Un día de campamento

De uno en uno los niños elegidos y sus compañeros digimons cruzaron la barrera que conectaba los dos mundos.

Izzy y Sora armaban una carpa al costado de un gran árbol mientras el mayor de los Kamiya intentaba encender una fogata haciendo frotar una roca plana con otra, tanta era su concentración que no habían notado el regreso de sus amigos.

Yolei: ¿Seguro no quieres mis fósforos, Tai?

Los tres se dieron vuelta sorprendidos al oír la voz de la portadora de los digieggs del amor y la pureza.

Sora: ¡Chicos! –Y luego vio a tres completos desconocidos, una de las niñas era colorada y con pecas, tan flaca que daba impresión mirarla, ella se ocultaba tras otro niño colorado y también lleno de pecas, seguramente su hermano. Y un tercer niño moreno y de ojos claros le devolvió la mirada de desconcierto. -¿Y ellos quiénes son?

Siempre tan sutil, así es Sora. Debían explicarles ahora todo lo que sabían de Shin, Lena y Ryo.

Tai: ¡Regresaron! –El muchacho abrazó con fuerza a su hermana menor. -¿Cómo están nuestros compañeros?

¿Cómo explicarle a Tai que no tenían ni idea de dónde o cómo se encontraba Agumon o el resto de los digimons camarada de sus amigos? Ahora que lo pensaban bien, no habían visto a sus amigos digimons en el mundo digital, ¿Se encontrarían bien?

Izzy: ¿Cómo les fue? –Él fue el único en percatarse de las miradas dolidas que adoptaron los niños al darse cuenta de que habían descuidado a los compañeros de los primeros elegidos. -¿Está todo bien?

La mirada preocupada del elegido del conocimiento hizo que Natsuki se apresurara por contarlo todo. Lo que menos quería era que ellos se sintieran responsables o tristes por algo.

Entre los diez niños resumieron las historias lo más posible, pero sin quitar ningún detalle de importancia, explicando la separación pero sin decirles que todo fue por culpa de los celos de Davis, comentaron las historias de Shin, Ryo y Lena, la absorción de Submarimon y la muerte de Daemon.

Al final, los tres vitorearon el que las guerras en el digimundo se hubiesen terminado.

Entonces, Nat les explicó la historia que el señor Gennai les comunicó minutos atrás. Sus sonrisas se borraron al instante y comenzó un bombardeo de preguntas como: ¿Sombras-mutantes? ¿Un nuevo enemigo? ¿Es poderoso? ¿Por qué regresaron si el digimundo necesita ayuda?

Por supuesto que no pudieron responder a todas sus dudas ya que ellos en realidad no tenían las respuestas, pero hicieron lo mejor que pudieron.

Dijeron lo que sabían acerca de las sombras: Seres sin sentimientos que cumplían con las órdenes de Daemon, pero al final del día recuperaron su libertad y ahora sirven a su "Padre".

Lo único que sabían de Dragomon era que por alguna razón los había ayudado a vencer a Daemon, tal vez porque estaba cansado de él, pero nadie sabía con exactitud.

¿Si era poderoso? Claro que lo era, suficiente con decir que de un solo golpe acabó con un digimon que a ellos les hubiera costado la vida.

Y con respecto a la última pregunta, pues, Gennai les había dicho que debían tomarse un descanso. Lo que, según Nat, significaba que él tenía mucho trabajo que hacer en el cual ellos no debían meter las narices.

Nadie quedó satisfecho con eso, pero no se podía hacer nada, ellos ya habían aceptado regresar. Seguramente Gennai había sellado los accesos al digimundo. Estaban atrapados en el mundo real.

TK: ¿Mi hermano?

Sora le sonrió.

Sora: No hemos tenido noticias. Recuerden que aquí todavía no pasó siquiera una hora.

TK le dedicó una mueca extraña y ella lo interpretó como que el niño estaba preocupado.

Shin: (Sonriendo) ¡Fue un placer conocerlos! De verdad… pero debemos tomarnos un tren a casa, nuestros padres deben de estar preocupados.

