Capitulo 28: La leyenda de la reina de las serpientes.
Ya habían pasado dos días desde que Harry le había llevado los libros a Alicia. Siempre que volvían del hospital algunos compañeros de todas las casas les preguntaban por el estado de Alicia y Harry estaba un poco cansado de contar más de 15 veces al día como se encontraba Alicia que por otro lado cada vez estaba peor. A la chica la habían dado más ataques y cada vez le costaba más respirar. Siempre tenía mala cara y lo poco que comía lo terminaba vomitando. En el rostro y por el cuerpo la habían aparecido unas heridas a causa de las fiebres altas que habían llegado a superar los 40º y ahora sus ojos habían dejado de brillar. Ya no sonreía, ni siquiera una sonrisa triste y a veces se quedaba pensativa y aunque alguien la hablase ella no se enteraba y eso tan solo en dos días.
Durante esos dos días Harry había buscado con desesperación una cura para Alicia pero no había encontrado nada y sus amigos no le apoyaban, siempre intentaban la idea por que ellos habían perdido la esperanza pero él no todavía no.
- Debes dejarlo Harry, no hay cura, haz caso a los sanadores, no hay cura, no te hagas ilusiones, no guardes esperanzas por que cuando Alicia se valla te va a doler más, si sigues guardando esa esperanza, va a ser un dolor insoportable. Lo hacemos por tu bien, estas palabras solo son por tu bien, no queremos que sufras más de los necesario- le dijo un día Hermione.
"Que no sufriese más de los necesario" pensaba Harry una y otra vez, le resultaba gracioso que le dijesen eso por que sufriría de todas formas y mucho.
Por otro lado, el día anterior la profesora Mcgonagall les había informado a los alumnos de séptimo que en el tercer trimestre recibirían las clases de aparición que las impartiría el profesor Flitwick.
Por otro lado, Colin seguía con la misma aptitud que dos días atrás, es como si hubiese cogido el relevo de Draco, Crabbe y Goyle con la diferencia de que Colin no provenía de familias de sangre pura. Siempre hacía comentarios fuera de lugar, se reían de algunos alumnos y las cosas que hacía Draco antes de cambiar. Ginny no había roto con Colin aunque estuvo un día enfadada con él pero al final lo arreglaron.
- Vamos Gin mi pelirroja no te enfades- le dijo Colin delante de Harry, Ron y Hermione en la sala común. El trío lo miraba con incredulidad- no te enojes, me haces mucha falta, te echo de menos.
- Colin te metiste con mi hermana- dijo Ginny sin mirarle.
- Lo siento pelirroja- dijo Colin dándole besitos en el lóbulo de la oreja. Ron los miraba con los puños apretados y se iba a levantar pero Hermione lo sujeto- te necesito pequeña.
- ¿De verdad?- dijo Ginny mirándolo.
- Si- dijo Colin dándole un beso en la nariz llena de pecas- ¿me perdonas?
El chico comenzó a hacer pucheros y la mirada de incredulidad del trío fue mayor pero Ginny sonrió inocentemente.
- Si te perdono- dijo Ginny y Colin la dio un beso en los labios.
- ¿Nos vamos?- dijo Colin levantándose. Ginny se puso en pie, se despidió de su hermano y de sus amigos y se marchó.
- Que tonta eres hermanita- dijo Ron viendo como su hermana se iba y como Colin miraba por encima de su hombres y los sonreía burlonamente- ¿cómo no te das cuenta de que te estas mintiendo?
Harry se hacía la misma pregunta que Ron sobre Ginny¿cómo era posible que no se diese cuenta de que la estaba engañando?
En esos dos días, Harry no había ido a clase de pociones como le había dicho Snape, Hermione por las tardes le explicaba lo que habían dado ese día. Sus amigos le habían dicho que fuese ha hablar con Dumbledore para que obligase a Snape a que le dejasen asistir a clase pero Harry se negaba, además las horas en las que debería estar dando pociones las utilizaba para buscar en la biblioteca alguna cura para Alicia.
Mientras tanto, el Profeta había publicado más artículos hablando de las elecciones para ministro y por las encuestas el señor Weasley iba perdiendo y a Harry con tan solo pensar que Umbridge podría ser la próxima ministra le daban escalofríos por todo el cuerpo. Cuando iban al hospital, los Weasley siempre les contaba que Alicia le preguntaba todos los día al señor Weasley como le iban las elecciones y que ellos la habían dicho que iban muy bien, no querían preocuparla y Harry había estado de acuerdo. En esos dos días, habían ido al salón de té a visitar a Alex y la chica siempre conseguía que todos hablasen de sus sentimientos excepto Harry y a este no le gustaba para nada esa chica.
