Holaaa! ¿Me doy por muerto? Espero que no xD, estaba de vacaciones; Al fin! Pero ya volví jaja, así que ojala no se cansen de mí tan rápido o.O

Disclaimer: Hetalia no es mía, lastimosamente.

Advertencias: Hummm creo que últimamente ando requetecontrabien portado, pero bueno, nunca es malo decir que puede haber alguna que otra cosita por allí. Ah, si leen se darán cuenta de que me influencie un poco del libro "Once minutos" Tercera vez que lo leo y aún me llega T.T

Canción: (Born to die) by Lana del Rey.
"Don't make me sad, don't make me cry. Sometimes love is not enough when the road gets though, I don't know why. Keep making me laugh, let's go get high. The road is long, we carry on. Try to have fun in the meantime"

+++Because you and I, we were born to die+++

Feliciano ya no sabía qué hacer, tenía media hora de estar afuera de la habitación de su hermano, tratando de que Lovino le dejase entrar, pero no, el pobre había vuelto a casa totalmente empapado, con el cabello revuelto, los ojos anegados en lágrimas y un aura tan oscura que fue como si le hubiesen dado una bofetada, a veces sentir las emociones de los demás no era tan bueno, aquello que irradiaba su hermano había sido suficientemente fuerte para hacerlo apoyarse en la pared, claro que estaba preocupado. Llamó una vez más, sabía que no tendría respuesta pero no perdía nada con intentar, estaba empezando a desesperarse.

-Lovi… por favor, abre, podemos charlar, sabes que yo siempre voy a estar cuando necesites hablar- Feliciano se recostó contra la puerta, dejando su frente reposar contra la fría madera- Por favor hermanito…

-No quiero- Apenas pudo escuchar la voz del otro y lo sintió cuando se recostó en contra de la puerta él también, del otro lado- Lo arruiné todo.

-¿Qué arruinaste Lovi?

-No me llames Lovi, así me llama él- Feli se dejó cae también contra la puerta, se le estaba encogiendo el corazón, de poco a poco- Antonio no me creyó, no cree que yo sea capaz de quererlo…

-Pero sí lo quieres, es lo que él siempre quiso- Las lagrimas empezaban a acudir a sus propios ojos, se sentía tan inútil, sin poder consolar un poco a su hermano, pero en el estado que Lovi estaba lo mejor era dejarlo relajarse un poco por sí mismo- Y apuesto a que si insistes el te creerá y entonces serán tan felices que ninguno recordará nada de esto.

-No Feli, las cosas no son así de fáciles, tu lo crees porque vives en un mundo de fantasía, porque siempre tienes gente a tu alrededor, porque todos te quieren porque eres perfecto, tu no entiendes- Le escupió el otro, dejando que un poco de su odio inconsciente surgiera, jamás había culpado a Feliciano de nada pero a veces esos eran sus pensamientos- Tu nunca te metes en problemas, nadie te juzga, nadie se mete contigo, eres demasiado bueno para los demás, nadie ve tus defectos, nadie te señala, nadie te vuelve a ver mal… ¡¿POR QUÉ A MI SÍ?

-Hermano…- Feliciano miraba sus manos, apretadas en puños con fuerza, su pecho le dolía y su vista era borrosa, las lágrimas lo cegaban, el corazón se le había roto un poco, nunca esperó aquello de su hermano, y le dolía, le dolía porque era mentira- sé que no es el momento para decírtelo pero… las cosas no son así-vee, no soy perfecto, soy inútil, no soy amigo de nadie, soy su mascota, soy el tierno de Feliciano al que no se le puede dar responsabilidades, que se ve lindo junto a la puerta pero no debe abrir la boca, el que siempre es amable con todos pero todos se cansan de él y lo mandan a volar… yo no soy perfecto; soy inútil. En cambio tú… tú no eres el más querido por todos pero… ¡Los pocos que te quieren lo hacen de verdad!... Yo… Yo te quiero de verdad, y Antonio también, solo que aún no se da cuenta... no se da cuenta de que tu también lo quieres-vee

La puerta se abrió un poco, luego un poco más y de la nada Lovino le saltó encima a su hermano, abrazándolo, llorando los dos como nunca antes, era tan extraño para ambos pero al mismo tiempo valía la pena, decían de por sí que una pena compartida es la mitad de la pena.

-Eres un idiota, espero que lo sepas-vee- Le dijo Feliciano entre lágrimas, sonriendo un poco a pesar de todo, le dolía que su hermano estuviese en aquella situación pero poco podía hacer, por ahora el abrazarlo fuerte era lo único en la lista, sentía verdadera pena por su hermano- Un idiota completo… y yo también lo soy.

