N/T: No tengo mucho que decir, erm ¡Sorpresa otro capítulo más! Y… eso…. Créditos a Aspen/Mercredi y JK Rowling.
Capítulo Veintiocho: Después de la Medianoche.
AYLNO-AYLNO-AYLNO-AYLNO-AYLNO-AYLNO
Harry despertó con el sonido de voces furiosas gritando en susurros indignados.
-¿Qué estás tu haciendo aquí?
Desorientado, abrió los ojos. Reflejo, ya que no podía ni siquiera detectar niveles de luz. Se levantó con un quejido y preguntó.
-¿Ron? ¿Eres tu?
-Claro que soy yo –Ron gruñó, caminando por el piso como si se acercara a una batalla.
La voz de Hermione se abrió paso por la tensión.
-¡Guarda esa varita, Ron! ¡La suya no está afuera, y puedes herir a Harry!
-No –Ron escupió- ¡Hasta que él nos diga qué cree que está haciendo! ¿Harry, por qué lo dejas sentarse aquí?
-No lo dejé, porque estaba durmiendo hasta que tu empezaste a gritar como un maniaco –Harry respondió molesto- ¡Y soy ciego en caso de que nadie lo quisiera mencionar! ¿Cómo voy a saber quién está aquí?
Una silla se arrastró y alguien se levantó.
-Bueno, ¿Qué hay con ello? –Ron presionó, su voz dirigida por sobre la cabeza de Harry está vez- ¿Qué crees que estás haciendo, estando aquí mientras Harry duerme?
-Creo –Respondió Malfoy con voz fastidiada- Que estaba esperando a que despertara. Supongo que pude haber gritado para lograr lo que quería, como tu lo hiciste, pero ese es un poco ordinario, ¿No crees? –Draco tomó una bocanada de aire- ¿Así que qué crees tu que estaba haciendo, Weasley?
-¡Lo más probable que esperando para hechizarlo!
-Tu eres el que tiene la varita afuera –Draco arrastró las palabras, la punta de sus botas golpeando el suelo de piedra suavemente- ¡Y en serio! Si tuviese el más mínimo deseo de hechizarlo, ¿Por qué habría estado esperando? Tengo cosas mucho mejores que hacer que perder mi tiempo.
-¿Entonces por qué estás aquí, Malfoy? –Preguntó Hermione. Algo en su voz calmada hizo pensar a Harry que había puesto una mano en el brazo que Ron tenía la varita.
-Tu eres la lista, Granger –Draco respondió- Pensé que sería obvio. Estaba sentado a su lado, y me estaba dejando ser visto con él. Pon eso junto al hecho de que definitivamente no estoy aquí para perder mi tiempo, y descífralo.
Se fue sin dirigirle una palabra a Harry.
-¡Por las bolas de Merlín Harry! –Ron exclamó, arrastrando otra silla para Hermione antes de sentarse en la que Draco había desocupado- ¿Qué crees que quiera decir con todo eso?
-¿Oh, qué quiere decir siempre? –Harry suspiró- Es un plan Slytherin. Escucha, no tengo idea de por qué vendría por acá; solo estoy feliz de que ustedes lo hayan hecho. ¿Pensar que había estado sentado aquí, a mi lado, mientras estaba dormido e indefenso y ciego y sin mi varita? –Se estremeció- No sé por qué Promfrey lo dejaría. No es exactamente un secreto de que le gustaría ganarse un boleto directo al corazón de Voldemort. ¿Qué mejor que yo?
-Sí, ¿Qué le pasa a esa Pomfrey?
Antes de que Ron pudiera indagar más en el tema, Hermione se acercó y habló.
-Así que, ¿Cómo te sientes?
-Oh, bien –Harry mintió. Ella no lo había tocado, pero estaba lo suficientemente cerca como para hacerlo y notó que la idea lo hacía sentirse mal. Se empujó con las manos para ganar más espacio, pero la presión en sus palmas y brazos los hizo hacer una mueca.
-Harry… -Lo reprendió- La verdad.
Le dio una sonrisa y deseó poder ver su expresión. El tono de la voz solo servía hasta un punto para identificar emociones; se preguntó qué otra cosa se estaba perdiendo cada vez que alguien lo hablaba.
