Disclaimer: Candy Candy y sus personajes son obra de Mizuki © . Este fic fue escrito sin fines de lucro, sólo de entretenimiento.


XXVIII

Pero siento que aún vives cerca de mí… conmigo.

…..

Lakewood 1915

El recorrido a través del campo extenso había llegado a ser extenuante.

A medida que se acercaba podía sentir los fuertes latidos de su corazón, ésos que anteriormente había sentido en presencia de ella y que ahora volvía a sentir en su pecho.

Entonces pudo ver a lo lejos a través de los inmensos árboles, esa enorme mansión que no había visto en tanto tiempo y que después de ese día no volvería a ver en un buen tiempo.

Cada vez se acercaba más y más a ese lugar que, por momentos tuvo la sensación de que su respiración se detenía, cada paso que daba era realmente asfixiante pero a la vez una mezcla de melancolía y añoranza.

Fue entonces que antes de llegar, aspiró el olor ligero de ese aroma, ese aroma tan característico de esa creación suya que la Tía Abuela había llevado a esa habitación del hospital.

Siguen aquí….

Las Dulce Candy se erguían orgullosas, cómo si supieran que él venía a verlas, a pesar de que todavía no era su tiempo para abrirse, su olor se esparcía en el aire circundante, las rosas estaban de lo más radiantes aunque fueran sólo botones, pero que no faltarían pronto a su cita.

Anthony pudo contemplarlas a cierta distancia, cerca de la enorme puerta desde la cual estaba el arco de rosas, y estaba abstraído en el olor que desprendían cuando pudo escuchar un sollozo cerca de ahí, entonces al girar su cabeza a un lado pudo ver a una chica que estaba tendida en el césped y lloraba amargamente, tanto así que sus lágrimas no podía contener, él entonces quiso acercarse a esa chiquilla pero entonces distinguió que alguien se había adelantado…. Un jovencito había saltado desde el pilar de la puerta y se había acercado a la chiquilla, ella oyó su voz y al verlo lo contemplaba con una mezcla de sorpresa y admiración, después de unos segundos ambos reían y entonces en un instante los dos desaparecían de su vista…. en aquel momento se dió cuenta de que se había presentado ante él una parte de sus recuerdos.

Se alegró de haber recuperado algo de su pasado al venir a este lugar, tan sólo quería cerciorarse de que las Dulce Candy seguían en pie y hubieran sobrevivido en los años que él no estuvo a su cuidado, seguramente alguien lo había hecho por él, sin embargo había querido tocar sus suaves pétalos y una vez más aspirar su olor desde lo más profundo.

- ¿Disculpe?- dijo una voz del otro lado de la puerta y que lo sacó de la ensoñación en la que estaba- ¿se le ofrece algo?

Anthony vió una mujer que estaba mirándolo con curiosidad. Entonces distinguió sus trenzas y su delantal blanco.

-¡Dorothy!- Anthony dejó escapar el nombre en un susurro pero que no pasó inadvertido para la chica.

Ella se extrañó al ser llamada por alguien que no conocía, y entonces estudió detenidamente a la persona que estaba frente suyo…..

-¿Nos conocemos?- preguntó ella después de haberlo visto de arriba a abajo-….porque yo no lo conozco, ¿cómo es que sabe mi nombre?

Anthony sabía que no debía dar a conocerse, porque de otro modo sería imposible irse de ahí.

- Ehh….- trataba de encontrar una respuesta convincente- me… me lo han dicho… me lo han dicho en el pueblo, de todas formas no importa, disculpe la intromisión, me voy.

Y haciendo una reverencia se dió la vuelta y se alejó perdiéndose a lo lejos, dejando a una Dorothy confundida.

OOOOO

Chicago, 1915… Horas más tarde

-George…- Candy tenía un poco de temor, pero era mejor saberlo de una vez.

-¿Sí?- él se asomó por el espejo retrovisor-dígame señorita Candy.

- Ehh….- de repente las palabras no podían salir de su boca- es que… querría….saber..

George trataba de entender qué era lo que quería preguntarle, la miró con el ceño fruncido pero esperó a que ella hablara.

- Querría saber… si… Te….- Candy corrigió y dijo al fin- el Sr. Grandchester… está invitado.

- Ah- George la vió con curiosidad-se les envió la invitación tanto al duque de Grandchester como a su heredero.

Candy no sabía si estaría preparada para verlo una vez más, tendría que reunir las fuerzas suficientes para acallar cualquier impulso de amor que según ella todavía podría traslucir si llegaba a mirarle. Era muy probable que el estuviera ahí, Albert lo había invitado, después de preguntarle si no había algún problema, a lo que ella negó, sabía de la amistad que los unía y sólo porque la situación entre ella y Terry había terminado algo tensa, no era una excusa para no invitarlo.

- Ya veo….- Candy dejó escapar un suspiro inquieto, que no pasó desapercibido para George, que de nuevo dirigió su vista hacia el frente del auto.