Broke Broke Broke

La campana que marcaba el final del día sonó por fin, algunos estudiantes habrían salido volando o a la velocidad de la luz de haber sido permitido, pero como no, salían corriendo y empujando a todos los demás en medio de su carrera. Alfred era uno de ellos y corría por los pasillos como sí su vida dependiera de alejarse de la academia, en su prisa vio un rostro familiar.

-¡Vamos Matt, corre!- Sin pedir permiso o avisar de alguna manera le tomó de la muñeca y lo arrastró consigo, ambos corrieron un buen rato hasta llegar al jardín delantero, donde se dejaron caer en el pasto- uff... Al fin fuera de esa cárcel.

-Eres un vago- Le contestó el otro, no estaba enojado, al contrario, sonreía mientras recuperaba el aliento- Por fin viernes, ¿Planes?

-Nada interesante, unas clases con Arthur a las que no pienso ir, un partido de fútbol el domingo y ya sabes, mis actividades nocturnas- Alfred se escogió de hombros, restándole importancia- ¿Tu?

-Nada, me aburro- Mintió, lo hizo por Al, no podía decirle "Oh, no mucho, sólo tengo que ir a desenmascarar a alguien, dejar que lo torturen y además, por sí fuera poco, tendré una cita con Iván Braginski en la que tengo que declararle mi amor eterno o te matara"

-Hmm... ¿Matt?- Alfred se le quedó viendo por unos segundos- ¿Que te pasó en las manos?

-Me quemé, ya sabes... Mis actividades nocturnas- Y por un momento, luego de esas palabras, el mundo se quedó helado.

-Matt...-Los ojos azules del chico estaban llenos de sorpresa y algo de miedo, se acercó a su amigo y le preguntó en voz muy baja- ¿El faro?

Mathew también se quedó frío, un sentimiento extraño le corrió por las venas, y entonces se preguntó a sí mismo; ¿Ser sincero o mantener el secreto? Quiso decirle a Alfred la verdad, decirle que sí, que había sido el faro pero de sus labios escapó un confundido; - ¿Qué?

-Nada, olvídalo- Se apuro el otro a contestar, suspirando con cierto alivio, no quería que Mathew supiera pero al mismo tiempo quería decírselo con tantas ganas- Hace un día excelente...

-Hace un día precioso- Comentó el rubio, ambos tirados sobre la hierba verde del jardín delantero, rodeados por algunas flores y otros estudiantes, el cielo estaba claro, celeste y sin nubes, el sol radiante uno que otro pájaro y una brisa delicada, refrescante pero no necia- Quisiera quedarme aquí para siempre...

-...Contigo...

Broke Broke Broke

El trío hacia silencio, uno de sus miembros parecía un muerto andante y los otros dos hacían de luto, Bronx se veía literalmente roto, incluso con su disfraz imponente y sus armas se veía tan indefenso, tan vulnerable, tan herido, y muchas cosas más. Sus amigos no habían preguntado, no aún, poco a poco se le fueron acercando, en parte temían que el muchacho explotara.

-¿Sucedió algo mi querido amigo? Te ves especialmente decaído el día de hoy- Lust hablaba suavemente, revolviendo sus rizos con molestia.

-Me dijo que me amaba- Su voz era tan suave que ambos juraron haber escuchado mal, pero no, repitió; -Me dijo que me amaba, pero yo no lo creí, pensé que era un sueño o una pesadilla o una fantasía, pero aún no lo se...

-Si fue real entonces esa persona sabrá que no era tú intención pensar de esa manera, siempre te ignoró y aún tienes chance de lograr algo- Sonrió Shade revolviendo el cabello castaño del otro- Sí fue un sueño, no tienes nada de qué preocuparte.

-Siempre hay algo que puedes hacer para compensar… ¿Has oído del regalo más grande?- Lust también sonreía, pero de una manera extraña, cálida y suave, real- Algunos creen que la mayor muestra de amor es un anillo, otros creen que llegar virgen al matrimonio, las prostitutas consideran sus labios sagrados y un beso es algo que solo dan a esa persona que de verdad les ha robado el corazón… nosotros; los Metahumanos, entregamos algo igualmente especial, algo que no solo nos define en toda nuestra existencia sino que también contiene todo nuestro ser, nosotros entregamos nuestra identidad; nuestro nombre.

-Eso suena bonito- Dijo Shade pensándolo, nunca había tenido ese punto de vista pero le parecía sincero y conmovedor, nunca le daría su identidad a nadie a menos que pudiera confiar su vida en esa persona, a menos que su lazo fuera lo suficientemente fuerte- Darle a alguien tu nombre.

