Hola personas del más acá!! ¿cómo anda todo por sus vidas? Por la mía todo excelente, todo divino, muy lindo sisi. Estoy feliz porque es la primera vez que duermo como perra todo de corridito porque AL FIN ESTOY DE VACACIONES! SIIIIIIIIII! Soy, oficialmente, un peligro suelto.

Vayamos a lo interesante, o sea mi vida, quiero decir, el fic, si, el fic. Bueno, gente, he tenido pocos comentarios pero no importaaaaa el deber es deber y lo continuaré hasta el final y carajo, me van a hacer trabajar en el epílogo, malditas sean todas ustedes benditas lectoras de siempre!! Voy a tener que dignarme a terminarlo.

Y ahora a lo triste...: QUEDAN DOS CAPÍTULOS! EL QUE SIGUE, OTRO Y LUEGO EL EPILOGO! NOOOOOOO! PARECIERA que fue ayer cuando empecé a subir esta historia. Gente bonita, aunque no llegue a los 200 no m importa, han sido espectaculares conmigo y se han portado muy bien. GRACIAS!

Y ahora este capítulo que es MUY ESPECIAL para mi y LO SERA PARA USTEDES. Me van a amar jajajaja ba, ya veremos.

Este capítulo se lo dedico especialmente a mi viejo, mi papá, porque m llevó al recital de Las Pastillas del Abuelo y lo disfrute un montón. Gracias viejo sos el mejor. Y está hecho en memoria de su padre, o sea, de mi abuelo, Horacio por ser mi modelo de vida ¡HACE SU APARICIÓN ESTELAR EN ESTE CAPÍTULO! Es Horace. Presten atención.

Recuerden al viejo de la corbata ridícula.

Mucha suerte, besos, no vemos abajo!


28

De familia y afecto

-En honor a Horacio Traveset-

Las cinco parejas entraron con rapidez y observaron toda la decoración conteniendo la respiración. Ninguno podía creer que estaban allí, en la ceremonia que significaba el fin de curso, el jamás volver a pisar la escuela, su hogar durante tantos años.

La nostalgia los invadió como si un saco cubriera sus hombros, pero supieron ignorarla y se dedicaron a hacer lo que querían hacer esa noche.

-Luna, yo…-Le habló Frank a su pareja, quien había soltado su mano suavemente para alejarse de él.

La castaña se acercó a un joven fornido pero delgado, bastante más alto que ella, como de un metro setenta. Llevaba un traje en color beige combinado con una camisa celeste y una corbata azul. A su lado estaban dos ancianos que la miraban con admiración y aprecio. Frank encontró muy familiar a uno que llevaba una corbata violeta con flores amarillas. Se sobresaltó de repente al ver que Luna abrazaba al muchacho y que él le correspondía en el abrazo, muy duramente. Intento buscarles un parecido con la esperanza de que fuesen familiares, pero se dio cuenta de que ni siquiera compartían el color de cabello. Luna era pálida y de ojos miel y el muchacho tenía la piel curtida y los ojos negros. Luna tenía el cabello castaño claro y lacio y la boca pequeña y el joven tenía el cabello enrulado y negro y una enorme boca acompañada por unos labios muy carnosos.

-De acuerdo, jovencitos-Anunció una voz aterciopelada por el micrófono.-es hora de bailar el tan ansiado vals con esa persona que tanto esperaron.-Las luces se apagaron, dejando que unos reflectores de luz bordó iluminaran el salón, dándole un ambiente más personal.

Por los parlantes comenzó a sonar una balada cantada por una mujer de voz muy grave y potente. Los alumnos se acercaron instintivamente a sus parejas, excepto Frank, que seguía observando en estado de shock a Luna, que se acercaba a la pista para bailar con el muchacho.

De pronto, el moreno sintió que lo tomaban de la cintura y de la mano y lo arrastraban hasta la pista. Se volvió y observó que Yazmín Wolf lo había sacado a bailar sin ni siquiera pedirle permiso.

-Hola-Saludó la joven mirándolo con ternura. Frank observó a Luna que seguía bailando con el chico y luego se volvió a su pareja.

-Hola-Contestó secamente, sin darle mucha importancia.

