo que lo tenga, al menos para mí.

—Estoy intentando entender el motivo, pero no se me ocurre algo coherente.

—A ver… ¿qué fue lo que te pareció más incómodo? —pregunto sintiéndome con la responsabilidad de hacerlo. Puede que para mí no sea la gran cosa, pero a Serena parece importarle lo suficiente como para estar algo decaída.

—Como Rei había dicho que estaba tan ocupada en sus estudios y que por eso no atendía llamadas o mensajes, le dije "veo que Rei no miente" o algo así. La cosa es que tras ese comentario me contestó que no quería que habláramos de ella porque no era parte de nuestras vidas. Al principio lo sentí como una exageración, una salida de mal humor y nada más, no sé, pero ahora estoy pensando que alguien reacciona así solo cuando tiene miedo.

—¿Miedo? —cuestiono—. ¿Miedo a qué?

—¡No lo sé! —responde Serena, encogiéndose de hombros—. Miedo a que sepan algo de ella, a que hablen mal de ella, a que digan algo que no tienen que decir.

—¿Amy es de la clase de personas que ocultan algo?

—No según recuerdo —dice mi novia, pensativa.

—Entonces puede que no haya algo que esconder o no querer que se sepa. Tal vez debes tomar su respuesta lo más literal posible y se acabó—resuelvo.

—Podría hacerlo, pero conociéndola sé que debe haber algo que la llevara a hablarme de esa manera. Nunca lo había hecho y bueno, me provoca algo de tristeza.

—Amor —le digo a la par en que tomo su mano y la aprieto—. ¿Quieres echarte más problemas e intrigas a la espalda? Creo que tienes suficiente en lo cual pensar como para sumarte más cargas.

—Entiendo que a ti no te importe… pero me llama la atención que no te importe que a mí me importe, ¿se entiende? —agrega ceñuda y algo ofendida.

—No es eso —le explico sin poder evitar reír un poco—. Lo que pasa es que no conozco a Amy o, mejor dicho, la ubico más por estar en mi misma universidad que por ser tu amiga. En todos estos meses que llevamos juntos la vi cerca de ti con suerte un par de veces, por ende no considero que sea alguien cercana a ti y esa fue mi visión desde el principio. Todo esto me parecería extraño si viniera de Lita o Mina, incluso de Rei, ¿pero de Amy?, la verdad es que no.

Silencio, otro más… uno largo y ligeramente perturbador.

¿Habré dicho algo malo?

Serena me observa fijo por algunos segundos antes de fruncir el ceño. Por alguna razón he igualado su gesto. No sé qué está pasando.

—Si me vas a regañar por algo que dije, hazlo pronto —demando, sucumbiendo ante la incomodidad.

—Tienes razón… —murmura.

—Sí, suelo tener ese mal hábito —intento bromear.

Por cierto, mi chiste no le causó gracia alguna.

Deshago la boba sonrisa que nació tras mi último comentario, acto seguido, hundo el mentón sobre el pecho y decido fijar la mirada en la dichosa ensalada que está frente a mí. Antes de poder comer parte de esta, Serena habla.

—No me había dado cuenta antes… —susurra un poco más audible—. Amy y tú no han compartido así como lo has hecho con Mina, Lita o Rei.

—¿No es algo obvio? —cuestiono, nulo en sorpresa.

—Bueno, para mi lento cerebro no, ¡perdona!

—Tranquila… te perdono.

Segundo intento de parecer chistoso. Nuevamente no he logrado el objetivo.

Ya me va quedando claro que el humor no es mi mayor virtud.

Antes de seguir con el tema, porque sé que seguirá, bebo un poco de agua para después querer continuar con la cena. Si de por sí ya estaba hambriento, la seriedad de Serena me ha despertado más el apetito. Ansiedad lo llamarán algunos, o una justificación para poder salir del mal paso dirán otros.

Degusto lo que he preparado y para haber sido algo mayoritariamente improvisado, me complace descubrir que no sabe mal. Es una especie de consuelo dentro de este particular episodio entre mi novia y yo.

