¡Hola!

Después de un buen tiempo, por fin he podido terminar otro capi de este fic, que como saben se va acercando a su final cada vez más.

Espero que les guste la conti, aunque este capítulo no es tan emocionante pronto se pondrá mejor, ya lo verán ^^

Gracias por todos sus reviews ^^

Xxxx

Capitulo 28: Llegadas sorpresivas

—¡¿Gaara? – Exclamó Naruto atónito, a cualquiera se esperaba menos a Gaara ¿Cómo rayos había sucedido esto? —. ¿P-pero que está pasando aquí, Kakashi-sensei? – Miró al peli plata, quien sólo hizo un gesto de despreocupación.

Gaara le miró tranquilamente, ni siquiera se inmutó por el tremendo grito que el rubio acababa de pegar, sabía que se sorprendería y cómo reaccionaría era bastante obvio de predecir, Naruto era un libro abierto.

—No me esperaba menos de tu parte, Naruto – Comentó pasándole de largo, para mirar a todos los que de ahora en adelante estarían a su cargo, aunque sabía que esto sería sólo temporal, por eso había aceptado. Pensaba en que les debía una a todos sus amigos y por ende quería ayudarles a derrotar al fin a Akatsuki ¿Y qué mejor que de esta manera?

De una vez por todas iban a acabar con esa banda de criminales, ellos pagarían por todo el daño que habían causado a tanta gente.

—Bueno, como dije, es un gusto conocerlos a todos, ahora con su permiso me retiro a mi oficina – Y sin más el pelirrojo se dirigió a la oficina que antes pertenecía a Sasuke; ahora era su oficina.

—Vaya ¿Quién lo diría? Gaara-kun nuestro nuevo jefe – Comentó Hinata, que también estaba algo sorprendida por la noticia, no podía negarlo, trabajar con él sería un tanto incómodo, pero sabía que tenía que superar esas diferencias.

—Oye Hinata ¿Ese no era tu prometido? – Le susurró Tenten al oído, sin darse cuenta de que Naruto la oía y ponía expresión de pocos amigos.

—Oh sí, pero eso ya sucedió hace algún tiempo, ahora sólo somos amigos – Aseguró la ojiperla con una gotita resbalando por su sien, no quería que Naruto empezara con sus ataques de celos justo en ese lugar, además, se suponía que él y Gaara ya habían hablado y habían aclarado todo, así que él no tenía por qué sentirse tan tenso.

Gaara por su parte se dejó caer sobre la silla con algo de pesadez. No había pensado en todos estos días en volver, lo había estado pasando tan bien al lado de Matsuri que se había vuelto su mayor prioridad, sin embargo ya era tiempo de regresar a la realidad. Por supuesto que Matsuri seguía siendo lo más importante para él, pero no por eso dejaría de hacer otras cosas.

Y sí, antes de que lograse relajarse por completo en su nuevo puesto, una llamada le puso en alerta; se trataba de un homicidio.

Genial, no llevaba ni cinco minutos ahí y el trabajo ya comenzaba y con todo.

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Había dormido muy poco en todos estos días, porque la verdad era que no podía despegarse del hospital y abandonar a Sasuke ni por un instante. Sakura apenas había pasado unas cuantas horas en su casa y luego había regresado al hospital.

Se dirigió al doctor que atendía a su novio, porque necesitaba enterarse de su estado.

—¿Doctor, como está Sasuke? ¿Puedo verlo? – Interrogó apenas llegó frente a él. El doctor ojeó unos expedientes que eran del Uchiha y luego miró seriamente a la joven.

—Lo siento señorita, hicimos todo lo posible por el problema de sus piernas pero mientras él no despierte no sé si pueda volver a moverlas… - Respondió bajando la mirada, después de todo no se sentía bien fallar en algo como esto —. Puede pasar a verlo, pero por favor sólo un momento.

—Sí – Asintió la peli rosa con la cabeza, dirigiéndose a la habitación de Sasuke. Al llegar a la puerta cerrada de aquel cuarto, se quedó unos segundos parada ahí afuera, se sentía tan nerviosa, pero finalmente decidió empujar y abrir.

Sus ojos se llenaron de lágrimas al divisarlo postrado en aquella cama, con sus ojos cerrados, conectado a un respirador mecánico y luchando por su vida tan débilmente.

Le dolía tanto, sentía que poco a poco lo iba perdiendo, que perdía más de él.

—Sasuke… - Se le acercó lentamente, posando una de sus manos sobre su cabello azabache. Las lágrimas se deslizaban por sus mejillas sin poderlas detener, aunque tratara de hacerse la fuerte sabía que no podría, no si él no estaba a su lado —. Sasuke… por favor tienes que despertar… no puedes dejarme sola… te lo ruego…

Pero no obtenía ninguna respuesta, por más que le suplicara, él no iba a responderle.

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—¿Esto es… Konoha? – Preguntó un desorientado Itachi Uchiha a su heroína Nii, quien sólo asintió con la cabeza mientras le sonreía.

—Así es, en esta ciudad seguro podremos hacer algo con tu memoria, sólo hay que llevarte a un hospital… - La rubia seguía conduciendo su auto, mirando para todos lados a ver si llegaba a algún hotel o algo por el estilo, pues necesitaba hospedarse para poder ayudar a ese chico.

De verdad que estaba intrigada, mientras más le miraba más segura se sentía de que ya lo había visto antes, pero no lograba recordarlo ¿Dónde habría sido?

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Los policías de Konoha se encontraban tomando fotografías del cadáver, un hombre joven hallado dentro de un contenedor de basura. Naruto estaba revisando la zona, mientras que Hinata se encargaba del cuerpo y Gaara hablaba con quien lo había encontrado.

—Entonces ¿Es usted el portero del edificio? – Interrogó el pelirrojo. Ellos estaban en un callejón justo a un lado de un edificio y el contenedor pertenecía a él, al parecer alguien en la construcción podía ser el asesino.

—Así es señor, hoy como todas las mañanas me dirigía a tirar la basura, y fue cuando encontré el cadáver – Relató el hombre, un tipo de unos cuarenta años, cabello negro y ojos grises.

—De acuerdo – Gaara volteó a ver al cuerpo que estaba siendo retirado de la escena, su rostro estaba algo hinchado así que no era fácil reconocerlo —. Le llamaré si le necesito de nuevo, por ahora sólo le pido que esté alerta.