-Se te ve muy bien esa corbata verde en tu cuello, Frank-Comentó Yazmín aduladora y pretenciosamente, mientras sus dedos avanzaban subiendo desde el pecho de Frank hasta su cuello. Frank sacó los dedos de la joven de un manotazo bastante brusco y comentó:

-Y a ti se te ve muy bien esa nariz en tu cara-Repuso Frank devolviendo el cumplido. Yazmín frunció el entrecejo, ofendida y se quedó en silencio.

Frank la hizo girar para cambiarle el lugar y observar a Luna de más cerca. Se percató de que miraba al muchacho con ternura.

Mientras tanto, Kori y Dick bailaban uno muy cerca del otro. A su lado, pasaron Rachel y Garfield besándose con ternura y pasión. Los dos hicieron cara de asco y se miraron fijamente.

-La gente cree que deberíamos tomarlos de ejemplo-Comentó Dick mirando como su amigo, literalmente, comía la boca de Rachel.

-Si por la gente te refieres a nuestros amigos-Repuso Kori sonriéndole al muchacho con ternura.-tienes razón.-Dick le removió tiernamente los cabellos del rostro, mirándola con amor. Se acercó lentamente a la chica y le dio un tierno beso en los labios que ocupó espacio de varios segundos. Cuando finalmente, se separaron, la canción ya había terminado y varias parejas se habían separado, pero ellos seguían bailando, muy cerca el uno del otro. Dick apoyó su frente en la de Kori, fijando sus azules ojos en los de ella.

-¿Qué tal fue?-Preguntó el muchacho sonriéndole.

-Fue…Hermoso-Kori no encontraba las palabras para expresarlo. Se había quedado sin aliento, pero quería disimularlo y conservar su orgullo.

-Siempre puedo hacerlo mejor-Dick se acercó sin avisar y la besó desprevenida. Ella le correspondió y el beso fue alocado y apasionado, sin siquiera llegar a los límites de lo vulgar. Conservó la gracia y el entusiasmo característico de los dos jóvenes.

-Eso sin duda fue mejor-Comentó Kori, luego de que se separaron mientras lo abrazaba con fuerza y sonreía como no lo había hecho en mucho tiempo.-. Gracias, Dick. Porque me volviste una mejor persona.

-No-Dick la separó de su cuerpo y la sostuvo de los brazos, mirándola de frente.-, tú me hiciste una mejor persona.

-Y tú sacaste lo mejor de mí-Y con esas últimas palabras, Kori tomó desprevenido a su nuevo novio con un beso.

* * *

Cuando terminó el vals, muchos alumnos volvieron a sentarse con sus respectivas parejas en rincones oscuros. Tara observaba en el esplendor de su soledad como muchos se acercaban demasiado y otros pocos tomaban posiciones demasiado subidas de tono para la ocasión.

Alzó una ceja indignada, convencida de que ese no era el lugar ni el momento para hacer algo relacionado con eso. Giró sobre sus talones y salió al patio abierto del salón a tomar aire. Se sorprendió al encontrar que estaba sola en medio de una noche hermosa y despejada, llena de estrellas. El pasto era de un verde brillante y estaba iluminado por algunos reflectores blancos que hacían el ambiente más especial.

Tara lanzó un suspiro y deseó con todas sus fuerzas no ser le única sin alguien con quien compartir esa noche. Después de todo, sentía que la escapada del castigo había sido una pérdida de tiempo.

-Es un bonito paisaje, ¿Verdad?-Comentó una voz masculina a sus espaldas. Tara no la encontraba familiar en ningún sentido, de modo que decidió volverse para ver quien era. Se encontró con un joven de cabello castaño, largo hasta el mentón. Los ojos de un tono avellana y mucho más alto que ella. Tenía las patillas crecidas y un poco de barba en el mentón. Tara creyó que era más grande que ella en edad.

-Se-Respondió, vagamente mirando para otro lado.

El joven se acerco de manera entusiasta a Tara y se paró a su lado.

-Mi nombre es Benjamin Roberts-Se presentó el muchacho haciendo una reverencia a la que Tara no prestó atención.-. Y me honra estar en presencia de tal ícono.

-¿Qué?-Tara se sobresaltó ante las palabras del muchacho.- ¿Ícono?

-Eres un ícono de nuestra época, ¿verdad? La predilecta de Danielle Mattews-Explicó el chico.-. Por eso te llamo así.-Tara se alejó un poco del muchacho y lo observó alzando una ceja.