La observo de reojo nuevamente y veo que, algo infantil, juguetea con la comida, lo que es una clarísima señal de que hay cosas, muchas cosas, pasando por su cabeza. Hago una pausa y vuelvo a prestarle mi atención aunque, reitero, el tema en sí no lo amerita del todo.

—Qué pasa… —pregunto sin poder disimular el desgano.

—¿Será que le caes mal?

—Quizás —comento sin preocupación —. No soy de las personas que se ganen la simpatía de los demás muy fácilmente.

—Es que si ese es el caso, ¿le hiciste algo como para que fuera así?

—¿Me acusas de algo? —consulto parcialmente desconcertado.

—Al contrario —esclarece con rapidez—. Si alguien no le ha hecho algo en esta vida eres precisamente tú, así que por ese lado no tendría caso imaginar que le desagradas.

—Pero de todas maneras lo piensas y créeme que si le caigo mal, sin ánimo de ser petulante, no será algo que me quite el sueño.

—Sé que no —agrega con seria calma—, pero ahora que lo mencionaste, sí es curioso que desde que estoy contigo no se me haya acercado mucho.

—Mira, si quieres salir de la duda, cuando la vea en la universidad le preguntaré claramente si tiene algún problema conmigo, ¿eso te dejaría tranquila?

—No —responde veloz.

—¿Entonces?

—Entonces… creo que nada —resuelve—. Ya queda claro que ser su amigo no es algo urgente para ti y bueno, si es que llego a tener razón y es verdad que le caes mal, supongo que la vida me dará un momento para consultárselo personalmente.

—Por mi lado siéntete absolutamente en paz —comento por si acaso—. Si bien es cierto que me resulta muy grato compartir con tus amistades, con quien tengo una relación es contigo, ergo, mientras las cosas anden bien entre los dos el resto me viene importando bastante menos.

—¿Siempre has sido así de práctico? —me consulta tenuemente sonriente. Me agrada.

—No, no siempre fue así —contesto tras haber comido como corresponde para no hablar con la boca llena—. Vivimos en un mundo social y es normal querer agradarle a la mayoría, pero con el paso de los años otros asuntos se tornan prioritarios y, sinceramente, ya después uno no tiene tiempo para pensar tanto en el qué dirán. En mi caso, me torné práctico a la fuerza.

—Ojalá pudiera ser igual… —comparte mi novia, ligeramente alicaída—. Pero ya sabes, soy especialista en darle mil vueltas a todos los asuntos y sé que no es sano.

—Analizar bien las cosas no es algo malo —digo con el ánimo de alentarla—, es solo que debes ir haciendo una escala y medir qué es lo que se debe pensar mucho y qué se debe pensar poco.

—¿Ejemplo? —me pide.

—Esto mismo —digo veloz—. No me voy a quebrar la cabeza pensando en qué le puede pasar a Amy por la suya, pero sí seguiré pensando en mis tres prioridades inmediatas: tú, mis estudios y el nuevo departamento.

—Es verdad… tienes el mal hábito de tener la razón —comenta risueña—. Yo aquí hablándote de cosas que no te importan mucho mientras estás con todo el asunto del cambio de casa… perdón.

—Tranquila, recuerda que ya te perdoné —contesto, guiñándole un ojo.

Ahora sí me volví a sentir gracioso. Serena ha sonreído plenamente.

—Mejor cuéntame sobre eso… ¿cómo va el tema? —pregunta a la par en que, al fin, inicia su cena.

—El departamento que vi hoy no era particularmente malo, pero no me gustó… muy pequeño para tener un precio tan elevado.

—Todo está carísimo —agrega con soltura—. No te será fácil dar con algo que se ajuste a lo que quiere tu familia y que a la vez esté de acuerdo con tu billetera.

—Para ser sincero, antes de pasar a buscarte hablé con mi padre y le comenté lo mismo que dices. Insistió en que el dinero no es problema, pero para mí lo es de cierto modo.

—¿Qué modo? —pregunta Serena con tierna genuinidad.

¿Será prudente decírselo?

