Hola a todos y todas los que se pasan a leer esto.

Primero que nada quiero pedir una disculpa por tardar mucho en actualizar, pero este capítulo me costó horrores escribirlo, no sé por qué. Tardé muchísimo y sólo espero que no me haya quedado feo. Ustedes juzgarán.

Quisiera dedicar este capítulo a TeddyMellark, muchas MUCHAS MUCHAS MUCHAS GRACIAS por tu review y por seguir apoyándome y leyéndome y diciéndome que esto te gusta. Significa muchísimo para mí en los tiempos de estancamiento de escritor. Ojo, dije "quisiera" porque no sé si decir "quiero". Jeje, lo dejo a tu elección. Si te gusta, adjudícatelo, sino, mándamelo de regreso con los tomatazos.

Espero que les siga gustando este fic que en un par de semanas cumplirá 2 años de que vio la luz. Quiero agradecer rápido a todos todos los que han hecho posible esta historia y que la han mantenido viva. A ustedes que leen y regresan a releer, a los que me escriben y me dicen que les gusta. Este fic es de ustedes. Mil gracias por seguir conmigo :)


TO BE WITH YOU

By Delilah Lannister

Capítulo 27

Volver a perderte

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Obscuridad. Silencio.

Y luego, poco a poco esa extraña sensación de ir hilando pensamientos inconexos hasta finalmente ir recobrando la consciencia.

Se sentía adolorido. Muy cansado. Como si llevara días enteros sin haber dormido y el peso del mundo entero descansara sobre sus hombros abatidos. De pronto escuchó un par de voces en la obscuridad y recordó que estaba vivo. O eso parecía. Porque de otro modo, estaba seguro que la muerte debería ser más fácil, menos dolorosa. ¿Por qué tenía esa opresión tan pesada en el pecho? ¿Por qué sentía que lo había perdido todo?

Entonces recordó aquella cabeza pelirroja brillando en la obscuridad de una habitación que destilaba veneno y el terror inundó su cuerpo.

Ginny...

Sentía los ojos pesados, pero a pesar de eso se las arregló para abrirlos, con lentitud y dificultad, pero unos segundos después se encontraba acostumbrándolos a la luz blanca que se reflejaba de forma brillante sobre las paredes igualmente blancas de una habitación nueva en la que se encontraba a cargo de dos enfermeras.

-Lo siento, creo que te despertamos... -dijo una de ellas.

-Elaine... -recordó Cedric sintiendo como en su cerebro iban cayendo los recuerdos de las últimas horas como un horrendo rompecabezas que hubiese querido eliminar para siempre. -Ginny...

Cedric hizo amago de levantarse de la cama en la que yacía acostado, pero enseguida las dos chicas se lo impidieron.

-La operación fue todo un éxito -le dijo la chica sonriendo -Ha sido muy extenuante para ti, así que debes descansar.

Él negó con la cabeza, de forma testaruda.

-Tengo que verla...

-No puedes. Nadie puede -Elaine suspiró cansada -Todo salió bien, pero se necesitan muchas horas para poder asegurar que la magia que le fue transferida está adaptándose a su organismo. Está en terapia intensiva.

-¿Pero ya está a salvo?

-No podemos asegurarlo. El sanador Richardson logró extirparle toda marca e indicio del Ferire Ater pero ella aún está oficialmente en estado crítico. Por ahora sólo nos queda esperar.

-¿Cuánto tiempo?

-Al menos unas seis horas -Elaine alzó su reloj de pulsera para ver la hora -Deberías descansar un poco, intentar dormir, esperar a que el sol salga. Y cuando despiertes sabrás cómo es que ella ha reaccionado... de otro modo será una muy larga madrugada. Además, las indicaciones son que mantengas en reposo hasta que tu magia se recupere del todo. No está perdida, sino más bien un poco apagada. Contenida. -Él sólo asintió vagamente sin dejar de pensar en Ginny -Bueno, seguramente ya conoces cómo es este procedimiento... Si descansas lo suficiente, tal vez para mañana ya te encuentres como nuevo.

Cedric no dijo nada más y se dejó revisar por Elaine y la otra chica. Cerró los ojos intentando calmarse internamente, pero de seguro pareció que estaba siguiendo el consejo de dormir un poco. Como si eso fuera posible.

Cuando volvió a abrir los ojos, ellas ya no estaban y en su habitación reinaba el silencio. Sólo interrumpido por su fuerte respiración. Cómo deseaba que nada fuera real... Sabía que tenía que descansar por su propio bien, pero él mismo era lo último que le importaba. Se levantó de aquella cama con un poco de dificultad, sintiendo su cuerpo adolorido, pero a pesar de eso se las arregló para quitarse la bata de operación y ponerse la ropa que había traído puesta antes de todo, que alguien, suponía que Annia, había dejado en la habitación.

Entonces salió de aquel lugar con dirección a la sala de terapia intensiva de aquel piso. Era una estancia amplia, con unos cuantos sillones, que estaba a un costado de las habitaciones en que yacían los pacientes, aislados y en estado crítico. El lugar estaba vacío y no podía acceder a la zona en la que se encontraba Ginny, pero era lo más cerca que podía estar de ella, así que se dejó caer en uno de los duros sillones a esperar.

Elaine tenía razón. Aquella sería una madrugada muy larga.

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El reloj marcaba media hora más desde que él había llegado, sin embargo a él le parecían días enteros de espera. Media hora de silencio y desesperación ahogándose en su garganta. De llanto silencioso y espontáneo. Media hora de nada. Sin cambios y sin movimientos, sólo el eco de sus pensamientos.

Hasta que algo pasó. La quietud fue rota por un lejano murmullo de voces que fue ampliándose progresivamente, haciéndolo ponerse en pie, desconcertado. Entonces la puerta se abrió dejando entrar a un par de cabezas pelirrojas pidiendo casi a gritos ver a Ginny, seguidos de una enfermera que intentaba detenerlos en vano.

-No podrán ir más allá de esta sala. No se puede ir a la zona de terapia intensiva.

-Pues entonces aquí nos quedaremos hasta que despierte -dijo el que debía ser el padre de Ginny. Alto y con grandes ojeras remarcando su rostro.