-Oh, estoy adolorido –Admitió- Realmente adolorido, por todos lados, y tengo un dolor de cabeza horrible la mayoría del tiempo. Probablemente a cause de mis ojos. Um, ¿No sé qué tanto les hayan dicho? ¿Sobre lo que pasó?
-No tienes que hablar de ello, amigo –Ron le aseguró, dejando una cajita en su palma. Incluso eso lo hizo encogerse un poco- Ten, te trajimos algunas Grageas de Todos Los Sabores de Bertie Bott.
Harry peleó con la caja para abrirla, notando a medida que tocada los caramelos sin verlos, no realmente no tenía idea de qué sabor esperar a medida que los depositaba en su boca. La idea lo ponía un poco nervioso, pero probó uno de todas formas. Hmm, pintura. La cosa más graciosa era que no sabía tan mal.
-Tal vez él quiere hablar –Hermione interrumpió, sonando bastante como Remus. No le importó. Extrañaba a Remus, y se preguntó cuánto tendría que esperar para verlo- Tal vez necesita sacarlo de su sistema.
Harry realmente no lo quería, aunque tampoco quería decir eso.
-Tal vez él quiere oír que es lo que ha estado pasando por aquí durante las tres últimas semanas –Dijo para distraerlos, aunque se le ocurrió que esa era un pregunta tonta. Era un colegio después de todo- ¿Se están perdiendo alguna clase para estar aquí?
-Es la hora del almuerzo –Dijeron al unísono, y luego rieron. Harry casi los podía imaginar tomándose de las manos, entrelazando sus dedos.
Les sonrió un poco, pero la sonrisa tenía dejes de tristeza.
-No sé cómo me voy a poner al corriente con todo lo que me he perdido –Admitió- Quiero decir, ni siquiera lo sabía antes, ¿Pero ahora…?
-Oh, vas a recuperar la visión –Hermione le aseguró- Y tu magia también.
Harry tragó.
-Um, ¿Así que todos saben, no?
-Bueno, fue difícil de no notarlo –Ron explicó- Lo siento, pero tengo que decirte esto, llegaste a las primeras páginas otra vez. Mortifagos capturados confirman que el Niño-que-vivió no es una amenaza para Quien No Debe Ser Nombrado, o algo así.
-¿Capturados? ¿Dónde?
-Aquí. Nos tuvimos que quedar dentro del castillo durante unos días después de… eh, Samhain, porque habían mucho Mortifagos en los rededores. ¡Las practicas de Quidditch fueron canceladas! ¡Oh, mierda, lo siento!
-Lo siento –Harry repitió sin comprender, pero el silencio de Ron aclaró el misterio- Puedes hablar de Quidditch, Ron –Le aseguró- Y ajedrez, y cualquier otra cosa que quieras, incluso aunque no pueda verla, ¿Está bien? Pero primero cuéntame sobre los Mortifagos.
-No hay mucho que decir, porque no podíamos salir a los patios del castillo, o eso nos dijeron, de todas formas. Hermione tiene sus sospechas. De todas formas, comenzaron a irse después de que los Aurores comenzaron a capturarlos.
-¿A quién tienen? –Quiso saber, aunque su garganta se sentía pesada cuando prosiguió- ¿Lucius Malfoy?
-No, lo siento. Como que oímos que fue mayoritariamente Malfoy el que um, bueno, tu sabes, te hizo esas cosas horribles.
-¿Cómo que oyeron? –Harry cuestionó.
-Eh, bueno –Harry casi pudo oír como Ron se sonrojaba- Incluso después de que la historia saliera, tu estuviste desaparecido por días, y estábamos tan preocupados, 'Mione y yo. Así que el momento que te trajeron vinimos corriendo. Pero entonces nos echaron, así que nos escabullimos usando la capa vieja de tu papá y como que espiamos.
-¿Cómo que espiaron? –Harry repitió, esta vez riendo. Ah, que se sentía bien reír, incluso si empeoraba un poco su dolor de cabeza- Imagino que por eso el director dijo que había confiscado mi capa.
-Oh, nos dijo que la ibas a recuperar –Ron le aseguró.
