Esta historia es Arsinoe de Blassenville gracias por permitirme traducirla y gracias a Angela Black Blood por betear.
Capitulo 28
Los cuatro chicos de primero se sentaron a la orilla del lago un buen rato, pensado sobre lo que habían aprendido donde Hagrid.
"Sé que he escuchado ese nombre," dijo Draco. "Nicholas Flamel. Sé que lo he escuchado antes."
Harry dijo, "Yo también. Es un famoso alquimista. Tengo un gigantesco libro en mi baúl que cuenta todo sobre él. Era de mi mamá. El Profesor Snape me dijo que ella estaba realmente interesada en Pociones."
"En realidad," Hermione señalo remilgadamente, "pociones y alquimia no son la misma cosa. La alquimia es el estudio de los metales-algo como química inorgánica, y-"
"Si, gracias, Granger, yo he oído de la alquimia," Draco la interrumpió. "En todo caso, suena como que Flamel y Dumbledore se conocen. Quizás trabajaron en algo juntos-pociones y alquimia se intercalan en alguna medida, aunque han pasado una gran cantidad de años desde que la alquimia se enseñara en Hogwarts. Padre cree que es una grave error."
"Probablemente sale en tu libro, Harry," dijo Neville. "Quizás hicieron algo junto en la guerra contra Grindelwald. Un arma secreta quizás."
Harry hizo una mueca. "No lo sé, Neville. Es un libro muy grande. Con cientos de páginas. Me tomara toda la vida encontrar algo."
"No si buscas en el índice," le informó Hermione. "Busca en el índice a 'Dumbledore.' O si tu quieres, yo puedo hacerlo."
Harry negó con la cabeza, sintiéndose un poco celoso de compartir algo que le pertenecía a su madre. "Era el libro de mi mamá. En realidad debería hacerlo yo mismo. Buscare en el índice. Eso no suena tan mal. ¡Gracias por la idea!"
"Ahora que eso está arreglado," dijo Hermione, "Creo que deberíamos trabajar en una lista de posible programas para el club. No es demasiado temprano para decidir. Después de todo la gente necesita tiempo para prepararse. ¿Crees que algunos padres podrán venir a hablar sobre sus carreras?"
"Quizás podrías oír cosas que no quieres," dijo Draco. "Mi padre vendría si se lo pedimos, pero su carrera es ser el jefe de nuestra familia. No es algo a lo que puedas aspirar -¡A menos que nazcas en una de la familias importantes!"
Hermione bufo, algo ofendida.
Harry dijo, "Probablemente tu padre estará muy ocupado, creo, pero sería interesante oír que hace él todo el día."
Draco resoplo. "Harry, ni siquiera mi madre sabe lo que Padre hace todo el día."
La oficina del Director era el centro de lo extraordinario en Hogwarts. Allí estaban reunidos los libros más raros, los más extraños artefactos, las reliquias más antiguas. Snape había estado allí muchas veces durante los años, pero nunca había sido invitado a simplemente echar un vistazo sin preocupación. Sabía que las cosas que el Director creía eran muy peligrosas para estar a la vista-o incluso para la Sección Prohibida-se mantenían aquí, lejos de los ojos de magos y brujas inferiores.
Ocasionalmente le molestaba, especialmente cuando divisaba el fino volumen verde que tenía razón de creer era un trabajo perdido de Pliny el Mayor sobre los usos del silphium. Sí-allí estaba, ni a doce pies de distancia. Dumbledore no había hecho ni un ápice de investigación académica desde que se había vuelto Director hace décadas. Era insufrible que estuviera acaparando todos estos tesoros. No por primera vez, Snape se pregunto si Dumbledore notaria si Snape tomaba prestado un delgado libro- quizás al final de la reunión, cuando estuviera distraído-
"¡Ah, Hagrid!" dijo Dumbledore, "Que bueno que llegaste. Creo que ya podemos comenzar."
Mirando alrededor de la habitación, Snape se dio cuenta que este era el mismo grupo que el Director había mencionado cuando le dijo a Snape que necesitaba algunas protecciones mágicas especiales para cierto preciado objeto. Si: Minerva, Filius, Pomona, Hagrid y Quirrell. Y claro esta él mismo.
