CAPÍTULO 28: CROWNIE HALL Y LA MESA REDONDA
Walter estaba en lo más profundo de su séptimo sueño matutino cuando la alarma despertador de su ataúd comenzó a sonar estrepitosamente. El joven vampiro de catorce años de apariencia se incorporó bruscamente y se sentó, dándose el consabido fuerte golpe en la cabeza contra la lustrada tapa de madera de su féretro… No podía evitar sobresaltarse de ese modo ante la estridencia de aquel ensordecedor ruido y el encandilamiento que le generaban los destellos intermitentes de la radiante luz roja de la alarma QUE ALUCARD HABIA INSTALADO MALICIOSAMENTE para que Walter acudiera a su llamado sin apelar a su habitual excusa de: "No escuché, perdón"… Además de ser aterradoramente potente, la maldita alarma tenía un hechizo vampiro-aturdidor…
Sin remedio Walter se resignó a lo que sin duda sería un largo día sin dormir y se desplazó sigiloso por los tubos de ventilación, otrora recorridos por su pequeña ama Íntegra pero ahora transitados asiduamente por él con el fin de evitar la luz del día cuando el conde requería sus servicios a horas inadecuadas… lo cual sucedía con mayor frecuencia de lo deseable para el adolescente nosferatu.
Se descolgó directamente del techo de un pasillo del tenebroso subsuelo y en absoluta oscuridad (como a él le gustaba) se dirigió hacia los aposentos del conde. "TOC, TOC" –golpeó los grandes portones de la entrada. "¡PASA!" –recibió por respuesta y el chirrido de la centenaria puerta al abrirse se esparció por el viciado aire subterráneo.
Walter encontró a Alucard solo en la inmensidad del larguísimo, vacío y oscuro salón de piedra. Lo estaba esperando sentado sobre su gran sillón de madera tipo trono y asumiendo su mejor pose de despótico monarca absoluto que alguna vez había sido… una botella de vino tinto y una copa a medio llenar sobre el blanco mantel de la mesita adyacente denotaban que el conde había estado bebiendo… era una escena por todos archiconocida… Lo que llamó la atención de Walter, lo realmente nuevo y totalmente inusual era que hubiera también un libro apoyado sobre la mesita (el conde no era conocido por ser un asiduo lector)… ¡Y qué libro!: "Cómo convertirse en un marido romántico en 48 horas", se leía en la portada. Ante la expresión de asombro del joven vampiro, Alucard inmediatamente dio vuelta el libro, lo cuál no impidió que Walter utilizara su aguda vista vampírica para disimuladamente enfocar la nota explicativa en la contratapa: "¿Es usted un hombre recio e irresistiblemente sensual pero incapaz de poner en palabras sus ardientes sentimientos amorosos? ¿Teme usted acaso la nefasta súbita aparición de algún diestro "latin lover" capaz de seducir con improvisados versos a la mismísima dueña de su duro corazón? ¡NO TEMA! ¡Giacomo Girolamo Casanova Jr. le enseñará a ser hábil con el habla y ella sólo tendrá ojos para usted! ¡Aprenda los secretos de un auténtico Casanova y comprenderá por qué los italianos tienen fama de ser los mejores amantes del mundo! Siguiendo al pie de la letra los explícitos consejos del mundialmente exitoso Casanova usted podrá convertirse en el hombre romántico con el que toda mujer sueña. Este libro, infaltable en la biblioteca masculina, contiene un catálogo de los mejores halagos y elogios y un conciso manual para su correcta aplicación. De incuestionable utilidad práctica y fácil lectura, puede convertir al más tosco de los hombres en una joya refinada en sólo 48 horas… Sí, leyó bien, ¡NI MÁS NI MENOS QUE EN 48 HORAS!... ¡ESTÁ GARANTIZADO! ¡Y SERÁ TODO SUYO POR LA IRRIORIA SUMA DE CINCO EUROS!... ¡Deje de menospreciarse y suba su autoestima!: usted es ni más ni menos que un diamante en bruto que sólo requiere ser pulido para mostrar todo su brillo y valor en quilates... Sea buenito consigo mismo, dese la oportunidad de su vida y sobre todo ¡SORPRENDA A SU ESPOSA!"…El genuinamente sorprendido era Walter.
-¡¿Todo eso por 5 euros y en 48 horas? –preguntó extasiado el vampiro adolescente-. ¡Yo quiero uno! ¿Dónde lo compró, Alucard? ¿Me lo presta un ratito? Yo leo rápido…
-¡NO!... ¡MÍO! –le replicó el brujo rumano con muy mala predisposición, y apoderándose del libro en un arrebato, lo hizo desaparecer bajo su abrigo rojo… y cambió bruscamente de tema-… ¿Así que TÚ le contaste a Íntegra que YO tenía intenciones de matar a ese Penwood, lordcito de mierda mitad inglés y mitad italiano…?
-Discúlpeme, pero le debo absoluta fidelidad a mi ama Íntegra –lo interrumpió Walter mientras se excusaba negando suavemente con la cabeza-. Acerté en que ella juzgaría tal información como sumamente valiosa y hubiera sido alta traición de mi parte ocultársela… Usted sabe que estoy en deuda con mi ama respecto a ese punto en particular y ésta me pareció una excelente oportunidad para demostrarle a ella mi más profundo arrepentimiento e intención de enmienda.
Walter calló y miró a Alucard con aire de mayordomo fiel… por su parte el conde lo observaba con profunda desconfianza.
-Eso está por verse –retomó la palabra el brujo rumano-. No te mandé llamar por esto.
-¿Ah no? –preguntó Walter-. ¿Y por qué entonces…?
-Explícame cómo sucedió que recuperaste repentinamente la capacidad de leer las mentes –le ordenó Alucard.
-No sé; simplemente sucedió –mintió Walter ocultando deliberadamente que Merlín le había otorgado ese poder-… Discúlpeme que no le haya dado las gracias aún a usted pero todavía estoy algo dormido… MUCHAS GRACIAS, ALUCARD… ¿Cómo lo hizo? ¿Acaso desarrolló usted algún poderoso hechizo para potenciar mis capacidades telepáticas vampíricas?
Se hizo un silencio. Alucard lo taladraba con la mirada.
-Te mandé llamar porque quiero que investigues algo y me lo reportes a la brevedad –nuevamente rompió el silencio Alucard-. Alexa anda enamorada de un muchacho… Lo único que sé es que es irlandés. Averigua su nombre y domicilio y todo lo que puedas saber sobre él… Y utiliza a tus discípulas para obtener información, ellas deben estar al tanto de los pasos de mi hija Alexa… Luego de algún modo consígueme un mechón de pelo del individuo…
- ¡No me diga que va a hacer un muñeco vudú para hacerle daño! –le preguntó Walter extasiado.
-No te importa, tú sólo consígueme lo que preciso y pronto –le replicó secamente Alucard-. Ahora vete y no comentes esto con nadie. Es una orden.
Walter se retiró y regresó nuevamente a su féretro, pero ya no podía descansar. Más le valía apresurarse en concebir un plan de acción, ejecutarlo con rapidez y presentarse esa misma noche ante Alucard con resultados satisfactorios… o el conde se molestaría mucho con él… más de lo que estaba lo cual ya era bastante decir… y aunque Walter disfrutaba de provocar a Alucard, también sabía que tenía que ser cauto porque el conde enojado podía llegar a perder el control de sí mismo y destruirlo… Por mucho que le pesara él era un vampiro esclavizado pues Alucard lo había derrotado y sometido a su control… No había alternativa; tendría que investigar a Alexa, tarea nada fácil por cierto ya que esa chica era digna hija de su padre.
