LLEGADA.

POV. BELLA.

Edward y yo vivíamos juntos en mi casa, no fue algo que decidiéramos o planeáramos, simplemente el no me quería dejar sola, poco a poco fue trayendo sus cosas, no planeado como yo he mencionado antes, las traía conforme las iba necesitando, lo que ocurrió es que esas cosas ya no volvieron a su casa, yo no le iba a pedir que se las llevara, por que me gustaba vivir con el. El día que decidiera irse, estaba segura que me moriría. Adoraba tenerlo conmigo en la cama y adoraba que leyera en voz alta cuentos infantiles para que los ocupantes de mi panza se estimularan, o al menos era lo que el decía.

-¿En que piensas amor?- me pregunto cuando cerró el libro de balancanieves que estaba leyendo esa noche a los niños y a mí.

-En ti- cuando dejo el libro en la mesilla se acerco y me dio un beso muy dulce en los labios- te quiero- le susurre cuando se separo de mí.

-Yo también te quiero amor- en eso momento sentí que mis pequeños se movían, yo me estremecí y el lo noto- ¿Qué pasa amor?- pregunto alarmado.

-Nada cariño que se están moviendo- cogi su mano y la lleve a mi pronunciado vientre de ocho mese- ¿lo notas?- el asintió y llevo sus labios a la zona donde había llevado sus manos anteriormente.

-Pequeños, portaros bien que hacéis daño a mamá- susurro en mi vientre, después se coloco en su lado de la cama matrimonial que compramos al darnos cuenta que no podríamos dormir juntos al ver lo mucho que crecía mi tripa. Nos mantuvimos un momento en un silencio muy cómodo.

-Bella- me susurro Edward a mi lado, yo gire mi cabeza y le mire- as pensado como les llamaremos?- pregunto acariciando mi mejilla.

-No, no lo había pensado ¿Y tu?

-Si, pero no tengo ningún nombre en mente, me recosté con cuidado pero sin apartar la mirada de sus ojos.

-¿Qué te parece si uno se llama como su padre?- pregunte a centímetros de sus labios.

-Bella seta muy confuso a la hora de llamarnos a alguno de los dos.

-¿Y si es tan solo tu segundo nombre? Anthony- dijo con una sonrisa y rozando esa vez sus labios.

-Si lo dices así, me es imposible negarme- dijo dándome un dulce y largo beso- ¿Y el otro?

-Elige tu el nombre, que yo y he escogido uno- el quedo serio- ¿Qué pasa?- pregunte.

-Nada, es solo que…- se detuvo y aparto la mirada de mis ojos.

-¿Qué pasa?- pregunte de nuevo.

-Que pensé que quizás querrías llamar a alguno como tu padre- cerré los ojos pero lo abrí cuando note su mano en mi mejilla- Bella, enserio no me importa.

-No Edward, seria recordarle a el y a mi madre y no soportaría revivir ese día cada vez que nombre a nuestro hijo.

-Bella, pero no puedes olvidar todo recuerdo de ellos.

-Lo se, pero no llamare a un hijo mió Charlie.

-Como quiera- después hubo silencio, hasta que de nuevo fue el quien lo rompió- ¿Qué te parece Gabriel?- lo pensé y le sonreí.

-Suena bien, siempre quise llamar a una hija Gabriela, pero Gabriel también me gusta- el me beso muy dulce y me abrazo.

-Descansa mi amor, si tienes calor me lo dices- yo asentí, siempre me decía lo mismo, ya que al estar en agosto había noches que el calor me impedía dormir bien.

Unos minutos después escuche la respiración acompasada de Edward, se había dormido, alce la vista y la luz de la luna iluminaba su rostro de ángel, no pude resistirlo y acaricie sus labios con los míos, sonrió en sueños y me acerco mas a el. Me acurruque como pude en su pecho, porque el vientre me impedía acercarme, sentía que no podría dormir, nuestra conversación sobre mis padres me trajo a la mente algunos recuerdos de ellas, que para mi asombro no eran de esos días que destruyeron mi vida, si no que eran recuerdos felices, algunos de mis cumpleaños, nuestras vacaciones familiares y algunas de nuestras cenas, en las que mamá se había puesto a experimentar. Cerré mis ojos.

