—¿Y qué pasó? —pregunta el francés sorprendido—. ¿Cómo pudo escaparse del palacio? ¿A dónde se fue?
—Pues un día durante la noche sin que nadie lo supiera.
—¿Y a dónde se fue? ¿Se fue solo? ¿Encontró amigos?
—Se fue él solo hasta un reino vecino y para que nadie le reconociera y le acusara, puesto que los hombres de su padre le estaban buscando, ¡tuvo que disfrazarse como si fuera una chica con una falda y todo! —Inglaterra apuntando a maneras.
—¿¡En serio?! ¿¡Y t... y se vistió y todo de chica?! —sonríe—, ¡entonces es muy valiente también y no le importa nada!
—Yes, ¡claro que es muy valiente!
Francia se acurruca un poco más y le mira sonriendo, imaginándoselo vestido de chica con falda. Se ríe un poco.
—De falda... jijiji —se burletea sin poder evitarlo acercándose un poquito más así como que no quiere la cosa.
—Pues sí, por que su vida estaba en juego —protesta, sonrojándose un poquito—. Pero como siendo una tonta chica no podía hacer nada divertido, por la noche volvía a vestirse de chico y se iba al bosque a cazar.
—¿Y no conoció a ningún chico mientras estaba disfrazado de chica? —pregunta acercándose otro poquito más, aun obviamente a distancia prudente.
—¿A un... chico?
—Pues no sé, quizás algún chico rubito se interesaba por él mientras estaba disfrazado de chica. Quizás lo siguió al bosque y descubrió que era chico...
—Oh... ¿Y se lo dijo?
—¿Qué? ¿Que estaba interesado en él o que era chico? —le mira de reojo imaginándose a si mismo espiando al inglés cazando en el bosque.
—¿Estaba interesado? —levanta las cejas y se sonroja por que se refería a que le había descubierto.
—Ahh... bueno, sí, claro que lo estaba... pero estaba prohibido, así que... —le mira de reojo y sonríe—, bueno, seguro se hicieron amigos.
—¿Pero él sabía o no que era la chica por la mañana? Por que podía pensar que eran dos personas diferentes.
—No lo sé, es tu historia —sonríe—. Yo creo que le gustaba la chica de la mañana y empezó a seguirla hasta su casa... y descubrió primero que había alguien viviendo con ella (eso pensaba) que era un hombre que salía a cazar en las noches. ¡Quizás se hizo amigo del hombre y luego descubrió que era el mismo!
—Pues era un chico muy tonto —se ríe el inglés completamente relajado ahora ya.
—¡No era tonto! era un chico muy listo, solo que... ¿no me has dicho que el príncipe se disfrazaba muy bien? —le mira un poco picado pero sonríe porque se está riendo.
—Pues sí, pero... —risita burlona—. Entonces un chico del pueblo que era hijo del herrero y vivía cerca de la casita donde vivía el príncipe, se enamoró de ella y él príncipe... —se detiene pensando en qué haría el príncipe.
—¿Cómo era el hijo del herrero?
—No lo sé, tú te lo has inventado... Aunque si era herrero, tenía que ser fuerte también y saber montar a caballo.
—Y quizás era rubio de ojos azules...
—Mmmmm... nah —decide—. Seguro era moreno, nunca he visto un hijo de herrero rubio.
—Quizás este era extranjero y por eso era rubio —indica frunciendo el ceño.
—Siempre intentas colar a un niño rubio en mis cuentos —nota/protesta y Francia parpadea sintiéndose un poco atrapado.
—Nah, no es verdad...
—Bueno, vale, en realidad no importa si es rubio o moreno —le quita importancia el inglés y Francia sonríe satisfecho con esto de que no le importe, asintiendo.
En los berenjenales que te metes sin siquiera enterarte, Inglaterra.