-¿Y tú como sabes tanto si eres hombre?-Preguntó mirándolo extrañada. -¿O acaso eres gay?-El joven soltó una carcajada.

-Te daré una pista: Estamos en el mismo mundo.

-Por supuesto que estamos en el mismo mundo, imbécil. A menos que seas marciano-Repuso Tara, sin siquiera detenerse a pensar.

-Piensa más-Le indicó el muchacho de forma paciente, sonriéndole divertido. Tara se paró unos dos segundos a pensar y luego dio un pizotón haciendo ruido con su zapato de taco alto.

-¡¿Qué quieres que piense, imbécil?! ¿Acaso no sabes que difícil es la vida de una chica que a los 18 años ya es modelo de una marca internacional?-Rugió con todas sus fuerzas. Tara sabía que su enojo no tenía nada que ver con las palabras del joven, ni con sus intrépidas adivinanzas, pero quería descargarse.

-En realidad-Respondió el joven sin alterarse.-sí lo sé.-Tara abrió la boca para contestar, pero no dijo nada mientras observaba al joven atónita.

-¿Qué?

-No vas a decirme que mis 21 años no se notan-Repuso el joven sonriendo.

-Se notan y te quedan muy bien-Comentó Tara sonriendo, recuperando la calma. El chico le devolvió la sonrisa.

-A los 16 años hice mi primera campaña como modelo de ropa interior-Tara abrió mucho los ojos y se imaginó al muchacho en ropa interior.-. Fui un éxito instantáneo.

-Y si eres un éxito instantáneo ¿Qué rayos haces aquí?-Preguntó Tara extrañada, mirándolo fijamente a los ojos.

-Hace tres años, cuando tenía tu edad yo asistí a esta escuela y bueno…Como soy "un orgullo de la nación"-Hizo comillas con los dedos y una mueca de burla. Tara no pudo evitar soltar una carcajada.- la escuela me invitó a la graduación, pero por lo visto, las cosas han cambiado. Nadie hace lo que debería hacerse en una graduación.

-Ni lo digas-Dijo Tara un tanto nostálgica.-. Lo único que se hace igual que antes es el vals. El resto es pura..."Pasión"-Tara hizo comillas con los dedos y Benjamín sonrió.-o así lo llaman.

-Es aún peor-Repuso el muchacho sabiamente.-lo llaman amor.

-Sí, pero ahora un cualquiera puede jurarte amor bajo la luna y desvirgarte esa noche y al día siguiente pretender que jamás te vio, aunque le jures que tienes un hijo suyo.-Comentó Tara fríamente.

-Suena a que sabes mucho de eso.

-Suena a que no quiero hablar de esto hoy.-Terció Tara un tanto tajante.

-Lo siento-Se disculpó Benjamín.-, no fue mi intención. Fue una total falta de respeto. Ni siquiera te conozco y ya estoy preguntándote por tus desamores, perdóname-Y dicho eso le dio un beso en la mano. Tara se estremeció un poco.

-¿Por qué eres tan educado?-Preguntó la rubia extrañada.-No pareces un modelo con esa actitud. Pareces un caballero.

-Es que lo soy-Explicó el muchacho.-. Primero hombre, luego modelo.

-Ojalá eso lo dijeran todos los hombres-Repuso Tara bajando un poco la mirada. Benjamín se acercó y tomándole el mentón suavemente hizo que la chica subiera su mirada.

-No todos los chicos son hombres-Dijo Benjamín sabiamente.-. Y una chica tan linda como tú no tiene porque avergonzarse de eso.-Tara lo observó durante unos segundos, sosteniéndole la dulce mirada que el chico llevaba. Cerró los ojos con fuerza y se alejó unos pasos del muchacho, dejándolo atónito.

-No lo entiendes-Tara se decidió a hablar después de unos segundos de silencio.-. Como me siento hoy no tiene nada que ver con los hombres.

-Sé que no es de mi incumbencia,-Benjamín se acercó un poco a Tara y posó su mano en el hombro de la chica en señal de apoyo.-pero me gustaría ayudarte.-Hubo otro silencio que pareció eterno.

-Puedes ayudarme-Tara se volvió al muchacho con una sonrisa enorme en sus labios.- si bailas conmigo-Tara se quitó los zapatos de tacón y la diferencia en altura que le llevaba el muchacho fue más notoria. Se desacomodó el cabello, tan prolijamente planchado y se corrió un poco el maquillaje de los ojos.-a mi manera.