Ahora que sabía que el objeto en cuestión era la Piedra Filosofal, estaba profundamente preocupado. Saber que había un individuo en la habitación buscando robarla para el Señor Oscuro le obligo a ejercer toda su occlumencia y todas sus habilidades de actuación para no fulminar con la mirada al pálido joven de turbante purpura, él que había osado sentarte muy cerca a Snape más de lo debido. Snape ansiaba darle un empujón, y se pregunto que sucedería si lo hacía.
El comportamiento de Quirrell hacia Harry en clases era deplorable, pero Albus no permitiría ninguna interferencia. Todo era parte del Gran Plan, lo que fuera. Al parecer no importaba que la educación de los estudiantes fuera sacrificada. Al menos Snape podía ayudar a Harry a ponerse al día un poco con sus estudios durante los sábados en la tarde.
Su atención volvió cuando el Director saco un curioso cofre bastante antiguo con incrustaciones de maderas exóticas y madre perla, y lo puso encima en su escritorio.
"Pensé," dijo Dumbledore, "de que este era el momento apropiado para que ustedes le echaran un vistazo al artefacto que están trabajando por proteger."
Minerva McGonagall le dio al Director una súbita mirada sorprendida. Inquieta, ella miro a Snape. Él sintió la mirada inquisitiva de Minerva y la miro, levantando las cejas.
A su lado, Quirrell se movió hacia adelante con entusiasmo. Snape hizo una mueca ante el olor a ajo.
Sin necesidad de una palabra o un toque de Dumbledore, el cofre se abrió lentamente, y destellos de luz carmesí inundaron la habitación.
"¡Oh, cielos!" jadeo Pomona Sprout, absolutamente encantada con la belleza de la Piedra. Flitwick chillo agudamente y se cubrió la boca con la mano avergonzado. Snape sintió un cosquilleo en el cuero cabelludo. Solo un puñado de personas podían clamar haber visto la Piedra Filosofal. El ser uno de ellos era inmensamente gratificante.
La Piedra en si era de forma irregular, con un brillo extraño ondeando en ella, de un luminoso rojo rubí brillante, aunque en realidad, la mayoría de los rubíes tenían un destello más bien rosa. Esta era de un verdadero color rojo, y el vivido color radiante le recordó a Snape los vitrales que había visto cuando los Evan lo habían llevado una mañana a la misa de navidad.
Sin embargo esto no era vidrio. Brillaba y pulsaba con magia. El mismo aire tomo un tono diferente en presencia de la Piedra.
Todos se adelantaron en sus asientos admirándola. Algunos hicieron más que adelantarse. Quirrell estiro la mano.
"Puedo," murmuro, "¿tocarla?"
El cofre se acerco a Dumbledore. El director sonrió.
"Me temo que no. El querido Nicholas insistió. No debemos tocarla- -no directamente al menos."
El cofre se cerro de golpe y todos en la habitación suspiraron decepcionados.
"Debemos volver a trabajar," declaro Dumbledore. "Uno podría pasar toda la vida estudiando este tipo de objeto, pero nuestra tarea es defenderla. Mi viejo amigo encuentra que es una carga muy pesada. Con su ayuda, se me ocurrieron algunas ideas que espero encuentren de su interés. Hagrid ya ha hecho su parte-excepcionalmente bien."
El medio gigante le dio una gran sonrisa y agacho la cabeza, murmurando, "No es nada."
Albus no acepto esa respuesta. "Por el contrario, un esfuerzo excelente. Todos estamos en deuda contigo."
Todos deseaban preguntar que había hecho Hagrid, pero Dumbledore había decidido que cada una de sus tareas debía mantenerse en secreto entre él y la persona indicaba. Snape podía pensar en todo tipo de formas de sacarle la información a Hagrid, pero sería poco amable tomar ventaja de la buena voluntad de su compañero.
