Hola mis queridos lectores y lectoras ¿Cómo están? espero que bien :) Yo estoy un poco cansada después de una semana algo ajetreada pero lo bueno que ya va a ser domingo (tristemente mi único día de descanso) Así que a echarle á que el capitulo sea de su agrado y nos leemos el próximo viernes. :D
Aclaración: Los personajes de Digimon no me pertenecen, son propiedad de su autor Akiyoshi Hongo, y este fic es sin fines de lucro.
28
Disculpa.
Eran las 6 de la mañana de un frío 25 de diciembre, Sora se encontraba sentada en su cama con su espalda recargada sobre la cabecera de la cama y sus manos alrededor de sus piernas a las cuales abrazaba con fuerza, no había podido dormir en toda la noche, después de lo sucedido la noche anterior se la había pasado pensando en eso, ahora recordaba con claridad lo sucedido, habían llegado al lugar del concierto, Tai le había informado que Mimi se quedaría tras el escenario en vez de él, y ella había enfurecido pero no dijo nada, se contuvo como siempre pero esa vez estaba más que molesta, después al finalizar el concierto ella se había ido al camerino de Matt y lo había besado, Mimi los vio y él de inmediato quiso salir corriendo tras de Mimi pero ella lo detuvo, él la miró molesto, ella se le confesó y él… él la había rechazado diciéndole que era como las demás… Sora sintió como sus ojos se comenzaban a humedecer al recordar aquellas palabras, desapareció con una de sus manos las lágrimas que habían amenazado con salir y siguió recordando lo sucedido, después de que Matt la hubiera rechazado ella había salido corriendo sin importarle nada, sólo quería estar lejos y no ver a nadie, después en el parque se encontró con Mimi, Sora la agredió primero y después de una segunda cacheta de su parte hacia la castaña esta le había respondido y ambas terminaron en el suelo gritándose y golpeándose la una a la otra hasta que Tai y Matt las encontraron, Matt tomó a Mimi y Tai a ella, Matt se había ido con Mimi y ella se quedó con Tai, sintió como todo su odio se acumulaba en su corazón y luchaba por salir hasta que ella cayó inconsciente de ahí Tai la había acompañado a su casa y ella se había despedido de su mejor amigo con un beso en la mejilla.
Hundió su cabeza entre sus piernas y suspiró, se sentía avergonzada por lo sucedido, ¿Cómo es que se había salido de control de esa manera? Ella siempre lograba controlarse por más que le doliera la situación, pero la noche anterior simplemente no pudo controlarse y no lograba comprender por qué había actuado de esa manera. Sintió como las lagrimas comenzaban a brotar de sus ojos con mayor fluidez, Matt le había dejado más que claro que él no estaba interesado en ella sino en Mimi, pero aún así ella no quería rendirse, quería tener una oportunidad con él aunque sabía que Matt quería a Mimi y que en esos momentos tanto Matt como Mimi debían odiarla. Tendría que ir a disculparse con Matt, no quería que su amistad se arruinara por algo como eso aunque sabía que también tendría que pedirle una disculpa a Mimi, Matt no la perdonaría sino conseguía primero el perdón de la castaña. Apretó con sus manos la cobija que cubría sus piernas y no pudo evitar molestarse, ¿Por qué Mimi era tan especial para Matt? Suspiró y dejó de apretar con sus manos sus cobijas, debía de controlarse, después de todo Mimi no tenía la culpa y Matt tampoco, nadie la tenía.
Pasaba ya de medio día y él seguía enrollado entre las sabanas, no tenía intenciones de levantarse estaba muy cómodamente dormido y aparentemente teniendo un buen sueño ya que una sonrisa se dibujaba en sus labios y hubiera permanecido así, sino fuera porque un rayo de luz atravesó sus cortinas y llegó directo hacia sus ojos provocando que los abriera y dejara al descubierto unos hermosos ojos color zafiro.