Quizás sí, quizás no.

Me aventuraré a decirle la verdad y que sea lo que Dios quiera…

—Cuando vi este departamento imaginé que sería suficiente para mí en términos de espacio, pero cuando pensé en los dos lo sentí pequeño y eso me llevó a pensar que el valor era excesivo. Me molesta la idea de pagar por algo que no se adecúa a cómo veo mi futuro contigo presente en él.

—Por mí no te preocupes. Prometo no llenar tu habitación con chucherías porque para eso tengo la mía —no me entendió…

—Serena… me refiero a que…

Se me apagó la voz.

Pensé que había sido medianamente claro pero ya queda visto que no.

¿Será señal de que no es el momento de decirle lo que quiero para ambos?

—¿Te refieres a…?

—Olvídalo —pido angustiado.

—No, no puedo.

—¿Por? —pronuncio apenas.

—Porque… creo que ahora te entendí.

—¿Qué entendiste?

—¡Ay, Darien! Está bien que a veces procese más lento que los demás pero no soy tonta.

—No he dicho eso —dejo en claro tan rápido como puedo—, pero sí sería muy útil que me dijeras qué es lo que interpretaste, digo, como para no hablar sandeces después.

—No es ninguna sandez. De hecho me parece buena idea.

¿De verdad está pasando esto?

¿Sí me entendió?

¡Y le causa gracia! ¡Eso sí es magnífico!

—¿De verdad? —pregunto.

—¡Claro! Es muy lindo que quieras que pasemos más tiempo a solas y que sea en un lugar más grande, también más privado, porque ya llevamos mucho compartiendo con nuestros amigos. Los fines de semana serán más cómodos para todos, especialmente para ambos, ¿cierto?, eso es lo mejor y de seguro los chicos comprenderán.

Y no, definitivamente no entendió.

Tal vez lo mejor es dejarlo así…

¿Es muy ilógico de mi parte creer que es momento de dar un fuerte paso más allá en esta relación? Para mí no lo es en absoluto, pero sin querer, con esa inocencia que ni siquiera reconoce a totalidad, Serena me ha dejado en claro que no ha pensado en algo así.

—Por supuesto que lo entenderán —respondo para ella.

Simulo una sonrisa que luego desvanezco al volver a concentrarme en la cena. Comemos tranquilos y algo silenciosos. Pronto terminamos.

—¿A quién llamas? —consulto tras notar que Serena ha tomado su celular.

—A mi mamá. Quiero saber si está sola para volver a casa.

—¿Vas a irte?

—Tengo que hacerlo —me contesta con amable seriedad—. Le prometí a Lita cumplir doble turno ya que otra mesera dijo estar enferma… ¿no te lo había comentado?

—La verdad es que no me acuerdo…

—Bueno, no hay mucho interesante que contar en todo caso. Creo que le dio una gripe muy fuerte, así que fue al doctor y le recomendaron tratamiento junto a reposo, por eso se ausentará algunos días —comenta ligera a la vez en que sostiene el teléfono a un costado de su rostro.

—¿Muchos días?

Mi pregunta no es inmediatamente respondida ya que la señora Ikuko acaba de contestar la llamada. Serena me hace un gesto de espera, se levanta y transita por la sala mientras conversan. Yo permanezco sentado en el mismo punto, observándola.

Pensé que se quedaría esta noche junto a mí…

Tras algunos minutos, quizás varios, ella regresa y vuelve a tomar su lugar. Bebe un sorbo del jugo que le queda en el vaso y suspira.

—¿Pasó algo? —investigo.

—Nada nuevo —resuelve Serena—. Estuvieron discutiendo después de que me fui pero mi papá ya no está en casa, así que puedo volver tranquila.

—¿Estás segura?

—Por supuesto pues total y como te dije, no pasó algo nuevo. Llegaré, alistaré mi ropa para mañana, tomaré una ducha y dormiré. Gracias a ti me saltaré la cena ya que la tuya, por cierto, estaba muy rica, Gracias, Darien.

—No es nada —alcanzo a responder antes de que sus labios me regalen un suave beso.