Cuando abrí de nuevo mis ojos, no me encontraba en mi cama abrazada a la persona que amaba, si no que estaba en la playa, la playa de Phoenix a la que iba cuando esta niña, apenas podía mantener mis ojos abiertos a causa del resplandor del sol, me encontraba justo en la orilla, las olas rompían levemente en mis pies. A lo lejos llamo mi atención una sombra, la sombra avanzaba y conforme lo hacia pude divisar la silueta de dos personas unidos por sus manos. Esas personas se acercaron a mí y mis ojos comenzaron a derramar lágrimas, mis padres, eran mis padres y me dedicaban una calida sonrisa, yo no pude decir nada, estaba paralizada. Mi madre soltó la mano de mi padre y me abrazo, yo solloce más fuerte.

-Bella, cariño no llores- me pedía mi madre, pero yo no podía controlarme.

-Mamá- susurre entre sollozos, mi madre me soltó y su abrazo fue remplazado por el de mi padre, los sentí tan calidos, después papá me soltó

-Papá- susurre- lo siento tanto- dije con lagrimas pero controlando los sollozos.

-No cariño, no sientas nada- me dijo mi madre.

-Si cielo, es cosa del destino- mi padre me sonrió cuando menciono esas palabras- nuestro tiempo termino y lo mejor de nuestra vida fue tenerte y ver en la mujer que te has convertido.

-Si cariño, nuestro destino acabo, por que así estaba escrito, tu no tuviste nada que ver. Tu destino tiene algo preparado para ti- mi madre poso su mano en mi vientre.

-Tengo miedo- susurre.

-No tienes de que, tienes un chico que te ama y unos amigos que te quieren.

-Temo olvidaros- dije sollozando de nuevo.

-Nunca lo harás, pero se feliz, por ti por tus hijos y por nosotros- dijo mamá con una calida sonrisa.

-OS quiero- dije, ambos me abrazaron a la vez yo seguía derramando lagrimas y sollozando

-También te queremos cielo- susurro mi padre. Podía sentir el calor del sol y la humedad del mar, al igual que sentía sus cuerpos, sabia que era un sueño, pero los sentía tan reales que me costaba creer que era un sueño.

-Estas lista- susurro mi madre, eso me extraño.

-¿Lista para que?- pregunte, ellos se apartaron y unieron de nuevo sus manos.

-Estas lista- susurro mi padre esta vez. Un gran resplandor ilumino la playa, cegándome.

Al abrir los ojos me encontraba en mi habitación a oscuras, levemente iluminada por la luna, Edward dormía placidamente abrazándome, yo estaba empapada en sudor, una lagrima escapo de mi ojo al recuerdo de mi sueño. Cuidadosamente retire los brazos de Edward cuando, cuando lo hube conseguido me deslice de la cama procurando no hacer movimientos bruscos, pero con mi panza me era muy difícil.

-¿Dónde vas?- pregunto Edward cuando había conseguido ponerme en pie.

-Al baño, ahora vuelvo.

-Vuelve pronto, que sin ti no puedo dormir- sonreí y le puse los ojos en blanco, después salí.

Al entrar al baño encendí la luz, me dirigí al lavabo, encendí el grifo y moje mis manos, después me las pase por la nuca y moje mi cara para refrescarme, cerré el grifo y cogi una toalla para secarme. Cuando me dirigí de nuevo a la puerta pise un charco de agua valla se rompió la tubería, justo lo que faltaba pensé,hasta que llego, un dolor intenso en mi interior, me agarre al lavabo con fuerza y sin poder evitarlo un leve grito escapo de mi garganta, por suerte el dolor se apago, pero savia que volvería a pasar. Apenas unos segundos después de mi grito la puerta del baño se abrió de golpe.

-¿Qué ocurre?- pregunto Edward asustado.