Por otro lado, Alicia cada vez se sentía peor, sentía cada vez menos fuerzas, sentías ganas de morir y había empezado a rendirse. El veneno de la serpiente la estaba matando y quería que terminase pronto con ella por que le dolía, la estaba haciendo sufrir mucho aunque a sus seres queridos no se lo contaba para no preocuparlos. En los momentos en los que se sentían mejor (que eran pocos) se ponía a leer los libros que Harry la había llevado y había intentado varias veces abrir de "El reino de las serpientes" pero sin ningún éxito.
El miércoles después de las clases. Harry, Ron, Hermione, Ginny y Draco estaban en la biblioteca haciendo los deberes, aunque en el caso de Harry era buscando una cura para Alicia, cuando llegó Wendy con un periódico entre sus manos y una pequeña sonrisa de tristeza.
- ¿Qué te pasa?- dijo Draco mirando a su novia.
- He estado ordenando mi baúl y he encontrado esto- dijo Wendy sonriendo con tristeza mientras dejaba sobre la mesa el periódico que por lo que vio Harry no era muy reciente.
Todos miraron el periódico y Hermione lo cogió.
- "Ataque en Londres. La aparición de ángel"- leyó Hermione lo suficiente alto para que la escuchasen sus amigos pero lo suficiente bajito para que no los echasen de la biblioteca- me acuerdo de este artículo.
- ¿Cuándo hubo un ataque que yo no me he enterado?- dijo Harry- ¿y quien es ese ángel?
- Es cierto tu no lo sabes- dijo Ginny y Harry la miró con las cejas alzadas esperando a que se lo explicase- haber en verano antes de que tu vinieras a pasar las vacaciones con nosotros hubo dos ataques.
- ¿Qué¿Y como no me he lo dijisteis?- dijo Harry enfadado.
- Cuando llegaste estabas muy triste por la muerte de Sirius y además nos contaste lo de la profecía y decidimos no decirte nada para no preocuparte más- dijo Ron.
- ¿Y por que no salio en la noticias muggles?- dijo Harry calmándose.
- Por que los ataques fueron en lugares habitados únicamente por magos- dijo Draco esta vez- durante uno de los ataques una figura encapuchada con una espada ayudó a muchos magos inocentes y cuando les preguntaban como habían conseguido escapar todos decían lo mismo "el ángel nos ayudo".
- Si esa persona salvó a mucha gente- dijo Hermione- pero no entiendo ¿por qué guardas este periódico?
- Por que tiene un significado especial para mi- dijo Wendy mirando a sus amigos- yo se quien es el ángel.
- ¿De verdad?- dijo Ron pasando la mirada de la foto que venía en el periódico, en la que salía un pequeño pueblo destruido, a Wendy- ¿y quien es?
- Alicia- dijo Wendy dejando a todos petrificados- Voldemort nos mandó a ese ataque, nuestro primer ataque, debíamos acabar con cuanto mago se nos pusiera por delante pero ninguna éramos capaces de asesinar y Alicia se dedicó a ayudar a escapar a la gente pero sin acabar con la vida de ningún mortífago. Cuando Voldemort se enteró la castigo muy duramente pero ella se sintió bien consigo misma.
- Valla nunca lo hubiese imaginado- dijo Draco sorprendido.
Harry miró su reloj y vio que faltaba media hora para las seis y a esa hora irían a buscarlos Tommy y Tonks para llevarlos al hospital.
- Será mejor que llevemos las cosas a los cuartos ya son casi las seis- dijo Harry.
- Si- dijo Hermione empezando a recoger las cosas al igual que los demás.
Remus Lupin estaba en el despacho del director de Hogwarts. El licántropo miraba a través de la ventana mientras Dumbledore lo observaba.
- Creo Remus que deberías ir hoy al hospital junto a Harry y los demás- dijo Dumbledore- seguro que Harry se sentiría mucho mejor si estas tú junto a él.
- Si- dijo Lupin- yo también lo creo además quiero ir a ver como esta Alicia.
- Por lo que me ha contado Arthur, Tonks y Tommy bastante mal- dijo Dumbledore con pesar- es una verdadera lastima que no haya cura.
Eran las seis y cuarto y los chicos ya estaban en el autobús noctámbulo con ellos como siempre iban Tonks y Tommy pero esta vez también iba Lupin. No tardaron mucho en llegar, entraron en el hospital y se fueron directamente a la habitación de Alicia.