El hombre asintió con la cabeza y se retiró, mientras que Gaara se acercaba a Hinata para comentar sobre el cadáver. Naruto por su parte no veía aquello con buenos ojos, no le gustaba nada ver a esos dos tan cerca; a pesar de todo se sentía celoso. Estaba pensando en eso cuando sintió que su celular sonaba.

—¿Bueno? – Contestó frunciendo el ceño, pues había visto que se trataba de Shion y aunque no le quería responder, sabía que si no lo hacía ella se vengaría —. Lo siento pero ahora no puedo verte, estoy ocupado… ¿Esta noche? – Naruto volvió a mirar a Hinata, quien ahora examinaba el interior del contenedor —. De acuerdo, nos vemos esta noche.

Suspiró al acabar de hablar, estaba realmente cansado de ella ¿Por qué no le dejaba en paz?

Hinata buscaba en el contenedor alguna cosa que les pudiera servir en su investigación, estaba dentro de él y parecía un cerdito en su charco.

—No me mires así, no es divertido – Se quejó la ojiperla, ya que Naruto se reía de ella graciosamente. Decidió ignorarlo y seguir buscando, hasta que halló algo que le llamó la atención —. Mira esto, una billetera.

—¿Y que tenemos? – Preguntó Gaara acercándose. Hinata abrió la billetera y notó una identificación, además de algunas tarjetas de crédito y otra cosa muy interesante.

—Tarjetas de crédito, identificación… ¿Una tarjeta de un regalo? Parece que alguien envió unas flores – Hinata entregó todo lo encontrado a Gaara luego de revisarlo, ya lo comprobarían más tarde.

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Lugar: Suna, comisaría.

Hora: 10:00 AM

Kankuro miró con cierta sorpresa el documento que comprobaba su sospecha. Desde que había sucedido el atentado a su hermano, no había tenido tiempo para pensar en quien podía haber sido el culpable, pero desde que se puso a investigar tenía dudas respecto a una persona, sobre todo tomando en cuenta el hecho de que la bala pertenecía a una de las armas que ellos usaban.

Cuando comprobó las huellas balísticas, obviamente sin informar a ninguno de sus agentes, se dio cuenta de que coincidían con el arma de Yuura, así que ahora pensaba en cómo proceder, pues necesitaba saber cuál había sido la razón de su ataque, para hacerle pagar.

—Con su permiso, Kankuro-san – Se escuchó una voz femenina. El castaño levantó la mirada y se encontró con esa chica con la que siempre se terminaba peleando, aunque desde hace unos días ella había cambiado con él, se comportaba avergonzada igual que antes.

—Yui-san ¿Lo has podido encontrar? – Preguntó con una sonrisa. La chica de lentes asintió con la cabeza, sonriendo también.

—Así es, está alojado en un hotel a las afueras de la ciudad, me costó un poco ubicarlo pero muy pronto tendrá aquí a Yuura – Aseguró Yui con determinación, pero a la vez algo sonrojada.

Antes tenía mucha rabia con Kankuro, porque él se la pasaba defendiendo a su hermano por lo que había hecho éste a Matsuri, pero ahora que su amiga le había explicado que las cosas ya se habían arreglado, que ella estaba bien con el padre de su hijo, ya no tenía por qué sentirse enojada con el castaño, a fin de cuentas el asunto era sólo de Matsuri y de Gaara, no de ellos dos.

—¡Kankuro! – Temari entró corriendo a la oficina de su hermano, notando a la joven que estaba ahí parada, pero no le dio gran importancia —. No sabes lo que ha pasado, después del ataque a Sasuke Uchiha… Gaara se ha convertido en el nuevo comisario de Konoha.

—¿Cómo? – Cuestionó Kankuro incrédulo, poniéndose de pie con verdadera sorpresa reflejada en sus ojos —. ¿Quién te lo dijo?

—Gaara acaba de llamarme, me pidió que me fuera a Konoha con él por unos meses, al parecer tiene algo planeado para acabar con Akatsuki de una vez.

Kankuro volvió a sentarse, no esperaba que Gaara tomara una decisión como esa, él sólo estaba esperando a que en las próximas semanas su hermano regresara junto a Matsuri para retomar su puesto, pero esto lo tomaba con la guardia baja ¿De verdad Gaara podría hacerlo?

—Ya veo… sólo espero que no se repita con él lo de Sasuke – Kankuro miró a su hermana y bajó la mirada una vez más —. Temari, ve con Gaara, seguro él te necesita mucho allá.

—Está bien – Asintió la rubia, aunque de cierta forma no tenía ganas de regresar allá, después de todo sería muy incómodo volver a ver a esa persona.

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Lugar: Suna, afueras de la ciudad.

Hora: 10:15 AM

Yuura, el ex subordinado de Sasori, se encontraba completamente vestido de negro, quería llamar en lo menos posible la atención y salir desapercibido de aquel lugar, pues sabía que le buscaban los policías y que en cualquier momento llegarían a donde él se encontraba.

—Maldita sea, tengo que salir cuanto antes de esta ciudad – Se dijo en voz baja. Tomó un pequeño bolso en donde llevaba una enorme cantidad de dinero que había robado para escapar y se dispuso a salir del hotel, sin embargo cuando llegó a la recepción vio a varios policías de Suna interrogando a la recepcionista.

—Señorita ¿Ha visto a este hombre? – Le preguntó Baki, enseñando una fotografía del sujeto en cuestión. La mujer miró la imagen y rápidamente desvió su mirada hacia quien creía que era el dueño de ese rostro, pero como veía a tanta gente todos los días, no estaba muy segura.

Baki volteó y vio a un hombre vestido de negro, el cual al verlo hizo una mueca de nerviosismo.

—Mierda – Masculló Yuura, antes de correr hacia el interior del hotel a toda prisa. Planeaba escapar por atrás, o por el estacionamiento, pero esos tipos no podían darle alcance.

—¡Síganlo, que no escape! – Ordenó Baki, mientras sacaba su celular para marcar el número de Kankuro —. Lo tenemos rodeado, no podrá ir demasiado lejos, no te preocupes Kankuro, lo voy a atrapar así sea lo último que haga.

Sin más colgó la llamada, quitó el seguro de su arma y se encaminó en la persecución de su ex compañero, quien había resultado ser un verdadero traidor.