-Aun así, creo que fue horriblemente irresponsable por parte del Profeta el imprimir esa historia –Hermione resopló.
-Creo que es jodidamente magnífico –Harry declaró, sorprendiéndolos a los dos- No saben lo que es el siempre tener a todos mirándote, esperando que seas un héroe magnífico solo porque un Avada Kedavra rebotó de tu cabeza cuando eras demasiado pequeño como para recordarlo.
-Creo que la gente tiene más razones que esa para mirarte Harry –Hermione contradijo.
-Si, bien, me sirve el descanso –Harry decidió- No es como que pueda verlos mirando de todas formas, pero eso no va a durar para siempre. Recuperaré la visión.
-Ese es el espíritu –Ron lo animó- Piensa positivo, buen trabajo.
-Esto no es pensar positivo –Harry lo corrigió- Sé que debería estar entrando en pánico o volviéndome loco o, bueno, algo. Quiero decir, oscuridad por todos lados. Puede ser bastante espeluznante… pero lo sé, yo sé que voy a recuperar la visión. He estado… -Dudó, pero sabía que sus amigos no pensarían que estaba actuando como Trelawney cuando les dijera. A decir verdad, algunos estudiantes lo harían, pero no estos dos- Ven, he estado teniendo sueños que se cumplen últimamente. Eh, no todos mis sueños, pero varios. Soñé esto, que iba a estar ciego y en la enfermería. Pero también soñé que podría ver de nuevo, después, así que va a estar bien –Frunció en ceño, recordando que más había soñado. Cosas sobre Slyhtherin, y Malfoy, y golpear a Ron.
-¿Qué pasa? –Hermione presionó, viendo el ceño fruncido.
-Oh, nada –Se excusó y antes de que pudiera decir Harry… otra vez, prosiguió- Tengo hambre, supongo. Quiero decir, me dormí el desayuno.
-Necesitas el descanso –Hermione reconoció. La escuchó acercándose a él, pero al último momento alfo en su rostro debió haberla hecho reconsiderar el tocarlo- Ron y yo le diremos a Madam Promfrey que quieres comida, ¿Está bien?
-Dile que mantenga al imbécil de Malfoy lejos de mí –Harry gruñó- Ya ha estado aquí dos veces. Se está volviendo bastante espeluznante.
-¿Dos veces cuando estabas solo? –Ron presionó.
-No, la primera vez Dumbledore estaba conmigo –Harry recordó. Pensó en mencionar el regalo misterioso, pero decidió que no era una buena enfadar a Ron otra vez.
-Bueno, estoy seguro de que le dio su merecido al pequeño idiota –Ron aprobó, sonando como si estuviera asintiendo vigorosamente.
-Dumbledore no tuvo la oportunidad de hacerlo –Admitió- Yo le di su merecido. Le lancé un montón de cosas. No le di, pero oh, bueno. Eso sí Dumbledore quitó puntos, a Malfoy quiero decir.
Ron había guardado un montón de rencor y estaba lejos de terminar de hablar.
-¡Bien hecho! Imagina que tiene el descaro de venir aquí cuando su propio preciado padre fue el que te dejó así. Bueno, él y Snape.
Sin importar que tan dolido Harry se estuviera sintiendo después de lo que escuchó a la mitad de la noche, no se iba a quedar callado mientras alguien hablaba mal de Snape. Bueno no sobre Samhain de todas formas.
-No –Le corrgió- Eso no es verdad. No la última parte.
-Oh, vamos –Ron urgió.
Harry cruzó los brazos.
-Puedes pensar lo que quieras. No voy a oirlo.
-Harry—
Harry lo interrumpió para girarse en la dirección de la voz de Hermione.
-Tu tienes Pociones hoy, ¿Verdad? Dale un mensaje a Snape de mi parte. Dile que lo siento. Él sabrá a qué me refiero.
-Tu lo sientes –Ron jadeó. Juzgando por el sonido se estaba volviendo un tanto rojo. O tal vez incluso purpura- ¡Lo sientes! ¡Estás completamente loco, en serio! ¿Por qué tienes que sentirlo, porque no tienes tres ojos que esos bastardos puedan atravesar?