La la lalala la la la lala la… La la lalala la la la lala la… El telefonito móvil de Alexa sonó con la más trillada de las melodías posibles. Alexandra, que también era digna hija de su madre, estaba escribiendo informes para Su Majestad la reina de Inglaterra en el escritorio junto a su cama. Atendió con indolencia… sin sospechar que desde el espejo de su cómoda la observaba un gran ojo rojo vampírico… Walter, Oh, traidor Walter…
-¡Shelby! –respondió de inmediato-. ¡Qué raro!, ¡otra vez tú! ¿Y ahora qué sucede? –hizo un silencio mientras escuchaba un largo discurso proveniente de su interlocutor-… Está bien… Bueno… Sí, tráemelos, ¡pero qué casual coincidencia que de los cientos de emisarios que Su Majestad tendría a su disposición para enviarme esos documentos justo te elija siempre a ti!… Sí, ya sé que es porque tu padre y mi madre son de su total Real confianza y porque a ti y a mí nos considera sus más leales y fieles vasallos de la nueva generación y… ¡¿Que tú obtuviste esos documentos de contraespionaje y Su Majestad estuvo de acuerdo con tu recomendación de que yo los leyera inmediatamente? ¡SHELBY, ERES UN ESPÍA, ESO SÍ ES UNA SORPRESA!... Ah, los compraste; ¿cómo no lo sospeché de entrada?... igual admito que tiene su mérito haberlos adquirido si son tan TOP SECRET como sugieres. Tráemelos ya mismo, muero por verlos… Sí, en mi casa, ¿dónde más voy a estar tan temprano en la mañana?... No hay problema con que vengas a mi casa… ¡Seguro que no hay problema!; no tienes que entrar a la mansión Hellsing si tanta aprehensión le tienes a mi hogar; puedo esperarte en la reja que separa el jardín de la calle para que te sientas más seguro… Sí, papá está en casa pero don´t worry porque está encerrado en su cripta haciendo alguno de sus siniestros "trabajitos" y no sospecha que tú vendrás de visita y jamás va a enterarse… Mi papi no va a hacerte nada, tienes mi palabra… ¡No va a hacer ningún "trabajo" dañino sobre ti porque ni siquiera sabe que vienes ni lo sabrá nunca!… ¡Juro que no te hará daño pero si estás tan aterrado de mi papi, no vengas y listo!… No, no pienso que eres un "cagón", ¡estoy segura de que lo eres!… No es una ofensa, es un hecho que lo eres… ¡No hace falta que vengas hasta aquí para demostrarme que eres valiente!, ¡mándame los documentos a través de tu mayordomo!... ¡Está bien, VEN PERSONALMENTE si te parece mejor!... Sí, sí, eres muy valiente por arriesgarte hasta aquí… Acepto que fue muy descalificador de mi parte llamarte "cagón"… I´m very sorry… indeed… Besito! –y cortó la comunicación.
Un rato más tarde Alexa se hallaba esperando junto a una puerta secundaria que comunicaba los jardines de la mansión Hellsing con la calle y por la que ingresaba la correspondencia diaria. Esperaba aburrida junto a un viejo roble sin notar en absoluto que desde un agujero en el tronco del árbol, el gran ojo rojo vampírico la seguía observando… la había seguido secretamente el avispado ojo del mayordomo de la casa… espía traidor…
-Llegas puntual -admitió la chica consultando su reloj-. ¿Quién hubiera dicho que naciste en Irlanda y no en Inglaterra?
-Eso fue un error del destino puesto que mi madre se llevó un gran susto que le desencadenó el parto prematuramente... Esa fue la única vez que no fui puntual pero no fue mi culpa sino de mi asustadiza madre. ¡En lo que a mí respecta yo jamás me adelanto ni me retraso porque soy británico de pura cepa a pesar de haber nacido en Dublín! –explicó un indudable exponente de la familia Penwood: un joven apenas mayor que Alexa, algo gordito, con cabello oscuro y bigotes… Pasó la mano derecha entre las rejas y le alcanzó a la muchacha un sobre cerrado que llevaba laqueado el sello real. Luego pasó la mano izquierda (que hasta ese momento escondía tras su espalda) y mudamente le hizo entrega de un hermoso ramo de doce rosas rojas con una tarjeta que decía:
Para Alexandra, la más bella rosa del jardín de Su Majestad; como prueba de mi plena confianza en tu absoluta lealtad
Sir Shelby M. Penwood Jr.
-¡Ay, Shelby!, tú siempre tan atento–las aceptó Alexa sin titubear-. No tendrías que haberte tomado la molestia...
-No es molestia –replicó Shelby quien estaba más rojo que las rosas que acababa de regalar-… Verdaderamente, Alexandra, de todas las chicas que conozco eres la más… más... más –el muchacho no encontraba la palabra adecuada.
-… indefinible –completó ella la frase-. No te preocupes, ¡ni yo misma me entiendo!... Gracias, Shelby, fue muy gentil de tu parte pero no puedo quedarme a hablar contigo porque tengo que sacar de paseo a mi perrito… que dicho sea de paso tiende a "desaparecer"… No lo encuentro por ningún lado ¡y eso que no perro es fácil de ocultar!
-No sabías que tenías mascota –se sorprendió el muchacho-. ¿Quieres que te acompañe a buscar a tu perrito?
-Seguramente si lo has visto deambulando por la calle lo recordarás en cuanto te dé sus señas particulares: Dog es un maravilloso sabueso, un inmenso Wolfhound Irlandés con el pelo tan negro que parece sacado de un libro de hechizos –explicó Alexa con emoción-… algo temperamental el mastín; le arrancó varios dedos a unos ladrones que intentaron asaltarme anteanoche… pero no te preocupes porque tú no eres ladrón y por más celoso y posesivo que sea Dog conmigo, probablemente comprenderá que tú eres "uno de los buenos"… tal vez se dé cuenta… existe esa leve posibilidad, creo…
-Acabo de recordar que no puedo acompañarte porque tengo algo urgente que hacer –la interrumpió Penwood Jr.-… Debo llevar otra copia de estos documentos hasta el palacio real… ¡Qué desmemoriado soy!, ¡olvidar de este modo un pedido apremiante de Su Alteza Real… inaplazable, imperioso e ineludible!... ¡Te veo más tarde! –y Shelby desapareció corriendo…
-No sabía que el joven Sir Shelby M. Penwood Jr. había nacido en Irlanda –le manifestó Walter a Cecy. Se había tomado el atrevimiento de aventurarse en la oscura habitación de su joven y fiel discípula y despertarla en el medio de su sueño diurno… algo prohibido que hacía a escondidas cada vez con más frecuencia-… ¿Acaso él y Alexa están enamorados?
-Él muere por ella –le respondió la joven vampiresa.
Semejante información era absolutamente irrelevante para Walter quien ni siquiera había tenido que leer la mente del muchacho Penwood para captar la obviedad de sus sentimientos amorosos. Lo que realmente necesitaba saber el mayordomo vampiro era si Alexa correspondía o no aquellos sentimientos, tarea que se le veía obstaculizada porque antes de morir el padre Anderson le había transmitido a Alexa y a su madre no sólo la capacidad de regenerarse sino también un escudo mental protector que impedía que los vampiros lograran leerles los pensamientos…
-¿Y ella? –preguntó Walter haciéndose el bromista-. ¿Tendremos boda un día de estos en la mansión Hellsing?
-Con Alexa nunca se sabe –contestó Cecy encubriendo fielmente a su amiga quien, por temor a que su padre se enterara, le había prohibido enfáticamente tanto a Cecy como a Lucy revelarle ESPECIALMENTE A WALTER que se había enamorado locamente de un tal "Martín Artengo" en el torneo de arquería de Irlanda.
-¡Vamos, Cecilik, mi discípula predilecta!, tú debes saber –la instó Walter-... ¡No serías capaz de mentirle a tu mismísimo maestro vampiro al que tanto amas y por el que dices estar dispuesta a sacrificar hasta la magnífica no-vida que yo te di! –la chica lo miró con cara consternada por ocultarle información, lo cuál le bastó al mayordomo nosferatu para sacar en limpio una información inadecuada: sin saber de la existencia de otro pretendiente, supuso equivocadamente que Alexa estaba enamorada de Sir Shelby M. Penwood Jr.-… Está bien, no me digas nada si te estoy poniendo en un aprieto –le concedió él-; pero necesito que cumplas con un encargo que te haré.
-¡Con todo gusto! –aceptó la vampiresa sin saber que se estaba metiendo en un problemón.
-Consígueme un mechón de cabello de Sir Shelby M. Penwood Jr. –le encomendó él.
-¿¡QUÉ! –se sorprendió la vampiresa-. ¿Para qué? No entiendo…
-Habrás notado el maravilloso color de su cabellera –deslizó Walter.
-N… n… no –balbuceó la vampiresa víctima de muy fundada perplejidad-… Francamente lleva un corte de pelo anticuado…
-¡Hablo de su coloración, no de su corte de pelo! –la interrumpió Walter-… Quiero una muestra de su cabello para que Merlín me haga una tintura para vampiros con esa misma tonalidad. Si pudo teñir de negro a la blanca lobita, puede hacerme una tintura para que mi cabello quede del mismo color del de Sir Shelby M. Penwood Jr…
-¡Pero si algo que me encanta de mi maestro vampiro es su maravilloso cabello! –manifestó Cecy con la desesperación de imaginar a Walter con aspecto de Penwood.