Llegaron hasta la sala de espera que estaba al lado de la habitación de Alicia y vieron a los Weasley y a Fleur allí sentados. Al verlos todos se levantaron y los saludaron.
- ¿Cómo sigue Alicia?- dijo Wendy.
- Mal- dijo Bill- ahora mismo la están haciendo una revisión.
Alicia ya había sido revisada por los sanadores con ayuda de las enfermeras. La chica vio como se iban a ir cuando le cogió la mano al sanador, sintiendo el contacto de la goma del guante que llevaba.
- ¿Ya ha venido Harry Potter?- dijo Alicia entrecortadamente.
- No lo se- dijo el sanador mirándola.
- Por favor cuando llegue podría permitirle entrar- dijo Alicia con dificultad.
- Lo siento no puedo- dijo el sanador- podría contagiarse.
- Póngale toda la protección que sea necesaria- dijo Alicia- pero por favor déjele pasar necesito hablar con él antes de morir.
El sanador se mordió el labio inferior debajo de la mascarilla y asintió con la cabeza.
- Esta bien pero solo unos minutos y no le podrás tocar- dijo el sanador- ¿entendido?
- Si- dijo Alicia sonriendo débilmente- gracias.
- De nada- dijo el sanador.
El sanador salió de la habitación junto a otra sanadora y dos enfermeras. Todos se acercaron a él.
- ¿Cómo esta?- dijo el señor Weasley.
- Mal- dijo el sanador quitándose la mascarilla y los guantes- no creo que le quede mucho tiempo. Me ha pedido un favor y yo he aceptado.
- ¿Qué favor?- dijo la señora Weasley.
- Me ha dicho que antes de morir le gustaría hablar con Harry Potter- dijo el sanador y Harry lo miró- yo e aceptado- el hombre miró al muchacho- pero deberás hacer lo que yo te diga, claro si estas dispuesto a entrar.
- Si claro- dijo Harry rápidamente- ¿qué tengo que hacer?
- Lo primero ponerte esto- dijo el sanador entregándole un atuendo igual a los que los sanadores y las enfermeras utilizaban para entrar a la habitación y que lo había hecho aparecer con la varita, se lo entregó a Harry- ten cuidado, y por nada del mundo te quites nada de esto ¿entendido?
- Si- dijo Harry poniéndose lo que el sanador le había entregado con ayuda de la señora Weasley.
- Te dejaré unos minutos- dijo el sanador- vamos ¿estas listo?
- Si- dijo Harry.
- Dila que la queremos- dijo la señora Weasley y Harry la miró con pesar.
- Señora Weasley debería entrar usted es su mama- dijo Harry.
- No cariño- dijo la señora Weasley sonriendo con tristeza- ella quiere hablar contigo.
- Vamos - dijo el sanador.
Harry se fue hacía la puerta, respiró hondo y abrió la puerta lentamente. Se asomó y luego entró cerrando la puerta tras de si.
Cuando Harry estuvo dentro se fijo en la habitación en la que la chica estaba. Era distinta a la que había entrado cuando el señor Weasley había sido atacado por la serpiente. Esta habitación era tan grande cómo la del señor Weasley pero solo tenía una cama, tenía un armario ropero y un par de cómodos sillones. En el centro estaba la cama con la enferma y a su lado una mesita de noche bien alta, con los libros que le había llevado encima. Al otro lado de la habitación había un enorme ventanal por donde se veía una farola tintinear. Alicia observó a Harry que seguía en la puerta sin moverse, solamente la miraba.
- Acércate Harry- dijo Alicia sonriendo débilmente y quitándose una mascarilla que estaba conectada a un aparato que le proporcionaba el oxígeno para que respirase con menor dificultad. Su voz estaba ronca como si hubiese esta gritando. Sus brazos estaban llenos de agujas que sujetaban goteros con distintas pociones, uno de ellos, de sangre- no muerdo.
Harry sonrió al oír el comentario de la chica y se acercó a la cama, la rodeó y acarició las sábanas blancas con las puntas de los dedos y se paró cuando estuvo a su lado. Harry la observó, su hermoso rostro ahora estaba lleno de heridas a causa de las fiebres, estaba demacrado pero aun así Harry no pudo dejar de pensar que era hermosa pero triste. Harry levantó la cabeza y miró el ventanal que daba al pasillo y vio a los Weasley, a sus amigos y a los miembros de la orden que los observaban junto al sanador.
- ¿Cómo has estado?- dijo Alicia haciendo que el chico la mirase.
- Bien- mintió Harry.
- Quería verte para darte los libros que me trajiste- dijo Alicia respirando con dificultad.