Benjamin sonrió y comenzaron a bailar en el medio del pasto, dando algunos saltos y girando sobre sí mismos. Tara debió reconocer que Benjamín tenía unos movimientos muy graciosos y particulares, mezclados con elegancia y mucho temple. Se detuvo un par de segundos a admirar a esa persona que ella no conocía pero que no se había negado a ayudarla cuando ella se lo pidió.

-¿Ha llegado el momento del baile lento?-Preguntó Benjamín observando que Tara se había detenido. Tara asintió lentamente y Benjamín se acercó a ella, entrelazó los dedos de su mano con los de ella y la tomó de la cintura con delicadeza, sin sobrepasarse en ningún momento.

-¿Cómo haremos para bailar sin música?-Preguntó Tara.

-Si quieres yo canto un poco de Opera-Bromeó el muchacho.

-No gracias-Tara apoyó su cabeza en el pecho de Benjamín (ya que al hombro no llegaba) y éste empezó a cantar "Put your head on my shoulder" de The Platers. –No puedo poner mi cabeza sobre tu hombro-Se quejó la muchacha refiriéndose al título de la canción.- ¡Eres demasiado alto!-Benjamín no dejó de cantar y la alzó en sus brazos girando en círculos. Tara soltó una carcajada estruendosa, mezclada con una sensación de vértigo y adrenalina.

-¡ya basta!-Pidió. Benjamín no necesitó que se lo repitieran y la bajó.- ¡Ay! ¿Por qué eres tan perfecto?

-Porque así soy-Repuso el chico encogiéndose de hombros. Tara le sonrió y le dio un beso en la mejilla. Soltó las manos del joven y se despidió con un gesto de la mano.- ¿A dónde vas?

-Adentro-Respondió con tranquilidad. Aunque estaba segura de que Benjamín Roberts había sido la mejor persona que había conocido jamás, quiso estar un momento a solas para poder asimilar todo lo que había pasado en las últimas horas.

Cruzó el salón en cuatro zancadas, sin mirar hacia atrás ni a los costados y entró al baño de mujeres. Se encontró con Luna arreglándose el cabello. Como era de esperarse, Luna se volvió para ver quien entraba al baño.

-Hola Tara, ¿Cómo ha estado tu noche?-Tara dio un suspiro y se apoyó contra la pared dejándose caer hasta llegar al piso.-Veo que bien.

-Luna, conocí al hombre perfecto-Dijo Tara desde el suelo. Luna se volvió a su amiga y notó que estaba desarreglada.

-¿perfecto en qué sentido?-Tara se percató de que su amiga se refería a la materia sexual y se apresuró a aclarar:

-¡En todo excepto en lo que estás pensando!-Luna soltó una carcajada y se sentó al lado de la muchacha.-En serio, es todo un caballero, creo que es soltero, es modelo de ropa interior…

-De repente me parece que ya no me importa más Frank…-Comentó Luna divertida. Las dos comenzaron a reírse.-Sigue.

-Tiene 21 años…

-Wow-Luna se sobresaltó un poco.- ¿No es un tanto mayor para ti?

-No lo creo. Los hombres de nuestra edad no nos entienden-Repuso Tara.

-Sí es verdad-Aceptó Luna.

-Y es tan sabio, Luna, tan inteligente. Si hubieses oído la charla que tuvimos, ay.-Una lágrima resbaló por la mejilla de Tara.

-No estás llorando de felicidad.-Afirmó Luna muy segura, mirando a su amiga. Tara asintió lentamente.

-Así es…Pero él ha sido tan bueno conmigo, en pocos minutos me ayudó mucho…

-Hay muchas personas así, Tara-Explicó Luna abrazando a su amiga.-. Pero ese no es el caso, ¿Verdad? Tus lágrimas no tienen nada que ver con ese chico…

-Mis lágrimas tienen que ver con cosas que ni siquiera yo entiendo-Luna miró a su amiga a los ojos.-. Es un malestar interior muy profundo, como si llevara algo muy pesado en mi pecho.

-Creo que tiene que ver con el fin de curso, ¿No es así?-Terció Luna.

-Probablemente.-Respondió Tara. –Es algo que ni yo puedo entender, es complejo y simple, pero lo peor es que duele.-Luna la estrujó con más fuerza.