—Odio tener que irme pero… ya sabes —me explica, una vez discretamente alejada.

—Si quieres puedo ir a dejarte.

—Sería mucho abuso… tomaré un taxi, no te preocupes.

—Insisto —recalco—. Y sabes que lo seguiré haciendo hasta que te hastíes.

—Está bien —contesta, sonriente—. Iré por mis cosas.

Mientras Serena toma su bolso y demás pertenencias, me cercioro de tener la llave del auto al alcance. Todo está listo para que salgamos y así lo hacemos.

El trayecto hacia el hogar Tsukino ocurre sin mayor novedad. Escuchamos algo de música en la radio mientras nos explicamos mutuamente qué será de nosotros en las actividades para los días siguientes, todo esto con la idea de poder buscar el acomodo necesario para vernos lo más pronto posible.

Tres días no me sabe a cercanía, pero es todo lo que puedo esperar por ahora.

Me despido de mi novia en la entrada de la casa. No estoy de mucho ánimo para hablar con su madre en esta ocasión.

Prometemos llamarnos en cada pausa que encontremos dentro de nuestras responsabilidades para luego despedirnos temporalmente. Un beso ligero y un abrazo es lo que me llevaré de regreso a casa hasta que podamos volver a vernos.

Ya de vuelta en el auto, pienso en ellos como regalos lejanos a los cuales extraño. Un nudo me empieza a apretar la garganta y por más que toso no se quita.

Estoy algo triste, esa es la verdad.

Nunca he sido amigo de las despedidas en general, pero es mucho peor cuando se trata de tener que decirle adiós a Serena. He llegado a un punto en que, por más acompañado que pueda estar, siempre me siento parcialmente solo cuando ella no está conmigo. Y no es que no valore la compañía de mis amigos, especialmente de Andrew, quien es con quién más tiempo paso; más bien se trata de una necesidad de estar con mi novia todo el tiempo que me sea posible porque es con ella con quien me siento completo y, soberbio tal vez de mi parte, creo que siente lo mismo cuando está conmigo.

Las horas que pasamos juntos son increíbles y cada vez lo son más, pero lo mismo me ha llevado a sentir que dichas horas terminan pareciendo escasos segundos y eso me apena.

Ojalá esto pueda cambiar en algún sentido cuando tenga mi propio espacio. Tal vez así podremos compartir más tiempo, aunque sean prioritariamente solo los fines de semana.

Con algo se empieza, ¿no?

Igualmente espero dejar de experimentar algún día esta fatal sensación. Abrir la puerta del departamento siendo azotado en la cara por el silencio de la soledad me cansa y es curioso, porque en algún momento de la vida dicha calma era algo sumamente apreciado por mí, pero ahora, bueno, tantas cosas han cambiado…

No me queda otra alternativa que tolerar mi presente. Cierro la puerta con llave, paso por mi habitación, saco mi laptop y regreso a la sala para continuar en la busca de mi nuevo hogar.

Tengo que saber distraer la mente de alguna forma antes de que el corazón siga haciendo de las suyas esta noche.

*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤

POV Serena

¿Eso te dijo, de verdad?

—Totalmente. ¿Te sorprende a ti también?

Más bien me molesta, ¿qué se ha creído para hablarte así?

—Quizás solo andaba de malas o qué se yo… trato de verlo por ese lado.

¿Y qué importa si estaba enojada? Eso no justifica que fuera tan desagradable contigo. Se está pasando de la raya, amiga. Realmente no corresponde.

Sé que debería estar durmiendo y sé que no debería darle más vuelta al asunto, pero esto es superior a mi voluntad.

Llamé a Mina para contarle mi encuentro con Amy y tras explicarle lo más textualmente posible cómo fue el encuentro, mi amiga parece estar mucho más enojada de lo que imaginé que podría llegar a estar.

Intento hacer alguna pausa entre su discurso pero no me es posible. Mina habla tan fuerte y rápido en este segundo que me quita la voz y me sorprende. Tal vez fue un error contarle todo pues no quería que se molestara tanto pero…

¿Me estás escuchando o no?