-Para eso faltarán más de cinco horas...

-Aquí esperaremos. -Concluyó tajante

-No pueden permanecer aquí tanto tiempo... -comenzó a argumentar la enfermera y entonces Cedric intervino.

-Está bien -dijo él logrando que ambos padres de Ginny y la enfermera repararan por primera vez en su presencia.

-¿Sanador Diggory? -le preguntó ella contrariada -Debería estar descansando...

-Yo estaré aquí también- Acotó él antes de que pudiera decirle algo más- Nos comportaremos, lo prometo. Sólo esperaremos en silencio.

La joven cedió a regañadientes y simplemente les indicó que no deberían hacer mucho ruido, para luego salir y dejarlo ante aquella fracción de la familia Weasley. Cedric de inmediato se sintió incómodo, como juzgado, sin saber exactamente qué hacer o qué decir. La conversación por default acudió a su mente de inmediato.

"-¿Y tu quién eres? ¿Qué haces aquí?

-No soy nadie. Simplemente tenemos una amiga en común"

Pero antes de que alguno de los tres presentes pudiera formular alguna frase que cortara la tensión que se sentía en el aire, la madre de Ginny, pelirroja, con el exacto mismo tono de su hija, se acercó a él con paso firme dejandole ver el rostro pecoso lleno de lágrimas y entonces sin anticiparlo, ella lo abrazó. Cedric se sintió rodear por los brazos de aquella mujer desconocida, envolviéndolo, aferrándolo como si en ello se le fuera la vida, dejándolo atónito.

Por un segundo Cedric no supo que hacer, y se quedó esperando a que ella lo soltara, pero eso no sucedió. Así que casi de forma casi inconsciente, cediendo, él levantó los brazos y le devolvió el gesto, sintiendo por un segundo muy pequeño un poco de consuelo, pero enseguida se desvaneció.

-Gracias por salvar a nuestra niña -le dijo en un sollozo y después de unos segundos más, finalmente lo dejó ir. Se separó de él pero de inmediato tomó sus manos entre las de ella y le dio un caluroso apretón -Gracias de verdad...

-Yo... -balbuceó Cedric conmovido y descolocado -Fue lo menos que pude hacer... -se las arregló para decir a través del nudo en su garganta.

-Fue demasiado -replicó la señora y entonces lo soltó para girarse y limpiarse las lágrimas.

Entonces fue cuando se percató de la presencia del señor Weasley que se encontraba parado a su lado, quien le ofreció la mano de forma educada y la cual Cedric tomó y sacudió en un gentil movimiento. Pero el padre de Ginny de pronto también lo abrazó, no de la misma forma eufórica que su esposa, pero sí con mucho sentimiento a flor de piel.

-Ella nos habló de ti -dijo Arthur Weasley sorbiendo la nariz una vez que rompió el abrazo -Nos dijo que eras la mejor persona que había conocido, y ahora veo por qué.

Cedric se quedó altamente sorprendido, sobrecogido además por la desolación de pensar en ella. ¿Ginny hablándole de él a su familia? ¿Cuando? ¿Acaso tanto tiempo había pasado sin saber de ella? Cedric se quedó inmutado, absorbido por el silencio, tratando de comprender.

Dos meses, recordó. Dos meses sin haberse visto y sin saber uno del otro. Dos meses desde que él le había pedido que no lo buscara, dos meses en los que ella parecía haberse reconciliado con su familia... En el fondo de su corazón la alegría que sintió por ella se mezcló con la tristeza de no haber estado a su lado en esos momentos que hubiese querido presenciar. Cedric jadeó abatido, sintiéndose culpable y desanimado.

-Ginny... -susurró el señor Weasley en voz muy baja, casi inaudible - Ella... dijo que tu la salvaste de todas las formas en que se puede salvar a alguien...-Lo miró a los ojos a través de las lágrimas- Y lo sigues haciendo -añadió dedicándole una sonrisa triste. Luego le puso una mano afectuosa en el hombro-No sé cómo podemos agradecerte, hijo.

El estómago de Cedric sintió un vacío ante la denominación que el patriarca de los Weasley le acaba de dar de forma tan despreocupada. "Hijo". Hacía tanto que nadie le llamaba así... De forma irremediable pensó en su propio padre, fallecido muchos años atrás y entonces Cedric suspiró intentando ahogar las lágrimas con todas sus fuerzas, fallando.

-Ella es muy importante para mí... -fue todo lo que pudo decir en un susurro, sintiendo la garganta completamente cerrada, amenazando con ahogarlo en esa infinita desolación.

El señor Weasley no pudo decir nada más, tampoco y entonces simplemente le volvió a dar un apretón de agradecimiento en el brazo y limpiándose las lágrimas acudió a sentarse junto a su esposa que seguía llorando en silencio.

Cedric se sentó en un lugar opuesto al de ellos y se unió al abrumador silencio, sólo roto por los suaves sollozos esporádicos de cada uno de ellos. Él observó a la pareja sin atreverse a decir nada a pesar de que las palabras se le quedaban pegadas en la lengua. Quería hablarles de Ginny, quería preguntarles de ella. ¿Cómo había estado? ¿Qué había sido de ella? ¿Cuándo se habían reconciliado? ¿Qué más les había dicho de él?... Pero se sentía avergonzado, se sentía un intruso en la vida de ellos, un intruso que había echado a Ginny de su lado por un rencor estúpido. Por orgullo vano. Orgullo que en esos momentos odiaba con todas sus fuerzas pues había sido más fuerte que su amor por ella. Un orgullo que ahora parecía no tener sentido ni importancia.

Estuvo a punto de decirle a la pareja Weasley que era una pena que se hubieran conocido en esas circunstancias, pero las palabras jamás salieron de sus propios labios. Sin embargo fueron otros quienes las dijeron.

Fred y George llegaron no mucho tiempo después que sus padres y se mostraron aún más amables con Cedric. Ambos lamentaron no haberlo podido conocer antes. ¿Antes de qué? se preguntó él. Antes del ataque, antes del accidente, antes de la vida en que ya no la tenía a su lado... Los gemelos Weasley lo abrazaron también con mucha confianza tratando de reconfortarlo cuando tal vez debería ser al contrario, para luego ir a envolver a su madre en besos y abrazos llenos de cariño y de palabras de aliento.