-Ya Tara, ya. No pienses más en eso-Intentó tranquilizarla en un susurro.-. No mereces estar así esta noche. ¡Hoy debes divertirte a toda costa!-Tara asintió con un gesto de la cabeza.-Así que ve, sal allí y baila con ese muchacho.

-Ya lo hice…

-¡Pues hazlo otra vez!-Le ordenó Luna, sonriendo.- ¡Es tu momento!-Luna la empujó hacia fuera del baño y Tara, como si fuese un juguete del destino, chocó contra Benjamín, que se acercaba al baño.

-¿Estás bien?-Le preguntó el muchacho amablemente. Tara no dijo nada y asintió mientras sonreía.- ¿Bailamos?-Tara lo arrastró a la pista y se dieron cuenta de que eran los únicos que estaban bailando, pero no les importó. Siguieron bailando alocadamente, logrando llamar la atención de mucha gente que se acercó a bailar, haciendo que la pista se llene poco a poco.

Frank quiso acercarse a Luna que estaba bailando con Adam Wester cuando oyó a un anciano murmurar.

-Y pensar que mi super pelotita ya es toda una mujer-Suspiró. Su voz era áspera y a Frank le llamó la atención ese comentario.

-Disculpe señor… ¿Qué dijo?-Los intensos ojos verdes del anciano se encontraron con los de Frank en un duelo de miradas. El hombre tenía una prominente barriga, Tenía un bigote negro que se complementaba con el cabello de igual color que tenía a los costados de la cabeza, dejando el centro calvo. El hombre le sostuvo la mirada un rato y luego se echó a reír con ganas.

-Ah, pequeño. Debiste ver tu cara.-Comentó el anciano divertido. Frank rió nerviosamente y el anciano sonrió dejando ver sus penetrantes ojos verdes. Frank notó que tenía una mirada muy audaz pero triste.-Mi nombre es Horace ¿Quién eres tú? Pareces mucho más grande que el resto de estas cucarachas.-Frank sonrió al anciano.

-Soy Frank Bishop y soy un alumno de esta escuela-El hombre sonrió ampliamente y tosió un poco.

-¿De qué año?

-El último.

-¿Entonces significa que..?

-Sí, esta es mi graduación también.-Respondió el moreno con orgullo.

-Na, yo no me refería a eso-Repuso el anciano restándole importancia al comentario del muchacho con un gesto de la mano.-Me refería a que eso quiere decir que probablemente conozcas a mi nieta.

-¿Su nieta?-Frank tuvo un escalofrío temiendo que el inteligente anciano fuese abuelo de una de sus conquistas, es decir, de una de las jóvenes que el acostumbraba enamorar para luego romperles el corazón.

-Mi nieta es esa de allá-Dijo el Horace señalando la pista de baile. Sin más preámbulos allí estaba la joven que no dejaba que Frank durmiese: Luna Ertobrack. Frank sintió como si un balde de agua helada le cayera encima y le atravesara la piel llegando a lo más profundo de su cuerpo, causándole un escalofrío tan brusco que el muchacho tembló un poco.

-Usted-Balbuceó el muchacho tembloroso-es el abuelo de Luna.

-Sí-Respondió el hombre orgulloso.-, veo que la conoces.

-Ella es una gran persona-Admitió Frank haciendo que el anciano sonriera.-y es una lástima que pocas personas se den cuenta.

-Más de las que tú crees lo hacen, pequeño-El hombre giró sobre sus talones y se retiró a buscar un poco de ponche. Frank suspiró exhausto. Se agachó un poco y apoyó las manos en las rodillas.

-Lo hiciste bien, Bishop-Se alabó a sí mismo sintiéndose orgulloso de haber tenido el coraje de admitir lo que pensaba de la joven.-Lo hiciste bien.

Reunió fuerzas desde lo más oscuro y se dispuso a acercarse a Luna pero el moreno con el que Luna estaba bailando antes se interpuso en su camino, bloqueándole el paso.

-Permiso-Frank quiso pasar a su lado, pero el chico lo retuvo.

-¿Buscas a Luna, verdad?-Inquirió el chico con seriedad.

-Sí, en este momento iba a acercarme a ella.-Respondió Frank extrañado. El chico sonrió y asintió lentamente con la cabeza.

-¿Frank, no? Bueno, ella me dijo que la esperes afuera, en este lugar. Ven, te acompañaré-Y con esas palabras lo arrastró hacia el patio del salón, hasta un rincón bastante oscuro.