-Ron, no estás ayudando –Hermione lo retó. Un sonido molesto la siguió, y Harry sospechó que estaba empujando a Ron- Solo cálmate –Le murmuró a una corta distancia- Harry no es él mismo. ¿Puedes culparlo?
-Harry puede oírte –Le dijo- Y estoy bastante bien, gracias. Le debo al profesor Snape una disculpa, y—
-¡Él le debe una disculpa a Snape! –Esta vez sonó como que Ron se estaba ahogando- ¡De todas las tonteras que he escuchado en mi vida, Harry, esta es la más estúpida de todas, menos ninguna!
-¡Cállate Ron! –Hermione ordenó categóricamente. Se acercó un poco a Harry- Sí, le diré. ¿Hay algo más que necesites?
Harry se tomó un momento para pensar en ello.
-Necesito que Ron diga que estamos bien.
Ron murmuró algo antes de admitir.
-Bueno, por supuesto que estamos bien, Harry. Es solo que… es solo que pienso que aún no te has dado cuenta de lo que el idiota te hizo.
-Ese idiota –Harry gruñó- ¡Me salvó la vida! ¡De nuevo!
-Sí, ¡Bueno se tardó mucho!
-¡Hizo todo lo que pudo!
-Tal vez nos deberíamos ir –Hermione interrumpió- Volveremos más tarde cuanto las aguas se hayan calmado.
-Sí, hagan eso –Harry acordó, sus dientes aún apretado- Y acordemos aquí y ahora que no vamos a habar de Snape, ¿Está bien? ¿Está malditamente claro? ¡No quiero que me vuelvan a mencionar a Snape! ¡No puedo soportarlo!
-Bien –Ron escupió.
Hermione sin embargo, se había quedado extrañamente callada, hasta que dijo.
-Oh, hola, Profesor.
El aliento de Harry se congeló en su pecho.
-¿Profesor?
No hubo respuesta.
-Um, pasó por aquí –Hermione admitió, un sonido extraño diciéndole que se estaba mordiendo el labio- Llevaba unos frascos, probablemente fue a la oficina de Madam Pomfrey usando el corredor de entrada –Suspiró entonces, y le dijo a Ron- Incluso tu tienes que admitir que Snape ha estado trabajando día y noche preparando pociones completamente frescas para Harry y todas sus… eh, heridas.
-Sí –Ron admitió- Incluso durante clases. Ha estado preparando pociones mientras nosotros trabajamos con el libro. Bueno, todos menos su estúpida mascota.
-No quieres decir—
-Si, lo quiero decir –Ron interrumpió- Malfoy. Él puede estar en la mesa de demostración, la maldita mascota del profesor que es, y ayuda a Snape a hacer poción tras poción.
-¿Malfoy ha estado ayudando a hacer mis Pociones? –Harry tomó una bocanada de aire asustado, solo para notar que accidentalmente se había inhalado una Gragea de Bertie Bott. Intentó respirar nuevamente pero no pudo hacerlo, al menos no hasta que Hermione lo golpeó abruptamente en la espalda. Mierda, eso dolió. Sobre todos esos agujeros que no habían terminado de sanar. Y peor que eso, le dio escalofríos por todo el cuerpo el tener las manos de Hermione sobre él, ¡Lo que era simplemente ridículo! Por lo menos no le tocó la piel. Eso lo hizo tolerable. A penas.
Una vez que se hubo recuperado, no supo que saber. ¿Draco Malfoy estaba ayudando a hacer sus Pociones? ¿Y Snape lo dejaba? Era más que extraño; era simplemente alarmante. La única cosa de lo que estaba seguro era que quería estar solo para pensar en ello.
-Um… dijeron que era hora de almuerzo. Creo que lo mejor será que coma, ¿Está bien?
-Una idea excelente –Madam Pomfrey prácticamente cantó mientras entraba a la habitación desde su oficina- El Profesor Snape acaba de traer dos nuevas mitades de tu Poción Restauradora de Visión. ¿Recuerda el procedimiento, Sr Potter? Primero el verde, con comida, y una hora después, azul.
-No puedo distinguir el verde del azul –Le señaló- Aunque creo que puedo oler la diferencia. La segunda poción es asquerosa. Sabe como a regaliz medio digerido y vomitado.