Sin embargo Cedric en lugar de irse sintiendo más tranquilo, se iba sintiendo más desesperado con el paso de los minutos. Segundos que parecían durar días enteros. No podía creer que apenas habían transcurrido dos horas, cuando los demás integrantes de la familia Weasley comenzaron a llegar. Uno a uno, acompañado de sus respectivas familias o parejas. Todos los demás parecían no saber lo suficiente acerca de Cedric pero tampoco quisieron preguntarlo. Lo único que les importaba era la salud de su pequeña hermana.

Cuando Ron llegó a la sala, simplemente le tendió la mano y le dijo un apenas perceptible "Gracias" escondido entre el nudo de su garganta a punto de explotar en llanto. Cedric simplemente asintió la cabeza mientras veía a Hermione Granger acercarse a él para luego recibir su cálido abrazo de agradecimiento. La cuñada de Ginny se limpió las lágrimas y le preguntó directamente, sin rodeos:

-¿Cómo está?

Cedric tenía ganas de soltarse a llorar, dejando escapar el terror que inundaba su corazón, pero se obligó a mantener la compostura.

-Parece que está reaccionando bien -dijo intentando convencerse a sí mismo de las palabras que salían de sus propios labios, a pesar de que no estaba seguro de ellas. Pero así debía ser, se dijo a sí mismo. Porque de otro modo, ya lo sabrían.

Las malas noticias siempre vuelan más rápido. Un dicho que usualmente aplicaba dentro de los hospitales más que en cualquier otro lado.

Hermione no pareció notar su incertidumbre y entonces supo que le había creído, ya que simplemente le sonrió de forma amistosa, limpiándose el rostro una vez más. Entonces lo miró directo a los ojos y con voz tímida le dijo:

-Ella... Ginny... se sentía muy arrepentida por todo lo que pasó entre ustedes...

Si intentaba reconfortarlo, no funcionó. Cedric suspiró con un sentimiento de culpa atorado en el pecho.

-Lo sé...

-Pero nunca te guardó ningún rencor... ella te quiere -la voz de Hermione se volvió un susurro -Lo que quiero decir es que... sin importar qué pase, siempre serás la persona que la salvó. Y no me refiero sólo a hoy...

Cedric no supo que contestar y Hermione no se atrevió a decir más. Después de sonreírse tímidamente uno al otro, ella caminó hasta llegar al lado de Ron. Cedric se mantuvo en una esquina, observando a todos los presentes interactuar, hablar en voz baja y darse ánimos entre ellos. De vez en cuando volteaban a su dirección y le dedicaban miradas y sonrisas afectuosas pero eso no lo reconfortaba para nada. En su lugar, Cedric se sentía cada vez más desesperado y preocupado. Sintiendo que un mar de frustración oleaba salvajemente en su interior. Quería gritar, quería llorar, quería maldecir al mundo entero, pero no podía hacerlo. Lo único que tenía permitido era mantener una fría máscara de compostura y tranquilidad para que la familia Weasley no entrara en pánico, como él sentía comerle por dentro.

A pesar de su amabilidad, no podía dejar de sentirse un extraño entre aquella numerosa familia que nada tenía que ver con él. Nada y todo. Ginny era su todo. No podía comprender cómo había sido tan estúpido no sólo para dejarla ir de su lado, sino para alejarla él mismo. Cerraba los ojos, apretándolos con dolor cada que recordaba los últimos encuentros que habían tenido, todos cargados de tristeza y sufrimiento. Ella le había rogado por una oportunidad más y él se la había negado. Cedric se preguntaba si la vida le negaría a él una oportunidad de volver a estar con ella como karma por su egoísmo y orgullo.

Cuando sentía que no podría seguir conteniendo el llanto frente a todos los presentes, la puerta que conducía a la sala se abrió una vez más de forma inesperada. Un par de cabezas rubias entraron al lugar. Luna Lovegood se acercó a él con paso firme y lo estrechó de inmediato, abrazándolo del torso y enterrando el rostro en su pecho. Cedric le respondió el abrazo de forma instantánea y por primera vez aquella madrugada se dejó consolar. Por primera vez se dejó ir, perdiendo la compostura y el sentido común, dejando que Luna manejara sus miedos y los acunara con cariño.

-Ella va a estar bien -le dijo sollozando en un susurro.

-¿De verdad lo crees?

-Estoy segura... ella es una superviviente, tu mismo lo has dicho muchas veces.

El abrazo de Luna pareció durar eternidades, pero fue lo único en aquellos momentos que pudo tranquilizarlo aunque fuera un poco. Y es que tenía tanto miedo... No supo cuando se soltaron y fue entonces que reparó en la presencia de Draco Malfoy, quien también lo abrazó calurosamente. La familia Weasley no pareció ni sorprendida ni contrariada por aquella visita, lo que significaba que Ginny debía haberles contado de su cercana boda.

-¿Pero qué hacen aquí? -le preguntó la señora Weasley a Luna como si leyera el pensamiento de Cedric-Se casan en tres días...

Luna simplemente negó con la cabeza mientras Draco se acercaba a ella y la abrazaba por el hombro.

-No puedo pensar en casarme si Ginny está en estas condiciones. No me iré de aquí hasta saber que está bien.

Nadie dijo nada, pero todos le dedicaron sonrisas tristes a la pareja de futuros esposos.

Cedric agradecía que ellos hubieran llegado y le estuvieran haciendo compañía. No sabía quién les había avisado pero no tenía las fuerzas ni la concentración necesarias para preguntarles. Sólo se estuvo limitando a responder las preguntas médicas de Luna, acerca de las heridas de Ginny, de cómo la atendieron, de cómo fue la donación de magia y de cómo había resultado él compatible con ella.

-No lo sé, Loony. Simplemente así fue...

-¿Pero cómo lo supiste?

Él sólo se encogió de hombros sin saber qué responder.

-Siempre supe que lo que había entre nosotros era fuera de lo común... y resultó que es cierto.

-Hay -corrigió Luna tomándole una mano y dándole un apretón cariñoso -Lo que hay entre ustedes.

