Capítulo 28
Es de mañana en Tokyo. Un espléndido amanecer se puede apreciar desde la ventana llena de rocío del apartamento de Haruka. Un clima fresco se palpaba desde el otro lado de las blancas paredes de la habitación. Una ciudad llena de ruidos y constantes transeúntes desafiantes en ella, todo en conjunto al lado de aquel toque húmedo y sol amenazante a su salida lo hacía un momento hermoso, O simplemente, tener entre brazos a la persona que se ama, lograba aquella percepción.
En la radio, anunciaban posibles lluvias para el alba, pero aun así no impedía que aquella mañana, siguiera hermosa.
Se dice por los antiguos prados, que el amanecer hermoso es el signo de un buen día, pues se toma por la interpretación de quien lo vea, pero ¿que significa el atardecer? ¿Acaso es la continuación de aquel presagio?, pero, sin importar cuál sea su significado de aquellas palabras, dos amantes, cuyo corazón forman uno solo, reposaban en una cama, abrazados, compartiendo el calor mutuo que sus cuerpos podían brindar; un momento del cual querían conservar hasta el fin de sus días.
La noche anterior.
Makoto había pasado a cenar al apartamento del pelinegro, lugar en cual habían pasado una de las mejores veladas de sus vidas. Durante la cena ambos ex nadadores habían pasado momentos incómodos, por un lado Makoto había compartido su postre con Haru, llevando la pequeña cucharilla a la boca del pelinegro, haciendo que este al ver como Makoto le lamia al regreso no pudo evitar sonrojarse y sentir cierta reacción en la parte baja de su cuerpo, el peliverde fingiendo ignorancia, continuaba su jugueteo con aquel instrumento alimenticio, que se había transformado en herramienta de excitación.
Haruka nunca pensó en lo excitante que sería la venganza ante aquel acto malévolo que le había cometido el peliverde, por lo que lo planifico muy silencioso para no alertar al más alto. Dejo caer sobre sus pantalones ¨Accidentalmente¨ un frasco de miel, justo en el lugar donde se encontraba la parte más sensible de su cuerpo, al levantarse de repente e intentar tomar una servilleta para limpiarse, derramo un poco más del dulce y espeso liquido sobre su brazo derecho. Logrando que este le ventara de la silla a toda velocidad. Makoto quien estuvo sentado en todo momento, no puedo evitar reír ante la torpeza de su amante, pero de igual manera quiso ser dulce e intento ayudarle en su letargo, pero este le rechazo.
— No te preocupes, yo puedo hacerlo — aun de pie, Haru miraba profundamente a Makoto, mientras le miraba, deslizaba su lengua desde su codo hasta la punta de sus dedos, lo hacía lentamente, saboreaba aquel sabor dulce que le brindaba el espeso líquido, sorbía cada uno de sus dedos cubiertos de aquel gustillo mientras continuaba observando a aquel chico de verde cabellera que seguía aquella lengua como si fuera suya, a tal punto que la movía al compás de la del moreno.
Al concluir con su labor de limpieza, el pelinegro se acerca a aquel espectador que le observaba mientras yacía erecto sobre su lugar, acercándose lentamente a su oído, tomando su mano y llevándola a su glande, susurro
— Aun queda una parte que limpiar. — paso la lengua por el lóbulo de la oreja ajena, provocando un estremecimiento por parte del peliverde. De un tirón, Makoto atrajo a su amante hasta estrecharlo entre sus brazos, sin demora devoro su boca con toda la pasión que había acumulado durante la noche. Haru solo pudo ceder, entregarse a la pasión que su amado expresaba. Correspondió con idéntico ardor a la invasión de la lengua del peliverde en su boca.
—…Hmmm — gemidos escapaban de los labios unidos. Con certeza no se supo a quien perteneció esa expresión de profundo placer.
Makoto se separó más de la boca del pelinegro para pasar a dejar un reguero de besos por su cuello — ah…Makoto…— los labios del ex nadador al estilo libre dejaron escapar muestras de deseo mientras los dientes de su amante le marcaban deliciosamente la piel. Un beso, una mordida, una succión que dejaría marca, todas muestras del deseo y la posesión que sentía el Tachibana por Haruka.
La mesa fue lo próximo que sintió Haruka contra su espalda cuando el fuego que se propagaba por las entrañas del peliverde amenazaba con consumirlo por completo. En un tiempo que realmente no se podía contar, Makoto se deshizo de la camisa del pelinegro. Los pantalones tuvieron la misma suerte junto con la ropa interior.
