Capítulo 28: Tocada y hundida
Perséfone abrió los ojos. Continuaba en la sala del trono. En una de las paredes se encontraba Hades, y Cronos estaba sentado en el trono observándola. -Por fin has despertado-
Hécate y Yafar estaban allí, la cogieron y la acercaron hacia donde estaba su marido.
El señor de los muertos miraba a su mujer con pena, con una mirada que pedía perdón por todo lo que había sucedido. La rubia no entendía muy bien lo que pasaba... lo último que recordaba era a Cronos en el suelo, Macaria con el casco de invisibilidad y el tenedor y Hades a punto de orbitar con ellas para salir de allí. ¿Cómo podía haber cambiado tanto la situación?
El dios primigenio cogió un vaso que tenía dentro un extraño líquido, y se acercó hacia donde estaban.
-Bebe.-
Hades lo miró con odio sin responder nada.
-Si no quieres que le pase nada a Perséfone más te vale beber.-
Seph intentó escapar del agarre al que le tenían sometida pero no podía. El cuerpo todavía le pesaba.
-Quiero un trato sellado. Si yo bebo la poción no le tocaréis ni un pelo ninguno de vosotros, ni le haréis daño.- Respondió el dios del Inframundo.
-Asi sea- respondió Cronos dándole la mano.
-¿Qués es eso!¡Ni se te ocurra bebértelo!.- Gritó Seph. Pero de nada sirvió. Hades comenzó a beber todo lo que había en el recipiente. De repente la piel azul grisácea del dios se volvió de color blanco,sus ojos se tornaron blancos con el iris de color ámbar, y su característica melena de fuego se convirtió en una melena de color negro. Cuando Hades abrió la boca los dientes de sierra eran dientes normales y corrientes. Hades se había convertido en un mortal tras beber eso.
-Ahora podremos matarlo- Dijo el dios antiguo, mientras se formaba una bola de fuego en sus manos, y la tiró hacia donde se encontraba Hades.
-¡Noo!.- Exclamó Perséfone, y actó seguido despertó agitada y sudorosa en un lugar que no conocía. Hades que estaba sentado al lado de su cama se sobresaltó.
-¡Cariño!¿Estás bien?.- Y le dio un abrazo que casi la asfixia.
La diosa de ojos azules no entendía nada.-¿Pero qué..?.-
-Has debido tener una pesadilla.-
-¿Dónde estamos?.- Preguntó Seph mirando a su alrededor.
-En el Olimpo. En el palacio de Zeus y Hera. Orbité hasta el bosque de Tebas y allí perdiste el conocimiento. Macaria está en casa de Cassandra con los demás.-
La diosa se encontraba bien, aunque todavía estaba algo cansada. Logró levantarse pero Hades la detuvo.
-Apolo curó tus heridas, pero dijo que tardarías unos días en recuperarte del todo.-
Seph recordó el sueño que había tenido, aquello le dió una gran idea para derrotar a Cronos.
-Hades tengo que preguntarte algo.-
Pero el dios volvió a abrazarla y no le dejo continuar.-Lo siento nuez moscada.¡Lo siento mucho!.- Si Seph no conociese realmente a Hades juraría que una pequeña lágrima había caido en su hombro.
-No tienes que sentir nada.- Respondió la diosa.
-Me fui a Asia y te dejé aqui. ¡Por mi culpa casi te viola ese salvaje!Siempre te he dicho que iba a protegerte y no he podido hacer nada. Ni siquiera fui yo el que te rescató, fue Macaria.-
-Tú me trajiste aqui. Además estoy bien.- Seph acarició su pelo de fuego. Se separó un poco de él y tomó su rostro entre sus manos. Una pequeña lágrima había resbalado por su rostro, lo que avergonzaba al señor del Inframundo. No podía mostrar debilidad, no delante de Seph.
Perséfone no dijo nada y acercó sus labios a los suyos dándole un beso lento pero profundo. Al poco rato se separó.
-Escúchame Hades. Necesito saber si lo que volvió a Hércules mortal era una poción.-
El dios titubéo. Su mujer sabía todo sobre el incidente titán, pero nunca habían hablado abiertamente sobre qué o quién había convertido al hijo de Zeus en un mortal.
-Si, era una poción.-
-¿Fuiste tu verdad?.- Preguntó la diosa . Ella pensaba que era demasiada coincidencia que dados los acontecimientos no hubiese sido el propio Hades.
El dios de pelo de fuego continuaba en silencio. No sabía bien que responder.
-No me importa si fuiste tú, eso fue hace mucho tiempo, pero necesito saberlo.-
-Si.- Respondió Hades con un hilo de voz.
