Bueno, desde el ultimo capitulo estuve fuera muchísimo tiempo, en parte porque tuve unas vacaciones muy largas, y en parte porque desde que volví todavía no me he podido poner al día con los fics, tengo una cantidad enorme de cosas para leer, como mas de 200 capítulos en total, una animalada, pero bueno, aprovecho para actualizar.
En este capítulo vamos a tener el inesperado origen de Wuya, así que bueno, espero que lo disfruten. Y cuidado que en el próximo termina esta temporada…, si, en serio, seguro no se la esperaban.
La mujer observó a la lejanía, sentía el calor de ese lejano planeta, un planeta donde su toque aun no había llegado.
Rascó su cabeza, no tenía idea de que podría lanzar allí, una lluvia de meteoritos se sentiría bien, pero sería tan aburrido, tal vez algo más avanzado, algo que pudiera dejar una semilla bien plantada.
Fue en medio de eso, que decidió arrancarse uno de sus cabellos, negro como la noche, ya que de hecho, era de eso que estaba hecho. Un cabello de pura oscuridad, y lo arrojó.
El cabello llegó al cuerpo de una mujer dando a luz, y al instante cubrió totalmente al bebe que estaba naciendo, arrancando su alma, y colocándose en ese lugar.
Fue solo al ver al pequeño saliendo, que la oscuridad mató a la partera y al padre, la madre no duró mucho más, y ni siquiera supo que había pasado.
Así, al mundo llego una hija de la oscuridad, un nuevo miembro de la familia Malamala, y nada sería igual.
El principio del fin tercera temporada capitulo 8: "Nacida de la noche".
"No quiero que veas nada", dijo Wuya, "realmente mi pasado es algo de lo que me arrepiento totalmente".
"¿Qué fue todo eso que paso?".
"No lo sé, nunca lo había visto, pero supongo…, que esa cosa era mi verdadera madre".
"No pude ni entender que era, pero siento un gran dolor al verla, más incluso que el que tuve antes".
"Por favor, deja el tema".
Los horrores no pararon luego. La oscuridad estuvo en el cuerpo de la pequeña toda su existencia, adoptada por una mujer y llevada a un lugar junto con otros niños sin padres, tuvo todo el amor que requería, y toda esa maldad decidió esperar a que ella creciera. Sin embargo, de vez en cuando, extraños accidentes se producían, y algunos de los niños salían heridos o morían. Nada apuntaba a algún patrón, y fueron muchos años bajo esas circunstancias.
Hasta que un día, la oscuridad decidió que la pequeña ya no era una pequeña, y el lugar entero ardió hasta los cimientos. Pero en medio de todo ese caos y dolor, algo afloró, tal vez por los años allí, pero la chica, ya transformada en mujer, sintió también algo, algo extraño, como un apresamiento en el pecho, pero lo ignoró.
Para una mujer, estar en las calles no era precisamente algo bueno, aunque podía matar a muchos, el poder no era disfrutable si las personas ya sentían miedo de ella anteriormente, y eventualmente estos empezaron a gastarse, así que decidió aprovecharse de algunos hombres, usando su belleza, para consumir sus almas, y aumentar mucho su poder.
Pero las artes oscuras eran algo que muchas personas conocían, y un hechicero de allí pudo descubrir de donde provenía esa fuente de maldad tan grande, así que se enfrentó a ella.
Aunque tenía mucho poder, la mujer era confiada, y pese a que logró matar al hechicero, sus artes la afectaron, sellando sus habilidades.
Quedando a la deriva, terminó siendo atrapada por los hombres de los cuales antes abusaba, convirtiéndola en un mísero juguete para ellos. Todos sus intentos de liberarse siempre terminaban frustrados, y aunque logró causar mucho daño, las heridas que ella recibía a cambio eran peores.
Cuando su cuerpo ya no podía soportar más las cicatrices, dejó de rebelarse, pasó mucho tiempo en lo cual solo fue una piltrafa de lo que era antes. Allí comenzó a comprender que tal vez la culpa la tuvo ella, por haber hecho tanto daño. La oscuridad en su corazón se había aplacado, así que no contradijo eso.
Un día, un importante soldado, sirviente de uno de los dirigentes, llegó al lugar donde la mujer se encontraba encerrada junto con muchas otras. Quería una para pasar la noche, y sintió una gran atracción por la hija de la oscuridad. Sin embargo, luego de años de guerra, para llevar placer a su cuerpo, también necesitaba dolor, dolor ajeno.
La mujer sufrió como no había sufrido en años, fue abusada y golpeada una y otra vez, pero el soldado quería mas, y se dio cuenta que solo podría seguirla de una forma. Agarró su espada, y la acercó a la mujer, no importaba si los hombres que se la habían pasado se enojaran con él, solo aumentaría el pago y ya.
La mujer, que a duras penas intentaba mantenerse con el dolor de antes, sintió el acero en su cuello, y el goteo de su propia sangre, que empezaba a salir. En un arranque, agarró un jarrón que tenia al lado, y lo estrelló en la cabeza del soldado, que cayó al suelo muerto con el cráneo destrozado.
Ella se quedó sentada allí, no sabía qué hacer, si salía, la matarían, pero si se quedaba ahí, tarde o temprano vendrían a por ella.
Intentó levantarse, pero le dolía el cuerpo, ya que había recibido muchos golpes, y latigazos en la espalda.
Las puertas se abrieron, ella no se había dado cuenta, pero se había desmayado por unas cuantas horas. Era el mayordomo, y al ver a su señor muerto en el suelo, empezó a gritar, y se fue corriendo, lo que rápidamente causó la llegada de más soldados.