—… Eres hermoso Haru…— le dijo en un gruñido mientras sus ojos recorrían la esbelta figura del más bajo. Besos y mordida cubrieron la piel nacarada del Nanase mientras este solo se entregaba a los deseos de su amante. Era una entrega total, donde no había sentimientos ocultos. Por ello no se sorprendió cuando al momento de lanzar un gemido, una lágrima de placer se deslizo de sus ojos.
No era solo el place lo que consumía al pelinegro, era el sentimiento que tenía por el otro, era la pasión, el deseo, el amor. Su cuerpo se sacudió cuando su miembro callo víctima de los labios de Makoto. No hubo tregua, en ese acto de placer. Solo entrega.
Makoto también entrego todo de sí, toda la pasión que su cuerpo sentía por Haruka, fue expresada en ese acto. Cada caricia fue libre de prejuicios, fue libre de pasado. Por ello degusto con placer la piel contraria perdiéndose en los gemidos de su amante, disfruto más cuando su boca se llenó del miembro del ex nadador. Y en definitiva, sintió placer cuando fueron los fluidos de Haruka los que bañaron su garganta.
La ropa sobro por entero, por lo que fue arrojada sin cuidado al suelo o donde cállese, preparar al pelinegro fue un acto más de entrega. Su lengua se paseó por el estrecho anillo de músculos, provocando espasmos en un cuerpo que apenas se recuperaba del orgasmo. Luego, sus dedos provocaron gruñidos, cuando se enterraron en esa cálida carne. Y por último, su miembro provoco gritos cuando se abrió paso en la estrechez de Haruka.
No era sexo, no era hacer el amor, era entregarse por entero a otro ser.
Las manos de Haruka dejaron su rastro sobre el cuerpo ajeno, sus uñas se enterraron en la piel bronceada, como muestra del infinito éxtasis que recorría su cuerpo. El vaivén de caderas era implacable, golpeando certeramente en el dulce punto de máximo placer.
El miembro de Makoto fue estrujado inmisericorde, por esas estrechas paredes que se contraían un poco a cada grito del pelinegro. Mas caricias, más besos, más entrega… Más amor.
Sobre esa mesa, se dio todo el placer que los seres terrenales como ellos podían soportar.
— Hmmm Haru… estas… delicioso… — gruñía como un salvaje, ver a Haruka retorcerse sobre la mesa, mientras era penetrado por él, y masturbado también por su mano, era sencillamente hermoso.
— no… aguanto…voy…a…AH…— ni siquiera pudo terminar de hablar, ya que su cuerpo se arqueo violentamente, ante la gran descarga de placer que sacudió. El orgasmo se abrió en paso a través de él, como una descarga eléctrica que demolió todo a su paso.
—…si... córrete… para mi….jo...! JODER! — el miembro de Makoto fue prisionero del placer ajeno, catapultando más el suyo. Makoto vio como el cuerpo de Haruka se sacudía de place, vio sus mejillas sonrojarse más, sus pupilas se dilataron por completo, su mente pareció suspenderse en un limbo sin palabras, solo plagado de jadeos y gemidos. Esa visión, sumado a la gran fuerza que el delicioso interior de Haruka, provoco que placer del Makoto se manifestara de forma gloriosa, dejando el interior de Haruka rebosante de su ser.
Al igual que Makoto, Haruka disfruto viendo como el peliverde se corría sin reparos en su interior. Le pareció una visión perfecta. Tan perfecta, que lágrimas de emoción salieran una vez más de sus oceánicos ojos.
De regreso a la mañana, donde aún ambos jóvenes se abrazaban con pasión y fuerza, Makoto tras esconder su rostro en la cabellera de su amado y al notar que esta estaba ya despierto y pensativo, le cuestiono.
— Es temprano para estar tan pensativo — beso el cuello del pelinegro al compás de sus palabras. — ¿Qué piensas?
— En ti — Respondió sin dudar.
— Me alagas, estar en tus pensamientos a primeras horas debe ser un verdadero premio para mí y ¿Qué piensas? — Makoto esperaba escuchar de labios de Haru aquellas palabras que tanto adoraba escuchar, le presiono aún más a él listo para escucharlas.
— En tu pasado — levemente la sonrisa coqueta que adornaba a Makoto se diluyo de sus labios — No puedo evitar odiar a la persona que te hizo daño Makoto, aquella persona que no supo valorarte, y tengo miedo de que regrese y por aquel profundo amor que sentías hacia él, te aleje de mi lado — Haru giro su cuerpo en dirección a Makoto, escondiendo su rostro en su pecho, llorando, temiendo que aquel ser despreciable que en alguna momento hizo tanto daño a Makoto regrese para quitárselo o hacerle sufrir nuevamente.