En reuniones privadas, Albus le había dado a cada uno la semilla de una idea en la que basar su defensa. Había consultado con ellos, aprobando y refinando los conceptos hasta que cumplieron con sus requerimientos. Snape frunció el ceño, preguntándose el significado de su propio desafío. ¿Un puzle de lógica? Difícilmente sonaba como el tipo de cosa que detendría al Señor Oscuro. Quizás lo divertiría, de hecho le haría sentirse superior el poder superar lo mejor que Hogwart tenía que ofrecer.
A su lado, vio una leve sonrisa astuta torcer los costados de la boca de Quirrell. ¿Qué le habría pedido Dumbledore a él? ¿Cuál era el propósito de pedir la ayuda del individuo más sospechoso para proteger la Piedra? ¿Acaso Dumbledore solo estaba comprando tiempo? ¿O había algo más tras todo esto?
Después de un poco más de discusión, fueron despedidos. Para molestia de Snape, Dumbledore se despidió de ellos con su maldito brillo en los ojos, parado justo en frente de un pequeño libro verde. De todas maneras Snape no tenía tiempo para eso. Debía encontrarse con el Director a solas y averiguar todo lo que fuera posible sobre la actual situación.
Su oportunidad se presento después de almuerzo el día siguiente. Espero con impaciencia ser admitido, y encontró a Dumbledore escribiendo cartas, la ventana abierta a una fría brisa suave. Fawkes le emitio un sonido amistoso.
"¡Mi querido muchacho!" lo saludo Dumbledore, "¿Qué puedo hacer por ti en esta esplendida tarde? ¿Has venido a echarle una ojeada a la práctica de quidditch de Hufflepuff?"
Snape había olvidado que los Hufflepuff tendrían su práctica hoy, en vez de esperar el fin de semana. Se acerco a la ventana, y vio a pequeñitas figuras volando en sus escobas.
Un grupo de estudiantes estaba observando, incluidos todos los niños de primer año de Hufflepuff. Vio la oscura cabellera de Harry en el medio de todos ellos. Incluso a esta distancia, podía notar que la atención del niño estaba completamente enfocada en el Buscador de Hufflepuff, Cedric Diggory. Harry le había dicho que el chico Diggory había sido muy amable con él. Sorprendente. Cedric Diggory era un excelente estudiante-popular y atlético-y además no estaba atrás en el aspecto académico.
Snape hizo una mueca. El chico Diggory era, de hecho, muy similar a James Potter en algunos aspectos-o quizás, más precisamente, como James Potter se habría descrito a sí mismo. Diggory no tenía nada de la arrogancia de Potter y tampoco nada de su vena maliciosa. En resumen era un chico decente: uno que no necesitaba la humillación de los demás para sentirse importante.
"Harry está desesperado por tener una escoba propia," dijo Snape. "Le daría una para navidad, pero él querría traerla para la escuela. Quizás mejor le regalo una al final de año escolar, si sus notas lo ameritan."
"Si-he oído sobre el talento en ciernes de Harry," comento Dumbledore. "¿Había algo mas en tu mente?"
Snape se dio la vuelta, y cruzo los brazos sobre su pecho, frunciendo el ceño. "Sabes que es así. ¿Un puzle lógico? ¿Que clase de protección es esa? ¿Por qué no una barrera de resguardo? ¿Una trampa de pociones letales? ¿Por qué no el Fidelius? Me atrevería a decir que Flamel no puso una maldición en la Piedra-"
"¡Por supuesto que no!"
"Pero tu podrías crear protecciones a prueba de tontos. ¡Un puzle lógico suena como si estuvieras jugando a algo!"
"Quizás así es," respondió Dumbledore en tono calmado.
"¿En serio buscas mantener la Piedra fuera del alcance de Quirrell?"
"La Piedra no está en peligro de él."
"¿Él sabe eso?"