Cedric no respondió y se limitó a suspirar cerrando los ojos, rogándole a Merlín que las palabras de Luna fueran realidad.

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Horas después, las cuales parecieron años enteros, recibieron las primeras noticias de cambio, y afortunadamente eran excelentes: la donación de magia había sido un éxito y el cuerpo de Ginny la había asimilado a la perfección. Era oficial que había salido del peligro y aunque aún estaría inconsciente por un poco más, podrían entrar a verla dos personas.

A Cedric no le importaba esperar más tiempo para verla aunque fuera de lejos, puesto lo que le importaba era que ella estuviera viva y a salvo, fuera de cualquier riesgo. Cuando el sanador Richardson en persona, llegó a la sala de espera para darles el comunicado, Cedric sintió que la sangre volvía a correr por su venas. Sintió que el aire regresaba a sus pulmones, que su corazón volvía a latir. Sintió que la vida volvía a valer la pena porque allí dentro en una habitación ese corazón que tanto amaba seguiría latiendo con un ritmo que era música para el mundo.

Cedric abrazó a Luna, luego a Draco y casi sin querer y darse cuenta realmente, abrazó a todos los hermanos de Ginny, llorando de alegría, para terminar fundido entre los cálidos brazos de Molly Weasley. Arthur, por lo visto, ya había entrado a ver a Ginny.

-Gracias por salvarla -volvió a decirle la madre de Ginny.

Él negó con la cabeza, sin poder borrar la sonrisa de su rostro.

-No hay que agradecer...

-Claro que sí, muchacho, claro que sí... -le dijo mientras se limpiaba las lágrimas de alivio y felicidad -Cuando Arthur salga de ver a Ginny, tu debes entrar.

-¿Qué?... No... No podría

-De verdad, Cedric -le dijo poniendo la mano sobre su brazo -Queremos que entres a verla tú.

-No -replicó él de inmediato, conmovido pero reticente -Entre usted, es su hija -Pero Molly negó de inmediato y estaba a punto de refutar su argumento, por lo que él volteó a ver a los hermanos de Ginny, quienes lo miraban con amabilidad -O ustedes. Cualquiera de ustedes... Pero no yo... Yo no...

-Tu deberías -le dijo de pronto uno de los gemelos, que Cedric no pudo diferenciar del otro - Tu arriesgaste tu vida por nuestra hermanita, has estado aquí más tiempo que nosotros...

-Es lo menos que podemos hacer por ti -añadió el otro gemelo

-Lo importante es que ella ya está bien y nosotros podremos verla pronto ¿cierto?

Cedric asintió, sin saber qué decirles, sin saber cómo reaccionar. Hubiera querido dar las gracias pero no sabía cómo expresarlo sin desatar la horda de amabilidad de aquella cálida familia. Supo entonces de dónde provenía la calidez inagotable de Ginny.

Cuando el señor Weasley salió de ver a su hija, les informó a todos que ella estaba bien, que estaba a punto de despertar y que la estaban trasladando a su habitación de recuperación. Enseguida salió una enfermera para correrlos a todos de la sala de espera de terapia intensiva, y así fue como una tras otro salieron de allí simplemente para ir a asentarse a la pequeña salita fuera de la habitación de Ginny.

Cedric se mantuvo ansioso, emocionado y hasta cierto punto temeroso. Volvería a ver a Ginny, le tocaría entrar a verla justo después de que despertara. Después de todo aquel trauma, él sería el primero al que vería, aparte de a los sanadores y enfermeras. Cedric quería que fuera muy especial a pesar de que no sabía lo que le diría. No quería preparar un discurso ni planear el encuentro, por lo que decidió que simplemente se dejaría llevar.

De pronto, en medio de las voces de todos los presentes, la voz de Hermione se escuchó, primero amable y luego sorprendida.

-Tonks... ¿Pero qué...?

Cedric, y por lo visto todos los demás voltearon hacia la entrada, por donde la jefa del cuartel de aurores iba llegando, acompañada. Apenas se alcanzó a divisar la identidad de esa persona, todos los presentes se volcaron en reclamos hacia Tonks.

-¿Qué hace él aquí?

-¿Cómo te atreves a traerlo?

-Largo de aquí...

Cuando Cedric giró la vista y reconoció a Harry Potter, no pensó si quiera en hacer su siguiente movimiento, simplemente lo hizo. Caminó hacia él y lo empujó contra la pared, enterrando el brazo en su cuello, apresándolo. Sin embargo, Potter no se defendió, ni siquiera se movió, no dijo nada y sólo esperó a que Tonks le quitara a Cedric de encima.

-Por favor -dijo ella mirando a todos -Siento mucho todo esto...

-Él no debería estar aquí -le dijo Ron a Tonks dedicándole una mirada de odio a Harry, quien por primera vez bajó la vista abatido, pero no dijo nada.

¿Por qué no dice nada? Se preguntó Cedric contrariado, ¿Por qué no tiene esa sonrisa de suficiencia y hace sus típicos comentarios mordaces y despreocupados?

-No venimos por asuntos personales -declaró Tonks alzando un papel con el sello del ministerio en él -Tiene que ver con el ministro. Harry y yo necesitamos hablar con Ginny, es muy importante.

-¿Y él que tiene que ver? -preguntó Hermione confundida -Él ni siquiera estuvo presente en el ataque.

-No en el de ayer, pero sí en el del ministerio, el primer ataque.

Casi sin querer, Luna, Draco, Hermione y Cedric intercambiaron miradas de complicidad. Todos ellos sabían lo que había sucedido aquella noche entre Ginny y Harry, pero no entendían por qué tenía que salir a la luz ahora.

-Es de vida o muerte -declaró Tonks ante el silencio de todos los presentes -Lo siento mucho, supongo que querrán entrar a verla, pero tengo una orden del ministerio y vamos a entrar nosotros primero. -Los miró a todos con un aire de culpa y para reconfortarlos se animó a decir -No se preocupen, me mantendré alerta...

Con la varita en la mano, Tonks le hizo una seña a Harry para que avanzara hacia la habitación de Ginny. A medio camino, la voz de Hermione se alzó sobre aquel silencio sepulcral, adelantándose a la amenaza que estaba a punto de salir de los labios de Cedric.