Matt no sólo se quejó por qué le molestara la luz sino más bien porque lo había interrumpido de su perfecto sueño que era consecuencia de aquel fugaz beso que le había dado Mimi la noche anterior. Se tapó con las cobijas hasta la cabeza para evitar que cualquier rayo de sol volviera a molestarlo y poder dormir nuevamente pero no lo logró, el timbre de su casa comenzó a sonar insistentemente y a él no le quedó de otra más que levantarse para ir a abrir la puerta.
Caminó aún adormilado y se dirigió a la puerta dando un último bostezo antes de abrirla, de seguro era uno de esos vendedores a los cuales no les importaba para nada que uno se encontrara dormido, ellos insistían en la puerta hasta que le abrieran. Abrió y en vez de encontrarse con algún vendedor se encontró con su mejor amiga de la infancia, abrió los ojos sorprendido y susurró el nombre de la chica, realmente no se había esperado que fuera Sora quien tocara a su casa.
Sora se sonrojó notoriamente al ver a Matt, de seguro lo había despertado, se miraba tan lindo con su cabello alborotado y su cara de dormido que aún tenía. Sora sintió unas mariposas revolotear sobre su estomago al ver que él clavaba su mirada sobre ella y sus piernas amenazaron con fallarle pero no fue así.
- ¿Puedo pasar?
Preguntó la chica al ver que Matt no le decía nada, Matt siguió sin responder y asintió abriéndole paso a la chica para que pasara. Sora entró y tomó asiento en la sala y Matt la siguió sentándose en el sillón individual para después mirar a su amiga quien también clavó su mirada sobre él.
-Matt, sobre lo que sucedió ayer… quería pedirte una disculpa, no sé que fue lo que me pasó.
- Creo que no soy yo quien merece esa disculpa.
Sora suspiró sabía que eso pasaría, Matt le exigiría una disculpa para Mimi si quería que las cosas entre los dos siguiera igual que antes y a ella no le quedaría de otra más que comerse su orgullo y pedirle una disculpa a Mimi, aunque por Matt ella estaba dispuesta a eso y mucho más.
-Lo sé, pero no sé donde vive Mimi y no tengo su teléfono.
- Por eso no te preocupes, yo te llevaré.
Dijo Matt poniéndose de pie y con una sonrisa en los labios, sabía que Sora reaccionaría y haría lo correcto, siempre lo hacía.
Mimi se encontraba sentada en la sala de su casa viendo la televisión, mientras tomaba un poco de chocolate caliente preparado por su madre y viendo un maratón de películas navideñas y hubiera seguido así sino fuera porque se oyó como tocaban el timbre de su casa. Mimi dejó la taza de chocolate sobre la mesa de centro e hizo un puchero de enfadó al oír que el timbre volvía a sonar, ¿A quien demonios se le ocurría llamar a la puerta a esas horas en ese día que era por ley para pasar a gusto en casa después del festejo de noche buena?
Se paró de mala gana y se encaminó hacia la puerta preguntándose quien tocaba el timbre, abrió la puerta y sus ojos se abrieron como platos al ver a la persona que estaba frente a ella.
-Michael…
Murmuró Mimi notoriamente asombrada, ¿qué hacía Michael en su casa? Miró al rubio buscando una respuesta en él pero este sólo le sonrió con esa sonrisa amable que lo caracterizaba y un poco apenado articuló un hola que desprendió otro de los labios de la castaña.
-¿Quieres pasar?
Preguntó Mimi al fin reaccionando, era muy descortés de su parte dejarlo ahí afuera así que lo hizo pasar y le ofreció un poco de chocolate caliente que fue aceptado por el chico. Mimi caminó hasta la cocina, y buscó una taza donde servirle un poco de chocolate a Michael mientras que el chico tomaba asiento en la sala y ella se preguntaba que había traído a Michael a su casa después de la tan desastrosa noche pasada.
-Aquí tienes Michael.
-Gracias.
Michael miró a Mimi sentarse, y después bajó su mirada hacia la taza humeante que contenía el chocolate caliente.
-¿Qué te trae por aquí Michael?
Preguntó Mimi no pudiendo contener más su curiosidad.
