Hola, *se muere de vergüenza*, sé que tarde muchísimo, pero la inspiración se fue por otros lados, al final determine que no convenía suprimir del todo la obra… así que aparecerá como parte de la historia u-u

Capítulo 27

Habían tocado las seis de la tarde, la hora de abrir las puertas del teatro, los padres, maestros, algunos alumnos y demás asistentes ya llegaban al teatro, tomando los asientos más convenientes, como primeros en llegar, detrás en bambalinas el mudo era incluso más exasperante que afuera, Saori corría de un lado a otro haciéndose cargo de los últimos retoques de la obra, asegurando los escenarios y demás, volviendo locos a algunos miembros, por otro lado los actores, que no eran pocos debido a la ansiedad de la peli morada de hacer todo a lo grande aseguraban sus trajes, la voz del narrador, encantadoramente ofrendada por Mime, un miembro del club de música, al que estaban seguros de que Saori había acosado hasta que cedió, el muchacho estaba sentado a un lado observando todo el jaleo final antes de la puesta en escena con expresión serena.

No lejos de él, se encontraban los actores principales, Afrodita estaba vestido con toda la nobleza del rango de su personaje, sus ojos, celestes y extrañamente hermosos en aquel momento brillaban mientras hablaba con Alessandro que vestía al igual que en las ultimas practicas el traje negro de asesino, se veía mortalmente atractivo y todos estaban seguros de que una vez entraran en escena nadie rebatiría el realismo de sus personajes, no lejos de ellos Milo y Camus también vestían sus trajes, Camus un recargado traje principesco con tonos entre blanco y azul, y Milo con un traje de gitano era el que más piel mostraba en aquel momento.

-¡diez minutos para la puesta en escena!- grito Saori desde algún lado mientras se llevaba a jalones a Mime para que relatara la historia,

Camus miro a su alrededor, y elevo sus ojos hasta Milo que sonreía tranquilo.

-Milo –llamo con una voz baja y asustada, agarrando con fuerza el brazo del peli azul- tengo miedo –confeso aterrado, mientras sentía un retortijón en el estómago, creía que iba a vomitar… pánico.

Milo le miro, los ojos turquesa observándole de aquel modo tan suyo, que a veces parecían obligarle a bajar los ojos y sonrojarse, le ofreció una sonrisa franca, y apenada.

-no te preocupes, lo harás bien – contesto con tono tranquilo acariciando su mano –hemos hecho esa obra demasiadas veces, lo haremos bien… confía –termino mirándole a los ojos, preguntándose si debía confesar lo atrapado que estaba bajo aquellos ojos.

El escenario hasta entonces oscuro se ilumino, aunque no había un alma sobre él, mostraba un tema ligeramente gótico, nocturno…. Una luna roja se elevaba sobre lo que adivinaban era un castillo, delante de este se observaba la plaza.

Y en medio de todo, anunciada con dos llamaradas de fuego, apareció una dulce y encantadora figura femenina.

Esmeralda, enfundada en un traje de gitana, la blusa blanca y la falda roja, comenzó a girar en medio del escenario, bailando.

Una voz se elevó por encima de los gemidos de admiración del público, Degel y Kardia entre ellos.

-Allá, en las épocas en que no se diferenciaban los vivos de los muertos, hubo un reino que cayó en desgracia a los ojos de los dioses por el accionar maligno de un hombre sin fe- la voz era masculina, modulada, clara y hermosa.

-Las llamas devoraron el hogar de los reyes a quienes había jurado lealtad, y se sentó a sí mismo en el trono –complemento una voz femenina, mientras se asemejaba en el fondo del escenario, que el "castillo" se incendiaba y luego de este sobresalía un trono con una sombra sentada en él.

- Empero, ella hija del fuego –Esmeralda había detenido su baile y miraba el castillo en una posé de horror, se escuchó y llanto de un bebe- escucho el llamado del verdadero rey y fue a por él – la joven gitana corrió a las "llamas y desapareció en la oscuridad, una vez más el escenario estaba vació.

-los años pasan, el usurpador en el trono y su heredero en el castillo, un príncipe real perdido y una pareja de hermanos mirando uno a las sombras y otro al trono- volvió a elevarse la voz femenina.

-hijos de la tierra- hablaba de nuevo el joven- morís, los hijos del agua os hundís, decid hijos del fuego… a donde vais si los hijos del aire apartan los ojos de vosotros.