-Cre…creo que ya vienes- Edward se paralizo, pero volvió en poco tiempo a reaccionar a causa de otro de mis gritos por las contracciones- no vamos a llegar, están siendo muy seguidas- me estaba asustando, Edward me llevo a la habitación y rápidamente se vistió y me ayudo a mi a hacerlo, las contracciones eran seguidas. Me bajo por las escaleras.

-Tranquila, saldrá todo bien, tú respira- esa frase la repetía una y otra vez. Una vez que el coche estaba camino del hospital saco su móvil..

POV. EDWARD.

Con el nombre de mis hijos en mente me quede dormido en seguida a abrazado a la mujer causante de mi felicidad. Un movimiento me despertó, abrí los ojos y me encontré a Bella de mire al lado de la cama.

-¿Dónde vas?- pregunto, ella me miro.

-Al baño, ahora vuelvo- me contesto con su melodiosa voz, la k me volvía loco. Llevaba sin tocarla mese, no por que no lo desease si no por miedo a que les pasase algo a mis hijos.

-Vuelve pronto que si ti no puedo dormir- dije pretendiendo ser muy sexy, ella me sonrió y puso los ojos en blanco, después salio por la puerta. Alce la cabeza un poco para ver la hora del reloj que había sobre la mesilla, eran las tres y cuarto de la madrugada, habían pasado cinco minutos desde que Bella fue al baño cuando un grito me alerto, sin pensarlo salí del cuarto, al entrar al baño la vi aferrada al lavabo con una mano y la otra en el vientre.

-¿Qué ocurre?- pregunte claramente asustado.

-Cre…creo- tartamudeo- que ya vienen- me quede estático, fue cuando me percate del charco de agua que había en el suelo, reaccione en el instante en que ella grito de nuevo. no vamos a llegar, están siendo muy seguidas- al decir eso me entraron la prisas, la cogi en brazos y la lleve a la habitación, me vestí y luego la ayude a ella, cada poco tiempo tenia contracciones, yo solo conseguía repetir la misma frase una y otra vez. Cuando ya emprendí el viaje al hospital con el acelerador pisado a tope, tome mi móvil y llame a mi casa.

-¿Diga?- contesto mi madre somnolienta.

-Mamá ¿Dónde esta papá?

En el hospital ¿Por qué? ¿Qué pasa edward?- pregunto mi madre alterada.

-Es Bella, ha roto aguas y tiene contracciones muy seguidas- otro grito de Bella me hizo tener un escalofrió.

-Tranquilo hijo, yo llamare a tu padre, nos vemos en el hospital, dile a bella que respire.

-Gracias mamá- y con eso colgué el teléfono.

Cuando llegamos al hospital, mi padre una enfermera nos esperaban con una silla de ruedas.

-A paritorio ¡YA!- grito mi padre, yo les seguí- espera un momento- me dijo mi padre cuando llegamos.

-¿Va ha asistir al parto?- me pregunto una enfermera.

-Si- claro que iba a entrar, esos minutos que estuvo mientras la preparaban se me hicieron eternos, como iban a pretender que no estuviera con ella en el alumbramiento de mis hijos. La enfermera me tendió una bata verde, un gorro u unos patucos del mismo color. No tarde nada en ponérmelos a pesar de los nervios, después la enfermera me acompaño dentro de la sala de partos, ahí estaba Bella que jadeaba y gritaba de dolor, nada mas verla me acerque a ella y con una mano agarre una de las suyas y con la otra le acariciaba el rostro.

-Tranquila mi amos todo saldrá bien- le decía cerca de su oído.

- no me dejes- me pidió entre jadeos.

-Nunca- en ese momento llego un doctor y examino a Bella.

-Bien señorita ya esta lista. Empuje- pidió el doctor, Bella hizo lo que le pidió- otra vez- le insistía el doctor.

-Vamos mi amor, tu puedes- le susurraba yo, ella volvió a empujar de nuevo.

-Vamos que ya veo su cabecita- nos informo el doctor. Bella empujo de nuevo con todas sus fuerzas y unos segundos después un llanto lleno la sala- un niño- dijo el doctor.