-¿Está bastante seguro de eso, Sr Potter?
-Bueno, tal vez como regaliz podrido que ha sido medio digerido y—
-¿Está bastante seguro de que no puede ver colores en absoluto? –La Medimaga aclaró, su voz resonante de impaciente. Escuchó una varita siendo posicionada frente a sus ojos, escuchó un Lumos Maxilare- ¿Qué puede ver?
-Nada.
-¿Nada? –Repitió sin creerlo.
-Oscuridad total –Le aclaró.
Sus túnicas sonaron cuando guardó algo. La varita, sospechó.
-Bueno, bebe tus pociones de todas formas –Espero mientras olía ambas, luego dejó la azul de lado- Muy bien, aunque estoy segura de que será capaz de ver luz pronto, y también detectar colores. Ah, aquí está su comida.
Harry sintió la bandeja posicionándose sobre sus piernas, luego levantándose y flotando un poco más arriba. Sintiendo su rededor encontró lo que se sentía como palos de zanahoria, y comenzó a comer. Resultó ser un palo de nabo, cuando lo mordió, notó que la verdad no le importaba si Ron y Hermione se quedaban durante la comida y lo veían hacer un desastre.
Aparentemente, a Pomfrey si.
-Bueno, ¡Vayanse! –Los echó- También necesitan comer su almuerzo, y los elfos domésticos solo servirán por quince minutos más, ya lo saben- No creo que a la señorita Granger le guste darles más trabajo.
-Hermione –Harry le recordó entre bocados- Dale mi mensaje al profesor. No lo olvides.
AYLNO-AYLNO-AYLNO-AYLNO-AYLNO-AYLNO
Durante el transcurso de los siguientes dos días, Harry se acostumbró a ser interrumpido cada cierta cantidad de minutos, o eso parecía, por muchos visitantes. Cada uno de sus profesores entraron a verlo, con la notable excepción de Snape, aunque él estaba por allí muy seguido. Harry lo oía algunas veces, una voz más allá de la pared, hablando con Madam Pomfrey cada vez que traía un frasco nuevo de pociones. Podía escuchar las suficientes palabras, también, como para saber que le estaba contando a la Medimaga cómo usar cada una de ellas, sin importar que le había dado la misma instrucción cada vez que iba. Irritaba a Madam Pomfrey, hasta Harry lo sabía, pero a Snape no parecía importarle eso. Incluso cuando ella le dijo de frentón que había estado sanando chicos desde que estabas en el colegio Severus, él simplemente respondió El tratamiento del Sr Potter no va a ser comprometido por nada, Poppy, ni siquiera tu considerable orgullo.
No le sonaba como que el hombre lo odiara completamente, y ciertamente no había dejado de hacer sus pociones como había amenazado, pero era poco en comparación con las cosas que le había escuchado diciendo a Dumbledore. Y también estaba todo ese asunto sobre Snape dejando a Malfoy ayudar haciendo los bálsamos y elíxires que Harry debía usar cada día y noche. Le daba escalofríos cada vez que tenía que tomar algo, pero confiaba en Snape, así que se lo tomaba de todas formas. De todas formas, Snape era un Maestro de Pociones. Él sabría si algo había sido adulterado. Y a demás, Harry estaba bastante seguro de que aun estando molesto con ese-estúpido-potter Snape no dudaría en expulsar a Malfoy si es que el Slytherin intentaba envenenarlo.
De cualquier forma, no le gustaba la idea de que Malfoy estuviera ayudando con sus pociones.
Y le gustaba aún menos el hecho de que Snape estaba obviamente evitándolo como si fuera la plaga.
Ron y Hermione volvieron varias veces, mayoritariamente para pequeñas charlas en las que nadie se atrevía a mencionar a Snape. Sin embargo, cada tarde, Hermione se sentía totalmente forzada a contarle sobre todo lo que se había perdido en las últimas semanas de clases, Pociones incluidas. Aunque Harry lo soportaba de buen humor; de verdad quería ponerse al corriente, aunque parecía casi imposible, las cosas que los alumnos habían hecho mientras él estaba lejos. Por lo menos después de un par de horas ella acordaba en cambiar el tema.