-Pronto llegaremos- le anunció George-la Tía Abuela estará gustosa de verla de nuevo.

-Seguramente…..-Candy dudaba que fuera cierto, especialmente después de la cancelación del compromiso con Neil que la Tía Abuela había aprobado aún cuando Albert le había asegurado que no la culpaba de nada.

- El vestido que le dió William se le verá precioso…- George la halagó tratando de que alegrarla para que tuviera buen humor- será la atracción de la noche y no faltará quien quiera bailar una pieza con usted.

- Probablemente-respondió ella con humor mientras se preguntaba cuando había sido la última vez que había bailado.

Después de unos minutos llegaron a la mansión de Chicago que estaba magníficamente adornada y en la cual ya se encontraban cientos de invitados además de la prensa, esperando el gran acontecimiento que se daría esa noche.

OOOOO

-Su aspecto me parece familiar- murmuraba Dorothy cuando regresó a la mansión-si no supiera que el señor George acaba de irse con él, y que el joven que ví tenía menos edad, pensaría que se trataba del señor William.

-¿Cómo dices Dorothy?- preguntó la mucama que estaba con ella en una de las habitaciones de la enorme mansión terminando de acomodar las sábanas ya cambiadas y limpias.

-Ahh, tenía la viva imagen del señor William- se dijo Dorothy, haciendo caso omiso de las preguntas de la mucama con una almohada en sus manos- pero definitivamente no es él, no…..éste era un chico más joven, pero tenía el mismo porte, podría decirse que ….¿podría ser un Andrew?

-¿Dorothy de qué hablas?- la mucama oía las murmuraciones de Dorothy pero no podía entenderle.

- No es nada- le dijo a su compañera terminando su labor de la recámara- son algunas imaginaciones que tengo en mi cabeza.

Su compañera de trabajo no insistió y la dejó hacer, Dorothy en cambio no dejaría de pensar en ello durante el resto del día.

OOOOO

Chicago 1915

Había por doquier expectación por conocer por fin al patriarca de la familia, tanto así que la prensa que tomaba fotografías de los diferentes personajes que se encontraban al lugar esperaba ver en cada uno de ellos al jefe de la familia Andrew.

Sin embargo había que agregar que la mayoría de los invitados sabían ya la identidad del bisabuelo, debido a los múltiples negocios que tenían con esa familia. Por lo que en realidad eran pocos los que ignoraban la figura del respetable Sr. William.

Después de unos minutos el momento cumbre había llegado, de la alta escalinata se podían apreciar las figuras de dos personas, un hombre y una mujer descendían de ellas, ambos vestían tan elegantemente que los presentes en la fiesta lo advirtieron y fue entonces que el silencio se apoderó del amplio salón de la mansión.

A medida que bajaban, Candy no pudo ocultar en su rostro cierta vergüenza al ser objeto de múltiples miradas, Albert poco antes, le había infundido ánimos, diciéndole que él estaba a su lado y que no había de que preocuparse.

Además de las miradas que acaparaba Candy por parte de los hombres, también se unían las que recibía Albert de parte de las féminas, a pesar de ello Albert ni se inmutaba, permanecía tranquilo tratando así de confortarla.

Archie y Annie abrieron la boca del asombro que les había provocado la revelación de que el amigo de Candy que habían conocido en el Hogar de Pony fuera el bisabuelo Williams, jamás lo habrían imaginado, sin embargo estaban muy contentos con la noticia ya que el amigo Albert era una persona muy agradable y sobretodo que se llevara tan bien con Candy.

Sin embargo había otras miradas que no compartían la alegría del momento, éstas se encontraban en un lugar cercano al fondo de aquel vasto salón.

- Ahora la dama de establo se siente la princesa- comentó ella ásperamente.

El chico a su lado no hizo caso de los comentarios ácidos y sólo extendió su mano cuando uno de los meseros pasó a su lado con una bandeja con bebidas diversas.

-¡Mírala!- Eliza estaba sumamente indignada- ¡sus aires de suficiencia me enferman!

Neil no estaba menos irritado que ella, pensaba que en este momento se podría estar celebrando su compromiso con ella, sino hubiera sido por la intervención del bisabuelo Williams.

Fue entonces cuando la Tía Abuela que se encontraba cerca de la escalinata, una vez que Albert hubo descendido con Candy, presentó al patriarca.

-Buenas noches a todos- había empezado con el discurso- he de agradecerles su presencia en estos momentos que para nosotros nos llena de felicidad…

Archie que se encontraba junto a Annie cerca de la Tía Abuela después de haberse recobrado de la impresión también había recordado las innumerables ocasiones en que junto con su hermano Stear y su primo Anthony ignoraban los disertaciones de la Tía Abuela, por lo que se dedicaban o bien a jugar ó huían irremediablemente ante los aburridos discursos que ella daba, por lo que no pudo reprimir una ligera risa que Annie advirtió y lo obligó a callar.