-¡Acostúmbrate a mi cambio de apariencia! –le advirtió el mayordomo-. Joven, viejo, treintañero o teñido a lo Penwood… ¡Tu maestro vampiro Walter es siempre tu maestro vampiro Walter al que debes obediencia suprema!
-¡SÍ, MAESTRO! –acató la chica-. Conseguiré un mechón de pelo de Shelby Jr.
-Muy bien, Cecilik –dijo Walter acariciándole la cabeza-… Eres una buena discípula, te recompensaré como a los dos nos gusta… Tú serás sumamente cautelosa para que no te vean y conservaremos esto en secreto porque no le haría nada bien a mi reputación de "el hombre más sexy de Hellsing" que se rumoreara que ando tras la coloración de cabello de Sir Shelby M. Penwood Jr… ¡Hay que evitar que malas lenguas como la de Schrödinger propaguen calumnias sobre mi persona y me difamen sugiriendo que soy un vampiro gay! ¡Sería humillante! ¡Qué barbaridad!
-¡Imposible, maestro! –enfatizó Cecy-. ¿¡Usted un vampiro gay! ¡A quién se le podría ocurrir semejante absurdo!... ¡Esta misma noche salgo a cortarle el cabello a Shelby! ¡Y sería capaz de auto-exterminarme antes que revelar el secreto de la tintura!
Walter se quedó de lo más complacido pues su plan marchaba sobre ruedas: cumpliría con llevarle el mechón del enamorado irlandés a Alucard y nadie sospecharía de su persona porque sería Cecy la encargada de extraerlo mientras él no se separaría ni un segundo de Alexa para no suscitar las sospechas de la hechicera. La hija de sus amos siempre desconfiaba de él, pero todo el mundo sabe (incluso ella) que ni siquiera un nosferatu puede estar en dos partes a la vez; ¡vaya limitación que bien se encargaría de remarcar!… Era un mayordomo vampiro muy astuto…
El colosal portón de Crownie Hall se abrió imponente de par en par para y la esbelta figura de Íntegra avanzó resuelta hacia la gran mesa al centro del salón. Jalado por su ama con una cadena, el inmenso wolfhound irlandés negro le seguía los pasos, levemente detrás de ella, vagando con la vista por el recinto a la caza de cada detalle.
Los caballeros que ya habían arribado se estaban instalando en sus lugares, abriendo sus portafolios y desplegando sus papeles sobre la lustrada madera, cada cual pendiente de sus asuntos… Pero eso no impidió que el Vicealmirante de la Armada Inglesa saliera al encuentro de Íntegra con una profusa sonrisa de oreja a oreja, ni que le descorriera la silla junto a la suya con la cortesía propia del más galante caballero rindiéndole cumplidos a la más agraciada dama… El wolfhound irlandés gruñó entre dientes.
-¡Cállate y compórtate, Dog! –le ordenó la líder de Hellsing a su mastín mientras tomaba asiento-. Muchas gracias, Lord Penwood, es usted muy amable.
-Grrr… grrrr –volvió a gruñir el oscuro lobero irlandés clavando sus penetrantes ojos en los del noble caballero.
-¿De modo que éste es el recientemente adquirido sabueso de Hellsing? –preguntó Lord Penwood y se le erizó la piel al captar el penetrante odio hacia su persona que denotaba aquella mirada canina.
-Sí, lo es –afirmó Íntegra con sequedad-. ¿Y usted cómo sabe de la existencia de nuestra nueva mascota?
-Porque su hija se lo comentó a mi hijo esta mañana –le explicó Lord Penwood-, y Shelby me lo contó cuando veníamos hacia acá.
-¿Acá? –se extrañó Íntegra pues los únicos humanos que tenían acceso a Crownie Hall eran la reina y los doce.
-… En realidad yo venía hacia Crownie Hall mientras y mi hijo se dirigía al palacio real –admitió Penwood-; pero nos encontramos casualmente en el camino y estuvimos hablando una buena parte del trayecto, milady…
-Grrrrr… grrr… grrr…
-Su mascota parece estar molesto conmigo –observó el Vicealmirante de la Armada Inglesa.
-Discúlpelo –le pidió Íntegra-; no le agrada que ningún hombre se dirija a mi persona como "milady". Es un sabueso celoso y posesivo de su ama…
-Pues sería conveniente entrenarlo para que sepa diferenciar amigos de enemigos –propuso Penwood observando al mastín con el ceño fruncido y aire reprobatorio-. Se comporta como si usted le perteneciera a él y no él a usted… Parece que no percibe que usted es su ama y que él es apenas una mascota…
-¿Escuchaste bien, Dog? –le preguntó Íntegra dirigiéndose al sabueso-. ¡No confundas tu lugar! ¡YO SOY TU AMA Y TÚ MI SIRVIENTE! –le recordó a la forma canina de su esposo Alucard, y luego dirigiéndose a Penwood le explicó como si fuera algo obvio-... Es que a veces tiende a olvidar ese preciso punto el perro…
-Buenos días, Sir Íntegra, ¿accedería usted a que este humilde admirador suyo tome asiento a su lado? – preguntó Sir Oliver James Sinclair quien apareció imprevistamente como saliendo "de la nada". Sin pedir permiso arrebató la enguantada mano izquierda de Íntegra y sosteniéndola entre las suyas, comenzó a acariciársela eróticamente describiendo pequeños circulitos con su dedo pulgar sobre la palma de la mano de la líder de Hellsing. Íntegra quedó momentáneamente petrificada con la mirada fija en su mano, mientras que Penwood y el sabueso observaban anonadados a Sinclair con sus mandíbulas inferiores caídas por el asombro: ninguno de los dos podía creer semejante atrevimiento a la vista de todos; ¡INADMISIBLE!
La líder de Hellsing estaba a punto de gritar un furibundo "¡SUÉLTEME INMEDIATAMENTE, DESCARADO! ¿QUIÉN SE HA CREÍDO?" cuando un brusco movimiento del wolfhound irlandés llenó su atención. Jaló fuertemente la cadena acortándola al máximo justo a tiempo para evitar que el inmenso mastín se arrojara sobre Sinclair sin gruñidos ni ladridos sino con aquel silencio asesino que ella sabía reconocer en Alucard cuando se disponía a matar... Lo abrazó para intentar contenerlo físicamente pero no podía controlarlo; el enorme perro era demasiado fuerte y se resistía a ser sujetado hasta que finalmente se zafó de su dominio y hubiera saltado sobre el cuello de Sinclair desgarrándole con sus fauces la vena yugular si no hubiera sido por el ensordecedor grito que lo frenó en seco.
- "¡DETÉNTE ANIMAL, ES UNA ORDEN! ¡OBEDECE YA!" –vociferó Íntegra fuera de sí mientras el perro se debatía entre atacar a su presa o acatar a su ama-. "¡TE DIJE QUE TE DETENGAS! ¡VEN AQUÍ YA MISMO Y ÉCHATE A MI LADO! –el mastín lentamente volvió sobre sus pasos callado y sin quitarle la vista a Sinclair, mientras Íntegra parada le señalaba el suelo con su dedo índice y el ceño fruncido, hasta que de muy mala gana en perrazo se echó junto a su ama, aunque en constante estado de alerta, con la cabeza alta y sin desviar la atención de su "presa humana".
-¿Ese perro me iba a atacar? –preguntó algo confuso Sir Oliver James Sinclair, quien recién en ese momento comenzaba a darse cuenta de lo que había sucedido.
-Creo que usted no es consciente del peligro que corrió –le explicó Lord Penwood incorporándose de su silla y sentándose con decisión en la que acababa de desocupar Íntegra. Luego le hizo un respetuoso ademán a la líder de Hellsing para que tomara asiento en su propio lugar que quedaba vacante… de modo que él quedó convenientemente entre Sinclair e Íntegra, separándolos con el tacto y discreción sólo propios de un caballero inglés de su alcurnia.