Por uno de los lados comenzaron a ingresar

Los actores, empezaban con los gitanos: la obra dio inicio.

Un hombre observaba la obra desde un área ligeramente oculta por las sombras, un palco supuestamente peligroso, sus labios formaban una línea dura y sus ojos, de mirada decididamente cruel observaban el recorrido de la obra, el enfrentamiento de espadas fue bastante realista, y su nieto en aquel momento desarrollaba un giro de la historia cuando tomaba al hijo de Aquarius en sus brazos, mirándole asustado, y aunque pensaba que lo mejor era separar a Milo de Camus, sospechaba que no será tan fácil, el joven había heredado la voluntariosa personalidad de su madre, sumados al carácter natural de los Scorpius era obvio que sus acciones no serían semejantes a las de Kardia cuando joven, no, Kardia había sido un hijo obediente, sospechaba que Milo no lo sería tanto.

"estoy enamorado" había asegurado con una sonrisa que parecía haber atrapado toda la luz del universo conocido y los ojos brillantes de una voluntad que antes no había visto.

"me alegro, ¿quién es? ¿Conocemos a su familia?" había preguntado él, con gesto sereno y ligeramente divertido.

"si, lo conoces, es el hijo de Degel de Aquarius, seguramente lo recordaras" había dicho con cierto brillo desdeñoso en los ojos, que él había entendido más tarde cuando había hablado con Kardia.

"… ¿hijo? … ¿Estás diciéndome que se trata de un chico? ¿De un hombre?" él había elevado su voz por encima de los decibeles necesarios, pero Milo no había cambiado de expresión "te has vuelto loco" había dicho, con los labios apretados, deseoso de golpearlo, pero sin ser capaz, valoraba a Milo como a un hijo, como el hijo que no había llegado a tener… como el hijo al que había renunciado tras enterarse que su mujer lo había engañado con su propio hermano, que había reconocido como hijo a su sobrino, y recordó los cuerpos emparedados en el sótano de una mansión oculta en el campo, en silencio apretó los labios, lisos y con una línea decididamente cruel, pero quería a Milo como jamás podría querer a Kardia, y no había sido capaz de gritarle lo que pensaba.

"de amor" había contestado Milo dando una vuelta frente suyo y sin dejar la sonrisa "le quiero, y me quiere a mí, quería decírtelo, abuelo, porque supuse que te interesaría, ¿estás muy molesto?" había preguntado.

"¿serviría de algo decir que si? ¿Le dejarías acaso?" había preguntado él, preso de una rabia insufrible pero sin mostrarla.

"me apenaría, sabes que te quiero como a un padre, abuelo, pero estoy enamorado… y no puedo hacer nada para cambiarlo" se había encogido de hombros"

"¿lo sabe tu padre?" había preguntado más que nada para saber que había contestado Kardia.

"aun no, pero no creo que se oponga" se había encogido de hombros "y si lo hiciera… bueno si lo hiciera tampoco me importaría"

"eso pensé, al menos te importa lo que yo piense" había dicho con sarcasmo

"por favor abuelo, entiéndeme, te aseguro que Camus te agradara en cuando lo conozcas, tiene una personalidad muy controlada y bien colocada y es perfecto, en todos los sentidos "aun le parecía poder escuchar la voz de Milo y ver sus ojos brillantes, apretó con fuerza los gemelos que llevaba en la mano ¿Qué pretendía? Se preguntó en silencio, actuar en contra de Camus? El muchacho se sentiría molesto y probablemente pudiese contárselo a Milo, y este no se lo perdonaría.

-Te quiero, te he querido … desde la primera vez –sollozo una voz en el escenario y miro, era Saori, bella e infeliz frente al que sospechaba debía ser Camus, era el vivo retrato de su padre a esa edad –Oh dios mío ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? Dime ¿Qué es lo que te he hecho? –elevo la voz hasta lograr un gemido de desesperación y horror notable y cayó en una pose muy bien lograda contra el suelo, con, adivinaba, lagrimas sobre el rostro caendo contra el suelo.

-me perdonaras, lo entenderás –las palabras del muchacho eran leves, casi indiferentes, mientras se daba vuelta, dándole la espalda- serénate Luna, serénate, ya vienen los músicos, serénate… es hora de conocer a un traidor

-traidor –dijo ella, en otro tono de voz- ¿hablas de mi hermano? –ahora estaba asustada.

