Los personajes pertenecen a Kishimoto. hago esta historia por diversión y solo espero que les guste el capitulo
Años después...
Capitulo veintiocho
Una lección.
Todo transcurrió tan rápido, que antes de poder notarlo tenía a Kabuto debajo de él y su puño colisionaba nuevamente con su pómulo. Los lentes del golpeado estaban a un metro de distancia, volaron a causa del primer impacto.
Mando a la mierda eso de mantener la calma, de no dejar que le afectaran… su preciado control, ya no estaba, cedió el lugar a otras sensaciones. La rabia lo consumía, el rencor lo cegaba y su objetivo era descargarse en aquel pobre idiota que lo provoco. Como si solo fuera un saco de boxeo.
El primer puño fue porque nada hubiese sido mejor si Karin hubiera abortado. No hubiera vivido los años más maravillosos de su vida, no hubiera sido feliz, no hubiera amado, no hubiera madurado, no sería quien era ahora, lo mismo con Karin. El que Akari no los acompañara por el resto del camino, que era la vida, no quitaba la importancia de su vida, durante esos años.
El dolor, valía la pena, mucho más de lo que cualquiera se pudiera imaginar. «Valió la pena, lo volvería hacer» pensó en una de sus visitas a Karin. Ambos pensaban igual, volverían a hacerlo, soportar el dolor, superar los obstáculos porque su hija le dio más de lo que merecían.
El segundo fue porque Kabuto de verdad pensaba aquello. No tenía derecho a opinar al respecto, mucho menos pensar que le habría hecho un favor a Karin o Sasuke. Por eso, no dudo en arrojarse encima de él, evitando ese intento de golpe bajo.
Matar, para Kabuto hubiese sido tan fácil hacerlo, matar a Akari, matar a Karin… odiaba eso, no encontraba forma de no asustarse ante esos pensamientos, no se imaginaba si eso hubiera pasado, al contrario de Kabuto que estaba muy seguro de unos resultados improbables. Ya que la vida de ambos padres hubiese sido muy, muy diferente no lo hubiesen sido. Para mal.
El tercer golpe fue porque era lo que buscaba intentando molestando, hablando de idioteces sobre "purgar pecados" de lo que el idiota no tenía idea. Hablar por hablar era fácil pero al le resultaba mejor golpear por golpear, justamente.
Intento recordar las palabras dichas por la Uzumaki, pero parecía haberlas olvidado. ¿Algo de no usar la violencia? ¿De qué no dejarse llevar por las palabras? Hasta quería olvidar su propia reglas, solo disfrutar de verlo doblegado ante él. Como debía ser.
Cuarto puñetazo fue por hablar de la muerte de Akari con esa asquerosa sonrisa. Como si disfrutara aquel trágico accidente. No sufría por ello, cosa que le parecía bien, no dejo a su hija jamás tener mucho contacto con aquel lame botas, pero ser feliz por una muerte era más retorcido de lo que él podía soportar.
Años vivió bajo con ellos y aprendió que no valoraban la vida de nadie, eran lo mismo que ratas, a no ser que tuvieran algo especial: inteligencia, fuerza, algún don. Y aunque una persona poseyera algunas de estas características, si no estaba con Orochimaru pasaba a ser del resto de la mierda desechable. Pero su hija no entraba en aquel montón, ella nada tenía que ver con esa escoria que el golpeaba.
Y el quinto, el quinto fue por Karin. Simplemente por ella.
Sabía lo dura que hizo su vida Orochimaru, sobre todo Kabuto. No era secreto que tuvieron una relación, y si bien, no conocía los detalles, sabia perfectamente que Karin se llevó la peor parte, porque desde entonces no volvió a ser la misma.
Sasuke escucho en más de una ocasión al médico, hablar de sus aventuras con las menores. Cosas que dejo pasar, porque no eran de su incumbencia. Él comenzó con Karin un año después, para ese entonces la herida estaba cerrada y para ser sinceros, no presto atención al pasado de la pelirroja, tenía suficiente con el de él.
Pero ya no podía hacer como si nada, ahora que no tenían nada que ver con la Uzumaki, ahora que no debía importarle lo hacía. Estaba cansado que aquel idiota le hiciera daño, como si Karin no tuviera suficiente con el que provoco él mismo, como para soportar ese tipo de comentarios y tipos de actitudes.
Pero lo hacía, ella y su orgullo eran fuertes, aun así llegaría el día que alguien terminara de rompería lo poco que quedaba de ella. Pero no sería Kabuto.
Juugo por su parte solo aparto la mirada. La repentina acción de Sasuke, tras caminar unos pasos, después de las palabras del Yakushi y que cuando este volteara, reaccionara golpeándolo de manera bestial, lo sorprendió. El Uchiha dio el primer golpe, de tal manera que Kabuto, perdió el equilibrio.
Se montó encima de Kabuto, dándole varios puños limpios en el rostro y no pudo entender porque ese método. Si de verdad quisiera darle una verdadera paliza, daría en otros puntos, serian mejores patadas en el torso o en… el dolor punzante en su cabeza volvió aparecer tras el tercer golpe y ver la sangre salpicando el piso de madera.
El peli–naranja aparto la mirada. El hormigueo en sus manos y piernas se hacía más fuerte y Las ansias de matar, querían salir a flote y prefirió calmarse a sí mismo para evitar una verdadera masacre.