-Le haces algo a Ginny y no vivirás para contarlo, Potter-siseó la cuñada de Ginny.

El aludido no respondió, aunque fue obvio que titubeó un poco al dar sus últimos pasos antes de entrar a la habitación, seguido de Tonks quien cerró la puerta que los separaba de la menor de los Weasley.

Enseguida las voces de todos se alzaron en confusión ¿Qué demonios acaba de pasar? ¿Qué podría ser tan importante? Pero poco a poco los argumentos y los reclamos fueron apagándose conforme los minutos fueron pasando.

Media hora después casi todos habían ido a descansar un poco, cambiarse o comer algo para regresar lo más pronto posible. En la salita fuera de la habitación de Ginny sólo estaban Luna, Hermione y Cedric, quienes se habían negado a irse de allí. Sin embargo no había habido algún cambio. Nadie había salido y nadie había entrado a la habitación de Ginny. Lo que sea que estuviera ocurriendo adentro, estaba llevando su tiempo.

Los tres se encontraban nerviosos y llenos de ansiedad, inquietos de tan sólo pensar que Potter estaba con Ginny, sabiendo la gran tensión que había entre ambos. ¿Qué asunto estarían tratando? Cedric deseó por un momento poder saber lo que estaba ocurriendo, lo cual minutos después los gemelos Weasley le ofrecían hacer.

Fred y George habían ido a su tienda de artículos mágicos y habían regresado con un par de objetos de goma con pequeños lentes incrustados en el centro.

-De nuestra línea de artículos de espía -dijo uno de ellos mientras pegaba uno de los objetos a la puerta y colocaba su ojo sobre el lente

-Aún no salen a la venta

-Seguimos pensando el nombre del producto...

-Pero funcionan a la perfección -dijo el otro gemelo pegando el otro objeto y viendo a través de él

-¿Qué tal "invasores de la privacidad"? -dijo una Hermione indignada

-Vamos, que seguramente tienes curiosidad de saber qué pasa.

-Pero no por eso me pondré a espiar como una criminal.

-Al diablo, yo echaré un vistazo -murmuró Luna acercándose y viendo a la habitación a través del objeto.

-¿Cedric? -le preguntó el que creía era George. George tiene una pequeña mancha en el lóbulo de la oreja izquierda. Recordó que Ginny le había dicho una vez. -¿Cedric?

Él sólo negó con la cabeza, cruzándose de brazos aguantándose las ganas de decir que sí.

-No se pierden de nada -declaró Luna -Sólo están hablando y viendo unos papeles... Parece aburrido.

Y así se mantuvo durante un tiempo más. Incluso Fred y George desistieron de espiar, sólo Luna se mantuvo al pendiente a pesar de las reprimendas de Hermione. Cedric no pudo más que sentarse y recargar la cabeza en el respaldo del sillón, cerrando los ojos, casi dejándose ir al estado de inconsciencia, pero manteniendo una pequeña parte de sí mismo alerta. Una habilidad adquirida al volverse sanador.

-No puede ser... -susurró Luna de repente en voz muy baja

-¿Qué?

-¿Pero qué mierda?...Hermione, ven a ver esto... Dime que no estoy loca

Cedric abrió los ojos de pronto. Hermione pareció olvidar de sus principios y acudió a ver a través del otro lente pegado en la puerta.

-¿Qué demonios cree que hace? -musitó indignada al ver lo que sea que pasaba adentro.

-Shhhh

Pero el intento tonto de Luna de no despertarlo era absurdo, Cedric ya se había levantado del sillón. En un par de segundos caminó hasta la puerta e intentó ver por donde Luna lo hacía.

-No, Ced... -dijo ella tratando de evitarlo. Él la miró frunciendo el ceño contrariado y entonces la hizo a un lado para colocar el ojo sobre el lente.

Lo que vio le heló el corazón. Harry Potter ofreciéndole un ramo de rosas a Ginny, tomándole una mano, quien lo veía contrariada, pero hasta cierto punto conmovida. Cedric apretó los puños.

-Viene Tonks, viene para acá -murmuró Hermione quitando el lente de la puerta, guardándoselo en la bolsa. Cedric dio un paso atrás aturdido, mientras la puerta se abría, dejando salir a Tonks.

-¿Qué rayos te pasa? -estalló Hermione furiosa en cuanto la puerta dio un chasquido al cerrarse-¿Cómo permites que ese malnacido se quede a solas con Ginny?

-No lo habría hecho, de no ser por que ella me lo pidió...

-¿Qué?

Tonks se encogió de hombros.

-Parece que quieren hablar de asuntos personales que no me conciernen.

Cedric no quiso escuchar más. Su corazón se había hecho pedazos una vez más. Dio media vuelta y sin decir ni una sola palabra caminó hacia la salida, dejando que sus pies lo conducieran por los pasillos a pesar de que escuchaba que alguien lo llamaba por su nombre. En el camino se encontró de frente a los papás de Ginny que iban de vuelta a la sala, pero no pudo más que pasar de largo.

-¿Van a descansar?

Cedric no contestó.

-Sí... -titubeó Luna a su espalda -Volvemos en un rato

Cedric apuró el paso intentando controlar su respiración y las ganas de romper en llanto a causa de todo el estrés de las últimas horas. De tantas emociones contenidas a punto de explotar.

-Ced... -volvió a llamarlo Luna, agitada por intentar alcanzarlo -Espera... -él no se detuvo. Luna corrió hasta llegar a él y lo tomó del brazo, tratando de detenerlo -Ced, por favor... -Entonces él jaló el brazo con fuerza, soltándose de ella -¿A dónde vas?

-A donde sea... -y entonces echó a correr por los pasillos perdiéndose entre la gente sin darle oportunidad a Luna de seguirlo, sintiéndose infinitamente triste, pensando que no tenía sentido volver, pensando una y otra vez la misma idea: que Ginny nunca sería para él.

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Obscuridad. Silencio.

Y luego, poco a poco esa extraña sensación de ir hilando pensamientos inconexos hasta finalmente ir recobrando la consciencia.