El wolfhound irlandés resopló aliviado. Odiaba admitirlo pero prefería a Penwood sentado junto a su mujer que a ese Sinclair, POR MAS QUE SABÍA QUE PENWOOD TAMBIÉN HABÍA TENIDO EL ATREVIMIENTO DE "PROPASARSE" CON LA MANO DE SU ESPOSA AFERRÁNDOLA APASIONADADAMENTE DURANTE UNA REPRESENTACIÓN TEATRAL… Alucard podía entender perfectamente que las manitos enguantadas de Íntegra fueran irresistibles de asir para cualquier "varón normal" sentado a su lado; sin embargo había una gran diferencia entre ambos hombres culpables de semejante insolente osadía: Penwood era todo un caballero y poseía una larga lista de cualidades de las que el desquiciado mental de Alucard carecía, razón por la cual el conde rumano reventaba de celos… Sin embargo una cosa eran los celos que le promovía Penwood y algo muy distinto era la sensación que le generaba Sinclair… Su instinto de ex-vampiro, su intuición de brujo negro y sobre todo últimamente su olfato canino le indicaban que debía proteger a su mujer de ese individuo…
-Juzgué mal a su perro –le confesó Penwood a Íntegra hablándole por lo bajo-. Creo que sí sabe diferenciar amigos de enemigos… Y en los peligrosos tiempos que corren hoy en día, le sugiero a usted que no se separe de él.
-Descuide, Lord Penwood –aseveró la líder de Hellsing con una sonrisa en la boca y acariciando con una mano la inmensa cabeza del mastín que yacía a sus pies-… Él siempre está a mi lado… cuidándome… Despreocúpese por mí…
No habían pasado ni quince minutos desde que comenzaron a instalarse los caballeros en Crownie Hall cuando dos trompetas sonaron al unísono y Su Majestad la reina Serena hizo su aparición. Entró humildemente como era ella, por una puerta lateral, y se dirigió presurosa hacia la silla vacía en la cabecera de la mesa. Su expresión denotaba fatiga y agobio.
-¿Se siente bien Su Majestad el día de hoy? –le preguntó en voz alta Íntegra preocupada por el aspecto de la reina, pero ésta no le respondió; se limitó a echarle a la líder de Hellsing una mirada triste… y ni siquiera reparó en el pedazo de animal perruno echado al lado de Íntegra, que la miraba atentamente jadeando con la bocaza abierta y una enorme lengua afuera de la misma goteando considerables cantidades de salivosa baba sobre el impecablemente lustrado y reluciente piso de Crownie Hall…
-Es mi obligación poner en vuestro conocimiento –comenzó a informar el Almirante retirado Rob Walsh-, en mi calidad de Miembro Directivo de la Conferencia de la Mesa Redonda, que clandestinamente se está filtrando información hacia la organización enemiga Decenium.
Al instante estalló un murmullo de voces y comentarios.
-¡Eso no es posible! –se horrorizó uno de los caballeros.
-Sin embargo la fuga de información ha sido confirmada –corroboró el ya anciano Sir Hugh Islands mientras se quitaba la galera pues acababa de llegar-. Disculpen mi tardanza pero me demoré por orden de Su Alteza Real nuestra Reina Serena.
-Sí –lo excusó públicamente Serena-; a último momento le pedí a Sir Islands que escoltara hasta la puerta de este noble recinto a la joven campeona nacional de arquería que acaba de ganar el título mundial… ¿Está Julia esperando afuera?
-Sí, lo está, Su Majestad –replicó Sir Islands-. ; la convocaré cuando Usted lo disponga. Sin embargo previo a hacerlo sería conveniente que definiéramos ante esta noble concurrencia el tema en cuestión –continuó él tras su imperturbablemente duro semblante-, A SABER: LA PRESENCIA DE UN TRAIDOR ENTRE NOSOTROS, DENTRO DE ESTA MISMA MESA REDONDA.
Se creó un clima de mortal silencio. Los caballeros se observaban entre sí con desconfiada sorpresa.
-¿Tiene usted acaso alguna opinión al respecto, Sir Íntegra? –le preguntó directamente Sir Hugh Islands.
- Tengo sospechas… las cuales son previsibles y usted las conoce tanto como yo porque las hemos discutido en privado en más de una ocasión –respondió Íntegra algo extrañada por la pregunta.
-No me venga con evasivas, Sir Íntegra; usted sabe en carne propia lo que es ser traicionada –le recordó Sir Islands-; Sus "sospechas" me tienen sin cuidado, lo que quiero conocer es su opinión personal.
Íntegra calló, se echó hacia atrás apoyándose en el respaldo de la silla, metió las manos en los bolsillos de su traje verde oliva y bajó la mirada fijándola en sus propios zapatos.
-Tener "sospechas" es mi reaseguro contra la traición –aseveró la líder de Hellsing-. Si quiere conocer mi opinión personal, para mí lo más terrible de la traición es precisamente que proviene de alguien de la más absoluta confianza, alguien de quien nunca se pudiera sospechar jamás un acto semejante. Si tengo "sospechas", la acción podrá ser la misma pero deja de tener ese efecto devastador que lo deja a uno vulnerable desde todo ángulo posible…
-La que usted describe, Sir Íntegra, es el peor tipo de traición según Dante Alighieri –intervino Rob Walsh -… Según el célebre escritor de "La Divina Comedia", el último y noveno círculo del infierno se reserva exclusivamente para los traidores de esa índole, más específicamente el extremo final de mismo, el cuarto recinto llamado "La Judesca". Allí sufren eternos castigos Judas y quienes han sido "traidores a sus bienhechores"... Semejante calaña de crimen es francamente imperdonable…
-A esta altura de mi vida ya no sé qué es imperdonable y qué no –recapacitó Íntegra acordándose de su mayordomo Walter-… y pensar en el último círculo del infierno como castigo para tal infamia, no es más que un vano consuelo para quien ha recibido el beso de Judas Iscariote… el más vano de los consuelos porque nada es capaz de reparar semejante injuria, nada…
-Disculpe, Sir Islands –intervino Penwood con notoria indignación-; pero no comprendo a qué apunta usted con estas reflexiones. ¡Si sabe quién o quiénes en esta mesa están traicionando a Su Majestad y a nuestra amada Inglaterra, le exijo que los denuncie en este mismo momento!
-Nada me daría más gusto que complacerlo, Penwood –declaró Sir Hugh Islands-; sin embargo lamentablemente sólo tenemos certeza sobre tales ruines acciones pero no sobre la identidad de los actores. En otras palabras y para citar a la Directora de la Organización Hellsing: sólo tenemos "sospechas", no "pruebas" sobre la identidad de quienes cometen dicho perjurio… Creo, Majestad, que es hora de llamar a la señorita Julia para que dé su testimonio; ¿no le parece, Su Alteza Real?
-Como usted diga, Sir Islands –respondió la reina Serena-. Ya le pedí encarecidamente que sea usted quien maneje este asunto. Para mí es demasiado doloroso.
-Muy bien, entonces ¡hagan pasar a la señorita Julia! –ordenó Sir Islands a los dos guardias reales apostados junto a la puerta; los mismos que habían anunciado anteriormente con trompetas el ingreso de la reina. Éstos salieron del recinto y reingresaron minutos después a Crownie Hall escoltando a una a todas luces asustada Julia. La condujeron hasta la otra cabecera de la gran mesa, justo enfrente de Su Majestad y se retiraron nuevamente hacia la puerta-. Puedes sentarte, Julia –la instó Islands-. Como sabrán todos los presentes, Julia es nuestra joven campeona nacional de arquería quien nos dio la alegría de ganar el gran premio internacional en Irlanda. A raíz de ciertos documentos que llegaron a mi poder y que estoy estudiando pormenorizadamente, me pareció oportuno interrogar a Julia y en vistas de sus declaraciones Su Alteza Real Nuestra Reina Serena coincidió conmigo en la conveniencia de citarla a esta reunión… Julia, te ruego que relates ante todos los presentes lo que me contaste en privado.
Se hizo un profundo silencio y todas las cabezas giraron hacia Julia, expectantes.
-Bueno –caviló la chica, vacilante-… Yo ya hice mis declaraciones… No sé qué es lo que consideran tan importante –y miró a su entrenador en arquería, Sir Oliver James Sinclair, como pidiéndole ayuda. Sin embargo éste se hizo el desentendido-… Me resulta muy angustiante volver a recordar todo lo sucedido.
-Comprendo, Julia –le dijo Sir Hugh Islands con voz calma-; sin embargo no es deseo sino mi obligación pedirte que lo relates nuevamente pues es una cuestión de seguridad nacional la que está en juego. Te ruego que hagas un último esfuerzo. Inglaterra te lo agradecerá.