Albus rio. "¡De verdad espero que no!" la risa murió y Dumbledore le dijo a Snape, "Mi querido muchacho, se lo ansioso que estas. Trata de creerme cuando te digo que la Piedra esta perfectamente a salvo. Estas defensas sirven a un útil propósito-"
"¡Basura! Que propósito, aparte de tratar de demorarlo-" Snape se detuvo. "Estas jugando con el Señor Oscuro, ¿no es así? Haciéndole creer que es más inteligente que el resto de nosotros-"
"-ese siempre fue su mayor falta. Era terriblemente vano-"
"-y manteniendo a su sirviente aquí, bajo tu mirada-"
"-donde se que esta haciendo."
"Ah." Snape considero eso un momento. "Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca."
"Precisamente. Hay otras maneras en las que Voldemort puede manifestarse-formas que pueden involucrar hacerse presente a sus antiguos seguidores, construyendo sus base una vez más-formas que podrían ser más seguras que ir tras el fabuloso pero elusivo Elixir de la Vida. A mí me parece mejor que Voldemort este tras algo que no desee compartir con nadie mas. Y, como tú dices, donde sus actividades pueden ser monitoreadas."
La fórmula para el Elixir de la Vida era bastante conocida, y había asido publicada en varios libros. No era difícil de preparar, salvo por el primer paso, que era el conocido slogan para lo imposible: Primero, crear una Piedra Filosofal.
"Muy bien," Snape accedió de mala gana. "El plan es mantener a Quirrell aquí el mayor tiempo posible. ¿Y entonces que? ¿Y si el pasa todas las defensas-él es el encargado de una si no lo has olvidado-y le da la Piedra a Voldemort?"
"No pasara mi última defensa," Dumbledore dijo con confianza. "Es una de mis ideas más brillantes, y de seguro lo desconcertara. Creo que estará desconcertado hasta que Voldemort decida que el pobre Quirinius ya no le es de utilidad."
"El Señor Oscuro lo matara," dijo Snape. "Solías mostrar mas piedad hacia sus seguidores."
"Quirinius está condenado," Dumbledore declaro con tristeza. "Desearía que no fuera así, pero no hay nada que hacer. Esta condenado, pero otros sobrevivirán, y Voldemort jamás tendrá el Elixir de la Vida."
"¿Supongo que no me dirás que es esta infalible defensa tuya?"
Dumbledore le sonrió. "Solo te diré una cosa: solo alguien que no desee usar la Piedra puede conseguirla."
Harry resoplo, y miro el enorme libro en desesperación. Habían ochocientas setenta páginas en Alquimista Supremo: la vida de Nicholas Flamel, de Junia Kleopha Robbins.
Hermione le había dicho que buscara en el índice, pero no había índice. Había una tabla de contenidos para los treinta y ocho capítulos, pero los títulos eran complicados y llenos de citas, y no le daba al ignorante Harry pista algún sobre que se trataba. La única manera en que iba a averiguar que tenían en común Albus Dumbledore y Nicholas Flamel seria leer el libro completo pagina por pagina.
Pero era un libro ridículamente largo. Hacía que le dolieran las muñecas sostenerlo por un corto periodo de tiempo. Lo puso enfrente de él en la mesa de la biblioteca, y se preparo para sumergirse en el primer capítulo, Un Espejo Distante: Paris en el siglo catorce.
"¡Psst! ¡Harry!"
Feliz de ser distraído, Harry levanto la mirada y vio a Draco en la puerta de la biblioteca, tratando de llamar su atención. Había una tarjeta en la mano de Draco y la movía haciéndole señas a Harry.
"Oh, anda a ver que quiere, Harry," dijo Susan. "Es mejor a que no hagas volar hasta la ventana con la fuerza de tus suspiros."
Hannah y Sally rieron despacito, y Harry les hizo una mueca.
Draco estaba haciendo grandes gestos, y Harry se apresuro a su lado, con una mirada de disculpa a Madame Pince.
"Bueno, que-"
Draco lo tomo de la túnica y lo llevo hasta el pasillo. "Se quien es Nicholas Flamel. Y sé que está cuidando Fluffy."
"¿Qué? ¿Cómo?"
"Mi colección de Tarjetas de Magos Famosos. Le mande una lechuza a mi madre. Y le dije que las necesitaba."
"¿Hay una tarjeta de Nicholas Flamel?"
"¡Por supuesto! ¡Mira!"