- ¿Ya los has leído?- dijo Harry.
- No claro que no- dijo Alicia sonriendo- pero a veces se me nubla la vista y no veo bien y prefiero que te los lleves.
- Vale- dijo Harry cogiendo los libros. Leyó la portada del primero que vio y ponía "El reino de las serpientes".
Harry cerró los ojos maldiciéndose a si mismo por su estupidez ¿cómo se le ocurría llevarle un libro de serpientes cuando ella estaba allí por culpa de la mordedura de una?
- Alicia lo siento yo no leí el título- dijo Harry.
- No pasa nada- dijo Alicia sonriendo y negando con la cabeza- es un poco extraño, intente abrirlo y no pude, aunque lo intente no pude, me recordó mucho al diario de Helga Huffelpaff. Así que Harry Potter ya tienes otro misterio que resolver.
- Si parece que si- dijo Harry encogiendo los libros y guardándoselos en el bolsillo- por cierto la señora Weasley me ha dicho que te diga que te quieren mucho.
- Ya veo- dijo Alicia y ambos quedaron en silencio. La chica pensando en las últimas palabras del chico, dándose cuenta de que no era capaz de decirle que ella también los quería a todos ellos, por que ahora sabía lo que era el amor y lo estaba sintiendo por todos ellos pero no era capaz de expresarlo, sentía miedo de expresarlo. Y Harry estaba pensando en como iba a ser capaz de vivir sin volver a ver ese rostro, esos labios, esos ojos, sin sentir ese olor y sin escuchar esa voz que tanto le gustaban y que había deseado tantas veces desde que la vio por primera vez. Ambos se observaban el uno al otro. Harry vio como de vez en cuando su rostro se contorsionaba del dolor.
- Estás muy guapo Harry- dijo Alicia sonriendo y él le devolvió la sonrisa.
- Ahora me doy cuenta de que es verdad que no ves bien- dijo Harry.
- No seas tonto- dijo Alicia riendo débilmente pero esa sonrisa se apagó cuando le dio un ataque de tos.
La chica se incorporó con dificultad mientras tosía y se llevaba una mano al pecho. Harry no sabía que hacer, se acercó más a la cama hasta quedar completamente pegado y le acarició el cabello. La chica poco a poco dejo de toser y se volvió a tumbar en la cama.
- ¿Estas bien?- dijo Harry.
- Si, gracias- dijo Alicia poniéndose un momento la mascarilla para poder respirar y luego se la volvió a quitar.
- Alicia yo quería pedirte perdón- dijo Harry agachando la cabeza- yo se...
- Shh- dijo Alicia agarrándole la mano y sintiendo el guante que el chico llevaba- no sigas Harry. Ya se que te arrepientes- la chica sonrió- recuerdo que tu eras dulce, tierno y atento conmigo, siempre intentabas hacerme sonreír y no entendía por que Voldemort me obligaba a odiar a un chico tan bueno como tu. Cuando en el baile me dijiste que me querías fui feliz pero esa felicidad se esfumó cuando recordé por que estaba allí, junto a ti. Solo estaba en el baile contigo por que Voldemort me había enviado, por que el asesino de tus padres me había enviado y me sentí mal, la persona más horrible del mundo por eso me fui- la chica tragó saliva con dificultad y continuo- cuando os enterasteis de que Voldemort era mi supuesto padre y vi como me mirabas, me dio tanto miedo ver tus ojos llenos de odio, de rabia, de ira, de asco y de dolor. Estabas fuera de si y yo lo comprendía pero aun así me dolió mucho el corazón. Luego me dejaste de hablar, dejaste de ser dulce y tierno conmigo para convertirte en un chico borde y brusco pero eso no es lo que más me dolió, ya estaba acostumbrada a que me tratasen así, lo que más me dolió es que me dijeses que no te importaba que me muriese, que te daban asco mis besos, mis caricias, que me dijeses que lo del baile había sido mentira, que cada palabra de amor, que cada beso, que cada caricias y que cada abrazo fue una mentira, que me dijeses que aun querías a Cho y que solo habías estado jugando conmigo, sentí como si miles de puñales se clavaran en mi alma y en mi corazón- Harry se daba cuenta ahora de lo cruel que había sido con ella- las palabras de todos me hicieron daño pero en especial las tuyas por que eras mi mejor amigo y en el tiempo en el que fuimos amigos olvide ese mundo de sufrimiento, dolor, angustia, egoísmo, ira, venganza, rabia, odio y miedo en el que vivía pero cuando me rechazaste como amiga volví a recordar ese mundo y me llene de todos esos horribles sentimientos. Yo lo único que había hecho hasta el momento en el que te enteraste que era la supuesta hija de Voldemort fue ayudarte. Y todas estas palabras...