Julia tragó saliva y lentamente comenzó a referir una vez más los dolorosos eventos que había vivido durante el torneo de tiro de flechas en Irlanda. En varias oportunidades se le quebró la voz al recordar que todos los competidores excepto ella habían sido devorados por esos robots programados… pero definitivamente rompió a llorar cuando relató cómo su compañero, Martín Argento, la había ayudado a escapar del peligroso coto de caza, regresando luego el muchacho al mismo peligroso bosque con el fin de ayudar a otros arqueros en riesgo de vida.
-… ¡Nunca más volví a saber de él!... ¡Buahh!... ¡Habrá muerto como todos los demás! –lloraba desconsoladamente la chica-… ¡Y yo estoy viva porque él me salvó! Nunca había conocido a nadie tan valiente...
-Está bien, Julia, es suficiente –le indicó Islands-. Agradecemos tu presencia y tu declaración. Puedes retirarte –la chica se incorporó lentamente, balbuceó un poco audible aunque adivinable "Buenos días" y se retiró con paso lánguido hacia la salida sin parar de llorar, hasta que desapareció tras la puerta.
-Decidimos citar a la joven campeona nacional de arquería –comenzó el Almirante retirado Rob Walsh-, para que a través de sus declaraciones todos ustedes pudieran hacerse una idea de lo peligroso que sería que aquellos microchips cayeran en manos inadecuadas. Lamentablemente ha llegado a nuestras manos ciertos documentos que confirman que los mismos han sido comprados en secreto por alguien que es miembro de esta mesa redonda…
-¡OHHH! –exclamaciones de indignación y murmullos de todo tipo inundaron Crownie Hall.
-… Y como si esto fuera poco –continuó Rob Walsh elevando su voz por encima del barullo circundante-… los microchips han sido cargados con un programa que imita "conducta vampírica" en vez de "conducta animal"… ¡Silencio por favor! –pidió dicho miembro directivo de la conferencia de la mesa redonda ante el barullo fuera de control generado por los demás miembros-… Todo indica que la compra efectuada no versa sobre un lote de microchips en bruto sino sobre un EJÉRCITO COMPLETO DE ROBOTS VAMPIROS PLENAMENTE ENSAMBLADOS Y LISTOS PARA ATACAR que ya estaría siendo fabricado en algún lugar de Oriente Medio por Decenium… ¡De más está decir que quienes encargaron semejante ejército son aliados de Decenium y enemigos de la Corona…!
Rob Walsh no pudo seguir con su exposición porque fue interrumpido por una lluvia de pedidos de los caballeros exigiendo que develara la identidad de los traidores a Inglaterra, pedidos todos a los cuáles el almirante retirado respondió con una única frase: "No puedo decirlo; tenemos sospechas pero ninguna prueba"… Finalmente tras unos minutos de confuso revoltijo y desorden, la reina Serena se excusó en voz baja y se retiró precipitadamente de Crownie Hall con lágrimas en los ojos y ostensiblemente quebrada por la congoja… Entonces la reunión de la mesa redonda se disolvió en el más desconcertante y abrumador caos.
Julia había tomado un sendero a través de los jardines que separaban Crownie Hall del palacio real. Era una senda poco transitada, pero a mitad del camino nacía un atajo que llevaba hacia una salida hacia la calle desde los jardines reales, salida que estaba muy cercana a la mansión donde la familia de Julia residía… La intención de la chica al tomar semejante sendero deshabitado había sido arribar lo más pronto posible a su casa; sin embargo nunca encontró el atajo a la salida porque por cierto no logró llegar demasiado lejos.
Últimamente cuando por algún motivo Julia se veía compelida a relatar los sucesos relacionados con el torneo de arquería en Irlanda, la angustia que la invadía se tornaba inmanejable y le producía tal opresión en el pecho que se le dificultaba respiración… Lo había estado ocultado deliberadamente porque el psiquiatra había dicho que si volvía a tener otro "ataque de pánico" iba derechito a la medicación psiquiátrica y ella se resistía a que la medicaran… Sin embargo lamentablemente le sobrevino un nuevo ataque de pánico, pero esta vez estaba totalmente sola en aquellos desolados jardines ingleses que separaban a Crownie Hall del palacio real…
Comenzó a faltarle el aire y el temor a morir asfixiada se apoderó de ella. Aterrada se arrastró hasta un banco de piedra cerca de una fuente de agua, se desplomó sobre él y comenzó a jadear con desesperación, sosteniéndose la garganta con ambas manos y la cara roja por la falta de aire y el llanto contenido…
-¡Tranquila! –una voz la calmó desde atrás y unas fuertes manos masculinas se apoyaron con firmeza sobre su frente y su nuca.
-Me…a…hogo –balbuceó desesperada mientras uno cantidad de puntos negros destellantes se aglomeraban en su campo visual… Se sentía a punto de desmayarse.
-No va a pasarte nada –le replicó la voz-; sólo estás hiperventilada… Deja de jadear y contén la respiración un poco.
-¡NO! –se horrorizó Julia ante la mera idea de morir asfixiada.
-Sé que crees que te falta el aire pero estás equivocada; es al revés –la apaciguó la voz-, tienes que bajar tu nivel de oxígeno en sangre. Confía en mí, sé lo que hay que hacer y te voy a ayudar. Respiraré haciendo ruido y tú harás lo mismo siguiendo mi ritmo, ¡vamos!, ¡sólo debes respirar al mismo tiempo que yo! –y comenzó a hacer breves inspiraciones y largas espiraciones. Al principio Julia no se animó a seguirlo pero la serena calma de esa presencia humana imponía un respeto que poco a poco fue apoderándose de ella… Julia comenzó a seguir fielmente el compás de respiración que su interlocutor le indicaba. Así fue como comenzó a sentirse cada vez mejor hasta recuperar la paz y el sosiego perdidos…
-¡Ya está! –sentenció la voz y retiró sus manos de la nuca y frente de la chica.
-Muchas, muchísimas gracias –exclamó Julia volteándose lentamente para ver a su benefactor, pero quedó absolutamente pasmada al encontrarse cara a cara con su perpetuo salvador, Merlín-… ¡Martín!... ¡Martín Artengo! –gritó extasiada.
-¿¡Julia! –se sorprendió el brujito al reconocerla-. ¿Qué demonios estás haciendo tú aquí?
-¡Martín!, ¡estás vivo! –Julia, desbordada de alegría, lo abrazó y lo besó de improviso en la boca con profunda emoción.
-¡Bueno! –recapacitó Merlín perplejo por la efusiva demostración de la chica-… ¡No es para tanto!; mejor modérate ¿quieres?...
-¡Sí, sí! –afirmó la chica radiante de felicidad-… ¡Estás vivo!, ¡estás vivo!... ¡Qué alegría!, ¡no te moriste!, ¡no te comieron los robots!...
-¡Acá estoy, vivito y coleando! –bromeó Merlín-. Pero no se lo dirás a nadie; será un secreto entre tú y yo.
-¿Qué?... ¿Qué cosa será un secreto, Martín? –preguntó confusa la chica aún en estado de shock.
-¡Todo! –aseveró él comprendiendo que no era un "feliz encuentro" el que acababa de ocurrir-: que participé en el torneo, que también sobreviví… ¡Ah!, y no me llames Martín porque ése no es mi nombre…
-¿Merlín? –preguntó una voz femenina a pocos metros-. ¿Qué haces aquí? –Era la reina Serena quien se dirigía de regreso al palacio real. Miraba a su ahijado y a Julia con suprema curiosidad.
-Iba a buscarte, madrina –le replicó Merlín a la reina mostrándole un gran sobre que agitaba en el aire con su mano derecha-. Penwood Jr. me entregó ESTO esta mañana. Dice que tú querías que yo tuviera una copia urgentemente y la leyera sin demora –Serena asintió suavemente con la cabeza-… Imagino cuan afligida estarás –continuó él-, pero esto no es lo que parece; estoy convencido de lo que te estoy afirmando… O es un error, o una mentira o una trampa…
-Yo también estoy segura de ello –lo interrumpió la reina con un dejo de amargura en la voz.
-Sea como sea –continuó Merlín-, no me gusta lo que está pasando. ¡Ven conmigo!, no quiero que te apartes de mi lado hasta que todo se aclare… Por si acaso estuvieras en peligro…
-No estoy en peligro –le replicó la reina Serena-, pero me siento algo sola y preferiría que me acompañaras un rato… si estás desocupado, claro…
-¡Cómo no voy a hacerte compañía, madri, con lo mucho que te quiero! –la calmó Merlín, y con una amplia sonrisa se acercó a Serena, la estrechó entre sus brazos y la levantó en el aire.