Harry tomo la tarjeta y la estudio. El mago en la fotografía no se veía tan viejo como Dumbledore. Tenía la cara bien afeitada y sin arrugas, con nariz larga y penetrantes ojos grises. Cabello blanco cubría su cabeza y le llegaba hasta el cuello alto de su túnica. Miro a Harry, y le dio una ligera sonrisa divertida.
NICHOLAS FLAMEL
UNICO CREADOR CONOCIDO DE LA PIEDRA FILOSOFAL
El importante alquimista y reconocido amante de la opera Nicholas Flamel posee la única Piedra Filosofal actualmente en existencia. Los asombrosos poderes de la piedra incluyen convertir cualquier metal en oro puro. También es el ingrediente esencial en el Elixir de la Vida, que vuelve a quien lo bebe inmortal. El Gran Maestro Flamel, que celebro su cumpleaños número seiscientos sesenta y cinco el año pasado, disfruta una vida en tranquilidad en Devon con su esposa, Perenelle (seiscientos cincuenta y ocho).
Harry se quedo con la boca abierta. "¿La Piedra Filosofal? ¡Eso debe ser! ¡Eso es lo que Hagrid tomo de la bóveda! ¡Tras eso anda Quirrell!"
"¡Te lo dije! ¡Esto es algo grande, Harry! La Piedra Filosofal-bueno-es la cosa más rara y valiosa de todo el mundo. Gente mataría por esto-y lo han hecho. Sabía que había escuchado el nombre. Es por eso que le pedí a mi madre que me enviara la colección completa de tarjetas."
"Vi que recibiste una gran caja esta mañana. ¿Por qué no le pediste mejor que te buscara la tarjeta de Flamel y te la enviara?"
Draco le dio un leve empujón, "Porque, idiota, ella sabe quién es Nicholas Flamel, y entonces querría saber que sucede, y luego le diría a mi padre, y él vendría aquí, y entonces tendríamos que decirle todo antes que terminemos de investigar nosotros solos. Este es nuestro misterio, y lo resolveremos. ¡Y luego todos estarán increíblemente impresionados!"
"Si tu lo dices. ¡Está bien, está bien! ¡Digámosles a los demás!"
"¡Pero deben jurar mantener el secreto, Harry! Si mas gente sabe que la Piedra esta en Hogwarts-"
"Si, lo entiendo. Este Nicholas Flamel debe ser el hombre más rico del mundo. Puede volver lo que sea en oro. Eso debe ser muy útil a veces."
Draco se mordió el labio. "No es solo el dinero, Harry. Tenemos suficiente dinero. ¡Es la inmortalidad, Harry! ¡El Elixir de la Vida es tan poderoso que puedes vivir para siempre, y ser joven, sano y fuerte todo el tiempo! Dicen que incluso puede traer gente de la muerte-si no esperas mucho tiempo para dárselo después de morir. Sana todas las enfermedades y heridas. Cualquiera querría la Piedra Filosofal, Harry. Pero ya que también te vuelve rico, no hay nada que puedas ofrecerle a alguien como Flamel para que te haga una Piedra propia."
Él bajo su voz. "Creo que mi abuelo hablo con él una vez-quería que Flamel le hiciera una. Prácticamente le ofreció la luna, pero recibió un no como respuesta. Nadie tiene ninguna influencia sobre Flamel, y su hogar en Devon debe estar súper protegido, porque conozco a mucha gente que ha tratado de encontrarlo."
"¡Quizás le pidió a Dumbledore que la tuviera aquí porque alguien estaba tras ella!"
"Quizás." Draco parecía dudoso. "Pero alguien siempre anda tras ella. ¡Es la Piedra Filosofal!" él sonrió. "¡Quizás Quirrell piensa que curara su tartamudeo!"
"Debemos decirle a los demás, Draco. Deben saberlo. Es justo."
"Espero que no a todo el club," dijo Draco, luciendo horrorizado. "No conocemos a todos muy bien, y si hablan-"
"Iba a decirle a los demás tejones," insistió Harry. "Estaría mal que no lo hiciera."