-Anthony- susurro Bella, el doctor nos tendió al niño, Bella lo contemplo con una sonrisa. Pero rápidamente no lo quitaron.

-Vamos que aun queda otro- apreté la mano que aferraba la de Bella, ella empujo de nuevo- para- grito el doctor, Bella y yo nos quedamos mirando con el terror en los ojos- los forcés- grito el doctor- viene con el cordón umbilical enrollado en el cuello- Bella comenzó a derramar lagrimas, y o besaba su frente en un intento de calmarla, pero también estaba alterado. El doctor comenzó a trabajar, Bella gritaba de dolor y yo impotente sin poder hacer nada. De pronto la sala quedo en silencio, ella había parado de gritar. Un nuevo llanto se escucho en la sala, Bella y yo sonreímos con lagrimas en los ojos- la niña- dijo el doctor, mi hija, espera, espera había dicho niña.

-¿Niña?- pregunto Bella en un susurro.

-Si eso he dicho- dijo el doctor acercándonos a la niña mas hermosa que había visto.

-Gabriela- dije a acariciando la mejilla de mi hija, Bella sonrió levemente. Una enfermera se llevo a la pequeña. Un monitor comenzó a pitar rápidamente me gire, vi a Ella inconsciente y rápidamente los médicos la rodearon.

-Deba salir de aquí- me dijo una enfermera.

-No, debo estar con ella- pero aun así fue inútil, me echaron y me cerraron la puesta, yo quede frente a ella, no me di cuenta que no estaba solo en el pasilla hasta que la mano de mi padre sujeto mi hombro, al darme la vuelta me encontré a todos ahí, Emmet y Rosalie, Alice y Jasper y mi madre, la cual me abrazo al ver mi cara.

-No puede dejarme- solloce, mi madre también lloraba, pude notar sus lagrimar en mi ropa.

-Estará bien cariño, ya lo veras- sollozaba mi madre.

-Anthony y Gabriela- susurre a mi madre.

-¿Qué?- pregunto ella separándome de sus brazos.

-Anthony y Gabriela, así se llamaran tus nietos- mi madre me abrazo de nuevo y mi padre pronto se unió a nosotros, pero la alegría no nos llegaba del todo, pues seguíamos sin noticias de Bella y eso me ponía ansioso. Los minutos pasaban y nadie me decía nada. La puerta se abrió y de ahí salio el doctor, mecánicamente todos nos levantamos y quedamos frente a el.

-¿Cómo esta?- pregunte.

-Afortunadamente esta bien, a causa de los forces había quedado restos de placenta dentro del útero y también en el proceso perdió mucha sangre, le hemos hecho una transfusión y me he asegurado que ya no hayan mas restos- dijo con una sonrisa que me tranquilizaba, pero no lo suficiente, no estaría tranquilo del todo hasta que la tuviera a mi lado.

-¿Puedo verla a ella y a mi hijos?

-Ahora la están trasladando a una habitación, ella esta dormida, necesita reposo y no alterarse- yo asentí- en unos minutos vendrá una enfermera y os conducirá a la habitación cuando estén instalados.

-Gracias- contesto mi padre.

No paso mucho hasta que llego la enfermera para dirigirnos a la habitación, antes de marcharse nos dijo que solo podríamos pasar de uno en uno y como no podía ser de otra manera fui yo el que entro. Una vez dentro encontré la escena mas tierna que nunca había imaginado, Bella y a mis pequeños en sus cunitas, me acerque en silencio y bese con cuidado sus cabecitas, después me senté alado de Bella y le acaricie el cabello.

-No me vuelvas a asustar- le susurre- te quiero- pase veinte minutos viéndoles dormir, hasta que un llanto se escucho, me levante y me dirigí a las cunitas, la autora del llanto era Gabriela, me incline y la tome en brazos, era tan pequeña que podría sentir como si desapareciese entre mis brazos- shh, princesa no llores- le susurraba mientras la acunaba para calmarla.