Frank observó que Luna no se había acercado, ni siquiera parecía haberse inmutado en que él había salido.

-Perdona, pero preferiría volver adentro-Dijo Frank con toda la sutileza que fue capaz. El joven le sonrió con maldad y Frank sintió un profundo dolor en la nariz. Se aferró el lugar dañado y se dio cuenta de que estaba sangrando. El chico le había golpeado la nariz.

-Eso, imbécil, es por romper el corazón de mi hermana. Nadie se mete con un Ertobrack y mucho menos con mi hermanita-Rugió el muchacho con fuerza. Frank se dejó caer en sus rodillas hasta llegar al suelo y alzó la mirada para encontrarse con la del chico. Ahora entendía todo, ése no era el novio de Luna, era algo peor, el hermano mayor, aparentemente. El chico giró sobre sus talones y entró al salón otra vez.

-Creo que, después de todo me lo merezco-Se dijo Frank a sí mismo en voz alta, apoyándose contra la pared. Sacó un pañuelo de su bolsillo para aliviar un poco el sangrado.-. Aunque haya hecho algo bien. Dios…-Se quedó en silencio porque se sintió un imbécil hablándose solo. Se dejó caer por completo y observó la puerta que daba al salón.

Observó que Luna salía arrastrada literalmente por Adam y que el fornido muchacho la acorralaba contra una pared. Desvió la mirada y cerró los ojos con fuerza. Era demasiado para una sola noche

Luna miró a Adam acercándose peligrosamente a su rostro. El muchacho la sostenía contra la pared tomándole las muñecas. Luna lo miró fijamente y cuando estuvo lo suficientemente cerca le escupió sacándole la lengua con todas sus fuerzas, haciendo que el muchacho se apartara bruscamente, sin soltarla.

-¿Qué haces?-Gruñó el muchacho con fuerza.

-Mira Adam, muchas chicas te verán lindo y sexy pero yo no. Y nadie va a obligarme a hacer algo que no quiero-Explicó la castaña manteniendo la calma. El chico sonrió y Luna estuvo segura durante unos segundos que había comprendido y que iba a soltarla, pero no lo hizo. La empujó con fuerza contra otra pared y Luna resistió el impacto con mucho esfuerzo. El muchacho se acercó con más brusquedad y Luna, viendo el riesgo que corría, alzó su rodilla y con todas sus fuerzas le dio un golpe al chico en la ingle.

Luna observó como Adam empalidecía y se alejaba lentamente agarrándose la parte dañada. Finalmente, Adam le dirigió una mirada asesina a Luna y la castaña encogiéndose de hombros le sacó la lengua burlándose del joven.

La castaña suspiró hondamente y miró a su alrededor cuando se percató de que Frank estaba allí. Se sonrojó un poco e intentó ocultarlo pero finalmente decidió acercarse.

-¿Frank?-Llamó tímidamente.- ¿Estabas…observando?

-No-Respondió el muchacho tajante.-Entiendo que muchas veces la gente busca su intimidad y yo respeto eso-Repuso el chico sabiamente, sorprendido de sus propias palabras

-Frank…En verdad me hubiera servido que no fueses tan "respetuoso"-comentó Luna haciendo comillas en la última palabra.-, porque necesité ayuda allá.-Frank se puso de pie enseguida, aún con la nariz ensangrentada y se volvió a Luna. La miró fijamente y revisó si estaba lastimada. Luna soltó una tímida carcajada.

-¿Qué ocurrió?-Inquirió el muchacho alejándose un poco.

-¿Qué ocurrió?-Repitió Luna extrañada.- ¡Frank, tú estás sangrando! ¿A ti que te ocurrió?

-A mí…Bueno…-Frank se rascó un poco la nuca.-Digamos que ya sé quien es tu hermano-Luna abrió mucho los ojos extrañada y se llevó las manos a la cara. Comenzó a caminar formando amplios círculos.

-Que vergüenza, por Dios…No puedo creerlo-Comentó ella asomándose detrás de su mano para observar a Frank avergonzada. -¿El te rompió la nariz? Déjame ver eso-Pidió la muchacha acercándose a Frank rápidamente.

-Luna-La frenó el muchacho, alejándose.-, tranquila. Estoy bien, no es nada, ¿ves?