- Dije todo eso por que estaba dolido pero no lo sentía- dijo Harry levantando la cabeza- por favor perdóname.
- Harry, estas palabras no te las he dicho para que te sientas mal- dijo Alicia- Solo para que supieses como me sentí y para decirte que te perdono, que os perdono a todos.
- Gracias- dijo Harry mirándola a los ojos- Alicia por favor no te vallas, no me dejes, te necesito. Aguanta hasta que encuentre una cura.
- No hay cura Harry- dijo Alicia con tristeza- voy a morir, pierde la esperanza.
- No por favor, no me digas eso- dijo Harry- no me resigno a perderte.
Harry se quitó la mascarilla, el sanador al verlo empezó a ponerse la protección para entrar y sacarlo de allí. Alicia acercó su mano al rostro del chico.
- Ponte la mascarilla, te contagiaras- dijo Alicia sin rozarle el rostro ni siquiera con la punta de los dedos pero Harry no la hizo caso.
- No vas a morir- dijo Harry y la abrazó.
Alicia abrió los ojos de par en par, nunca creyó que volvería a ser abrazada por Harry, que esos brazos la volverían a rodear como lo estaban haciendo en esos momentos, nunca creyó que volvería a sentir su calor, su olor pero lo estaba sintiendo. Los ojos se le inundaron de lágrimas que resbalaron por su rostro.
- No voy a dejar que mueras- volvió a decir Harry.
- Harry...- dijo Alicia ahogando un sollozo.
- Te lo juro- dijo Harry separándose lo suficiente de la chica para darle un suave beso en la frente. La chica cerró los ojos intentando disfrutar un poco más de ese contacto mientras su familia y sus amigos los observaban y el sanador entraba en la sala. Alicia abrió los ojos al no sentir los labios de Harry sobre su frente y vio que el sanador lo arrastraba fuera de la sala mientras el muchacho de ojos verdes la decía:
- Voy a encontrar esa cura, te lo juro, vas a vivir aunque sea lo último que haga. Te lo prometo mi ángel.
- ¿Por qué me llamas así?- dijo Alicia.
Pero no pudo contestarle ya que el sanador consiguió sacarle y selló la puerta para que nadie pudiese entrar. Miró a Harry y se dirigió a él.
- Te dije que no te quitaras la mascarilla- dijo el sanador furioso- es muy peligroso podrías haberte contagiado. Debo hacerte unas pruebas para asegurarme de que no lo estas.
- No quiero hacerme ninguna prueba- dijo Harry más bruscamente de lo que hubiese querido- si estoy contagiado mejor, haber si así me muero de una vez por todas y todo esto termina.
- Harry no digas eso- dijo la señora Weasley con lágrimas en los ojos.
- ¿Por que no?- dijo Harry mirándolos a todos- ya no me queda nada por lo que vivir.
- Harry por favor haz caso al sanador y vete hacer las pruebas- dijo Remus acercándose al muchacho.
- No quiero- dijo Harry.
Él solo quería sentarse y pensar en las palabras de la chica, solo eso, estar a solas con su dolor.
- Harry ves con el sanador es por tu bien- dijo Remus tercamente- ¿os que tienes miedo?
- Yo no tengo miedo- dijo Harry rápidamente- esta bien me haré esas pruebas.
- Sabía que funcionaria- dijo Remus sonriendo a los demás mientras Harry se iba con el sanador a que le hiciesen las pruebas- es como su padre.
El tiempo pasó rápidamente, Harry ya estaba con los demás, ya había vuelto de hacerse las pruebas y estaba bien no había estado el suficiente tiempo en contacto con Alicia como para contagiarse. Ahora estaba sentado en una de las sillas de la sala de espera, pensando en las palabras de la chica y recordando lo maravilloso que había sido volverla a tener entre sus brazos y haberla dado un beso, quizás el último. Ninguno de sus amigos, después de que hubiese llegado de hacerse las pruebas, no se habían acercado a él, lo conocían perfectamente y sabían que quería estar solo con sus pensamientos, así que estaban viendo a Alicia. Harry no había ido a verla a través del ventanal después de haber vuelto a la sala de espera, no quería verla y pensar en el final que la esperaba, sintió como una lagrima resbalaba por su rostro al recordar como la chica le decía que perdiese la esperanza pero la limpió rápidamente al igual que esa idea, él nunca perdería la esperanza, no todavía mientras ella estuviese viva había una pequeña esperanza.