"Podría ser peligroso para ellos," le advirtió Draco. "Si Quirrell esta tras la Piedra, puede ser capaz de todo. Yo no le diré a Crabbe and Goyle. Ellos no pueden protegerse contra un mago adulto. Y esas niñas-"
"Bueno- debemos decirle a Hermione y Neville. De todas maneras ellos ya saben la mitad de todo. Hermione es inteligente, y creo que eventualmente ella averiguara el resto. Podemos decirles a nuestros demás amigos cuando hayamos lidiado con Quirrell."
"Creo que sí. Está bien, juntémonos en la habitación del club después de cenar. Yo le avisare a Granger. Tu avísale a Longbottom."
Harry pensó que Draco tuvo la tarea mas fácil. Los Ravenclaw estaban en gran parte desinteresados de adónde iba Hermione Granger después de cenar, aparte de estar aliviados de que ella no estuviera cerca.
Harry, por otro lado, tuvo que escuchar a Zach Smith murmura sobre:"sobre el vertedero de Hogwarts" y "los perdedores."
Dándole una rápida mirada hostil, Harry dijo con calma, "No te sientas mal por perder todos esos puntos, Smith. Estoy seguro que los miembros del Club de Exploradores pueden recuperarlos por ti."
Zach al parecer quería hacer algo, pero los demás estudiantes no le dieron apoyo.
Harry le pregunto a Neville, "¿Podrías venir a la sala del club después de cenar, Neville? Debemos repasar los planes para la próxima reunión."
Neville asintió, luciendo pensativo.
La cena fue tortura para Harry. Odiaba engañar a sus compañeros de casa. Eran niños honestos, que habían sido abiertos y cariñosos con él. Se sentía avergonzado de esconderle este secreto peligroso, pero se dijo a si mismo que era más seguro para ellos. Por lo menos sabían que debían mantenerse alejados del tercer piso.
En estos momentos estaban demasiado interesados en oír sobre la próxima salida a Hogsmeade para tener tiempo para asuntos menores. Cedric iría por primera vez, y prometió traerles un souvenir a todos.
Después de eso, Harry tuvo que inventor una excusa para no regresar a la Sala común junto con los demás. Ernie estaba enseñándole a Justin a jugar ajedrez mágico, y Sally se reuniría con algunas de las estudiantes mayores para practicar para la Noche de Talentos en octubre. Hannah y Susan estaban planeando el té para la próxima reunión, y lo anunciarían cuando todo estuviera listo.
"No terminamos de ver el programa antes. Draco y yo nos pusimos a hablar con Hagrid y el tiempo se paso volando. Pero él prometió venir a una reunión para hablar sobre el Bosque Prohibido. Eso será genial."
"Dame una hora exacta en la que volverás a la Sala Común," dijo Cedric. "A la Profesora Sprout no le gusta que los de primer año anden vagando por los pasillo cerca del toque de queda."
"No andaré vagando-"
La expresión de Cedric le dijo a Harry que estaba peligrosamente cerca de sonar como un quejoso.
Harry se rindió con una sonrisa arrepentida. "A las nueve. ¿Está bien?"
"Bien-pero si no estás aquí, iré a buscarte."
Neville oyó la historia de Draco y Harry sin interrupciones. Hermione tuvo suficientes comentarios para dos personas.
La mayoría se centraron sobre su punto principal: decirle a un maestro de inmediato. La pregunta en realidad era: ¿a quién?
Esto dio lugar a un animado debate. Neville había estado de acuerdo de inmediato con Hermione. Era ridículo imaginar que cuatro niños de primer año pudieran pelear contra el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, aunque Draco no estaba tan seguro de que él y Harry no pudieran derrotar al "idiota tartamudo."
Entonces todos los estudiantes pensaron en sus Jefes de Casa. Al final, todos estuvieron de acuerdo en que el Profesor Snape era en realidad la mejor opción: no solo porque era el guardián sustituto de Harry, si no porque él mismo había sido testigo de algo extraño entre Harry y el Profesor Quirrell.