Todos los Gryffindor de sexto año pasaron a verlo, y también muchos otros estudiantes, mayores y más jóvenes. Un gran número de Hufflepuffs y Ravenclaws lo visitaron también. Mayoritariamente los estudiantes venían en grupos de tres o cuatro, y se quedaban algunos minutos mientras Harry intentaba no sentirse como si fuera un fenómeno de circo. Varias veces se preguntaba cómo se veía ahora. Madam Pomfrey había mencionado de pasada que sus ojos no estaban vendados por la exposición al aire y las variaciones normales de luz mientras el día llegaba y se iba ayudaban con la sanación. Recordaba las agujas, recordaba vívidamente el dolor, por lo que sabía que su rostro tenía que estar horriblemente deformado. Pero nadie de los que vino jadeaba sorprendido, o siquiera hablaban de la forma en que la gente habla cuando intentan soportar lo insoportable, así que sabía que no se veía tan mal. Pero seguramente no se podía ver normal, ¿Cierto?, No cuando las Pociones solo funcionaban a la mitad en él.
No había a quién preguntarle, notó. Cada alma simpática que lo visitaba, incluso Ron y Hermione, suavizarían la verdad siendo piadosos, o con pequeñas mentiras blancas. Así que Harry no preguntó, aunque de momento aún preguntaba.
Con tanta gente que venía a verlo, Harry se volvió bastante bueno en abrir cartas que no podía ver. Fortuitamente, la mayoría de ellas eran versiones benignas de los Vociferadoes, así que lindas voces cantaban, o entonaban, o a veces tarareaban mensajes para él. Se volvió muy bueno en desenvolver dulces, sin ver, y estaba agradecido de que Fred y George no estuviesen allí para darle sus extrañas ideas de una dulce diversión.
No faltaban flores junto a su cama, principalmente porque algunas chicas de Hufflepuff se habían puesto ridículas y le enviaron ramos de flores que se reproducían. Para la segunda noche, la habitación olía como los invernaderos en plena primavera, pero cuando Harry se quejó, Ron le dijo que las chicas enviaban las flores porque les gustaba Harry. Cuando él dijo que sí claro que les gustaba, Ron y Hermione comenzaron a reírse nuevamente. Luego Hermione le explicó que a Branda y Strella y Halsey y Kat no solo les gustaba, les gustaba-gustaba. Harry dijo que esa era una forma estúpida de ponerla, y cuando Ron concordó, tuvo que escuchar a Ron y Hermione pelear por ello.
Solo para sorprenderlos y hacerlos olvidar su discusión, desenvolvió una Rana de Chocolate y la atrapó antes de que pudiera escapar.
Ron parecía tener problemas hablando, pero finalmente dijo.
-¿Nos estás engañando, amigo? ¡Tu visión regresó!
-Nah, solo reflejos de Buscador –Les respondió.
Repentinamente sintiéndose cansado, se recostó y cerró los ojos. No quería tener que preguntar, la verdad que no, especialmente frente a Ron, pero había estado esperando por dos días a que Hermione lo mencionara, y no lo había hecho. Probablemente por la misma razón: Ron.
Pero ya no podía esperar más.
-¿Le dijiste? –Harry preguntó abruptamente, botando el envoltorio de la Rana de Chocolate de su cama.
Hermione no tuvo que preguntarle ¿Decirle qué a quién? Ya lo sabía.
-Sí. Por supuesto que le dije.
¿No iba a decir más que eso? ¿Iba a hacer que Harry se lo sacara a la fuerza? Bueno, entonces que así sea.
-¿Qué dijo?
Las túnicas de Hermione hicieron ruido. Harry supuso que se había agachado para recoger el envoltorio de la Rana de Chocolate, para quitarle un poco de trabajo a los elfos domésticos ya que el suelo del hospital no estaba hechizado para limpiarse a si mismo. No podía estar. A veces la Medimada tenía que ver que horrible sustancia el cuerpo de un alumno estaba produciendo.
-¿Hermione?
-No dijo nada, amigo –Ron interrumpió, sonando como si intentara ayudar- Me tuve que quedar a limpiar calderos. Escuché todo.
