Hola! Ya no os hago esperar más...o sí. Gracias por las reviews, tomo nota de todo y voy repasando lo que quiero hacer. He comenzado a escribir el otro y se queda un poco raro con Lena pero Lucía me ha dado una maravillosa idea con su comentario. Así que, muchísimas gracias y te dedico este capítulo. Disfrutad.


Lauren se arrodilla junto a nosotras mientras sostengo a la Valquiria y le da unos suaves golpecitos en la cara pidiéndole que abra los ojos. Después toma su pulso y en su cara se refleja el horror. Horror… Horror es lo último que yo siento. Esa sensación desgarradora que está quebrando mi corazón hasta dejarlo completamente inservible es tan fuerte que apenas puedo concentrarme en otra cosa, como las lágrimas que brotan de mis ojos.

El sentimiento de dolor se vuelve tan fuerte como un huracán y arrasa a todas las demás sensaciones. El aire se resiste a llegar hasta mis pulmones por mucho que yo intente capturarlo. Me inclino sobre Tamsin para besar su frente cerrando los ojos. Ahora, más que nunca, necesito tenerla a mi lado, sentirla cerca…Deseo con todas mis fuerzas volver a verla sonreír pero, las palabras de Lauren, me confirman que eso no será posible:

- Lo siento, Lena.

- ¡No! –grito con todas mis fuerzas –No lo voy a permitir.

Me levanto, dejando a Tamsin con cuidado en el suelo, y desaparezco entre el humo negro. No sé a dónde demonios voy. Ni siquiera tengo un plan pero no voy a dejar que ningún estúpido psicópata me quite lo que más quiero y he querido nunca. ¡Por encima de mi cadáver! Alexander no sabe con quién se ha metido y se lo voy a demostrar.

Llego al Dal, que está completamente vacío. Supongo que Trick estará en su guarida secreta, que no es tan secreta, y bajo a comprobarlo. Está dormido en el sofá con un enorme y antiguo libro encima. Es casi más grande que él. Retiro el libro y lo llamo.

- ¿Qué pasa? –se despierta un poco asustado.

- ¿Cómo puedo llegar al Valhalla? –le pregunto casi sin dejarlo terminar.

- ¿Qué? –se sorprende bastante más de lo que esperaba.

- Ayúdame a entrar ahí.

- Lena, estarías a la completa merced de Alexander si lo haces.

- Trick, me importa una mierda la merced de ese gilipollas. O traigo a Tamsin de vuelta o me quedo con ella allí para siempre pero no puedo soportarlo ni un segundo más. La necesito –él va a decir algo pero hago un gesto con la mano para poder continuar –Ya lo sé. Soy la Soul Keeper, no puedo decir que necesito o quiero a alguien porque uno de los dos bandos se volvería contra mí y harían daño a esa persona. Blah, blah, blah. ¡Me da igual! No puedo perderla…

Aprieto con fuerza los puños para sentir un dolor que no me dan ganas de llorar. Cualquier cosa menos eso. Necesito ser fuerte por Tamsin. Para que vea que la quiero y que haré todo lo que haga falta para estar con ella aunque tenga que revolver el Valhalla y la tierra o tenga que luchar contra todos los malditos Faes del planeta. Lo haré por ella.

- No puedo mandarte allí, Lena –me dice Trick con seriedad.

- Muy bien. Me las apañaré yo sola.

Lo dejo con la palabra en la boca y desaparezco. No tengo ni idea de dónde ir para saber cómo entrar en el Valhalla pero he ido a parar a uno de los peores sitios del mundo Fae.

Voy meditando para ver si consigo hallar algún plan mientras camino entre vagabundos y demás Underfaes desertores que en su época no acataron las normas y fueron condenados. Recuerdo a algunos de ellos a los que defendí pero los Sombras o Luces se negaron a ayudarlos. También me acuerdo de la rabia que me dio no poder salvarlos del destierro. A pesar de ser más poderosa que todos ellos juntos, siempre he obedecido cuando se ponían de acuerdo por el bien del mundo entero. Aunque tengo un presentimiento…el presentimiento de que esta vez no va a pasar eso.

En un intento desesperado, me voy a ver a la Morrigan. Evony puede ser una auténtica perra mala cuando le da la gana pero le he hecho muchos favores y ella nunca falta a una promesa de honor. Por eso la admiro, solo por eso.