Michael levantó su vista de la taza y miró a Mimi, había ido a casa de la castaña porque quería desengañarse de una buena vez por todas, lo que había dicho Sora ayer sobre que Mimi y Matt se habían besado lo habían dejado intranquilo toda la noche anterior, y quería saber por boca de Mimi si eso era verdad antes de tomar la decisión de olvidarse de ella y dejarle el camino libre a Matt.
- Voy a ir directo al asunto Mimi.
Mimi lo miró y asintió sin saber a lo que se refería Michael, pero por la actitud del chico se imaginada que era algo serio.
-Lo que dijo Sora ayer… ¿Es verdad?
Mimi sintió como los colores se le subían a la cara, no podía estar más roja porque entonces explotaría, no había visto venir en ningún momento aquella pregunta.
-Te refieres a…
-Me refiero a lo que Sora dijo de que tú y Matt se habían besado, eso… ¿Era verdad?
Preguntó Michael con cierto tono de duda en su voz, una parte de él ya conocía la respuesta a esa pregunta, pero otra parte en su interior se negaba a creerla y por eso había decidido lanzarle esa pregunta a Mimi, tenía que saber una vez por todas que era lo que sentía Mimi tanto por él como por Matt.
-Es verdad…
Murmuró Mimi, Michael se mordió los labios y asintió lentamente, lo sabía, sabía que esa era la respuesta a su pregunta, apretó los puños con fuerza, si tan sólo hubiera sido más valiente y le hubiera confesado a Mimi lo que siente por ella tal vez las cosas entre los dos sería muy diferente en esos momentos, pero era un cobarde, lo sabía y se maldecía por eso.
-Entonces ustedes dos son…
-No para nada, nosotros sólo somos buenos amigos.
- Entonces ¿Él fue el que te besó?
Preguntó el chico con la esperanza de una respuesta afirmativa de la chica de los ojos color miel, si Matt la había besado a ella sin previo aviso eso le daba una oportunidad a él todavía.
-No, él no me besó, fui yo la que lo besó.
Michael abrió los ojos asombrado, ¿Mimi era la que lo había besado? Eso le cerraba todas las posibilidades a él de una relación con ella.
-Pero fue un accidente, bueno no precisamente un accidente, bueno sí ¡aah! La verdad no sé que fue, sólo te puedo decir que no estaba en mis cinco sentidos cuando lo hice.
Michael la miró confundido, ¿De que hablaba Mimi? ¿Cómo estaba eso de que no estaba en sus cinco sentidos cuando lo hizo a que se refería con eso? Mimi debió notar la confusión en el semblante de su amigo ya que lejos de dejar la conversación hasta ahí, continuó hablando.
-Es algo difícil de explicar.
Finalizó la chica un poco avergonzada, no sabía porque se había soltado dándole todo tipo de explicaciones a Michael, tal vez aún seguía sintiendo cierto interés por él, aunque por otra parte estaba Matt y todo lo sucedido con el chico de ojos color zafiro que había volteado su mundo de cabeza, estaba confundida, en unos momentos aseguraba que se estaba enamorando de Matt y que había olvidado ya a Michael pero en otros momentos como ese en que tenía a Michael frente a ella no podía negar que su amigo de ojos color cielo le seguía atrayendo bastante, sí seguía así, se iba volver loca.
- Ya veo…
Murmuró Michael pensativo, la respuesta de Mimi no lo había ayudado mucho, es más lo había confundido más y ella también parecía confundida así que no le quedaría de otra que lanzar su pregunta de la forma más directa que puede haber.
-Mimi ¿Qué es lo que tú sientes por Matt?
OK, si la pregunta pasada no la había visto venir esa mucho menos, agradecía a Dios no haber estado comiendo o bebiendo algo sino estaba segura que se hubiera ahogado al oír aquella pregunta.
¿Qué que era lo que sentía ella por Matt?, bueno realmente esa era la misma pregunta que ella misma se había hecho varias veces y a la cual aun no sabía como responder, ¡maldición! ¿Por qué Michael le hacía ese tipo de preguntas de las cuales ni ella conocía la respuesta?
-Yo… bueno yo…
Tartamudeó Mimi torpemente, no sabía que responderle a su amigo simplemente por que ni ella conocía la respuesta a esa pregunta.