Tonks se acercó a él y le dijo que ya era hora de marcharse el chico asintió y se puso en pie. Después de que todos se despidiesen de los Weasley y de Fleur se marcharon con pasó lento y triste a la salida con Tonks, Tommy y Lupin. Iban en silencio, llegaron hasta el callejón y esperaron al autobús noctámbulo que no tardó ni dos minutos en llegar. Se subieron y se dirigieron a Hogwarts. Llegaron hasta las rejas del imponente colegio y después de que se despidiesen de Tonks y Tommy entraron a los terrenos del colegio.
Cuando entraron al castillo y estuvieron cerca del gran comedor les llegó el olor de la cena, todos se dirigieron al gran comedor para cenar menos Harry que dijo que no le apetecía cenar y se marchó a la sala común.
Mientras caminaba hacía la sala común, Harry se metió las manos en los bolsillos y notó los libros que Alicia le había devuelto, cuando llegó frente al retrato de la dama gorda, le dio la contraseña y entró en el calor de la sala común vacía. Se dirigió a uno de los sillones y sacó los libros para luego devolverlos a su tamaño normal. Los dejó sobre una mesa que había junto los sillones menos el que tenía por nombre algo relacionado con el animal que estaba acabando con la vida de la chica que quería.
Los miró tenía una portada hermosa, vio que la portada tenía talladas unas serpientes que se enrocaban alrededor de la una corona que llevaba una mujer. Los ojos de las serpientes eran pequeñas piedras verdes que brillaban y que hacían que pareciese que en cualquier momento se moverían.
Harry intentó abrirlo pero como Alicia le había dicho no pudo abrirlo y le recordó como también había dicho Alicia al diario de Helga Huffelpaff. "Tienes otro misterio que resolver Harry" se dijo para sus adentros el chico y entonces una idea le llegó a la cabeza ¿qué pasaría si hay estuviese la cura para Alicia? El libro trataba de serpientes tal vez hablase de una posible cura. Le empezó a lanzar hechizos que lo podrían abrir pero nada no lo conseguía. Iba a continuar pero los alumnos empezaron a llegar y prefirió no contárselo a nadie, ni siquiera a sus amigos. Subió las escaleras hacía su cuarto con los libros entre sus manos y los guardó en su baúl para después ponerse el pijama y meterse a la cama para intentar dormir aunque solo fuese un poco.
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El lunes llegó, ya hacía una semana y un día desde que Alicia fue ingresada y cada vez estaba peor. Los chicos habían pasado todo el fin de semana en el hospital ya que Dumbledore les había dado permiso, así que el viernes por la tarde después de las clases los permitieron irse y el domingo a la hora de la cena ya estaban en el colegio, todos ellos con ojeras y con pinta de haber dormido muy poco. El tiempo que habían pasado en el hospital a Alicia le había dado más ataques y cada vez eran peores, además de que las fiebres eran muy altas. Siempre que podían iban al salón de té para despejarse un poco y hablar con Alex aunque a Harry le tenían que llevar casi arrastras ya que no le gustaba nada la chica.
Harry cada vez que tenía tiempo intentaba abrir el libro que Alicia le había dado pero no conseguía abrirlo y se estaba desesperando, a veces cuando perdía la paciencia lo lanzaba contra la pared mientras ahogaba un grito de desesperación. Por las noches en el colegio era cuando solía intentar abrirlo.
Las vacaciones de semana santa estaban cerca pero para Harry y sus amigos eso no era un motivo de alegría como para otros alumnos, ellos pasarían la semana santa en el hospital junto a Alicia sino había muerto antes.
Ahora Harry en las horas que tenía libre por que no iba pociones no se iba a la biblioteca a buscar una cura sino que se iba a la sala común a intentar abrir el libro. Ya casi no iba al gran comedor a comer, se saltaba las comidas y sus amigos estaban preocupados por él y cuando intentaban hablar con él, Harry se les ponía a gritar como un loco y se terminaba hiendo de la habitación donde estaban sus amigos.
Colin lo seguía molestando de vez en cuando pero Harry pasaba de él aunque a veces había estado apunto de pegarle por meterse con Alicia pero siempre llegaba alguien que los separaba y cuando se lo contaba a Ginny y su hermano o sus amigos verificaban que era cierto lo que contaba Harry, Ginny se enfadaba con ellos diciendo que Colin le había prometido que no haría comentarios sobre Alicia.
Por otro lado las elecciones a ministro iban mal, muy mal, el señor Weasley iba perdiendo por que mucha gente había creído el artículo de Rita pero todos los miembros de la orden cuando no eran mandados a misiones ayudaban en la campaña para ministro del señor Weasley.