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Lugar: Konoha, comisaría, sala de autopsia.

Hora: 11:00 AM

—¿Envenenado? – Repitió Gaara, mirando atentamente a Shino, quien asintió con la cabeza.

—Así es, hay distintos químicos que después de la muerte provocan una hinchazón en el cuerpo, si nos fijamos en su rostro así debió ser – El médico forense levantó una de las manos de la víctima, mostrando sus uñas —. Tiene sangre bajo las uñas y sus brazos tienes rasguños, seguramente sufrió fuertes dolores antes de morir.

—¿Y qué hay de la herida en su abdomen? – Esta vez preguntó Naruto, quien por cierto necesitaba muletas para caminar, después de todo no era tan fácil recuperarse de la noche a la mañana de una herida como la que había recibido —. Parece haber sido hecha con algo específico, no es un cuchillo común.

—No – Le secundó Shino —. Este ni siquiera fue un cuchillo, es otra cosa, una especie de punta filosa, no sé que puede haberlo causado… - Se mostró confuso, era la primera vez que veía una herida de ese tipo —. Aunque por lo que puedo observar, no fue la herida la causante de la muerte, sus órganos estaban colapsados, así que sólo pudo ser el veneno.

—Tal vez sólo se querían asegurar, por si el veneno fallaba – Opinó Hinata, quien soltó un suspiro, alejándose un poco de la escena pues a pesar de ser detective no le gustaban demasiado los muertos.

—Bueno, lo mejor será averiguar cual fue el arma y también algo sobre esa tarjeta, quien envió las flores y a quien – Gaara se alejó después de haber dado su orden, pues se dedicaría a investigar un poco sobre las pruebas recogidas en la autopsia, la sangre, el veneno, etc.

—Vamos Hinata, tenemos mucho trabajo que hacer – Le dijo Naruto, a lo que ella sólo asintió, a pesar de no estar muy de acuerdo en que su novio trabajara en ese estado, sin embargo él era testarudo y ni ella podía contra eso.

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Gaara se fue al laboratorio a analizar las pruebas que tenía; la sangre en las uñas de la víctima, porque a pesar de ser obvio que pertenecía a él mismo, también cabía la posibilidad de encontrar algo interesante ahí.

Mientras analizaba las muestras, oyó el sonido de unos tacones de mujer acercándose, caminando con lentitud hacia su persona. Al principio no quiso tomarle importancia al asunto, pero al darse cuenta de que esa persona parecía querer llamar su atención, no tuvo más remedio que voltear a mirarle, encontrándose con una mujer de larga cabellera castaño claro, casi anaranjado, la cual le sonreía seductoramente.

—Así que eres tú el nuevo comisario, en persona – Mei le miró de pies a cabeza, este chico era exactamente cómo le gustaban, alto, guapo y con un buen cuerpo —. Mi nombre es Terumi Mei, soy la fiscal regional y me han asignado trabajar contigo, mucho gusto Gaara-kun.

—Mucho gusto, Sabaku No Gaara – Gaara no pareció ni un solo milímetro intimidado por la presencia de Mei, no como sucedía con todos los hombres. Eso la sorprendió, nadie había reaccionado tan normal al verla.

—Dime una cosa, Gaara-kun, escuché que eres un muchacho muy serio, y veo que no mentían ¿Pero no has probado sonreír de vez en cuando? Eso no le hace mal a nadie – Bromeó animadamente, mas el pelirrojo sólo soltó un inexpresivo "hmp" y siguió con su trabajo; nunca le había gustado que le dijeran lo que tenía que hacer, y menos alguien que no lo conocía.

—"Vaya, me salió más serio que el mismo Sasuke-kun, me pregunto si es regla de oro que todos los hombres guapos sean así de aburridos" – Pensó con decepción la mujer, cerrando los ojos y bajando los hombros.

—¡Gaara! – Ambos escucharon una voz femenina proveniente de la entrada al laboratorio. Mei levantó la mirada, para observar a una joven de cabello castaño, corto hasta los hombros y ojos color negro azabache, bastante mona por cierto.

—Matsuri ¿Qué haces aquí? Estoy un poco ocupado – Dijo Gaara algo sorprendido, no se esperaba verla en ese lugar, aunque lo agradecía porque ya la extrañaba mucho, sobre todo esa dulce sonrisa que ella tenía, y ese aire a alegría que la rodeaba, desde que habían vuelto a estar juntos siempre era así.

—Lo sé, perdona, sólo que Shikamaru-san me mandó a hablar contigo sobre unas cosas, dijo que no podía venir y me envió en su lugar – Aclaró Matsuri enseguida, por lo que Gaara soltó un suspiro.

—Claro, es verdad, Shikamaru – Gaara al principio detestaba a Shikamaru, no veía la hora de verle muerto por atreverse a ser tan confianzudo con su mujer, sin embargo más tarde supo todo lo que él había hecho por Matsuri mientras ella estuvo sola, cuando no tenía a nadie más y supo que iba a tener a su hijo, ahora estaba agradecido con él, de no ser por Shikamaru no tenía idea que sería ahora de su novia y su futuro hijo.

Se acercó a la joven y la rodeó por la cintura, depositando un dulce beso en su frente.

—Al menos ese idiota piensa y te envió a alegrarme el día, preciosa – Sin esperar un segundo, besó sus labios tiernamente, mientras con su mano izquierda acariciaba el vientre de su chica, el cual se comenzaba a notar lentamente a pesar de no estar muy abultado —. ¿Cómo está el bebé?

—Bien, como siempre – Respondió la castaña sonriendo, mientras Mei miraba la escena con sorpresa y agrado a la vez.

—"¿Quién lo diría? No era tan serio como parecía" – Pensó divertida, no sabía que él estuviera pronto a convertirse en padre, con razón se veía tan comprometido con su trabajo; tal y como lo había pensado, sería un gran elemento con el cual contar.

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—Bueno Hinata, tendré que ir a la florería desde donde se hizo el envío, ya que por teléfono fue imposible averiguarlo – Dijo Naruto, tomando sus muletas para ponerse de pie, pero Hinata lo detuvo.

—Naruto-kun ¿No crees que te estás esforzando demasiado? No quiero que tu herida se agrave.

—Estoy bien, puedo hacer esto – El rubio trató de pararse, pero el dolor en su pierna de pronto fue muy fuerte, tanto que le hizo caer sentado nuevamente.