El timbre de la puerta sonó, Mimi se paró inmediatamente agradeciendo mentalmente la interrupción, abrió la puerta y se sintió en una encrucijada, ahora no sólo tenía a Michael en su sala sino que también estaba frente a ella el causante de su confusión y no sólo era él sino también Sora, la misma chica con la cual se había agarrado a golpes la noche anterior, ¡Oh Dios, pero que día!
-Hola chicos, ¿qué los trae por aquí?
Saludó Mimi tratando de controlar sus nervios, era demasiada presión por un día ya con el interrogatorio de Michael había sido suficiente como para que ahora también Matt trajera a Sora a su casa para que terminara de reclamarle o quien sabe para que.
- Hola Mimi… yo… quería hablar contigo y Matt me hizo el favor de traerme.
Dijo Sora un tanto apenada, sabía que la relación entre ella y Mimi no era la mejor, pero sí quería recuperar por completo la amistad del rubio parado a su lado era necesario que ella se disculpara con Mimi por lo sucedido la noche anterior.
-Amm ya veo, claro, pasen estábamos tomando chocolate caliente.
¿Estábamos? Aquella palabra no le había agradado para nada a Matt ¿Con quien se encontraba Mimi? Tomó aire e intentó tranquilizarse, no tenía por qué empezar a alucinar cosas de seguro quien acompañaba a Mimi era Yumi quien había llegado para enterarse de todos los detalles de la noche anterior, sí eso era lo más seguro, conociendo a la pelirroja aquella lo más seguro era que le había pedido a Mimi que le contará con lujo de detalle todo lo sucedido.
Con esa idea en mente de que se trataba de Yumi la persona a la que Mimi se había referido con el "estábamos tomando chocolate caliente" entró a la casa esperando encontrarse con el eufórico saludo de la pelirroja, pero para nada fue así, sintió como un balde de agua helada le caía encima al ver que se trataba de Michael el que acompañaba a Mimi ese día y no Yumi como él había pensado, apretó los puños y hasta estuvo apunto de rechinar los dientes cuando vio al rubio sentado en la sala de Mimi ¿Qué demonios hacía Michael en casa de Mimi?
Sora también se asombró al ver que se trataba de Michael la persona que acompañaba a Mimi, ella al igual que Matt había imaginado que la persona que estaba con Mimi bebiendo chocolate caliente era Yumi y no Michael. Sora giró su vista hacia a Matt y pudo ver como el semblante de Matt había cambiado con sólo ver a Michael, Matt estaba que echaba chispas y estaba segura de que si las miradas mataran Michael ya no sería parte de este mundo sino del más allá, ya que Matt lo fulminaba con la mirada, también pudo ver como Matt apretaba los puños intentando controlarse, no cabía duda de que Matt estaba que moría de celos y tal vez para ella eso era bueno, Matt podría darse cuenta que Mimi no era la chica correcta para él y que ella gustaba de Michael aunque de eso último ella ya no estaba tan segura como antes.
Los dos chicos pasaron y se sentaron en la sala mientras que Mimi se dirigió de inmediato a la cocina, quería escapar aunque sea un minuto de aquella incómoda situación.
-Hola chicos, ¿qué les trae por aquí?
Preguntó Michael con su sonrisa amable que tanto lo caracterizaba y que Matt tanto odiaba, ¿por qué Michael siempre estaba sonriendo?
-Yo quería hablar con Mimi y Matt me hizo el favor de traerme ¿verdad?
- ajá.
Fue lo único que contestó Matt sin siquiera ver a Michael o a Sora y de muy mala manera, estaba furioso, no soportaba aquella situación, y seguía preguntándose que demonios tenía que hacer Michael en la casa de Mimi.
Sora miró a Matt, cuando estaba molesto el rubio podía llegar a ser muy rudo con sus palabras y con su actitud, es más ni siquiera había volteado a verlos ni a ella ni a Michael.
-Ya veo.
Respondió Michael y un ambiente incómodo se volvió a crear entre los tres visitantes, Sora y Michael no sabían de que hablar en lo que llegaba Mimi y Matt por su parte estaba demasiado molesto como para darse cuenta de que sus malas vibras le llegaban a todos en la sala.