-¿No es nada ves? ¿Acaso eres imbécil, te haces o ya estás enseñando? ¡Estás desangrándote!

-Vamos, Luna. No exageres.

-¿Yo? ¿Exagerar?-Inquirió la joven ofendida.- ¡Frank, por Dios, necesitas ver a un doctor!

-Como si fuese la primera vez que me rompo la nariz, por Dios, ¿podemos dejar de hablar de mí?-Pidió el muchacho. Luna se alejó un poco y lo observó fijamente, sorprendida. Frank abrió la boca para decir algo, pero se quedó en silencio logrando otra vez la clásica disputa de miradas entre los dos jóvenes.

-No puedo creer que digas eso-Dijo Luna rompiendo el silencio como siempre.

-Créelo.-Respondió Frank muy seguro. Luna, que había desviado la mirada, la volvió hacia Frank.-Quizá me enseñaste más cosas de lo que tú crees, quizá realmente cumpliste tu objetivo conmigo.-Luna se quedó en silencio. Por segunda vez en su vida y con la misma persona, no sabía que decir ni qué hacer.-Lo siento-Frank continuó hablando y Luna abrió los ojos aún más.-fui un imbécil y me merezco que tu hermano me haya golpeado.

-Nadie merece un golpe de mi hermano-Lo cortó Luna.-y deja ya de ser tan maduro. Somos muy jóvenes para decir tantas tonterías.

-Yo te dije muchas tonterías-Insistió Frank.-. Pero no te dije nunca lo más importante Luna, yo…-Luna colocó dos dedos en los labios de Frank, sellándolos, indicándole que se mantuviera en silencio.

-Gracias, disculpa aceptada y sh…No digas nada-Le sonrió dulcemente.-No arruines el momento. Baila conmigo y todo solucionado, ¿Si?-Pidió la muchacha. Frank asintió a duras penas. Sabía que cuanto más postergara lo que debía decirle a la joven más se tardaría, pero aceptó acompañarla a bailar. El le tomó la mano y la llevó a la pista de baile, la tomó suavemente y la meció en la pista de baile por horas.

* * *

Rachel y Garfield se preparaban para irse a dormir ya que sabían que al día siguiente debían levantarse temprano para el acto de graduación que ofrecía la escuela. Sabían que debían estar presentables y como responsables que eran (más bien, Rachel) se decidieron a retirarse de la fiesta.

Al salir por la puerta principal, Rachel se dedicó a esperar al taxi mientras Garfield hacía cosas para sacarle una sonrisa. Empezó a bailar alrededor de un poste de luz mientras cantaba una canción de un musical. Luego se dirigió a la calle, realizó una serie de piruetas cómicas que hicieron que Rachel se muriera de la risa. La joven le sonrió tiernamente a su novio y él se arrodilló en el medio de la calle en señal de reverencia a su público.

-Eres el novio más genial de toda la tierra-Declaró la chica dulcemente. Garfield se puso de pie para contestar el halago de su novia. Le sonrió con ternura e hizo un paso para acercarse a ella sin mirar a ambos lados de la calle. Cuando se dio cuenta ya había sentido el impacto y sus ojos se cerraban. Escuchó el desesperado grito de su novia.

-¡GARFIELD!-Rachel observó con horror como su novio era atropellado por un auto con tanta brusquedad e impacto que por poco el menudo muchacho casi salió volando literalmente. -¡NO!-Rachel corrió hasta Garfield y se arrodilló a su lado. El muchacho estaba inconsciente y mantenía los ojos cerrados.- ¡GARFIELD, DESPIERTA POR FAVOR!-Rachel lo zarandeó con brusquedad pero era inútil. Garfield mantenía sus ojos cerrados y su eterna sonrisa. Lágrimas brotaron con brutalidad de los ojos de la morocha al no saber que hacer.

-¡Rachel!-Llamó Kori al salir del salón y al verla arrodillada en la calle.- ¡Ven aquí un auto podría arrollarte allí!-Rachel se volvió a su amiga y no necesitó una palabra pues Kori comprendió todo al verla.-No…-Murmuró. Dick, a su lado, le tomó la mano y la estrujó con fuerza para darle fuerzas, pero Kori se soltó y corrió a su amiga.- ¿Qué ocurrió, Rach?-Pero su amiga no respondía, seguía gimiendo del dolor al ver a la persona que más amaba en el suelo, inconsciente.