-debería hacerlo –se volvió él a verla, mirándola, duro, cruel, como el rey que aún no debía ser.

-no… no –se acercó a él tomándolo de la solapa de sus ropas- por piedad no … Dante… escúchame mi hermano no es un traidor… te juro que no lo es – gimió con desesperación y cayo a sus pies.

-me perdonaras – dijo el elevándola del suelo, por las "puertas traseras" entraron una procesión de actores, con Afrodita entre ellos, la sonrisa en los labios, y la mirada desesperada.

-Majestad – hizo una reverencia- vengo a vuestro atento llamado, soy un humilde siervo vuestro

-conde, sois acusado de traición, ignominia, deshonra y demás crímenes en contra de la casa real ¿Tenéis algo que decir? –el muchacho elevo su mirada y con voz clara y sincera dijo.

-son mentiras majestad, no he hecho nada reprobable… si hay alguna acusación sois justo… si ha habido algo… yo he sido inocente majestad –termino de hablar y por un minuto o dos aunque todo el público había visto el desarrollo de la obra, le creyeron.

Quizás tuviese algo que ver la escena anterior cuando lo habían visto llorar sobre el cuerpo de su sirviente de manera desesperada y él había lucido tan perdido, a pesar de todo se había ganado al público, que extrañamente no había salido con ningún abucheo en contra de la trama, aun.

-Conde La Coure- dijo el peli aguamarina con voz dura- negáis las acusaciones en vuestra contra.

-las niego majestad –y elevo la mirada- pero puedo entregaros a alguien que intento asesinaros… -todos se quedaron en silencio, el mismo "príncipe" mirándolo – un gitano si no lo habéis olvidado, hijo de traidores, de un rey despreciado de una princesa extranjera… Laurent, su nombre si no lo habéis olvidados, estáis ante todos nosotros, la nobleza al pleno… si es verdad que soy culpable de un intento de homicidio en contra vuestra – elevo el rostro, los labios rojos y la sonrisa perdida- que lo diga él, majestad, que lo diga él, y colgadme… no seré yo quien pague una culpa que no le corresponde.

Detrás de bambalinas un par de personas se golpeaban contra las paredes.

-dijo que tendría un final feliz- decía esmeralda mordiéndose las uñas.

-y luego va y cambio el final por una tragedia, adiós mundo, adiós felicidad, vamos a tener que tratar con gente deprimida esta semana- decía a su vez Mime echándole barniz a sus uñas, con gesto indefinible, parecía aburrido- y deja de morderte las uñas… se ven horribles ya de por si- miro hacia un lado donde Ikki salía de los vestidores, ahora con ropa "normal" – no debiste cambiarte, aún no han agradecido la asistencia –señalo y volvió a lo suyo.

-por favor huye, amor mio –hablaba Camus mirando a Milo con dolor –huye, donde ni siquiera yo pueda encontrarte

- Dante… Dante- llevo una mano a su rostro mirándolo con tanto amor, que Antares, el líder de los Scorpius no pudo menos que preguntarse si era demasiado tarde para intentar separarlos, tanto amor no puede ser actuado- te adoro, La coure debe morir, solo así estarás seguro si para ello debo morir –se encogió de hombros- te amo, no podría hacer nada más, te recuperaras, el dolor es grande ahora, pronto pasara

-¡no! No lo hará –se abrazó a él caendo luego a sus pies- ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer? No quiero que mueras… si mueres yo… -milo extendió una mano hacía él y con violencia le beso, callándole con el beso las palabras, el peli aguamarina hizo amago de resistirse y luego correspondió el beso.

-es mejor que te vayas… aun no te has perdido –sonrió el peli azul y el escenario quedo una vez más a oscuras.

Degel miro con franca sorpresa la actuación de su hijo y de Milo, preguntándose en silencio cual era realmente la relación que tenían, y si… solamente era una actuación.

Y realmente en el publico había una buena cantidad de personas lagrimeando de manera disimulada, algunos ya lloraban, había pasado la escena de despedida entre Laurent y Dante (Milo y Camus) en prisión, la muerte, el posterior suicidio de André (afrodita) y la boda del príncipe (Camus) con la última de los La coure (Saori)

Y el telón había caído.

Fin

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De esta temporada n_n, lo se… deben estar deseando matarme.

Pero prometo que traeré la próxima entrega pronto n-n