Estaban a Lunes, acababan de comer y ahora estaban en los jardines debajo de un árbol haciendo algunos deberes para después de la clase de la tarde no tener tantos. Draco le explicaba algo a Ron sobre pociones ya que el rubio era muy bueno en eso y Ron era un desastre, Harry que estaba observando el lago distraídamente por encima de su pergamino sobre una redacción transformaciones, escuchó la voz del rubio diciendo:
- ... No Ron esta poción tienes que añadir piel de serpiente africana, no mexicana...
Harry dejó de escucharlo al oír la palabra serpiente y puso atención a sus otras amigas para saber de lo que hablaban.
- ...estoy haciendo una redacción para cuidados de criaturas mágicas sobre las serpientes...- le dijo Ginny a Wendy cuando la pregunto lo que estaba haciendo.
Serpientes, serpientes y más serpientes era lo único que escuchaba ¿qué estaba pasando¿El mundo se había puesto en su contra o que? Dirigió su oído ahora a Hermione que estaba leyendo por centésima vez "Historia de Hogwarts" y de vez en cuando leía algunas partes en alto aunque de eso ella no se daba cuenta y en esos momentos estaba leyendo algo.
- ... Slytherin fue el primer mago que consiguió comunicarse con las serpientes, a esa lengua la llamaron pársel...
Harry quiso gritar ¿cómo era posible que todos hablasen de serpientes? Pero entonces una idea se le cruzó por la cabeza, tiró el pergamino y la pluma que estaba utilizando para su redacción al suelo y se lanzó sobre su mochila desesperadamente mientras sus amigos lo miraban extraño. Harry empezó a buscar en su mochila hasta que encontró lo que buscaba. Sacó el libro de "El reino de las serpientes" y todos se acercaron a él y lo miraron.
- ¿Qué es ese libro?- dijo Hermione- ¿de donde lo as sacado?
Pero Harry no lo contesto, se estaba concentrando en las serpientes de la portada, imaginándose que se movían que estaban vivas y se movían, le pareció ver como si los ojos de la serpiente parpadeasen, como si de verdad se hubiese movido y empezó a hablar pero de su boca solo salió un silbido aunque él le estaba pidiendo que se abriese. Todos lo miraban extrañado cuando de pronto el libro se abrió. Harry sonrió al ver el libro abierto y empezó a buscar el tipo de serpiente que era Nagini.
- Harry ¿qué buscas?- dijo Ron mirando a su amigo.
- ¿Qué es ese libro?- repitió Hermione.
- ¿Qué tipo de serpiente es Nagini?- dijo Harry sin hacer caso a su amiga- ¿lo sabes Wendy?
- Si es la Lachesis muta- dijo Wendy pensativa- pero se la conoce por el nombre de "shushupe" ¿por qué lo preguntas?
Harry empezó a buscar el nombre de la serpiente en el libro y sonrió al encontrarlo. Al lado del nombre que venía en letras negras y grandes había una foto de una serpiente exactamente igual que Nagini, que tenía la boca abierta dejando al descubierto unos afilados colmillos. Iba a empezar a leer lo que ponía cuando vio que alguien ponía la mano sobre el papel. Harry levantó la cabeza y vio que era Ron.
- ¿De dónde has sacado este libro?- dijo el pelirrojo.
Harry cerró los ojos unos segundos y luego los abrió para mirar a sus amigos. Harry le empezó a contar toda la historia del libro.
Alicia estaba tumbada en la cama del hospital, casi no podía moverse, cada vez que lo hacía le dolía el cuerpo. Los sanadores la estaban haciendo una revisión. Ella sabía que se acercaba la hora, lo sentía en su cuerpo y también por los rostros de los sanadores, los ojos de esa gente decían que se acercaba su fin y ella todavía no estaba preparada.
Cuando Harry entro ha hablar con ella la hubiese gustado contarle todo lo que sentía y sabía que ya no lo podría hacer, había sido una cobarde y ahora lo estaba pagando, ahora se daba cuenta de que no merecía estar en Gryffindor, que ella no era valiente pero quería despedirse de todos ellos antes de morir.
- Por favor- dijo Alicia casi sin mover los labios- me podría traer unos pergaminos y una pluma quiero escribir una carta y que se la den a mi familia y a mis amigos cuando haya muerto.
- ¿Estas segura?- dijo el joven- esto te agotará mucho.