—Sí, te escucho —contesto.

Entonces responde lo que te pregunté.

¿Ah?

—Eh… no escuché esa última parte, ¡disculpa!

Te decía que cómo puedes ser tan… tan… no sé, tan amable como para, después de todo, invitarla a la inauguración del departamento de tu novio cuando por fin consiga uno. ¿Acaso estás loca?

—Solo quise ser, como dices, amable. Hace mucho que no nos reunimos con ella como grupo y pues me pareció que todo ese asunto de la fiesta sería una buena oportunidad para hacerlo.

Yo no la hubiese invitado ni a la esquina si me hablara así.

—Reitero, solo quería ser amable al respecto.

Pues ahórrate la simpatía, ¿me estás entendiendo bien? Ese día deben estar solo las personas que te quieren y acompañan lo más que pueden. A nadie se le ruega el cariño, Serena… ¡cuántas veces te lo he dicho!

—Lo sé pero…

Sí, solo querías ser amable… ay, mujer…

—¿Tanto me equivoqué? —inquiero, ya sintiéndome entre molesta y estúpida.

¡Pues claro! —reafirma Mina a viva voz—. No te ves con esa tipa por meses y para cuando se encuentran te dice que no debemos pensar ni hablar de su existencia pues no es parte de tu vida ni la nuestra, ¿eso no te dio alguna pista de que nos mandó al diablo hace mucho? Y tú todavía la invitas a pasar tiempo con tus amigos de siempre, los nuevos y tu novio… en serio, si estuviera al lado tuyo con gusto te sacudiría la cabeza hasta que las neuronas se te junten de una buena vez.

—Gracias por la ofensa —digo sarcástica tras su regaño—. Y sí, fue un error, ¿bien?

No te enojes —me pide, algo más tranquila—. Tal vez me puse muy intensa pero ya sabes cuál es mi concepto de la amistad entonces…

—Sí, está más que claro que Amy ya no desea ser mi amiga —triste pero cierto.

Y te vuelvo a decir que el cariño no se ruega, ¿comprendido? No has hecho nada malo, según yo sepa, como para que ella te trate de semejante manera así que no tienes por qué aguantarlo. Mejor sigue enfocándote en lo bueno de tu vida y que lo que no aporte vaya quedando en el olvido.

—¿Eso hiciste tú con ella? —consulto—. También noto algo de rabia de tu parte en todo esto y, siendo sincera, no esperé que fuera tanto.

—me responde tras algunos segundos mudos—. No se me hace justo que se esté comportando de la manera en que lo hace.

—En primera instancia pensé que puede estar así por el tema de sus estudios y…

No, Serena. Cuando íbamos a la escuela ella estudiaba mucho también y no tenía ningún problema para ser nuestra amiga.

—¿Entonces qué será? —pregunto, queriendo tener una respuesta, en serio.

Que ni siquiera te importe, ¿bueno?

Eso fue raro…

—¿Sabes algo? ¿Has hablado con ella? —inquiero.

Desde hace mucho que no —me dice—. Independiente de eso, sea lo que sea, pienso que no debes atormentarte por su postura. Nadie la echó de nuestro lado así que podemos estar en paz. Ahora, si quiere volver a vernos algún día, ahí tendremos que hablar lo que se deba hablar, mientras tanto olvídate y sigue tu camino.

¿Mina siempre ha sido así?

A ver… cargando memoria…

Bueno, sí es cierto que, de todas nosotras, ella suele ser la más práctica en lo que trate el tema de las relaciones sociales. Mina puede quererte con la misma intensidad con la cual puede ignorarte si así siente que lo merezcas, así que siguiendo esa lógica supongo que su reacción con el tema de Amy es esperable.

—Te haré caso —resuelvo—. Lo mejor será no seguir pensando en el tema.

—Muy bien —contesta satisfecha—. Dime, ¿alguien más supo de esto?

—Hasta ahora solo Darien y tú. Pensaba contárselo a Lita mañana y a Rei cuando la viera pero ya no estoy tan segura.