-Mentiroso –Herry acusó, pero sin rencor- Oh, no sobre los calderos; estoy seguro de que eso es cierto. Pero vamos, ¿Qué tan malo pudo haber sido? Tu fuiste, y le dijiste… bueno, ¿Qué exactamente? ¿Cómo lo dijiste?
Hermione pensó sobre dos días atrás.
-Señor, ¿Puedo tener un momento de su tiempo? Harry me pidió que le diera un mensaje. Él quiere que usted sepa que lo siente.
-Y pensar, ella ni siquiera se ahogó con las palabras –Ron dijo- Solo se paró allí, educada como siempre, y le dio el mensaje que querías.
Harry podía apreciarlo, realmente, que Ron estuviera intentando comportarse, así que ignoró el comentario sobre "ahogarse" y simplemente inquirió.
-¿Pero qué respondió? ¿Hermione?
-No me hagas decirte –Le rogó.
Oh, Merlín, es malo entonces. Bueno de la forma que Harry lo veía, lo mejor era saber lo peor.
-Hermione –Pidió, usando el mismo tono que ella siempre usaba para hacerlo hablar a él.
-Oh, está bien –Ella gruñó haciendo sonar el envoltorio del dulce a medida que lo retorcía- ¡Está bien! Así que solo dije, 'Él quiere que usted sepa que lo siente" y el Profesor Snape me miro fijamente en esa forma que él mira, y gruñó tres palabras.
-¿Tres palabras?
Ron interrumpió y divulgó.
-Sí, tres palabras. Salga. De. Aquí. Eso es todo lo que dijo, Harry, lo juro. Solo, Salga. De. Aquí.
-Mierda –Harry maldijo en voz alta.
-Sí –Ron asintió, evidentemente pensando que Harry estaba llamando a Snape mierda- Y ni siquiera hice algo para que me asignara limpiar los calderos.
-¿No hiciste algo?
-No—
-¡Ron, solamente lo miraste como si fuera el hijo del diablo por dos horas seguidas! –Hermione le recordó.
-¡Era mi manera de defender a Harry!
Uh-oh. Harry podía ver a dónde iba a llegar esta conversación y no le gustaba.
-Eso es todo –Anunció abruptamente, sus nervios desgastados. Salga. De. Aquí. ¿Qué era eso?- Estoy realmente cansado. Así que los veo mañana, ¿Está bien?
-Sí, está bien –Ron accedió.
-Buenas noches, Harry –Hermione llamó, acercándose con cuidado para darle un beso en la mejilla.
Harry se alejó lo más posible, casi cayéndose de la cama.
-¡Harry!
-No es nada –Insistió, arreglándose en una posición más estable.
-¡No es nada si no puedes soportar un simple roce! –Hermione exclamó- ¡Esto es realmente serio!
-Tu –Harry dijo duramente- No sabes por lo que pasé. No me importa lo que hayan escuchado espiando, no saben cómo fue, no saben lo que sufrí, y ¡Y no saben como me siento ahora! ¡Y mientras estoy en esto, no saben lo que pienso sobre Snape! ¿Entendieron?
-Harry, yo no te haría daño –Hermione exclamó, su voz tan cerca que lo asustó- ¡No sobre Snape ni el resto de ello. Soy tu amiga!
-¡Entonces aléjate de mi! –Harry respondió a gritos, pánico puro comenzando a romperlo desde adentro. Realmente no creía que lo volvería a tocar; Hermione no era así, pero solo el prospecto de ellos lo estaba destrozando.
Escuchó a Hermione alejándose, intentando convertir la tormenta en calma, su voz suave y casual.
-Te veremos de nuevo mañana, Harry.
-Sí –Logró responder, sintiéndose avergonzado de si mismo. Pero no podía evitarlo. Cada vez que tenía el mínimo contacto físico con alguien -demonios, ni siquiera Madam Pomfrey quien no hacía más que cuidarlo—se asustaba completamente. Y solo se ponía peor, no mejor. Mientras más pensaba en Samhain y recordaba, más loco se volvía- Mañana, sí.