Makoto le miraba, estaba asustado. No quería que aquella verdad sea revelada jamás, protegería a la persona que ama de aquel secreto que envolvía al equipo Free!, aquella verdad que podía arruinar su felicidad con Haru — Descuida — Dijo mientras acariciaba la negra cabellera del más bajo — Esa persona ya no importa, ahora solo nosotros importamos, Haruka y Makoto nadie más.
Aunque no muy convencido y aun temeroso de no conocer el pasado y desconfiado de los que podría pasar en el futuro. Haruka asintió y por una hora más, ambos disfrutaron de un momento más de sueños en la compañía del otro.
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Dentro de unas horas, será la fiesta más importante para la división Free! todos en la compañía están preparándose para aquel evento. Terminando trabajos pendientes, organizando al personal de recepción y hasta dando instrucciones del programa del día, eran una de las cosas que se hacían ver en la mañana agitada que tenía la afamada empresa.
Los atletas e invitados externos de la empresa, tendría su propio momento en la actividad, entre felicitaciones por las medallas y la bienvenida como nuevos miembros eran algunas de las cosas a destacar de aquel importante día.
Los de contabilidad no la tenían fácil, Nagisa había entrevistado con casi 60 personas que servirían como meseros en el evento y tenía como responsabilidad coordinar que todos los cheques se entregaran a tiempo a cada suplidor, así evitar contratiempo con cada servicio contratado, al final del día, podría ir a casa un poco más temprano para poder preparase para la dichosa actividad, lastimosamente al llegar a casa no podría encontrarse con su amado Rei, pues este tenía una responsabilidad aun mayor, por lo que tendría que llegar a la actividad con mucho más tiempo de anticipación.
El departamento de Relaciones Publicas estaba a cargo de todo en cuanto a imagen, hospedaje para los invitados internacionales, promociones, regalos, presentación, decoración, suvenires, en pocas palabras casi todo lo que aquel evento representaba. Sin entender claramente el porqué, el Sr. Nanase no había escatimado recursos para aquel festejo.
Rei sería el coordinador, debía lograr que cada punto planeado en la agenda se llevara según el plan, tenía que memorizar miles de cosas y nombres, sin mencionar que tenía que recoger al hotel a los invitados de la sucursal de Estados Unidos. Pero uno que otro detalle destacaban en aquella actividad, una importante prolijidad — ¿Cuál era el motivo de aquella fiesta? — buscaba y buscaba entre sus apuntes algo que le diera una pista clara, entre los rumores se había hecho destacar que se celebrara el éxito del nuevo departamento Free! Y la expansión de la empresa, pero también habían rumores de se trataba de un importante anuncio, del compromiso del heredero de los Nanase. Este hecho preocupaba mucho a Rei, pues el ya había notado la relación entre Haruka y Makoto y al igual que Nagisa temían que ese sea la razón real.
Continuo ojeando aquella extensa lista de deberes sin encontrar ningún detalle, lo único que tenía claro era que el Sr. Nanase era muy hábil y la manera sigilosa en la que ha manejado el evento le hacía ver el porqué era un empresario exitoso.
La labor del equipo de reclutamiento era más simple, solo debía en conjunto del departamento de preparación física y nutrición de coordinar con los atletas para su asistencia, entre enviar a los responsables los menús aceptables para los chicos que estaban en actividad física activa. Esto indicaba que tanto Gou, Sousuke y Makoto podrían regresar a casa temprano si no acontece ningún contratiempo.
Y así todo el día para la empresa, en unas horas se daría inicio a una fiesta cuyo objetivo en común para todos los invitados es saber cuál es la razón de aquel evento.
Haruka estaba en su oficina, de toda la actividad su única labor era la de dar la bienvenida a los invitados internacionales que llegaban a la empresa a saludar antes del evento, había pasado un día muy agitado, decenas de personas entraban y saludaban constantemente a su oficina, y a todos debía de hacerles sentir cómodos y agradecerles por sus felicitaciones por el éxito de la división a la cual está a cargo.
Estaba exhausto, pedía a gritos ver a Makoto en alguna oportunidad, pero sabía que no era posible, sabía que él también estaba ocupado, aparte de que en aquel momento no podía verle o flaquearía ante la decisión que había tomado respecto a lo que le dijo su padre, aquellas palabras que aun resonaban en su cabeza.
Flash Back
— ¿Fiesta? — cuestiono el pelinegro
—Sí, Social. Deben ir representantes de todos los departamentos y cada uno podrá llevar un invitado, Nanase Corp. es quien patrocina esta fiesta y tu como administrador del departamento Free! y mi hijo, No debe faltar.