—Mejor mantenlo en un bajo perfil, consejo gratis.

—Sé que tienes razón pero… ¿por qué?

Porque no vale la pena, así de simple. Lita no es tonta y sabe que Amy está alejada a pesar de sus esfuerzos personales por verla, además está muy ocupada con todo el asunto de seguir haciendo crecer su negocio y también su relación con Andrew, ¿para qué darle algo más por lo cual preocuparse? Tienes más que claro que eres su consentida así que no le caería muy bien saber que Amy te trató mal.

Ni por dónde negarlo. Lita es como una hermana mayor; bueno, todas lo son, pero ella en especial ha estado para acompañarme en los buenos y malos momentos como así yo en los suyos, así que probablemente Mina tiene razón en el punto de no informarla sobre algo que la molestará.

—Claro —prosigo—. Y tampoco saco mucho contándole a Rei.

Así es —afirma Mina—. Además podrías hacerla sentir culpable.

—¿Culpable? —puntualizo.

Sí, porque fue a ella quien nombró Amy para escupir eso de que no quiere que hablemos de ella, así que imagina lo que haría Rei al saber eso.

—Tienes razón —respondo entre risas, algo nerviosas—, probablemente la buscaría para exigirle algún tipo de explicación.

Eso haría por lo bajo, así que ahórrale el mal rato pues ella también está muy ocupada con sus asuntos.

—Debo decirlo, Mina, hoy andas muy sabia para tus cosas —señalo sin poder dejar de reír.

Siempre he tenido ese don, ahora que ustedes no me lo validen demasiado es otro tema —me responde, compartiendo mis risas.

—No mientas —reprendo falsamente—, si hay alguien que valora tu sabiduría en muchos temas soy yo, no por nada te llamo para casi todo, ¿ves?

Por supuesto que lo sé, amiga.

Me siento mucho mejor al hablar con ella y poder desahogarme bien y conste, no es que haber conversado esto con Darien no haya sido de ayuda, pero es distinto analizarlo con alguien que sí conoce a Amy lo suficiente como para poder dar una opinión más informada al respecto. Realmente me sirvió mucho y se lo expreso al agradecerle el tiempo, la atención, la paciencia y el consejo siempre oportuno, pero solo tras colgar el teléfono recuerdo que quedó algo en el tintero, ¡no le dije mi teoría sobre que Darien le cae mal a Amy! ¿Será mejor pasarlo por alto?

Volver a llamarla… volver a llamarla…

No, no lo haré. Mina tiene razón, debo olvidarme del tema.

Debo olvidarme del tema… ¿Realmente podré?

No me miento, sé que no lo haré, no al menos por algún tiempo.

Lamentablemente "el bichito" de la curiosidad ya se alojó en mi consciencia. No digo que vaya a tomar tajantes medidas al respecto, pero de que al menos lo pensaré por un par de días más, es un hecho, por más que quiera o no hacerlo.

Ay señor… ¿qué le estará pasando a Amy? si tan solo lo supiera podría realmente saber qué hacer con ella…

Miro el teléfono y no sé si deba hacerlo. Me grito que no, y a la vez me grito que sí.

¿Será muy tarde para hacer otra llamada?


*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤

¿Qué les pareció?

*w*

Obviamente ofrezco una disculpa por la extensa demora a la hora de actualizar, pero como muchos sabrán y otros entenderán, mezclar inspiración y tiempo libre no pasa muy seguido para algunos de nosotros xD y en mi caso, ambos factores, me fallaron horriblemente en estos meses T_T así que por lo mismo me esmeré mucho en hacer este capítulo lo más largo posible, algo así como para compensar la espera xD espero que valiera la pena y disfrutaran leyéndolo tanto como me divertí escribiéndolo :D

Bueno, pasaré rápidamente a responder los reviews que me dejaron en la entrega anterior :')

