CAPÍTULO 28

Dejó caer su cuerpo contra el marco de la puerta. Las piernas le fallaban por momentos. Había perdido toda la fuerza que minutos antes le había animado a correr y no mirar atrás. Podía escuchar su corazón haciéndose pedazos y no podía hacer nada para evitarlo. ¿Estaba con otro? ¿Tan rápido lo había olvidado? Vale que él había estado con mujeres en Italia, pero no tenia ninguna relación estable con ninguna básicamente porqué era con ella con quien quería tenerla.

Su respiración se aceleró cuando Beckett lo miró distraídamente. Cambió la sonrisa que dibujaban sus labios al instante. Abrió mucho los ojos, igual que su boca. Castle intentó mantenerse en pie, ya que era algo muy difícil en esos momentos.

Una sensación realmente extraña comenzó a florecer en el fondo de su pecho cuando sus ojos verdes se unieron con los suyos. Tanto tiempo sin poder mirarla profundamente. Todo se detuvo entre los dos.

Por su cara, sabia que también lo había echado de menos, y mucho. Podía ver como dudaba si era real o no. El otro chico los miraba con el ceño fruncido.

-¿Rick?-preguntó la detective con un hilo de voz. Castle forzó una sonrisa. No quería que lo viera tan hundido en la mierda. Necesitaba hacerle saber que iba a por todas y que acabaría conquistándola de nuevo.

Le lanzó la sonrisa más provocativa y sexy que pudo, acompañada con una mirada sensual y respondió:

-Hola culito de caramelo.-Beckett ladeó la cabeza con una sonrisa, sorprendida. ¿Ese era Castle? Dios. Estaba guapísimo. Había crecido un poco más y fijándose en su camiseta, su masa muscular había aumentando, haciéndolo aún más atractivo.

Después de dos años intentando olvidarse de él. Dos años metiéndose en camas de otros tíos para evitar pensar en lo que él le hacía sentir. Dos años intentando hacer su corazón de otra persona, y cuando creía que todo comenzaba a ir cuesta arriba, aparecía Don Ojos Azules dos años más mayor y con solo una sonrisa volvía a caer.

-¿No vas a darme un abrazo Becks? Ya veo como me has echado de menos...-bromeó Castle abriéndole los brazos. La detective abrió la boca para hablar, pero la cerró al instante sonriendo. Los dos sabían que necesitaba ese abrazo.

Lo rodeó por el cuello, dejando que las manos del escritor estrecharan su cintura. Cerró los ojos aspirando su aroma, como tantas veces había hecho. Notó como él hacía lo mismo y se sintió bien. Raramente bien. Había echado tanto de menos sus brazos, que hasta dudaba que fuera real. Tenia miedo de abrir los ojos y ver los verdes de Demming en vez de los azules de Castle.

El escritor escondió la cara en el hueco de su cuello. Se mordió el labio inferior, dudando en si debía dejar un beso o no. Levantó la mirada para observar al otro chico. Se alegró de que mirara hacia otro lado, porqué iba a hacer algo que no quería que viera. Le acarició el cuello con la nariz y dejó un tímido beso en donde latía su pulso. Sonrió al notar su familiar reacción. "Sigue sintiendo algo" se dijo a si mismo feliz.

Se perdió en sus ojos verdosos, esperando encontrar algo de odio o rencor en ellos, pero solo pudo ver desconcierto y algún rastro de cariño. Pensaba encontrarse con una Beckett enfadada, pero no, no lo estaba. Observó sus labios. Sus perfectos labios que tantas veces había probado y las ganas que tenia de hacerlo allí mismo. Estaban peligrosamente cerca.

Se pasó la lengua por el labio inferior, humedeciéndoselo al notar la mirada de Beckett sobre ellos. Por mucho que los dos quisieran negarlo, y por muchas personas que hubieran de por medio, ambos estaban enamorados y eso no podían cambiarlo.

Un carraspeo proveniente de las espaldas de Beckett los sacó de su burbuja personal. Castle miró de arriba abajo al... No sabía si estaba con ella o si simplemente mantenían relaciones sexuales. Observó su gesto y como él también estaba analizándolo. Tenía el pelo corto y claro. Era ancho de hombros y su cintura se estrechaba a medida que repasabas su figura. Tenia unos ojos verdosos que lo miraban con una pizca de burla y superioridad. Sonrió al encontrar su mote: "princeso".

-Hmm Castle, este es el detective Demming.-los dos se miraron. Beckett pudo ver como saltaban chispas entre los dos, cosa que le divertía bastante. Desde el primer momento en que el escritor había reparado en Demming, se había puesto muy celoso.

Le sonrió con picardía tendiéndole la mano, pero solo por educación, si por él fuerza lo que le hubiera dado era un puñetazo. El inspector se la estrechó con fuerza, dando por hecho la guerra con la que habían empezado a base de miradas fulminantes.

-Encantado.-respondió este entre dientes. Castle asintió con una sonrisa. "Disfruta del poco tiempo que te queda con ella princeso" se dijo a si mismo. Apretó la mandíbula con rabia al ver como pasaba el brazo por la cintura de la detective, haciéndola suya.