-Te ves adorable- me di la vuelta cuando escuche la voz de Bella, me acerque a ella con Gabriela en brazos y la bese en los labios, sin poder evitarlo unas lagrimas cayeron de mis ojos, ella las limpio con su mano, iba a decir algo, pero otro llanto nos interrumpió, mire a Anthony y efectivamente era el quien lloraba, le di a Gabriela y saque a Anthony de su cuna, me acerque a Bella y me senté junto a ella y Gabriela con el niño en mis brazos, estuvimos unos minutos en silencio contemplando al fruto de nuestro amor, los niños eran iguales así imprevista, al ser tan pequeñitos apenas de distinguían el color de ojos y pelo.

-Antes te prometí no dejarte nunca, ahora quiero que seas tu quien me lo prometa- ella me miro- no quiero que me des otro susto como ese, no sabes lo mal que lo he pasado- dije antes de que ella contestase.

-Lo prometo- yo le bese, en ese instante entro una enfermera.

- perdonar- se disculpo- venia a revisar los sueros- se acerco a la botella de suero y antes de volver a salir por la puerta- su familia me a pedido que le pregunte si va a salir para que puedan entrar ellos- dijo dirigiéndose a mi, después salio por la puerta.

-¿Están aquí?- pregunto Bella.

-Si, pensé que se habían marchado, pero al parecer me he equivocado ¿Puedes con los dos?- le pregunte, ella asintió y le di a Anthony- voy a hablar con ellos- salí por la puerta para ver a mi familia y amigos.

-¿Esta despierta- pregunto mi madre, yo asentí, no me dio tiempo a decir nada mas, pues pasaron en estampida a la habitación.

-Yo como medico debería impedirlo, pero como abuelo yo también estoy ansioso- dijo mi padre pasando un brazo por mis hombros y entrando a la habitación.

POV. BELLA.

Estaba cansada y dolorida, pero feliz, mis hijos estaban bien y en mis brazos en el momento en que Edward salio para hablar con nuestros amigos, cinco cuerpos atravesaron la puerta rodeando la cama mirándonos a mi y a mis pequeños fijamente.

-Chicos os presento a Anthony y Gabriela- dije señalando a cada uno de ellos, en ese momento entraron Edward y Carlisle a la habitación, el primero se sentó en el borde de la cama y me beso la frente. Mire a Esme quien tenía los ojos llorosos.

-¿Esme?- pregunte, ella me miro y yo le tendí a Anthony ella se acerco y lo tomo en brazos, después hice lo mismo con Gabriela, pero a esta se la tendí a Carlisle.

-Ven con el abuelito pequeña- dijo sonriendo a la niña.

-Oh mi sobrinitos son tan guapos- dijo Alice, después frunció el ceño- Oh no- dijo con terror, todos nos volvimos a verla.

-¿Qué pasa cariño?- pregunto Jasper.

-Pues que pensamos que eran niños y ahora… Gabriela no tiene ropita. Tengo que ir de compras urgentemente- lo último lo dijo con una sonrisa, todos reímos.

-¿Y ahora quien a ganado la apuesta?- pregunto Emmet.

-Supongo que a sido empate- dije yo- pero no permitiré que enseñes a mis niños a hacer travesuras- le advertí.

-Bueno dejar eso, Rosalie nos vamos al centro comercial- dijo Alice y dicho eso salio por la puerta arrasando a Rosalie.

-Bueno nos veremos luego- emmet y Jass se despidieron y se marcharon.

-Va ser agradable tener la casa con niños de nuevo- dijo Esme con emoción en su voz.


Dios mil perdones, cometi un error al publicar el capitulo y en vez de subir este capitulo que es el que corresponde subi el de otra historia, si no hubiera sido por uno de vuestros comentarios no me habria dado cuenta, gracias por el aviso y perdonar las molestias

Queridos lectores espero que os haya gustado el ultimo capitulo, pero para estar segura espero que me los dejeis por escrito, cuanots mas comentarios menos tardare en publicar el epilogo de esta historia para despues empezar con la secuela, la cual espero que disfruteis.

disfrutar y mil gracias a todos lo comentarios que recibo y las alertas, las cuales cada dia son mas.

besoss