Capítulo 28: "Escalofriante pasado"
Solo quiero estar a tu lado y protegerte por siempre… nada más ese en mi unico deseo. Pero si te perdiera… Juro que moriría estando vivo, porque sino te tengo a mi lado, es lo mismo que haber muerto.
- ¡¡ACASO ESTAS LOCO O YA NO PIENSAS!! –dijo alterado mientras observaba como el piloto tomaba aun par de cosas y las metía en su auto.
- las dos cosas –dijo cerio.
- ¡PERO NI SIQUIERA SABES EN DONDE ESTA! –Colapso viendo como subía al auto.- ¡esta lloviendo y la ruta es peligrosa en esas condiciones!
- no te pedí que me acompañaras –contesto encendiendo el auto.
- tu no eres el único que esta preocupado por ella –dijo una vos femenina que bien conocían ambos chicos.- ¿Por qué rayos jamás piezas antes de actuar? –pregunto parándose enfrente del auto.
- ¡Sango, no estorbes! –Bramo furioso- ¡soy capas de atravesarte y no me importara!
Sango puso sus manos a los lados de su cintura y lo miro desafiante, sin temor alguno sabiendo que mentía. Frunció lo más que pudo su ceño y sus ojos demostraron un odio único, estaban opacos y sedientos de venganza al maldito que había sido capas de golpear y raptar a Kagome en esa horrenda noche. Encendió el automóvil decidido y lo izo rugir apretando el acelerador pero sin moverlo. Miroku palideció al ver a su querida Sango en peligro, pero ella parecía dispuesta a no quitarse del lugar…
- inténtalo si eres capas –desafió decidida a no moverse.
- ¡Sango quítate! –grito Miroku quien ya se imaginaba a su amor tirada en el pavimento, de la mansión.
- ¡NO! –Afirmo- ¡si están capas de hacer lo que dice!... ¡que lo haga! –el auto rugió lo mas fuerte que pudo pero no se movió e Inuyasha apretó sus manos en el volante, tensando la mandíbula y agacho su cabeza contra el volante negro que parecía romperse en cualquier momento por la fuerza que ejercía el piloto en el.
- te odio –murmuro con rencor. Ella sonrió feliz, y corrió hacia la ventanilla que llevaba abierta del lado del piloto en el auto, se coloco en cuclillas y lo miro esta vez sin la sonrisa y con la mirada triste. Él que tenia la frente apoyada en el manubrio ladeo el rostro para mirar a su amiga.
- se que esto es difícil para ti… -dijo consolidaríamente- pero entiende… no podemos hacer nada sin antes averiguar en donde esta…
La miro con su infinita tristeza que ella pudo sentir en ese momento, vajo del auto cabizbajo y se adentro en la mancion. Todo empapado por la espesa lluvia entro seguido por sus amigos que al igual que él estaban mojados. Estaba tenso y los recuerdos de averla visto inconciente y luchando por no ser atrapada invadieron su mente, él corriendo hacia ella para ayudarla pero sin poder hacerlo, ver como se alejaba el automóvil a toda velocidad lo iso sentirce inútil sin poder ayudarla. Todas las imágenes como vaivén le rondaban su cerebro se sintio tan inútil sin siquiera poder hacer algo.
Todos se encontraban sentados en el living de la mancion Taisho, Sango con una toalla en sus hombros y Miroku con diferene ropa pues se cambio al entrar a la casa. Su fiel sirviente Toutousai llego a la sala con una vandeja de metal que dejo sobre la pequeña mecita que estaba en el centro del lugar y rodeada por los sofa, lentamente dejo sobre la mesa las tasas de té, que humeaban por lo calientes que estaban.
- ¡demonios no pedemos hacer nada! –musito con ira.
- si hacemos la denuncia como desaparecida, nos dirán que debemos esperar 48 horas… -contrarresto Sango pensativa, mientras se llevaba a los labios su taza.
- porque esa es la ley –prosiguió Miroku levantando sus hombros y cerrando sus ojos.
- ¿pero quien podría raptar a Kagome? Y… ¿Por qué? ¿Con que fin? –se preguntaba Sango, sin encontrarle respuesta a todas sus preguntas. Inuyasha se tenso mas y apretó sus manos ya en puños que podía sentir como sus cortas uñas se clavaban sobre su piel.