- Listo aquí tienen chicos.
Dijo Mimi repartiendo a Matt y a Sora una taza de chocolate caliente a cada uno, Sora la recibió con una educada sonrisa y Matt sólo la tomó sin decir nada pero aun así Mimi pudo notar que algo le molestaba al rubio. Mimi tomó asiento al lado de Michael y eso no hizo más que aumentar el coraje en Matt quien volteó a verla cuando se sentó y una vez que vio que ella se había colocado al lado de Michael, no le quedó de otra mas que voltear la cara hacia otra parte con tal de no ver a Mimi tan cercas de Michael.
Un silencio bastante incómodo se creo entre los cuatro chicos, ninguno decía nada y Mimi estaba llegando a arrepentirse de haber dejado pasar a los tres, tal vez hubiera sido mejor dejarlos a todos afuera así ella no se encontraría en esa situación tan incómoda.
-Bueno y ¿De que querías hablarme Sora?
Sora miró a Mimi y después miró a los dos chicos, el pedirle disculpas a Mimi no era bueno para su orgullo y mucho menos con testigos pero si quería recuperar la amistad de Matt tendría que pedírselas aunque ella hubiera preferido que sólo fueran ella y Mimi las que estuvieran presentes cuando lo hiciera.
Michael pareció leer los pensamientos de Sora ya que dejó su taza de chocolate caliente y se puso de pie anunciando que se tenía que ir.
-Pero no has acabado tu chocolate Michael.
Dijo Mimi al ver que el chico tenía aún más de media taza llena, por estar hablando de lo del beso con Matt, Michael no había tenido oportunidad de disfrutar aquel delicioso chocolate, pero es que estaba más preocupado por su situación actual con Mimi que ni ánimos para beber chocolate tenía a pesar de que estaba delicioso.
- Sí lo sé, y te pido una disculpa por eso Mimi, pero creo que tú y Sora tienen cosas importantes de que hablar y no quiero estar de más aquí.
-Pero…
Iba a protestar Mimi pero fue el mismo Michael quien la interrumpió.
-No te preocupes Mimi por mi no hay problema después de todo ya hablé contigo sobre lo que quería hablar ahora le toca a Sora y perdona por lo del chocolate espero en otra ocasión tener más tiempo para disfrutar del delicioso chocolate de tú mamá.
-Bueno esta bien.
Contestó un poco desanimada Mimi y se puso de pie para despedir a Michael pero antes que los dos se encaminaran hacia la puerta Matt también se puso de pie.
-Yo también me voy.
Dijo con voz seria y con su mirada fija en Mimi.
-Pero si acabas de llegar.
Protestó Mimi un poco confundida por la extraña actitud de Matt, desde que llegó había estado muy frío y apenas y había dicho palabra y ahora se iba sin probar un poco del chocolate pues ¿Qué le pasaba a Matt? ¿Por qué se miraba tan molesto?
-Lo sé, pero Michael tienen razón, tú y Sora necesitan hablar a solas nosotros estamos de más aquí.
Odiaba darle la razón al "perfecto Michael" pero el niño bonito ese tenía razón, Sora y Mimi necesitaban hablar a solas, además ya que Michael también se iba a ir, él ya no tenía que preocuparse de que "mister perfecto" y Mimi se fueran a quedar solos nuevamente.
Mimi asintió dándole la razón a Matt, y giró su vista hacia Sora quien miraba a Matt, Mimi no estaba muy segura de que quedarse a solas con Sora fuera una buena idea después de lo que había pasado la noche anterior pero por lo menos le quedaba el consuelo de que contaba con una taza de chocolate hirviendo cercas de ella y a la cual no dudaría en usar si es que la pelirroja se ponía agresiva nuevamente.