Suigetsu en cambio sonrió, tras los primeros golpes. Que bien merecidos se daban. Si Sasuke no hacia eso, terminaría haciéndolo Juugo o él. Era gratificante saber que él Uchiha no se había vuelto un idiota u olvido como usar sus puños. Era como en los viejos tiempos. Pero al quinto golpe pensó que Sasuke tendría que detenerse, fácil había fracturado la nariz de Kabuto, y difícilmente podría abrir los ojos en unas horas.
Por su parte el Hozuki no tenía problemas en dejar que lo mate o lo termine de desfigurar, después de todo Kabuto había intentado dar un golpe bajo. Pobre de su rostro.
El problema es que estaban en la casa de Orochimaru, por mucho que les molestaras, era una falta de respeto matar a su consentido enfrente de sus narices. Era por lo único que intervendría, por evitar conflictos innecesarios.
–hey… –dijo el alvino, tomando el brazo de Sasuke, deteniéndolo. –Ya es suficiente ¿verdad? –le pregunto a Kabuto, quien tuvo el descaro de mirarlo de mala manera. –ya entendió su lección, no hablara nunca más de Akari, ni de Karin, ni del pasado o muertes. Si sabe lo que le conviene.
Solo pareció echar sal a la herida, más bien aumentar el enojo de Sasuke, pero este solo se paró, controlándose. Su amigo tenía razón, debía detenerse. Aunque solo fueron un par de golpes en el rostro, no tenía más que esa intención. Quería que mañana y por unos días, recordase que no tenía que meterse con un Uchiha, que siempre traía consecuencias cuando se trataba de la madre de su hija o su misma hija.
Se paró de inmediato y arreglo su camisa. Sus nudillos dolían, no más que los pómulos o la nariz sangrente de Kabuto, pero sentía un mínimo dolor.
El medito, de inmediato intento detener la hemorragia nasal, entre maldiciones y quejidos de dolor.
–no necesito que nos acompañes, se dónde está la salida.– dijo Sasuke, con una sonrisa de lado. Sintiéndose muy bien consigo mismo.
Años de no meterse en problemas, no tenía una buena pelea desde tiempo después que Akari nació, cuando Karin le dijo que reconsidera si quería vivir junto con él. Y aun así, se sentía mucho mejor que cuando ganaba algo por ello.
Que la violencia no arreglaba nada, lo sabía perfectamente y que el idiota de Kabuto seguiría siendo idiota, también. Pero era satisfactorio ver el estado en el que quedo, y saber que no volvería a meterse con el –en ningún sentido– si apreciaba su vida.
Ninguno de los tres hizo un comentario hasta estar en dentro del auto de Juugo. –llegue en taxi. –explico Suigetsu, acostándose en la parte trasera. –no sé qué hago despierto.
– Tu trabajo. –replico Juugo, encendiendo el auto. Mirando de reojo las manos de Sasuke. – ¿quieres que paremos por algo? –le pregunto.
–no, solo llévame a mi casa. Tengo algo que hacer. –fue lo último que se dijo en el camino. Que trascurrió con tranquilidad, como si o hubiese pasado nada.
La verdadera batalla comenzaría cuando estuviera frente a frente a la pelirroja y eso si daba miedo.
–Es verdad. –confirmo Itachi, mirándola por encima del hombro, estaba decidido a marcharse.
Akari no respondió nada, era verdad, ahora tenía la respuesta de su tío y se le hacía más creíble.
Su tío, no se acostumbraba a verlo y saber que era su único tío de sangre. No era la mejor persona del mundo, según le conto Karin y algo Sakura. A pesar de tener ese brillo en sus ojos y no decir nada cruel, como los otros, era una de las personas que le estaba haciendo daño a Sasuke y eso Akari no lo perdonaría.
– ¿Por qué lo saben ustedes? ¿Qué quieres de mi mamá y Juugo? –pregunto antes que la mano de Itachi, abra la puerta.
–solo compórtate y haz lo que dicen, si no quieres pasar mal. –dijo Itachi, mirándola sobre el hombro.
La mocosa hija de su hermano y la Uzumaki, era una mezcla perfecta de ambos. Tenía la actitud de Karin y Sasuke en equilibrio perfecto. Mantenía la calma como su madre y era inocente como su padre, antes que cambiara.
Lo llevaba muy bien, ya casi ni lloraba y mantenía en secreto lo de sus sueños con Karin. No intentaba huir o tenia mala actitud con el resto de los Akatsuki, era inocente, pero sabía perfectamente que hacer para sobrevivir, eso lo había heredado de ambos padres.
La pequeña pelirroja suspiro, con cansancio. Deseaba gritar, llorar, patalear pero eso no solucionaría nada. Solo esperaba que su madre la encontrara pronto, quizás Juugo la ayudara. Deseaba que su tío Juugo hiciera eso, conociéndolo lo haría.
Tío Juugo, seguiría siendo tío Juugo, porque ella ya tenía un papá.
–Que egoísta te has vuelto. –se reprendió cuando estuvo sola. –soy la culpable de que mamá sufra tanto y ni siquiera sé cómo tomarme esto… hablo sola y le hago caso a mi tío malvado. Me volveré loca, si es que ahora no lo estoy…
Muchas gracias por los comentarios, espero que les guste y nos leemos mañana o lo mas pronto posible. en verdad deseo volver a publicar diario pero por motivos variados no puedo.