Kohaku y Shippo quienes estaban escondidos detrás de la pared del living escuchaban atentos la conversación. Shippo abrió sus ojos lo mas que pudo sorprendido ante lo que sus oídos escuchaban, su corazón empezó una loca carrera, que pensó que Kohaku podría escucharlos. Kagome estaba raptada y todo por él ambicioso de Naraku quien deseaba cumplir su más grande anhelo sin importarle que una mujer inocente muriera. Como un rayo todos los recuerdos respecto de esa joven vinieron a su mente de improvisto. Ella haviasido la única que le brindo su mano cuando él se sentía muy triste por sentirse solo, ella jugo con él como hace mucho tiempo no lo hacia, ella le ofreció su casa para que viviera, ella fue tan unida a él. Debía pagarle de alguna manera todas las veces que ella lo ayudo y le brindo su amistad, tenia que hacerlo y la sabia como.
Camino saliendo de su escondite paulatinamente mientras Kohaku le hacia pantomima con sus brazos para que él no los delatara. Él niño ni lo miro y salio decidido llamando la atención de los allí presentes.
- yo los puedo ayudar –dijo y los tres jóvenes lo miraron sorprendido. Kohaku se llevo su mano a la frente en forma de que "todo ya había acabado" seguro que Sango lo mataría por fisgón.
- no molestes niño –exclamo fastidiado sin restarle importancia.
- tienes que escucharme yo se en donde esta –declaro mirándolo con sus ojos llenos de lagrimas. Inuyasha se irguió de súbito y lo tomo de la ropa acercándolo a él y fulminándolo con la mirada.
- ¡NO JUEGUES NIÑO PORQUE HOY NO TENGO PACIENCIA! –advirtió mientras lo zamarreaba. Sango y Miroku se irguieron y lo tomaron por los brazos para que soltara al niño.
- ¡¡KAGOME ESTA…!! ESTA EN LA MANSIÓN DE NARAKU!! –sollozo gritando, los tres lo miraron confundidos e Inuyasha abrió sus ojos de par en par, sintiendo un escalofríos lo invadía.
- ¡ese maldito la tiene! –dijo la vos del hanyou.
- ¿quien es Naraku? –pregunta Sango, mientras sostenía un brazo de Inuyasha que se mantenía como en estado de shock.
- Naraku es un millonario que tiene empresas por todo el país, de construcciones –argumento Miroku- es un hombre frio, y arrogante a quien no le importa tener que pasar y destruir pequeñas empresas, para que la de el crezca…
Inuyasha ladeo el rostro para ver a Miroku y abrio sus ojos sorprendido, sentía que ese nombre se le era familiar ¿pero de donde? ¿De donde le era tan familiar? Sintió como si su cuerpo vibrara y los latidos de su corazón se hacían pausados pero fuertes y profundos. Agacho su cabeza por inercia imaginándose lo que estaba apunto de pasar. Las luces de la casa tintinaron y de la nada se apagaron, Sango y Miroku levantaron su mirada para el techo, tratando de descubrir que pasaba. Una luz pareció en el techo y como un hilo bajo en donde estaba Inuyasha ellos se separaron por sentir una fuerza que los empujaba hacia atrás, retrocedieron un par de pasos y Shippo que se encontraba en frente de Inuyasha sintió pavor al ver al piloto envuelto por aquella extraña luz. Se movió como si alguien estuviera entrando en él, y cuando todo al fin acabo Inuyasha cayo de rodillas al suelo cabizbajo con los cabellos plateados cayendo alrededor de su rostro. Todo desapareció y el pequeño niño camino lentamente hacia el joven que no se movía.
- eh… eh… ¿estas… bien…? –tartamudeo con temor, mientras estiraba su mano para tocar al hombre. Levanto su mano rápidamente y sostuvo la muñeca del niño con mucha fuerza haciendo que Shippo temblara ante su agarre. Su cabello le cubría todo su rostro así que le era imposible verlo, pero cuando noto que levantaba su mirada, pudo divisar un ojo dorado que lo miraba con rencor. Solo un ojo, pues el otro era cubierto por sus cabellos. Dio un pequeño brinco al ver que esa mirada era capas de entrar a su corazón y leer lo que en ese instante Inuyasha parecía hacer.
- ¿Dónde vive Naraku? –dijo con vos ronca, y gutural casi de ultratumba. No pronuncio palabra alguna pues sentía como temblaban sus labios al sentir escalofriante mirada de Inuyasha- ¡dije que en donde esta ese infeliz! –grito acercando al niño a su rostro. Shippo cinto como el respirar rápido y endemoniado le chocaba en su pequeño rostro. Sus ojos se le llenaron de lágrimas que caían en sus mejillas sin parar- ¡RESPONDE! –ordeno.
