Capítulo
28: YOUR GIRLFRIEND.
Hey! Hey! You! You!
I
don't like your girlfriend!
No way! No way!
I think you need
a new one
Hey! Hey! You! You!
I could be your
girlfriend.
Avril Lavinge. Girlfriend.
Tomó a Lourdes y Cho del brazo, le dirigió una mirada de "esto lo arreglo yo" a Lyra, quien tenía rasguños en su cara, y se alejó con Cho y Lourdes tomadas del brazo para aclararle un par de cositas.
Las arrastró a ambas hasta un aula vacía del primer piso. Cerró la puerta detrás de sí, las soltó y las miró ceñudo, mientras ambas se cruzaban de brazos y se miraban con caras típicas de un niño de cinco años a quien le negaron un capricho.
Harry se apoyó en una mesa y la chicas se sentaron una lejos de la otra, en sillas que había por ahí. Harry entrecerró los ojos y suspiró antes de comenzar a hablar:
-Me pregunto si a alguna de ustedes dos-empezó Harry muy calmado, tratando que sus emociones no lo controlaran-, le gustaría decirme fue lo qué pasó y por qué lo hicieron.
-Ella empezó-dijeron las dos al mismo tiempo, señalándose.
Harry suspiró lentamente otra vez. Si iban a estar así, esa sería una larga charla.
-Explíquense, por favor-como ninguna habló ni lo miró, Harry decidió él explicarse:-. Miren, yo las vi peleando y luego agarraron a Lyra y comenzaron a pegarle también: ¿por qué?
-Porque te amo-dijeron ambas. Harry volvió a suspirar.
-Si piensan eso-dijo Harry, entrecerrando los ojos, sin decir la palabra "amor" porque no creía que las chicas sintieran eso por él-, tienen que saber yo no puedo estar con ninguna de las dos.
-¿Por qué?-preguntaron ambas poniendo puchero.
-Porque yo estoy de novio con Lyra-declaró Harry, sin mirarlas-, y la quiero. Mucho.
Después de la declaración, Harry obtuvo diferentes efectos en ambas: Lourdes se tapó la cara con las manos (Harry casi aseguró que lloraba) y Cho lo miró furiosa y gritó:
-¡Tú serás mío, Harry Potter! ¡De eso no hay duda alguna!-y salió del aula dando un portazo.
Harry volvió a suspirar. Y se concentró en Lourdes.
-Lourdes...-Harry le apoyó sobre el hombro rasguñado por la pelea. La chica levantó sus ojos dorados llorosos y lo miró-. Yo... lo siento mucho-Harry no sabía que decir.
-Está bien-dijo Lourdes, reteniendo las lágrimas. A pesar de la voz gangosa por llorar, Harry detectó su suave acento latino-. Sabía que pasaría esto tarde ó temprano... Creo que con todo lo que me pasó, verte a ti hizo que me obsesionara.
-No entiendo-dijo Harry.
Lourdes esbozó una sonrisa triste.
-Mira, enterarte de que tienes un padre (que sólo sabías como se apellidaba), conmociona a cualquiera. Luego, te enteras que eres una bruja, eso también te conmociona-Harry recordó el día que Hagrid le dijo que era un mago y la entendió-, muy poco después, te enteras que eres heredera de no sé Quién-Ravenclaw... La verdad es que necesitaba pensar en otra cosa.
-Entiendo...
-No creo que lo hagas-dijo Lourdes, poniendo otra sonrisa triste-. No sabes lo que fue mi vida.
-Cuéntame-pidió Harry, realmente sintiendo lástima por Lourdes.
Lourdes suspiró y cerró los ojos.
-El primer recuerdo que tengo es el de una monja diciéndome que Dios castigaba a los malos y que, por teñir el pelo de una monja en verde (sin saber cómo), tenía que ser castigada. Me hicieron arrodillar sobre granos de maíz por dos días, sin comida. Tenía cinco años y aún tengo las marcas.
Lourdes se arremangó la media gris de Hogwarts y Harry pudo ver las cicatrices en forma de punta que tenía en su rodilla. Luego, volvió a poner la media en su lugar.
-Luego, recuerdo haber preguntado por mi mamá y por esto-señaló su relicario-, lo único que recibí por contestación fue "Tu madre está con Dios, niña". Fui castigada muchas veces porque pasaban cosas extrañas a mi alrededor. Las monjas decían que yo era hija del Diablo.
Lourdes calló un momento para hacerse la señal de la cruz y mirar preocupada al cielo raso del aula. Luego volvió a bajar la mirada y siguió hablando como si nada hubiera pasado.
-Cuando empecé a ir al Rivadavia, comencé realmente a portarme mal: me escapé del maldito convento unas treinta veces, me peleé con varias personas a golpes, tenía bajas notas, la típica chica problema... e hice lo peor para las monjas: empecé a salir con un chico. Matías, el que casi te mata.
-Sí, lo recuerdo-dijo Harry, recordando el día en que Lourdes le salvó la vida.
-Estuve con él por casi un año, pero él no parecía tan contento como yo y... y me engañó con otra-dijo suspirando-. Y lo peor fue que yo lo vi y no hice nada. Desde entonces, estuve con varios... hasta que apareciste tú.
Harry estaba realmente conmocionado, por lo que se quedó callado un momento. Luego, decidió decir algo:
-Cuando empezaste a contarme... dijiste que no lo entendería, pero sí lo hago porque a mi me pasó algo parecido.
-Cuéntame, Harry-pidió Lourdes con cara de verdadero interés.
Harry le habló de sus difuntos padres, de su vida en Prive Drive, de todas sus aventuras en Hogwarts con sus amigos, sus encuentros con Lord Voldemort y, por último, de la aventura vivida en Houdini.
-Tu vida fue más emocionante que la mía-comentó Lourdes cuando Harry le terminó de contar.
El silencio inundó la sala. Lourdes se miraba los zapatos y Harry miraba por la ventana hacia los jardines soleados del colegio.
-¿No podré competir con ella, no?-rompió el silencio Lourdes-. ¿La quieres, verdad? Yo creo que ya sé la respuesta, pero quiero que me la digas directamente. ¿La quieres?
-Mucho-respondió Harry volviendo la vista a Lourdes.
Ella esbozó una sonrisa triste y lo miró con los ojos llorosos.
-¿Podemos ser amigos, no? Y no hablo de ti solamente, de B... de Lyra también.
-Por supuesto. ¿Amigos?-preguntó Harry, extendiendo su mano.
-Sí-dijo Lourdes, pero en vez de tomar su mano, lo abrazó.
Harry, que no entendía por qué la mujeres lo abrazaban, no sintió que el abrazo de Lourdes fuera de amor ó de locura (como prefería llamarlo él). No, era amistad.