Alambrita: Creo que las partes más difíciles de digerir dentro del fic son justamente las que tienen que ver con Kenji Tsukino, esto quizás porque dentro de lo que a él le compete está muy ligado el tema del prejuicio y la supuesta altura moral, y lo que es todavía más lamentable es que hay gente que hasta el día de hoy piensan y actúan como él. Sobre Amy, creo que se va a la hoguera xD ¡besitos!

princessqueen: La verdad es que solo hice pasar a Amy por ahí jajaja no había visto la posibilidad que mencionas xD y pues ya viste qué era lo que ella tenía que decir, ¿qué te pareció? yo la odié un poco pero igual la entendí D: cosa que no justifica su acción en todo caso, tal y como dice Mina. Ahora sobre el tema de Sammy, claro, Serena viene siendo una de las pocas personas cuerdas en su entorno, ojalá eso cambie por el bien de la familia Tsukino o mejor dicho, lo que queda de ella. Muchos besitos para ti :D

Yssareyes48: Kenji es muy insoportable y lo triste es que hay mucha gente que actúa como él en la vida real, pero bueno, quizás las cosas cambien en algún modo más adelante, no estoy muy segura, pero ya tengo ciertas ideas al respecto. Espero que te gustara el capítulo, me cuentas qué te pareció, ¿está bien?, ¡besitos!

Sakura Phantomhive Li: Hay que hacer un club "Todos odiamos a Kenji" juajajaja, ¡gracias por leer! :D

mvz. karla: Kenji en este fic representa como toda esa parte odiosa de los juicios moralmente cínicos de la sociedad y por eso lo odiamos para siempre xD solo espero que más adelante las cosas cambien para el bien de Serena y Sammy al menos :) sobre lo de Amy-Darien-Serena espero que te gustara leer lo que pasó, me lo dejas saber, ¿ya? :D te mando un montón de besitos.

gra: Me encanta que te encante. Muchos besos.

ReynaCecilia: Aún queda historia pendiente con lo de Amy así que la revelación, de existir, vendrá en un futuro. Espero que para ese entonces sigas acompañándome con tu lectura, ¡besos!

harmonystar: Todo lo que dices pasará eventualmente en el futuro =) es una alta posibilidad xD muchos besitos y gracias por pasar.

jessy tu yekito: Lamentablemente eso de que los hijos pagan por los errores de los padres suele pasar muy seguido u.u pero en este caso es lindo que, con todo y eso, Sammy y Serena se quieran tanto. Por lo de Amy aún queda historia por desarrollar y mira, apareció Mina jajaja no mucho pero algo es algo xD muchas gracias por tu lectura y fidelidad, muchos besitos.

Bepevink: Jajaja bueno, lo de Amy pudo saber a demora pero en tiempo del fic ella apareció hace relativamente poco juajaja lo que pasará o no con Taiki más adelante sigue siendo analizado pero algo vendrá, ahora se vienen capítulos más cargados al SxD así que espero que me acompañes en esos capítulos, ¿bueno? :D montón de besos para ti.

Guest: Muchísimas gracias por tus palabritas. Espero que te haya gustado el desarrollo del triángulo AxDxS hasta ahora... todavía falta, así que ojalá puedas seguir interesada en el fic hasta que eso ocurra, ¿bueno? :D muchos besitos.

Miri Ortiz: Pues sí, algunos padres de pasan de bobos. Muchas gracias por leer el capítulo, espero que este te gustara. Besitos.

Maca Mars: Entero rikolino. Yo tan bien tkm bb aver veni abrasame.

SUSaNita: No llegaron a los golpes pero si hubiera estado Mina ahí, probablemente sí hubiera pasado xD todavía queda por desarrollar lo AxDxS así que espero que te guste lo que se viene para más adelante. Besos.