— ¿Cuál es el Motivo? — su mirada calculadora, le indicaba a Haru que su padre buscaba algo y quería saber qué.
— ¿Motivo?, hmmm. — con una sonrisa de medio lado, el mayor tomo sus manos uniéndolas en el centro de si — El motivo dependerá de ti Haru.
— ¿De mí?, no entiendo, ¿a qué se refiere? — la conversación estaba tomando un giro, uno que a Haru no le estaba empezando a gustar.
— hay dos posibles razones para esta fiesta, primero el éxito y expansión de nuestra empresa a áreas latinas o… — Pauso —… o anunciar la posible fusión de nuestra empresa con IWT por medio del matrimonio entre los herederos de ambas.
Haru pensó no haber escuchado bien, ¿por qué su padre había dicho tal cosa?, ¿por qué tomar aquella decisión sin consultarle?, a sabiendas que él se negaría, ¿a dónde quería llegar?
— ¿sabes que me negare a lo último, verdad? — el menor mantuvo la serenidad, y postura, no permitiría que su padre notara su desconcierto ante tal acción.
— ¿Porque lo harías hijo? — se acomodó en su lugar manteniendo la vista fija a quien tenía en frente.
—Porque simplemente no deseo hacerlo, ¿casarme?, no, eso no está en mis planes actuales padres, ¿por eso me trajiste aquí?, ¿cuándo pensabas decírmelo?
—Lo estoy haciendo ahora ¿no?, además, Ya te lo he dicho, la noticia dependerá de ti, no puedo obligarte a casarte, pero si puedo obligarte a cumplir tu responsabilidad como heredero de Nanase Corp., como único hijo es tu deber velar por la compañía
—Pero padre…
—Nada Haru, solo si me das una buena razón para no casarte dejaría la primera opción como motivo de la fiesta, pero si no lo haces debes prepararte para lo que viene.
—Padre yo…
— ¿Estás enamorado?, dime que sí y de quien y todo estará resuelto, de lo contrario demos por terminada esta conversación.
—Si — dijo tras ponerse de pie cabizbajo
—Sí que Haru
—Si —apretó los puños con fuerza — amo a… — su palabras se frenaron en su garganta — amo a alguien, pero no puedo decir a quien,
—Hmmm, creo que eso lo complica a medias Haru, ¿cómo sabré que no me mientes, si no me dices su nombre?
—Cuando esté listo lo diré, solo dame tiempo…
—Tienes hasta fiesta Haru, si para entonces no me convences de que esa persona existe, anunciare el compromiso — se levantó se su lugar y se dirigió a la puerta — y usa el chófer, hasta que no mejores no tienes permitido usar coches, ni siquiera el tuyo, ¿entendido?
—Entendido.
Fin Flash Back
Un sonido a su espalda le trajo de sus recuerdos, y para su sorpresa una grata presencia se asomó tras su puerta.
— ¿Puedo pasar? — un joven de escasa estatura y pelo como la plata, y una sincera sonrisa brindaron alegría al pelinegro.
— ¿A-Aiichiro?, Aiichiro San, Amigo, que alegría verte — ambos amigos se abrazaron con empatía, fue algo realmente valioso para el pelinegro, tenía a su lado a una persona realmente maravillosa, una gran amigo y consejero, la persona a la que más confía. — No sabía que venias, ¿Por qué no me avisaste?
— El Sr. Nanase quiso darle la sorpresa, además de que pensé que no iba a poder llegar, tuvimos mucho trabajo en estos días, pero gracias al esfuerzo de todos pudimos llegar aquí hoy.
— y ¿Cómo está tu esposo? — su pregunta no sorprendió a Nitori pero si noto la baja del tono de su voz.
— Él está bien, recién está llevando las cosas al hotel que se nos asignó, pero ¿le pasa algo?, no sé pero te noto algo triste.
— solo es casación, he tenido un día muy agitado y como sabrás aún queda mucho más que ver de este día. — aunque a medias, realmente las palabras de Haruka no mentían, si estaba cansado pero decirle a Aiichiro lo que le pasaba era preocuparle a él también.
— Puedo ayudarte si lo deseas, realmente es un gusto para mi poder trabajar contigo nuevamente — sus palabras cálidas hicieron bien al más alto
— No, tu descansa y prepárate para la fiesta — Expreso — Pero Gracias… amigo — dicho esto tras un abrazo el pequeño salió de la oficina despidiéndose y permitiéndose la entrada a otros invitados.