Lena asintió algo triste. Sin duda no le agradaba la idea de separarse de TK.

Ryo: (Sin mirar a nadie en particular) También debo irme… yo vivo aún más lejos que todos ustedes. –sonrió a todos.

Los tres chicos se despidieron de cada uno y se marcharon con sus compañeros en brazos, simulando que eran peluches de felpa. Debían llegar a tiempo a la parada de autobús y así llegar a la ciudad para tomarse un tren que los lleve a sus respectivas casas.

Nat juró silenciosamente que haría hablar a esos tres hasta que sus dudas fuesen aclaradas, pero ahora debía dejarlos marchar.

Cuando los perdieron de vista, todos se dispusieron a realizar alguna tarea de campamento como azar malvaviscos, pero TK atrajo su atención diciendo:

TK: Bien… nos debes una larga explicación, Nat. –La chica alzó una ceja pretendiendo no saber de qué estaba hablando el muchacho. -¿Quién eres en realidad?

Esa pregunta fue como una flecha que le atravesó el corazón. TK no es una persona estúpida, había notado algo, pero… ¿A cuál de todos sus secretos se refería? No podía ella comenzar a hablar y revelar algo que en realidad no era necesario que sepan, como por ejemplo lo que sucedió con Daemon. Nada de eso era de su incumbencia, tal vez lo demás sí. Pero si el digielegido rubio se refería a esa historia se desilusionaría cuando ella se negara a hablar. Porque no iba a hablar. Jamás lo haría, y menos con él.

Aunque de todas maneras era inútil decirle todos sus pensamientos, de alguna forma debía zafarse de esas historias.

Nat: Prefiero que estén todos presentes, si hablo, lo haré una sola vez.

Después de decir eso, cerró la boca y no dijo nada más en largo rato. Todos ellos se merecían un descanso, tanta información al mismo tiempo les quemaría las neuronas.

En cierto modo decía la verdad, solo iba a contar su historia una vez. La trampa es que le dijo "Si hablo" y ella no pensaba hablar.

El resto del fin de semana, lo pasaron como si de verdad fuera un campamento, pero con digimons. Contaron historias de terror; le hicieron bromas al que se durmió primero (Davis); y jugaron fútbol soccer, aunque TK prefirió leer un buen libro, Kari descansó en la sombra de un gran árbol y Cody no tenía ánimos para hacer nada, solo pensaba en Armadillomon.

Natsuki resultó ser una excelente jugadora, ella, Sora y Yolei, eran una buena competencia para Davis, Tai y Ken. Veemon era el arquero de los varones y Renamon el de las mujeres, lo cual los situaba a ellos en gran desventaja. Hawkmon era el árbitro, y Wormmon anotaba los tantos.

Izzy, sin embargo, estaba dentro de la carpa con su computadora portátil, intentando comunicarse con el señor Gennai, pero por algún motivo, no podía hacerlo. Nat le había dicho que perdía su tiempo, porque cuando su tío quiere estar solo nadie puede encontrarlo y eso, ella lo sabía muy bien, ya que había heredado su carácter. Pero Izzy no se rindió.

Sora y Nat marcaron los dos primeros tantos del partido, pero Ken no tardó ni cinco minutos en igualarlas, él era un jugador profesional, pero ellas tenían el espíritu.

Hawkmon cobraba todo a favor de las chicas, mientras Wormmon discutía y marcaba a favor de los chicos. Al final los dos digimons se distrajeron del juego y el marcador quedó empatado, pero ninguno de los equipos quería admitir eso. Entonces discutieron entre risas cual era el mejor de los dos equipos.

Ken termino diciendo que las mujeres habían ganado porque no quería pelearse con Yolei, y al ser cuatro contra dos los que decían que vencieron ellas, Tai y Davis tuvieron que guardarse el orgullo en el bolsillo y admitir su pésima derrota.

Izzy: ¡Muchachos! ¡Vengan! ¡He recibido un mensaje de Gennai!

Davis arrojó la pelota al suelo, Cody se enjuagó las lágrimas y TK dejó su libro sobre el césped al salir corriendo dentro de la carpa donde estaba Izzy.