Mimi despidió a los dos chicos en la puerta y después entró para dirigirse a la sala en donde la esperaba Sora, trago saliva y se dio ánimos así misma antes de entrar de lleno a la sala donde la esperaba la chica que se miraba muy concentrada en su taza de chocolate, ¡Demonios! No había contado con que Sora también tenía una taza de chocolate hirviendo que podía usar contra ella, tal vez debería ir por Matt y usarlo de escudo para poder hablar con la pelirroja sin correr peligro alguno, estaba segura de que Sora no le haría nada a Matt así que él sería un buen escudo, además de que podía casi asegurar de que Matt la protegería si Sora intentara algo en contra de ella. Sacudió la cabeza tratando de borrar aquellos pensamientos de su mente, tenía que dejar de pensar en Matt y mejor concentrarse a lo que le esperaba con la pelirroja, así que en vez de seguir pensando se encaminó a la sala, después de todo como dicen por ahí, al mal paso darle prisa.
¿Qué demonios hacía Michel en casa de Mimi? Y ¿De que demonios habían hablado esos dos? Esas eran las dos preguntas que lo estuvieron y seguían acosando desde que había salido de casa de Mimi y él y Michael habían tomado caminos separados. Ganas no le habían faltado para irse sobre el niño bonito ese y exigirle a golpes una respuesta, pero sabía que Mimi lo odiaría si hacía eso y Michael quedaría como el bueno ganando así la guerra que ninguno de los dos se había atrevido a declarar en voz alta pero que sin embargo ambos sabían que existía y en la cual estaba en juego el corazón de Mimi.
-Idiota…
Masculló Matt molesto refiriéndose obviamente a Michael, pero ya se las pagaría el niño bonito ese, que ni crea que él se iba a dar por vencido, eso nunca.
Mimi tomó asiento frente a Sora quien levantó la vista y la miró fijamente para después comenzar con lo que le tenía que decir a la castaña.
-Mimi, yo quería pedirte una disculpa por lo sucedido la noche pasada, no debí actuar de esa manera, no sé que fue lo que me pasó.
Mimi sonrió levemente, no esperaba una disculpa por parte de Sora pero agradecía que lo hiciera, después de todo no quería quedar en malos términos con la pelirroja ya que ambas eran amigas de Matt y no quería que el rubio se sintiera incómodo por culpa de ellas así que lo mejor era dejar bien las cosas con Sora.
-Yo también lo siento, no debí haber reaccionado de esa manera tampoco, pero…
-Entiendo, sé que yo fui la que provocó todo este enredo y lo siento.
-No te preocupes por mi no hay problema, todo esta bien, las dos reaccionamos mal.
Sora sonrió y asintió, al parecer disculparse con Mimi no había sido tan humillante como ella lo había creído, es más la castaña se había portado muy amable, pero aun así ella no pensaba dejarle el camino libre con Matt, ella lucharía por el rubio, y eso era algo que le dejaría claro a la chica antes de irse.
-Bueno, entonces creo que será mejor que me vaya.
Dijo Sora poniéndose de pie, Mimi la imitó y también se paró para después acompañar a la castaña hasta la puerta donde la despidió.
-Mimi…
La llamó Sora antes de marcharse y Mimi observó a la pelirroja.
-Sé que dije que lo sentía por mi reacción de anoche, y no me arrepiento de lo que dije, sé que no debí haber actuado de esa forma pero eso no significa que mis sentimientos hacia Matt hayan cambiado, yo aún lo quiero y pienso luchar por él.
Mimi quedó perpleja ante tales palabras, Sora parecía hablar enserio y no estaba muy segura de tomar aquellas palabras dichas por la pelirroja como una amenaza y lo peor es que no sabía como reaccionar, ya que ni siquiera sabía que era lo que ella sentía por Matt.
- Yo tampoco pienso darme por vencida.
Dijo Mimi sin saber porque aquellas palabras habían salido de su boca, pero había sentido la necesidad de decírselas a Sora, algo dentro de ella se lo había pedido a gritos y lo había hecho y asombrosamente para ella no se arrepentía de haberlas dicho.
Sora sonrió al oír la respuesta de la chica y asintió como si aceptara el reto, se dio la vuelta y se dirigió hacia su casa con una sonrisa en sus labios, al parecer la guerra entre las dos estaba declarada.
Siguiente Capitulo: Estudiantes de intercambio - Publicación: Viernes 7 de octubre
Mimato196
Mayo 2007