Sango y Miroku corrieron hacia en donde estaba Inuyasha y Shippo pero al acercarse vieron como él se erguía lentamente, soltando al niño y volteando a verlos. Enmudecieron al ver que "Inuyasha" tenia en su cabeza unas orejas de perro blancas, en sus manos las uñas eran largas y filosas, Sango pensó que parecían garras y no se equivoco cuando el piloto levanto su mano izquierda y se las mostraba a ambos jóvenes.
- si hacen un paso mas… los matare sin piedad –advirtió con una sonrisa diabólica. Se detuvieron en seco y Miroku vio como sus ojos cambiaban de un dorado a un rojo igual que a las llamas de el fuego.
- ¿que eres? –musito el mecánico, percibiendo que ese no era su amigo.
- ¿Qué, que soy? –Repitió con cinismo y rio estruendosamente- soy el gran Inuyasha –respondió altivo.
Luego de casi haberlos matado, suspiro al sentir que ya estaban a salvo. Apoyo un codo en el costado del sofá y poso su cabeza en su mano.
- deja me ver si entendí… tu eres Inuyasha… pero no él Inuyasha que nosotros conocemos… -replico Sango con recelo.
- ¿mujer que es lo que no entiendes? –pregunto exasperado de tener que volver a aclarar lo sucedido.
- Inuyasha… -interrumpió Miroku.- él me dijo que un ser invadía su cuerpo… cada ves que él se sintiera exhausto o… derrotado…
- si eso es verdad, pero con ese humano estuvimos practicando esta transformación. –aclaro, mientras se sentaba como un indio: cruzando sus piernas y brazos.
- ¿y en donde esta Inuyasha? –exclamo preocupada.
- ¡feh! Ese humano estas en este cuerpo, no mas que en estos momentos esta dormido en su conciencia… -dijo burlón.- ¿y bien me van a decir en donde esta Naraku? –nuevamente sus ojos tornaron un color siniestro, que se agudizaban en los del pequeño niño que se encontraba sentado a un lado de Sango- si mal no recuerdo… tu niño me dijiste que sabias es donde estaba la guarida ¿verdad?
Una vez mas Shippo sintió un escalofrío en su espina dorsal y se movió inquieto y nervioso en el sofá, mientras agachaba la cabeza sin poder responderle. El hanyou arqueo una de sus cejas sabiendo que ese niño lo sabia, y pos su olfato temía… ¿acaso le temería a él o abría alguien mas?
- yo… yo
- ¡déjalo! –Interrumpió Sango llamando la atención que los presentes- ¡¿Cómo puedes creer que un niño como él sabría en donde esta ese hombre?!
- porque él trabajaba para Naraku… -respondió tranquilo y levantando sus hombros a modo de despreocupación- ¿verdad niño? –sonrió burlón.
Miroku y Sango miraron sorprendidos al niño que se encongia de hombros sintiendo las miradas de esos jóvenes. No tenia el valor de mirarlos a la cara como explicarles que él los estaba espiando y pasando toda la información a Naraku… para así pudiera raptar a Kagome. Abrió sus ojos con sorpresa ¡por su culpa Kagome había sido raptada! Pero que estupido que era porque no pensó las cosas antes… ahora la única persona que en verdad se preocupo por él estaba… estaba… en las manos del enemigo.
Tenía que decirles la verdad a todos, decir que él era un espía de Naraku y que desde hace un tiempo los estaba espiando. Cerró sus ojos lentamente sin levantar la cabeza aun, sintiendo un profundo dolor y culpa. Cuando al fin había encontrado personas que parecía importarle… tenia que arruinar todo, como siempre.
- lo que él dice es verdad… -musito muy bajito pero audible para todos. Inuyasha lo observo serio, sabiendo de ante mano que muy pronto descubriría el escondite de ese maldito. Los demás abrieron sus ojos de par en par sorprendidos ante la declaración del pequeño niño.- trabaje para Naraku durante mucho tiempo… al morir mis padres… yo me quede solo… y…
Flash Back
Un niño de cabellos rojizos corría felizmente hacia su casa. Era de tarde y pronto el sol se ocultaría, para que llegara la noche. Venia de la escuela muy contento por haberse sacado una muy buena nota, en un examen. Abrió la puerta y esta chillo horriblemente, se extraño en encontrar su casa a oscura y con un silencio casi sepulcral.