Por supuesto que en ese espacio tan reducido no cabían todos, y se vieron obligados a salir a los tropezones, gritando cosas como: "¡Cuidado con la computadora!", "Corre tu codo, Tai, me asfixias", "¡OUCH! Davis, ese era mi pie" y la carpa terminó derrumbándose sobre ellos.

Sora: ¡Perfecto! Me ha costado siglos tener que armarla.

Izzy: (Impaciente) ¡Eso no importa! ¡Escuchen! Jóvenes elegidos: He estado haciendo investigaciones acerca de Dragomon. Este será, probablemente, el rival más poderoso al que se han enfrentado, tiene habilidades inimaginables, y lamento decirles que traigo malas noticias. Primero: he cerrado los accesos entre todos los mundos, porque ya no es seguro. Cuando yo crea que están listos para esta misión, les abriré un portal. Mientras tanto se quedarán en su mundo, a salvo y sin excepción (Leíste bien NAT, sin excepción) y Segundo: cuando Daemon realizó esa gran explosión que destruyó el digimundo, los digimons de los niños de las semillas y los compañeros de Tai Kamiya, Matt Ishida, Sora Takenouchi, Mimi Tachikawa, Izzy Izumi y Joe Kido, han sido capturados por Dragomon, así como también fue raptado el digimon camarada de Cody Hida. Créanme cuando les digo que estoy haciendo todo lo posible por recuperarlos, pero NO, NO Pueden Venir Aquí. Les pido paciencia, Gennai

Veemon, Hawkmon y Wormmon que hasta entonces tenían la intención de ayudar a sus amigos armando nuevamente la carpa, se sorprendieron tanto que derrumbaron lo poco que habían conseguido armar, y también la carpa contigua. Gatomon negó con la cabeza y Renamon desapareció, subiendo rápidamente a la copa de un árbol.

Natsuki puso los ojos en blanco. Todas sus suposiciones eran ciertas. Gennai actuaba solo siempre.

Cody sonrió un poco, tal vez no todo estaba perdido y tal vez podría recuperar a su amigo, solo tenía que ser paciente.

Sin embargo, Sora y Tai reaccionaron de la misma manera: gritando y pateándolo todo, ¿Cómo era posible que aquel viejo aún no haya hecho nada? ¡Sus digimons estaban en peligro! No iban a quedarse de brazos cruzados.

Izzy: (Cruzándose de brazos) Gennai tiene razón, no podemos hacer nada. –Tai puso cara de pocos amigos. ¿Izzy se estaba rindiendo sin haber luchado? –Hay que confiar un poco en Gennai y dejar que él se ocupe por un tiempo.

Nat suspiró. No estaba bien lo que hacía Gennai, él necesitaba ayuda, no era correcto que cargara solo con una mochila tan pesada. Hace años había ocurrido algo similar, su tío cargo con todo el peso, solo, y terminó al límite de la muerte, por eso fue que Anubismon se apiadó de él y lo convirtió en la base de datos del digimundo, para que no muriera.

Pero después de todo, ella lo entendía, en su lugar… habría hecho exactamente lo mismo que él.

Nat: (A Tai) Mi tío es una persona de palabra, al igual que yo. Y te prometo que si algo llegara a sucederle a Agumon o a cualquier otro digimon, me haré responsable. Podrás descargarte conmigo.

El digielegido del valor soltó un largo resoplido. Y su mirada se cruzó con la de su hermana.

Tai: (Resoplando) Lo siento, yo… no quise reaccionar así. Es que no quiero que Agumon continúe sufriendo.

Nat le sonrió y no se dijo más del tema. Aunque en la mente de muchos, ese e-mail de Gennai no podía quedarse en el olvido.

Sora llamó a Matt para comentarle aquello y TK le quitó el teléfono para hablar con su hermano de todo lo sucedido, y con decir que tardaron más de lo que tardan Yolei y Mimi cuando se comunican es suficiente para explicar que Sora se enfadó cuando su cuñado le devolvió el celular habiéndole consumido todo el crédito.