-¿Tienes acceso a más cantidad de esa poción?En mi sueño, Cronos te daba a beber de esa poción y te convertías en un mortal. ¡Si se lo diésemos a Cronos sería un mortal y acabaríamos fácilmente con él!.-
-Ese líquido se encuentra bajo llave en el Inframundo.¿Pero cómo vas a engañarlo para que beba de eso?-
-Yo... yo no lo había pensado.- En su sueño Perséfone veía como Hades era coaccionado para beber de aquello con tal de no dañarla. Pero no pensaba que Cronos pudiese ser chantageado de esa manera. Sólo le importaba él mismo.
-Ya vencimos una vez a Cronos y lo volveremos a hacer. Y te juro que ese desgraciado se arrepentirá eternamente de haberte tocado.-
Perséfone sonrió. No le cabía ninguna duda de que Hades se encargaría de que pagase caro el haberla tocado. Hades miró a su mujer. Le gustaba verla sonreir después de todo lo que había pasado. La besó lentamente, y se sentó en la cama sobre ella a horcajadas. Comenzaron a besarse más profundamente, pero fueron interrumpidos.
-¡Hades hay reunión!¡Pero que!?.-
-¡Hermes!¿No sabes llamar?.- Gritó Hades, que rápidamente bajó de la cama y se puso en pie.
-Pensaba que Perséfone continuaba dormida.- Acto seguido miró a la diosa y sonrió.-¡Me alegro de que haya despertado!
Acto seguido el mensajero de los dioses volvió a mirar a Hades.-Es importante,Zeus y Poseidón han vuelto.-
-Voy enseguida.-Dijo el señor de los muertos, y Hermes se marchó de la habitación.
-Yo quiero ir también, no me pasará nada por estar sentada en la mesa de las reuniones en lugar de en la cama.-
Hades sabía que su nuez moscada iba a hacer lo que le diese la gana, y de todos modos tenía ganas de tenerla cerca, no haría ningún mal que estuviese allí con ellos.
Antes de llegar a la sala de reuniones, Perséfone observó a una diosa con una gran barriga de embarazada.
-¡Psique!.- Dijo Seph con una sonrisa.
-¡Oh no!Si nisiquiera nos había visto.- Dijo Hades.
-¡Per!¡Hades!.- Dijo la diosa de piel lila dando un gran abrazo a la pareja.-¡Que noticias mas horribles!-
-Todo saldrá bien.- Repuso la diosa rubia.
-Bien, bien, como sea. Tenemos trabajo que hacer.- Repuso el dios de pelo de fuego separándose del incómodo abrazo y cogiendo de la mano a Perséfone.
Mientras tanto Cyrene se encontraba en un barco camino de Tracia. La mujer miraba el mar, le daba paz dentro de ese caos. ¿Cuándo se habían torcido las cosas tanto? Ella sólo había querido lo mejor para sus hijas. Per siempre había sido su florecilla de primavera, su pequeño rayo de luz. Pero se había desviado completamente del camino y aunque lo había intentado con creces, no había podido hacer nada. Quizás no debía haberle dejado estudiar curación y trabajar para aquel médico, quizás debería haber concertado un matrimonio... ahora nunca lo sabría.
Y su hija mayor, su orgullo, la que había tenido las cosas claras y las había hecho como debía ser no había comprendido que ella sólo intentaba ayudar. Seguía defendiendo a aquella criatura de aspecto mortal, Macaria. Seguía defendiendo a la que había liberado a Cronos y les había ocasionado tantos dolores de cabeza. Ahora había perdido a sus dos hijas, y a sus dos nietos, Hyllos y Deyanira. Sólo esperaba que Perséfone estuviese bien. Por dentro la culpabilidad intentaba salir, pero se escudaba en que la culpa realmente era de Macaria, la cría de Hades, malvada como él.
De repente una sacudida la sacó de sus pensamientos. De repente había un gran oleaje. Aquello era extraño, hacía nada brillaba el sol y el mar estaba en calma. Enfrente de su barco se distinguía un extraño monstruo marino. No tuvieron piedad con el barco, lo hundieron sin contemplaciones, y sin que la tripulación pudiese defenderse. Mientras Cyrene se hundía más y más notó algo que hacía tiempo no sentía... paz.
Hola a todos! Dejo un poquito más de tragedia a mi paso, pero por lo menos Perséfone está sana y salva, y por lo que parece sin ningún tipo de los problemas no han terminado aqui, en Atenas todavía quedan cosas por pasar y Macaria... bueno Macaria hace lo que le da la gana jajaja. Prometo actualizar pronto, muchas gracias a todos!