¿Qué si estaba segura? Por supuesto, sabía que ni siquiera en la carta sería capaz de plasmar todos sus sentimientos pero por lo menos quería despedirse uno a uno de esa gente que no se había separado de ella desde que entró en el hospital.
- Si estoy segura- dijo Alicia- se que me queda poco tiempo y quiero escribir lo que no soy capaz de decir aunque tampoco creo que pueda.
- Está bien- dijo el sanador- ahora te lo traigo.
Harry ya había terminado de contarles a sus amigos lo de su aventura nocturna a la biblioteca y todo lo relacionado con el libro. Sus amigos habían escuchado con atención la historia.
- Puede que en este libro este la cura de Alicia- dijo Harry.
- No hay cura Harry- dijo Draco.
Pero Harry no le hizo caso, apartó la mano de Ron de encima del libro y comenzó a leer en alto para que sus amigos lo escuchasen,
"La serpiente Lachesis muta más conocida como "shushupe" es una de los reptiles más peligrosos del mundo. Originaría en África, es muy agresiva, de color negro y puede alcanzar los cuatro metros y medio de largo. En sus colmillos tiene un veneno en algunos casos mortal. Cuando la "shushupe" muerde a una persona, esta puede sobrevivir si le sacan el veneno rápidamente pero si por el contrario no la sacan el veneno rápidamente y además recibe la maldición cruciatus, el veneno se extenderá por todo su cuerpo acabando con la vida de la persona."
- Ves Harry- dijo Ginny- no hay cura.
- Esperad continua- dijo Harry y siguió leyendo.
"Aunque se habla de una leyenda como con las demás serpientes. Se dice que la reina de las serpientes posee una poción para todas las mordeduras de serpientes venenosas que existen en el mundo y que solo ella puede controlarlas. Se dice que para esta especie en especial dicha reina tiene una poción que solo ella puede obtener ya que esa poción esta hecha con el veneno de los colmillos de las serpientes. La reina de las serpientes purifica el veneno y es el ingrediente fundamental de dicha poción. Nadie ha podido encontrar nunca ha esta mujer, ella es la que se presenta donde la gente la necesita."
Harry acabó de leer y miró a sus amigos que a su vez lo miraban a él.
- Aquí esta la cura- dijo Harry sonriendo feliz- la encontré, os dije que la encontraría.
- Harry solo es una leyenda- dijo Hermione- si esa mujer existiese ya se hubiese presentado ante nosotros por que nosotros la necesitamos pero no se ha presentado por que no existe.
- Toda leyenda tiene una base en la realidad- dijo Harry- tu misma lo as dicho muchas veces Hermione, solo hay que esperar.
Harry se sentía feliz por fin había encontrado la cura para Alicia, se iba a recuperar, por que estaba seguro de que en cualquier momento esa mujer se presentaría y los ayudaría.
Alicia mojó la pluma en el tintero y empezó a escribir una carta de despedida. Escribía todo lo que le llegaba a la cabeza desde el corazón y que quería expresar en esa carta. Poco a poco escribió la carta y con cada palabra que escribía se sentía peor, empezó a ahogarse pero no dejó de escribir quería terminar lo que había empezado y así llegó hasta escribir su último adiós, estaba escribiendo esa palabra que la llenaba de tristeza cuando sintió un fuerte dolor en el pecho y el rabo de la s lo alargó hasta que se salió del pergamino.
El oxigeno no le llegaba hasta los pulmones, los ojos se le pusieron en blanco y empezó a sacudirse con fuerza tirando, con la mano que sujetaba la pluma, el tintero, derramando la tinta por las sabanas blancas y tiñéndolas de negro. La pluma cayó al suelo mientras que con la otra mano sujetaba la carta. Cada vez se sacudía con más fuerza y una espuma blanca y espesa empezó a salir de su boca, podía oír los gritos de los Weasley llamando a los sanadores y una alarma que servía para avisarlo pero esas voces, esa alarma la llegaba desde muy lejos.
De un momento a otro dejó de sacudirse, los ojos se le cerraron y la mano con la que sujetaba los pergaminos cayó inerte por fuera de cama, los pergaminos empezaron a caer al suelo describiendo en el aire una pequeña danza hasta que aterrizó debajo de la cama.
Un chico de ojos verdes como dos esmeraldas, no dejaba de sonreír feliz por su descubrimiento pero de pronto sintió un dolor en el corazón y tuvo un mal presentimiento, algo malo había ocurrido pero ¿el qué? Tuvo miedo al pesar que ese algo tal vez estaba relacionado con Alicia.
- ¿Qué te pasa?- dijo Wendy.
- Tengo un mal presentimiento- dijo Harry.