—¿Ves lo que digo? Yo tenía razón…

—¿Por qué siempre crees tener la razón en todo? – Le increpó Naruto con ira, estaba cansado de que Hinata se metiera en todo como si ella fuera la dueña de su vida, no era más que su novia. Ella lo miró algo dolida, no quería que las cosas acabaran de esa manera, pero tampoco iba a permitir que Naruto se siguiera arriesgando.

—No es eso, sólo me preocupo por ti… - Bajó la mirada con tristeza, pero eso a Naruto no le importó, su orgullo acababa de ser herido, ella le hacía ver que era un completo inútil y detestaba eso, cuando Hinata pensaba sólo en lo que era mejor para él sin tomarlo en cuenta, eso realmente lo odiaba.

—Pues te agradecería que no te preocupes tanto, no soy un maldito inútil Hinata, no necesito que me estés cuidando, cuando quiera algo así te lo haré saber, pero ahora no interfieras en mi trabajo – Sin decir una palabra más, Naruto volvió a tratar de ponerse de pie y cuando lo consiguió se marchó sin mirar atrás, dejando a Hinata sólo con la vista al suelo.

—Naruto-kun… - Susurró ella con dolor, pero no lo culparía, no se enojaría con él, porque sabía que Naruto no estaba bien, que todo lo que había pasado lo tenía de esa manera y debía apoyarlo, por muy equivocado que estuviera.

Cerró los ojos y se sentó sobre la silla, tratando de sentirse mejor.

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Estaba mirando la televisión, estaban dando un informe especial de las noticias, sobre el tema de Akatsuki.

—Akatsuki… - Repitió Nii, entrecerrando la mirada. En un momento comenzaron a pasar varias imágenes de ellos, de los crímenes que habían cometido y de sus caras, entonces sus ojos se abrieron como platos, cuando vio la cara de la persona que estaba con ella justo ahora.

Lentamente se volteó, posando sus ojos sobre la figura del azabache, el cual acababa de salir del baño, se había dado una ducha y su cuerpo estaba sólo cubierto por una toalla en la parte baja, además de tener el cabello suelto y mojado. Él también miraba a la pantalla, con vista apacible, pero algo perturbada a la vez.

—Uchiha… Itachi… - Repitió sorprendido, viendo su propia imagen en el televisor, siendo clasificado como un criminal peligroso y de cuidado. De todo se imaginó, menos ser un delincuente, sin embargo ahí estaba el asunto, tal vez por eso no recordaba nada, él sabía algo que le quisiera hacer callar —. Ese es mi nombre, Uchiha Itachi…

—Eres un criminal – La mujer se levantó exaltada, mirándole con determinación; no le tenía miedo, ella estaba acostumbrada a enfrentarse a todo, aunque nunca se hubiera imaginado rescatando a un tipo como él.

Itachi la quedó mirando, era obvio que ahora ella ya no confiaba en él, lo mejor que podía hacer era irse y no meterla en esto. No se acordaba de nada, pero sabía que era peligroso que alguien le ayudara, a pesar de todo no había perdido su capacidad analítica.

—Escucha, no te haré nada, sólo déjame ir, no te involucraré en esto, es mi deber descubrir quienes me borraron la memoria y por qué – Itachi se dio la vuelta para regresar al cuarto, necesitaba vestirse y abandonar el lugar cuanto antes.

—Espera, Itachi – Lo llamó la chica, aunque se mostraba confundida, no estaba segura de lo que estaba haciendo, pero muchas veces había actuado siguiendo sus corazonadas, y esta vez tenía una muy fuerte respecto a él. El nombrado se dio la vuelta, mirándola —. Yo… no entiendo por qué… pero siento que debo ayudarte.

Él simplemente la quedó mirando, asintiendo con la cabeza para luego dirigirse al cuarto.

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El día avanzaba lentamente, mientras Naruto se marchaba de la florería que estaba involucrada con el caso, había obtenido el nombre de dos personas y enseguida llamó a Gaara para notificar que uno de ellos era la víctima, de nombre Ryuken Kaguya y las flores habían sido enviadas a una mujer llamada Kagami Shinju.

Mientras salía del lugar, pensaba un poco en lo sucedido con Hinata. Se sintió mal al recordar cómo la había tratado, pero en ese momento no pudo evitarlo, de verdad quería darlo todo en este trabajo para poder atrapar a Akatsuki de una vez y Hinata todo lo que hacía era entorpecerlo con su preocupación, podía entenderlo, ella siempre había sido así, pero aún así le molestaba, no podía permitirse perder el tiempo en cuidados, tenía que estar pronto al cien por ciento.

Aún se devanaba los sesos pensando en aquel momento en que encontró a Sasuke casi muerto, desangrándose en el piso. Se preguntaba quien carajo había sido el que le disparó, pues por la expresión de sorpresa en el rostro de Itachi y la forma en que estaba parado, ya tenía muy claro que él no pudo hacerlo, aunque esa fuese la versión oficial de los hechos.

Incluso, Itachi estaba ahora en la lista de los más buscados, pero desde ese momento había desaparecido de la faz de la tierra, como si se hubiese esfumado.

—Demonios – Se quejó al sentir el dolor en la herida de su pierna, no era demasiado cómodo tener que caminar con muletas y cojear, pero prefería eso a quedarse sentado sin hacer nada.

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Matsuri salía de la oficina de Gaara. Después de haberle entregado y explicado todo aquello que le envió a decir Shikamaru, se despidieron con un cálido beso y ella lo dejó tranquilo para que pudiera trabajar, pero entonces se encontró con Hinata afuera, la cual no lucía muy bien.

—Hinata-chan – Le saludó con una sonrisa, haciendo un gesto de mano suavemente. La ojiperla respondió con otra sonrisa, acercándose a ella.

—Hola Matsuri-chan ¿Qué haces por aquí?

—Vine a dejarle unas cosas a Gaara – Explicó, bajando la mirada con sus mejillas algo sonrojadas, aún le costaba hablar del tema como algo normal, era la primera vez que estaba en una relación de verdad y le era un tanto complicado.