Entro sin llamar ni esperar a que la secretaria me lo permita. Sonrío a Evony sin ganas y me siento en una de las sillas.

- ¡Qué modales! Helena, por favor.

- No tengo tiempo para tus refinados modales, Evony. Quiero que me mandes al Valhalla con billete de vuelta.

La Morrigan se ríe a carcajadas en mi cara olvidando sus propios modales y ladeo la cabeza mirándola cabreada.

- Lo siento, querida. No dirijo un aeropuerto. ¿Para qué quieres ir al Valhalla?

- Por Tamsin. Alexander, mi supuesto padre, la ha matado –digo dejando que se transmita mi enfado a través de la voz –Voy a traerla de vuelta.

- ¿La Valqui ha muerto? Qué lástima. Era una de las mejores que tenía.

Esta mujer cada vez me sorprende más. Ha perdido a una de las mejores y sigue tan fría como el hielo. Hasta sonríe. Tengo que agarrarme a la silla para no lanzarme sobre ella, abofetearla y preguntarle qué demonios le pasa. Respiro hondo para calmarme y ella sonríe de esa forma extrañamente sexy y repelente a la vez.

- ¿Puedes hacer algo o no? –insisto.

- Lo siento, querida. Pregúntale al Ash.

- ¿Trick? Ya me ha dicho que no.

- ¿Ese viejo loco y yo coincidimos en algo? ¡Eso es nuevo!

Resoplo con exasperación y me levanto para salir de allí y buscarme la vida en otra parte.

- Espera –Evony se levanta apoyándose en la mesa –No me has dejado terminar. Iba a decir que eso es tan nuevo, que te ayudaré solo por fastidiar. Ya sabes cómo soy.

- ¿Me vas a ayudar? –la miro extrañada.

- Mira, Lena, me caes bien y yo hago cualquier cosa por joder a los Luces. Esas dos cosas juntas, hacen que quiera ayudarte. Además, tú me ayudaste a calmar las tensiones entre todas mis Musas, te debo una.

- Me debes más de una, Evony.

- Pero esto es tan grande que las paga todas. ¿O no amas a la Valquiria lo suficiente?

- Por supuesto –digo de inmediato sin siquiera pensarlo –Da todo los favores que te he hecho por pagados pero asegúrame que saldremos las dos de ahí en perfecto estado.

- Hecho. Supongo que no pasará nada por traer a una Valquiria de vuelta. Eso sí, vas a tener que hacerlo como la última vez. Ya sabes, yo te encuentro una Valquiria y tú…

Evony me guiña un ojo y me paso la mano por la cara conteniendo el enfado que tengo encima. Todo esto parece que le divierte muchísimo.

- No me voy a acostar con nadie, Evony –le digo indignada –Quiero a Tamsin.

- Es la única forma, querida.

- No. Jamás le haría eso. Tiene que haber otra forma.

- Pues entonces, yo no puedo ayudarte.

- Vamos, alguna manera habrá.

- Yo no conozco otra.

- ¿Puedes al menos mandar a una Valquiria a preguntarle a Tamsin qué le parece la estúpida idea? Eso sería solo un favor.

La Morrigan lo piensa durante unos segundos y asiente brevemente. Después, rebusca en su cajón y saca una pequeña libreta de piel. Pasa algunas páginas y me vuelve a mirar:

- Digamos que este favor compensa lo de aquel Addonc ¿vale? –dice tachando algo con una pluma.

- Avísame en cuanto lo sepas y date prisa. No quiero que Tamsin esté ahí más de lo necesario. Por favor.

Nunca hay que olvidar los modales con ella o tardará mucho más en hacerlo lo que le pidas. He aprendido la lección de tantas veces como me ha pedido algo y luego he vuelto a pedirle que me devolviese el favor.

Salgo sin esperar a que me diga nada más. Lo único que quiero es que mande a esa Valquiria al Valhalla y le pregunte a Tamsin. A mí me parece una idea estúpida y seguro que a ella más todavía pero…hay que intentarlo, tan solo porque es la manera más rápida. Aún así, buscaré otro método aunque me cueste la vida. Es una promesa.


Espero que os haya gustado mucho y que os de por comentar porque ya sabéis que me ayuda mucho. Nos vemos para el próximo.