Y no sólo él tuvo esos recuerdos, Candy, que se encontraba al lado de Albert no escuchaba las palabras de la Tía Abuela pues su mente divagó en los recuerdos de cuando Archie, Stear y Anthony la habían invitado por primera vez a Lakewood, entre la amabilidad de Archie, las ocurrencias de Stear y las atenciones de Anthony había pasado una noche inolvidable.

-….es un honor presentarles ante ustedes a William Albert Andrew oficialmente como el jerarca de la familia Andrew- finalizó la Tía Abuela.

Todos en el salón con algunas excepciones aplaudieron efusivamente, al mismo tiempo que cientos de flashes inundaban el ambiente tomando fotografías del patriarca. Entonces Albert tomó la palabra.

-Gracias Tía Abuela Elroy por sus palabras e igualmente gracias a todos por venir, de aquí en adelante estaré a su disposición, así que basta de discursos y diviértanse- los invitó Albert tras su breve discurso.

Se oyó una nueva cascada de aplausos hacia el hombre poseedor de aquella suave voz e inmediatamente se oyeron las primeras notas de un vals invitando a todos los presentes a bailar.

Varias parejas se lanzaron a la pista y la Tía Abuela observaba complacida que la recepción fuera un éxito aunque en el fondo sentía cierto desánimo.

Candy se transportó por unos segundos al momento en que años atrás había asistido al primer baile de su vida, ¡se había sentido tan emocionada!, no sólo por la expectativa, sino porque la persona que más quería en ese momento había estado a su lado, eso hizo que contuviera su desazón para que Albert no lo advirtiera.

Justo cuando acabó esa pieza de baile, Albert fue abordado inmediatamente por la prensa, mientras que Archie y Annie se acercaron a Candy.

- ¡Candy!- Archie trataba de mostrarse enojado- ¿porqué no nos lo habías dicho?

Candy al verlos mostró una sonrisa de complicidad y se acercó a saludarlos.

- ¡Qué bueno verlos!- exclamó al abrazarlos-¿Que tal la sorpresa? ¿No se imaginaban que fuera Albert, verdad?

- Ah, Candy…- Annie estaba contenta de ver a su amiga y tras admirar el vestido expresó-…estás maravillosa, ese vestido es precioso.

- Gracias Annie, tú también estás muy linda- expresó Candy y agregó al ver a Archie- como siempre mi querido amigo estás muy elegante hoy.

Archie sólo atinó a agradecerle el cumplido- no tanto como tú Candy.

- Entonces Albert es el bisabuelo Williams- empezó Annie-¿desde cuándo lo sabías?

-Hace poco- Candy recordó las circunstancias que la habían llevado a conocerlo- la verdad también me sorprendí como ustedes, sobretodo porque ha sido mi amigo desde hace tiempo.

-Bueno, al menos ahora le podremos decir Tío Abuelo-dijo Archie y después agregó pensativo- ¿me pregunto si será capaz de soportarme?

- ¡Archie!- Annie lo reprendió-no pensarás….

-Mmm pensaste bien Annie- dijo pícaramente- creo que no me lleva tantos años, así que…¡será divertido!... ¡Ah si tan sólo estuviera Stear y Anthony!... ¡Estaríamos planeando gastarle unas buenas bromas!

-Stear y Anthony- Candy repitió los nombres con melancolía- sí, seguramente estarían muy contentos de haber podido conocer a Albert.

Annie y Archie se miraron entre ellos, Candy parecía haber perdido un poco su buen humor.

- ¡Ah Candy!- Archie trató de cambiar la conversación- ¡mira! ¡qué deliciosos bocadillos, vamos por uno!

-Claro- Candy agradeció en ese momento el gesto de Archie al no querer verla triste y cambió su estado de ánimo-¡vamos!

Estaban tan adentrados en la charla amena mientras se acercaban al área de comida que no pudieron distinguir que alguien se acercaba a ellos.

-…. recién empecé a trabajar en un hospital de aquí, pero ¿saben? Hay un misterio que…..- les relataba Candy con entusiasmo.

-¿Candy?-la interrumpió alguien detrás de ella.

Candy quedó paralizada, ese sonido lo reconocería en cualquier momento. Estaba sin moverse, de espaldas al poseedor de esa enigmática voz.

- ¿Me permites una pieza?...

Candy se dió la vuelta lentamente para encontrarse frente a un joven finamente vestido que extendía su brazo hacia ella, mirándola con afecto. Candy al verlo dejó escapar un murmullo de sus labios...

-Terry…..

Continuará…


N/A: Hi hi, bueno pues apareció quien tenia que aparecer, y pues obviamente su objetivo es la pecosa...ni hablar. Cambiando de tema, he tenido problemillas en mi lap, y con el internet, así que por ahora mil perdones y solo me resta agradecerles a todas las chicas que me dejaron review en el anterior capítulo y las lectoras anónimas. Gracias y nos vemos en el siguiente..chao