La reina cerró los ojos y se dejó consolar por su hijo adoptivo, quien al cabo de unos segundos la depositó suavemente en el suelo y le dio un beso en la frente. Julia, por su parte, los observaba con los ojos casi fuera de sus órbitas.
-De modo que conoces a Julia –se preocupó la reina Serena-… Espero que te hayas comportado "como corresponde" con nuestra campeona nacional de arquería…
-¡Por supuesto, madri! –rió Merlín-… No comprendo a qué vienen tus dudas sobre mi conducta…
-Dime, Julia, ¿se ha comportado correctamente contigo mi ahijado Merlín o tienes algo que reprocharle? –le preguntó la reina con cierto temor.
-¿Su ahijado… Merlín? –balbuceó confusa Julia mientras observaba cómo su supuesto salvador Martín Artengo le sonreía y guiñaba un ojo como recordándole que conservara en secreto la falsa identidad que había adoptado durante el torneo-… ¡Oh, sí!, se ha comportado muy bien conmigo… Yo me estaba ahogando y él me socorrió. No sé qué hubiera sido de mí si él no me hubiera asistido; seguramente a esta altura me habría muerto asfixiada…
-Nada de eso, sólo te estabas hiperventilando –explicó humildemente el brujito quien recordaba a la perfección los vastos conocimientos de Medicina que había profesado durante toda su encarnación anterior como el doctor Abraham Van Helsing.
-¡Qué alegría! –suspiró aliviada la reina-; no tienes idea de lo orgullosa que me siento cuando hablan tan bien de ti, Merlín.
A Serena no se le escapó la expresión boquiabierta de Julia y cómo la chica miraba totalmente deslumbrada a su ahijado… Tampoco se le pasó la expresión nada enamorada de él… Supo al instante que Julia definitivamente no era la chica que Merlín le había mencionado… y sintió cierta pena por la muchacha. Parecía estar destinada al sufrimiento.
Cuando Alucard regresó a la mansión Hellsing estaba literalmente con un "humor de perros". Ingresó violentamente empujando la puerta de entrada con tal furia y fuerza que ésta rebotó contra la pared y se volvió cual boomerang hacia su persona. Contrariado por el díscolo objeto, le pegó tal patada al portón que el sonido resonó por la mansión cual explosión… y el portón prefirió no rebotar.
-¡HEYYY! –le gritó Alexa al escuchar semejante estrépito. Estaba sentada en el sillón del hall de entrada como esperando a alguien y sosteniendo unos papeles en mano-. ¿Qué te pasa, Daddy? ¡Casi me matas del susto!...
-¡Y ATI QUÉ TE IMPORTA! –rugió Alucard totalmente sacado de sus casillas.
-Comprendo –admitió la chica con imperturbable paciencia-… Tuviste una pésima mañana, probablemente peor que la mía… y eso que se necesita mucho para empeorar mi día de hoy. TE PERDONO.
-¿QUÉ CARAJO ME PERDONAS SI YO NO TE HICE NADA? –bramó el conde.
-¡Qué mal genio, papi! –se quejó en un susurro ella e incorporándose del sillón, se acercó a su padre, lo abrazó y le dio un cariñoso beso en la mejilla-. Comencemos de nuevo: ¡Buenos días, mi querido papá! –con eso lo compró. Si alguien realmente lograba serenar a Alucard, ése ser era su hija-. ¡Inhala!... ¡Exhala!... ¡Inhala!... ¡Exhala!... Dicen que hay que respirar bien para liberar los tóxicos del organismo… Y tú tienes muuuuchas toxinas en la sangre, pá… ¿estás mejor?
-¡Mejor! –admitió el brujo rumano algo más aliviado-… ¿Y tú qué haces acá con esos papeles en la mano?
-Obviamente espero a mamá para leérselo –replicó Alexa-. ¿No sabes por dónde anda? Mami no responde al celular.
-¡Porque está haciendo una inútil ronda de reconocimiento del estado de las fuerzas de choque inglesas… Y LA PUTA BASE NAVAL que está inspeccionando ahora no hay NI UNA MIERDA de señal de celular! –rezongó Alucard gritando con enojo-… ¡Y PARA COLMO DE MALES está prohibido el ingreso a la base con mascotas!…
-¿Cómo? –preguntó desconcertada.
-"NO PETS ALLOWED" –citó el cartel Alucard, bajando el tono de voz pero aún no resignado-. El perro no pudo entrar y tuvo que regresar…
-¡DOG! –se alegró Alexa-. ¡Entonces mamá se lo llevó y tú me lo trajiste de vuelta! ¿Dónde está mi perrito?, ¿dónde me lo pusiste? Me hace falta. Estoy deprimida…
-Lo dejé afuera retozando en el jardín –mintió el conde-; él se quedó con la alegría y yo me quedé con la tristeza… Pero… ¿qué tan importantes son esos papeluchos para que permanezcas sentada en el hall de entrada esperando a tu mami con la intención de dárselos?... A ver, ¡muéstramelos!, ¡muéstramelos! –e intentó arrebatarle los papeles de la mano, pero la chica los puso lejos de su alcance en un rápido movimiento.
-¡SON PARA MAMÁ, NO PARA TI! –le aclaró ella.
-Es lo mismo –insistió el conde-; lo de tu madre es mío y lo mío es de tu madre...
-¡No es para nada lo mismo! –rectificó Alexa… Tú eres tú y ella es ella… y estos papeles son Secreto de Estado, ¿entendiste Daddy? Son "TOP SECRET", lo cual te incluye a ti… No dejas de ser un rumano EXTRANJERO en Inglaterra…
-¿Desde cuándo tienes secretos para con tu querido padre? –preguntó el conde con falso aire de ofendido en un intento tan bajo como vano de sembrar sentimiento de culpa en su hija.
-¡Desde que tengo uso de conciencia! –le replicó Alexa extrañada-. ¡Vamos, papá!, Si en algo tú y yo nos parecemos es en lo mucho que nos ocultamos mutuamente…
-¡Eso no viene al caso! –declaró Alucard cambiando de tema-… Me importan los papeles esos… ¿Dime al menos que no son poéticas declaraciones amorosas de algún enamorado admirador secreto de tu madre? –preguntó el conde, totalmente indiferente al destino de Inglaterra y obsesionado con una única cuestión: su mujer.
-¡Ay, papi! –bufó Alexa-. ¡Más vale que no! Mamá se deshace de esas cartas apenas le llegan; las suele quemar en la chimenea ni bien las saca del sobre…
-¿¡Y tú cómo sabes eso! –preguntó el conde extasiado.
-¿Porqué te crees que desde chica me levanto temprano para buscar la correspondencia diaria? -le preguntó Alexa-. ¡Descubrí hace años que es la única oportunidad que tengo de abrir los sobres "al vapor" y leer todo antes que mami! ¡Es muy divertido! Mamá es una antigüedad total, nada de redes sociales… Si alguien quiere contactarla debe acudir al "correo"; ¡eso ya no existe!... Ella debe ser el único ser en el mundo de hoy que recibe cartas escritas a mano… Aunque te confieso que violar correspondencia es más divertido y excitante que hackear compus…
-…Lo que interpreto de tus incursiones por la correspondencia de tu madre es que los lords y sirs y demás endemoniados nobles de esta brumosa isla le manden cartas románticas a mi mujer –razonó el conde con la intención de asimilar la inquietante idea-… Bien… Tal vez los plebeyos también le manden sus cartitas de amor, ¿por qué no?... Hasta donde yo recuerdo a los hombres occidentales les gustaban las débiles y frágiles mujeres. ¿Cuándo fue que comenzaron a gustarles las férreas líderes de organizaciones caza-vampiros?... Lamentablemente entre reencarnación y reencarnación me debo haber perdido algún capítulo importante en la historia de la humanidad, algo que explique semejante evolución en la atracción sexual masculina… ¡Oh, iluso de mí! ¡Estaba tan tranquilo en mi cripta de hechicería creyendo que sólo a mí me resultaba irresistible tu madre!…
-Si eso pensaste, ¡cómo te equivocaste, Daddy!; mamá es MUY popular –aseveró Alexa-. ¡Tengo a quien salir!