Se sentía adolorida. Muy cansada. Como si llevara días enteros sin haber dormido y el peso del mundo entero descansara sobre sus hombros abatidos. De pronto escuchó un par de voces en la obscuridad y recordó que estaba viva. O eso parecía. Porque de otro modo, estaba segura que la muerte debería ser más fácil, menos dolorosa.

¿Qué demonios le había pasado? ¿Por qué se sentía tan mal?

Entonces los recuerdos comenzaron a aparecer de golpe. La casa del ministro, el ataque, el niño, los hombres vestidos de negro, el hechizo, el dolor... Sobre todo el dolor. Luego, sentir que moría y pensar que lo último que quería hacer era ver a Cedric.

Cedric...

-Ginny... ¿Me escuchas?

Sus ojos se abrieron con dificultad hasta que alcanzó a divisar a un par de enfermeras revisándola. Ella se encontraba acostada en una cama de hospital.

-¿Qué me pasó? -preguntó con la voz ronca

-Ferire Ater... Una magia negra muy poderosa, te operaron, te hicieron una transfusión de magia y ahora tendrás que reposar mucho.

-¿Ferire...?

-No se ve mucho estos días ¿verdad?

-Lo importante es que lo más grave ya ha pasado y por ahora sólo necesitas descansar.

En ese momento la puerta se abrió dejando entrar a dos personas.

-Traigo una orden del ministerio, somos sus compañeros del cuartel de aurores, yo soy su jefa.

-¿Tonks?

-No deberían estar aquí...

-Repito, es de vital importancia que hablemos con ella. Mi orden es oficial.

Las enfermeras salieron a regañadientes por la puerta de personal, dejándola con Tonks y... Harry.

El cuerpo de Ginny entró de inmediato en tensión. Se sentía nauseabunda y débil, no quería estar frente a él en esas condiciones. Sólo quería volver a cerrar los ojos y olvidarse de todo.

-¿Qué hacen aquí?

-Hola Ginny -Dijo Tonks acercándose a su cama, sentándose en un banco al lado, sacando un portafolio con muchos papeles -¿Cómo te sientes?

Ella frunció el ceño mirando de uno a otro. No pudo evitar reparar en que Harry evitaba mirar hacia ella y se encontraba rígido, con los puños apretados. Como si algo de verdad le molestara.

-Confundida...

-Lo supongo... Mira, lo último que queremos es molestarte. Seguramente ni siquiera sabes lo que te pasó. Dejaré que eso te lo cuenten después los de allá afuera.

-¿Allá afuera?

Tonks sólo asintió.

-Me encantaría quedarme a platicar pero venimos por asuntos importantes. Para el caso del ministro. Potter y yo te haremos unas cuantas preguntas ¿ok?

Pero Ginny no pudo más que voltear a ver a un Harry que se veía completamente diferente al que había tratado durante los últimos años. No sólo era la pose o la actitud, el ambiente que emanaba era completamente diferente. No había insultos, ni desprecio, ni falsedad... Simplemente ya no había nada en él. ¿Era todo aquello una trampa? ¿Una más de sus farsas? ¿Por qué evitaba su mirada? ¿Por qué se veía abatido y... Culpable? ¿No se suponía que estaba en Australia?

-Ginny -la llamó Tonks para sacarla de su pensamiento -Necesitamos que nos ayudes. Gracias a Harry tenemos pistas que unen todos los sucesos de ataque al ministro...

-¿Qué pistas?

Los miró a ambos, pero ninguno contestó, como si no supieran qué decirle.

-Es una muy larga historia, tal vez sólo deberíamos preguntarte lo que queremos saber y-

-Tiene derecho a saberlo todo -la interrumpió Harry

-Nos llevará mucho tiempo -negó Tonks con la cabeza

Entonces Harry la miró a los ojos por primera vez.

-¿Te sientes lo suficientemente bien como para aguantar una larga charla?

Ginny entreabrió los labios sorprendida. ¿Acaso estaba siendo amable con ella? ¿Le interesaba su estado? ¿Qué estaba pasando?

-Yo creo que necesitas descansar -replicó Tonks ante su silencio

-No. Quiero escuchar toda la historia -se apuró a decir -Puedo descansar después.

Tonks suspiró abatida y luego asintió, sin embargo sólo hubo silencio en lugar de explicaciones.

-Será mejor que te apures, Potter -lo presionó Tonks comenzando a ordenar unos papeles con descuido.

-¿Podrías dejarnos a solas?

-Claro que no. No tengo intención de ser linchada por su familia -dijo señalando con la cabeza a Ginny

Ella estaba cada vez más confundida y sin embargo no podía articular palabra.

-Ok -dijo finalmente Harry mirando a Ginny. Hizo amago de sentarse junto a ella, pero luego se decidió a seguir parado, nervioso -No sé por dónde empezar...

-Por el principio -murmuró Tonks -El día del primer ataque al ministro. Durante nuestra junta en el cuartel.

Los recuerdos se avecinaron al cerebro de Ginny y entonces ella se tensó de inmediato. No quería saber nada de lo que había ocurrido aquel día y mucho menos quería comentarlo con ellos.

-Perfecto -dijo Harry con sarcasmo y luego respiró profundamente como dándose tiempo para hablar y luego se acercó a su cama y se sentó en el banco libre -Mira, sé que seguramente no te interese sacar a luz todo lo que pasó, pero tenemos que hacerlo...

-Yo no... -dijo Ginny comenzando a pensar en alguna excusa para librarse de ellos

-Por favor -la interrumpió él, dejándola perpleja -Sé que la última vez que nos vimos no te traté muy bien...

-¿Sólo la última? -musitó Tonks entre dientes lanzándole una mirada mordaz

-Ok, ok. Sé que no te he tratado bien desde que... -se detuvo -desde hace mucho, pero necesito que hagamos las pases por un segundo y olvidemos todo para poder resolver este caso.

-¿Qué tiene que ver el caso contigo y conmigo?

-Parece ser que todo -Ante la expresión de confusión de Ginny, él se apuró a añadir -¿Me dejarías explicarte primero todo lo que sé y he averiguado y luego me preguntas lo que quieras?

Ella no podía pensar en el contenido de la pregunta, porque estaba demasiado ocupada examinando sus inusitados amables modales. ¿Qué rayos estaba pasando?

-Tomaré tu silencio como un sí.