Jennifer Lopez: Muchas gracias por tu analista review. Algunas cosas de las que esperas probablemente se cumplan y otras no, bueno, ahí veremos en el camino y espero ansiosamente que para esos entonces sigas leyendo el fic con el mismo entusiasmo que tienes hoy. Muchos besitos, Jenny :D

tani-love: Amé tu review como no tienes idea. Siento que percibiste muchísimo de lo que quería transmitir en el capítulo anterior. Efectivamente el razonamiento de Sammy viene tras pensar en los problemas de manera constante, así que lo que se presentó fue como un análisis resumido de la consciencia que tiene sobre su entorno. Sobre lo de Kenji y Saori no tengo más que decirte excepto que tienes absolutamente toda la razón. En Kenji pongo la faceta más reservada, moralista y machista dentro de la sociedad y que, lamentablemente, sigue tan presente en algunos casos. Ahora, lo de Serena, lo escribí pensando justamente en lo que dices, o sea, el que ella prácticamente ensayara qué responderle pues sí, de esa manera me la imagino ya que este personaje es de darle muchas vueltas a los asuntos, por ende parte de lo que respondió estaba preconcebido. Pasando a lo de Ikuko, es tal y como mencionas... aunque si bien no la veo como un personaje de sentimientos demasiados oscuros, sí la dimensiono como alguien que comete muchísimos, muchísimos errores. Lamentablemente tampoco es sorpresa encontrarse con casos así en la vida real. Muchísimos besitos para ti y nuevamente gracias.

Lizzie Love: ¡Obvio! siempre VIP jejeje n.n agradezco mucho tu review y sinceridad. Este fic ha llegado a distintas personas y de distintas maneras pero a la vez muy iguales. Si bien la historia tiene un eje de humor importante, también me es necesario darle un enfoque real, donde se presenten momentos, sentimientos y circunstancias que nos pudieron llegar a pasar de algún modo similar porque bueno, la vida tiene tintes rosas pero no lo es del todo. Sobre Amy no quiero hacerla una Natsuko 2, pero puede que se parezca en cierto modo xD aún queda tema por desarrollar ahí, principalmente lo de su rencor, así que ya veremos cómo se desenvuelve ese punto más adelante. Te he echado de menos, ¿sabes?, hace tiempo que no leo algo sobre ti, así que si leíste estas líneas espero que te manifiestes jajaja, muchos besitos, linda lizzie.

FERSERENITY: Puras locas cerca de Darien, ¿no? jajaja ya en los siguientes capítulos sabremos más de Michiru de alguna manera e igual con el tema de Amy, aunque la prioridad de la historia se centrará en otra cosa y se verá pronto, bueno, de hecho hay pistas en este capítulo. Gracias por tu lectura y comentario, besitos :D

Martina: En algún momento se juntarán :D y será lindo jejeje, muchas gracias por tu lectura y review, besos.

KarinaT: Yo creo que sí, Sammy y Serena se verán pero será más adelante. Sobre lo de Amy espero que te gustara lo que se propuso en este nuevo capítulo. Muchos besitos y gracias por pasar :D

Uranustenou: Hay un lindo giro reservado para Mina más adelante... espero que puedas acompañarme cuando llegue ese momento. Gracias por pasar, besitos :D

Fiorella: ¡Aquí está el nuevo capítulo! Espero que lo disfrutaras. Besos.

Me gustaría prometerles que actualizaré muy rápido pero lamentablemente no puedo u_u eso sí, sepan que está más que pensada la temática de la siguiente entrega y lo único que quiero es tener el tiempo y la inspiración para poder concretar el nuevo capítulo. Si algo les puedo adelantar, es que veremos otra arista dentro de la relación de Darien y Serena, igualmente viejos personajes saldrán del rincón de los olvidos y volverán (algunos en forma de fichas xD) mientras que por otro lado, para personajes secundarios pero frecuentes, se presentarán una serie de giros, según yo, interesantes.

Espero, con mucha ansiedad, poder seguir presentándoles lo que está planeado para esta historia, como así deseo y pido que me sigan acompañando en esta aventura que aún no llegará a su fin.

Muchas gracias por todos y espero leerlas más temprano que tarde por estos rumbos.

No olviden dejarme sus impresiones, ¿ya? como saben, el sueldo del fanficker es el review, motor y energía :D

Cariños para todas y no olviden...

¡Nunca dejemos de soñar!

¡Nos leemos, sayo!

Usagi Brouillard.-

*´¨)

(¸.•´ (¸.•` ¤