- ¡mama ya llegue! –anuncio con la voz elevada y caminando a poso lento por el lugar. Estaba apunto de abrir la habitación de sus padres cuando sintió un ruido en su cocina. Pego un pequeño brinco al escucharlo pues lo había tomado desprevenido. Al entrar a la cocina grito de puro susto al sentir un suave rose un pie.- ¡BUYO! –grito enojado con el gato por haberlo asustado de esa manera lo tomo en brazos mientras el gato maullaba. Poco a poco fue encendiendo las luces de su casa pues el sol ya se había ocultado. Camino con el gato en brazos a la habitación de sus padres, abrió la puerta lentamente y todo estaba a oscuras frunció el ceño extrañado de no encontrar a sus padres, se dirigió al interruptor y lo encendió. El gato callo al suelo parado y salio del lugar apresurado, mientras el niño atónito observaba la escena ante sus ojos.
El colchón cubierto de inmensas manchas de sangre, en las paredes, el suelo y los almohadones también con sangre. No podía hablar ni gritar tenia miedo y estaba en un estado de shock completo. Sus padres estaban en el suelo con los ojos abiertos de par en par, sus bocas semi abiertas y sangre cayendo de ellas. En sus ropas había pequeños agujero, que parecían balas, pero eran las marcas de un cuchillo. Muertos. Estaban muertos al frente de sus ojos, su padre debajo de su madre que parecía quererlo proteger.
Un hombre entro a la habitación e inclino ante el pequeño posando una gran mano en su hombro.
- eso les paso por no cumplir con sus deudas –musito cerca del oído del niño que estaba aun absorto por lo que veía.
Naraku quien los había mandado a matar, estaba junto a su lado. Después de un tiempo Shippo decidió trabajar para él, pero con un solo fin. Acabar con el acecino de sus padres y vengar su miserable muerte. Con el tiempo fue capas de manejar a la perfección una computadora y así conbertirce en un gran jacker, a los servicios de Naraku y con las órdenes de este infiltrarse sin problemas en las computadoras de las pequeñas empresas. De esa manera Naraku era capas de fundir a las empresas y pasar por ellas haciendo su empresa más grande y poderosas de todo el país.
Fin del Flash Back
El hanyou tenia los ojos cerrados escuchando atento la historia que relataba el pequeño con odio y amargura. Los amigos de Inuyasha estaban boquiabiertos ante tan cruel relato del niño.
- mi única intención era acabar con él… no quería que Kagome saliera lastimada de esto –dijo con tristeza.
- pero es tarde para arrepentimientos… -exclamo el hanyou que se erguía enfrente de los presentes- si quieres enmendar tu error, dinos en donde se esconde ese maldito. Y yo te juro que lo matare con mis propias manos… para vengar a tus padres –afirmo haciendo que el niño lo mirara por primera ves sin temor y con los ojos brillosos y entusiasmados.
Sentía como todo su cuerpo le dolía con demasía, el estomaga mas que todo, por inercia se llevo una mano a el sobándose por el agudo dolor que sentía. Abrió sus ojos con pesar y con dolor, por la semi luz que atravesaban la cortina de esa gran ventana le lastimaran sus pulilas los abrió lenta y pausadamente, se sorprendió al ver que estaba en una habitación grande, amplia y lujosa ¿en donde estaba? Se irguio lentamente pues el dolor en su estomago aun era notable, trato de recordar los suceso de la noche anterior y recordó con pavor como ella era golpeada, y sujetada por dos hombres quienes la metían a un auto y se la llevaban.
¿En donde estaba ahora? ¿Inuyasha la habrá salvado? No, imposible si él no estaba cerca de ella…
- ¡¡KAGOOOMEEEE!! –recordó en su mente como alguien gritaba su nombre. Se llevo una mano al pecho, cuando al fin recordó que Inuyasha grito su nombre. Entonces ¿él la salvo? ¿Estaría en su casa ahora? Impocible ella jamás vio esta habitación. Apoyo sus pies descalzos en el frió piso de acera, y se irguió lentamente, camino hacia la ventana, sus ojos se abrieron de par a par al ver que se encontraba con vista al mar ¡era un risco! Y ella estaba en una casa que estaba enfrente del acantilado.
La perilla de la puerta se movió repetidas veces y con temor de lo que podía llegar a pasar, retrocedió unos cuantos pasos, hasta que sintió tras su espalda la fría pared que la de tenia. La puerta se fue abriendo lentamente y luego con rudeza, un hombre de cabello blanco la observo serio pero luego sonrió con malicia acercándose a Kagome como un felino apunto de capturar a su presa.
- me alegra encontrarla despierta… -exclamo sonriente.