—Que bien ¿Y cómo van las cosas con el bebé? – Preguntó Hinata, mostrando una disimulada sonrisa de alegría, pero la verdad era que no se sentía nada bien, las cosas con Naruto, la forma en que él había reaccionado, le estaban preocupando, además, el tema de los hijos…

—Bien, todo va normal, Gaara me cuida demasiado, y no sólo él, Shikamaru-san y Chouji-san también – La castaña sonrió otra vez, se veía en verdad feliz, sobre todo en el momento en que acariciaba su vientre, le gustaba sentir como poco a poco éste iba creciendo —. Incluso Naruto-san se porta muy bien conmigo.

—Sí, Naruto-kun es muy bueno… - Dijo la Hyûga, bajando la mirada con tristeza, de verdad esa pelea le estaba afectando más de lo que quisiera.

—¿Qué te pasa, Hinata-chan? – Se atrevió a preguntar Matsuri, no podía verla así, Hinata era una amiga muy importante para ella y no le agradaba que estuviera así de triste, pero antes de que la ojiperla respondiera, apareció Naruto en la entrada, se veía serio y se dirigía a la oficina de Gaara, hasta que se detuvo al verlas hablando.

—Hey, Matsuri-chan ¿Cómo va? – Trató en lo más posible de no mirar a Hinata, aún estaba molesto con ella, pero también se sentía enojado consigo mismo por haberla tratado mal, por ende no se atrevía a mirarla a la cara.

—Todo va bien Naruto-san – Respondió volviendo a sonreír. Miró a Hinata y se dio cuenta enseguida de la expresión de tristeza que puso al ver a Naruto, así que lo entendió todo de inmediato, seguramente se habían peleado por algo, lo mejor era no interferir —. Bueno chicos, yo me voy, tengo trabajo que hacer así que hasta pronto.

No alcanzó a oír una respuesta, porque se alejó rápido del lugar, quería dejarles hablar a solas.

—¿Cómo te fue? – Preguntó Hinata, con la voz muy baja. Naruto miró al suelo, ahora sí que se estaba arrepintiendo de lo que había hecho, pero no encontraba el modo de disculparse, así que todo lo que podía hacer por ahora era evitarla.

—Bien, iré a ver a Gaara – Y esas fueron todas sus palabras antes de abandonar el lugar.

Hinata sólo volvió a bajar la mirada, sin saber como sentirse.

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Gaara estaba en la oficina revisando aquello que le había traído Matsuri. Eran documentos sobre Uchiha Madara, demasiado vagos y poco precisos, pero suficientes como para saber que había que tener especial cuidado con ese hombre, muchas cosas sospechosas ocurrían a su alrededor, era una lástima que los otros documentos, los recopilados por Kakashi, se hubiesen perdido.

—Demonios – Susurró con fastidio, soltando un suspiro y dejando los papeles sobre la mesa. En ese preciso instante Naruto apareció por la puerta, no se veía de buen humor, seguro no había tenido un mal día —. Naruto, dime todo.

—No hay demasiado, a parte de los nombres que te mandé no había mucho que averiguar en ese lugar, pero averigüé un poco sobre la agasajada, Kagami Shinju.

—¿Qué hay con ella? – Preguntó Gaara interesado, posando ambas manos sobre el escritorio mientras veía atentamente a Naruto, quien le enseñaba una ficha que traía consigo.

—Al parecer es una exitosa modelo, ha salido en televisión varias veces y gana bastante bien – Terminó su explicación, mientras el pelirrojo observaba su fotografía. Ciertamente era una chica hermosa, y le parecía haberla visto antes en la televisión, aunque ahora que lo recordaba en ese momento Matsuri le apagó el televisor muy enojada, pero eso no venía al caso —. Pero hay algo más – Habló Naruto otra vez —. Esta chica vive en el mismo edificio en donde encontramos a la victima.

—Iré personalmente a su casa a hablar con ella ¿Crees poder venir? – Naruto asintió con la cabeza, mientras el comisario se ponía de pie —. Creo que esta mujer tiene mucho que ver.

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—¿En donde está? – Exigió Konan al líder de Akatsuki por teléfono, estaba impaciente, no tenía noticias de Itachi y necesitaba saber que había pasado con él —. Dímelo Madara ¿Qué le hiciste?

Nada, no sé de que me hablas ¿Cómo crees que yo le haría algo a mi propio sobrino? No digas tonterías Konan – Escuchó del otro lado, lo que la hizo sentir aún más furiosa, pero se quedó de piedra al ver a la persona que acababa de entrar al lugar en donde ella se encontraba. Dejó el teléfono de lado, mirándole con verdadera sorpresa.

—Yahiko…

—Hola, Konan – Le saludó el policía de cabello anaranjado, con la mirada seria, como si se hubiera reencontrado con alguien a quien no le agradaba ver.

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Neji estaba en su oficina en las empresas Hyûga, hablando con su tío Hiashi, quien estaba frente a él. El hombre le miraba seriamente, como si le estuviese ordenando que cumpliera sus mandatos, cosa que a Neji no parecía agradarle.

—Lo siento tío, tuvimos que retrasar la boda debido a los acontecimientos – Se excusó, sin perder su determinante mirada. Hiashi miró hacia la ventana, observando a los pájaros que volaban por el cielo.

—Espero no lo sigas dilatando, necesitamos hacer ese trámite cuanto antes ¿O prefieres perderlo todo?

—Claro que no, eso ni pensarlo – Neji se puso de pie, dándole la espalda a su tío. No quería tener a Tenten a base de mentiras, pero tampoco podía alejarse de ella, así que lo mejor era fingir que todo estaba bien, pensar que las cosas saldrían bien y que Tenten jamás se enteraría del motivo de su acercamiento.

—Entonces date prisa – Fue todo lo que dijo Hiashi antes de salir de la oficina y dejar a Neji a solas, quien soltó un suspiro de resignación.

—Tendré que hablar con ella y decidir de una vez la fecha, no queda mucho tiempo – Susurró para sí. Estaba seguro de eso, de que el final de Akatsuki vendría muy pronto y con ellos, caería también la familia Hyûga si no hacía algo para evitarlo.

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Hora: 14:35 PM

Lugar: Frontera entre Sunagakure y el desierto.

—¡Arriba las manos! – Exclamó Baki alzando su arma, apuntándola hacia el tipo que venían siguiendo desde hace un buen rato, el cual ya estaba completamente acorralado, tanto desde atrás como desde adelante.