-¡Creí que salías a mí! –gritó Alucard.
-¡También, papi; también! –le explicó su hija-… Yo heredé de ti esa actitud seductora que mami claramente no posee… pero que tampoco necesita con lo linda que es… Igual no te preocupes ni te pongas celoso ¡porque ella está contigo y solamente contigo!… Te lo digo yo que reviso a diario su correspondencia… ¡Y eso que le escriben cada cosa…! No sé cómo resiste la tentación… Tú serías incapaz de decirle cosas tan bonitas…
-¡Ah, bueno, ahora sí que me dejas intranquilo! –deslizó Alucard preocupado-… ¿Realmente consideras que yo sería incapaz de algo así?... ¿YO INCAPAZ DE ALGO?
-Absolutamente incapaz, papi –declaró Alexa con total convicción-; inepto, ineficaz, inhábil y totalmente incompetente al respecto… Mira, cada uno tiene sus fortalezas y sus debilidades en materia de seducción –intentó consolarlo ella-. Tú eres un hombre extremadamente sensual, cautivante y atractivo; puedo reconocerlo a pesar de que seas mi padre… PERO… ¡CRÉEME!, LO TUYO NO SON LAS LINDAS PALABRAS CON LAS MUJERES… NUNCA LO FUERON NI LO SERÁN. ERES UN DESASTRE TOTAL EN ESO.
-Nena –reflexionó el conde-, acabas de clavarme una estaca de madera en el corazón… con punta muy afilada el maldito madero… ¿Dijiste que estabas deprimida? ¡Pues yo estoy más! No sé qué tan malo habrá sido TU día de hoy pero tienes razón en que EL MÍO fue peor. .. y tiende a empeorar minuto a minuto… Te propongo algo: deprimámonos juntos en el subsuelo. Ya que sales a mí en no ser alérgica al alcohol ni tener la propensión a morir de cáncer de pulmón por fumar como tu madre, te ofrezco compartamos una intoxicación masiva: cigarros cubanos y cognac de ciruela rumano en cantidades industriales para empezar… y luego abriré unas exclusivísimas botellas de vino tinto de mi colección privada: "Viñas del Conde Vampiro"…
-¡Olvídalo, Daddy! –rechazó la propuesta Alexa-. No está bueno emborracharse con el propio padre de una… Es de muy mal gusto. Ve al subsuelo y deprímete solo a tus anchas. Yo tengo que hablar con mamá una cuestión de Seguridad de Estado y debo estar muy sobria… Sabes que salgo a ella en ese sentido: jamás fallo en mis obligaciones.
Y el brujo rumano se retiró solo, cabizbajo y abrumado a su cripta de hechicería… Incomprendido el pobre conde… rumbo a ahogar sus penas en el alcohol.
Lejos de poder intoxicarse a voluntad en su cripta de hechicería, Alucard luchaba contra las moralistas palabras del fantasma del padre Anderson, siempre ejerciendo concienzudamente su oficio religioso.
-¡Mi sagrada investidura me impide permitir que te emborraches, maldito brujo endemoniado! – le reprochaba el espíritu del Judas Priest tironeando para arrebatarle la botella de vino "Viñas del Conde Vampiro" que Alucard intentaba destapar-. ¡Beber inmoderadamente es PECADO!
-¡QUIERO PECAR! –gritaba Alucard aferrándose a su botella-… ¡QUIERO PECAR!
-¡No pecarás con mi consentimiento, depravado! –bramó el espectro del cura.
-¡Me importa un carajo tu consentimiento! –defendía su posición el conde.
-Alexander –intentó hacerlo razonar el fantasma de la maga Merlina-, ¿no ves el estado en el que se encuentra Alucard? ¡Sufre el pobre brujo!, ¡sufre mucho!... ¿Cuándo aprenderás que no todo en este mundo humano y material se resuelve a bayonetazo limpio?
-¡Pero si no tengo mis bayonetas! –le replicó el difunto exterminador Iscariote algo contrariado-; ¿acaso no recuerdas que se las dejé en herencia a tu hijo Merlín?
-Es una metáfora, Alexander, una metáfora es… ¡Para qué gastarme en explicarte si tú nunca entenderás lo que es una metáfora! –continuó ella mientras continuaban los forcejeos por el vino-… ¡Ay!, ¡justo ahora se le ocurrió a mi marido irse a visitar a Merlín!... Los esposos nunca están cuando una los necesita; ¡en fin!... ¡ALEXANDERRRR! –vociferó al oído del cura y éste soltó al instante la botella.
-¿¡¿¡QUÉ! –preguntó sobresaltado el fantasma de Anderson, sobre el cual la maga ejercía una notoria influencia.
-Alucard no necesita tus imposiciones violentas sino tu consejo espiritual –le explicó ella con los brazos cruzados-… ¿Para qué eres sacerdote al fin y al cabo?
-¡¿No me digas que pretendes que yo aconseje a este servidor del demonio? –se sorprendió feo el Iscariote.
-¿Y quién sino? –lo hizo razonar Merlina con inmensa paciencia-. Eres el único cura que veo por aquí.
Lentamente el espectro de Alexander Anderson se deslizó hacia Alucard y, resignado a su inexcusable destino de impartir sacramentos sagrados (aún post mortem propia), se sentó junto al brujo rumano como si estuviera en un confesionario. Hizo la señal de la cruz con la mano derecha y comenzó a hablar.
-Bien, siervo del demonio y alma condenada al fuego eterno por los siglos de los siglos –comenzó el sacerdote-. ¡Habla!
-¡Cuéntale, cuéntale, cuéntale! –instó la maga a Alucard arrebatándole ahora ella la botella en un descuido del conde.
-Nada –replicó Alucard observando con tristeza cómo tras unas palabritas mágicas Merlina trocaba "milagrosamente" SU vino en agua-… Era mi mejor vinacho… diez añitos de añejamiento en mi oscura bodega –se lamentó.
-Alucard está deprimido pues no encuentra palabras para decirle a Sir Íntegra cuánto la ama y requiere TU asesoramiento al respecto, Alexander –le sintetizó escuetamente la maga al sacerdote haciendo caso omiso de la queja del conde.
-¿¡MI ASESORAMIENTO! –se sobresaltó el judas priest-… ¡¿Justo yo?... ¡No puedo ayudarlo!; ¡no sé nada al respecto!… Soy un cura respetuoso de los votos sagrados y orgulloso de su celibato… Mejor lo esperamos a Argento que seguro que para eso es bueno y que él se haga cargo de instruir a esta alma descarriada en semejantes cuestiones profanas –Anderson comenzó a incorporarse de la silla imaginaria con clara intención de fugarse, pero la maga no lo dejó.
-¿Y qué te hace pensar que mi marido es bueno para asesorar en materia amorosa? –le preguntó ella empujándolo con sus dos manos y obligándolo así a tomar nuevamente asiento.
-…YYYY–balbuceó el judas priest-… Si logró conquistarte a ti... Seguro que sabe mucho…
-¡Sí!, ¡Argento sabe! –afirmó esperanzado Alucard-… sabe mucho, es un sabio… Esperaré a que regrese y le pediré que me explique con sus sencillas palabras este complicado libro de mierda que me compré –y le dirigió una mirada descalificadora a lo que quedaba de su ejemplar de "Cómo convertirse en un marido romántico en 48 horas", cuyas hojas habían sido arrancadas en un ataque de impotente envidia y yacían desparramadas sobre el piso-… ¡los euros peor invertidos de todas mis vidas!… Necesito urgente traducción Argenta...
-¡Pues como mi marido no está, tendrás que conformarte con Alexander! –sentenció Merlina-. ¡Puede que no sea un experto pero como se dice en el país donde nací: "¡Es lo que hay!"!... ¡Alexander, haz tu mejor esfuerzo!... y habla bien alto para que se escuche pues yo no pienso perderme ni un detalle de lo que dices ni muerta que esté…
-Pero, pero –dudó el Iscariote-… soy muy inexperto en la materia… demasiado –el padre Anderson la miraba con aspecto de carnero a punto de ser degollado, expresión de desconcierto en el rostro, los ojos tristes, el ceño fruncido, las comisuras labiales hacia abajo; daba pena su apariencia…
-No importa –lo animó ella-. ¡Serás un cura virgen pero también eres un hombre al fin y al cabo! ¡Usa tu imaginación! ¿Qué le dirías a una hermosa mujer para conquistar su amor? –pero tras observar el semblante aterrorizado del sacerdote, intentó calmarlo-... ¡No entres en pánico!, sólo imagina que no eres cura sino que estás cristianamente casado con una hermosa mujer a la que pretendes declarar tu amor…
-¡Pero si estuviera casado no necesitaría ya declararle mi amor! –razonó el Iscariote con lógica simplista.