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Sus sueños esa noche fueron oscuros y feos, llenos de monstruos sin rostro que hablaban con la voz dulzona de Lucius Malfoy. Manos estaban por todas partes, tomándolo, sosteniéndolo para ser torturado. Aunque esta vez no eran agujas calientes las que lo atravesaban sino pinzas hirviendo como las que Tío Vernon solía usar cuando prendían la chimenea. Gruesas, pinzas de hierro, humeando de calor, y Lucius las presionaba contra él, una y otra vez, riendo. Carcajeando, cacareando, ahogándose… y luego Draco estaba allí también. No se reía. Estaba arreglándose las unas, el sonido llenando los oídos de Harry mientras Draco decía con voz aburrida.
-Está gritando otra vez, Padre. Es tan vulgar. Tan Muggle.
La escena cambió, y su varita estaba volando por los aires en un arco que parecía acompasar toda Inglaterra, volando de sus manos para flotar sobre el atlántico, luego entraba a una tumba acuosa. Su varita que era la gemela de Voldemort, la única arma real que había tenido… y ya no estaba. Se había ido para siempre, mientras Lucius Malfoy seguía riendo.
Y luego las manos regresaron, rasguñándolo esta vez, arrancándole la piel. No habían pinzas calientes ahora; las mismas manos estaban hechas de fuego, quemando los múscilos que arrancaban.
Harry gritó, su espalda era un desastre, solo para encontrar que alguien lo estaba sosteniendo, aplicando bálsamo en sus heridas. Un aroma herbal salía de las heridas humeantes, el aroma de pociones curativas, y Harry se relajó en los brazos que lo sostenían. Estaba bien ser tocado ahora. Pero al mismo tiempo esas manos eran tan cuidadosas, tan cariñosas, sí, cariñosas, voces hacían eco a su rededor. O más bien dicho, la voz de un hombre, una voz sardónica arrastraba las palabras diciendo comentarios contradictorios al aire, hasta que giraban y se mezclaban en su mente.
No me importa lo que un idiota de dieciséis años piense de mí… No estás solo… Confianza es necesaria para luchar efectivamente contra el Señor Tenebroso. Fallamos el año pasado, Sr Potter… Sabrá que no tiene que cuestionarme nuevamente… Trabajaremos en su patética inhabilidad de mentir convincentemente en otro momento, Gryffindor… Realmente creo que te prefiero insolente, considerando todas las cosas… Déjalo sufrir. Ciertamente no me puedo forzar a que me importe… Puede despertarme en cualquier momento que lo necesite, por cualquier cosa.
La última frase comenzó a rondar sus pensamientos, atrapándolos en un fuerte abrazo, rehusándose a irse. Puede despertarme en cualquier momento que lo necesite…
Pero no podía, ¿Verdad? Porque Snape lo odiaba ahora, ni siquiera quería hacer sus pociones, ¡Estaba dejando que Malfoy ayudara en ellas! Snape había prometido ir a hablar con él, pero no lo había hecho, ni una sola vez, ¡Ni siquiera después de que Harry hubiese mandado esa disculpa!
Aun así esa voz seguía hablando: Puede despertarme en cualquier momento que lo necesite. Por cualquier cosa. Cualquier cosa…
Dentro de su sueño, Harry comenzó a gritar, su garganta estaba en fuego mientras botaba todo su dolor e ira y miedo en una sola palabra. Una palabra, pero la gritó sin cesar, una y otra vez, su cuerpo dolía por ser tocado y sostenido una vez más, aun cuando su mente se rebelaba contra ese mismo prospecto. Todo el horror que era Samhain se condensó en un solo nombre mientras él se removía en la cama, su sueño desbordándose sobre la habitación de la enfermería, sobre una vida en que la gente lo escuchaba y venía corriendo, pasos por todas partes, manos intentando calmarlo.
Manos que no podía soportar, manos en las que no podía confiar.
El margen entre sueños y realidad se rompió entonces, y Harry despertó, pero no podía dejar de moverse, o detener sus gritos por Snape.
AYLNO-AYLNO-AYLNO-AYLNO-AYLNO-AYLNO
A Continuación en Un Año Como Ningún Otro:
Capítulo Veintinueve: Mucho Después de la Medianoche.