No podían dejarlo huir, él era la única conexión que tenían con Akatsuki en este momento y que escapara no era una opción, además debía pagar por lo que le había hecho a Gaara, por casi matarlo y traicionar la confianza de todos sus compañeros en la policía.

—Maldita sea, es mi fin – Masculló Yuura, aunque en realidad aún no estaba dispuesto a rendirse, no quería refundirse en una maldita celda en la cárcel, pero estaba totalmente arrinconado, así que lo único que le quedaba ahora era levantar las manos y entregarse por las buenas.

Dejó caer el maletín que llevaba consigo y el arma que tenía en la otra mano; no había nada que pudiera hacer ahora.

—Atrápenlo – Ordenó Baki, a lo que los demás oficiales asintieron y se acercaron al criminal, poniéndole inmediatamente las esposas para inmovilizarlo por completo. Lo llevaron frente a Baki, quien le miraba seriamente —. Al fin vas a pagar, espero que estés listo – Mas su ceño se frunció al darse cuenta de que Yuura sólo sonreía, como si estuviera planeando algo, como si sus caras de alegría al haber hecho un buen trabajo le causaran una jocosa satisfacción, burlándose de ellos —. "¿En qué demonios está pensando?" – Se preguntó el policía.

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Hora: 14: 43 PM

Lugar: Konoha, edificio "Vista Lunar", recepción.

La recepcionista del hotel observó la fotografía de la joven que el policía de cabello rojizo le enseñaba, poniendo una expresión de comprensión.

—Claro que la conozco, es la señorita Kagami Shinju, vive en el séptimo piso – Confirmó con una sonrisa, dirigida al apuesto comisario, quien –por cierto- ignoró olímpicamente el hecho, la recepcionista por su parte, parecía fijarse muy bien en el físico de la gente, puesto que a Naruto también lo miró de forma sugerente y como éste no era tan frío como Gaara, se puso nervioso y comenzó a sudar frío.

—Vamos Naruto, por favor, díganos en que departamento vive la señorita – Dijo serio Gaara, dirigiéndose una vez más a la recepcionista, quien tímidamente le entregó un papelito en mano con lo que necesitaba saber.

Después de eso los dos partieron hacia el ascensor.

—Je, tal parece que las chicas se mueren por ti – Bromeó Naruto, a lo que Gaara simplemente apoyó su espalda contra el espejo del ascensor.

—No digas eso, no me importa si me miran de esa forma, yo sólo debo ver a una mujer y esa es Matsuri, tú deberías pensar lo mismo con Hinata – Dirigió sus ojos aguamarina hacia el rubio, quién al oír ese nombre bajó la mirada con cierta tristeza.

—Esta mañana traté muy mal a Hinata, me siento como un idiota – Soltó un suspiro de resignación, la verdad nunca se hubiera imaginado hablando de problemas amorosos con Gaara, pero era la única persona que estaba aquí ahora, además quién siempre le daba este tipo de consejos era Sasuke y ahora él ya no se encontraba para ayudarle.

—Eres un idiota – Dijo el pelirrojo, notando de reojo la cara de confusión que ponía Naruto, quien estaba a punto de replicar, pero la puerta del ascensor se abrió, haciendo ver que ya habían llegado al piso correcto, por lo que Gaara salió sin dejar hablar al ojiazul, que con sus problemas para caminar tuvo que dedicarse a seguirlo en lugar de protestar el insulto anteriormente recibido.

Gaara se detuvo frente al departamento de la joven, levantando su mano cerrada en forma de puño para tocar, pues se fijó en que el timbre estaba descompuesto, sin embargo su expresión cambió a una de leve sorpresa al darse cuenta de que la puerta se abría de golpe, dejando ver a un hombre de unos cuarenta años, bastante alterado.

—¡Espera! – Se escuchó una voz femenina detrás, poco después se vio a una hermosa joven tomarle la mano al otro hombre, el cual se soltó enfadado, quedando de frente con el comisario, quién le miraba fríamente. La chica también miró a los dos policías, algo sorprendida.

—Policía de Konoha, necesito hacerle unas preguntas señorita Shinju – A pesar de que tanto para Gaara como para Naruto el hombre no pasó desapercibido, decidieron centrar su atención en la joven, más tarde averiguarían de quién se trataba ese sujeto y qué era lo que hacía en el lugar.

La joven –algo asustada- asintió con la cabeza.

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Shion se encontraba con su amiga Sasame, ambas hablando sobre cosas triviales, hasta que la chica de cabello anaranjado sacó el tema de Uzumaki Naruto, entonces la sonrisa malvada de Shion apareció de pronto, con sólo imaginar que ésta misma noche se reuniría con él.

—Hoy se terminará su relación para siempre, sólo recuerda eso – Dijo totalmente decidida, como si ya supiera lo que iba a pasar. A veces Sasame sentía que estaba hablando con una bruja, porque Shion sinceramente lo parecía.

—Me das miedo ¿Sabes? Te ríes como una sádica – Confesó la chica algo asustada, o al menos aparentándolo, mas la rubia estalló en carcajadas.

—No seas tonta, sabes que nunca haría algo realmente malo, me basta con intrigas y esas cosas, nunca llegaría a cometer un crimen o algo así, si es lo que te preocupa – Dijo Shion de lo más calmada, mientras Sasame soltaba un suspiro de alivio, pues debía reconocer que ya se había imaginado muchas veces a Shion a punto de matar a Hinata, cosa que no le gustaba nada, sería como convertirse en la cómplice de un asesinato.

Shion se puso de pie, mirando por la ventana de su gran habitación.

—No necesito acabar con su vida para separarla de Naruto, él solo vendrá a mí – Aseveró en forma determinante, dejando muy intrigada a su amiga, no entendía cómo Shion podía comportarse como si lo supiera todo.

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Ella no era capaz de verle a los ojos, no precisamente a la persona que había traicionado, porque aún después de tanto tiempo le dolía lo que había hecho, había dejado a Yahiko y se unió a esa banda de delincuentes, o al menos de esa forma era como él lo veía.

Siempre trató de protegerla, aún sabiendo que Konan era uno de ellos y que su deber era encerrarla, no podía hacerle daño a la mujer que había amado –y que desgraciadamente seguía amando-, por más que hubiese hecho cosas malas.

—Entonces… ¿Seguirás del lado de esos criminales? ¿O finalmente te has decidido a ayudarme a hundirlos?