-¡ERROR GARRAFAL en el que tú y Alucard estarían hermanados! –lo corrigió Merlina agarrándose la cabeza con ambas manos-… Una mujer siempre necesita que le digan que la aman, que la desean con locura, que no podrían vivir sin ella…
-¡Eso es MENTIR, lo cual también es PECADO! –objetó el Iscariote-; yo pude vivir perfectamente sin una mujer y cumpliendo a rajatabla mis votos sagrados… ¡Jamás podría decirle a una mujer que no podría vivir sin ella! ¡Sería una vil mentira!
-¡Pues puedes no decirle eso si tanto problema te haces al respecto! –le concedió la maga-… Esto no está resultando… Alexander, ¡ve a la esencia de la cuestión!
-¿Y cuál es la esencia de la cuestión? –preguntó el confundido cura.
-¡Con tantos años de sacerdote escuchando cientos de confesiones de hombres y mujeres deberías saber de memoria qué cosas les gusta escuchar a las mujeres por parte de los hombres! –rezongó la maga-... … ¡A ver! ¿Qué halagos le dirías a tu mujer si la tuvieras? Te doy una ayudita: imagínate que tú eres Alucard y que Alucard es Sir Íntegra…
-No puedo, Sir Íntegra es mucho más linda que Alucard –la interrumpió el Iscariote.
-¡Bieeen! –se alegró la maga-. ¡Eso es un buen comienzo, Alexander!... ¿Comprendes, Alucard? Te traduzco: "Oh, Íntegra, eres tan, tan linda, eres la mujer más hermosa que existe en el mundo".
SILENCIO SEPULCRAL…
-Pero eso no es cierto –comentó el Iscariote-. Es muy linda pero hay mujeres más lindas. Eso que dices es otra MENTIRA… y toda mentira es PECADO.
-¡Alexander, me tienes REPODRIDA con la mentira y el pecado! –se enojó la maga.
-¡Qué mentira ni qué mentira! Mi ama Íntegra es verdaderamente la mujer más hermosa que conozco –sentenció el conde y dirigiéndose a Anderson continuó-. … ¡Y si tú, católico, afirmas lo contrario, te coso la boca con un conjuro satánico!
-¡Atrévete a conjurarme un maleficio, brujo del diablo! –lo increpó el Iscariote-, ¡atrévete nomás…!, ¡que si aprendí a concentrar la energía espectral es exclusivamente para poder golpearte y ser yo quien te mate cuando sea el momento indicado por El Señor! –y se lanzándose sobre Alucard, fantasma y humano se dieron a la lucha con la violencia que siempre caracterizó a ambos.
La maga Merlina se sentó a observarlos. Su intención desde el principio había sido egoísta: divertirse oyendo a esos dos ensayar pésimas declaraciones amorosas… sobre todo escuchar a su amigo y compañero el célibe cura… Lamentablemente para ella no había logrado su cometido, ¡qué lástima!... No le quedaba otra más que aguardar con ansias el regreso de Argento, tal vez su marido consiguiera hacer hablar de más a aquellos dos… De todos modos estaba contenta: había realizado su buena acción del día pues tanto Alucard como Alexander necesitaban pelear de vez en cuando para mejorar su humor y Merlina solía tomarse a pecho la tarea de sembrar los motivos pues era un magnífico espectáculo verlos pelear… Ellos necesitaban hacer "catarsis" y ella necesitaba entretenerse. ¡Ni el mismo Dios sería capaz de culparla!
Apenas Íntegra regresó a la mansión Hellsing, encontró a su hija esperándola en el hall de entrada, sentada en el sillón y con aspecto preocupado.
-¡Por fin llegaste, mami! –exclamó Alexa al ver entrar a su madre y se puso de pie de un salto.
-Alexandra –le replicó la líder de Hellsing con seriedad-, sabes perfectamente que si no te respondo es porque no puedo hacerlo. ¿Desde cuándo te tomas el atrevimiento de mandarme ocho mensajes de "¿Dónde estas?, vuelve pronto"?
-Shelby Jr. me entregó estos documentos –le explicó la chica entregándole a su madre los papeles que aún seguía sosteniendo en la mano-. Él los obtuvo para Su Majestad la reina Serena y ella dispuso que me entregara una copia. Léelos. Es grave.
-Deben ser los mismos documentos que mencionaron hoy Sir Islands y Sir Walsh en Crownie Hall -observó Íntegra. No me los mostraron, de modo que me viene muy bien esta copia... Gracias –y recogiendo los papeles los guardó bajo el brazo y se dispuso a enfilar hacia su escritorio.
-¡Espera, mamá! –la detuvo Alexa-. Lo que leerás no son sólo los planes de Decenium; también debes saber algo muy importante… HAY TRAIDORES EN LA MESA REDONDA.
-Lo sé –repuso la líder de Hellsing-, de eso se habló hoy en Crownie Hall. No hay pruebas de quiénes están implicados pero Sir Islands y Sir Walsh tienen sus sospechas –Alexa negaba con la cabeza-… ¿Qué te pasa? –le preguntó Íntegra algo molesta con el ademán de su hija.
-No es como tú te imaginas –le respondió la chica-. Los documentos te señalan a ti.
-¿QUÉ DICES? –se anonadó Íntegra-… ¡¿A MÍ?... ¡ES RIDÍCULO!... ¡ES ALGO TOTALMENTE ABSURDO!
-Será ridículo pero todo te implica, mami –le advirtió Alexa-. En breve te acusarán de ALTA TRAICIÓN.
-¿¡QUE ME ACUSARÁN DE ALTA TRAICIÓN! –se horrorizó la líder de Hellsing-. ¿¡¿¡A MÍ!... ¡Imposible!, todos saben de mi lealtad absoluta a la Corona… Es impensable.
-Obviamente Su Alteza Real la Reina Serena confía plenamente en tu lealtad… y considera sincera tu amistad… o no le habría encomendado a Shelby Jr. que me entregara una copia de estos documentos que te incriminan –señaló Alexa-… Creo que ella me los hizo llegar para que estuvieras advertida… y huyeras a tiempo…
-¿¡¿¡HUIR YO! –se escandalizó Íntegra-… ¿Por quién me tomas, Alexandra?, ¿cómo te atreves a mencionar siquiera la posibilidad…?
-Yo no sugiero que huyas –la interrumpió Alexa-. Conozco a fondo a Su Majestad y sé lo que ella quiere: que estés a salvo en un lugar seguro y que desde ese refugio investigues quiénes son los verdaderos traidores y los combatas… ¡BÚSQUEDA Y DESTRUCCIÓN!, mami… ¿Es el objetivo de la organización Hellsing?, ¿no es verdad?
-¡YO NO HUYO! –gritó Íntegra-. ¡NO SOY UNA RATA!... Pase lo que pase daré la cara. Mi conciencia está limpia y mi conducta siempre ha sido honorable. No tengo nada que ocultar y no tengo motivos para huir… ¡BÚSQUEDA Y DESTRUCCIÓN!, hija… Sí, será tarea para Alucard, tu padre –y se retiró a su escritorio a estudiar los documentos, profundamente enojada y ofendida.
¡PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN! Ya sé que me extralimité con el intervalo de tiempo entre capítulos… Admito mi culpa aunque tengo mis razones: cuestiones personales, laborales y familiares que ocuparon TOOODO mi tiempo y mente… De alma les digo que espero no vuelva a suceder tanta demora pero lamentablemente nunca se sabe; la vida es pródiga en sorpresas... Lo que sí prometo es que este fic continuará hasta su fin… Porque sí tiene un fin, lo tendrá en algún momento ya que está pensado y diseñado en esta cabeza que tengo pegada a los hombros, pero cuanto más me acerco a él más ideas se me ocurren que alargan la trama… Bueno, así son las cosas…
Pasando a otro tema, Sircj, no te preocupes: No importa cuántas cosas haga y qué extrañas misiones le encarguen, WALTER SIEMPRE TENDRÁ TIEMPO PAR TI.
Bueno, espero que les haya gustado el capi, porfi dejen reviews y ¡HASTA LA PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN!