Ahora le tocaba mover ficha a él.

-Kate, ¿podemos hablar?-le preguntó mirándola fijamente a los ojos.-A solas.-aclaró sonriéndole a Demming. Notó como este tensaba los músculos, molesto. Asintió, acercándose al oído de Beckett para susurrarle algo, haciéndola sonreír. "Hijo de puta" dijo en voz muy baja cuando la besó delante de él adrede. Lo siguió con la mirada hasta que cerró la puerta, dejándolos por fin solos.

-Vaya, no sabia que ahora trabajaras de Barbie.-dijo Castle con una sonrisa mientras se sentaba en una de las mesas cercanas. Beckett se giró, frunciendo el ceño.

-¿De que hablas Castle?-respondió colocándose un mechón de pelo detrás de la oreja. La forma de su pelo había cambiado un poco. Seguía siendo largo pero sus puntas ahora estaban totalmente lisas, ya no acababan en esos graciosos tirabuzones. Aún así, ese pelo resaltaba más los rasgos de su cara.

-Ah, ¿no lo sabías? Tu novio es un princeso.-respondió este en medio de una carcajada. Beckett alzó la ceja, intentando ocultar una sonrisa. Con eso demostraba lo celoso que estaba. Seguía siendo un niño, solo que en el cuerpo de un hombre mayor.-Ah. Osea me entero yo antes que tu, y eso que eres su novia.-Castle chasqueo la lengua, negando con la cabeza.-Que fuerte. Eso es que no besa bien o que... simplemente no sabe hacerte nada bien.-Ahora Beckett alzó las dos cejas, pasándose la mano por el pelo.-Yo lo hago todo mejor y lo sabes.

-¿Tan seguro estás?-le preguntó divertida.

-Con un beso yo te hacia gemir en mi boca. ¿Eso lo hace él?

-Al menos él no se va dos años a Europa sin que yo lo sepa.-respondió tajante, pero con una sonrisa.

-Uf, un golpe bajo.-siguió este provocando sonrisas en la inspectora. Se separó de la mesa, acercándose lentamente a ella.

La respiración de la inspectora se entrecortó cuando lo tuvo muy cerca. Ese era el efecto que Castle provocaba en su sangre. La hacía hervir, mandando señales a todas sus terminales nerviosas, humedeciéndola. "Estúpido y sensual niñato"

-¿Sabes que mis ventas han subido mucho?-le preguntó cogiéndola de la cintura con cariño mientras la atraía hacia su cuerpo. Quería alejarse, no caer a sus pies, pero no podía, era imposible resistirse a él.-Adivina que más ha subido.

-¿Tu ego?-le picó intentando que su voz sonara lo más normal posible, ya que poco a poco estaba volviéndose ronca y Castle conocía esa voz demasiado bien.

-No.-respondió con una sonrisa gigante mientras cogía su mano. Se levantó la camiseta, haciendo que abriera mucho los ojos al ver su espectacular abdomen. Se mordió el labio inferior, perdiéndose en su perfecta V. Inspiró con fuerza al ver su bulto apretando los vaqueros.

Este le dejó la mano sobre sus abdominales, para que pudiera tocarlas. No quitó la mano. No podía. Siguió guiándola hasta el inicio de sus calzoncillos, frenando justo donde comenzaba su miembro.-Veo que aún te pongo cachonda.-dijo con voz ronca en un susurro. Beckett apartó la mano al instante, carraspeando.

-Veo que sigues siendo un gilipollas.-respondió en un susurro. Sus labios estaban demasiado cerca.

-Un gilipollas al que te gustaría tirarte ahora mismo, vamos.-siguió riendo. La acercó más a su cuerpo, besándole la mejilla, peligrosamente cerca de la comisura de su boca.-Cuando quieras a un tío de verdad llámame.-finalizó soltándola. Su culo lo estaba tentando, pero prefirió dejarlo para la próxima vez.

-No me hace falta Castle. Ya tengo algo bastante grande para pasar las noches.-respondió mordiéndose el labio inferior. Castle abrió la boca rápidamente para contestar, pero el sonido de la puerta al abrirse lo detuvo:

-Beckett, nuevo caso.-Ryan abrió mucho los ojos al ver a Castle. "¿Por qué hacen todos eso?" musitó en voz baja.-¿Castle?

-El papa, no te jode.-respondió riéndose. El detective rió también-¿Que tal Ryan?

-Genial. ¿Y tú?

Abrió la boca para contestar pero Beckett se adelantó:

-¿Podemos dejar el coloquio para luego? Hay un cadáver esperando.-dijo cogiendo su cazadora de cuero. Salieron de la sala, reuniéndose de nuevo con Demming y Espósito para meterse en el ascensor.

-¿Va a venir?-preguntó Demming refiriéndose a Castle.

-Esta claro, ¿no?-respondió este cruzándose de brazos. Estaba esperando el mínimo ataque para poder soltarle un buen puñetazo y quitarle esa sonrisa de gilipollas sobrado. Las puertas del ascensor se cerraron, descendiendo hacia las calles de Nueva York.