Terminando el campamento, el padre de Tai y Kari, y el padre de Ken regresaron en sus grandes camionetas para llevar a cada digidestinado a su respectiva casa. Esta vez, cambiaron de asientos.

En el auto del papá de Ken subieron Yolei, Cody, TK, Nat y Ken; y en la camioneta del señor Kamiya subieron Sora, Davis, Kari, Tai e Izzy. Así, por lo menos, mantuvieron alejados a Davis de Yolei que nunca pueden estar en un lugar tan pequeño sin discutir a gritos, fue por eso que el viaje resultó muy tranquilo y todos, exceptuando a los conductores, consiguieron dormirse, y bien que lo necesitaban.

El primero en bajar fue Davis, por supuesto, a sus padres le dio lo mismo que él haya regresado, y a su hermana le enfadó que volviera tan rápido porque así, sus amigos no podían quedarse a dormir en la casa, pero Davis se alegró mucho de volver a verlos.

Después dejaron a Cody en su casa, quién con el semblante un poco triste, le contó a su madre y a su abuelo todo lo ocurrido y ellos supieron qué decirle y cómo animarlo. Luego de la charla con su familia, el niño practicó Kendo todo el día, como descarga.

Nat llegó a casa y Renamon, que los había seguido corriendo, entró velozmente por la ventana del cuarto de la chica. El profesor de geografía se alegró de verla entera y le dijo que no vuelva a marcharse de ese modo, y menos con esa "Banda de Delincuentes Juveniles", a Nat le causó mucha gracia y después de cenar se fue a dormir, muy cansada.

TK llegó a casa de su madre y ella se vio muy feliz de encontrarlo junto con Patamon, los tres comieron y ella le contó que su hermano ya no tenía el yeso; por supuesto que él ya lo sabía, pero no quiso interrumpir a su emocionada madre.

Yolei apenas bajo de la camioneta recibió tareas que hacer en la casa y en el negocio, pero con la mejor sonrisa cumplió con sus quehaceres sin chistar, con la ayuda de Hawkmon.

La madre de Ken, recibió a su hijo con los brazos abiertos y se sorprendió al ver que en el hombro de su marido estaba Wormmon, pero se alegró ya que gracias a Wormmon es que ellos habían vuelto a ser una familia.

Izzy se despidió de sus amigos y sus padres adoptivos lo recibieron con una riquísima comida casera y rostros alegres, aunque se angustiaron un poco al no ver al señor Tento acompañando a su hijo, el chico no quiso contarles lo que le había sucedido en realidad con su digimon, para no preocuparlos.

Sora llegó a casa y nada sucedió, su madre no estaba allí, seguramente había tenido una exposición de último momento a la que era obligatorio asistir.

Tai y Kari llegaron a casa muy agotados, en el viaje, Kari había vuelto a enfermarse: le dolía la cabeza y tosía suavemente. Sus padres se enojaron con Tai por dejarla salir mientras estaba enferma y la encerraron en su cuarto al cuidado de Gatomon.

Tai ya no dormía en la misma habitación que su hermana, pero esa noche quiso hacerle compañía, por las dudas de que ella llegase a necesitarlo, y se llevó al cuarto de Kari un colchón inflable. Pero a medianoche, Gatomon, bajó de la cama de la portadora de la luz y sin querer clavó sus garras en la colchoneta de Tai haciendo que este se despertara asustado y Kari se sobresaltara con el estruendo.

El digimon de la luz pidió disculpas, Tai, todavía sobre el colchón desinflado, se cubrió con sus frazadas y volvió a dormirse, pero Kari no pudo. Había tenido un sueño horrible: Era Myotismon, era el regreso de Myotismon y de todas sus digievoluciones al mismo tiempo. Tanto fue su miedo que no pudo conciliar el sueño otra vez, Gatomon sin embargo, se durmió sin darse cuenta de la gravedad del asunto.


Está cortito, ya sé...

Disculpen eso

Otra cosa... estamos entrando en la etapa final de la historia (Esto se está por terminar...)

Espero que les esté agradando :)

Gracias de verdad por continuar leyendo!

Nos vemos el próximo lunes!