Ginny sólo asintió.

Harry volvió a suspirar abatido.

-Está bien. Primero... Supongo que recuerdas esa noche del primer ataque. La aburridísima reunión que parecía interminable, el cuartel lleno de aurores... Luego saliste al baño y chocaste conmigo cuando ibas de regreso a la sala de juntas...

Ginny volvió a tensarse y miró de reojo a Tonks.

-Está bien, Tonks ya está al tanto de todo lo que pasó...

-¿Qué? ¿Por qué?

-Por favor, déjame seguir -Ginny pasó saliva nerviosa y avergonzada, sintiéndose repentinamente mareada -No sé qué tanto recuerdas tú... Mi memoria sólo daba a chocar contigo en el pasillo y luego lo siguiente que recordaba era despertar solo en una habitación de motel a miles de kilómetros del cuartel -Ginny agradecía que Harry tuviera la vista fija en las sábanas de su cama y no que la mirara a ella que se sentía ahogar por aquellos recuerdos -Mientras me vestía encontré tu arete en el suelo. Al principio no sabía que era tuyo, pero lo entendí cuando regresé al cuartel y vi que el que te faltaba era el que yo había levantado... Todo eso me confundió... Pensé que habías planeado todo, que me habías atacado como parte de algún plan de venganza...

-¿Qué?

-Pero era demasiada coincidencia que lo hubieras hecho el mismo día del ataque al ministro, así que te relacioné de inmediato como sospechosa y creí que habías tenido algo que ver.

-¡Por supuesto que no!-replicó ella indignada y sorprendida

-Es lo que yo le dije -murmuró Tonks

-¿Tu sabías todo esto?

Tonks asintió.

-Harry me presentó sus sospechas un día después y me pidió investigarte, pero le dije que estaba loco, así que lo mandé al caso de Australia para que despejara su mente y me dejara trabajar.

-Pero yo no me quedé tranquilo, así que seguí investigando aún estando allá. Lo más pronto que pude fui a analizar si había algo dentro de mi sistema y resultó que había ingerido un potente filtro de amor. El cual sólo funciona si las dos personas lo ingieren.

-¿Qué?

-¿Recuerdas haber ingerido algo aquella noche?

Ginny lo recordó de pronto

-El hidromiel... -susurró conectando su mirada confundida con la de Harry

-Exacto. No tardé tanto en descartarte de la lista de sospechosos, lo que me dejaba con sólo dos personas más.

-¿El ministro? -preguntó ella contrariada

-Lo investigué también, pero después concluí que no tuvo nada que ver. Incluso ya tenía sospechas de que algo se tramaba contra él porque nos pidió ser sus guardaespaldas... Así que sólo me quedaba un sospechoso...

-El asistente del ministro...

Harry asintió mientras Tonks le pasaba un expediente donde Ginny leyó el nombre "Cooper Dennis".

-Siempre pensé que Cooper era su apellido -murmuró ella hojeando el expediente

-Eso es porque durante años se hizo pasar por Frank Cooper -y entonces Tonks le extendió otro expediente completamente diferente, pero con la misma imagen de aquel joven

-La misma persona, dos identidades -dijo Harry levantándose del banco en el que estaba sentado -Frank Cooper decía ser un muy brillante mago estadounidense, lleno de honores y habilidades, que rápidamente le ayudaron a convertirse en el asistente del Ministro de Magia.

-Mientras que Cooper Dennis es un mago común, muy por debajo del promedio. Proveniente de una antigua familia ancestral casi extinta, venida a menos en las últimas décadas debido a que fue una de esa familias que nunca mezclaron su sangre con impuros.

-Él y sus otros dos primos son los últimos eslabones vivos de la familia.

Ginny observó la fotografía del joven Cooper. Lo recordaba siempre torpe y escurridizo, algo que no encajaba con la imagen del sospechoso principal de atacar al ministro.

-¿Osea que fue él?

-Yo lo investigué porque sospechaba de él a causa del hidromiel -dijo Harry cruzándose de brazos -Después de mucho tiempo descubrí que escondía una completa identidad. ¿Cómo podía ser que hubiera burlado a todo el ministerio durante tanto tiempo?

-Harry me envió esta información ayer en la tarde -dijo Tonks mirando a Ginny a los ojos -Horas después caí en la cuenta de que contaba con otro chico Dennis en mis filas. ¿Lo recuerdas? -Ginny frunció el ceño confundida y negó. Comenzaba a dolerle la cabeza -Cuando llegaste ayer por la noche, te utilicé de pretexto para sacar de la misión a un joven novato que había abierto la boca diciendo que iban a patrullar la casa del ministro -Ginny asintió comenzando a recordar - Ese, es Paris Dennis. Primo de Cooper -Entonces le extendió un nuevo expediente -Pero él fue más rápido. Parece ser que al sacarlo del escuadrón de vigilancia arruiné los planes de su grupo. Ellos iban a secuestrar al ministro la noche de ayer de forma muy sutil, con ayuda de Paris y Cooper que estaban infiltrados en el ministerio; pero al no dejarlo ir se adelantó a ustedes e informó de inmediato a los atacantes, así que cuando ustedes llegaron a la casa del Ministro Moore ellos ya estaban ahí. ¿Nos puedes decir qué pasó allá?

Ginny pasó saliva y respiró profundamente para luego comenzar a relatar todo lo que recordaba. Los hombres de negro, la familia del ministro, los aurores, la magia negra, los maleficios que le lanzaron antes de desaparecer.

-Por Merlín -susurró Tonks horrorizada -¿Resististe cuatro maleficios de Ferire Ater?

-Aún no lo termino de comprender... -dijo ella suspirando

-Ese Sanador Richardson se convertirá en mi sanador de cabecera... -meditó Tonks mirando al techo para luego volver a concentrarse en ella -Pero volviendo al tema... todos los hombres que atrapamos confesaron lo mismo: que están en contra del Ministro Scott Moore por sus leyes en apoyo a los magos hijos de muggles y por todos los privilegios que ha revocado de las familias de sangre pura.

-Todos ellos son en sí de sangre pura... -añadió Harry

-Igual que los Dennis. Familias ancestrales venidas a menos, los West, los Fresier, los Bracken... Pero todos coinciden también en lo mismo: los Dennis son los líderes y creadores de su movimiento.