-Sí, mi padre me lo dijo una vez, él no se arrodilló frente a mi madre para darle un anillo y pedirle que se casaran, el se arrodilló para quitarse la máscara y pedirle que aceptara al ser humano que había detrás del súper, al que no podía volar cosas, al que no podía controlar el tiempo, al que no tenía súper fuerza ni era súper veloz, que aceptara al que era torpe y contaba malos chistes, al que le daban miedo las arañas y era alérgico al maní, al que le gustaba leer historietas aún a su edad y coleccionaba autos de juguete, al que quería una vida con ella, un hogar, hijos; un futuro- La voz de Lust estaba cargada de cariño, recuerdos preciosos iban y venían- Yo quiero hacer lo mismo con "esa persona", ¿Qué dices Bronx?

-Tengo que hacerlo, ahora que lo pienso, es la manera perfecta de decirle todo, lo que siento, lo que soy, que somos reales- La sonrisa del castaño había vuelto- Eres un depravado mental Lust, pero hoy has tenido una gran idea, casi no parece tuya.

-Es porque no es mía, era de mi padre- Shade le dio una palmadita en la espalda y los tres se sonrieron como tontos, el ambiente había subido y la noche era joven aún- Entonces chicos… ¿Qué tal ir a patear unos cuantos traseros ahora?

Broke Broke Broke

-Te ves bien-da- Sonrió Iván Braginski, su cabello extremadamente claro estaba apenas revuelto, una camiseta blanca de abotonar y un saco negro le cubrían del frío, los jeans oscuros le daban el toque informal al atuendo y el ramo de girasoles lo harían perfecto para cualquier otra persona, pero no para él- ¿Listo?

-Siempre- Mathew también sonrió, aunque no de verdad, quería correr, huir, lejos. Su cabello no iba peinado pero no hacía falta, una de las camisas violeta de Francis, un pantalón de vestir y chaleco negro, una flor en la solapa y sin gafas, llevaba los lentes de contacto, por alguna razón sus ojos resaltaban el triple de aquella manera, también lo hacía su palidez pero esta vez era causada por el miedo- Me encanta el lugar.

Mentía, no porque el lugar fuese feo; porque era hermoso, en una pequeña colina circundante al océano, bajo un árbol de flores rosadas, un pequeño picnic sencillo pero perfecto para la ocasión le esperaba, la luna en lo alto haciendo gala de su hermosura, pero mentía, el lugar no le encantaba, le aterraba, solo la presencia del ruso bastaba para arruinarlo todo, no quería hacerlo, pero tenía qué, se lo repetía una y otra vez. Iván le tendió los girasoles y él los aceptó sonriendo.

-Te deseo Matvey- El silencio se hizo dueño, no había sido como las otras ocasiones, no un "te quiero" no un "te amo", un "te deseo", no quería su alma ni su corazón, quería su cuerpo, y se sintió asqueado.

-Iván… Tengo que hablar contigo, yo…- El rubio no pudo terminar de hablar, el ruso lo observaba como un depredador y tomó el control, le tomó de la barbilla y lo besó, y lo disfrutó como nunca, hasta que sintió algo líquido que lo distrajo, Mathew lloraba- Yo no siento nada por ti.

-Claro que sí-da, Matvey, tú me quieres, ¿Cierto?- La sonrisa horripilante no ayudaba, un escalofrío recorrió el cuerpo del otro al tiempo que se sacudía las lágrimas- ¡¿CIERTO?

-¡NO! ¿No entiendes? No siento nada por ti, nunca podré, no te amo, no te quiero, no te deseo, no te soporto, ¡Me repugnas!- El pequeño tenía agallas, pero no pensaba en las consecuencias, no pensaba en dejar que hubiesen, él sería una pared para Iván, si él quería podía apoyarse o estrellarse, era su decisión- Puedes alejarte ahora y dejarme en paz o hacer de mi vida un infierno, pero nunca cambiará mis sentimientos.

-Matvey… no estás pensando, sabes de lo que soy capaz por ti-da- El ruso sonaba ligeramente amenazante y algo brilló en los ojos del rubio- ¿Es por él? Da, lo es…¿Es por Blackbird? ¿Lo amas?

-Yo… Iván… yo…- ¿Cómo le decía? No podía, era extraño pero quería decirle que sí, que se amaba lo suficiente para mandarlo al diablo- No te interesan mis asuntos.

-Lo hacen pequeño Matvey, lo hacen…- Iván sacó su teléfono y se marchó, sin decir más, como siempre; dejando al otro sin palabras, el aparato sonó dos veces antes de que alguien le contestara- ¿Boris? Espero que estés libre, tengo una misión para ti; tráeme a Blackbird y tendrás todo el dinero que desees, lo quiero vivo, no lo dañes, solo tráelo, quiero romperle el cuello yo mismo.