Dick se acercó, temiendo por lo que fuera a ver. Tuvo un vuelco al corazón cuando vio a su amigo en tal mal estado.

-Gar…-Murmuró espantado.- ¿Qué te ocurrió?-Rachel se volvió a Dick y gimió con más fuerza.

Abby salió con Víctor al notar que sus amigos no estaban en el salón. Luna y Frank los siguieron junto a Tara y a Benjamín, que no perdía de vista a la joven.

Al llegar a la escena, Luna se llevó las manos a la cara de la sorpresa al igual que Tara. Abby abrió mucho la boca y una lágrima resbaló por su mejilla.

-Hay que llamar a una ambulancia-Declaró Benjamín conteniendo a Tara entre sus brazos. Sacó su celular y marcó el 911.-¿Hola? Tenemos un hombre atropellado, de más o menos 17 años. Sí, hay un mayor de edad presente-Al oír eso, todos se volvieron al joven y Tara rió un tanto nerviosa.

-El es mayor de edad…-Dijo tímidamente señalando con el dedo a su acompañante.

-Eres rápida Holman-Comentó Dick asintiendo lentamente con la cabeza. Tara rió nerviosa y Robert, finalmente hizo su aparición.

-¿Qué me perdí?

-Oh, nada-Ironizó Frank.-, solo han atropellado a Garfield y Tara tiene un novio de 21 años…

-No es mi novio-Se defendió Tara.

-Bueno…Acompañante amistoso-Frank le guiñó un ojo a Robert en señal de complicidad.

-Oh, yo vi eso Bishop. No nací ayer, y si crees que eres muy listo yo…-Benjamín la interrumpió para decir algo.

-Perdona Tara, pero quiero informarles que los paramédicos están en camino y quieren que revisen si el chico…

-Garfield-Corrigió Abby secamente.

-Bueno, si Garfield tiene pulso.-Los nueve menores de edad se miraron intrigados.

-¿Y cómo hacemos eso..?-Preguntó Kori alzando una ceja. –Quiero decir…Ya sé a que te refieres pero…No tengo idea de cómo hacerlo.

-Es fácil-Repuso Víctor animadamente, acercándose a su amigo inconsciente. Le tomó la muñeca y colocó un par de dedos sobre las venas que el pálido muchacho tenía marcadas. Todos se mantuvieron en silencio, observando con temor el veredicto de Víctor.

-Aún tiene pulso-Declaró finalmente, volviéndose a sus amigos. Todos suspiraron con tranquilidad.-pero es muy poco, los paramédicos deben apresurarse, de lo contrario…

-Cállate-Lo interrumpió Luna bruscamente.- ¿Sí? Cállate, ya todos conocemos el final de esa frase y es horrible así que si se te pasa por la cabeza volver a repetirla te juro que te sacaré los…-Frank le puso una mano en la boca para que se callara.

-No es el momento para tus originales amenazas, Luna-Repuso el muchacho con calma.-. Debemos permanecer unidos-Dick alzó una ceja.

-¿Quién eres y qué has hecho con Frank Bishop?-El joven soltó una carcajada.

-Digamos que una charla con un simpático anciano me ayudó bastante.

-Un simpático anciano…-Repitió Luna intrigada.

La ambulancia llegó rápidamente y paró frente a los jóvenes. Dos paramédicos bajaron con una camilla y subieron a Garfield delicadamente. Comenzaron a moverlo rápidamente hasta llegar al vehículo.

-Uno de ustedes puede venir con nosotros-Declaró uno de los hombres.

-Yo iré-Se ofreció Dick, muy decidido. Pero cuando se disponía a pasar, Rachel se puso de pie y con todas las fuerzas que tenía, dijo:

-No, yo iré.-Y dicho esto, tomó su cartera y se subió a la ambulancia. Saludó con un vago gesto de la mano a sus amigos y cerraron las puertas, dejando así a todos observando como el vehículo blanco se alejaba a toda velocidad en camino al hospital.

Un vacío llenó sus almas y el peor de los presentimientos les llegó a sus mentes. Ninguno sabía lo que iba a ocurrir, pero ninguno parecía tener muchas esperanzas.


Mmmmm... ¿Qué les pareció? Espero que les guste... y ¿Comentarios?

FELIZ NAVIDAD porque quien sabe cuando volveré.

GRACIAS !

Cook