"¿Ha dicho que puede haber causado que te desmayaras, Harry?" pregunto Hermione, fascinada por el tema.
A ella le había tomado un tiempo aceptar que un maestro podía ser un peligro para los estudiantes, pero el Profesor Quirrell era un maestro tan malo, que Hermione no estaba segura que mereciera alguna defensa. Aunque tenía sentido, que un profesor planeando algo tan vil también fuera un perjuicio para el aprendizaje de sus estudiantes.
"¡No me desmaye!" protesto Harry. "Solo perdí el conocimiento un ratito."
Hermione apretó los labios, y Draco le sonrió a sabiendas a Harry. Neville aun debatía el horror de aproximarse al Profesor Snape.
"¿Tendremos que ir todos, Harry?" dijo temblando. "No creo que yo le agrade mucho."
"Oh, Neville, eso no es cierto," dijo Hermione. "él solo está muy preocupado de que lo hagas bien. Es por eso que nos puso juntos por la duración del semestre. ¡Y ya lo estas haciendo mucho mejor!"
"Él me mira como si fuera una especie de gusano," gimió Neville. "Comienzo a trabajar en una poción y el levanta su ceja-si, ¡justo así, Draco!-¡y mi mente se queda en blanco y me equivoco!"
"Hablare con él," prometió Harry, un poco impaciente, queriendo volver a su sensacional noticia. "¿No creen que deberíamos esperar hasta el sábado? Me reúno con él todos los sábados en la tarde."
Hubo silencio mientras los estudiantes trataban de decidir si Quirrell trataría de tomar la Piedra en cualquier momento. Finalmente Hermione dijo juiciosamente, "Creo que deberíamos hablar con él lo más pronto posible, Harry. Tú puedes hablar con él sin levantar sospecha. Deberíamos verlo de inmediato. ¡No queremos que el Profesor Quirrell trate de robar la Piedra antes que podamos notificar a las autoridades!"
Harry estaba parado fuera de la habitación del Profesor Snape, pensando en cómo le expondría su descubrimiento. Harry no estaba seguro de que fuera una buena idea. Antes de este verano, nunca había tenido mucha suerte al contarle a los adultos sobre sus problemas, y ningún adulto nunca había hecho algo para ayudarlo.
Pero el Profesor Snape era diferente, de eso estaba seguro. Había rescatado a Harry de los Dursley. Harry tenía ahora una hermosa habitación en Privet Drive gracias a él. El Profesor Snape lo había protegido y lo había ayudado, y le había mostrado un brillante mundo nuevo. ¿Pero y si el Profesor se enojaba porque Harry había ido donde no debía? El Profesor Snape le había dicho que cualquier cosa que estuviera sucediendo con el Profesor Quirrell no era su problema, pero el Profesor Snape no sabía la historia completa.
Antes que tuviera oportunidad de cambiar de parecer el Profesor apareció frente a él. Harry trago nerviosamente ante la intensa mirada.
"Sr. Potter, Sr. Malfoy. Srta. Granger y Sr. Longbottom tratando de pasar desapercibido tras ella. ¿Hay algún problema?"
Harry y Draco se miraron, y Harry arrastro los pies con los ojos en el piso. Hermione le dio un leve empujón impaciente.
"Profesor-se que usted me dijo que no me preocupara de ciertas cosas, pero de verdad creemos que usted debe saber algo-"
Impulsivamente, Hermione dijo, "Profesor-¡La Piedra Filosofal esta aquí en Hogwarts!"
Con esta asombrosa declaración, los estudiantes miraron suplicantes a Snape, que los miro en shock.
Harry añadió, "Eso fue lo que Hagrid saco de la bóveda ese día que estuvimos en el Callejón Diagon. Y creemos que el Profesor Quirrell esta tras ella," dudo, viendo la expresión del Profesor Snape.
"Un momento," dijo Snape marchando a su habitación y cerrando la puerta de golpe tras ellos. Se paro allí unos minutos, sin saber si largarse a reír o arrancarse el cabello. Respiro profundamente, se compuso, y volvió a salir para oír en que se habían metido Harry y sus amigos.