- ¡no te acerques! –advirtió horrorizada y con pavor de lo que podía llegar a suceder.
- pero… señorita Kagome ¿por que? Si yo no le are nada… por ahora… -acoto siniestramente mientras se acercaba a ella.
- ¿Quién eres? –dijo asustada. El hombre se detuvo enfrente de ella y tomo de la muñeca acercándola a él asta tenerla enfrente de su rostro casi rozándole la nariz.
- yo… soy Hakudoshi… tu peor pesadilla –susurro con maldad mientras volteaba con ella y la arrastraba hacia fuera de la habitación.
Kagome se resistio lo mas que pudo pero le era imposible, pues Hakudoshi la tenía bien agarrada de la muñeca hasta sentir como si se la quebrara. Bajaron unas escaleras amplias, hasta llegar a bajo. Sentía como su corazón latía de puro temor por no saber lo que le podría llegar a pasar, su respiración se volvió forzosa y agitada, tomo valor y golpeo con todas sus fuerzas la nuca del hombre, con su puño. Él cayo al suelo por el inesperado ataque de la joven quien se hecho a correr a la puerta que se mostraba como salida, la abrió con rudeza y no se movió al ver que otro hombre estaba enfrente de ella.
- con que queriendo escapar ¿eh? –exclamo el hombre que se encontraba afuera de la casa. Un rayo surco el cielo gris iluminándolo por comploto. Kagome sintió de nuevo los latidos de su asustado corazón que amenazaba con arrancar de ahí en cualquier momento. Retrocedió unos cuantos pasos, pero nuevamente sintió el agarre de Hakudoshi quien la tenia fuertemente tomada de los brazos y prácticamente clavándole sus uñas en la suave piel de la joven.
- creo que esta ves no escaparas –afirmo sin la sonrisa y haciendo una seña a Hakudoshi para que salieran con Kagome de esa casa.
Sintió como las gotas espesas de lluvia caían sin piedad sobre su rostro, observo el lugar con dolor, parecía que estaban en un bosque, pues todo el lugar estaba lleno de árboles que no dejaban ver una salida por ningún lugar. Estaba aterrada ni saber que hacer o en donde estaba, todos sus pies estaban cubiertos por el lodo ya que cuando despertó en aquella habitación no tenía su calzado. Esos hombres la tenían sujetada de los brazos y la obligaban a caminar, hacia quien sabe donde, derrotada bajo su cabeza apoyando su mentón en su pecho, las fuerzas hace bastante las perdió, cuando le dijo a Inuyasha que ella ya no podía estar con él… todo por querer hacer feliz a su hermana… todo porque Kikyuo era la que mas sufría en esta historia… todo por ella…
- no te duermas aun… -dijo el hombre que la detuvo en la puerta de la casa, zamarreándola para que ella lo mirara. Kagome levanto su mirada asustada y lo miro con miedo.- mira… -exclamo señalando una pagoda que se encontraba enfrente de ellos- ahí será en donde morirás… -afirmo sonriendo. Comenzó a respirar agitadamente sintiendo que pronto todo acabaría ¡no! No deseaba morir todavía… ¡NO! Aun no, una ves mas se resistio a caminar y trataba de zafarse de su agarre pero le era impocible esos dos la tenían con mucha fuerza.
- ¡SUÉLTENME! –ordeno con lagrimas en los ojos y sintiendo que sus gritos eran en vano- ¡vasta! ¡Suéltenme! –Aun no deseaba morir… aun no…- ¡¡SUELTENMEEEE!! –grito de puro miedo, pero de la nada todo se volvió escuro, sentía como caía al suelo de barro y un agudo dolor en la nuca la invadía.
- esta mujer es muy problemática… -afirmo Hakudoshi quien tenia su mano levantada y sosteniendo en alto de su navaja. Él golpeo en la nuca a Kagome dejándola inconsciente y en la tierra, con el mango de su navaja.
- si tienes razón…
La tomaron sin mucho cuidado en brazos llevándola a la pagoda, al entrar vieron como Naraku estaba de espaldas con la perla en su mano que brillaba un color oscuro y opaco. La tiraron al suelo y salieron de la pagoda serrando la puerta corrediza.
- ¿estas seguro que esta chiquilla es la guardiana? –pregunto una vos femenina que salía de una sombra al lado de una pared.
- claro que si –exclamo inclinándose y tomando el rostro de la joven que yacía en el suelo totalmente inconciente y sucia por el lodo en su rostro.- ella es… lo se…
Continuara….