-Paris, Cooper y Marlon. Los tres actualmente en fuga.

Tonks le extendió a Ginny un tercer expediente con el nombre de "Marlon Dennis". Ginny abrió la boca con sorpresa al observar la foto.

-Por él venimos a verte -dijo Tonks asintiendo -Los registros nos dicen que fue compañero tuyo en la Academia de Aurores, pero dicen que fue expulsado al primer año. ¿Sabes por qué?

Ginny alzó la vista del expediente para encontrarla con la de Tonks.

-No fue expulsado. Y no se fue en el primer año... Marlon era uno de los que peleaba por los primeros puestos, él era brillante...

-Pero no más que tú -dijo Harry de pronto tomándola desprevenida -Tú fuiste la mejor de tu generación...

-Pero él... Marlon Dennis estuvo muy cerca de mi. Los dos sacábamos las mejores notas y éramos los mejores -dijo Ginny recordando -Al principio era amable, incluso coqueteaba conmigo... Después comenzó a frustarse porque había materias en las que no podía superarme... Y al final se volvió muy extraño, ailsado de todos los demás... Estuvo en la academia de aurores hasta el final del entrenamiento, pero simplemente no se presentó a las pruebas de selección.

-Pasó mucho tiempo sin que se supiera de él -remarcó Tonks -Lo último que tenemos es que fue arrestado por cargos de práctica de magia negra hace un año, pero no hubo pruebas suficientes para acusarlo.

-Y hay varios registros de que en Hogwarts se le relacionó con artes oscuras... -dijo Harry -Tonks y yo creemos que él es el líder de los Dennis y de todo este grupo anti Scott Moore.

-Y también creemos que es el tipo que te atacó. ¿Recuerdas algo específico de él?

Ginny miró al techo, pensando.

-No... Sólo... Fue como si me estuviera esperando... Pensé que había huido, porque dejó al hijo del ministro y salió corriendo, pero en cuanto salí del perímetro anti aparición, me atacó...

-¿Te dijo algo?

Ginny negó

-¿Lo viste a la cara?

-No, todos iban encapuchados y con máscaras, completamente de negro a excepción de un medio círculo en el pecho.

-No es un medio círculo, es una D.

-¿De Dennis?

-Eso creo...

-¿Entonces no has sabido nada de Marlon últimamente? ¿No sabes dónde podría estar? -le preguntó Tonks. Ella negó.

-No lo he visto desde entonces... No recuerdo mucho de él, salvo que...

-¿Qué?

-Hablaba mucho de una mansión que pertenecía a su familia. Que estaba abandonada e hipotecada pero que algún día iba a recuperarla.

-¿La mansión Dennis? -preguntó Tonks -Hace más de diez años que se desplomó tras un incendio. Mucho antes de que Marlon saliera de Hogwarts -Los tres se miraron confundidos -Tal vez será mejor que nos demos una vuelta por donde solía estar... Vamos, Potter. Tenemos trabajo que hacer, dejemos a Ginny descansar -Y entonces juntó todos los expedientes y se levantó, pero Harry no se movió -Potter...

-Si no te molesta, me gustaría hablar con Ginny... a solas.

Las dos se quedaron perplejas.

-¡Claro que me molesta! -replicó Tonks -Y apuesto a que a ella también y a toda su familia. Estás demente si crees que te dejaré a solas con Ginny.

-De verdad es algo muy importante

-Pues díselo ahora...

-Es muy personal. -le dijo casi suplicándole a Tonks pero ella no cedió -Mira, si todos allá fuera quieren venir a partirme la cara que lo hagan, pero después de que hable con Ginny.

-No -respondió la jefa de aurores, tajante.

-¿Pero por qué? -preguntó exasperado

-¿De verdad quieres que empiece a listar?

-Ok, lo entiendo... Sé que la mayoría de las veces me comporto como un verdadero hijo de puta, y espero que mi difunta madre me perdone donde quiera que esté. Ella no tiene la culpa de nada de lo que he hecho... Sé que he sido un malnacido, pero créeme... -dijo volteando a ver a Ginny que se encontraba más descolocada que nunca -Nunca te lastimaría...

-Ya lo has hecho -fue la respuesta automática de ella

-¿Confías en mí?

Tonks bufó.

-No... -susurró Ginny

Harry suspiró.

-Supongo que haces bien... -Entonces volvió a mirar a Tonks y sacudió la cabeza -Al diablo -murmuró acercándose una vez más a la cama de Ginny y se sentó junto a ella -Quiero pedirte perdón -El corazón de Ginny cayó de su pecho a su estómago y luego en un hoyo profundo y abismal -He ido uno a uno pidiendole perdón a tu familia, esperando llegar a ti pero el momento nunca se dio, nunca tuve el valor... -Ginny se sintió aturdida, desarmada. Nunca creyó que viviría para presenciar aquel día -Yo sé que tu me odias y que yo te he hecho mucho daño, pero lo que te pasó ayer... A pesar de todo... Me dio mucho miedo... Me di cuenta que necesitaba pedirte perdón -Entonces su voz se quebró y se limpió una lágrima que apenas amenazaba con salir -No tienes idea de la clase de basura que me siento por todo lo que te hice pasar -Entonces le hizo aparecer un ramo de rosas y se lo ofreció, tomándola de la mano -Por favor... Sé que no lo merezco... Pero he cambiado, te juro que he cambiado... Si pudiera contarte todo lo que me ha pasado en estos últimos meses... Sé que tu por encima de cualquier otra persona me entendería... Sé que no tienes por qué hacerlo, pero tener tu perdón me haría definitivamente alguien diferente.

Ginny no pudo evitar que sus ojos se aguaran y ni siquiera sabía que pensar. No supo de donde salieron las palabras.

-Tonks, ¿nos podrías dejar solos?

-¿Qué?

-Por favor... Estaré bien.

-Pero Ginny...

-En verdad, Tonks. Hace mucho tiempo que necesito esta plática.

Su jefa no supo de qué otra forma poner resistencia.

-Estaré al otro lado de la puerta.

Y entonces salió, dejándolos en absoluto silencio.