Estos fueron rápidos y certeros, desenvainaron sus armas, preparados para asesinar a la mujer que había acabado con la vida de su líder.
Esta sintió el sufrimiento llenando cada fibra de su ser, el dolor que aun no llegaba, pero que vendría dentro de muy poco tiempo, y que seguramente sería el ultimo.
Pero fruto de todo ese sufrimiento, una gran cantidad de seres nacieron, hechos de la roca solida que cubría todo el lugar, se levantaron, firmes y poderosos, y asesinaron uno por uno a todos los que estaban allí, menos a la mujer, su ama, su creadora, y su sirvienta. La oscuridad había renacido, y estaba más fuerte que nunca.
Al fin, ella volvería a ser lo que era antes, y nada la detendría jamás. Todo el poder de los Malamala nuevamente estaba en su sangre.
Los guerreros de roca consumieron todo a su paso, el pueblo en segundo fue solo añicos, y todas las almas, aumentaron la fuerza de la hechicera, más que nunca. Pero en el fondo, seguía sintiendo eso que tuvo todos los años, y no estaba totalmente feliz.
"HUMANA, NO DEBERIAS SEGUIR AQUÍ".
La mujer escuchó eso, y se dio vuelta, y vio algo, que la aterrorizó, un ser cubierto por una túnica negra, esgrimiendo una guadaña, con unos esqueléticos dedos, la Muerte en persona.
"No puedes detenerme", gritó la mujer, "soy el ser más poderoso que existe".
Todos los seres de roca se arremolinaron para proteger a su dueña, pero con un suave toque, la Muerte los hacía pedazos.
"ESTOS PODERES QUE POSEES, ESTABAN SELLADOS, NO DEBERIAN HABERSE VUELTO A ABRIR, TU MUERTE ESTABA PREDETERMINADA PARA ESTE MOMENTO, NO PUEDO MATARTE, PERO PUEDO LLEVARTE A TU LUGAR, DONDE QUEDARAS HASTA QUE TODO VUELVA A SU CAUCE".
La Muerte tomó el brazo de la mujer, y al instante, esta sintió el frio más grande que un humano podría imaginar, seguido de un intenso calor, el calor de las llamas del infierno, el hogar de Shugenju, donde quedaría encerrada, hasta que su vida terminara, y su alma siguiera el rumbo que tenía fijado.
"Eso es todo", dijo Wuya sin ganas, "tú me encontraste así, encerrada, sabes que soy un ser horrible, abusé de los poderes Malamala para mi propio placer, y me merezco cualquier castigo".
Dashi no dijo nada.
Al instante, miles de almas llenaron la oscuridad, Wuya las reconocía, eran las almas de aquellos que había dañado todo este tiempo, y que murieron por ella.
Lentamente, Wuya empezó a envejecer, no pasaría demasiado tiempo, para que su esencia saliera de su arrugado cuerpo.
Dashi lo observó por unos instantes, la mujer no gritaba a medida que la vida se le iba, pero al final intervino, "madre, por favor, protégenos a ambos".
Dashi se puso en el medio de las almas, el poder de ellas empezó a envejecer su cuerpo, pero no pasó mucho tiempo para que se fueran, y que la juventud volviera a él y a Wuya.
Todas las almas se juntaron, formando una sola y gigantesca figura, "¿POR QUÉ TE METES?, TU YA HAS PASADO TU JUICIO, ALEGRATE DE HABER SOBREVIVIDO".
"No dejare que se lleven a esta mujer".
"¿POR QUÉ?, ELLA ES MALVADA, LO HAS VISTO".
"Si, puede que tengan razón, pero también ha sufrido mucho, y mucha de su maldad, simplemente estaba allí adentro, ella no la pidió".
"ES UNA HIJA DE KISMET, LA DAMA DE LA OSCURIDAD, UNA MALAMALA, Y COMO TAL, NO MERECE VIVIR".
"Yo…, me comprometo por ella".
"Dashi", intervino Wuya, "¿qué haces?".
"La mantendré en su lugar, la vigilare, y si pierde el control de nuevo, me encargare de terminar lo que ustedes empezaron".
"No, espera".
"Quédate ahí, Wuya, dije que los dos saldríamos de esta".
La figura permaneció inerte un tiempo, parecía estar pensando, y finalmente habló, "TU PROPUESTA PUEDE SERNOS UTIL, PERO DEBES SABER, QUE LA MISMA MUERTE NO IRA A POR ELLA, TU SERAS EL UNICO ENCARGADO DE DARLE SU FINAL, Y SI MUERES ANTES DE QUE SU VIDA TERMINE, SERAS CONDENADO A LA NADA, PARA SIEMPRE".
"Que así sea".
Las almas fueron desapareciendo, Wuya se acercó a Dashi, "tonto, no sabes si podrás matarme, y tal vez no pueda controlarme por siempre".
"Tal vez, pero mi decisión está tomada".
Antes de que Wuya pudiera decir algo mas, ambos fueron chupados por una extraña energía, y cuando abrieron los ojos, el lugar era distinto.
A su alrededor, todo estaba construido con esqueletos de seres extraños, con cuernos y garras enormes, y formas imposibles. Y en el medio, sentado en un trono de huesos, el mismísimo señor del infierno, Shugenju, que solo sonrió.
"Has llegado", dijo, "no esperaba menos de ti, ¿qué harás ahora?".
Dashi lo miró, y ya sabía qué hacer para terminar este infierno.
Continuara…