La chica le miró y a los pocos segundos bajó la vista hacia el suelo, pensando. Si Itachi estuviera aquí tal vez, quizás le diría a Yahiko que no podía hacerlo, no quería volver a ser una traidora, pero Itachi ya no estaba, había desaparecido y no tenía idea de cómo encontrarlo, estaba segura de que Madara le había hecho algo y no lo iba a dejar impune; era la hora de que Madara se hundiera en su miseria, su hora de pagar.

—Te ayudaré Yahiko, te ayudaré a desenmascarar a Madara – Respondió con convicción, observando como una sonrisa se formaba en los labios del peli naranja.

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Sakura se separó sólo un momento de Sasuke, estaba cansada y necesitaba comer algo para reponer fuerzas, así que se dirigió a la cafetería del hospital, pero cuando iba regresando al cuarto, se dio cuenta de que había otra persona en ese lugar, junto a él. Al principio se acercó sigilosamente para ver de quién se trataba, pero se enfadó al ver que era Karin, la chica con la que supuestamente él había estado saliendo antes de que comenzaran su relación.

—Sasuke… lamento que estés así – Comenzó a decir Karin, tomándole la mano, a lo que Sakura se sintió extremadamente celosa, porque esa mujer no tenía por qué tomar la mano de su novio, aunque éste estuviera inconsciente, sin embargo cuando iba a entrar a reclamar, las palabras de la pelirroja la sorprendieron —. Debí advertirte antes que te alejaras de Itachi, te dije que él no planeaba nada bueno y en lugar de hacerme caso te acercaste más a él… ahora, nadie sabe donde está tu hermano, ha desaparecido como si la tierra se lo hubiese tragado.

—¿De que estás hablando? – Esa voz femenina hizo que la chica de lentes diera un salto asustada, alguien había escuchado lo que acababa de decir, y justamente había sido Sakura Haruno, la fiscal —. Repítelo ¿Tú conoces a ese asesino de Itachi Uchiha? Dime en donde está para acabar con su miserable vida.

Karin estaba paralizada ¿Cómo demonios huiría ahora de esto?

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—Puede preguntar lo que sea oficial – Dijo la chica intimidada por la sola presencia de esos dos hombres que a decir verdad –al menos en éste momento- no se veían nada amigables.

Gaara –que estaba sentado frente a la joven- le miró de reojo, era exactamente esa que a Matsuri le había molestado que mirase por la televisión, debía aceptar que era una mujer bonita, seguro que su novia se había sentido celosa, aunque ya estando en casa con ella discutiría ese tema, por ahora lo importante era hablar con la modelo.

—¿Conoce usted a este hombre? – Interrogó de inmediato, enseñando la fotografía de la víctima. Enseguida Kagami le reconoció, asintiendo con la cabeza.

—Se trata de un hombre bastante molesto que me ha estado pretendiendo, dijo que era director de televisión o algo así, que quería que yo fuera actriz, pero descubrí que era un charlatán ¿Acaso sucede algo malo con él? – Su ignorancia sobre el tema era bastante fingida, tanto Naruto como Gaara lo notaron, que ella quería aparentar no saber nada, cuando estaban seguro de que ella conocía con certeza cuál era la condición del sujeto en cuestión.

—Él está muerto – Informó el pelirrojo de lo más calmado, notando la leve expresión de sorpresa de la joven —. Y fue encontrado esta mañana a las afueras de este edificio, llevaba una tarjeta que era para usted ¿Podría explicar eso?

—No sé de qué habla ni qué insinúa, ese hombre me enviaba flores, pero eso no quiere decir nada – Evadió el tema, desviando la mirada hacia su costado derecho, movimiento que guió a Naruto hacia las flores que estaban sobre una de las mesas laterales de la sala.

—Flores… - Susurró, observándolas con atención. Se acercó con cuidado, mientras Gaara hacía otras preguntas a la joven, que por todos los medios trataba de evadirlas, como escondiendo algo. El rubio por su parte se atrevió a mirarlas, sacando de su bolsillo la tarjeta que llevaba consigo la víctima, la cual estaba rota en una de las esquinas y parecía haber sido arrancada con brusquedad, justamente de ese mismo ramo de flores, que coincidía.

—Responda la pregunta señorita, nadie la está inculpando.

—¿La víctima estuvo anoche en éste lugar? – Interrumpió Naruto, pues ahora estaba seguro de que el hombre que habían encontrado muerto, había estado en este mismo departamento antes de ser asesinado, lo que ponía como principal sospechosa a esa chica, que sólo abrió los ojos como platos, mientras Gaara también le miraba, pero intrigado.

Por otro lado, el mismo Naruto observó segundos después un objeto muy particular en la pared del departamento, cerca de la puerta hacia la habitación; una extraña arma –puesta como trofeo- con la forma de una cuchilla, gruesa y alargada, con un pequeño mango, ésta era totalmente de un metal oscuro, parecía un objeto antiguo.

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La tarde había llegado presurosa para los habitantes de la ciudad de Suna, en donde se vivía un tenso ambiente tras la captura de Yuura, un ex miembro de la policía, vuelto un Akatsuki.

—¡Habla! – Kankuro golpeó con fuerza la mesa, furioso, ese imbécil no estaba ayudando en nada, solamente permanecía ahí, callado y sentado, lo que lo estaba sacando de sus casillas —. Dime quién fue el maldito que te ordenó atacar a mi hermano, a quién estabas sirviendo.

—Je, nadie me ordenó atacarlo, eso lo hice por mi cuenta, fue muy divertido, pero sinceramente me decepcioné cuando supe que no murió – Terminó con una sonrisa sínica, lo que enfureció aún más al castaño.

—¡Bastardo! – Exclamó, intentando golpearlo, pero fue detenido por Baki, quién le impidió cometer una imprudencia.

—¡Kankuro! No ganarás nada con golpearlo, no es así como hacemos las cosas – Le recordó, tratando de calmarlo. De alguna forma debían hacer hablar a Yuura, pero esa no era la manera adecuada.

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—Por fin estoy aquí – Dijo sonriendo, después de tantas horas dentro de ese avión, era un verdadero alivio el haber llegado por fin a Konoha. Vería a su hermano, a Matsuri, a Hinata y a cierta persona indeseada. Le emocionaba mucho la idea de estar cerca de su sobrinito, quería estar en el momento en que él naciera, además, debía disculparse con Shikamaru por pensar que él era el padre, aunque con sólo ver como actuaba con Matsuri, cualquiera lo hubiera pensado.

Soltó un enorme suspiro y salió del aeropuerto cargando sólo una maleta, después de todo se quedaría un buen tiempo y lo que necesitara lo podía comprar en Konoha, odiaba usar la misma ropa siempre.

—Ahora que lo pienso, no sería buena idea quedarme con Matsuri, si está viviendo con Gaara sólo estorbaría – Se llevó una mano al mentón, pensativa —. Ay ¿A dónde me voy?

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—Deja de comer así, tienes que cuidarte más, Matsuri – Le regañó su novio, provocándole un gracioso puchero, pues no le agradaba cuando Gaara le decía que debía moderarse para comer, estaba embarazada y eso le provocaba mucha hambre.

—¿Me dices eso porque me estoy poniendo gorda verdad? – De pronto se sintió deprimida, cosa que el pelirrojo notó enseguida. Desde que había llegado de su primer día a cargo de la comisaría en Konoha, había estado pensando en lo sucedido en el departamento de esa chica, por eso cuando dijo esas palabras a Matsuri no pensó que ella lo tomaría tan mal, ahora parecía a punto de llorar.

—Matsuri, sabes que no quise decir eso, sólo trato de cuidarte – Se levantó de su silla y se acercó a la castaña, quién entre enojada y triste le dio la espalda, pero él la abrazó tiernamente, llenándola con su calor —. La doctora dijo que no puedes andar comiendo cualquier cosa, no quiero que tengas problemas.

—No, dime la verdad Gaara, si sólo estás conmigo por lástima… porque estoy esperando un hijo tuyo… yo…

—¿Pero qué tonterías son esas? – Ahora la volteó, mirándola severamente, no le gustaba cuando Matsuri hablaba así de ella misma, pensando en que todas las personas se le acercaban a por lástima, porque no era así —. Yo te amo y tú lo sabes, aún si no estuvieras embarazada te habría buscado, te tendría a mi lado… - Volvió a abrazarla, pero ésta vez en forma protectora, como temiendo que se fuera de su lado —. Fue por eso que te pedí que fueras mi esposa, y aunque no me hayas respondido eso no importa.

—Gaara… – Habló la castaña, que tenía su rostro escondido contra el pecho masculino. Lo abrazó más fuerte, haciéndole ver que no quería separarse de él nunca —. Te amo Gaara, te amo de verdad, por eso yo… sí quiero casarme contigo – Finalizó, alzando la mirada para verlo a los ojos, esos ojos que ella tanto adoraba.

—¿De verdad? – Cuestionó Gaara, con una pequeña sonrisa en sus labios —. ¿No estás mintiendo? ¿En serio quieres casarte conmigo?

—En serio – Afirmó ella, alzándose para besarlo con suavidad. Ahora sí podía decir que era realmente feliz a su lado, por fin le había dicho que quería casarse con él, ahora sólo le restaba cumplirlo y que su hijo naciera sano y fuerte, sentía el enorme anhelo de tenerlo entre sus brazos ya mismo, a pesar de que aún faltaban varios meses para ello.

—Eres una tonta, no vuelvas a pensar que no te amo – Le susurró el pelirrojo en la comisura de los labios, para luego volver a besarla, de forma mucho más intensa que la anterior, pues cada vez que la besaba sentía que el fuego dentro de él se encendía y le hacía querer apagarlo en ella, besándola, haciéndola suya.

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Hinata miró la comida que estaba sobre su plato, pero en verdad no sentía deseos de probarla, estaba muy triste por lo sucedido con Naruto, durante todo el día no habían vuelto a hablar, incluso él apenas llegó a su departamento se marchó hacia otro lugar, sin que ella pudiera siquiera preguntarle hacia donde se dirigía.

—Naruto-kun… - Susurró con desánimo, bajando la mirada justo en el momento en que su celular hizo un pequeño sonido; le había llegado un mensaje, así que se dispuso a leerlo, pero se dio cuenta de que se trataba de una imagen, una imagen que nunca esperó ver y que, verdaderamente le hizo daño.

Se levantó sorprendida, tratando de negar lo que había visto.

—N-no puede ser, esto es una mentira, Naruto-kun no haría… él no haría una cosa así… - Intentó convencerse, sin siquiera llorar, puesto que en ese momento otro mensaje apareció, pero ésta vez se trataba de un texto, que le decía que fuera hacia cierto lugar si quería saber lo que hacía su novio en éste momento.

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Naruto estaba esperando a la chica afuera de su gran mansión, como ella le había pedido. Estaba distraído, pensando en lo que había sucedido con Hinata, cuando de pronto sintió que alguien se acercaba a pasos lentos hacia su persona.

—Sh… - No alcanzó a terminar la frase cuando vio que la chica rubia se lanzaba a sus brazos con alegría, como si se tratara de un hecho totalmente normal, para luego besarlo en los labios, sorprendiéndolo.

Por otro lado, no muy lejos de ahí, cierta ojiperla observó toda la escena con sus ojos cristalizados, había malinterpretado toda la situación, pensando en que Naruto y esa mujer eran amantes, que por eso el rubio había estado tan distante con ella.

Naruto ya no la quería.

Continuara…

Avance:

Mientras el caso avanza, todos podrían estar acercándose cada vez más a la verdad detrás de Madara y Akatsuki. Hinata decide terminar su relación con Naruto, creyendo que él la ha engañado y que siente algo por Shion. Sasuke sigue sin reaccionar, mientras que su hermano Itachi se esconde con la ayuda de Nii, para tratar de averiguar que fue lo que le sucedió. Naruto no entiende por qué Hinata lo ha dejado y trata de obtener una explicación, pero la visita de su padrino –nuevamente- podría retrasar las cosas. Por otro lado, Gaara descubre algo importante relacionado con Akatsuki.

Próximo capítulo: Cada vez más cerca.

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¿Cuál creen que es el arma que vio Naruto?

¿Será que Naru y Hina no podrán ser felices?

¿Qué hará ero-sennin de regreso en este fic?

¿Qué secreto podrá descubrir Gaara? (¿No es lindo con Matsuri? *W*)

Bueno, creo que será mejor despedirme, estoy muy apurada xDD

¡Bye!